Archivos para 27 marzo 2007

27
mar
07

Los dioses están aqui

Dicen los upanishads:

…..Como una araña trepa sobre su hilo, como del fuego ascienden pequeñas chispas, asi del Si, surgen todos los sentidos, todos los mundos, todos los dioses, todos los seres….
Como una araña emana y reabsorbe su hilo, como las hierbas surgen de la tierra, como los pelos de la cabeza y el cuerpo, asi todo lo que hay surge de lo indestructible……

Y mirad lo que dice Mallarmé:

Acababa de trazar el plan de mi obra después de haber encontrado la clave de mi mismo,clave de boveda o centro, centro de mi mismo en el que resido como una araña sagrada sobre los principales hilos salidos de mi mente y con la ayuda de los cuales tejeré en los puntos de cruce los encajes que presagian y ya existen en el seno de la Belleza.

Dicho de otra manera Mallarmé mata a Dios, pero preserva la divinidad, que adivina en un universal (La Belleza) donde preexiste en un vacio podriamos llamar conceptual una idea que es la que sostiene su propósito y de los mismos materiales (los hilos) que él es capaz de tejer por si mismo tomando como molde a la abstracción.
Aracné fue condenada por Atenea a tejer toda la eternidad por un pecado de jactancia, Aracné se habia propuesto ser y procalmarse la mejor tejedora del mundo dejando a la diosa Atenea en un segundo plano, una ofensa que ninguna diosa puede perdonar en un mortal, por eso el pecado de hybris de Aracné se metamorfosea en una tarea sin fin: tejer para toda la eternidad, como Sísifo, como Pitia, pecadores todos de un mismo pecado de soberbia frente a los dioses, una ofensa que está castigada con la repetición o como diriamos nosotros con la compulsividad (anancasmo es decir prisionero de Necesidad).
Y es que los dioses estan presentes en todas y cada una de nuestras pulsiones mentales, antes de que la sociedad hubiera desplazado a las deidades los dioses vigilaban nuestro periplo por el mundo y le ponian límites a nuestros actos que entonces eran pecados contra lo sagrado y ahora -desposeidos de su vinculo con el Todo-, no son sino pecados contra la sociedad, contra la organización social. Por eso hoy nosotros diagnosticamos el “trastorno antisocial de la personalidad” y lo pensamos como una patologia, algo degradante cuando de lo que se trata -en origen- es de un pecado contra la divinidad, de un pecado de hybris, el mayor pecado que un mortal puede cometer: creerse un Dios
Contrariamente a la ilusión moderna, las fuerzas psiquicas son fragmentos de los dioses que inventamos a través de esas mismas fuerzas psiquicas y están dentro y no fuera de nosotros. Son nosotros.

22
mar
07

Domir, soñar, morir

Si el soliloquio de Hamlet ha persistido en el imaginario colectivo del hombre es por la razón de que –efectivamente- dormir, soñar y morir están emparentados entre sí, no en vano Hipnos, Morfeo y Tanatos eran hermanos, los tres hijos de la Noche (Nix), una deidad femenina anterior al orden olímpico. La evidencia científica y empírica que da sentido a la mitología y a Shakespeare como lúcido pensador de lo humano es precisamente el hecho de que dormir supone incrementar la vulnerabilidad de un ser vivo. En efecto, nunca somos tan vulnerables sino cuando dormimos y aun más cuando soñamos dado que es precisamente entonces cuando la inmovilidad es más profunda, hablando en términos científicos durante la fase REM del sueño.
A la pregunta por qué dormimos entonces es posible responder que dormimos y soñamos porque es necesario para nuestra integridad, es decir dormimos y soñamos para reponer algo que perdemos durante la vigilia, de hecho nuestra mente enloquece si dejamos de dormir y más concretamente si no desplegamos adecuadamente la fase REM del sueño.
Pero si dormimos y soñamos es precisamente por aquella razón que nos hace tan vulnerables durante su concurso: dormimos para estar quietos, más concretamente para que la mente esté quieta, y la mejor manera de que la mente esté quieta es que el cuerpo esté quieto, aunque eso nos haga vulnerables a los ataques de un depredador, se trata de alcanzar la inmovilidad, eso que no somos capaces de hacer mientras estamos despiertos. Si la mente no está quieta tambien enloquecemos, porque el cerebro humano no podria resistir la continua acción del pájaro o de un herbivoro, porque nosotros los humanos somos algo más que animales. estamos atravesados por el lenguaje y por eso tenemos centro y periferia, tenemos límites y tenemos un intervalo entre ese centro ocupado por la conciencia y ese borde que marca nuestro limite, somos circunferencias blandas con un centro que trata a través del pensamiento de atrapar esos limites y que se agota en una tarea destinada al fracaso. Por eso necesitamos dormir para que el pensamiento pare y necesitamos aprender a mirar sin pensar, detener el pensamiento que es tiempo y permitir al centro que es eterno vaciarse, los sueños son en este sentido un fracaso del frenado del sistema y en otro sentido una señal de por donde andan nuestros deseos inconclusos, los que no hemos podido colmar durante nuestra vigilia. Los sueños tratan de concluir las tareas que quedaron pendientes durante el dia y suponen un trabajo sobreañadido para nuestra memoria asociativa. Los sueños son deseos, confictos no resueltos, ritualizados en el ovillo del recuerdo. La pesadilla es el orden interno de los sueños y el despertar el freno de la pesadilla.
¿Donde iré que no anochezca?
17
mar
07

Espiritualidad y eternidad

Toda espiritualidad, sea religiosa o laica, se basa en la suposición de que existe “un más allá”, es decir, un más allá de la vida, que no es necesariamente un lugar. Esta suposición no sólo tiene consistencia en las creencias religiosas, donde se supone existe un Paraíso (un lugar), un Nirvana (un estado mental) eterno, sin sufrimientos, ni calamidades, sino que a veces toma otras formas no tan corpóreas de representación. ¿Qué es sino el afán de trascendencia de un escritor? ¿No es Bach de alguna manera inmortal? ¿No es la obra de Gandhi susceptible de ser catalogada como un logro universal?
¿Es esto lo que quiere decir Gibran Jalil Gibran, cuando habla de la eternidad?
Un solo instante más,
Un momento de reposo en el viento
Y otra mujer me dará a luz


El afán espiritual del ser humano viene definido por su propia conciencia de finitud y de incompletud. Freud consideraba que la religión no era sino un premio de consolación para los temores y los sentimientos de soledad intrínseca y de desamparo que acompañan a los humanos desde el principio hasta el fin de sus días, sólo compensados por pequeñas ilusiones que nos mantienen ocupados, sin pensar demasiado en nuestra propia muerte, que siempre vemos lejana, como si fuera algo que no va con nosotros, a pesar de saber conscientemente que es la única seguridad que podemos albergar frente a nuestro destino.
Con independencia de que la explicación de Freud sea o no verosímil, los humanos apasionados que renuncian al placer o a la comodidad individuales, lo hacen persiguiendo un ideal fusional, que a veces se alimenta de una creencia religiosa. En otras, es una motivación profana.
Efectivamente, la motivación religiosa no es condición indispensable, a veces el amor es en sí mismo la panacea que el hombre opone a la muerte, como podemos observar en este soneto anónimo medieval:

SONETO A CRISTO CRUCIFICADO

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No tienes que me dar porque te quiera,
pues aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

(Anónimo Siglo XVI)

Donde podemos intuir que la recompensa de la vida eterna no siempre es la única razón que mueve a un místico, sino que quizá el mismo acto de la entrega altruista, total y sin condiciones a una causa, a una persona, o incluso a una idea estética, puede estar en la base de la experiencia. Del mismo modo que el Mal por el Mal acaba convirtiéndose en Bien, el Amor por el Amor precisa de sacrificios y de restricciones: de inmolaciones individuales.
Esta línea de pensamiento, sin embargo, no pertenece a ninguna religión especial, está en todas ellas, tal y como señalan los teóricos del sufismo. Según Robert Graves, el sufismo es la enseñanza secreta contenida en todas las religiones. El conocimiento no se obtiene sino con el amor, tomando a este en el sentido poético más abstracto, no como el amor físico de la cópula con un amante ni como el amor familiar o conyugal por más perfecto que este sea sino como la devoción a un Pantocrator, por más enloquecida o por más irracional que su conducta nos pueda parecer. Un Amo que sabe perfectamente lo que hace, porque:

El placer es un canto de libertad pero no es la libertad (G. J. Gibran)

14
mar
07

Necesidad, demanda, deseo

Necesidad equivale a instinto y es algo que no se sabe, es algo que se hace sin saber, la necesidad queda saciada hasta lo próxima vez que vuelve a despertar. Pero el ser humano, ah! por culpa del lenguaje está muy lejos de lo instintivo y muy cerca de lo simbólico, y todo por culpa del Señor Broca, la tercera herida que atraviesa al humano. Decir humano es decir sujeto y decir sujeto es decir alguien que desea algo. El deseo de los humanos es un resto de su incompletud, deseamos lo que no tenemos pero sólo para después de haberlo obtenido pasar a otra cosa: El deseo es insaciable, ininterpretable, mudable, inasible, etéreo, porque el deseo es la condición de la Falta, y el ser humano (el sujeto) es por definición faltante, siempre le falta algo, caricias, amor, abrazos, pareja, saber, dinero, sexo, fútbol, en fin algo que rellene la condición de esa falta. Pero esa palabra “Falta”: hace referencia a algo que es necesario para cubrir un anhelo pero también es algo que se ha hecho mal, una tacha, un borrón y que necesita redimirse, (el pecado original es un ejemplo simbólico de Falta). El niño cuando nace no trae sujeto en sí, sólo es un objeto, un objeto sexual (si sexual) de la madre, el niño sólo sabe llorar y mediante este llanto pide (demanda) cosas, llora porque esta hambriendo o sediento, porque tiene gases o porque está simplemente aburrido, la demanda (en este caso el llanto) es un lenguaje analógico que puede significar varias cosas, nadie sabe lo que le ocurre a ese niño que llora, pero siempre hay alguien que traduce su mentalés, usualmente la madre, es la madre la que le pone palabras a la demanda del niño y dice “el niño tiene gases, tiene que eructar”. Sin embargo las palabras que le pone la madre a la demanda del niño no son cualquier cosa, son un nombre, una categoria. La madre no compone una ópera para calmar a su hijo, no toca la flauta como un faquir ni pronuncia un aullido o un mantra sino que construye una frase según las leyes de la gramática, a esto Lacan le llama La LEY, es decir la madre traduce la demanda del hijo en términos gramaticales y obliga a que esa demanda pase por el desfiladero del lenguaje, asi y sólo asi quedan ambos atravesados por él. No importa en absoluto si esa demanda está o no bien traducida, lo que importa es que la madre construya e interprete la demanda en términos de LEY. Lo que ocurre es que todo depende de la subjetividad de la madre, si la madre no está en falta o si está en Falta, si sabe distinguir entre deseo y necesidad a partir de la demanda del niño. La Falta de la madre suele rellenarse con el objeto del hijo y asi hay muchas mujeres que están tan realizadas con la llegada de su bebé que tienden a purgar esa Falta con un exceso de amor. Pero el niño no puede metabolizar todo lo que se le da, porque una vez cubiertas sus necesidades lo que interesa es que no se cubra del todo su deseo porque la función del deseo es permanecer abierto y cambiante y es lo que permite mediante desplazamiento que el niño comience a gatear por ejemplo, a explorar el mundo, en este caso a probar nuevos alimentos un sustrato neural clásico de los mecanismo exploratorios. Para eso hace falta una madre que no confunda el deseo con la necesidad, por ejemplo que no atiborre al niño con comida ante cualquier demanda quizá por miedo a que se le muera de inanición (en realidad para que no muera a causa de su Falta) y además hace falta otra cosa muy importante: hace falta que la madre tenga a su vez deseos, que su deseo no acabe en el niño porque de lo contrario lo que sucede es que la madre obstruye el camino de separación del hijo. Dicho de otro modo vivir es vivir alienado por el lenguaje y separado como objeto del sujeto materno, vivir es llegar a ser sujeto deseante dentro de la La Ley.
06
mar
07

Dignidad:un psicocuento

Hubo una isla en mitad del ancho océano, lo suficiente alejada del continente para que en ella se desarrollara una sociedad bastante distinta a la que nos tienen acostumbrados el hábito y la tradición, en ella no se impartía justicia sino dignidad y por eso la isla se conocía con ese nombre: la isla de Dignidad.
En ella vivía una mujer llamada Rencorosa que era evitada por todos sus vecinos por su mal carácter. La causa de este mal carácter era que Rencorosa había sufrido una ofensa allá en su juventud a causa de la cual vivía aislada en un constante mal humor, sus ataques de cólera y su escasa sociabilidad hacían que todos los habitantes de la isla se mantuvieran alejados de ella y de su casa. Con ella vivían tres hijas, a la mayor se llamaba Venganza, la mediana Perdón y la pequeña era Olvido, las tres habían recibido sus nombres en función de sus inclinaciones naturales que eran congruentes con su estilo a la hora de afrontar las ofensas, así Venganza era partidaria de devolver los golpes, Perdón – por el contrario– se apresuraba a perdonar antes incluso de que el ofensor hubiera confesado su ofensa, Olvido era partidaria de olvidarse de todo y de no dar importancia a nada. Aun habiéndose educado en la misma casa y teniendo a la misma madre como educadora cada una de ellas había desarrollado un aspecto diferente de su carácter, aunque las tres se encontraban desesperadas por encontrar la razón de la desgracia de su madre.
Pero Rencorosa era incapaz de recordar qué clase de ofensa había sufrido y quién se la había inflingido, aunque este desconocimiento no era obstáculo para que estuviera absolutamente segura de que había sido ofendida y que reclamara para si, una restitución en su honor, así como un castigo para su ofensor.
Un día Rencorosa enfermó gravemente y las hijas asustadas llamaron al médico. Una vez visitada la enferma el médico emitió su diagnostico: Rencorosa ha enfermado de rencor y la medicina nada puede hacer para curarla o aliviarla, la única solución es consultar con el Rey.
- Pero el Rey de esta isla no imparte justicia, y mi madre necesita, justicia, -alegaron las tres hermanas al unísono.
El médico hizo oídos sordos a las quejas de las tres hermanas y les repitió que la medicina era incapaz de curar aquel mal y que la única solución para Rencorosa era que las tres hermanas se presentaran ante el rey y pidieran a su Dignidad que les concediera la solución para su mal.
Las tres hermanas, después de pensar mucho sobre el contenido de esta conversación y de expresar sus dudas de que sin justicia el Rey pudiera hacer algo para salvar la vida de su madre se dispusieron al largo viaje, pues el palacio del rey se encontraba al otro lado de la isla.
Al cabo de varios días de viaje y algunos de espera se presentaron ante el Rey y le explicaron el problema. Ellas ya suponían de antemano que el Rey no podría complacerlas porque no se conocía ni el nombre del ofensor ni la clase de ofensa recibida, pero el Rey después de escucharlas las despidió y les anunció que al día siguiente tendría preparada la solución, aunque les advirtió de que la curación de su madre requeriría de un sacrificio especial por cada una de ellas. Las hermanas aceptaron la espera y aseguraron al Rey que a la hora de la siguiente recepción acudirían puntuales a la cita. Se mostraron igualmente dispuestas a hacer cuantos sacrificios fueran necesarios para salvar la vida de su madre Rencorosa.
El rey se retiró a sus aposentos y recibió uno a uno a todos sus consejeros para repasar los asuntos del día, al llegar al caso de las tres hermanas hijas de Rencorosa los consejeros estuvieron de acuerdo en que el caso de Rencorosa era imposible de resolver, pues no se conocía nada del ofensor ni de la cualidad de la ofensa, aun más todos se inclinaron a pensar que no existía ningún ofensor ni ofensa de ninguna clase y que todo era un invento de Rencorosa para hacerse la importante:
- Hay personas que inventan una ofensa para poder quejarse de cualquier cosa, dijo el consejero primero.
- Es posible incluso que esté fingiendo para poder obtener una paga del estado, apuntó el tesorero del reino.
- Hay quien nace con mal carácter y no puede asumir la responsabilidad de sus acciones, dictaminó un tercero.
El rey escuchó las opiniones de sus consejeros antes de irse a dormir, porque al rey le gustaba oír todas las opiniones, pero sabía que la verdad le sería revelada en sueños como casi siempre había sucedido cuando tenia que enfrentarse a un dilema de esta naturaleza.
Esa misma noche soñó lo siguiente:
Había un jardín y en ese jardín tres árboles, uno era un limonero que no daba limones sino higos, había también una higuera que no daba higos sino cerezas, y había un cerezo cuyos frutos no eran las cerezas sino limones.
Entonces despertó y anotó el sueño en su libreta real, esbozando una sonrisa porque el rey había dado, a través del sueño, con la solución.
Después de almorzar se dirigió a la sala de reclamaciones reales donde ya esperaban las tres hermanas desde el alba. El Rey se dirigió a ellas en estos términos:
“Recordad lo que os dije ayer, os pedí a cada una de vosotras un enorme sacrificio, ¿estáis aun dispuestas a llevarlo a cabo, para salvar a vuestra madre?”. Ellas asintieron de nuevo a la inicial condición del Rey que inmediatamente les habló así:
“Ya sabéis que esta isla se llama Dignidad y no Justicia, pero apuesto que no sabéis la razón”.
Las tres hermanas negaron con la cabeza, efectivamente desconocían el origen de tal nombre.
“La razón –prosiguió el Rey– es que la Justicia es un invento del continente que aquí en esta isla tan alejada de casi todo no ha hecho falta inventar. Los habitantes del continente inventaron una Justicia impersonal para proteger a los ciudadanos del Rey y de sus abusos y no para resarcir a los ofendidos como todo el mundo piensa, de no ser por los Reyes abusadores la Justicia no hubiera nacido. Aquí en Dignidad no hemos precisado nunca de la Justicia porque nos basta con el mantenimiento de la dignidad para proteger a los ciudadanos y castigar a los abusadores, la Dignidad es la mejor restitución y también el más ejemplar castigo para los que abusan de los demás. Lo que vuestra madre necesita es que le devuelvan la dignidad y eso sólo podéis hacerlo vosotras tres actuando como una sola persona”.
- ¿Cómo haremos Majestad?- preguntaron todas en una sola voz.
El Rey reanudó su discurso:
“La venganza no sirve porque no puede borrar la ofensa recibida y además porque ofendido y ofensor se situarían entonces al mismo nivel. El perdón tampoco sirve porque está fuera del alcance de los seres humanos, el perdón pertenece a Dios y sólo es posible obtenerlo en determinadas condiciones, hace falta que el ofensor confiese, se arrepienta y restituya el daño recibido, una esperanza vana en un malhechor, los ofensores casi nunca admiten su crimen si no recuperan antes la dignidad. El olvido tampoco sirve porque impide hablar del dolor y el dolor tiene que decirse para que pueda ser sanado”.
- ¿Entonces qué podemos hacer? – preguntaron entristecidas las hermanas.
Y el Rey contestó:
“Cada una de vosotras tiene que renunciar a su inclinación natural y obrar opuestamente a lo que le dicten sus sentimientos, por eso Venganza se llamará a partir de ahora Generosidad, Perdón se llamará Cautela y Olvido tomará el nombre de Recuerdo.
“Ese es el sacrificio que os pido y lo que debéis hacer a partir de ahora es intentar a través de estos nuevos frutos que os he dado recomponer vuestra función en la vida, cada una de vosotras llevará ese sacrificio en silencio intentando minimizar su inclinación natural que es el fruto de vuestro antiguo árbol, y al llegar a casa entregad a vuestra madre de mi parte este papel”.
-¿Qué es Majestad?
El Rey leyó en voz alta dando a su consejo un tono solemne de sente
ncia.
-Por la autoridad de Dignidad que me confiere este reino le cambio a vuestra madre el nombre, a partir de hoy se llamará Gratitud. Podéis marchar
Y eso hicieron las tres hermanas, y mientras hacían el camino de vuelta cavilaban en silencio en torno a la prescripción del rey tratando de averiguar como un tronco de un árbol determinado podía ofrecer un fruto distinto al que está designado para dar.
Al llegar a casa la madre se encontraba perfectamente bien y asumió con júbilo su nuevo nombre.
06
mar
07

El nudo y el beso (El nudo de Isis)

Mientras Cronos duerme, las deidades femeninas anteriores a él ejercen su influencia incansable sobre el mundo, principios primordiales sin representación, estatua o culto como las Erinias, Moira, La Noche, Ananké, Némesis (Venganza), las Górgonas, las Horas, Discordia, Las Oceanides, Temis y Tetis, están emparentadas entre si y forman el coro de la Necesidad. Cuanto más omnipresente, más abstracta sea una deidad menos representación precisa, por eso el Logos de Apolo aniquila lo concreto (Calasso 2006) y es a su vez la solución a lo fatídico, el mito como el lenguaje guarda el misterio de la apertura de los significados.
Cada una de estas deidades posee un principio que la neutraliza. Ananké, la gran abstracta es lo opuesto a la libertad concreta y es Eros, más que concreto, específico su antídoto. El amor ciego, dirigido siempre a alguien concreto que es a su vez insustituible, impone a Necesidad su propia ley canónica y se encarga de modificar el destino inexorable de este coro de deidades arcaicas que operan siguiendo las leyes del todo y la nada y que no atienden a la compasión o a la excepción. La función de los Olimpicos fue precisamente la de inventar una nueva subjetividad que dulcificara a través del designio y del derecho la inapelable sentencia de muerte que se enrosca como una serpiente en cada precepto que vigilan las diosas. Los humanos después del invento de Zeus, Apolo o Yahvé ya no volverán a ser los mismos, desde Heraclito nuestra manera de pensar ha cambiado y hace innecesarias las guerras donde intervienen hombres y dioses instaurando la historia. Por eso la guerra de Troya señala el fin del heroe homérico y nos muestra nuevas conquistas en los diversos planos de la subjetividad humana: el pensamiento racional que rehuye el precepto divino como única respuesta al conocimiento humano que se rebela contra los dioses tratando de imponer sus propias leyes: inventa el simulacro, la ficción, el arte, nuestra narrativa no tan lejana –como nos gustaria pensar– a las peripecias que he intentado vincular a través de ese hilo divino que es el vínculo entre seres humanos y mitos donde los heroes pugnan contra sus propias limitaciones con diversos resultados. El nudo de Necesidad y el dulce beso de Eros representan pues tanto lo sublime como lo abyecto en los humanos y al mismo tiempo nos ofrecen la dirección que debemos tomar cuando algo necesariamente no pueda ser desenredado o desatado.

Cuando un niño viene al mundo no cae en el vacío, lo hace sobre un tejido sensorial compuesto por una historia, una historia de amor que tejieron su padre y su madre con varias historias sobreañadidas de los personajes centrales en la urdimbre de ese envoltorio: las relaciones tejidas entre su madre y su abuela, de una enorme importancia, y todas las combinaciones posibles entre los personajes del drama componen los mimbres de esa cesta. Es interesante señalar ahora que esa cesta ya fue señalada por Parmenides, con el nombre de “vinculos de cuerda” que al parecer de Parmenides sostenía en su manos la poderosa Ananké (Calasso, 2006). El vinculo para Parmenides es siempre esencial, una necesidad, lo realmente curioso es la etimologia de esta palabra griega: Ananké significa “constricción” y tambien “parentela” lo que señala en la dirección de que una traducción correcta de esta palabra sería algo asi como el “abrazo engañador” o bien “engañadora necesidad”, Ananké sostiene una red, un nudo que nadie sabe desatar y que solo puede sortearse. La intuición de que el apego era un nudo, que era necesario y que muchas veces es un señuelo está pues documentada desde la antigüedad y se opone a las leyes del amor que sostiene Eros a través de los besos, el beso y el nudo son lo que rodea a lo viviente, Ananké y Eros son pues dos deidades sin rostro, sin culto y sin estatuas, una, la Necesidad es demasiado abstracta y Eros demasiado concreto, lo que les condena a una enemistad perpetua. Siendo ambos como son principios primordiales que contrastan con la feliz despreocupación de los dioses olimpicos y que -de alguna manera- nos recuerda que los tejidos del mimbre de esa cesta que sostiene al recien nacido son a partes iguales tanto el amor como la necesidad.
Tal y como nos enseñó Alejandro la solución es sortear el nudo, soltando la abrazadera.
02
mar
07

Menos es más

El caos es un concepto matemático que tiene un cierto parentesco con lo que nosotros entendemos como desorden, confusión e impredictibilidad, es decir todo lo contrario de la causalidad natural: el bacilo de Koch provoca la tuberculosis, los accidentes de tráfico heridas y traumatismos, la falta de alimentos inanición, etc. La teoría lineal de la causalidad nos ha brindado enormes servicios a los médicos, tantos que sería imposible construir un catálogo de las relaciones causales demostradas que los empleamos tanto para curar como para prevenir, pero los sistemas vivos son mucho más complejos de lo que pensábamos. No todo efecto tiene una causa, sino a veces múltiples causas (multicausalidad), además el efecto puede preceder a la causa (causalidad circular) y por último la relación entre causas y efectos puede ser tan sutil que se pierde el hilo buscando conexiones entre ambos.
La teoría del caos halló su máxima aplicación practica en la meteorología y es razonable que fuera un meteorólogo –Lorenz- el primero es formalizar determinados hallazgos, como lo que conocemos con el nombre de “efecto mariposa”, quizá el más conocido de los efectos del caos. Los meteorólogos saben que es imposible predecir el tiempo más allá de algunos días, también los saben los agentes de bolsa y por eso nunca dan recomendaciones arriesgadas a sus clientes a largo plazo y hacen bien porque los sistemas caóticos, como el clima o el comportamiento de la bolsa son impredecibles. También sucede con las enfermedades y los pacientes, ningún médico puede afirmar (aunque si lo hacen los impostores) que tal o cual paciente se curará incluso cuando las causas estén muy claras porque existen demasiadas variables en juego, tantas que se nos hace imposible prever el resultado a medio plazo del clima, la bolsa o la salud.
Si un sistema es impredecible lo es por dos clases de razones, la primera porque intervienen muchas variables como he dicho antes, como en el caso de un enfermo determinado, es lo que llamamos complejidad, pero sobre todo porque las relaciones entre esas variables son muy intensas e imbricadas, de tal modo que pequeñas variaciones en una de ellas puede amplificar y emerger a distancia un efecto considerable: “el aleteo de una mariposa en Brasil puede desencadenar un tifón en Florida”. Además porque el sistema tiene múltiples puertas de entrada que son a la vez salidas y lo peor: la puerta puede ser a la vez entrada y salida.
Lo anteriormente dicho nos lleva a una consecuencia lógica inmediata, hablando en términos terapéuticos y más allá de lo que hacen los cirujanos atrapados para siempre en la causalidad mecánica, lo que hacemos el resto de médicos (y también los pacientes) es impredecible por lo que sigue siendo válida la recomendación de Hipócrates “primum non nocere” (lo primero es no dañar) y es posible prever que tampoco podamos saber o averiguar – con técnicas lineales- como se curan los pacientes y ahora estoy pensando en los pacientes psiquiátricos, que siempre me han enseñado algo muy importante que quiero transmitir: el que se cura lo hace siempre contradiciendo o al menos lo hace a pesar de la teoría, no importa qué teoría se sostenga, siempre quedará en crisis después de asistir a una curación. Algo que ya sabemos desde hace mucho tiempo, las psicoterapias no curan por su cuerpo teórico sino que la variable critica está en el terapeuta, los enfermos no se curan por lo que nosotros decimos o pensamos sino por otras cosas a veces banales. Eso es caos, o al menos esa parte del caos que nos interesa a los psiquiatras, una intervención banal o inapreciable puede llevar a un sistema a la restitución. A veces no tratar, no intervenir es la mejor solución.
El caos es el conjunto de leyes que rigen los sistemas abiertos y un sistema abierto es aquel que recibe e intercambia energía e información con el medio ambiente, en este sentido el ser humano es un sistema abierto, como también lo son las acciones de una determinada empresa o un árbol o animal cualquiera, también sus mentes como después veremos. Una semilla es un sistema cerrado como también el agua, sin embargo la temperatura o la humedad pueden transformar un sistema cerrado en otro abierto, la semilla sometida a enterramiento y a la humedad conveniente se transformará en una planta, y el agua sometida a una cierta temperatura se transformará en gas, en un sistema caótico que hace ganar y perder propiedades al anterior. Dice el poeta que la nube contiene el océano y que en el océano está plegada la nube, es decir solo los procesos caóticos pueden modificar una estructura (de liquido a gas) cambiando su forma y sus propiedades. Sin embargo el agua de la nube sigue siendo agua (H2O) como el agua de la mar sólo que tiene algo más y algo menos que el agua del mar: es un gas (vapor de agua) que añade propiedades -en este caso físicas- nuevas a las que ya tenía y pierde otras que ya no tiene (la liquidez) a no ser que vuelva a condensarse. Para que algo pueda ganarse algo deberá perderse aunque la cantidad de energía-materia total del universo es siempre la misma (ley de conservación de la energía).
Este algo más que se añade se llama emergencia y lo que se pierde se llama reducción. Me interesa señalar que la relación que existe entre la semilla y la planta o entre el agua del mar y el agua de una nube son muy especiales, igual que las que existen entre genotipo y fenotipo, podríamos decir que la planta está implícita o plegada en la semilla, codificada de tal modo que la semilla sólo puede producir una planta de la especie que represente y no otra. La planta desde luego no está en la semilla sino de una forma codificada y no completa como un plantúnculo, se encuentra como una potencialidad o función y no como una realidad, si miramos la semilla por dentro no encontraremos ni rastro de la planta adulta, del mismo modo que si miramos la placa de un holograma no podemos ver la imagen que representa, sino solamente estrías, y círculos concéntricos, es decir nada que nos recuerde a una imagen tridimensional. La planta adulta tampoco es una semilla pero quizá pueda esparcir semillas cuando madure, pero será difícil encontrar una semilla idéntica a la que dio forma la primera, sus hijos solo llevaran la mitad de los genes de su antecesora, en el caso de que la planta se reproduzca sexualmente como hacen las fanerógamas. A esta cantidad de genes perdidos se les llama reducción evolutiva es decir la nueva emergencia, la nueva planta solo aprovechará la mitad de los genes de su madre o padre. El hijo es la mitad de cada progenitor, lo que hacemos en la reproducción no es multiplicarnos sino dividirnos.

01
mar
07

Mito, sueño, trance

El mito, junto con el sueño, la ficción y el trance, participa de un mismo lenguaje que para entendernos llamaremos mentalés (Dennet, 2000) y que se basa en la metáfora, un tropo de semejanza o comparación. No existen diccionarios de este idioma, ni un juego de sinónimos o antónimos; su traducción al lenguaje consensuado de cada uno de nosotros es pues aproximativo pero intensamente intuitivo, la interpretación del mito precisa de una cierta aproximación hermeneutica al que los médicos estamos acostumbrados por nuestra formación. Todos construimos sueños con la urdimbre de lo cotidiano, de las cavilaciones diurnas o desde la matriz de lo mítico que muchas veces confundimos con la patología, porque a veces lo mítico parasita a la patología del mismo modo que a la normalidad, algo que suele suceder cuando lo histórico es insufrible.
Hijos como somos de Helena e Israel, no es de extrañar que sean los mitos griegos y hebreos quienes habiten nuestro centro y que de ellos tomemos prestados los actores personales de nuestro drama particular, incluyo aqui a las narraciones que son originales del autor: su novela personal.
Hace unos 4000 años a orillas del mediterraneo emergieron casi simultáneamente dos de los libros más importantes acerca de la cosmología y la génesis del mundo; me refiero naturalmente a la obra de Hesíodo, la Teogonia, y a una obra coral de enorme trascendencia e influencia: la Biblia, un libro que no puede atribuirse a un solo autor, libros escritos y no libretos simplemente trasmitidos oralmente que emergieron en circunstancias muy parecidas, en entornos muy cercanos y que contienen puntos de vista diversos acerca del tema de nuestra procedencia –origen– y destino común. Pero no hay que caer en la tentación de pensarlos como dos puntos de vista absolutamente diferentes: aunque es verdad que el dios de los griegos, Zeus, parece distinto al Yahvé judío, sus semejanzas son más numerosas que sus diferencias: no podía ser de otra manera porque en realidad todas las cosmogonías son muy parecidas y los mitos construidos sobre el origen del mundo o del periplo del hombre absolutamente paralelos, bien se trate de mitos germánicos o nórdicos, chinos, polinesios o indios: todos participan con distintos nombres y distintas peripecias aleccionadoras de un “recuerdo” arcaico común a los que se añaden pliegues y repliegues de la subjetividad humana.
Este parecido tiene que ver con la evolución de la conciencia humana – sólo lo consciente es humano– y sobre todo con la ganancia de subjetividad, siempre arrancada al inconsciente, ese granero o almacén de posibilidades prácticamente infinito que hunde sus raíces en la noche de los tiempos, en lo arcaico y lo numinoso que ocupa su centro, la noche ancestral. A lo largo de este blog el lector podrá apreciar como el mito se plagia a sí mismo como un fractal, se hace más complejo al dotar a un héroe determinado de nuevas subjetividades que se añaden evolutivamente como capas de cebolla a una idiosincrasia compartida en cualquier cultura y sobre todo: se comporta como un poderoso atractor que le dota de una cercanía absoluta con las gentes de hoy y con sus problemas y sufrimientos, al mismo tiempo que dota a nuestra motivación de la energía necesaria para llevar a cabo un proyecto determinado señalando a veces de forma muy certera los recursos que se hallan disponibles para que el individuo se cure a sí mismo o mitige su dolor. En la narración está pues la fuerza para escapar de la narración.



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