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mar
08

El esquema corporal en la anorexia

En el post titulado, “Los misterios de la anorexia mental” adelanté algunos misterios que rodean la clinica de nuestras anoréxicas actuales, alli nombré algunos de los misterios psicopatológicos que hacen de esta enfermedad un paradigma distinto a las enfermedades mentales clásicas, adelanté que:

  • La anorexia mental es una enfermedad donde lo obsesivo, lo adictivo y lo fóbico formaban una curiosa combinación a pesar de que la anorexia mental no es una fobia, ni una obsesión-compulsión, ni una adicción.
  • Propuse un circuito para explicar en términos de autoeficacia percibida el bucle dieta-adelgazamiento-autoeficacia-superación del miedo a la obesidad.
  • Señalé determinados factores sociales como “el culto a la delgadez” como determinantes en la etiología de la enfermedad, algo que expliqué en el post “Memes y alelos” proponiendo la forma en que determinados memes se expandían y transmitían de persona a persona.
  • Y por ultimo señalé la arbitrariedad con la que los humanos construimos enlaces entre estímulos y respuestas condicionadas o incondicionadas asi como la dificultad para extinguir conductas que expresan los automatismos aprendidos sobre todo aquellos que se hallan impregnados por determinados memes como sucede hoy con el meme “la delgadez es preferible” y la manera en que un entorno de opulencia mantiene y favorece este tipo de creencias en la población general.

Sin embargo faltan aun muchos pasos por explicar y en este post me propongo iluminar otro misterio: el misterio del esquema corporal en la anorexia.

Definimos el esquema corporal como la representación mental que tenemos de nuestro propio cuerpo. En realidad nuestro cerebro está continuamente cartografiando nuestro cuerpo en un camino continuo de ida y vuelta desde el tálamo -nuestro filtro perceptivo- y a través de receptores periféricos especializados en la temperatura, el dolor o la vibración distribuidos a lo largo de la piel, las articulaciones, tendones y vísceras. Además nuestro oido interno a través del laberinto nos informa continuamente de nuestra posición en el espacio miemtras el cerebelo coordina toda esta información. Una información que nos hace “saber” en todo momento donde está nuestro cuerpo, qué dimensiones tiene y de forma automática conocer si cabemos por una abertura o por una puerta, se trata en todo momento de un conocimiento procedimental que no es consciente y está diseñado precisamente para ser automático, para no pensar en él.

Sin embargo este tipo de procedimientos automáticos tienen poco que ver con lo que entendemos como “esquema corporal”, más bien parece referirse a las rutinas motoras que activamos cuando nos movemos por el espacio y que al mismo tiempo y a través de la interocepción nos informa de nuestro intracuerpo, tenemos noticia de nuestras manos y de nuestros pies, de nuestros tendones y de nuestras visceras, sabemos que tenemos un cuerpo y sentimos que tenemos un cuerpo sobre todo cuando algo nos duele. De hecho definimos a la salud como la mudez del cuerpo, es decir cuando ese continuo chequeo que realiza nuestro cerebro se realiza sin novedad.

Pero hay otro cuerpo distinto al intracuerpo. Se trata de algo bastante sutil si lo comparamos con una radiografia o con la disección de un músculo. Decimos que es una representación mental cargada de afectos, en algun lugar le he llamado hipercuerpo pero para entendernos podemos llamarle extracuerpo, es decir la representación mental del cuerpo en acción en el mundo, de nuestro cuerpo en perfomance, de nuestro cuerpo como relación con el otro. Del cuerpo como Dasein (estar ahi) . O dicho de otra forma: de nuestro cuerpo como vivencia, como memoria.

Uno de los enigmas que plantean las anoréxicas es si el trastorno del esquema corporal que algunas de ellas presentan, es un trastorno perceptivo o un trastorno cognitivo. Ninguna de las dos soluciones parece adaptarse bien a esa curiosa forma de enfermedad donde sólo parece afectarse la vivencia del cuerpo propio en una forma que podriamos llamar fenomenológicamente macropsia autoreferencial, manteniendo el juicio de la realidad en el escrutinio del cuerpo o los tamaños ajenos. En las anoréxicas que presentan un trastorno del esquema corporal sólo el juicio acerca del propio cuerpo parece estar afectado, algo asombroso si lo comparamos con los trastornos perceptivos clásicos donde el juicio de la realidad aparece distorsionado en varias áreas y no solo en el autoconcepto.

Este trastorno del esquema corporal no encaja en nuestra conceptualización de lo que es una alucinación, o una pareidolia como esta conocida sobre el papa Juan Pablo II.:

paredidolia.jpg

O un espejismo, esa sensación de que una superficie liquida inexistente está reflejando un objeto lejano en el horizonte.

espejismo.jpg

Tampoco es una ilusión visual como esta, el engaño que nuestros cerebro al procesar una determinada información nos procura ¿paralelas o curvilineas?.

paralelas.jpg

Ninguno de estos ejemplos coincide con la experiencia corporal de las anoréxicas y de hecho no hay consenso entre los autores que lo han estudiado, asi Hilde Bruch, la autora descriptora de este trastorno en las anoréxicas lo atribuyó a un trastorno psicótico, una especie de idea delirante enquistada en la autoimagen mientras que otros autores lo han considerado un fenómeno de transición entre las neurosis y las psicosis, una idea sobrevalorada sobre la corporalidad, un juicio erróneo sobre el valor del cuerpo en relación con el mundo y que comparte con el delirio la vivencia de certeza.

¿Entonces qué clase de trastorno presentan estas enfermas si no coincide con ninguna de nuestras conceptualizaciones acerca de la psicopatología de la percepción?¿Se trata realmente de una patologia de la percepción?¿O es más bien una idea delirante, bizarra o exagerada?

Todo parece indicar que es un trastorno a medio camino entre lo percibido y lo pensado: una ilusión eidética. El trastorno del esquema corporal de las anoréxicas tendría más que ver con la vivencia o la experiencia corporal más que en un trastorno primario de tipo perceptivo o cognitivo aunque el término eidético de hecho los engloba a ambos.

Lo que nos lleva a otra pregunta ¿Qué es la experiencia corporal?¿Qué es el cuerpo vivido?

Cuerpo y corporalidad no son la misma cosa como tampoco son la misma cosa el ser y el Yo. Desde Heidegger contemplamos la idea de que el ser tiene que ver con dos dimensiones que nada tiene que ver con la experiencia subjetiva: una de estas dimensiones es el tiempo y la otra es el espacio, borde externo o relación objetal del Yo con el mundo y a través del mundo en donde el Yo se despliega. Ninguna psicologia termina de ser una psicologia humana sin ser a su vez una psicologia histórica, en función del tiempo, dinámica, mutable y mudable y que contemple además la función objetal como experiencia primordial de lo humano.

Nadie puede existir para si mismo o en función de si mismo, de sus gustos o valores, todos estamos “siendo” bajo la mirada de un otro. El ser es ser para otro.

Es precisamente esto lo que se encuentra averiado en la anorexia y tambien en la dismorfofobia : la mirada, ese punto de encuentro etre el intracuerpo, el Yo y el mundo, todo pareciera haber sufrido un repliegue autistico hacia dentro, así y solo así toma relieve la declaración que hacen muchas de estas enfermas: “Yo lo que quiero es estar bien conmigo misma”, donde puede adivinarse la posición de objeto que ocupa la paciente y como en lugar de sujeto no hay nadie, solo una imagen idealizada de un cuerpo imposible que ya se perdió en la infancia: la ninfa Eco.

Es lo que los psicoanalistas conocen con el nombre de narcisismo, de lo que hablaremos en el próximo post.

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6 Responses to “El esquema corporal en la anorexia”


  1. 1 Presi
    marzo 3, 2008 en 10:00 pm

    No puedo sobreponerme a la tentación de citar este fragmento de un texto inédito del Maestro sobre los mapeados corporales (sé que no te molestará, Paco):
    “El concepto de mapas cerebrales de Damasio se trataría de una especie de “plantillas” de la mente que el cerebro utilizaria para simular estados mentales. Un ejemplo seria el miembro-fantasma y otro ejemplo seria la búsqueda de droga en un sujeto al borde de la muerte y que de alguna manera compromete la noción de busqueda de placer o recompensa. Esta desviación seria más o menos una especie de plantilla alucinatoria que engañaria al cerebro haciéndole creer que está reproduciendo el conatum cuando en realidad está provocándose la muerte. Otro ejemplo seria el dolor neuropático, es decir el dolor que no puede atribuirse a una causa fisica, el cerebro alucina un dolor y lo amplifica, pero siempre lo hace sobre algo, sobre un recuerdo de un dolor anterior que pasó por banal, reproduciria el dolor de arriba a abajo por asi decir.”
    (*) de los archivos de la biblioteca del Club.

  2. marzo 3, 2008 en 11:31 pm

    ¿Y eso lo he dicho yo?

  3. 3 Presi
    marzo 4, 2008 en 12:02 am

    Ja jaa! Mira que siempre te lo digo: a tu memoria sólo la supera tu fecunda creatividad.
    Agh, suerte que estamos las presis para preservar tu prolífica obra…

  4. julio 3, 2008 en 8:51 pm

    ¿Y qué tiene que ver la anamorfosis con la anorexia mental? Una cosa es un truco de pintura, una ilusión óptica y la otra es algo que sucede en la mirada de una persona?


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