El Tantra no es solamente sensorialidad extrema, pero pasa por ella en su camino hacia algo que está mucho más allá de la genitalidad, una mística de lo sexual. Por tanto, para comenzar olvide las maledicencias que por pura ignorancia desvirtúan el Tantra –sin tener ni idea de qué es- confundiéndolo con una variación sofisticada del placer meramente sexual.
El masaje tántrico –y esto es importante- no tiene por objetivo el orgasmo pero tampoco se empeña en contenerlo si se produce. Básicamente se trata de reorganizar una energía llamada kundalini (creativa o sexual, llamada también libido o élan vital) no en clave individual -para lo cual es muy aconsejable el Yoga u otras disciplinas orientales- sino en clave de pareja. Una de las actividades del Tantra encaminadas a despertar esa energía es el masaje denominado tántrico.
A diferencia del quiromasaje convencional, el masaje tántrico está centrado principalmente en el área genital. Naturalmente puede ser practicado por cualquiera, pero los mejores resultados se obtendrán si se cuenta con el ingrediente principal: el Amor.
Ha de utilizarse un aceite portador natural -o en su defecto crema- que no contengan aceites minerales. También es adecuado poner una música adecuada de tipo relajante.
A continuación les damos algunas indicaciones básicas para el masaje tántrico a Él. (En otro post incluiremos las indicaciones para el masaje a Ella.)
1. Él debe estar cómodamente tendido en decúbito supino (cara arriba), con las piernas levemente abiertas de modo que ella pueda sentarse entre ellas. Algunos hombres mantienen prejuicios que les impide sentirse relajados en esta postura. Si es así,si uno de ambos no ha de sentirse cómodo, simplemente no lo hagan.
Coloque una almohada bajo su cabeza que favorezca el contacto visual de la pareja. Es esencial una plena confianza entre dador y receptor. Ambos centran su atención en el hecho de dar/recibir (ella da, él recibe) y en la apertura mental a una experiencia de pocos conocida.
2. Comience por masajear suavemente sus testículos, una zona sensible y poco explorada. No tenga prisa y –de nuevo- hágalo con todo su amor. Entréguese a lo que hace.
3. Prosiga para despertar la sensibilidad de otras zonas tan poco habituadas a la sensorialidad táctil como son el escroto y el periné. Déjese llevar por su intuición femenina pero sea siempre suave y ejecute todos los movimientos lentamente.
4. Dedique ahora su atención al pene pero tenga presente en todo momento que está masajeando, no excitando. Repetimos: en el masaje tántrico no existe –contra lo que se cree popularmente- ningún objetivo eyaculatorio. Ambos están asimilando esa nueva y agradable experiencia, no practicando ninguna técnica extravagante. Masajée su pene deslizando sus manos alternadamente en ambos sentidos: de abajo arriba y después de arriba abajo. Pregúntenle a él qué le gusta más si sienten esa curiosidad. Mírense a los ojos, es importante. Cada movimiento y cada gesto ha de ser realmente devocional: disfrute tanto como su amado, fusiónese con ese goce suyo que va mucho más allá de lo corporal.
5. Prosiga por el glande. Masajéelo con tres dedos lentamente. Es una zona más enervada de lo que pensamos y recibe con este masaje múltiples sensaciones sumamente agradables.
6. Sepa que, durante la sesión, el pene puede alternar entre la excitación/dureza y el relajamiento. Es posible que él se sienta como cabalgando sobre una ola, con subidas y bajadas. Usted no está para juzgar ninguna reacción, ni para aprobar ni decepcionarse, sino para ofrecerle a él desconocidas y amorosas sensaciones. Permita que él fluctúe sobre esa placentera ola y lo manifieste libremente.
En algunos casos es posible que su cuerpo manifieste diversas emociones mediante signos que varían en cada caso (p.e. él podría sentir deseos de llorar, de reir, etc.). Esto es completamente normal y en este caso es importante que usted no intente consolarle activamente: basta con que él sienta que usted “está ahí”.
Idealmente, él no debería alcanzar el orgasmo inmediatamente (en realidad, ni siquiera obligatoriamente). Si se sintiera próximo a él, retire sus manos con dulzura, aconséjele respirar profundamente “poco antes-de”, y espere. Otra técnica que puede utilizarse, además de la respiración, es presionar con su dedo índice y mayor aproximadamente en el centro del perineo (la zona entre los testículos y el ano). Luego continúe como hasta entonces, repitiendo esta táctica más de una vez si fuera necesario (el Tantra recomienda que no sean más de seis veces) aunque, como en todo, la maestría se obtiene con la práctica.
En cualquier caso es una experiencia enriquecedora para ambos y les aconsejo que lo prueben. Pero recuerden que no se trata de un experimento sensorial sino una muestra de su amor, un regalo que le hacen a su amado.
Y no se sorprendan cuando él les diga que ha sido la experiencia más inolvidable o más inefable de su vida ![]()
Inndiscutiblemente, mejor con amor..
Gracias.
De esa que antes siempre tuvo gusto a nada, dicen en la tele
Una pregunta. Tengo una amiga de mi chica que está algo perdida. Reciéntemente nos habló de un tantra rojo que le había propuesto hace run compañero de sus clases de yoga. Es una técnica, es una broma, o es otro camino para la felicidad que, sencillamente, yo desconozco.
La echo de menos
Un saludo
Ahora se hace la distinción entre el rojo (que trata la energía hombre-mujer o yin-yang) y el blanco (que viene a ser una especie de nivel “light” en el cual no hay contacto sexual sino mantras y otros ejercicios yóguicos por parejas). Pero en realidad el Tantra es el Tantra, igual que -por más tipos de yoga que se haya venido inventando y marketizando en occidente últimamente- de Yoga sólo hay uno.
E insisto, don Joseph, en que considero imprescindible que entre la pareja tántrica exista el vínculo del amor. Un saludito.