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Ene
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Significado de “Gurú”

Año 14.298 a.C. Suroeste de la actual Ucrania. 5:52 am.

Faltaba poco para el amanecer y algunos siglos para la última glaciación importante.

Lucy estaba en la caverna, amamantando a su glotón tercer hijo. Tenía casi catorce años y sus tripas retumbaban de vacío. Gorj había salido en busca de comida hacía ya días. Ella sentía mucho miedo esas últimas noches en que las paredes de la caverna parecían helarse. ¿Y si Gorj no volvía junto a ella? La asaltaban siniestras emociones a las que aún tardaría siglos en asignar palabras y fonemas demarcados. Sentía lo que ahora conocemos por terror: una desesperada incertidumbre por la vida propia y, sobre todo, por la de los cachorros. ¿Y si un salvaje oso había vencido la cruenta batalla cuerpo a cuerpo y había devorado a su amado Gorj? Oh, no quería ni pensarlo. En realidad no lo pensaba (aún no pensaba) sino que lo visualizaba en confusas imágenes que aterraban su ser. Gruñó algo, asustada, y volvió junto a los pequeños, pero antes volvió la cabeza atrás, hacia la espesa y oscura arboreda. Temía la noche más que a nada, y era porque de noche todos ellos se volvían ciegos. Sí, ciegos. En la negrura, cualquier ruido sordo ahí entre los árboles desataba chorros de pánico en sus venas: cualquier murmullo podía significar un depredador hambriento. La muerte inmediata, un terror cíclico. Al evocarlo, la gola se le había atenazado en forma de “g” y su boca formaba una “u”. Al liberar el aire de sus pulmones, Lucy emitió un sonido primigenio: “Gu”.

Amaneció tan lentamente como amanecía en aquella era: sin prisa pero sin pausa, con la indolencia perfecta y sin relojes de un cielo ilimitado. Comprobó que los niños dormían; cuando salió otra vez a la entrada, una línea de sol despuntaba tímidamente en el horizonte pero su luz invadía gran parte del cielo.

Y entonces ocurrió algo: la peluda frente de Lucy se frunció, mientras miraba a una y otra parte del cielo. La luz… la luz era la misma que el día anterior…

En el momento exacto de evocar y relacionar, se hizo otra luz y el pasado y el futuro se concibieron por primera vez en mente humana: al revivir la noche anterior, Lucy –todavía sin palabras- pensó: “Hace un rato esto era negrura, y ahora hay luz… Sí, igual que ayer y que anteayer… y que mañana…”

Por primera vez en la historia humana, una conciencia había albergado los opuestos: había noche y había día. Y se mordían la cola: ambos se repetían hasta el infinito, mucho más allá de sus minúsculas vidas.

“Oscuridad… luz… oscuridad… luz…” pensó de nuevo Lucy. Y el presagio adquirió un principio de sentido. Al evocar el alivio de la luz, su lengua bailó alegre en la boca, la gola se relajaba, y cuando exhalaba salía una “r”.

La oscuridad quedó bautizada GU, y la luz RU.

Afortunadamente, justo en aquel momento Gorj estaba llegando a la caverna sano y salvo, arrastrando el cadáver de un pequeño reno. Se asombró mucho cuando, al acercarse a la caverna, encontró a Lucy en un estado que no supo asociar a nada conocido. ¿Era ella? Los ojos de su amada estaban como húmedos; miraban al cielo extasiados, con un mirar nuevo, estrenado; iban de éste a Gorj y de Gorj al cielo una y otra vez. Entonces emitió unos grititos que venían a decir algo así como “¡¡Oscuridad!!… ¡¡Luego, luz!!… ¡¡Oscuridad pero luego otra vez luz!! ¡¡Oh!! ¿¿te das cuenta??”

A Gorj le costó entender el éxtasis de Lucy (era hombre), pero el amor abre la comprensión a lo incomprensible, y por eso resonó con el repentino entendimiento de ella y la intuición hizo el resto: a partir de ahora temerían menos la noche que hasta entonces porque no era más que una parte imprescindible de un ciclo entre extremos. Sí, era cierto que en la negrura seguían sin ver nada y estaban vulnerables, pero la luz siempre vuelve, una y otra vez.

“¡¡Gu… Rú… Gu… Rú!!” gritaba Lucy entusiasmada. Y Gorj estuvo de acuerdo: era para entusiasmarse.

Este choque de opuestos fue muy discutido milenios después, pero hoy sabemos que si unimos dos cables, un polo positivo y otro negativo, se produce la chispa: la chispa mágica que aporta luz al entendimiento y genera el sentido de las cosas.

Y así fué como el impacto de la oscuridad contra la luz, al confluir en una mente humana como dos polos eléctricos de cargas contrarias, generó una de las primeras palabras que se continúa usando dieciséis mil años después, “Gurú”, que en sánscrito significa literalmente “oscuridad-luz”, y que por extensión aplicamos ahora al ser que puede ayudar a producir una chispa en la conciencia, un ser de carne y hueso como nosotros.

Acaso personalizar un estado de eureka no sea más que animismo (los Sapiens sapiens necesitamos personalizarlo aún casi todo), pero acaso un “gurú” no sea sino la enorme sabiduría interior que brota de esa chispa entre los opuestos, las dos mitades de la vida.

Naturalmente, ni Lucy ni Gorj volvieron a ser nunca más los mismos porque, afortunadamente, hay cosas irreversibles.

Fin.

N.de la A.: la palabra Gurú aparece en muchos mantras y textos védicos y procede del sánscrito, una lengua de la familia indoaria, rama a su vez del indoeuropeo.

nean1

Para saber más sobre

gurú: http://es.wikipedia.org/wiki/Gur%C3%BA

sánscrito: http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%A1nscrito


6 Respuestas a “Significado de “Gurú””


  1. Enero 26, 2009 en 11:48 pm

    Magnifica continuación del cuento sobre Lucy: la guardiana de los significados que ahora descubre los pouestos y juguetea con ellos.

  2. 2 Cristina Trullà
    Enero 29, 2009 en 9:03 pm

    Una vez más, la entusiasmada y lúcida de Lucy (de ahí su nombre:-) consiguió contagiarle la emoción de su descubrimiento al temeroso y conservador de Gorj. A partir de ahí, esperar el nuevo día, anhelar la nueva luz, se convertiría en un juego de magia diario y adictivo cuyo legado ha impregnado de poesía el inconsciente colectivo y moldeado, día a día, la corteza cerebral de los que posteriormente serían humanizados.

    Una primera chispa la de Lucy, sí, un primer paso para la imparable corticalización de sus retoños y de sus descendientes.

    Gracias, Ana, por viajar al año 14.298 a.C. y revelarnos ese retrato familiar.

  3. Enero 30, 2009 en 6:57 pm

    Gracias, Cris. Ahora lo has dicho, “de los que posteriormente serían..” Porque no todos lo son pero es bueno respetar cada fase ajena, cada ubicación en la espiral subjetiva. Humanizados… oh, divina palabra… Corticalizados? concienciados?
    Sería la mujer la que primero se corticalizaría? (ver la escena cumbre de “En busca del fuego” antes de responder :D …)
    Tampoco importa mucho de quién fuera la primera chispa que dices, lo importante después de todo es que se produjera.

  4. Marzo 8, 2009 en 12:10 am

    Debo decirte que este relato es maravilloso y me retrotrae hacia el comienzo de la conciencia guardado en las células. De aquel inesperado momento en el que supimos de la impermanencia y nos aferramos con pasión a la vida.

    un abrazo de luz a tu ancestral gurú interior

    Adriana

  5. 5 Marìa Inès Mogaburu
    Marzo 10, 2009 en 10:32 pm

    Bellìsimo modo de ponerle palabras a esas experiencias inefables, Ana. Què bueno es recordar que el inconsciente no sòlo contiene trapos sucios, sino tambièn invernaderos de sublime creatividad. Me lo imprimo y lo releo, Ana, porque es un compacto, y me suegiere varias asociaciones, y provoca màs de unb interrogante.

  6. 6 Isabel Palanco Barón
    Diciembre 13, 2009 en 12:20 pm

    Fantastico relato, resuena en mí :)

    Muchisimas gracias


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