16
Ago
09

Superconductores humanos

Hace un par de noches tuve un sueño muy extraño: charlaba con un hombre cuyo rostro me recordaba a alguien sin conseguir saber quién, sentados en un parque, el cual me contaba cosas inauditas para un sueño de verano, y yo, además, le hacía preguntas como si comprendiera algo. Me despertaron los rayos de la luna invadiendo la cama, y, como siempre duermo con bolígrafo y papel en la mesilla de noche, comencé a anotarlo todo febrilmente para que no se me olvidara.

Esto es cuanto pude rescatar de aquel diálogo:

HOMBRE: ¿Tú sabes lo que es un superconductor?

YO: No.

HOMBRE: Un material que tiene resistencia e impedancia nulas, pero hay un 1% de la población que son superconductores.

YO: ¿En serio? Y qué hacen?

HOMBRE: Conducen y amplifican sin saberlo la energía de otra persona, pero no pueden hacerlo con cualquiera, hay algo, un plus, que ha de cuajar.

YO: Y ello es…

HOMBRE: Electrones sueltos.

YO: Asombroso.

HOMBRE: Es preciso que te cuente algo sobre el olfato. Verás, al parecer el olfato no funciona como imaginábamos, a base de moléculas y receptores, sino que nuestra mucosa nasal emite electrones que colisionan con determinadas moléculas y no con otras y las hacen vibrar, y es entonces cuando percibimos el olor. Dicho de otra manera, el proceso no es pasivo sino activo: el olfato emite electrones que colisionan con moléculas volátiles y se ponen a vibrar en una especie de baile…

YO: ¡Fascinante!

HOMBRE: Por ejemplo, los perros tienen el olfato muy desarrollado y a veces se acercan con espíritu protector a personas enfermas. Nunca había logrado saber por qué pero creo que ya lo tengo.

YO: ¿…?

HOMBRE: Lo que ocurre es que resuenan con algunas moléculas de necrosis, y entonces se dicen “hay que cuidar de esta persona que está malita”. No sabía el mecanismo que es cuántico, esa es la gracia, que no es un mecanismo receptor-molécula sino un mecanismo de enacción.

YO: ¿Varela?

HOMBRE: Sí. Siempre pensé en cómo los perros podían oler estados de ánimo. No los huelen sino que resuenan con ellos, es un efecto vibratorio.

YO: ¿Como el efecto de la ola humana en los campos de fútbol?

HOMBRE: Es posible.

YO: ¿La homeopatía podría actuar por este mismo mecanismo?

HOMBRE: Es posible, quizá por eso los perros responden bien a ella.

YO: ¿Y los bebés también?

HOMBRE: Tambien.

YO: ¿Y por qué los adultos estadísticamente algo menos, según usted?

HOMBRE: Bueno, es sólo una hipótesis, pero quizá porque están oxidados y no emiten tantos electrones, esto explicaría por qué algunas personas son refractarias a la homeopatía: tiene que haber electrones sueltos fuera de su órbita para que se comuniquen las vibraciones del remedio homeopático con la necrosis y surta el efecto.

YO: Prosigamos. Creo que usted presume que este efecto superconductor también se da a distancia…

HOMBRE: Claro, ¿es que la empatía no es una forma a distancia? La empatía no precisa de contacto.

YO: ¿Se refiere a los experimentos que demostraron que dos partículas subatómicas estaban conectadas aún a kilómetros de distancia?

HOMBRE: Sí, la no-localidad, por eso digo que la empatía es cuántica. Empiezo a creer que, además, para ser superconductor hay que tener una empatía muy desarrollada, una especie de superempatía.

YO: Entonces, según dice, la superconducción también se daría en la distancia.

HOMBRE: Si, la telepatía no sería tal, sino una manifestación cerebral de la empatía a distancia.

YO: Así que hay un agente conductor y otro pasivo.

HOMBRE: Sí, dos polos, digamos.

YO: Ya.

HOMBRE: …dos polos no eléctricos sino cuánticos que precisan del colapso de onda de una función que vibra armónicamente: la del superconductor.

YO: Entonces lo de “entre nosotros hay buenas vibraciones” no sería ninguna tontería.

HOMBRE: No, podría ser la verdad.

YO: ¿Y qué más opina de esas personas superconductoras?

HOMBRE: Diría que suelen ser personas que ignoran esa capacidad y que tienen muchas dificultades de adaptación porque, como se comprende fácilmente, en este mundo es difícil circular con esa superempatía.

YO: ¿Esa capacidad tendría relación con la mente?

HOMBRE: En cierto modo sí.

YO: De lo que habla parece algo casi físico, aunque esa capacidad parece no tener que ver con la mente, ni con el nivel intelectual, ni la inteligencia…

HOMBRE: No, claro que no, aunque creo que ese tipo de personas señalan el camino que va a emprender la evolución, al igual que esos niños indigo. Un camino que pasa necesariamente por la abolición total del narcisismo.

YO: Entiendo que el narcicismo proviene de no haber pasado con nota cierta fase de la primera infancia…

HOMBRE: Psicológicamente sí, pero también es vital lo que uno hace luego con eso.

YO: Eso suena muy interesante…

HOMBRE: El narcisimo es seguramente un subproducto cultural, un “arreglate como puedas”…

YO: ¿Qué sería antes, la superconducción innata o el narcicismo?

HOMBRE: Esa es una pregunta de calado. Aún no lo se. Lo que tengo bastante claro es que para que exista superconducción tiene que haber un abandono del Yo, una supresión de las propias necesidades… un antinarcisimo.

YO: O sea, que la superconducción y el narcicismo serían casi opuestos…

HOMBRE: Y sin el “casi”. Como decía, la idea es que la superconductividad es en efecto lo opuesto al narcisimo pero que tampoco hay superconductividad sin un narcisimo-otro que la impulse.

YO: ¿Tendría esa superconducción que ver con lo que llaman algunos amor?

HOMBRE: Desde luego, sí, sería algo así como un superamor, una especie de amor cósmico, algo que trasciende el concepto de amor tal y como lo entendemos normalmente… un amor de otro nivel.

YO: Suena lindo…

HOMBRE: Bueno, no sé si es para estar contento o considerarlo como una fatalidad, pues, como decíamos, el narcisista precisa de superconducción pero el superconductor puede también necesitar pensar en sí mismo.

YO: Comprendo. Da usted la impresión de estar en proceso de descubrir una pieza del puzzle.

HOMBRE: ¿Tú crees?

YO: No sé… alguien dijo que la inteligencia proviene del amor.

HOMBRE: Lo sé. En todo caso, el fuerte vínculo entre algunas personas no lo explica solamente el sexo, ni siquiera la tan trillada comunicación verbal. Hay un plus que no es computable, como diría Penrose…

YO: ¿Quiere decir que no es lo que se habla, sino el cómo?

HOMBRE: Más bien el para qué. En esas raras parejas, cada uno de ellos está para cumplir con una función, o una misión si prefiere.

YO: Una misión… no sé dónde he oído eso antes, pero parece hermoso.

HOMBRE: En algunos casos, él es un ser sumamente creativo pero precisa de un superconductor para germinar y dar frutos, por así decir. Muchos de ellos tienen una musa.

YO: ¿Las musas serían las superconductoras de los genios?

HOMBRE: Exacto, pero no las que susurran al oído sino las que catalizan, que es distinto.

YO: Ya… ¿Y la función de ellos, los superconducidos, digamos?

HOMBRE: Desenrollar cuanto saben y cuanto pueden llegar a saber gracias a esa especie de hiperconexión, ir desenredando el ovillo que les llevará lo más cerca posible del conocimiento.

YO: …mientras Ariadna sostiene el cabo.

HOMBRE: Algo así, los mitos son fascinantes, ¿no crees? ¡jajaja!…

YO: …

HOMBRE: A medida de que el superconducido se va desenredando y anudándose en el ovillo del superconductor, éste a su vez va impregnándose del saber de aquél como en ósmosis.

YO: ¿Anudándose en el ovillo?

HOMBRE: Claro, a quién sino se le van a contar los hallazgos? ¿Con quién va a poner el superconducido en orden sus ideas?

YO: Ya comprendo: con el superconductor.

HOMBRE: Así es. Y las ideas a su vez calan en él o ella y, con frecuencia, le vuelven a revertir en una especie de retroalimentación…

YO: ¿Imparable?

HOMBRE: En espiral.

- – -


11 Respuestas a “Superconductores humanos”


  1. Agosto 17, 2009 a las 11:44 am

    Queridos hermanos:

    Decía en mi anterior aporte que era muy difícil iniciar y recorrer un camino del que no se sabe el final. No pretendo ahora comentar cual es el fin de la Alquimia, sino la posible naturaleza y estructura de la Piedra Filosofal, en el convencimiento de que un conocimiento (aunque sea aproximado) del resultado esperado redundará en una necesaria comprensión de las materias iniciales y de los diferentes procesos.

    Del aspecto, color, fusibilidad y propiedades de aplicación del Rubí de los Sabios hay escritos muchos textos en los que se describe sin ocultación ni metáfora. Hablaré de su estructura interna y del mecanismo que produce tan espectaculares efectos. Sin embargo, no me es posible describirlo exactamente, por lo que utilizaré un símil muy aproximado. Los antiguos Maestros utilizaron también símiles para describir sus enseñanzas; muchos emplearon la Mitología clásica, otros procesos similares o análogos (lo que sigue engañando a muchos…) y otros tergiversaciones de palabras o juegos idiomáticos (jeroglíficos) o una combinación de todo. Cada técnica acorde con los tiempos en los que se vivía. Cualquier método que yo utilice desencadenará las iras y desesperación de muchos. Creedme que lo lamento.

    Utilizaré la analogía y la físca cuántica (la ciencia oficial más afín a nuestro Arte), en términos lo más sencillos posible. Y, en este campo, analizaré la estructura general de los superconductores de tipo II y, en especial, la perovskita.

    La superconductividad es una propiedad por la cual ciertas materias, en determinadas condiciones, no ofrecen NINGUNA resistencia al paso de la corriente eléctrica.

    Los superconductores de tipo II son estructuras cristalinas formadas por la combinación de diferentes átomos, ninguno de los cuales presenta esa propiedad por sí mismo. En la naturaleza no se conoce ningún superconductor; es decir, es un artificio por el cual se consigue que la energía fluya sin gasto y produzca efectos que, de otra forma, serían imposibles o costosos.

    Estos superconductores, en general, están formados por un metal muy pesado, un sustrato no metálico y dos o más metales de estructura compensada que actúan como impurezas de equilibrio o aceleradoras. En la perovskita, el metal pesado es el Ytrio (Y), el sustrato el Oxígeno (O) y los metales complementarios el Bario (Ba) y el Cobre (Cu), todo ello también conocido como YBa2Cu3O7-x.

    El proceso consiste en enlazar estos átomos entre sí para formar un sólido siguiendo una estructura tridimensional repetitiva o red cristalina, de manera que su vibración (como un instrumento afinado) produce focos generatrices energéticos (conocidos como “fonones”) enlazados entre sí de tal manera que la energía (pares de electrones) puede circular por estos enlaces sin rozamiento o pérdida alguna.

    No creáis que la fabricación de este material es complicada. El laboratorio de cualquier alquimista está suficientemente dotado para ello: El primer paso es mezclar y calentar los ingredientes. Se combinan óxido de ytrio, óxido de cobre y peróxido de bario con ácido cítrico (o buen vinagre) y etilén-glicol (u otro aglutinante cualquiera). La mezcla se calienta inicialmente a 38ºC (la de empollar huevos). Ya caliente se mete en un horno donde se cuece a unos 800ºC, con lo que se vaporizan los componentes líquidos, cristalizando el material restante. El enfriamiento, una vez finalizado el proceso, debe ser muy lento (48 horas). Esta perovskita es superconductora a 100ºK.

    Si analizáis con detenimiento esta descripción, no os será difícil comprender y localizar aquellas materias cuya estructura representa el receptor de enegía cósmica, semilla y plenitud de lo creado.

    Como complemento ilustrativo os diré que, aunque la superconductividad ha estado de moda a partir del premio Nobel otorgado a los científicos del laboratorio de IBM en Zurich, Bednorz y Müller en 1986, así como a los experimentos del Dr. Chu en 1987 y siguientes, el fenómeno ya se conocía desde 1911, por los trabajos del físico holandés Heike Kamerlingh Onnes con el mercurio a 4ºK.

    Que la Luz y la Paz os colme a todos.
    S. Omar Exoslius

    y tal.



  2. Agosto 17, 2009 a las 3:59 pm

    Nosce, vaya mi agradecimiento por tu aporte y por los videos, que creo que debería ver cualquier escéptico de esos que suelen decir “¡No, eso es imposible!” y se van enfadados, como dice Iñigo ahí.
    Lo imposible es posible, sí, falta estar abierto…
    Un saludo muy cordial, y voy a leerme inmediatamente, gracias a tí, ese libro de Menéndez Pelayo, heterodoxia es mi palabra preferida :)

  3. Agosto 18, 2009 a las 12:01 pm

    Pues un placer carambita, os leo con ídem. ;)

    Hay más cosas en el Cielo y en la Tierra de las que pueda soñar tu filosofía, Horacio.
    chespir dixit.

    Salud!

  4. Agosto 24, 2009 a las 7:48 pm

    Nosce: esa es también mi librería favorita. Gracias!

  5. Agosto 29, 2009 a las 9:47 pm

    Al autor.

    WOW. Absolutamente fantástico. QUisiera estar inmerso en ese mismo mar para soñar esas cosas (aunque del mismo mar he venido, de ahí que escribo este instante), como ejercicio de retorno a ese campo mórfico

    Reciba de mi parte un saludo superamoroso y calificativo de todo lo que dice su intelecto

    Camilo Augusto

  6. Noviembre 1, 2009 a las 7:59 am

    Anda, el Nosce por aquí, vaya sincronía. Es el último lugar en donde pensaba encontrarte, llegué de la mano de un psiquiatra…

    El caso es que eso del superconductor humano lo he vivido de cerca. Para mi es una especie de Jocker, de comodín que dobla el valor de la carta con la que se empareja pero que tiene la manía de juntarse con sotas en vez de con reinas :( La verdad es que en el camino he aprendido, por vamos a llamarlo en vez de enmarallamiento, ósmosis.Es el Pigmalión que en la vida real lo tiene crudo…

    PIGMALION
    Pigmalion es un artesano, alguien que trabaja con las manos, un escultor u orfebre. Cuenta la leyenda que esculpió una estatua tan bella que le pidió a la diosa Afrodita que le buscara una esposa tan bella como aquella. Afrodita va más allá de sus deseos y convierte la estatua en algo vivo (a diferencia de Atenea que petrifica). Pigmalion se encuentra con su obra hecha carne y no tiene más remedio que enamorarse de ella. Pigmalion representa el culto a la propia obra, en contraste con Narciso que es el arquetipo de aquel que se enamora de su imagen.

    Es interesante hacer notar que el mito de Pigmalion está contenido por sincretismo en el mito hebreo de la creación del hombre por Dios. Aquí también Pigmalion-Dios crea una estatua de barro a la que confiere un hálito de vida mediante el soplo divino, así sabemos que Dios hizo al hombre “ a su imagen y semejanza”, es decir a partir de su propio molde.

    Habría que preguntarse ahora ¿qué impulsó a Dios a crear al hombre? ¿Fue por amor, por necesidad de compartir algo, por generosidad? Algunos autores creen que el mito de Pigmalion significa la imposibilidad de amar lo real. Impulsado por el amor hacia lo imaginario Pigmalion construye una estatua a la que luego consigue dar vida con la ayuda de Afrodita.

    En mi opinión no es posible pensar que Dios o Pigmalion fueran incapaces de amar lo real, en tanto que lo real –en Dios- no puede eludir la perfección, en este sentido creo que la mejor interpretación es aquella que hace referencia a la necesidad de tener a alguien que contemplara su obra, Pigmalion y Dios necesitan adoradores, espectadores que le admiren. Dios y Pigmalion precisan reconocimiento, y ese reconocimiento sólo puede obtenerse mediante criaturas creadas a la propia semejanza. Amar, es como dice Pessoa, “cansarse de estar sólo”.

    El mito de Pigmalion está relacionado con el deseo de ser legitimado, de ser reconocido, algo que puede estar presente tanto en hombres como en mujeres que no han logrado un reconocimiento o apoyos suficientes por parte del padre. Está relacionado con el barro y la cerámica es decir con la capacidad de autoesculpirse, de autoinventarse y transformarse a partir de la mirada de otro, de ser visto y de hacerse de notar. En este sentido está relacionado con el rechazo del cuerpo y el deseo de metamorfosis que se encuentra en la base de trastornos como la anorexia y la bulimia, del fitness y de muchas actitudes alimentarias que hacen referencia a un perfeccionismo compulsivo, algo que conocemos con el nombre de ortorexia. Tener un cuerpo perfecto es sinónimo para algunas personas del derecho a ser amado/a, Un cuerpo imperfecto es la condena a no merecer el amor.

    http://juegoysistemica.blogspot.com/2005/06/juego-de-rol-junguiano-y-trastornos.html

  7. Noviembre 1, 2009 a las 3:46 pm

    Toda esa parrafada acerca de Pigmalion procede de una obra mia que se llama “Mito, narrativa y trastornos alimentarios”, gracias por citarla aunque hayas olvidado poner mi nombre.

  8. Noviembre 5, 2009 a las 11:26 am

    Pues mira, otra sincronicidad. Por cierto puse la fuente del que la saqué, podrias hablar con ellos en vez de enfadarte conmigo :(

  9. Noviembre 5, 2009 a las 12:18 pm

    Javier yo no me enfado sólo informo. :-)


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