Archivos para la Categoría 'antropologia'

28
Oct
09

Ideas coemergentes y falsas creencias

Una falsa creencia puede definirse como una creencia que se apoya en algo no verificable. La definición que da la wiki está aqui:

La idea de falsa creencia fue acuñada por el psicólogo Albert Ellis, se basa en la teoría de que todos los seres humanos reciben a lo largo de su ontogenia (evolución de vida), información parcializada e indemostrable. Esto provoca reacciones emocionales inapropiadas o exageradas, que pueden mermar nuestro objetivo de sobrevivir primero y ser feliz en nuestra vida cotidiana.

Existen ciertas creencias falsas que están relacionadas con la teoria de la mente es decir en la convicción (o falta de convicción) de que el resto de seres humanos tienen un mente con planes, intenciones  y propósitos que pueden no coincidir con los nuestros. Me gustaria ponerles como ejemplo estas viñetas que se utilizan para explorar la falta de una teoria de la mente en los niños autistas.

tarea-de-primer-ordenTal y como puede observarse lo que sucede es que en una habitación hay un señor que deja unas gafas dentro de un cajón, posteriormente una señora cambia la ubicación de las gafas y las deja en otro lugar, luego el señor vuelve a la escena. La pregunta que se le hace al sujeto que se está explorando es la siguiente. ¿Donde buscará el señor sus gafas?

Si el entrevistado tiene una “teoria de la mente” dirá que las buscará alli donde las dejó, es decir en la mesa, pero si el sujeto explorado tiene un déficit de la teoria de la mente dirá que las buscará alli donde las escondió la señora. La razón es que este ultimo sujeto no sabe discriminar entre el pensamiento del señor y el suyo propio que ha contemplado toda la escena, confundirá las intenciones del sujeto con las suyas.

La falta o déficit de una teoria de la mente tiene como consecuencia la construcción de creencias falsas, pero no solo estas creencias pueden formarse por falta de una teoria de la mente sino que las más de las veces se construyen por mimetismo social, simplemente damos por buenas las definiciones que nos llegan de los medios, la politica, la television, la ciencia, la religión, la economía o de cualquier otra autoridad social. Podemos llegar a creer cualquier mentira siempre y cuando sea una mentira compartida por muchos.

En esta web hay un buen resumen del documental llamado “La trampa” de Adam Curtis que cuenta como las ideas en que se basan ciertas creencias falsas que sostenemos casi todos nosotros no surgen del vacío sino que se encadenan unas con otras y coemergen. Son por asi decir coetáneas: la teoria de los juegos y la disuasión nuclear, el materialismo individualista de nuestro tiempo, la invención de la psiquiatria computarizada y basada en cuestionarios y clasificaciones operativas tipo DSM, la teoría del gen egoísta, la corrupción financiera en alianza o no con la politica, la determinación genética de la conducta y la explosión del negocio de los psicofármacos y tambien la aparición de nuevas enfermedades no son debidas al azar sino consecuencia de sistemas de pensamiento que proceden de entender la libertad como un valor amputado en aras de la comodidad.

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Algunas falsedades.-

  • Es falso que seamos egoistas, materialistas e individualistas, si los somos es porque creemos serlo y porque creemos que esa es la mejor estrategia para sobrevivir.
  • Es falso que los genes planeen estrategias por sí mismos.
  • Es falso que los seres humanos seamos máquinas predecibles o nuestra mente un ordenador que procesa algoritmos. O nuestro cuerpo un simple transportadior de genes.
  • Es falso que exista una determinación genética del comportamiento humano para todos los casos.
  • Es falso que todo malestar o sentimiento incómodo pueda ser categorizado como una enfermedad a tratar.
  • Es falso que la psiquiatria quepa en un manual o en un cuestionario.
  • Es falso que la voluntad humana pueda ser categorizada o modelizada a través de números u operaciones matemáticas.
  • Es falso que la politica deba desertar en favor de la economia para favorecer el crecimiento y el progreso.
  • Es falso que la ciencia llegará un dia a resolver todos los problemas del hombre.

Es cierto que somos capces de construir creencias de todo tipo y que estamos sometidos constantemente a la tentación de tratar como verdades absolutas las más grandes falacias, sólo necesitamos un caldo de cultivo social que las sostenga y un experto bendecido por los medios que las promulgue.

22
Sep
09

No matarás

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Nosotros los sapiens pertenecemos a una estirpe de homínidos bastante irascible pero poco agresiva.

El potencial agresivo de los humanos procede más bien de nuestra enorme inteligencia y de nuestra capacidad para planear encerronas, construir instrumentos, armas y artilugios destructivos a gran y pequeña escala.

Es muy poco probable que a puñetazos seamos capaces de matar a un congénere, para eso necesitamos emplear alguna que otra estrategia como golpearle con una piedra en la cabeza o asestarle una puñalada mortal por la espalda. Necesitamos armas y tenemos la inteligencia para construirlas.

Nuestros sistemas de modulación de la agresividad -sistemas inhibidores de la misma- son muy escasos y están muy poco desarrollados. La razón biológica de este escaso desarrollo es que no poseemos cuernos para acometer, ni garras para desgarrar, ni picos para atacar ni dientes para morder. Es decir no tenemos un armamento intrínseco que haya evolucionado con nuestra estirpe y por tanto los sistemas de inhibición de la agresividad no se han desarrollado -no han coevolucionado- con nuestras razones para enfadarnos, es por eso que la gente suele matar a otro por “un quitame allá esas pajas”.

Los sistemas inhibitorios de la agresión no están codificados genéticamente (aunque si la agresividad que siempre da premio evolutivo) es por eso que se hizo necesario inventar sistemas inhibitorios culturales que vinieran a suplir ese déficit natural.

Nuestros sistemas de inhibición de la agresividad se trasmiten a través de la cultura, entendiendo a esta en clave extendida: toda aquella clase de registros procedentes de la tradición que se trasmiten de padres a hijos o desde el sistema social o grupo al individuo.

En un post anterior me planteaba el cómo se trasmiten estos registros, es decir como se interiorizan las prohibiciones culturales en los cerebros individuales. ¿Cómo sabemos que no hay que matar al vecino?

Hay que diferenciar ahora el verbo “saber”, información, del verbo “deber”, moral y del verbo no-matar que es el polo pasivo de la interiorización del tabú.

Todo el mundo sabe que no hay que matar al prójimo y yo diria que hay una gran mayoria de humanos que seguimos este mandato, los homicidios descienden en todo el mundo de una manera progresiva desde 1900 para acá (aunque en el 2008 hayan ascendido en nuestro pais en un cifra alarmante comparada con el 2007) . También algunos sabemos que matar a otro es una cosa que no debe hacerse, por muchos motivos: morales, cívicos, racionales unos e irracionales otros y sobre todo porque existen códigos juridicos, políticos, policíacos que persiguen el crimen, el único argumento que sirve a algunos de disuasión frente al delito, aunque hay otros argumentos blandos por ejemplo: que se trata de algo irreversible, porque a nosotros tampoco nos gustaria que nos mataran, etc. Existen argumentos de todo tipo para no llevar a cabo esta miserable conducta y sin embargo hay gente que la sigue llevando a la práctica.

¿Por qué?

La falta de información, los déficits morales (la degeneración moral de Magnan), la patología psiquiátrica, la miseria económica que es la explicación marxista del crimen o la misteriosa etiqueta de “conductas antisociales” no bastan para explicarnos el por qué algunas personas se saltan a la torera un precepto que a la mayoria de nosotros nos parece algo normal, algo natural que no precisa que cavilemos demasiado en el asunto. No hay que matar y ya está.

Lo cierto es que la mayor parte de nosotros no necesitamos pensar en ello porque lo hemos incorporado o interiorizado. Y una vez interiorizado un tabú (una prohibición) ya no necesitamos pensar en ello porque se ha insertado en nuestro patrimonio -nuestro campo- epigenético. Se ha convertido en biología y ha dejado de ser una cuestión moral sobre la que podemos opinar o mantener opciones distintas.

H. C . Waddington fue un biólogo y genetista escocés que planteó el termino epigenética para explicar algunas interacciones entre el medio ambiente y los individuos que se realizaba no a través de la via del ADN sino a través de influencias medioambientales en la expresión o transcripción de la herencia genética propiamente dicha: la epigenética estudiaria pues el medio ambiente de la célula. Hoy se le da mucha más importancia a la epigenética que a la genética misma en la convicción de que gran parte de las conductas y las patologias humanas pueden explicarse mejor desde este doble origen que hace que el medio ambiente penetre en lo más íntimo de nuestro patrimonio genético -sin afectar necesariamente al ADN nuclear- y conmute procesos que no se hubieran producido sin esas aferencias de información.

La evolución no sólo opera sobre rasgos genéticos sino tambien sobre rasgos conductuales, ambientales, mórficos y simbólicos.

Lo curioso de esos aprendizajes que los humanos realizamos individualmente es que son aprendizajes que nos vienen insertados por la cultura o la tradición sin que seamos demasiado conscientes de ello. Un ejemplo es la prohibición del “No matarás”, ¿cómo hacemos la mayor parte de nosotros para cumplir este mandato sin que nunca nadie nos haya hablado del asunto?

Ahora compare usted este mandato con este otro:

“Hay que conducir siempre con el cinturón de seguridad puesto” o

“Si conduce absténgase de beber alcohol”

¿Que diferencias observa?

Ambas son prohibiciones pero existe una diferencia fundamental entre ellas: la primera prohibición es antiquísima, data de unos 50.000 años y las segundas solo tienen una década. Los efectos que ambas prohibiciones tienen en los cerebros individuales son inmensas, las primeras se han automatizado, se guardaron en un lugar muy lejano a la corteza cerebral, se encuentran en los planos mas profundos del cerebro, alli donde guardamos los patrones de acción fijos para andar, beber, comer o movernos sin pensar, se han corporizado. La segundas están en nuestro consciente, hemos de pensar en ellas y forzosamente a veces las olvidamos, todavia no han penetrado en nuestro inconsciente, aun no se han automatizado y no son todavía cuerpo sino idea.

Para que una idea se corporice hacen falta al menos tres generaciones (unos 60-80 años) pero es necesario además que la idea haya logrado penetrar en los cerebros de nuestros progenitores al menos para que la acaten si lleva un “no” delante. Sólo después de haber pasado por tres generaciones de linajes no homicidas podemos pensar que en nosotros no existe pulsión homicida alguna y que es muy poco probable que alimentemos abogados o pleitos por esa causa. Pero existe aun algo más sorprendente: puede existir una culpa transgeneracional por algun crimen que el sujeto no cometió, ni contempló ni tiene noticia alguna sobre el asunto. Todo parece indicar que las transgresiones de prohibiciones ancestrales -igual que las prohibiciones- pasan de generación en generación tratando de encontrar un huesped que les ponga fin: es el tema de la maldición familiar o del destino, un tema que se encuentra bien explorado por los mitos. El tema de la redención individual de toda una estirpe.

Este proceso de interiorización de un mandato transbiológico como es la orden de “no matar” puede tener interrupciones, excepciones y obstáculos, el principal y más conocido es la guerra. En la guerra no solamente se detiene el mandato sino que es posible que matar sea necesario para sobrevivir lo que cambia el panorama de anteriores interiorizaciones colectivas, asi y todo las guerras son escenarios de crimenes gratuitos y sádicos como ya estamos acostumbrados a ver en los informativos. La guerra es una enfermedad traumática para más de una generación, nosotros por ejemplo seamos hijos o nietos de los que hicieron la guerra civil estamos contaminados en España por aquel conflicto y en cierto modo todavía estamos sufriendo las consecuencias, ¿quién de nosotros no tuvo un pariente asesinado o un criminal en aquella contienda?

Lo que señala en la dirección de que tantos los valores como sus transgresiones -los vicios- se trasmiten del mismo modo y a través de las mismas vias simbólico-culturales y terminan convirtiendose en algo corpóreo.

Lo importante es caer en la cuenta de que los tabúes o prohibiciones culturales se insertan en nuestro cuerpo como si fueran instrucciones genéticas aun sin serlo y que se trasmiten como si fueran genes replicándose a si mismos aun sin estar compuestas de ADN.

Lo que redunda en la idea que más arriba expuse: que la via genética no es la unica via de trasmisión de caracteres innatos. El tabú de “no matarás” es innato a pesar de no venir codificado en nuestro genoma. Cuando un niño viene al mundo ya accede a él mediante un conocimiento previo (no es una tabla rasa) se trata de aprendizajes culturales, históricos, étnicos e incluso filogenéticos que no necesariamente se encuentran codificados en su ADN.

Es muy posible que todos los sistemas de inhibición de la agresividad no sean sistemas neurobiológicos heredados sino campos epigenéticos aprendidos que terminan por interiorizarse y que se comportan como si fueran cuasigenes. La inhibición de la agresividad puede realizarse de muchas formas pero siempre necesita de un otro que la desactive, a través de la sumisión, del llanto, de la debilidad o de la ternura es como los animales desactivan la agresión de los adultos, nosotros los humanos tambien sabemos hacerlo y tenemos además la empatia que es un añadido relacionado con la capacidad de nuestro cerebro de encontrar similitudes con nuestros semejantes.

En este post hablé de la metacognición y la empatía: una de las prestaciones de nuestro cerebro emocional.

Efectivamente el Verbo puede hacerse carne, que es otra manera de decir que lo cultural puede encarnarse y hacerse proceso biológico a través de esa interfase que llamamos inconsciente: el lugar donde Psique y Soma se encuentran no solamente bis a bis, uno frente a otro sino donde el individuo se articula con la corporalidad del mundo.

16
Ago
09

Superconductores humanos

Hace un par de noches tuve un sueño muy extraño: charlaba con un hombre cuyo rostro me recordaba a alguien sin conseguir saber quién, sentados en un parque, el cual me contaba cosas inauditas para un sueño de verano, y yo, además, le hacía preguntas como si comprendiera algo. Me despertaron los rayos de la luna invadiendo la cama, y, como siempre duermo con bolígrafo y papel en la mesilla de noche, comencé a anotarlo todo febrilmente para que no se me olvidara.

Esto es cuanto pude rescatar de aquel diálogo:

HOMBRE: ¿Tú sabes lo que es un superconductor?

YO: No.

HOMBRE: Un material que tiene resistencia e impedancia nulas, pero hay un 1% de la población que son superconductores.

YO: ¿En serio? Y qué hacen?

HOMBRE: Conducen y amplifican sin saberlo la energía de otra persona, pero no pueden hacerlo con cualquiera, hay algo, un plus, que ha de cuajar.

YO: Y ello es…

HOMBRE: Electrones sueltos.

YO: Asombroso.

HOMBRE: Es preciso que te cuente algo sobre el olfato. Verás, al parecer el olfato no funciona como imaginábamos, a base de moléculas y receptores, sino que nuestra mucosa nasal emite electrones que colisionan con determinadas moléculas y no con otras y las hacen vibrar, y es entonces cuando percibimos el olor. Dicho de otra manera, el proceso no es pasivo sino activo: el olfato emite electrones que colisionan con moléculas volátiles y se ponen a vibrar en una especie de baile…

YO: ¡Fascinante!

HOMBRE: Por ejemplo, los perros tienen el olfato muy desarrollado y a veces se acercan con espíritu protector a personas enfermas. Nunca había logrado saber por qué pero creo que ya lo tengo.

YO: ¿…?

HOMBRE: Lo que ocurre es que resuenan con algunas moléculas de necrosis, y entonces se dicen “hay que cuidar de esta persona que está malita”. No sabía el mecanismo que es cuántico, esa es la gracia, que no es un mecanismo receptor-molécula sino un mecanismo de enacción.

YO: ¿Varela?

HOMBRE: Sí. Siempre pensé en cómo los perros podían oler estados de ánimo. No los huelen sino que resuenan con ellos, es un efecto vibratorio.

YO: ¿Como el efecto de la ola humana en los campos de fútbol?

HOMBRE: Es posible.

YO: ¿La homeopatía podría actuar por este mismo mecanismo?

HOMBRE: Es posible, quizá por eso los perros responden bien a ella.

YO: ¿Y los bebés también?

HOMBRE: Tambien.

YO: ¿Y por qué los adultos estadísticamente algo menos, según usted?

HOMBRE: Bueno, es sólo una hipótesis, pero quizá porque están oxidados y no emiten tantos electrones, esto explicaría por qué algunas personas son refractarias a la homeopatía: tiene que haber electrones sueltos fuera de su órbita para que se comuniquen las vibraciones del remedio homeopático con la necrosis y surta el efecto.

YO: Prosigamos. Creo que usted presume que este efecto superconductor también se da a distancia…

HOMBRE: Claro, ¿es que la empatía no es una forma a distancia? La empatía no precisa de contacto.

YO: ¿Se refiere a los experimentos que demostraron que dos partículas subatómicas estaban conectadas aún a kilómetros de distancia?

HOMBRE: Sí, la no-localidad, por eso digo que la empatía es cuántica. Empiezo a creer que, además, para ser superconductor hay que tener una empatía muy desarrollada, una especie de superempatía.

YO: Entonces, según dice, la superconducción también se daría en la distancia.

HOMBRE: Si, la telepatía no sería tal, sino una manifestación cerebral de la empatía a distancia.

YO: Así que hay un agente conductor y otro pasivo.

HOMBRE: Sí, dos polos, digamos.

YO: Ya.

HOMBRE: …dos polos no eléctricos sino cuánticos que precisan del colapso de onda de una función que vibra armónicamente: la del superconductor.

YO: Entonces lo de “entre nosotros hay buenas vibraciones” no sería ninguna tontería.

HOMBRE: No, podría ser la verdad.

YO: ¿Y qué más opina de esas personas superconductoras?

HOMBRE: Diría que suelen ser personas que ignoran esa capacidad y que tienen muchas dificultades de adaptación porque, como se comprende fácilmente, en este mundo es difícil circular con esa superempatía.

YO: ¿Esa capacidad tendría relación con la mente?

HOMBRE: En cierto modo sí.

YO: De lo que habla parece algo casi físico, aunque esa capacidad parece no tener que ver con la mente, ni con el nivel intelectual, ni la inteligencia…

HOMBRE: No, claro que no, aunque creo que ese tipo de personas señalan el camino que va a emprender la evolución, al igual que esos niños indigo. Un camino que pasa necesariamente por la abolición total del narcisismo.

YO: Entiendo que el narcicismo proviene de no haber pasado con nota cierta fase de la primera infancia…

HOMBRE: Psicológicamente sí, pero también es vital lo que uno hace luego con eso.

YO: Eso suena muy interesante…

HOMBRE: El narcisimo es seguramente un subproducto cultural, un “arreglate como puedas”…

YO: ¿Qué sería antes, la superconducción innata o el narcicismo?

HOMBRE: Esa es una pregunta de calado. Aún no lo se. Lo que tengo bastante claro es que para que exista superconducción tiene que haber un abandono del Yo, una supresión de las propias necesidades… un antinarcisimo.

YO: O sea, que la superconducción y el narcicismo serían casi opuestos…

HOMBRE: Y sin el “casi”. Como decía, la idea es que la superconductividad es en efecto lo opuesto al narcisimo pero que tampoco hay superconductividad sin un narcisimo-otro que la impulse.

YO: ¿Tendría esa superconducción que ver con lo que llaman algunos amor?

HOMBRE: Desde luego, sí, sería algo así como un superamor, una especie de amor cósmico, algo que trasciende el concepto de amor tal y como lo entendemos normalmente… un amor de otro nivel.

YO: Suena lindo…

HOMBRE: Bueno, no sé si es para estar contento o considerarlo como una fatalidad, pues, como decíamos, el narcisista precisa de superconducción pero el superconductor puede también necesitar pensar en sí mismo.

YO: Comprendo. Da usted la impresión de estar en proceso de descubrir una pieza del puzzle.

HOMBRE: ¿Tú crees?

YO: No sé… alguien dijo que la inteligencia proviene del amor.

HOMBRE: Lo sé. En todo caso, el fuerte vínculo entre algunas personas no lo explica solamente el sexo, ni siquiera la tan trillada comunicación verbal. Hay un plus que no es computable, como diría Penrose…

YO: ¿Quiere decir que no es lo que se habla, sino el cómo?

HOMBRE: Más bien el para qué. En esas raras parejas, cada uno de ellos está para cumplir con una función, o una misión si prefiere.

YO: Una misión… no sé dónde he oído eso antes, pero parece hermoso.

HOMBRE: En algunos casos, él es un ser sumamente creativo pero precisa de un superconductor para germinar y dar frutos, por así decir. Muchos de ellos tienen una musa.

YO: ¿Las musas serían las superconductoras de los genios?

HOMBRE: Exacto, pero no las que susurran al oído sino las que catalizan, que es distinto.

YO: Ya… ¿Y la función de ellos, los superconducidos, digamos?

HOMBRE: Desenrollar cuanto saben y cuanto pueden llegar a saber gracias a esa especie de hiperconexión, ir desenredando el ovillo que les llevará lo más cerca posible del conocimiento.

YO: …mientras Ariadna sostiene el cabo.

HOMBRE: Algo así, los mitos son fascinantes, ¿no crees? ¡jajaja!…

YO: …

HOMBRE: A medida de que el superconducido se va desenredando y anudándose en el ovillo del superconductor, éste a su vez va impregnándose del saber de aquél como en ósmosis.

YO: ¿Anudándose en el ovillo?

HOMBRE: Claro, a quién sino se le van a contar los hallazgos? ¿Con quién va a poner el superconducido en orden sus ideas?

YO: Ya comprendo: con el superconductor.

HOMBRE: Así es. Y las ideas a su vez calan en él o ella y, con frecuencia, le vuelven a revertir en una especie de retroalimentación…

YO: ¿Imparable?

HOMBRE: En espiral.

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07
Jun
09

El amor: ¿realidad o creencia?

"Amor es..."

"Amor es..."

Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.”

(A. de Saint-Exupery)

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“La medida del amor es amar sin medida”

(San Agustín)

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“Es mi amado para mí y yo soy para mi amado”

(Santa Teresa)

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Desde que el ser humano empezó a plantearse preguntas de calado, una incertidumbre le ha consumido tanta o quizá más energía que el conocido enigma ¿de dónde vengo y adónde voy?, y es:

¿Me ama o no me ama?margarita-1

Los Beatles ya sabían que “All you need is love, love” del mismo modo que lo saben psicólogos y tarotistas a cuyas consultas acuden ingentes cantidades de seres acuciados por la imperiosa necesidad –a veces bajo la fachada de otras problemáticas- de saber si son amados, o por la sospecha de que no lo son suficiente.

A veces también para saber si ellos o ellas aman a su vez genuinamente.

Pero ¿cómo saber si nos aman suficiente o del modo que deseamos nosotros? (“No, si me quiere… a su manera”) ¿Cómo medirlo? ¿Por qué no se ha inventado el amorómetro, si ya sabemos que la oxitocina y la dopamina se alteran al enamorarnos y que el amor al parecer aumenta la longitud de la vida y el brillo de la piel? ¿Qué hacer si fortuitamente llegamos a la conclusión de que no somos amados tanto como creemos merecer, o no del modo que esperábamos? ¿Cómo saber si se trata de amor, de necesidad o de interés por algún beneficio?

El amorómetro de momento no se ha inventado, pero sí se ha inventado una báscula intuitiva, que es el método que utilizamos comunmente: ¿cuánto gano/pierdo yo en una relación amorosa? ¿qué doy o aporto y qué recibo o me es aportado? O, como dice una amiga mía: ¿me compensa o no me compensa?

Aunque la tecnología actual no haya inventado aún un aparato así, al menos en los últimos tiempos los estudiosos de la mente han aportado interesantes descubrimientos acerca de ella que amplían cada vez más nuestra posibilidad de comprender qué ocurre y porqué, cuando somos felices víctimas de ese misterio que nos acerca un poco más a lo trascendental. Desde El Banquete de Platón hasta nuestros días, sobre Eros se ha escrito tanto como sobre gustos pero, si bien no existe aún un consenso generalizado, sí se va estrechando cada vez más el círculo que lo acerca un poco más al terreno de lo comprensible. Quizá algún día la ciencia que estudia los sentimientos y las emociones (vean esta interesante entrevista a Antonio Damasio, un brillante neurólogo investigador de los sentimientos) englobe también, como viene haciendo uno a uno, este otro gran misterio capaz de consumirnos tanta energía y de provocarnos tanta dicha o tanto sufrimiento: el amor.

Hay quien opina que el amor es un invento de la Revolución Industrial –pulido casi a continuación por el movimiento romántico-, una estrategia para generar en la mujer (que hasta entonces era entregada por el padre a cualquier lugareño a cambio de un par de ovejas) el sueño de un príncipe azul mucho más a su gusto que cuando no era nada, con el cual aparejarse y asegurar, como consecuencia indirecta, un aumento de la descendencia que subsanara a medio y largo plazo la falta de mano de obra debida a las pestes y hambrunas de la época. Simultáneamente eran necesarias parejas que emigraran a las fabricas casi siempre ubicadas en los guettos de las ciudades; el amor romántico era pues un engaño para sujetos desubicados y trashumantes.

Sin embargo, para Desmond Morris (El Mono Desnudo) el amor habría surgido ya desde que nos convertimos en cazadores-recolectores en el Neolítico, a consecuencia de la necesidad de que los varones hubieran de dejar a la hembra sola en la cueva cuando se ausentaban para ir a cazar: se hizo necesario algo que hiciera más resistente el vínculo monogámico y permitiera cierta tranquilidad al cazador en el sentido de que la hembra que dejaba atrás no quedaba a merced de otros seductores, no fuera que a su regreso acabara compartiendo con una infiel el ciervo que tantas vicisitudes les costó conseguir (con el subsiguiente riesgo de acabar alimentando a retoños que no eran suyos y que no llevaban sus genes).

De modo parecido a la inteligencia, la cual hace poco pasó de ser contemplada como concepto monográfico a una suma de factores (memoria, velocidad de proceso de datos, creatividad, empatía, etc.), en el amor quizá ocurra en breve algo similar. Por ejemplo, Eduard Punset opina que el amor vendría a ser una especie de conglomerado hecho de apego personal, inversión parental o familiar y sexualidad, todo ello dentro del turbulento caldo de cultivo del  entorno. Dice Punset que siete son los años que dura de media el estado amoroso pues siete son también, casualmente, los años que tarda la cría del humano en adquirir una mínima independencia de los cuidados repartidos de la pareja. La cuestión es ¿cuánta carga evolutiva llevamos aún sobre nuestros hombros, o –planteado a la inversa- cuánto han cambiado las cosas desde entonces? Y por otro lado ¿qué ocurre con el amor sin finalidad reproductiva? ¿es otro genoma-lag?

Pues estas teorías explicarían el vínculo del matrimonio pero no el amor en sí, que, como todos sabemos, no siempre son aristas del mismo poliedro.

Para algunos místicos, por su parte, el amor hombre-mujer sería una especie de sucedáneo o herramienta de otro amor: el amor a Dios, a lo trascendente. Una especie de adiestramiento teñido del goce de la sexualidad como anticipo del otro o, si lo prefieren, una estación de paso en clave dual en nuestro viaje hacia un amor cósmico o expansionador de la conciencia. En cualquiera de sus versiones, el amor exige renuncia y sacrificio, y llega a ser tan inefable que Santa Teresa no duda en asociarlo sin ambages a lo más terrible: la muerte:

“Vivo ya fuera de mí después que muero de amor”

La muerte de una parte del propio ser que en el sufismo –no exento del matiz amor-ternura- se denomina aniquilamiento, una metáfora que los más pragmáticos explican como la cesión de soberanía que deben hacer ambas partes para acoplarse del modo más perfecto posible.

Es curioso que fueran las filosofías orientales (sufismo, hinduismo, tantra) las que permitieran e incluso alentaran el amor hombre-mujer, no sólo como un goce descaradamente compatible con el amor sagrado sino como una vía hacia él, mientras que las religiones monoteistas programaran a decenas de generaciones para etiquetar como pecado toda manifestación amorosa que no se ciñera a sus preceptos.

Al margen de todas estas controversias, es innegable que el amor encierra en su esencia un anhelo fusional, algo que, sea cual sea su naturaleza, va más allá de la razón y del intelecto. Anhelo de fusión cuyo origen se pierde en las tinieblas y que Punset explica así en esta entrevista.

¿Cómo congeniar toda esta macedonia de ingredientes cuando además, gracias a los descubrimientos antes citados relativos a esta prodigiosa caja de Pandora que es la mente humana, también se sabe cada día más sobre el decisivo mecanismo de las creencias? ¿Será el amor el cemento o coagulante entre lo evolutivo y lo poético, la pulsión fusional y la pragmática, la pasión y la paciencia, el programa reproductivo y el ansia de lo trascendental, lo instintivo y lo sagrado?

Parece cada vez más incontestable que la realidad está modulada por la mente que la percibe. Se podría decir que existe un filtro osmótico que media entre la realidad de ahí fuera y la que somos capaces de explicarnos a nosotros mismos en el tibio pero fangoso terreno de nuestra intimidad. Según los conocimientos más recientes de los expertos en el mecanismo de la percepción, parece evidente que llevamos en la sangre una tendencia difícilmente soslayable a construir una gran porción de la realidad a nuestra medida de tal modo que “se ajuste” a nuestra creencia previa, de una forma parecida al mecanismo que nos hace Dibujo“ver” un círculo donde solamente hay una serie de puntos distanciados entre sí en forma de círculo, un fenómeno ilusorio que se debe a que el cerebro rellena lo que falta (casi instantáneamente) para que lo percibido se “ajuste” a nuestra concepción creencial previa (en este ejemplo, el conocimiento previo al cual ajustamos lo que “vemos” sería la forma de un círculo). La abstracción como solución de urgencia para salvar distancias demasiado grandes. En otras palabras: las ilusiones ópticas tienen su razón de ser en la necesidad de que dos realidades se acoplen entre sí (la subjetiva -patrimonio exclusivo de la memoria- y la percibida, a la que, por siempre novedosa e inesperada, poco le importan nuestras experiencias previas). Si hemos de tener en cuenta estos hechos, entonces el amor podría ser un producto de nuestra imaginación, una hipótesis.

Esto naturalmente complica las cosas aún más si cabe, pues, si pretendemos ser más honestos que soberbios, estos hechos nos impiden a su vez obviar disyuntivas como ésta: ¿será que amamos o que creemos amar? ¿Amamos por un mandato ancestral o porque en cierto momento creimos que ya era hora de amar y acoplamos nuestra conducta en consecuencia?

Una tendencia aristotélica de pensar en términos de causa-efecto en sentido descendente se contrapone a transgredir de abajo arriba lo que nos han enseñado (y en lo que sólo por ello tendemos tercamente a creer y a defender a ultranza). Existe un método de resolver ecuaciones matemáticas por el cual primero se presupone unos valores a las incógnitas de la ecuación yendo después “hacia atrás” para comprobar su veracidad. En este otro caso se trataría de plantearse si no actuaremos también en el amor en una forma parecida: “me lo creo y después amo” y no “amo y luego me lo creo” (como creíamos) pegándose una a la otra de tal manera que acabará siendo imposible distinguirlas. Después de todo, el tiempo es reversible, otro constructo o carril mental por el que discurren nuestras certidumbres pero vulnerable a ser retorcido como una cinta de Moebius.

Pero retorcer la lógica impone cierta zozobra a nuestra certidumbre: en el tema que nos ocupa, podríamos llegar a la conclusión de que el amor como tal no existe sino la creencia del amor, a la que sigue la actuación congruente para que todo nos siga encajando. Y esa conducta, a su vez, nos consolida en nuestra creencia… en un círculo recursivo.

¿Por qué esa manía crónica de ajustar o encajar contínuamente la realidad a lo percibido o creído de antemano? Quizá porque en nuestro fuero interno nos molesta bastante que la realidad subjetiva no acabe de coincidir con los esquemas que preconcebimos ni recordamos ya cuándo. El abismo que las separa nos produce vértigo porque los abismos siempre dan vértigo a quien no tiene alas y solemos interpretar los desajustes en términos de “no tener la razón”. Y a los humanos nos encanta tenerla aunque sea con nosotros mismos. “Si los hechos no se adecúan a la teoría, tanto peor para ellos” dijo irónicamente Hegel (Watzlawick, 1989).

Quizá los más osados podrían plantearse, entonces, una posibilidad aunque sea remota de que con frecuencia primero creemos que amamos (creencia) y luego amamos (ajuste de la realidad a nuestra creencia), a lo cual sigue la correspondiente modulación de la conducta en base a lo anterior. ¿Será importante después de todo esa diferencia entre ambas cosas, ese abismo, o podemos seguir viviendo congeniándolas en armonía y sobrevolar ese abismo sin caernos de nuestro bienestar emocional?

Amo luego existo, eso parece lo único que está fuera de duda.

Nota: si aún dudan sobre la ambigüedad entre la realidad percibida y la realidad creencial, en el mn 3:30 de este video de Dan Ariely (hallazgo de Paco Traver) podrán confirmar que los sentidos no son nada pero nada fiables. Es un hecho a prueba de pauses, si quieren comprobarlo.

18
May
09

Perdidos en la tribu

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Fue por causalidad, zapeando un aburrido domingo por la noche, intentaba eludir los resúmenes de la jornada futbolística cuando me encontré con esta serie de la que nunca habia oido hablar. Comencé a mirarla un poco por la belleza de las imágenes que me atraparon en primera instancia -quizá por su exotismo-, y enseguida me di cuenta de que se trataba de un reality show, pero en este habia algo diferente, algo de mayor calidad, asi fue como me quedé pegado al televisor y asi fue como nace este post: una reflexión sobre un programa que me impresionó.

Es en tele cuatro, y en este enlace están colgados los videos del programa, más cercano a una visión antropológica que a la cutrez de los programas que tratan de penetrar hasta la cocina de la banal intimidad de otros, más cercano a “Bailando con lobos” que a “Gran hermano” y de ahi su interés y su belleza.

Tres familias enteras pertenecientes a nuestro entorno concursan con el fin de aguantar hasta el final una serie de pruebas heroicas viviendo en tribus lejanas y tratando de adaptarse a sus costumbres y culturas. Gana la familia que al final es aceptada-admitida por la tribu, pierde aquella que se rinde y se va o es expulsada por el consejo que en cada tribu ejerce el poder y la capacidad de sanción.

La gracia es que la salvación y el premio final sólo puede ganarse en conjunto, de forma familiar por asi decir, lo que complica llegar a la meta e invalida las soluciones individuales. El programa ya ha sido realizado en varios paises con el nombre de Ticket to the tribe, y en España será presentado por Nuria Roca.

Lo que enseguida llama la atención del espectador es la colisión de culturas: por una parte una cultura primitiva, orientada hacia la preservación y dominada por el sentido común, por otra parte, una cultura- la nuestra- representada por la unidad familiar, con grandes contradicciones en su seno y dominada por los prejuicios y los estereotipos.

En el programa se abordan los grandes temas del hombre: la alimentación, la sexualidad, las relaciones de pareja, las relaciones con la colectividad y el tema del poder y el reparto del trabajo. Todo se dirime en el consejo que es el lugar donde los jefes de la tribu imparten -con un tono de sabiduria que va más allá de lo esperable-, los premios y las sanciones que merecen las conductas individuales, se imparten refuerzos a las conductas que lo merecen y se improvisan definiciones sobre cada una de las personas que intervienen en el juego. El resultado es que las personas se sienten integradas en algo superior a si mismas, obtienen refuerzos a su identidad y aprenden que sus conductas inciden en la totalidad de modo que sus desviaciones propician castigos concretos que aceptan sin rechistar. Para algunos una oportunidad de socializarse y escapar de esa sobredosis de uno-mismo que consume nuestra civilización.

La alimentación.-

El primer problema que se les plantea a nuestros conciudadanos es que tienen que aprender a comer cosas repugnantes para nuestro gusto, tambien alimentos cuya composición desconocen. La variación en la dieta es tan brutal que presupone una modificación importante de lo que es necesario y lo prescindible: el agua y la comida después de unos dias de repugnancias y ascos se convierte en el centro de la atención de unos y otros. Los integrantes de la tribu hacen observaciones tan interesantes como esta: “están demasiado gordos a pesar de que no comen, si siguen asi no podrán mantenerse en pie”. Algo que deberia hacernos pensar en nuestra dieta, ¿cómo es posible que estemos tan gordos si no comemos? Es evidente que comemos demasiadas calorías vacias, esa es la base de la alimentación occidental.

El siguiente dilema que se plantea a nuestros civilizados ciudadanos es cazar para comer: las proteinas animales no abundan en ninguno de los hábitats de las tribus de Africa o Indonesia donde se desarrolla la serie y en cualquier caso las nutritivas proteinas son necesarias, para un mundo como aquel comerse un jabalí es un verdadero festín perfectamente ritualizado de acuerdo con las creencias animistas de la tribu en cuestión. Nada debe dejarse al azar, hay que cazar al animal vivo y darle muerte en un determinado contexto para que el espiritu del jabalí se convierta en protector de la tribu.

No es de extrañar que la matanza sea un rito con sentido iniciático. Hay que matar para comer y todos deben asistir a la ceremonia. ¿Qué sucede con nuestros pulcros ciudadanos? Pues que algunos de entre ellos no resisten ver como se mata a los animales y tienen crisis de verdadera histeria si son obligados a contemplar el rito.

Otra contradicción, nos gusta comer carne pero no podemos soportar el visionado del sacrificio del animal como si la carne que comemos procediera del limbo de lo politicamente correcto. Algunos de los concursantes llegaron a ponerse enfermos durante la matanza y algunos desesperados huyeron despavoridos de la escena amenazando con abandonar el programa si se les obligaba al visionado.

La escena fue revisada en el consejo que desaprobó la conducta de la mujer que habia provocado la ruptura del ritual y fue amonestada en publico. Decidió seguir una vez se hubo calmado y comprendió que los “salvajes” sintieron aquello como una desprecio a sus costumbres, al mismo tiempo que trataban de consolarla en su explosión de llanto.

Una de cal y otra de arena: castigos, amonestaciones pero tambien apoyo emocional para las discrepancias y refuerzos constantes para todas aquellas conductas que impliquen cohesión social.

Mi conclusión con respecto al tema alimentario es que los hombres civilizados tenemos demasiados escrúpulos a la hora de vertir sangre, una sangre que es preciosa -sagrada- y necesaria pues nuestra especie no hubiera podido sobrevivir sin las preciadas proteinas animales. Comer carne pero negarse a contemplar el sacrificio de la misma es una contradicción de la postmodernidad, una más que pone en evidencia la debilidad de nuestro registro simbólico.

Hombres y mujeres.-

El tema del poder intersexual no podia tardar mucho en salir a la palestra de las contradicciones y antagonismos entre una cultura inmunodeprimida como es la nuestra y una cultura fuerte y vigorosa como son las culturas primitivas. Es el gran tema del reparto del trabajo y las obligaciones comunitarias. Las mujeres primitivas trabajan mucho dentro y fuera de casa, cocinan, conservan, lavan, recolectan, y buscan y transportan agua desde lugares muy alejados a sus “domicilios”, los hombres cazan y gobiernan los intereses colectivos.

Un problema que no tardó demasiado en salir es el tema del “machismo” , una palabra-estereotipo con el que muchas mujeres zanjan el tema de las diferencias sexuales que en realidad apelan tanto a la distribución de los tareas como en los roles sociales. En Namibia las mujeres están obligadas a llevar agua al caer el crepúsculo para que sus maridos se laven, pero no les está permitido lavarse a ellas. Un desperdicio de agua en tanto que son ellos los que han quedado impuros tras la caceria-matanza. Contemplar la escena en que la esposa le lleva agua a un marido culpabilizado por no poder compartir el agua con su mujer no tuvo desperdicio.

Las mujeres se sienten orgullosas de llevarles el agua a sus cazadores maridos y estos -a su vez- se sienten orgullosos de poder alimentar a su esposa e hijos, a su familia. ¡Cuan diferente a lo que sucede en nuestras culturas postindustriales!. A los hombres se les ha arrebatado el orgullo de alimentar y proveer a sus familias y las mujeres se han sobrecargado con tareas de hombres a la vez que han quedado desprotegidas en su carrera hacia la igualdad, pues los hombres han desertado de sus roles tradicionales sin haber logrado inventar otros.

Cuando se plantea en la tribu el tema de la igualdad, los hombres recurren a esta frase ¿si no puedo alimentar a mi familia y protegerla para qué sirve un hombre? Y las mujeres dicen: ¿Si no soy competente para llevar el agua para mi marido, por qué iba a permanecer conmigo?

Y cuando la cosa se pone fea las mujeres son obligadas a cazar por ellas mismas, es entonces cuando se dan cuenta de que al fin y al cabo su posición en la tribu es de privilegio: ellas no están obligadas a cazar y sin embargo comen tambien proteinas, las que su marido les trae, algo que va más allá del verbo compartir y que se encuentra en las entrañas de nuestra humanidad: los vinculos sociales nacieron precisamente de este intercambio proteico.

Argumentos de lo más sensato y coherente que han sido sustitudos por esa especie de ruptura y defenestración de los roles sexuales en nuestro mundo a la vez que asistimos cada vez más a sufrimientos que proceden de la ausencia de rol en los hombres (anomia)  o la deseabilidad de  ser protegida (desvalimiento), algo que muchas sólo alcanzan alguno/as a traves de la enfermedad o la incapacidad en esta sociedad nuestra tóxica y diseminadora de reglas antihumanas, casi siempre titánicas.

Viendo la serie de “Perdidos”, me di cuenta de que el gran problema que tienen las civilizaciones modernas es el enorme poder que acumulan tanto las mujeres como los niños. Un poder dificil de gestionar individualmente y que les ha sido arrebatado a los hombres que cada vez más aparecen como incompetentes, exiliados e irresponsables.

Una de las escenas mas conmovedoras del capitulo de ayer tuvo lugar en el seno de una familia con dos hijas, hermanas bien distintas entre ellas, una con una carácter algo deshinbido e impulsivo y la otra mas bien mogijata y perfeccionista. Naturalmente la primera está disfrutando con la experiencia y se le nota en su cara de picardia el placer con el que está viviendo esta experiencia en una tribu ganadera, la otra asustadiza, temorosa y aprensiva tampoco puede ver como su padre, un tipo compacto da muerte a una cabra para alimentar a su familia, un verdadero honor para cualquier hombre. ¿Comprenderá ella como su hermana ya ha comprendido que los hombres son hombres precisamente para eso?

¿Y que la función de la mujer es apartarse a un lado y no hacerle ascos a la vida?

Estoy seguro de que la hermana impulsiva se acoplará mejor a este mundo hostil que la hermana aprensiva lo que viene a demostrar que lo que aqui consideramos patologias de carácter no son sino variantes de la personalidad que muestran su validez cuando nos enfrentamos a adaptaciones en ambientes hostiles o deprivados donde la preservaciónvuelve a poner las cosas en el lugar donde siempre debieron permanecer a fin de que las comunidades fueran prósperas, cohesionadas y laboriosas.

La gestión de lo colectivo.-

El ultimo comentario que me gustaria hacer es algo relativo a la vida en comunidad. La tribu se reune junto al fuego fin de gestionar la vida común y diaria, alli se toman las grandes decisiones y todos participan en ellas. Una especie de psicoterapia de grupo donde unos son amonestados por alguna falta y redimidos a través del castigo o la simple admonición, una especie de reparto equitativo de bienes y cargas, una autoridad inapelable que cuenta con el apoyo de lo colectivo para hacerse obedecer.

Pero que sobre todo dota de sentido a lo colectivo y a la identidad propia, no es raro que a un adolescente se le obligara a recordar los nombres de los individuos de aquella comunidad. Aprendió ahi una cosa muy importante: cada persona tiene un nombre, como él mismo, la identidad no se diluye en el colectivo a pesar de ser una comunidad muy cohesionada. Aprender de memoria los nombres de todos fue algo esencial para aprender algo de sí mismo y de la equidad: todos somos iguales, lo que para él como miembro de esa comunidad resultaria ciertamente tranquilizador, al fin y al cabo la exclusión del bicho raro es imposible en un entorno asi.

Una de las frases que me quedaron grabadas fue la intervención de un feísimo jefe ¿tiene sentido ser feo o guapo en un entorno asi?, sin nariz que participaba en las homilias llenas de sentido común con que pretendia adoctrinar a nuestros racionales concursantes.

“Para pertenecer a esta tribu, un hombre debe enfrentar todos sus temores”, una sabia perla que me quedó flotando en la cabeza y me indujo a pensar “cuanta razón tiene este hombre”. La mayor parte de nosotros no sabemos si quiera a qué cosas les tenemos miedo, siempre lo hemos disimulado y ante ese continuo disimulo hemos llegado a desconectarnos tanto de nuestro miedos que ya nos resultan ajenos e irreconocibles. Que una persona solo pueda conocer su miedo a la sangre cuando asiste a una matanza es una verdadera desgracia para la humanidad.

¿Cuantas personas lectores de este post no han visto nunca matar a un cerdo, a una gallina o a un conejo y sin embargo los comen?

¿Cuantos hombres lectores de este post se sienten responsables de su mujer y sus hijos? ¿qué clase de compromisos nos atan con nuestras parejas?¿como les proveen y como distribuyen las cargas del hogar?

¿Cuantas mujeres se sienten protegidas  y proveidas pro sus parejas sexuales y qué hacen para conservarlas?

Un programa para volver a ver, dará que hablar.

14
Jun
08

Instinto, pulsión y deseo

La palabra instinto ha sufrido intensos reveses durante buena parte del siglo XX, una de las razones por las que la palabra “instinto” ha tenido difícil acomodo entre las ciencias de la naturaleza, es que empasta mal con la concepción humanística del hombre. Efectivamente los neurocientíficos ya no hablan de instinto sino acaso de la neurobiologia del placer o de “sistemas de recompensa”, los etólogos y los psicólogos evolucionistas han descubierto la palabra “fitnessque tiene una acepción blanda: algo asi como la escultura del cuerpo y una acepción dura, que es la que manejan los cientificos y que tiene que ver con la aptitud, es decir con lo instintivo, con ese mandato que viene a decir: sobrevive y reprodúcete.

De manera que el fitness sería la competencia para sobrevivir y reproducirse, algo que tiene que ver con el rango, la alimentación, el tamaño, la agresividad o las destrezas o estrategias diversas que podemos ver en la naturaleza y en las distintas especies destinadas a conseguir comida y sexo, pero tambien seguridad y prebendas, maternaje y altruismo. Todo esto es objeto del estudio por parte de biólogos, etólogos y psicólogos evolutivos, y tiene que ver con lo instintivo pero sólo tiene que ver con lo humano en tanto que lo humano emergió precisamente de ese caldo de cultivo a través de lo que llamamos selección natural.

Dicen algunos que no existe mente sin cerebro, es verdad. Pero tambien es verdad que no existe mente, sin género, sin cultura, sin familia, sin sociedad, sin etnia, sin historia y sin mito. De manera que puestos a nombrar todas las variables o estructuras que tienen que ver con lo mental lo justo es nombrarlas a todas. Ese es uno de los propósitos de este blog, que se llama precisamente asi: Neurociencia y neurocultura, ¿cómo se interelacionan pues ambas realidades: la biológica y la cultural?

Esa es una pregunta que vale un millón de dólares y probablemente un premio Nobel. La razón de esta ignorancia en parte se debe a la jerga, es decir no hay un lenguaje consensuado para abordar ambas realidades de modo simultáneo.

No sé la respuesta a esa pregunta, pero algunos investigadores han construido teorias y modelos explicativos para fundir ambas realidades, muchos de ellos han sido nombrados en este blog. Sin embargo me interesa ahora nombrar algo que en mi opinión tiene mucho interés para entender como en lo humano el instinto pierde importancia en relación con los animales, para ello aclararé algunas diferencias entre nosotros los humanos y nuestros primos precursores los simios:

  • Suele decirse con frecuencia que los animales no tienen mente, es mentira, los animales tienen mente, claro que si. Mi perro tiene mente, no hay más que observarle la cara y los ojos, ahi hay una mente pero una mente de perro. Una mente diseñada para su fitness, para sobrevivir en una “cultura” canina.
  • Nuestro parecido genético con el chimpancé es tal (99,5%) que hay que preguntarse como es posible que esa pequeña diferencia del 0,5% sostenga tantas diferencias entre la mente humana y la de ellos. Algunos autores sostienen que la clave de estas diferencias no pueden explicarse del todo a través de esas pequeñas diferencias genéticas, pero que por el contrario la cultura humana y la cultura chimpancé tienen más diferencias que el propio genoma y quizá en estas diferencias está la clave de que los hombres y los chimpancés seamos tan distintos.
  • Una de las diferencias más notables entre la mente humana y la chimpancé es que nuestra mente es recursiva, es decir “sabe que sabe”, esto no le ocurre a ningún animal conocido. Una especie de repliegue que hace que seamos conscientes de ser conscientes.
  • La siguiente diferencia notable es que somos conscientes de nuestra finitud, es decir tenemos una representación mental de la muerte, sabemos que nos moriremos, ningún animal lo sabe y si lo sabe nosotros no hemos podido demostrarlo, por eso el suicidio entre los animales no existe por más que algunas conductas animales puedan hacernos recordar esa tendencia tan humana de quitarse de enmedio por la razón que fuere.
  • Nuestra inteligencia y nuestra capacidad de aprendizaje (neuroplasticidad) es tan poderosa que no hay ningún animal que nos llegue a la suela de los zapatos. Se trata de un desarrollo que nuestro cerebro ha realizado sobre todo en eso que los biólogos llaman “el cerebro social”, nuestra capacidad para relacionarnos, anticiparnos, mentir, inventar falsedades, tramar intrigas, adivinar las intenciones del otro y urdir estrategias destinadas a mejorar nuestro estatus, son infinitas si nos comparamos con los chimpancés que tambien tienen habilidades en este sentido pero mucho menos sofisticadas.
  • La cultura que los humanos hemos construido está regida no por las leyes de lo complicado sino por las leyes de la complejidad. Significa que las relaciones que se establecen en un sistema complejo están presididas por la incertidumbre: la razón de esta impredictibilidad es que en cierto modo los vínculos que enlazan a un elemento con otro están ocultos y por tanto las reglas para orientarse en lo social son de una enorme dificultad. Baste como ejemplo la dificultad que tenemos los humanos para discriminar la complejidad moral de nuestros actos y por tanto la dificultad para elaborar códigos morales.
  • Los humanos tenemos un hándicap enorme con respecto a los animales: tardamos mucho en madurar, no nos hacemos adultos hasta bien pasados los 18 o 20 años, antes precisamos de cuidados maternales y enseñanzas (nursing y teaching) para orientarnos en ese mundo tan complejo que la sociedad humana ha diseñado para albergarnos. No basta con seguir a la madre para adquirir cierto fitness como hacen los animales sino que necesitamos ser acariciados, llamados, hablados, lamidos, enseñados y castigados, de otra forma nuestras posibilidades de supervivencia social se reducen. Estas dificultades de supervivencia son las que probablemente hicieron evolucionar el imprinting de los animales y transformarse en apego, un constructo psicológico descrito por Bowlby y que se refiere a la participación de nuestro cerebro emocional en la construcción de un vinculo duradero entre individuos y cuyo paradigma es la relación materno-filial, un vínculo pensado para que sea duradero y sólido.

John Bowlby cuyo constructo del apego vino a enlazar y sustituir el imprinting instintivo con la teorización de la sexualidad oral Freudiana.

  • Por último señalaré uno de los pilares de la cultura humana: el tabú del incesto que regula el acceso de unos individuos a otros y que establece y formula las relaciones de parentesco. Ningúna “cultura” animal soporta este tabú, aunque los simios rechacen mantener relaciones sexuales entre madres e hijos a los que parece reconocen de por vida.

Por todas estas razones las manifestaciones de lo instintivo en hombres y animales no pueden ser las mismas, el sólo hecho de que los humanos seamos conscientes de nuestra finitud explica el que nos afanemos durante toda nuestra vida en alcanzar la inmortalidad, la pervivencia de nuestros hechos y no tan sólo de nuestro genoma: el egoismo humano no está tan determinado para hacer pasar nuestros genes a la generación siguiente sino nuestra memoria, nuestros actos o nuestras obras.

A Freud se le atribuye un estudio de lo instintivo y haber sido el primero en observar el peso de los instintos en las decisiones aparentemente racionales de los humanos, sin embargo Freud nunca habló de instintos sino de pulsiones. El asunto es que la palabra alemana “trieb” fue traducida por instinto de forma equivocada pues la distancia que existe entre la pulsión y el instinto es la misma que existe entre apego e impronta.

La pulsión es el instinto después de pasar por el filtro de lo humano y lo que caracteriza precisamente a lo humano es lo cultural y la dificultad y lentitud de su crianza.

La pulsión es el instinto parcializado, dado que el instinto en los humanos ha de sufrir determinadas vicisitudes para alcanzar la genitalidad que coincide con la eclosión hormonal de la adolescencia. Dicho de otro modo, la sexualidad infantil no es un calco de la sexualidad adulta, un niño no es un adulto en pequeñito sino un adulto en potencia que ha de sortear determinados obstáculos para que su “instinto” se asiente en eso que a los animales les viene dado sólo por la naturaleza del crecimiento. Los humanos no sólo crecemos sino que además maduramos: aprendemos y desaprendemos.

Esta es una consecuencia de la parcialización del cuerpo de la mujer en la mirada del hombre. en este caso la parcialización afecta a los glúteos que obturan y tapan ejerciendo una función de velo a tres orificios libidinizados.

La pulsión es siempre parcial porque ha de asentarse, fijarse o erotizarse siguiendo un determinado orden secuencial de orificios, el orden es más o menos asi:

  • primero se erotiza la piel, la boca y el oído.
  • luego se erotizan los orificios excrementicios, ano y uretra, pero también los ojos (mirada) y movimiento (actividad muscular).
  • Y más tarde se erotizan los órganos genitales, a esto le llamamos ya sexualidad adulta, la libido ha alcanzado su cúspide evolutiva y el individuo ya puede ejercer su fitness. Se encuentra en condiciones de sublimar, es decir de destinar el sobrante de su energía sexual a inversiones sociales.

La consecuencia es que la sexualidad humana está hecha de retales, de secciones de pequeñas pulsiones parciales erotizadas y filtradas más tarde por el tabú del incesto que añade una dificultad más a este dificil viaje sexual de la libido humana: el individuo tiene que mantener reprimida su sexualidad infantil fuertemente pegoteada a la madre y buscar un sustituto lo suficientemente alejado de él para no ser reconocido pero lo suficientemente cercano para poder establecerse como objeto de amor.

De ahí la dificultad.

Y de ahi que en los humanos no es posible hablar de instinto sino de pulsión. es por eso que sólo los humanos nos suicidamos, nos drogamos, damos la vida por una idea, nos hacemos daño a nosotros mismos o no nos reproducimos de forma electiva, tenemos preferencias, condiciones para el amor, filias y fobias y un gusto especial por Wagner o por Mahler, por los plátanos o por el puré de patatas. Es por eso que sólo los humanos somos libres y no estamos determinados por las leyes de la naturaleza, hemos ido más allá.

Y la pulsión no termina aqui su viaje porque además ha de ser filtrada por otro agente: el lenguaje que divide el mundo en afuera y adentro, entre sujeto y objeto. Ahi es donde emerge el deseo como una interiorización de la pulsión y es donde la pulsión vestida con palabras aparece de nuevo en escena, pues ninguna pulsión acaba satisfaciéndose -en lo real- si no puede ser dicha.

Además la pulsión en forma de deseo tiene que pasar por el filtro del otro, no hay deseo sin otro y muchas veces nuestro deseo es el deseo-del-otro.

Lo humano pues está tan alejado de lo instintivo y del fitness que es verosimil y comprensible que la teoria del instinto haya ido mutando a lo largo del siglo XX hasta permutar aquella lógica aplastante que unia mujer=maternidad u hombre=guerra.

Hay demasiadas evidencias que nos indican que el deseo humano está sujeto precisamente a las leyes de la fragmentación, de la parcialización y que nada teleológico se encuentra en su deseo, ni determinismo radical: sólo los humanos podemos renunciar a sobrevivir o a reproducirnos.

No hay pues causa final y ni siquiera la teoría de la búsqueda de placer o de recompensa nos sirve para entender lo humano.

25
May
08

La naturaleza humana

Al parecer Maria Teresa Fernandez de la Vega, nuestra vicepresidenta del gobierno fue invitada a NIger y allí le colaron un gol: nada menos que se fotografió con las tres esposas de un mandamás. Al regresar a España y advertida de su desliz salió en prensa afirmando “sentirse horrorizada, por haberse fotografiado con las mujeres de un polígamo”.

Al dia siguiente la escuché en un programa radiofónico y Maria Teresa Fernandez de la Vega se despachó a gusto con lo que ella considera una lacra para la dignidad femenina, al parecer es peor la poligamia que la prostitución, la miseria o el analfabetismo, de eso no dijo nada pero seguramente ya entrará en esos temas mas adelante cuando la pillen “in fraganti” haciéndose fotos en lugares bizarros o extravagantes.

Después de leer esa noticia me quedé preocupado, entiéndase bien, preocupado desde el punto de vista neurobiológico, desde el punto de vista científico por asi decir, la politica en sí nunca me supo conmover, en la evidencia de que es el arte de la apariencia y por tanto de la mentira o la ficción.

Preocupado por la contradicción que existe entre la Verdad de la naturaleza humana y la verdad que nos venden los politicos, es decir esos ideales que conocemos como “politicamente correctos” y que todos hipócritamente defienden en lo público mientras lo desmienten en lo privado.

La poligamia es una estrategia reproductiva que ha dado grandes beneficios a la Humanidad. Una estrategia reproductiva es evolutivamente estable cuando ha sido seleccionada por la evolución de forma positiva. Y si lo ha hecho es porque da premio en el contaje reproductivo. Por contra la poliandría no ha prosperado y por eso no es una estrategia evolutivamente estable, la evolución la desechó y hasta nosotros sólo ha llegado en forma de leyendas. En los Sapiens – es decir en nosotros- existen tres estrategias reproductivas evolutivamente estables: La monogamia, la poligamia y la promiscuidad (Maynard Smith).

Al parecer cada especie animal ha optado por una de ellas en el contexto del entorno en que viven, los alimentos que consumen o el hábitat en que se hallan. Por hablar sólo de nuestros parientes más cercanos, los simios, señalaré que los gorilas son polígamos y los chimpancés promiscuos y gregarios mientras los orangutanes son promiscuos pero solitarios, los Sapiens hemos adoptado las tres, asi hay entornos culturales que han optado por la monogamia -los opulentos-, otros por la promiscuidad y otros por la poligamia. En Occidente están presentes las tres de forma heterogénea contando con una nueva invención: la monogamia sucesiva, una forma de poligamia encubierta, en la que los hombres no tienen un harén de hembras sino que van cambiando periódicamente de pareja eligiendo siempre otra más jóven, igual que sucede en los harénes polígamos que tanto repugnan a nuestra vicepresidenta.

La poligamia es la estrategia de elección en ambientes depauperados, en lugares desérticos, donde sobrevivir se convierte en el principal objetivo: sobrevivir y reproducirse. La poligamia tiene ventajas y desventajas, por ejemplo deja a algunos hombres sin pareja que tienen que dedicarse a otra actividad usualmente consagrada, la ventaja es que no hay ninguna mujer desatendida o desprotegida. Naturalmente hay que entender que en esos ambientes no hay seguridad social, ni beneficios sociales ni pensiones de viudedad.

La poligamia además no tiene nada que ver con el Islam, quiero decir que no es un invento de ninguna religión sino una forma de organizar los linajes alrededor de un individuo que es el que corre con la trasmisión de su patrimonio a través de la linea patrilineal en este caso. El Islam no inventó la poligamia sino que la reguló, mediante articulos juridícos que abordaran la compleja trama de conflictos de la convivencia entre hombres y mujeres y qué hacer en cada caso.

La poligamia hoy se encuentra circunscrita al Islam y a otras confesiones menores pero en sus orígenes este tipo de organización debió ser la regla en ese tipo de entornos donde sobrevivir era una cuestión tan simple como disponer de agua, comida o pastos para el ganado.

Dicho de otra manera: mi preocupación más arriba expresada procede de la evidencia de que los hechos colisionan con los ideales de algunas personas (ver el post titulado, arte, ideales y cerebro, para entender como nuestro cerebro construye continuamente ideales, es decir representaciones del mundo y como estos mismos ideales son a veces benéficos y otras letales para la comunidad) y que una vez dicho lo dicho, es decir que “se sintió horrorizada” nos quedamos frente a frente con el problema enunciado ¿Cómo haremos para cambiar la naturaleza humana? ¿Puede ser cambiada para hacerla coincidir con los ideales de nuestra vicepresidenta?

Pondré a continuación otros ejemplos:

El tabú del incesto y Levy-Strauss.-

Levy-Strauss es un antropólogo que dedicó su vida a investigar los vinculos de parentesco. Buscaba sobre todo instituciones sociales que fueran comunes a toda la humanidad, en una linea muy parecida a lo que nuestros psicologos evolucionistas hacen hoy ¿Qué hay en toda la diversidad humana y cultural que sea comun a toda ella?. Levy-Strauss que era estructuralista buscó precisamente la estructura, es decir la reducción elemental que hacía de eje en la constitución de eso que llamamos parentesco. ¿Como se regulan las herencias? ¿Van siempre de padres a hijos?¿Heredan las mujeres los bienes de sus padres?¿Qué sucede con las hijas cuando los padres fallecen, quién se ocupa de ellas y bajo qué institución parental?

Levy-Strauss llegó a una conclusión definitiva en aquel libro tan importante al que tituló, “Las estructuras elementales del parentesco”. Sus conclusiones vienen a decir que hay algo que es común a toda la humanidad y que es la prohibición del incesto, el tabú del incesto. Los que ya hayan leido este post habrán comprendido que un tabú no es sólo una prohibición sino una prescripción, es decir no sólo dice lo que está prohibido hacer sino tambien lo que hay que hacer. El tabú del incesto no sólo prohibe el acceso sexual de padre-hijas o madres-hijos o hermanos-hermanas sino que señala la pareja adecuada en el contexto de un campo que llamamos extra-parentesco. Nos está permitido pues cohabitar con alguien que se encuentre por fuera de esa red y sólo con ellos, obligatoriamente con ellos.

Pero además otro de los descubrimientos de Levy-Strauss es que el tabú del incesto opera menos como una prohibición que como una donación. El padre dona a su hija virgen a otro hombre operando bajo el paraguas de la reciprocidad y movido sin duda por una generosidad intrinseca a la cultura humana. “Si doy a mi hija a ese hombre en algun lugar habrá una mujer para mi hijo”. Para Levy-Strauss el tabú del incesto es la razón que instituye la cultura, el intercambio y la reciprocidad humanas. Por eso se dice que el incesto es aquel tabú sobre el que se inscribe la cultura, su piedra fundacional y Edipo su héroe fundador.

Dicho de otra manera, el tabú del incesto no puede tocarse, no puede discutirse, sólo puede ser puntualmente transgredido. El tabú del incesto es el responsable de que la naturaleza humana haya devenido en cultura humana.

Algo que está en el origen y de lo cual no podemos hablar pues no pertenece a la razón, sino a lo sagrado, sólo el mito nos permite una aproximación, o la enfermedad mental o la locura colectiva, pero no existe una manera de extirpar esa prohibición que si se acata no es por otra cosa sino porque aun mantenemos cierta relación con eso sagrado, que es la cosa en sí.

La elección y mantenimiento de la pareja y David Buss.-

David Buss es un conocido psicólogo evolucionista que pasó a la primera plana de la divulgación cientifica por un informe que se convirtió pronto en un best seller. Un libro que lleva por título “La evolución del deseo” y que se encuentra publicado en castellano por Alianza editorial. En él el autor aborda el tema de las preferencias en la eleccion de pareja a lo largo de 37 culturas diferentes del planeta entrevistando a mas de 10.000 personas. Lo que descubrió no es demasiado sorprendente pero lo más importante de su investigación tiene que ver con que el deseo humano y el gusto por una determinada pareja está relacionado con dos condiciones, que son estas:

  1. El corto plazo
  2. El largo plazo

Dejo al lector que haga sus propias predicciones sobre lo que prefieren hombres y mujeres no importa si viven en el altiplano, el desierto a la selva tropical.

David Buss en otras publicaciones más especificas para profesionales aborda el por qué evolutivo de los trastornos mentales y un sin fin de conductas de esas que en este blog he llamado inherentes a la conducta humana, para muestra estas ideas:

  • Los hombres son más agresivos que las mujeres, por lo tanto es de esperar que exista más violencia de hombre a mujer que al contrario.
  • Los hombres prefieren relaciones sexuales sin compromisos reproductivos o sentimentales al menos de forma esporádica, sin embargo el sexo anónimo es vivido por las mujeres como una amenaza. La desproporción entre hombres y mujeres disponibles para sexo a corto plazo y anónimo se decanta a favor de los hombres. Lo que es de esperar en esta desproporción es que existan más prostitutas entre las mujeres que entre los hombres. Tambien que existan mas asaltos sexuales de hombres hacia mujeres que al contrario.
  • Los hombres prefieren tanto en sus relaciones a corto plazo como en el largo plazo a mujeres fiables, jóvenes, sanas, sumisas y atractivas. Las mujeres por el contrario prefieren -para el largo plazo- a hombres con un alto estatus económico, mayores y maduros y sobre todo fiables. Lo que es de esperar es que los hombres que puedan elegir opten por la monogamia sucesiva y contraigan a lo largo de su vida dos o tres matrimonios en función de su economía. Es de esperar que hayan mas mujeres viviendo solas que hombres al menos en nuestros entornos urbanos y opulentos: las singles una nueva clase social.
  • Mujeres y hombres tienen distintos vínculos con sus hijos. La mujer siempre interpondrá a sus hijos en sus relaciones con los hombres pero no el hombre que preferirá siempre a aquellos de sus hijos que procedan de su última y joven conquista. Lo que es de esperar es que los hijos “cenicientos” desarrollen fuertes carencias paternas y alberguen sentimientos encontrados de venganza contra el orden patriarcal. Es de esperar además que estos machos ofendidos reproduzcan el mismo patrón de su padre.
  • Algunos hombres y tambien algunas mujeres (menos) optan por situarse por afuera de la linea reproductiva y lo hacen a través de la homosexualidad, el celibato o la consagración a alguna causa o idea. Sin embargo la homosexualidad es tambien una conducta seleccionada positivamente por la evolución, no es una enfermedad ni tampoco una elección del todo libre sino mediada por los genes y filtrada por la evolución. Aún no sabemos por qué pero lo curioso de esta conducta es que no es transmitida por los mismos que la practican de otro modo la homosexualidad ya no existiria en la paleta de posibilidades de “elección” sexual de los humanos. Seria de esperar que en una sociedad de homosexuales no hubiera homofobia pues tampoco habría sociedad propiamente dicha, los humanos nos habríamos ya extinguido.
  • La violencia sexual paradójicamente tiene premio reproductivo directo, hay que señalar que usualmente la reproducción es el premio que da la evolución a los mas agresivos es decir a aquellos que han optado por la violencia como método de asegurarse el pase de sus genes a la generación siguiente. La persistencia de esta conducta se explica precisamente porque el violador transmite sus genes violentos a la generación siguiente.
  • Lo desconocido es percibido como una amenaza para casi todos los humanos, la excesiva proliferación de extranjeros, inmigrantes y sobre todo pobres desencadena reacciones de temor ante lo que es vivido como una intrusión. Lo que es de esperar en estas condiciones es que saturado un determinado umbral existan reacciones catastroficas de paranoidización colectiva.

Como puede observarse las coletillas “son de esperar” no prejuzgan cuantos, cómo ni quienes devendrán violadores, maltratadores o merodeadores pero si predicen estas conductas de un modo impersonal. Las etiquetas psicológicas “violencia machista”, “xenofobia” “homofobia”, etc esconden una falacia: no se trata de hechos psicológicos individuales sino de fenómenos antropológicos enroscados en la naturaleza humana que deben ser interpretados en clave de esa disciplina o en cualquier caso del derecho. Psicologizar estos fenómenos o peor politizarlos es una forma de hacerlos opacos a la comprensión y resistentes a su minimización y que probablemente retornan continuamente porque no han sido adecuadamente digeridos por el metabolismo social.

En esta pintura del Renacimiento conocida como el “Matrimonio Arnolfini” podemos ver como la monogamia ha tenido mucho más éxito entre la sociedad bienpensante que sus alternativas mundanas. La Banca nació precisamente gracias a los matrimonios de interés que encarnaban estos emparejamientos, en ella puede observarse ese aire de solemne felicidad, de un dulce sosiego en esta pareja que estrenaban seguramente riqueza y por qué no amor y con ellos la fundación y hegemonia que la burguesia mantuvo hasta nuestros dias.

Eso tambien es un éxito de la evolución, aunque hay que recordar que el mayor éxito de la evolución es la diversificación.

¿Pero quién nos dice cual es la solución mejor?

¿Hay soluciones idénticas para todos los entornos?

¿Podemos exportar recetas de felicidad al Niger o superioridad moral?

Es humano construir ideales e incluso inevitable, el problema es que algunos de los ideales que construimos destruyen o atacan la naturaleza humana de tal modo que se constituyen en algo imposible de cumplirse y ese es el problema: construir ideales que no pueden seguirse por las personas reales porque atentan contra la naturaleza humana o contra lo sagrado es como hacer leyes que nunca llegarán a acatarse ni siquiera por el miedo.

Como dejar de fumar.

Yo sigo fumando ¿y usted?.

12
May
08

El amor es cosa de tres

Recordar es ver lo que se sabe.

Saber es recordar lo que se vio.

Ver es saber sin recordar.

Orham Pamuk (Me llamo Rojo)

Es verdad: en nuestro mundo hay tres mundos aunque la mayor parte de la gente -por escaso entrenamiento- vive tan sólo en dos de ellos, son de hecho seres bidimensionales encerrados en la continua dialéctica de los contrarios, empujados por la contradicción de los opuestos, dia-noche, amor-odio, perdida-ganancia, pena-alegria, etc:

En términos de lógica formal se comportan asi:

Si A no B

Si B no A

Luego si ahora A no B, si luego B no A

De modo que no tienen más recurso cuando A que omitir o suprimir B y al contrario. Obsérvense en ustedes mismos qué es lo que les sucede cuando sienten simpatía por alguien. Inmediatamente suprimen todas las antipatias, todas las cautelas, apagan sus sistemas de alarma y se dedican a amplificar esa simpatía hasta los limites que cada cual tenga en su paleta de acción. Después viene -necesariamente- la decepción y ocurre el fenómeno contrario: se amplifica la antipatía, el rencor y se suprime todo lo bueno que seguramente aún es propiedad objetiva del otrora simpático. El ser bidimensional vive en un continuo vaivén emocional, en una oscilación constante que Freud llamó compulsión repetitiva, una especie de maldición donde lo reprimido acaba por retornar de nuevo a la conciencia: ahora estoy en la simpatia y después en la antipatia, algo muy parecido les sucede a los enfermos bipolares, ahora estoy contento, eufórico y después más tarde quizá como consecuencia de algo banal me vengo abajo, me deprimo.

Otros le han llamado las leyes del karma y Hegel leyes de la dialéctica a algo muy parecido: esa cualidad de eterno retorno de nuestros actos. En un mundo presidido por los opuestos el mayor esfuerzo mental que realizamos los humanos es controlar efectivamente nuestros actos, nuestra conducta pues toda conducta es el resultado de un par de emociones en pugna. Tratamos en lo cognitivo de encontrar espacios de sintesis, que en realidad son espacios de ambivalencia y tolerar la ambivalencia es la unica solución cuando habitamos ese mundo bifurcado que emerge de las categorias. Un mundo que hemos partido en dos debido precisamente a la manera de trabajar de nuestro cerebro.

Sucede asi por una razón de orden filosófico fundamental: los opuestos son un invento de nuestra mente, no existen ahi afuera, son solo Ideas en el sentido platónico de esta palabra. Y nuestra mente lo que hace es categorizar y lo hace para simplificar el mundo. La realidad externa seria absolutamente inaccesible si nuestro cerebro no fuera capaz de construir categorias, abstracciones, representaciones del ahi afuera y del aqui adentro. Categorizamos para hacer el mundo transitable, pero ese mapa – nuestra categorización- no es el mundo sino las etiquetas, los letreros que pusimos, las señales que dejamos para que el cerebro sepa hacia donde dirigirse en un momento dado, qué rutas tomar y qué decisiones adoptar.

Imagínense por un momento que nuestro cerebro en lugar de trabajar de un modo basado en la categorización lo hiciera de un modo dimensional. No habria simpatías ni antipatías, ni euforia o tristeza, sino estados intermedios tanto a nivel cognitivo como emocional, viviriamos en un magma de indiferencia, de neutralidad afectiva, sin valencias de prioridad, careceriamos de motivación, de capacidad de tranquilización, de estimulación interna. Si carecieramos de poiesis, es decir si nuestro cerebro no tuviera capacidad intrínseca alguna para crear lo nuevo y fuera un ente pasivo que se limita a reaccionar a su medio ambiente, nuestra vida estaría en peligro porque un cerebro asi careceria de actividad adaptativa y sucumbiría a cualquier cambio ambiental por mínimo que este fuera.

Nuestra especie no existiría y no estariamos aqui escribiendo ahora este post. Lo realmente excepcional desde el punto de vista adaptativo de nuestro cerebro es su plasticidad es decir su capacidad de modularse por si mismo sin necesidad de depender del todo del medio ambiente. Su capacidad de repararse a través de los contrarios.

Es porque no hay dos sin tres que existe la autoconciencia, ese tertium inter pares que observa desde un lugar elevado -privilegiado- las peleas entre opuestos que presiden el mundo bidimensional y que cuando toma el mando introduce con su observación algo nuevo, una especie de emergencia que es a su vez una superación de las antinomias, de las contradicciones y de las paradojas del mundo de dos dimensiones.

Estoy hablando del cerebro. La idea de que en nuestro cerebro hay en realidad tres cerebros es ya antigua y se la debemos a Mc Lean. Hay un cerebro reptiliano (ganglios basales, hipotálamo y tronco encefálico), un cerebro mamífero (sistema límbico y amigdala) y un cerebro Sapiens (corteza cerebral). Esa delgada capa de algunos milimetros de espesor y que llamamos corteza o tercer cerebro, el más reciente desde el punto de vista evolutivo es la residencia de la autoconciencia. Si sabemos que sabemos es precisamente debido al desarrollo de esta zona anatómica, nuestra recursividad consciente, el saber no sólo acerca de nuestros apetitos sino ese ir más allá que hace que nos preguntemos por qué deseamos lo que deseamos es una función cerebral cortical, la autoconciencia trabajando para nosotros.

Y que desde el punto de vista lógico podemos formalizar asi:

A ◊ B

Que significa que A contiene y excluye a la vez a B.

El agua de la nube sigue siendo agua pero en distinto estado a la del agua del mar, se condensó, es decir cambio su estado, por lo tanto y aunque el número de moléculas de agua que contiene el universo sigue siendo el mismo en cualquier estado fisico, el agua de la nube tiene propiedades que no tiene el agua del mar, alimenta por ejemplo el agua de la lluvia que a su vez interviene en el ciclo del agua de toda la tierra, algo que es imposible para el agua marina.

Lo que en términos lógicos supera el antagonismo de los contrarios. Una vez entra en juego esa nueva emergencia Sapiens que llamamos autoconciencia, el observador sagaz, el mundo ya no puede ser considerado como un forcejeo entre contrarios, pues los contrarios ya no se encuentran en oposición, han sido transformados por la autoconciencia en algo nuevo, en una estructura nueva que comanda la percepción, ese ver trasciende al conocer y el recordar de la cita de Orhan Pamuk.

El ejemplo que me viene a la memoria es el del amor.

El amor es el empuje del Yo hacia el Tu, del sujeto hacia el objeto, pero el objeto es inaccesible, hay algo en el amor que no puede atrapar en el otro, y del mismo modo el amor por sí sólo es incapaz de saltar por encima de lo imposible, ¿qué hacer pues? ¿Cómo explicar esta contradicción? El Yo y el Tu son opuestos, contrarios que no pueden complementarse de ninguna manera, pues ambos estan en contradicción con el otro, hay una grieta de discontinuidad entre el Yo y el Tu tal y como señaló Bataille y como la pasión amorosa es usualmente destructiva precisamente por esta razón.

El tercero en liza en al amor es precisamente la relación, el vinculo, al que llamaremos desde ahora Lo Otro.

Lo Otro es el tercero intangible que observa desde su perspectiva al Yo y el Tu y el que contiene el poder de transportarse en el tiempo y el espacio. Toda negociación amorosa no debe realizarse entre el Yo y el Tu sino entre el sujeto y lo Otro. Asi se superan los contrarios, es asi como el cerebro toma el mando y se suprimen las desdichas. Y las oscilaciones.

Una relativización de las luchas intestinas de la pasión.

Pues lo Otro es el que puede ver sin necesidad de recordar y tiene este poder porque es un ente abstracto sin representación, sin culto y sin estatuas. Es el Espiritu Santo que supera el dilema del padre y del hijo y es la inspiración pentescostal que baja en forma de lenguas de fuego sobre los apóstoles, una metáfora de la iluminación, de la sabiduría, del carisma.

El Espiritu Santo es pues la versión cristiana de la autoconciencia, la superación de los contrarios, la emergencia de un nuevo cerebro que aún no sabemos manejar y en el futuro -a través de su expansión- la medicina tendrá que contar con élla para llevar a los enfermos hacia la autocuración a través de la causación descendente, es decir curarse a través de la mente,a través de la autonciencia de sí.

Que no es Yo ni es Tu, ni siquiera una fusión o sintesis entre ambos. Es en todo caso una sustracción, una reducción, una resta. En la trasnformación del dos al tres hay una pérdida como la hubo del uno al dos. El uno pierde la mismidad a cambio de la alteridad, y la alteridad queda reducida por la autoconciencia de sí que supera la dialéctica entre el uno y el dos, entre sujeto y objeto.

¿Pero entonces qué es, de qué está hecha?

Pregúntenle a la nube cual es su contenido. Pregúntenle al mar cual es su contenido. Pregúntenle al hielo su contenido y los tres responderán lo mismo: agua.

Tres estados.

Tres mundos.

Tres cerebros (inglés, Paul Mc Lean)

Tres cerebros (español)

Ver también:

El simbolismo de los números

La historia de la triquetra

La trinidad celta

Recordando el mito de Demeter: la tripleta femenina

Recordando a Las Erinias, heroínas por triplicado

05
May
08

Musas y psicopompos

Antes de que los humanos inventáramos el Yo, hubo otros repliegues en la subjetividad humana, lo que los investigadores llaman el periodo urobórico, mágico o tifónico de la humanidad que puede resumirse en que fue una época arcaica de la evolución de la mente humana que duró eones de tiempo donde el hombre no sabia que el pasado existía, tampoco el futuro ni por supuesto un registro interior o subjetivo de los acontecimientos excepto -claro está- aquellos vinculados a la simple supervivencia. No había para el hombre tifónico separación alguna entre mente y cuerpo. El hombre tifónico era un hombre atemporal.

Hasta que:

Descubrió la ausencia, la muerte y la pérdida. Fue entonces cuando el hombre inventó la aflicción, la pena y la nostalgia.

Y la aflicción dividió el mundo sensible en dos partes: una cognoscible y otra incognoscible.

Naturalmente para que emerja tristeza o aflicción por una pérdida esta debe de ser lo suficientemente significativa y además debe ser reconocida, debe ser dolorosa, de otro modo la pérdida de un congénere o pariente pasaria inadvertida. Significa que la emergencia de esta emoción tuvo que estar ligada a una cierta maduración de los procesos cognitivos, no deberiamos llamarle sino amor, sin amor no es posible hablar de pérdida. ¿Quien sufriría por una pérdida si no es de alguien querido?, alguien por lo menos necesario, util para la supervivencia del otro. Es muy posible que el amor en sus comienzos fuera una simple emoción instrumental al servicio de la supervivencia aunque neurobiológicamente vinculada al apego. Es muy probable además que el amor de la madre por sus crias operara como un atractor y dimensionara en su comparación al resto de posibilidades que tiene el amor de manifestarse.

Pero el que inventó la aflicción por reconocimento de la desaparición del otro no sabía que estaba inventando además el tiempo y dividiendo su universo sensible en “aquello que sucedió y que ya no está” de aquello “que es ahora” y el porvenir, “aquello que será o podrá ser”, introduciendo lo probable como modulador de lo imposible y precursor de lo imaginario. La primitiva escisión en la conciencia humana tuvo que venir de la mano del reconocimiento de una perdida dolorosa para un Sapiens, un hijo quizá una pareja, alguien que partió a un lugar desconocido pero donde la reunión será posible, quizá en ese futuro, es por eso que los cadáveres pasaron a formar parte de lo sagrado y el enterramiento ritual una costumbre que distingue lo humano de lo animal.

Desde entonces el mundo ya no pudo ser igual, habia una suprema e irreversible separación entre lo que se perdió y lo que se podrá recuperar. El hombre tifónico inventó así lo imposible y necesitaba de otros inventos para explicarse ese mundo bifurcado que en realidad habia emergido de su peripecia psicológica que transfirió lo imposible al campo de lo incognoscible y lo posible a su imaginación.

Fue asi como el hombre inventó a Dios y secundariamente al alma, inventó una cosmogonia y de paso se protegió de lo inesperado y de la incertidumbre con las primeras leyes que gobernaron su mundo en constante crecimiento y con constantes formas de mantener excedentes alimentarios, inventó la agricultura y apareció el culto a lo sagrado, encarnado en los procesos de fertilidad de la tierra, probablemente las deidades primitivas fueron diosas de la fertilidad, protectoras de las cosechas y más concretamente de los cereales.

Apareció así el hombre mítico de donde proceden esas figuras que han llegado hasta nosotros con el nombre de psicopompos, es decir mediadores entre el hombre y Dios, que es lo mismo que decir los mediadores entre lo humano y lo imposible, lo incognoscible o lo desconocido.

La función psicopómpica es pues una función de mediación entre lo humano y lo sagrado.

Y fueron necesarios muchos mediadores, uno para cada función, para cada tarea.

Asi:

Hermes (Mercurio), es el principal psicopompo, un Dios hijo de Zeus y de Maya, a el le toca la tarea desagradable de acompañar a los muertos hasta el mundo de abajo, aunque para hacer bien de su función precisa de otros tres compañeros: Hipnos, Morfeo y tanatos, los tres hermanos intervienen previamente a Hermes. Hipnos prepara al sujeto para el sueño y le inmoviliza, Morfeo que le sumerje en un profundo sueño y Tanatos que separa el alma del cuerpo, es entonces completada la secuencia cuando Hermes sale al paso en su función de transporte del alma al Hades.

Como puede observarse en esta imagen de Hermes el psicopompo tiene alas, en este caso en las sandalias.

Hoy ya no usamos de estos hibridos psicopómpicos sino que describimos las fases del sueño segun nos ha enseñado la neurociencia: fase REM y no REM, sueño profundo, sueño paradójico, etc, los humanos nos quedamos sin mediadores el dia en que la ciencia inventó para ellos nuevos nombres: autoestima, autoconciencia, mente, asertividad, decisión, etc,

El hombre quedó solo frente a los sagrado con la unica ayuda de su razón.

Recomiendo ahora la lectura de este post:

Sueños: las buenas preguntas

Porque ya no estamos en el pensamiento mitico sino en el pensamiento egoico o racional, todo lo hemos fiado a nuestras posibilidades fácticas, dependemos demasiado de nuestro Ego pues ya nadie cree en los mediadores, en las hadas, las ninfas, los sátiros, los demonios, los ángeles, de todos estos personajes ya solo nos quedan si acaso unos pocos a los que seguimos adorando y cuyos designios nos resultan implacables, me refiero al Amor (Eros) siempre irracional y a las Musas, esas mediadoras entre la creatividad, el talento individual y la creación, un proceso que hasta ahora se ha mostrado esquivo para la ciencia, aun hoy no sabemos en qué consiste la creatividad como tampoco sabemos por qué amamos.

En estos post intenté anaizar esta cuestión:

Arte, ideales y cerebro

Neuroarte y neuromusica

Eros es tambien un psicopompo tal y como describi en el post anterior a propósito del mito de Poros y Penia y quiero referirme ahora a las Musas, los otros psicopompos que aun sobreviven a nuestra conceptualización del mundo gracias al concepto de “inspiración“, en el que cree una gran parte de la población que sigue pensando en que el trabajo del artista, del cientifico o del reformador le viene revelado desde algún lejano y desconocido lugar por un duende, un Dios en cualquier caso un numen, algo relacionado con lo sagrado.

Los hombres de talento creador han corporeizado esa mediación en alguien concreto, a la que han convertido en su musa particular, una especie de amante, enfermera, gestora, marchante o mujer fatal benefactora, cada cual la ha elegido entre sus potenciales admiradoras, pues la Musa es precisamente eso una persona que comparte,acompaña, impulsa y gestiona o administra el talento de su admirado artista y comparte con él ese vuelo en busca de la verdad que sólo el arte o las ideas pueden transitar.

Hay que diferenciar a las musas de otro tipo de asistencias terrenales y pongo el caso de Verdi, viudo desde su juventud, se emparejó muy pronto con Giuseppina, una soprano con una oscura vida anterior que a la sazón se convirtió en su esposa. Giuseppina no era la musa de Verdi sino su compañera sentimental pues carecia de ese talento propio de las hadas que la impulsara a seguir la estela creadora del maestro, asi y todo Giuseppina desempeñó perfectamente el papel de esposa y de gestora de sus bienes y obra.

Giuseppe Verdi escribió precisamente una obra acerca de la nostalgia. Me refiero al “Coro de los esclavos” de Nabucco, en esta pieza Verdi habla de la pérdida , en este caso de la pérdida de la patria por los esclavos hebreos cautivos en Egipto, habla Verdi de los psicopompos que rescatan a través de la nostalgia un pasado que se perdió pero que mantiene su vigencia como referente de todo un pueblo. Y lo hacen posible a través del pensamiento: “Va pensiero, sur ali dorate“. Para oir después de entender que para Verdi los pensamientos vuelan y recorren el mundo en busca de su consumación.

Ejemplos de Musas, 9 como las canónicas:

Clio

La musa de Lewis Carroll fue esta pequeña Alicia inspiradora de toda su obra “Alicia en el pais de las maravillas y “Alicia a través del espejo”. Una obra maestra para estimular la imaginación y la lógica de los niños de todos los tiempos.

Urania

Marlene Dietrich no fue solo una Musa entregada a una unica pasión, más bien fue un mito, una musa fetiche para toda una generación, aunque merece ocupar uno de estos lugares por su relación epistolar con Hemingway, una relación que duró años aunque parece que nunca llegaron a conocerse.

Polimnia

Y esta es Gala dicen que la inventora del surrealismo, nunca escribió una sola linea ni dibujó ningún lienzo, sin embargo convirtió en oro aquello que estaba cerca de ella, si ese algo era Dali como antes fue Paul Elouard.

Euterpe

Grace Kelly pertenece a una saga de musas-fetiche ignorantes de que lo eran, cuento tambien a Hipi Tredden y a Ingrid Bergman entre ellas, lo que significa que no hace falta ser consciente de que se es musa para serlo. Lo fueron de Hitchkock, aficionado a las rubias, si alguien quiere saber qué unia al maestro con Grace kelly le recomiendo que vea “La ventana indiscreta”, un verdadero tratado de voyeurismo cinematografico a propósito de una belleza natural e ingenua cuya imagen en el cine bordea lo divino y dobla las cualidades de la propia modelo: la mirada de Hitchcock la transformó.

Melpomene

Georges Sand (Aurora Dudevant) fue una escritora disfrazada de hombre con poco éxito en la literatura que ha pasado a la historia por ser la musa-enfermera de Chopin. Escandalizó a toda Mallorca por sus modales masculinos cuando aterrizó en Valldemosa aquel invierno para que Federico se recuperara de su tuberculosis. No logró evitar la muerte del gran pianista pero consiguió que compusiera alli en aquel convento frío y humedo lo mejor de su obra, al menos lo más intimo y lírico: los nocturnos. Ella nos lo recuerda en su obra “Un invierno en Mallorca” de la que tambien existe una versión cinematográfica.

Caliope

Catherine Deneuve está en este lugar de honor por haber sido una musa precoz y múltiple de varios cineastas geniales. Pero el lugar de honor se le ha reservado por haber sido la musa de Luis Buñuel en varias peliculas de la que citaré la inquietante y genial “Belle de jour“, donde Buñuel se retrata en sus obsesiones y Catherine se deja llevar.

Erato

Adela Bloch, la eterna y repetida modelo de Klimt.

Terpsicore

Marilyn Monroe símbolo sexual y musa de toda una generación de artistas a pesar suyo, papel del que no supo escapar y que la llevó probablemente al suicidio. Una obsesión para Andy Warhol.

Talia

Diane Keaton, asertiva y Mia farrow, necesitada de amor fueron para Woody Allen musas al estilo de Grace Kelly o Ingrid Bergman para Hitchcock, un estilo de mujer mas intelectual, más al gusto del mundo actual, neurótica e indecisa, pero que se hace preguntas y se encuentra prisionera de su propia madeja mental. Citaré a la Diane Keaton que aparece en Manhattan y en Annie Hall, dos de sus películas más introspectivas y reflexivas acerca de la pareja humana y sus desencuentros.

Hay quien piensa no obstante que esto de las musas no es más que un mito y que todo puede reducirse a conexiones cerebrales, pero ¿cómo explicar ese plus de deseo que es capaz de transformar a una mujer vulgar y corriente en un mensajero alado?

Yo creo en las hadas como esta de Griffith, la musa que falta:

La nodriza de todas las hadas, la Reina Mat

12
Abr
08

La mente sabia

Antes de que naciéramos ya eramos imprencindibles

(Rupert Riedl)

Si comparamos este cráneo de nuestro coetáneo Neandhertal con el nuestro, el del Sapiens podremos obervar algo muy evidente: las formas de los craneos son distintas. El del Neandhertal tiene algo de más y algo de menos con respecto al nuestro, en él predominan los lobulos temporales y occipitales mientras que hay algo de menos: la corteza frontal es mucho más reducida.

Y es seguro que esa diferencia de más y de menos tuvo mucho que ver con su extinción. La corteza cerebral frontal está relacionada con la planificación, mientras que las cortezas temporales y parietales están relacionadas con la propiocepción y el bosquejo o mapeo de las relaciones del individuo con el mundo. Quizá sea apropiado decir que el Neandhertal fue un homínido más entrenado para entender las relaciones del Yo con el Todo, y que el Sapiens sea una estructura mejor para competir en un mundo sujeto a un cambio permanente, con recursos cambiantes y dispersos donde su capacidad de elaborar estrategias de búsqueda y cambio acabaron por imponerse a su contrincante Neandhertal. Pero en esta competencia en la que resultó ganador nuestro ancestro común hay algo que se perdió: la capacidad del hombre para entenderse como parte de un Todo común, se perdió la parte espiritual del hombre, su conexión con los cosmológico que quizá hubo de sacrificarse para lograr una mejor adaptabilidad del hombre a su medio.

¿Definitivamente?

No, si entedenmos y compartimos la idea de Heidegger o la idea de Ayala de que la evolución no ha terminado. El Sapiens es la cúspide evolutiva de la vida y ha sido capaz de hacer emerger el sentido de conciencia y de autoconciencia: una conciencia recursiva que es capaz de pensarse a si misma que no es poco si tenemos en cuenta lo que perdió el Sapiens en comparación con su compañero coetáneo el Neandhertal.

Asi y todo el Sapiens realizó logros espirituales importantes sobre todo en los campos del arte y de la representación del mundo, de su estado interior y consiguió avances tecnicos y cientificos que limpulsaron su cultura a un nivel extraordinario de desarrollo y expansividad que se tradujo en bienestar individual y a estructuras sociales y culturales complejas dirigidas a mejorar la vida de sus componentes. de eso no cabe ninguna duda. Lo que es evidente es que el grado de evolución de esta conciencia humana no ha sido homogénea ni comparable de unos individuos a otros o de unas culturas a otras. El desarrollo cerebral de lo humano se caracteriza por su heterogeneidad: no todos los individuos humanos hemos evolucionado de un modo lineal o parecido, algo que se explica por las siguientes causas.

La mente humana tiene al menos tres repliegues fundamentales que se caracterizan por:

  • su adaptabilidad y plasticidad para sobrevivir a nuevos y diferentes entornos ambientales.
  • su recursividad o capacidad para “darse cuenta” de que lo humano está sometido a ciertas leyes biológicas: por ejemplo la muerte, somos el unico animal vivo que sabe que es finito y que morirá.
  • su autopoyesis o capacidad de generar nuevas ideas, pensamientos y ganancia de una cierta subjetividad. El cerebro no se limita a vivir con lo “ya sabido” sino que inventa nuevas posibilidades, es la capacidad creativa de los seres humanos constantemente en interacción con los nuevos entornos que son a su vez el resultado de anteriores ganancias en subjetividad de nuestros precursores. La cultura humana no es sólo la trasmisión de lo “ya sabido” sino su modificación a través de las generaciones, una evolución que se produce mucho más rápidamente a la evolución cerebral y que al mismo tiempo estira de nuestra corteza cerebral obligándola a una nueva adaptación.

Es por eso que suponemos que la evolución no ha terminado y que al mismo tiempo es heterogenea en los cerebros individuales. Y no lo ha hecho porque en cada generación y en cada cultura existe un dilema nuevo que es tratado como una ganancia de subjetividad y que de alguna manera supone un reto de supervivencia y de adaptación a un medio ambiente cada vez más complicado. Los seres humanos Sapiens nos encontramos envueltos en una vorágine evolutiva de la que nosotros somos en parte autores y responsables. Tenemos que encontrar soluciones para vivir en un mundo muy complicado que hemos complicado nosotros mismos como efecto secundario a la ganancia de bienestar.

Y es por eso que entendemos la coniciencia humanas y sobre todo la autoconciencia como una emergencia.

¿Qué es una emergencia?

Si es verdad que una imagen vale más que mil palabras, no conozco otra manera mejor que decirlo sino a través de este cuadro de Magritte llamado “La importancia de las maravillas”.

Una emergencia es la propiedad de un sistema que se añade a ese mismo sistema después de haberse transformado en un nuevo sistema con unas propiedades nuevas, después de haber sufrido una bifurcación : un ejemplo bastante conocido es el agua de las nubes que está en un distinto estado del agua del mar, se encuentra condensada, es decir está en un estado fisico -gaseoso- diferente a pesar de que sigue siendo agua y que no podria existir sin su precursor: el agua del mar. Lo realmente curioso de esta emergencia es que el agua de la nube no podria darse sin el agua del mar pero no es causa del agua del mar, lo que subvierte las leyes de la causalidad fisica. Oro ejemplo quimico es el atomo de helio, imposible imaginarlo sin su precursor el hidrogeno. O a Beethoven, que es imposible sin Mozart, a Dali sin Freud o a Shakespeare sin Chaucer.

En este sentido la conciencia humana es una emergencia que necesita un cerebro “humano” pero no es causa directa de él. En este sentido emergentista mente y cerebro no son la misma cosa. La mente sería una emergencia del cerebro y la conciencia una emergencia de la mente. La autoconciencia una emergencia de una conciencia compleja y pensante y la espiritualidad una emergencia de la autoconciencia al pensarse a si misma.

Tal y como puede observarse en el cuadro de Magritte, la mente (la cabeza) emerge de una base anterior que a su vez se sustenta en un trozo de cuerpo que encaja -pero no exactamente- en una base antigua más ancha pero menos especializada que la posterior. En el cuadro de Margitte podemos observar visualmente como cada corte transversal representa un estadío de lo humano y cómo de cada uno de esos cortes emerge segun la categorización de Broad una estructura nueva . Lo importante de esta teoría es que cada estrurctura o sistema nuevo emergente controla a su elemento inferior, dicho de otra manera desde la conciencia es posible influir sobre el cuerpo, la mente controla el cuerpo, esta es la idea fuerza que se desprende de esta teorización. Sólo necesitamos aprender y ese es precisamente el concepto de mente sabia, algo que conocemos con el nombre de aquel que es capaz de dominar la causación descendente: el efecto voluntario de la mente sobre el cuerpo.

En este enlace podemos acceder al libro de Eccles y Popper, “El Yo y su cerebro” donde se habla precisamente de esta cuestión que aún no ha sido resuelta: materialismo o reduccionismo biológico versus dualismo cartesiano o monismo psicológico.

¿Hay o no hay algo que se añade a la pura materia biológica y lo trasciende? ¿es necesario el concepto de mente o podemos reducirlo todo al funcionamiento de las neuronas y de las redes neuronales? ¿mente y cerebro son la misma cosa?

Para un emergentista los hechos mentales no son reducibles ni a lo biológico ni a lo psicológico, nadie ha sido capaz aun de saber por qué soñamos apesar de que sabemos mucho de cómo lo hacemos y de por qué soñamos lo que soñamos. resulta imposible reducir un hecho mental ni a una causación descendente (la psicogénesis) o a una causación ascendente (la neurobiogénesis) pues los niveles filogenéticos superiores determinan de alguna manera los hechos y sustancias de los niveles inferiores.

Aquel que quiera profundizar en este asunto le recomiendo lea este articulo mio titulado “el infinito interior ” y que pueden encontrar aqui. el-infinito-interior. un itinerario práctico para un descenso, un terpnos logos de andar por casa.

la idea fundamental de este tipo de técnica conocidas como sofrológicas es que desde la autoconciencia es posibel descender a la conciencia basal, para rebotar desde ella de nuevo al nivel de autoconciencia, este viaje de descenso hacia los abismos del ser donde se encuentra precisamente lo más biologico, lo más esencial de nuestra bios es un ejercicio gimnástico cuyos resultados prácticos entroncan con eso que llamamos buena salud y que consiste en descender desde un nivel superior a un nivel inferior de nuestra conciencia a fin de influir en ella.

Esa influencia basal tiene que ver con la refundición de aquellos elementos que han queado disociados o truncados, separados unos de otros por la propia vida, la instrucción o el medio ambiente, se trata sobre todo de recuperar la simetria perdida, la simetria rota y alcanzar una armonia entre nuestra parte animal o biológica y nuestra parte más humana, una mente sabia es precisamente esa: aquella que es capaz de descender a los infiernos, no perderse en ellos y regresar con un hallazgo.




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