Archivos en la Categoría 'caos'

15
abr
10

Ilya Prigogine y el orden del caos

“Las estructuras disipativas son islas de orden

en un océano de desorden” (I. Prigogine)

Ilya Prigogine (1917-2003) fue un químico ruso nacionalizado belga que en 1977 mereció el premio Nobel por sus hallazgos sobre las estructuras disipativas.

Mi intención en este post es dar a conocer sus investigaciones -al menos las más importantes de entre ellas- y hacerlas llegar de forma comprensible al público en general, por las aplicaciones que dicha teoría tiene en diversos ámbitos de las ciencias naturales.

La primera idea que me gustaría transmitir es que la palabra “estructura disipativa” contiene una contradicción formal: la de algo que permanece junto a algo que cambia o se transforma. Los científicos mecanicistas ya conocían este fenómeno de convivencia entre estructura y cambio, dado que es algo que todos podemos observar en la vida corriente; por ejemplo, el crecimiento de un humano tiene algo que se modifica y que se solapa junto con algo que permanece. Newton abordó este mismo problema en relación con la viscosidad y la fricción, considerándolo como un obstáculo para sus investigaciones de mecánica clásica. Ludwig von Bertalanffy llamó “sistemas abiertos” a este estado de la materia que más adelante recibiría el nombre de “estructura disipativa” propuesto por Prigogine.

Para comprender mejor la naturaleza de este estado de la materia es conveniente que el lector entienda el concepto de “equilibrio y orden”. El orden absoluto en un sistema vivo es la muerte, lo que significa que todos los seres vivos nos movemos alrededor de un equilibrio compatible con la vida. Sin embargo, existen sistemas que se encuentran muy alejados de ese equilibrio o estabilidad ideal; por ejemplo, el estado de salud de una persona es un equilibrio inestable del que es posible predecir -siguiendo las leyes de la entropía- que está destinado a desordenarse alrededor de lo que llamamos enfermedad, envejecimiento y posterior muerte, mientras que la enfermedad es un estado que se encuentra alejado del equilibrio, aunque en muchas ocasiones es posible hallar en ella aspectos ordenados, como sucede en las enfermedades crónicas. Es decir, los sistemas vivos tienden hacia el desorden (ganancia de entropía) pero pueden instalarse lejos del equilibrio y desde allí construir islas de orden.

Las leyes que rigen en estos puntos alejados del equilibrio son bastante distintas a las que operan en estados cercanos al equilibrio. Se trata de leyes misteriosas que no pueden ser formuladas en términos de matemática lineal. Fué precisamente Prigogine quien desveló el misterio de aquello que sucedía lejos del equilibrio:

Lo que sucede lejos del equilibrio es que el sistema se organiza -estabiliza- produciendo una serie de fenómenos que conocemos gracias a las matemáticas no lineales o, dicho de una forma más gráfica, a través de las leyes del caos.

Cerca del equilibrio encontramos fenómenos repetitivos y leyes universales, pero, a medida que nos alejamos de él, nos desplazamos de lo universal a lo único, hacia la riqueza y la novedad. Esta es, sin duda, una de las características bien conocidas de la vida.

Otro de los fenómenos interesantes de la teoría de Prigogine es la existencia de bifurcaciones, es decir, la “elección” de un camino que no puede ser pronosticado y que, en términos generales, termina en transformación o colapso del sistema.

Las características de las estructuras disipativas son las siguientes:

  • autoorganización: la emergencia espontánea de orden;
  • irreversibilidad: el sistema, una vez tomada una bifurcación, no puede retroceder más que hasta el último punto en que se bifurcó;
  • impredectibilidad: el sistema es incierto y no puede predecirse hacia dónde evolucionará;
  • dependencia de pequeños cambios en los puntos de bifurcación; y
  • dependencia de las condiciones iniciales: el sistema guarda una “memoria” de los movimientos de bifurcaciones anteriores, lo que significa que siendo como es incierto las probabilidades de que se elija una bifurcacion u otra puede ser descrito en terminos de probabilidades: el caos no es azar, sino un pseudoazar.

Como quizá algún lector haya intuido, las características que definen las estructuras disipativas son perfectamente aplicables a lo que entendemos como conciencia: un estado de la materia donde rigen leyes lineales y no-lineales, determinismo e indeterminismo, en una especie de cocktail que mezcla procesos ordenados y predecibles con otros caóticos e impredecibles.

En esta serie de 4 videos podemos visionar una larga entrevista (en francés con subtitulos) que se realizó en 1997.

12
ago
08

El Tao del placebo

Existen al menos dos acepciones sobre el efecto placebo, una de ellas, las más conocida y de la que hablé en el post anterior se refiere a su acepción débil. Hoy voy a centrarme en la acepción fuerte del susodicho efecto.

En su versión débil el efecto placebo depende de las creencias del paciente, de la fe del médico en su teoría, de la enfermedad del paciente, de la administración del fármaco, de la expectativa curativa por parte del paciente y de la interacción medico-paciente en esa conceptualización que conocemos con el nombre de sugestión.

Sin embargo damos demasiado pronto por sabida qué significa la palabra sugestión. Y no caemos en la cuenta de que la versión fuerte del efecto placebo se encuentra plegada en esa palabra. ¿Qué entendemos por sugestión?

Psicológicamente hablando podemos definir esta palabra como el grado de influencia que una persona tiene sobre otra para conseguir que esa persona haga, piense o sienta algo concreto sugerido directa o indirectamente por ella. Naturalmente no se trata de cualquier persona sino de alguien muy especial que frecuentemente tiene más poder y saber que el influenciado. Es impensable que el influyente sea una persona sin poder o sin un saber especial real o imaginario que el otro le atribuye, somos influidos por aquellos que nos superan en poder o en saber, o en las dos cosas, eso es lo que sucede en la interacción entre médico y enfermo pero no sólo en ella. Quizá el ejemplo más importante y potente de sugestión es el que ejercen padres sobre sus hijos, se trata de una interacción constante, repetida y no sólo basada en las sugerencias u ordenes directas sino mediada sobre todo por la imitación, la suplantación o la identificación. La sugestión en este sentido es algo muy parecido al aprendizaje y que se desarrolla simultáneamente con él: aprendemos mejor aquellas cosas que forman parte de la sugestión que esas figuras significativas nos imponen y en oposición nos resultan difíciles de aprender aquellas cosas que no han formado parte precoz de esas sugestiones parentales, bien entendido que los seres humanos podemos autosugestionarnos a no ser sugestionados (sobre lo que volveré más abajo) y a hacer todo lo contrario de lo que se espera de nosotros.

Sin embargo no nos debemos dar por satisfechos con esa explicación, si ésta fuera siempre cierta todos los médicos resultarían eficaces como curadores y expertos en el manejo del efecto-placebo y esto ya sabemos que no es verdad. La estadística está de la siguiente manera: de todos los pacientes que trata un terapeuta (el 33%) obtienen mejorias considerables, otro 33% algun tipo de mejoría, mientras que un 33% se muestran refractarios o incluso empeoran con la terapia (sea cual esta sea). Esta regla de los tres tercios parece que es universal con independencia de la tecnología empleada, me estoy refiriendo a lo que sucede en una psicoterapia sin fármacos.

Si las estadisticas son como son debemos de buscar otras explicaciones a la teoria de la influencia de unos sobre otros. Y debemos buscarla precisamente en la esencia de la palabra influencia. ¿Como influimos unos sobre otros? ¿A través de qué leyes? ¿Pueden modalizarse leyes fisicas para explicar este fenómeno de la sugestión?

Para responder esta pregunta es hora de decir que el efecto placebo no es sólo un efecto pseudofarmacológico que se obtiene con un fármaco que simula ser un fármaco verdadero cuando sólo es un sucedáneo. El efecto placebo es el efecto del cambio espontáneo que tiene lugar en nuestro cerebro y en nuestra mente a través de algo que hace de catalizador, de algún tipo de impresión inespecífica e indeterminada. Así podemos hablar de un libro-placebo, una amante-placebo, un amigo-placebo o una experiencia-placebo. ¿No es cierto que algunas de esas experiencias nos cambiaron la vida, a veces de forma lisa y otras veces de forma rugosa?

Hasta algunas enfermedades pueden operar como placebos de otras. ¿No es cierto que algunas personas solo se curan sus neurosis o sus migrañas cuando son diagnosticadas de un cáncer? ¿No es sólo entonces cuando algunas personas introducen cambios en su vision del mundo que les permiten mejorar emocionalmente y hasta encontrar sentido a lo que les queda de vida?

Hay un viejo axioma médico que dice: “La enfermedad grande se come a la pequeña”, ¿No es este fenómeno el resultado de un efecto placebo determinado por la enfermedad grave?

La acepción fuerte del efecto-placebo es aquella versión que identifica placebo con cambio. Lo que es lo mismo que decir que la permanencia es lo que se opone al placebo o consigue resultados contrarios (efecto nocebo). Dicen los teóricos de la teoría de sistemas que sobre los sistemas vivos operan dos tipos de fuerzas unas que tienden a la homeostasis o permanencia y otras que tienden al cambio, del equilibrio entre ambas se supone que depende la salud de una persona. Lo curioso de esta formulación es que se parece mucho a las leyes que gobiernan nuestro universo: efectivamente nuestro universo se encuentra en expansión desde el momento del big bang original que inauguró el espacio-tiempo tal y como lo observamos, pero si el universo se encuentra en expansión es porque la velocidad de esta expansión es superior a la velocidad critica necesaria para que no se colapse debido a la gravedad. Es decir la velocidad de expansión del universo es algo mayor que la gravedad de toda la materia del universo, es por eso que aun sigue expandiéndose y esperemos que por mucho tiempo.

Pongo este ejemplo de la física para rotular que la vida se basa en una supremacía de los mecanismos expansivos sobre los constrictivos: una ganancia de desorden, del mismo modo que los mecanismos termodinámicos señalan hacia el futuro (ganando entropia) y también los psicológicos y por eso recordamos el pasado y no el futuro: la flecha del tiempo señala hacia el futuro en la dirección de la expansión y la perdida de orden del universo . Lo que en fisica llamamos inercia de la explosión del big bang o constante cosmológica en psicologia recibe el nombre de cambio mientras que lo que en Fisica es gravedad de la materia en psicología se llama homeostasis.

Conciencia y cosmos se expanden d euna forma parecida, asi:

Cambio y homeostasis son estados de la materia que se alternan continuamente buscando la mejor relevancia de contexto, una especie de danza de retroalimentación que hace que cualquier ser vivo se autoregule a si mismo. En el nivel mental sucede lo mismo y si el efecto placebo fuerte según mi definición anterior es equivalente a cambio, para aprender algo más de él tendremos que observar qué sucede en aquellas personas que tienen enfermedades susceptibles de ser tratadas con placebos (banalmente psicosomáticas) y que sin embargo no responden o se muestran refractarias y que son las mismas que cambian poco a pesar de la edad y que solemos conocer como personas tercas o inflexibles. ¿Qué les sucede a este tipo de personas?

¿Qué hacen para resultar invulnerables a la sugestión inducida o espontánea?

¿Por qué no les cura la vida o el cariño o la simpatía ajenas?

¿Por qué siempre parecen estar detenidos en una especie de impasse?

Lo que hacen es parar, detener la danza de su mente por lo que se hacen impermeables a cualquier aprendizaje que entre en conflicto con sus áreas erróneas, por decirlo así. Lo que hacen es hacerse rígidos e inflexibles, inválidos para lo nuevo y temerosos del cambio, de la sorpresa o de la improvisación. Y es algo que hicieron precozmente: en un momento determinado de su vida “decidieron” que no podían ser sugestionadas o dirigidas por otros, con independencia de que esa decisión fuera bien porque sintieron esa “sugestión” como intromisiones o exigencias intolerables o bien porque no sufrieron ningún intento de sugestión por parte de otros, estas personas construyeron un esquema -una matriz- mental que consiste en haberse sugestionado a si mismos sobre determinadas certezas que incluyen su autoconcepto. Serían estas personas las que resultarían resistentes a la influencia ajena.

Este paradigma comportamental que acabo de describir se llama “control” , prefiero llamarlo así en lugar de llamarle perfeccionismo u obsesividad porque me parece más cercano a lo que estos individuos hacen con su mente y no prejuzgan otras categorías caracterológicas o patología determinada. Y eso es lo que hacen esta clase de personas hipercontrolan sus vidas (y las ajenas) y por eso son invulnerables a la sugestión y al aprendizaje.

Lo que entendemos como normalidad mental es difícil de definir pero es un concepto intuitivo: se trata de mantener abiertas las ventanas de la mente y someterla de vez en cuando a una refrigeración y ventilación adecuadas, así nos desprendemos de los viejos esquemas mentales y los reemplazamos por otros nuevos, así aprendemos sobre nosotros mismos: algo trascendental par adaptarnos un mundo cambiante, es esto precisamente lo que no pueden hacer estas personas enjauladas en su deseo de control. Pero además de no aprender nada nuevo estas personas sufren otras consecuencias directamente derivadas de su estrategia magna: se fatigan y también se contracturan en exceso. Lo que cuesta mantener la mente parada o al menos detenida en determinados aspectos locales -los que afectan a los que la autosugestión alcanzó- es un monto de energía colosal, mucho más elevado que lo que costaría mantener la represión que es un mecanismo mucho más ahorrativo y que solo afecta a determinados impulsos y no a otros (afecta sobre todo a aquellos impulsos que entran en litigio con nuestra parte moral), pero el “controlador” no reprime sus impulsos puesto que esos impulsos no entran en conflicto con nada moral, antes al contrario son rasgos o impulsos bien considerados por el medio ambiente (suele decirse de los tercos que son personas con criterio y personalidad)

Parar la mente es caro desde el punto de vista energético y lo es por una razón:

Imagínese que usted ha decidido hoy hacer limpieza general de su casa. Naturalmente usted se pone manos a la obra pues la basura, el desorden y la suciedad se acumulan en ella y le hace ya imposible vivir con comodidad. Usted hace un trabajo que tiene un costo energético X pero que a cambio consigue aumentar el orden (o reducir el desorden) de su casa. La energía que usted quema en forma de calor se desprende al universo y aumenta así el desorden del mismo. Lo que es orden en su casa, es desorden para su cuerpo y para el universo. La entropía ha aumentado aunque su piso se librara hoy de las ratas. Lo mismo sucede con el trabajo intelectual o con el trabajo mental de nuestro “controlador”, dedique usted solo una hora al día a detener su mente a impedir su burbujeo y observará usted como queda agotado. Esa fatiga o astenia acompaña siempre a los controladores crónicos junto con aquella incapacidad para aprender nada nuevo o sus rasgos de terquedad o perfeccionismo y una tendencia paradójica e incomprensible de mantenerse activos o hiperactivos.

Esta paradoja surge porque el orden obtenido con el control en una cierta localidad se manifiesta como desorden en otra. Es como si usted tuviera no una sino 10 casas que limpiar, cuando la ultima estaría lista la primera ya volvería a estar sucia.

La energía consumida es enorme si la comparamos con alguien sugestionable pero a cambio no consigue ninguna de las recompensas que si consigue otro tipo de persona que no utilice el control como paradigma conductual. No consigue aliviarse con las pequeñas sugestiones cotidianas, ni es respondedor al placebo ni cambia casi nada que tenga que ver con su complejo original y que suele ser este: “hay que mantenerse firme con las convicciones propias”.

La mente de una persona así parece la mente de un autómata y lo parece por lo siguiente:

Mente y cerebro no son la misma cosa pero una y otro se comunican ¿como lo hacen? Evidentemente para entender las relaciones entre mente y cuerpo (no vale con decir que son la misma cosa como hacen algunos, la mayoria) hay que recurrir a los modelos cuánticos de la fisica. La mente no tiene forma, ni materia, procede de la materia pero no es la materia, ¿entonces como hace para comunicarse con la materia, en este caso con el cerebro?

Pues lo hace de una manera muy parecida a cómo se comunica usted con su casa cuando anda de limpieza general, usted sigue siendo el mismo tanto cuando limpia como cuando descansa pero el orden/desorden se ha invertido termodinámicamente: cuando limpia el desorden está en usted y cuando descansa el desorden está en la casa. El orden que introduce usted en su hogar es desorden que aumenta su entropía y la del universo. Usted se cansa y tiene que parar, tomar fuerzas y continuar hasta quedar contento con su obra.

No cabe ninguna duda de que esa comunicación tiene que hacerse -físicamente hablando- a nivel de partículas elementales y no de moléculas grandes, pues son las partículas los únicos elementos de la materia que pueden estar en dos sitios a la vez. La serotonina no tiene ningún influjo sobre la mente pero algún electrón de algún átomo de carbono de alguna de estas moleculas si que tienen esta función. Es posible imaginarse la mente como un burbujeto caótico de particulas compartidas por mente y cerebro al mismo tiempo, que ahora son particula y después onda, que ahora están y después no están, no hay manera de saber si el gato de Schrodinger está vivo o muerto salvo abriendo la ventana.

Lo que es caos para la mente es orden en el cerebro o en otro lugar de la mente gracias a ese colapso de determinadas funciones de onda en lugar de otras, parece que el modelo de expansión-contracción es algo muy parecido a lo que sucede en la mente de este tipo de personas que priorizan este estado de cosas de “parada” en el movimiento de sus deseos y cuyo balance vital podría ser este: ganar afuera para perder dentro.

Y ahora responderé a la pregunta que más arriba hacía de cómo influimos unos sobre otros en la acepción fuerte del efecto-placebo:

Lo hacemos de inconsciente a inconsciente sin darnos apenas cuenta de ello, pero antes de influir en alguien tenemos que conseguir influir en nosotros mismos, de consciente a inconsciente: a través de eso que hemos llamado a veces causación descendente. No basta con convencerse de que algo es verdadero sino que tenemos que mandar ese mensaje a nuestro inconsciente para que sea útil para otros, donde podrá ser procesada como información que será tratada de forma cuántica: sin localidad ni linealidad: es así como podrá viajar de mente en mente e influir en otros. Pero no podrá ejercer esa función en cualquiera sino sólo en aquellos que hayan realizado un proceso simétrico consigo mismos y permitan al menos esa penetrancia o permeabilidad de su mente consciente y vigil.

17
abr
08

Sueños: las buenas preguntas

La vida es sueño

Calderón de la barca

Una de las diferencias que existen entre la filosofia y la ciencia es que esta última se dedica a responder preguntas y a demostrar y poner a prueba las hipótesis que formula para contestarlas. La buena filosofia es aquella que nos obliga a pensar y a plantear las preguntas pertinentes. No es obligación de la filosofia la demostracion de cada una de ellas pero la ciencia está obligada a ello de oficio, sin embargo es poco común que la ciencia se haga a sí misma buenas preguntas y ese es precisamente el problema epistemológico que tiene que enfrentar la ciencia: contestar preguntas mal formuladas en una jerga que seguramente está desfasada.

Como ésta:

¿Qué significan los sueños?

Es efectivamente una pregunta mal formulada que podría ser sustituida por estas otras mucho mejores: ¿Por qué dormimos? ¿Para qué soñamos? ¿Por qué estamos inmoviles al dormir? ¿Qué sucede si no soñamos?¿Por qué hay personas que no recuerdan sus sueños?

Una de las razones por las que la ciencia no ha podido contestar a la mala pregunta es por la ambigüedad misma del verbo significar. ¿Qué significa significar? ¿Qué queremos decir con la idea de que los sueños significan algo?

Primero consultaremos el diccionario de Maria Moliner, alli dice que significar es:

  • Representar un signo cierta cosa, por ejemplo un cartel colgando de un balcón significa que aquel piso puede estár en venta o en alquiler. El cartel es un signo ambigüo en si mismo porque puede “significar” muchas otras cosas pero tendemos a asociar un cartel con un anuncio de venta.
  • Equivaler a cierta cosa. “Eso significaria la ruina”.
  • Tener mas o menos importancia. “Esa mujer no significa nada para mi”.
  • Hacerse notar una persona, llamar la atención, hacerse visible o llamativo.
  • Mostrarse claramente partidario de algo, “se significó como anticomunista”

Reduciendo un poco todas estos significados del verbo significar podemos concluir que “significar” alude a representar, mostrar algo, equivaler a algo o dotar de sentido o importancia algo.

En este contexto explicativo ¿qué significaría que un sueño signifique alguna cosa? Es evidente que esta acepción de significado apela a todas esas condiciones: el sueño sería un signo (un suceso) que representaría cierta cosa de modo ambigüo como el cartel colgado del balcón.

En este sentido es cierto que los sueños representan algo: la vida consciente y vigil y probablemente tambien aquello que nunca fue vida vigil pero que está relacionado con el deseo vigil: con aquello que aun no es con independencia de si es o no posible.

Los sueños reproducen un estado de cosas que le hacen parecer al durmiente que están realmente ocurriendo en un realismo a veces extremo tal y como si los estuvieramos viviendo despiertos. Es evidente que los sueños reproducen y evocan la vida diaria, cotidiana, ese andar despiertos, solo que nosotros estamos en ese momento inmóviles y desconectados de las influencias externas durante ese periodo que llamamos periodo REM, (rapid eyes movement) los sueños representan pues (el sueño REM) la actividad intrínseca del cerebro en estado puro, sin influencia externa actual. Pero la evocan aportando una novedad sobre la vida consciente y vigil: no se encuentran sometidos al principio de realidad ni a los parámetros del mundo fisico, tiempo, espacio, gravedad, etc.

Todo parece indicar que la actividad intrínseca del cerebro es autónoma respecto las condiciones fisicas del mundo real.

Es decir, los sueños equivalen a la realidad, pero a una realidad plus. Equivalen a la realidad en el sentido que son realísticos, pero además contienen otras posibilidades que no se encuentran entre el repertorio de posibilidades fácticas de la vida consciente y real, por ejemplo podemos volar, ser invisibles o viajar en el tiempo.

Luego el tiempo, el espacio o la gravedad se manejan de un forma distinta en la actividad intrinseca del cerebro si la comparamos con la actividad vigil, es como si la actividad vigil fuera en realidad un modulador que obligara al cerebro a adaptarse a unas condiciones de vida bien distintas a las que el cerebro imagina cuando duerme. En este sentido tal y como ha señalado Llinás, la percepción sensorial del ahi afuera sería una especie de modulador respecto a una actividad que es independiente del ambiente y que además funciona a 40 Hz igual en el sueño REM que en la actividad vigil.

En efecto, los sueños equivalen a la realidad, y puesto que son vividos de forma tan realista podemos afirmar que a menos que el durmiente se despierte, el sueño equivale a la realidad aunque no todo lo que aparece en un sueño sea posible en el mundo sensible que llamamos realidad. El sueño tiene condiciones dramáticas de realidad, tanto que nadie sabe que está soñando salvo después de despertar. Otra posibilidad son los sueños lucidos, en los que esa especie de piloto automático (la autoconciencia) observa el desarrollo del sueño y a veces puede modificar su curso a placer o al menos tranquilizar al durmiente haciéndole ver que está realmente soñando.

Lo que nos llevaria a otra pregunta de calado ¿Qué necesidad evolutiva llevó a determinados mamiferos a soñar? . Con lo que cuesta dormirse en términos fisicos: desincronizando la actividad electrica cerebral de rostro a cola (rostro-caudal) y reduciendo la actividad de 40 Hz y llevándola hasta 4 o 5 Hz del sueño profundo, ¿para qué necesitamos esas salvas de sueño REM cada 90 minutos? Mientras dormimos ¿qué necesidad tenemos de hacer trabajar a nuestro cerebro a ese ritmo endiablado de la vigilia, a 40 Hz? ¿Es que nuestro cerebro no descansa nunca?

No, al menos durante la fase REM nuestro cerebro no descansa y tiene además un fuerte desgaste de estrés, medible a través de las hormonas de estrés, los corticosteroides. Está demostrado que soñar en exceso es tan estresante o insalubre como no soñar (no recordar) nunca un sueño. Es por eso por lo que existe un ritmo de 90 minutos, el cerebro se las apañó para descansar entre fase REM y fase REM.

Es evidente que los sueños se significan, “quieren hacerse notar”, resaltan, subrayan y dan sentido e importancia a cosas. Se trata del resto de acepciones del verbo significar segun Maria Moliner. Soñamos para hacer conscientes determinadas actividades de la conciencia basal (conciencia animal o instintiva) que de no soñar pasarían inadvertidas para la conciencia consciente, eso parece sucederles a las personas que no recuerdan sus sueños con facilidad. Está demostrado que este tipo de personas mantienen fuertes represiones sobre los contenidos de su conciencia basal y que sufren de una ansiedad subumbral muy poderosa en relación con la ansiedad consciente que es muy baja. Este tipo de personas sufren trastornos psicosomáticos y aunque no suelen padecer ansiedad o depresión conscientes mantienen niveles de ansiedad detectables sobre todo a nivel del mantenimiento de sus represiones que suelen manifestarse en sueños primigenios de animales, plantas o fenómenos de la naturaleza de contenido amenazante: son personas -por decirlo más claramente- que tienen poco contacto con su mundo instintivo y se defienden con la represión, la racionalización y el hipercontrol de su entorno y de sus emociones.

Todo parece indicar que en el cómputo general del sueño lo que importa es el sueño REM, es decir esas salvas de sueño rápido donde movemos los ojos y donde desarrollamos mioclonias (contracciones musculares bruscas, breves e involuntarias). De hecho está demostrado que la privación de sueño REM provoca en los humanos una psicosis onírica, una especie de psicosis experimental que cursa con alucinaciones. Lo que importa no es pues el sueño total sino el sueño REM, ese segmento de sueño rápido a 40Hz durante el cual tenemos ensueños, dormimos pues para soñar. No sabemos por qué pero esos son los datos desnudos de interpretación. Es como si el sueño REM y los ensueños fueran una especie de compensación a la vida cotidiana o una especie de aprendizaje acerca de determinados contenidos de nuestro psiquismo que pugnan por hacerse conscientes para poder ser utilizados en nuestra vida vigil.

Los sueños son otra forma de obtener recompensa cerebral.

Otra cosa muy distinta es que los sueños signifiquen algo. Y ahora estoy utilizando el verbo significar en su acepción más coloquial. Cuando estamos en el extranjero y nos hablan en un idioma que no conocemos solemos preguntar ¿qué significa tal palabra? Nos hablan con signos que no entendemos, es preciso por tanto pedir aclaraciones o bien consultar los diccionarios, o bien utilizar un idioma intermedio que conozcamos los interlocutores. Significar en el sentido de un idioma desconocido es probablemente la acepción con que más frecuencia nos remitimos a los sueños, como si los sueños nos estuvieran mandando un mensaje en un idioma desconocido para nosotros y que es necesario traducir.

Se trata de la archiconocida interpretación de lo sueños como premonitorios, como mensajes de otro mundo, como mediadores entre lo desconocido o lo incognoscible y el mundo real, como señales o como indicios o presagios de algo que inevitablemente sucederá. Es la versión precientifica de los sueños y la interpretación magica del verbo significar.

Ningun sueño significa esto si este “significar” pretende adivinar el futuro, conocer los planes o mensajes divinos o dotar de sentido al sin sentido, pues los mimbres con los que se forja un sueño son los recuerdos, lo vivido y lo deseado, lo posible y lo imposible, lo que ocurrió realmente y lo que pudo ocurrir, la ficción y la realidad, lo pensado y nunca recordado o admitido. Dicho de otra manera los sueños traducen el funcionamiento de la memoria con sus emparejamientos por contiguidad temporal o espacial, los enlaces que señalan contingencias y sobre todo la experiencia vigil del dia, ese es el cemento que une los contenidos de los sueños y que hace de abrazadera.

Los sueños no nos hablan en un idioma extranjero que es necesario traducir pero es cierto que sus contenidos son absurdos. ¿A qué se debe pues esta absurdidad?

Se debe a la manera en que se construye el argumento onírico.

Imagínate que en lugar de leer este post en el sentido lineal desde arriba hacia la derecha y luego bajando de linea lo hicieras saltando de párrafo a párrafo, mezclando palabras de la primera linea y de la última, leyendio de derecha a izquierda o aleatoriamente. Ningun discurso podria ser construido desde esa perspectiva no lineal y es precisamente eso lo que hace la gramática del sueño y siendo asi sin embargo los sueños tienen cierta lógica: y la tienen porque aunque mezclados y fragmentados sus contenidos son reconocibles por el sujeto -le aluden-, si yo sueño que estoy de viaje es evidente que lo relacionaré con mi ultimo viaje, es cierto que mi ultimo viaje fue a Estambul y que lo que he soñado es en Finlandia, pero es cierto que durante ese viaje a Estambul hablamos de Finlandia, en él aparecer además mis acompañantes al viaje de Estambul, un ascensor que era necesario para subir a la torre Galata y un restorán donde fuimos a cenar. En mi sueño los cambié de lugar y los situé en Finlandia pero es evidente que estoy soñando en mi viaje a Estambul mezclándolo con conversaciones mantenidas alli junto con elementos sensoriales que proceden tanto de ese viaje como de mis recuerdos relativos a los amigos que viajaron conmigo.

¿Qué significa un sueño asi?

Nada, más allá de hacer conscientes una serie de enlaces mnésicos que precisaban defragmentarse para ser accesibles a la coiciencia. Un sueño placentero, banal que tiene que ver con el deseo y que reproduce la recompensa placentera que el cerebro reactualiza combinándolo con otros recuerdos placenteros.

En conclusión: lo importante en la gramatica onírica no es tanto ¿qué significan los sueños?, sino esta otra pregunta ¿como se construyen los sueños?

Y es obvio que los sueños se construyen de una forma muy parecida al arte: mediante una tecnica no lineal y no causal sino estocástica (una mezcla de determinismo y caos) con enlaces arbitrarios de tipo caótico entre distintos contenidos y que tienen como proposito informar al Yo acerca de como anda nuestra coniciencia basal, es decir por dónde anda nuestra busqueda de placer, cual es nuestro balance de desamor asi como ofrecernos pistas para recuperar las huellas de todo aquello que conocemos como placer o evitar aquello que conocemos como displacer.

Es evidente que necesitamos el simulacro de los sueños.

¿Pero qué es ficción, el sueño o la realidad?

Pues tal y como dijo Calderón , “nada es verdad o mentira sino sólo el color del cristal con que se mira”

02
dic
07

Las palabras, las cosas y el tiempo

Todos sabemos que las palabras son símbolos, que representan a los objetos concretos o a las abstracciones inexistentes, pero todos nosotros sabemos que las palabras no son la “cosa en si” kantiana, sólo su representación tanto si evocan un objeto de la realidad como si evocan una idea. Pero hay enfermos mentales que debido a un defecto en su capacidad de simbolización tienen que cargar con las palabras como si fueran ladrillos, como si fueran pesados fardos que arrastran a su vez recuerdos y otras palabras ocultas en la memoria. Las palabras para estas personas son un pesado lastre y tienen que tratar con ellas de una manera muy especial, ellos deben sentirse como si fueran una fuente parásita del lenguaje, deben sentirse como si el lenguaje hablara en ellos o a través de ellos. Freud fue el primero en advertir que las personas que tenian este defecto simbólico llegan a sentir su cuerpo como si hablara en un lenguaje ininteligible, le llamó lenguaje de organo y lo describió en una paciente esquizofrénica de Victor Tausk, una paciente cuyo tic en el ojo era algo más que una somatización: era una palabra que hablaba en su ojo, a través del ojo.

El lenguaje de órgano es algo que va más allá de la simple somatización o de la clásica conversión, aqui en la histeria es una palabra que como un tatuaje retorna a la conciencia inscribiéndose en el cuerpo a través de la inervación voluntaria. Por eso la conversión afecta sobre todo a grupos musculares y remeda a las enfermedades neurológicas. La diferencia entre la histeria y una enfermedad neurológica es que mientras la enfermedad somática recorre los nervios de forma compattible con la anatomia y las leyes de la inervación, la histeria ocurre en otro lugar, en el lugar no del cuerpo real sino del cuerpo imaginario.

Todos tenemos un cuerpo real y un cuerpo imaginario, el cuerpo real es inaccesible a la mirada y sólo sabemos de él cuando funciona mal, cuando duele, sin embargo el cuerpo imaginario es una construcción, una representación, algunos autores como Shilder le llaman “esquema corporal”, es precisamente ahi donde se manifiesta la histeria y la conversión histérica, siempre en ausencia de lesión estructural, es decir la histeria no puede conseguir enfermar al organo afectado. No sucede asi con la somatización que incluimos entre las enfermedades psicosomáticas, el asma, la tirotoxicosis, la hipertensión arterial, las dermatitis, la ulcera gastroduodenal, etc. Aqui si hay lesión orgánica aunque es evidente que los factores psicológicos juegan un importante papel en su formación. Podriamos decir que en estos casos el individuo enferma su órgano a partir de un proceso similar al que sucede en la histeria, solo que este conflicto -el que sucede en los pacientes psicosomáticos- no es un simple conflicto entre una pulsión y la censura moral sino algo que va más allá de este conflicto puntual.

El conflicto del paciente psicosomático es un conflicto de ausencia de palabras, es decir, de un hueco, de una ausencia, se trata de un conflicto entre la pulsión que no se reconoce -como en la histeria- pero que más allá de eso no se reconoce porque el sujeto no sabe hablar de su deseo o bien que ese deseo entra en conflicto con las exigencias de la realidad a las que el individuo se somete, algo que en psicologia recibe el nombre de alexitimia, la incapacidad para leer las emociones. El psicosomático enferma su cuerpo real a partir de un defecto de la simbolización de su psiquismo ¿cómo soy?, mientras que en la histeria se sufre en el cuerpo imaginario aquello que no se puede simbolizar: el cuerpo real ¿Soy yo?

Defectos pues de simbolización en ambos tipos de enfermar del mismo modo que en las psicosis donde el lenguaje parece hablar desde el órgano aludido por un mal encuentro, pues malos encuentros son para los psicóticos algunas palabras, esas que parecen comportarse como ladrillos, como cosas concretas, no hay pues en la psicosis conciencia alguna de que las palabras son símbolos que hablan de otra cosa en su ausencia.

Sin embargo en las neurosis el paciente si sabe que las palabras son símbolos, solo que algunos simbolos parecen haberse independizado de la cadena semántica que caracteriza el pensamiento normal. Esas palabras independientes se caracterizan por ser redes de arrastre y a veces plomadas que permiten extender las redes para pescar alguna significación alternativa. Se trata de lo reprimido y de su retorno encadenando a la vez recuerdos y cadenas asociativas de emociones arcaicas.

Una paciente que traté durante años a causa de una bulimia descubrió durante su tratamiento “la causa de su enfermedad”. Lo descubrió mientras miraba un documental en la televisión acerca del incesto. Un dia se presentó ante mi y me comunicó su hallazgo: “yo he cometido incesto y por eso estoy enferma”. Este encuentro en lo real con una palabra arrastró asociativamente un recuerdo infantil de jugueteos sexuales con un pariente, se trató de un encuentro “traumático” con el goce sexual, pues traumático es siempre un encuentro demasiado precoz con el goce. Pero sería excesivo calificar aquel encuentro como traumático en sí, no hubo violencia, ni fuerza, ni hubo por asi decir seducción de un adulto, sino solo un intercambio sexual entre dos niños prepúberes. Mi paciente se convenció a si misma de que aquel encuentro habia tenido tintes dramáticos y depositó en su partenaire de entonces (un familiar) la responsabilidad de su enfermedad actual. Llevó su particular venganza a plantearle a su madre que necesariamente habia que romper relaciones con esa parte de su familia, ella, mi paciente se veía totalmente inocente y sin embargo veia a su familiar como totalmente culpable, su argumento era que él era dos años mayor que ella.

Lo que tiene el caso de interesante es el arrastre que consigue la palabra “incesto” en su imaginario, es decir la capacidad de redefinir, de resignificar aquel encuentro sexual de la infancia que de primera intención no tuvo ninguna consecuencia y sólo “aprés coup” adquiere consistencia causal para la paciente. Ella simplemente había aplicado mal la fórmula:

Post hoc, ergo propter hoc.

Que significa que lo que viene después es consecuencia o causa de lo que sucedió antes. Se trata de una verdad sobre la causalidad que ha dado grandes frutos a la medicina, por ejemplo si hoy estoy resfriado es porque ayer estuve sometido al frío. Sin embargo en lo mental no parece que esto funcione de este modo tan simple porque lo lineal no rige en la mente y más bien parece que lo actual logre resignificar lo antiguo dándole una consistencia formal a fin de salvar los muebles de la responsabilidad. De su responsabilidad para con su goce actual relacionado con su bulimia por ejemplo, una forma extrema de goce relacionada con el exceso de la pulsión.

En este caso es tambien una palabra la que ejerce el empuje hacia lo consciente de algo que nunca estuvo reprimido sino tan sólo olvidado, una prueba de que lo reprimido sigue estando reprimido y de que no existe relación causal entre aquel episodio y su problema actual.

Lo que significa que el tiempo cronológico tal y como lo conceptualizamos en nuestra vida diaria no rige en el inconsciente y que la cadena semántica que arrastran las palabras no está relacionada temporalmente ni linealmente con sus efectos, todo pareciera como si en la mente rigiera un principio de no-linealidad por más que nuestro pensamiento racional y en estado de vigilia se empeñe en aplicar las pautas del “post hoc, ergo propter hoc“.

El inconsciente es atemporal y lo de hoy causa a lo de ayer, lo cual sorprende por su parecido con las teorias del caos y por eso invito al lector interesado a continuar este post a través de uno más antiguo:

El caos explicado a un psicólogo (son 4 post encadenados en este mismo blog)

13
nov
07

¿Cuando moriré?

Seguro que todos nos hemos hecho alguna vez esta pregunta.

Pero si descontamos a los suicidas nadie sabe cuando, cómo y de qué se morirá. Una ignorancia que contrasta con una implacable certeza: todos nos moriremos.

Es realmente inquietante, será por eso que la mayor parte de nosotros vivimos de espaldas a la muerte, como si no existiera, renegamos de la muerte, la tratamos como a los reyes Magos, pero al revés. No creemos en ellos pero les escribimos cartas para que se acuerden de nostros y nos traigan regalos, eso hacen los niños, precisamente aquellos para los que la muerte aun no existe pues todavía no han sido capaces de representársela.

No es raro que adivinar el futuro, adivinar la muerte y sus detalles haya sido en el pasado uno de los oficios de mayor prestigio social y sus profesionales -adivinos, magos o astrólogos- los más consultados del orbe, algo asi como sucede hoy con los médicos.

Aunque ya nadie cree en este tipo de adivinanzas, la necesidad de predecir ese futuro es vital, sobre todo para las compañias de seguros, asi que no es de extrañar que se hayan puesto a punto instrumentos de medida, al menos del riesgo de morirse de algo.

En esta web precisamente te dicen a qué edad morirás. Lo hacen con un sencillo programa de ordenador que utilizan algunas de esas compañias de seguros para no correr demasiados riesgos con sus clientes. Naturalmente es absolutamente desaconsejable para aquellas personas excesivamente emotivas, crédulas o miedosas.

Aunque yo ya conocia ese programa me ha llamado la atención por otra circunstancia. Me refiero a la demostración de que la estadística que ha sido elevada al altar de las ciencias duras es en realidad un burda aproximación a la idea que pretende atrapar. La estadistica es y sigue siendo la hermana pobre de las matematicas y las verdades que logra demostrar son verdades de perogrullo . Además el programa es probablemente americano, lo digo por su beateria: concede más importancia (más riesgo) a fumar o beber que a vivir en un suburbio. No pregunta nada sobre enfermedades padecidas, ni donde vivimos o qué recursos asistenciales tenemos a mano. Se limita a valorar algunas variables que inciden directamente sobre el riesgo a padecer alguna enfermedad sin más.

Si a usted le sale que va a morirse el año que viene no se preocupe demasiado, piense que usted está en el mundo para desmentir a la estadística y demostrar que es usted único, irrepetible y sobre todo impredecible.

Como el dia de su muerte está usted ilimitadamente indeterminado, pero si usted vivie en Africa o es pobre tiene todas las posibilidades de morirse ahora mismo, claro que en ese caso usted no pediría un seguro de vida.

Si usted llega a creerse tal predicción es muy posible que se produzca aquel fenómeno tan curioso conocido con el nombre de profecia autocumplidora que es como funcionaban los antiguos oráculos, a través de la creencia.

En este extracto del libro de Paul Watzlawick, “El arte de amargarse la vida” hay algunas ideas para recordar.

04
jul
07

Teoria biocognitiva y psicoterapia

Todo suceso y todo conocimiento acaecen en un universo limitado por bordes, bordes movibles pero bordes al fin: cualquier evento percibido y conocido es un evento que sucede entre esos bordes que llamaremos horizontes.

Existe un horizonte externo que bordea el mundo “percibido” por fuera y un horizonte interno que limita nuestra conciencia con el mundo de la infraconsciencia. Lo incognoscible se sitúa por arriba y por abajo. El resto es razón.

Existen en la mente además tres módulos que tienen distintas funciones:

  • El modulo portero que se encarga de detectar amenazas para nuestra seguridad.
  • El modulo ejecutor que se encarga de llevar a cabo estrategias destinadas a eludir las consecuencias de los estados aversivos que no son propiamente amenazas pero que están muy cerca de ellas. El modulo ejecutor funciona según las leyes del principio del placer, nos acerca a la recompensa y se encarga de mantenernos alejados de las amenazas cuando estas amenazas son demasiado sutiles para haber sido detectadas por el modulo portero. Toda estrategia consciente es obra del modulo ejecutor salvo las respuestas de lucha/huida o congelación.
  • El modulo pionero se encarga de ampliar o expandir ambos horizontes. El modulo pionero es el que trata con la nueva información, con el aprendizaje y las tareas de crecimiento y maduración.

Todo suceso además contiene dos variables en cuanto a su procesamiento:

  • linealidad versus no-linealidad, es decir qué relación tiene la causa (el suceso) con sus efectos, existen efectos lineales-predecibles y efectos no lineales (caóticos) y por tanto no predecibles.
  • localidad versus no localidad, se refiere a la administración que sigue al evento, cómo será tratado por nuestra memoria. Así hablamos de eventos que se archivan con localidad: en el módulo de la memoria a largo plazo por ejemplo y otros eventos que se archivan sin localidad, es decir que se archivan en todo el campo cognitivo, o lo que es lo mismo se archivan como trazos mnésicos en todas y cada una de las células del organismo que quedan así impregnadas del suceso.

Todo campo biocognitivo además busca sobre todo la concordancia es decir la “máxima relevancia conceptual”, significa que cualquier suceso tiende a ser procesado para encajar con la totalidad histórica individual, cultural y sobre todo en consonancia mentecorporal para un individuo dado. La totalidad biocognitiva se dirige hacia una búsqueda de sentido individual de cualquier suceso. Para ello el modulo pionero amplifica, delimita y permeabiliza sus bordes constantemente -como una membrana celular- de manera que se prioriza sobre todo la relevancia contextual que siempre está por encima del principio de la realidad.

Los bordes pues, están sometidos a un bombardeo sísmico casi continuamente porque debemos encajar cualquier suceso -sobre todo los nuevos- con la totalidad del sistema. Esta caotización de los bordes (horizontes) es característica de todo proceso de aprendizaje, de crecimiento y de crisis, mientras que la estabilidad (orden) es el resultado de rechazar, ignorar o negar lo nuevo con un intento de llevar linealidad máxima al sistema.

Los estados psicológicos relacionados con la primera posibilidad (caotización) son los estados de desvalimiento , mientras que el hipercontrol es el resultado psicológico de la segunda posibilidad como sucede en los trastornos de personalidad.

Así un trastorno de personalidad y con independencia de su apellido sería cualitativamente hablando un sistema rigidificado donde el individuo habría priorizado las estrategias de control sobre las de desvalimiento, o dicho de otra manera en el trastorno de personalidad existe una incapacidad de aprender sobre lo nuevo, una especie de instancia que impide el conocer, una instancia antiepistemofílica que tendría como objetivo el mantener el sistema dentro de las variables de lo conocido, de lo ya vivido.

Ahora bien, cualquier suceso y con independencia de los movimientos del código ejecutor se procesará de dos maneras: una manera lineal y con localidad y otra manera no-lineal y sin localidad. Dicho de otra forma, no depende de las maniobras del código ejecutor el que un acontecimiento tenga una parte que se archive en todas las células del organismo (sin localidad) o que se haga no-lineal (fractal). Por esta razón el procesamiento biocognitivo de un suceso tiene una parte que es incontrolable por la conciencia y por los módulos portero y ejecutor, una vez el suceso ha pasado de lineal a no lineal sus efectos se tornan impredecibles. Dicho en terminología médica la enfermedad se cronifica y se hace impredecible.

La cronificación de una enfermedad sucede por el mismo tipo de lógica que aprendemos, crecemos o modificamos nuestro punto de vista sobre las cosas, sucede porque al aprender cambiamos, es decir se forman nuevas estructuras que se montan y emergen de las anteriores. Una de las características de estas estructuras -llamadas por Prigogine- disipativas es que son definitivas: una vez alcanzadas ya no hay marcha atrás salvo al mismo punto en que emergió tal estructura.

Las estructuras disipativas -que son fractales- son absolutamente dependientes de sus condiciones iniciales de las que se formaron, pero una estructura disipativa una vez formada ya no puede operar hacia atrás, solo puede volver a esa condición inicial. Por ejemplo si un enfermo esquizofrénico tiene una neumonia puede curarse la neumonia si recibe antibióticos y recuperar su estado inicial y su estado inicial es seguir siendo esquizofrénico. Es imposible pretender volver al momento en que aun no era esquizofrénico porque esa posibilidad se perdió con las sucesivas estructuras disipativas que ha ido creando hasta llegar a ese estado.

Una de las características que tienen las estructuras disipativas (fractales) es que en sus tiempos de formación aparece un momento critico que se conoce con el nombre de bifurcación. La bifurcación que equivale psicológicamente a un momento de crisis existencial, es un momento delicado porque existen dos alternativas predecibles: o bien se retorna al punto inicial con un itinerario predecible hasta la proxima crisis o bifurcación o bien se crea otra estructura disipativa que contenga la anterior pero por decirlo asi la trascienda, vaya mas allá de ella, siendo además impredecible. Una vez creada esta nueva estructura disipativa ya es intocable y coexistirá con todos los sucesos lineales y con localidad que vayan archivándose en el campo cognitivo, hasta la próxima bifurcación que inexorablemente sucederá si el sujeto sigue aprendiendo, es decir si su código pionero sigue expandiendo sus bordes.

Como podrá observarse el proceso del conocer, el proceso de crecer o madurar y el de enfermar tienen el mismo origen termodinámico, la tendencia de las estructuras disipativas en bifurcarse e ir creando nuevas estructuras distintas que emergen (aunque no son causa) de la anterior.

Las estructuras disipativas se crean cuando un sistema se encuentra alejado de su equilibrio, dicho en términos psicológicos, cuando se está en crisis. El recién nacido, el adolescente o el anciano son los más vulnerables puesto que estas etapas coinciden con grandes cambios en la vinculación, la autoestima, la identidad, la dependencia, el rango, etc. Dicho de otra manera en estas etapas evolutivas (pero no solo en ellas) los individuos sufren continuos embates en sus horizontes que les obligan a emplearse con frecuencia en la definición, ampliación o contracción de sus bordes.

Cuando una estructura disipativa está en despliegue, ambos bordes se expanden necesariamente y llega un momento critico en que se llega a una bifurcación

En esta web tienes un aplet Java donde puedes ver una bifurcación fractal

La causa por la que se llega a esta bifurcación es un evento cualquiera, un suceso anodino y azaroso que pone en marcha el famoso “efecto mariposa” que gobierna la fractalidad. Ese pequeño suceso banal casi siempre termina por provocar una catástrofe que el sujeto tiende a manejar volviendo al punto de equilibrio, es decir negándose a crecer si estamos en el campo de la psicologia.

Una vez llegado a ese punto el sistema se estabiliza otra vez y el sujeto vuelve a ser insensible a cualquier argumento “que le obligue a ir mas allá de si mismo”, algo fundamental si estamos haciendo psicoterapia con un enfermo, la tendencia al “impasse” a ese punto -condición inicial- que representa la estabilidad pero también con la caracteristica de ser un bucle repetitivo: el lugar desde el que de nuevo habrá que comenzar, a este proceso se le llama resistencia en psicoterapia y es un fenómeno tan común que cualquier persona sabe a que me refiero, el ser humano , es en esencia “un animal que se resiste”.

Sintetizando de la teoría del caos (sin linealidad), la teoría biocognitiva propone que los horizontes se desestabilizan cuando confrontan información disonante entre lo nuevo y lo viejo, dado que el campo biocognitivo busca siempre relevancia de contexto o cuando se archiva información en la memoria. Para adquirir nueva información se hace necesario cambiar el contexto y cuando los horizontes se desestabilizan para adquirir o modificar o archivar sus informaciones y se transforman del orden lineal al fractal (caótico).

Dicho de otra forma el campo biocognitivo está constantemente fluctuando desde lo lineal a lo no lineal, de la causalidad a la acausalidad, es una mezcla de determinismo y caos. Es la continua y permanente desestabilización de los horizontes lo que transforma los trazos de información en fractales y por lo tanto en continuas bifurcaciones, la enfermedad y la salud tienen el mismo soporte termodinámico.

Vivir es pues crecer o como dice Wilber trascender, ese parece ser teleológicamente nuestro destino.

01
jul
07

Linealidad y no linealidad en el sueño

Soñé que estaba en Alicante y andaba buscando una boca de metro, no la encontraba y pregunté a un peatón:

- ¿Oiga hay por aqui una boca de metro?

Contestación:

- En Alicante no hay elefantes.

Fin del sueño.

Alguna aclaración preliminar sobre este sueño soñado por mi no hace mucho. Tenia que desplazarme a Alicante a dar una conferencia y andaba planeando el viaje, buscando un hotel que quedara cercano al lugar donde debía dar la conferencia. En ese contexto temporal tuvo lugar el sueño. Quizá sea bueno recordar que Alicante no tiene metro y que soy sabedor de ello.

Como puede observarse esta primera parte del sueño es absolutamente lineal: los elementos que componen el sueño son elementos -preocupaciones en estado de vigilia- que no se terminan de resolver durante el dia y que el trabajo onírico trata de retomar para darle al soñante una solución. Hay relaciones causales que vinculan unos elementos con otros, Alicante-viaje-conferencia-preocupacion por el hotel y el modo de transporte.

Pero efectivamente el sueño tiene otra parte menos comprensible, una parte que no es lineal, sino no-lineal, se trata de mi búsqueda de una boca de metro en un lugar donde no circulan metros. Y no menos curiosa es la respuesta del peatón que dice que en “Alicante no hay elefantes”.

Tampoco hay en Alicante zoológicos al menos que yo sepa.

Hay que tirar de los recuerdos y de las asociaciones para indagar que significan, el metro y el elefante. Claro, el primer metro en el que viajé fue en Barcelona, la ciudad natal de mi madre: aun recuerdo lo agradable y placentero que me resultaba viajar en metro (aun hoy me resultan agradables los trenes subterráneos e incluso su olor característico). Y es además cierto que esos viajes en metro coincidian con la consabida visita al zoológico de Barcelona, donde evidentemente habia elefantes.

Dicho de otro modo el aspecto no-lineal de mi sueño es que estoy al mismo tiempo en Alicante y en Barcelona. Una posibilidad abierta para el mundo onírico, un verdadero generador de hiperrealidades.

Poniendo juntos los elementos lineales y no lineales de este sueño resulta lo siguiente:

El sueño tiene como propósito tranquilizarme y para hacerlo expande mi horizonte interno y asocia ese viaje a Alicante -donde debo dar una conferencia que me hace estar preocupado- con la despreocupación y felicidad del niño que ha descubierto el metro y que anda jubiloso porque va a visitar el zoológico. El desengaño -lineal- del peatón es irrelevante para el propósito del sueño que no era otro sino mandarme este mensaje: “No te preocupes todo irá bien”.

Es absolutamente imposible interpretar un sueño en clave lineal, puesto que en todos los sueños hay aspectos lineales que se dan en una geometria euclidea y otros que o son fractales (autosimilares) o que reproducen modelos cuánticos como en este caso: estar al mismo tiempo en Alicante y en Barcelona es imposible pero en un sueño puede ser verdad. Además se consigue lo que se pretendía, dotar al soñante de una cierta seguridad al arrastrar recuerdos agradables en torno a ciertos conceptos que están unidos entre si a través de la acausalidad.

La conferencia fue bien y el viaje estupendo. Con independencia de las leyes de la causalidad que están implicadas en este tipo de acontecimientos es evidente que las leyes caóticas, acausales tambien generaron un ambiente propicio y una resolución feliz.

28
jun
07

La teoría biocognitiva

En 1977 Engel publicó en Science un articulo más influyente que leido, donde propugnaba un nuevo modelo para la comprensión de las enfermedades mentales, un modelo que llamó bio-psico-social que inmediatamente fue adoptado por todo el mundo, aunque ya el propio Engel avisaba de que el citado modelo -que venia a decir algo indiscutible- carecía, sin embargo, de una teoria unificadora que pudiera aportar no ya una visión consensuada de lo biológico, lo psicológico y lo social sino que ni siquiera disponíamos de una jerga común para entendernos desde las distintas disciplinas.

Pocos pueden hoy discutir que en las enfermedades mentales existen factores causales de “los tres reinos”, pero la ausencia de esa disciplina unificadora dejó el articulo de Engel en un referente bienintencionado más que en un modelo de comprensión definitivo para todos aquellos conversos que desde entonces se dicen influidos por el modelo bio-psico-social.

La carencia de esta disciplina o teoria unificadora dejó las cosas tal y como estaban: los neurobiólogos siguieron investigando con sus moléculas, los neuropsicólogos con sus modelos cognitivo-conductuales, psicoanalíticos o constructivistas y los sociólogos con sus paradigmas sociales descarnados de lo humano. En el fondo cada cual se ha asentado sobre lo ya conocido y sin saberlo han profundizado en el dualismo, unos desde el reduccionismo neurobiologico y otros desde el expansionismo psicológico o social.

Pero héme aqui que si existe una teoria unificadora, y no una sino tres:

- La teoria de la información

- La teoria del caos

- La teoria cuántica

Nadie se habia ocupado de ellas al menos para hacerlas resplandecer en las ciencias del hombre, me refiero a que estas teorias aunque conocidas desde los años 70 no habian sido nunca utilizadas para hacer una aproximación a lo humano. Hasta que llegó Mario Martinez y escribió un articulo magistral instituyendo una nueva teoria que ha llamado Biocognitiva y que toma prestadas de las anteriores sus cimientos basicos.

Resumiendo las ideas de Martinez que al parecer han obtenido poca resonancia entre los vaticanistas de la ciencia, se puede contestar ya a la celebre pregunta ¿qué es antes el huevo o la gallina? diciendo que gallina y huevo coemergen, es decir son procesos simultáneos.

Otro hallazgo de la Teoria biocognitiva son a mi juicio dos ideas, la linealidad-no linealidad de los sucesos y la localidad-no localidad de los mismos. Significa en términos prácticos que la causalidad de los sucesos psiquicos o biologicos no siempre es lineal, una causa que genera un efecto sino que el paso de un sistema lineal a otro caótico o fractal imposibilita la solución del problema en términos lineales y que parece que lo que llamamos evolución crónica tiene que ver con la caotización del sistema. Además todo suceso tiene un aspecto con localidad y otro aspecto sin localidad, es decir que cuando algo se guarda suele hacerse sin localidad- el suceso está en todas partes y en ninguna parte- en todas las celulas del organismo y en ninguna celula especial, pero cuando se recupera no tiene más remedio que hacerlo de manera localizada.

Otro tema importante de la teoria biocognitiva es “la relevancia contextual” que es lo mismo que decir que los sintomas pretenden hallar un significado, todo en el campo biocognitivo está diseñado para encontrar un sentido que es a la vez histórico, psicológico y biológico, Martinez propone el neologismo mentecuerpocultura para dar cuenta de el fenómeno bien conocido de que el espacio y el tiempo no pueden separarse. Como tampoco el hecho psicológico, el biológico y el cultural. Y además este campo tiene bordes, es decir construimos un universo con horizontes externos e internos que delimitan el campo de nuestra experiencia pero al mismo tiempo todos venimos de “serie”, equipados con un “código pionero” que tiene como función la expansión de esos mismos horizontes, algo muy parecido a lo que hacen los entrenadores de fútbol cuando mandan a sus jugadores ampliar el campo -abrirse por las bandas- esa parece ser la solución a los malestares del hombre, la expansión de la conciencia más allá de la cognición.

29
may
07

El caos explicado a un psicólogo (IV)

LA CURACIÓN COMO PROCESO DISOLUTIVO Y DISIPATIVO

Entendemos como curación a la vuelta o retroceso a las condiciones iniciales del sistema. Esta afirmación requiere alguna explicación sobre qué son las condiciones iniciales: el estado de cosas o estabilidad alcanzada inmediatamente antes de la intrusión de un agente cualquiera. La condición de un obsesivo antes de una gripe es su estado obsesivo, como así también en el fumador, sus condiciones iniciales son las de ser fumador, algo menos que una identidad o idea-fuerza, un estado de equilibrio alcanzado mediante el hábito o la psicopatología previa.

Después de la enfermedad (en este caso la gripe) pueden pasar tres cosas:

1.- El sistema se descompensa gravemente en la dirección disolutiva y aparecen lesiones nuevas, por ejemplo un anciano diabético hace una neumonía y muere.

2.- El sistema vuelve a sus condiciones iniciales, las previas al ataque exógeno, el fumador vuelve a fumar.

3.- El sistema se disipa, pierde energía y alcanza una nueva organización en un nivel jerárquico superior que implica cognitivamente creencias e ideas-fuerza. El fumador se convierte a la liga antitabáquica.

Las enfermedades mentales solo se curan cuando sucede esta última condición, a las que suceden mediante el mecanismo segundo les llamaremos remisiones y son de esperar nuevos brotes o recaídas en las mismas, dado que en una patología mental las “condiciones iniciales” del sistema son de extrema vulnerabilidad o bien ya es un sistema que inició su proceso de disolución mucho tiempo antes. En este sentido la convulsión critica inducida por el TEC, o la mejora temporal practicada por la fiebre sólo representará una remisión y en cualquier caso nunca una progresión disipativa del sistema. Sin embargo no es posible predecir la incurabilidad de ningún paciente mental por una razón importante: a veces llevando equilibrio a un sistema disolutivo podemos detener o retrasar su tendencia entrópica hacia la disolución es decir hacia la psicolisis, la disolución de la autoconciencia. Sin embargo si podemos prever que ningún sistema puede “curarse” sin defecto, es decir la verdadera curación sin ese salto cuántico que representa el movimiento de causación ascendente que representa la disipación. No es posible curar a nadie si no podemos introducir algún tipo de cambio que incluya por supuesto aspectos cognitivos, emocionales y conductuales. Lo saben todos los psicoterapeutas sean de la escuela que sean; nadie se cura sin dolor y sin introducir en la vida del paciente un elemento de perturbación lo suficientemente intenso para desorganizar el sistema y obligarlo a “ascender” en el sentido de la progresión que representa la disipación. Una perturbación que de forma natural introducen las convulsiones criticas por ejemplo o las fiebres, las experiencias inusuales, las modificaciones de la conciencia o las catarsis intensas, mecanismos que pueden operar a su vez de forma inversa es decir llevando el sistema a la disolución.

Por esta razón se dice con frecuencia que las drogas no son ni malas ni buenas en si mismas sino que sus efectos tienen mucho que ver con el contexto en que se toman. La experiencia con cannabis de un adolescente puede ser psicolitica pero la experiencia del chamán no suele desembocar en una psicosis clínica. Mientras las drogas están en el templo no son peligrosas pero se transforman en verdaderos demonios cuando salen a la calle de un modo indiscriminado. Con todo es imposible predecir quien será beneficiado o perjudicado por el uso de una droga cualquiera aunque su uso indiscriminado nos permite predecir un aumento de la prevalencia de determinadas enfermedades psiquiátricas.

La ganancia de creencias o de ciertas ideas-fuerza podemos encontrarlas incluso en psicóticos que cuando empiezan a mejorar “critican” su delirio, es decir son capaces después de acallar las tormentas que acaecen en su conciencia basal. Existe un modo psicofarmacológico de adquirir autoconciencia acerca de si mismos y de sus vivencias aberrantes como tambien existe un modo de perder la conciencia a través de drogas. A veces esta autoconciencia alcanzada durante el tratamiento se mantiene toda la vida, aunque lo usual es que el paciente aquejado de una psicosis endógena mantenga solo durante un cierto tiempo esta ganancia y vuelva a verse sumergido en sus vivencias psicóticas apenas vuelva a enfrentarse a pequeños y banales estresores de la vida cotidiana aun con tratamiento psicofarmacológico. En este caso podemos descaotizar el sistema proporcionando equilibrantes concretos al paciente, (fármacos anticaos: los normotimicos), en este momento me interesa sobre todo referirme a los procesos disipativos verdaderos como motor de cambio y curación en un sistema desequilibrado por algún complejo emocional puntual.

Casos que es posible observar en situaciones de crisis existenciales que deparan una profunda regresión, como las que observamos en las enfermedades psicosomáticas o en otras con un fuerte componente conversivo o somatomoforme en una personalidad premórbida conservada. En este tipo de casos donde la hospitalización casi siempre opera como un potente restitutivo podemos observar las cualidades terapéuticas de la misma. Sirve para que el sujeto haga una detención en su vida, disponga de un espacio propio donde poder reflexionar en un entorno protector y reglado que haga la contención necesaria para que la progresión óntica pueda ser realizada, tanto si sufre una deprivación como un exceso de amor (toxicidad), sus síntomas serán similares. Recuerdo el caso de una paciente de 26 años que recurría constantemente a la hospitalización a causa de unos vómitos primero espontáneos y luego autoprovocados con una fuerte vinculación a sus necesidades de dependencia y protección. El vómito en este caso no era sino el pretexto para ser cuidada y protegida en el Hospital. Sus afectos estaban absolutamente reprimidos y era incapaz de vincular el síntoma con su complejo de deprivación emocional, pero su regresión emocional le permitió salir “disipativamente” de su marasmo físico, mediante una idea fuerza: la paciente mejoró después de un cierto tiempo de tutela emocional en nuestro hospital construyendo una nueva identidad, en este caso de bulímica, un diagnostico que siempre se le negó en nuestro servicio en la convicción de que se trataba de una histeria conversiva. La paciente pudo salir de su problema construyendo una idea-fuerza, “era bulímica como mis compañeras pero no lo quería admitir (sic)”

El mecanismo de salida de un sistema y lógicas disolutivas es desde luego siempre sorprendente porque choca con nuestras convicciones nosográficas y con nuestras expectativas terapéuticas, pero estoy absolutamente convencido de que al considerarse bulímica la paciente había conseguido dar forma a su sufrimiento de una manera con sentido, autoprovocando un cambio en el sistema y “descartando” otras soluciones neuróticas, como el hábito de vomitar, algo que se había independizado de cualquier consideración emocional y representaba una solución en si misma. La progresión disipativa es por definición impredecible, no podemos saber de antemano que idea-fuerza puede resultar significativa para un individuo concreto y solo podemos acompañar al paciente en este proceso de búsqueda que siempre terminará por sorprendernos por su sencillez y que casi nunca se parecerá a nuestros deseos que incluyen una cierta ganancia de insight o poder de autoobservación. Pero poco importa que la solución no concuerde con ellas, es posible afirmar que cualquier solución que implique cognitivamente un cambio de nivel reorganizará la personalidad entera y desde ahí es posible inferir un cambio y por supuesto la curación, naturalmente mucho más fiable cuantos más cambios cognitivos, afectivos y conductuales implique el cambio en la vida diaria del paciente.

Así es posible afirmar también lo contrario: muchas personas son capaces de aguantar una larga hospitalización o terapia con tal de no cambiar nada, suele suceder con los obsesivos si además tienen elementos histéricos que tienden a complacer al terapeuta. El paciente podrá simular profundos cambios actitudinales que en cuanto sean puestos en confrontación con la realidad desvelarán su carácter ficticio. Los psiquiatras estamos acostumbrados a explorar estas posibilidades antes de dar un alta y sabemos –aunque a veces también nos equivocamos- que algunos pacientes mienten para lograr salir del Hospital fingiendo un cambio que no es tal, desde la docilidad y a veces desde la seducción, muchas veces estos cambios son tan sutiles y poco significativos para nosotros pero quizá tengan sentido para ellos. La recaída temprana es el marcador que nos indicará quien tiene razón.

Los hábitos contienen una enorme fuerza y ya he dicho de donde procede esa fuerza: de su carácter adaptativo. Abandonar un hábito es extremadamente difícil, ya sea el abandono de un tóxico, una conducta repetitiva, o un particular estilo reaccional, lo que nos lleva a plantearnos las bases biológicas de este hecho, algo que tiene que ver con nuestra posición evolutiva en el cosmos y nuestro aspecto inacabado.

26
may
07

El caos explicado a un psicólogo (III)

Disolución versus disipación

Disolución es la dirección que los sistemas abiertos adoptan en relación con la segunda ley termodinámica de la conservación de energía, es decir la dirección entrópica, la tendencia a la estabilidad de los sistemas vivos, una dirección que paradójicamente busca siempre el mínimo gasto de energía y que teleológicamente deriva hacia la muerte: el supremo orden o la vida inorgánica. Si nos morimos es precisamente por la tendencia del sistema vivo en busca de la estabilidad, es decir existe una relación entre la muerte y el orden. Disolución implica estabilidad dentro de unos ciertos parámetros de oscilación, algo que conocemos con el nombre de homeostasis y que representa las mínimas variaciones de un sistema respecto a los niveles de manutención del gasto energético.

En este sentido, la variación de las cifras de glucosa en un sistema vivo puede servir como ejemplo de homeostasis: la glucosa tiene un escaso margen de maniobra para resultar adaptativa a las necesidades energéticas de un organismo vivo, así sus variaciones oscilan entre dos parámetros numéricos que representan la máxima variabilidad para resultar adaptativa, por encima y debajo de la misma el aprovechamiento de glucosa es deficitario: una condición clínica que conocemos con el nombre de diabetes y por debajo de la misma otra situación clínica de insuficiencia que conocemos con el nombre de hipoglucemia que muchas veces coexiste con aquella.

Disolución es pues sinónimo de adaptación, homeostasis y estabilidad. Desde el punto de vista psiquiátrico los procesos disolutivos tienen que ver con la reorganización de la personalidad en torno a hábitos, costumbres y rutinas y su representante dinámico es la represión que optimiza los mínimos cambios en el sistema que se agrupa en torno a atractores caóticos similares a los que mantienen la homeostasis de la glucosa en torno a unos determinados niveles (la insulinemia basal). Podemos afirmar que si la glucosa se mantiene en torno a unos niveles entre 70-120 mg/l lo hace precisamente porque existe un atractor que “atrae” a la glucosa a mantenerse en torno a estas cifras, aunque existen unos niveles de fluctuación u oscilación que dependen de las ingestas, se trata de la cualidad adaptativa de la homeostasis. Todo parece haber sido diseñado para que las cifras de glucosa no “escapen” de un cierto rango, pero al mismo tiempo, esta oscilación continua de la glucosa (dentro de sus rangos de normalidad) sirve para estimular o amortiguar otros parámetros biológicos por ejemplo el hambre y la saciedad. Si las cifras de glucosa se mantuvieran siempre estables no sabríamos cuando tenemos hambre lo que resultaría enormemente inadaptativo, por eso sus cifras oscilan entre los ayunos y las comilonas, pero vuelven a alcanzar sus cuotas estables al cabo de un cierto tiempo para volver a descompensarse poco después. Este mecanismo de oscilación es el que regula no solamente la homeostasis sino incluso la demografía. Dado que los sistemas vivos dependen del aporte externo del medio ambiente en que viven (recursos dispersos), esta cualidad de homeostasis tiene un cierto margen de maniobra rebasado el cual se produce la patología (la diabetes) que introduce el modelo caótico que se encuentra latente en la homeostasis.

Disolución, en un punto de vista psiquiátrico equivale al concepto psicoanalítico de resistencia, pero también al constructo cognitivo-conductual conocido con el nombre de hábito, tambien el concepto de estructura, carácter o personalidad guarda un cierto parentesco con los constructos anteriores. Dicho de otro modo a todo aquello que atenta contra los nuevos aprendizajes, sea la ignorancia selectiva, la negación o el hipercontrol

Estos constructos teóricos, sea mórbidos o no, representan un estado de cosas conocido en la teoría del caos con el nombre de “condiciones iniciales”. Las condiciones iniciales de un fumador serán siempre el hábito de fumar, no importa si ha pasado una gripe o ha sido intervenido de próstata. Las condiciones de un obsesivo son sus rutinas y compulsiones, que reaparecerán después de pasar un episodio febril o cualquier otra circunstancia. Todo hábito extrae su “fuerza” precisamente de su cualidad adaptativa, no importa lo inadaptativo que resulte para el organismo individual, porque la “adaptación” del hábito es independiente del resultado final de supervivencia del individuo, va más allá de las razones objetivas de autopreservación, se encuentra vinculada físicamente a las leyes entrópicas de la termodinámica. Un fumador no dejará de fumar nunca después de pasar una gripe, pero es posible que lo haga después de tener un infarto de miocardio, de “tocar fondo”, es decir cuando la masa critica de sus creencias le impulsen a abandonar el hábito, mientras tanto el hábito siempre estará representando sus condiciones iniciales y mientras opere con mecanismo de disolución jamás abandonará el hábito de fumar o cualquier otro. Precisamente porque los mecanismo disolutivos son adaptativos y tienden a mantener la homeostasis el fumador siempre tenderá a seguir fumando que es la condición “restitutio ad integrum” es decir de retroceso hacia donde tenderá una vez superada la gripe o cualquier otra agresión externa o interna. Y aun si dejara de fumar siempre será un fumador empedernido.

Esta circunstancia nos obliga a reinterpretar el termino adaptativo e inadaptativo incluyendo sus aspectos evolutivos. Efectivamente ¿qué tiene de adaptativo para un reptil desarrollar alas? Es verdad que las aves actuales son un acierto evolutivo, pero ¿fue así para los primeros reptiles que las desarrollaron? ¿Cuántos ensayos y cuantas especies fue necesario eliminar para dar con el diseño ideal? ¿Para qué les sirven a las gallinas las alas? Es evidente que muchas veces un diseño determinado ha resultado seleccionado por la evolución no por resultar adaptativo sino todo lo contrario: por ser profundamente inadaptativo, caótico y quizá por poseer la capacidad de generar nuevas adaptaciones en relación con la capacidad de propiciar cambios. Las alas se desarrollaron probablemente para saltar trayectos cortos o quizá también como resultado de la selección sexual como un atributo de atractivo. Los plumajes ostentosos o las alas demasiado largas pueden resultar un hándicap de cara a los depredadores pero quizá un motivo de seducción para las hembras, si fuera así deberíamos entender que la selección sexual poseía mucha mas potencia que la selección natural, aquella que da ventajas a los más fuertes o más adaptados.

Fumar es desde el punto de vista de la vida del individuo inadaptativo, pero es desde el punto de vista del cerebro del fumador muy adaptativo, en tanto que tiende a preservar las condiciones iniciales del sistema a través de la retroalimentación negativa que busca corregir la desviación de la abstinencia, vomitar es un hábito incomprensible para muchas personas pero probablemente aumenta la percepción de atractivo o competencia para una bulímica que lucha contra su peso y que previamente se ha dado un atracón. No hace falta recurrir al modelo placer-recompensa porque sabemos también que este modelo está puesto en tela de juicio a partir de las evidencias de que en ocasiones el habito tóxico no se acompaña de experiencias iniciales placenteras, por ejemplo un hábito tóxico puede haber empezado y ser mantenido (al menos al principio) porque incrementaba la percepción de atractivo o autoeficacia a pesar de resultar aversivo en si mismo. No hay más que recordar las malas experiencias con nuestros primeros cigarrillos o con el alcohol para entender que el modelo placer-recompensa no puede explicar nuestra tendencia a iniciar hábitos que al menos al principio resultan displacenteros. Para un fumador fumar es siempre adaptativo (retorno a las condiciones iniciales), mientras que dejar de fumar es disadaptativo (crea una nueva estructura disipativa), dicho en términos energéticos para esta persona fumar gasta menos energía que dejar de fumar, es más entrópico, disolutivo y homeostático, va en la misma dirección de la entropía, es decir de la disolución y por supuesto de la muerte: el supremo orden.

Lo contrario de disolución es la disipación, un movimiento energético de máximo gasto de energía, antientrópico como el crecimiento, el aprendizaje, la reproducción o el cambio. Disipación es sinónimo de plasticidad, de una clase de cambio que “disipa” o pierde energía e información y que sitúa al individuo frente a un nuevo nivel de organización, impredecible en si mismo. Si en la disolución es la represión-control el mecanismo que mantiene controlada la energía aquí es la transformación-desvalimiento el motor energético, pero también la transgresión y la ganancia de subjetividad secundaria a un viaje hacia lo desconocido.

Es interesante recordar que en términos informacionales el proceso de disipación es también el contrario de disolución, mientras en este se acumula o pierde información en los procesos disipativos se descarta información necesariamente. Un ejemplo es la diferencia que existe entre la vida orgánica y la materia inorgánica. Es evidente que la vida orgánica procede de la materia inorgánica sin embargo esta emergencia no utiliza toda la potencialidad de la vida inorgánica sino tan sólo una parte. A este fenómeno se le conoce como reducción evolutiva y en términos informacionales se le conoce con el nombre de navaja de Occam. De la tabla de Mendeleyev la vida se limitó al C. H. O ,N .P .S, Cu ,Fe, K, Na, Ca, Mg y unos pocos más dejando al resto de átomos sin papel alguno en esta emergencia.

La disipación opera pues descartando información y perdiendo energía pero requiere un cierto nivel de masa critica para poderse dar. Desde el punto de vista clínico podemos definir la masa critica como una creencia compartida o una ocurrencia no compartida, en suma una idea-fuerza en el sentido orteguiano. Dejar de fumar por ejemplo sólo es posible a partir de una experiencia fuera de lo común o bien a la penetración de un idea-fuerza que impulsa al organismo hacia un nivel jerárquico de organización de la energía distinto a las condiciones iniciales. Haber tenido un infarto es desde luego una buena razón para dejar de fumar, podemos decir que la masa critica de las creencias en torno al fumar en un individuo se han modificado después de un infarto de miocardio, pero también a partir de la intrusión de una idea fuerza relacionada con el hábito o una catarsis emocional. Las tres: catarsis, nacimiento de una idea fuerza o aumento de la masa critica (imitación), por ejemplo de personas que creen en lo mismo son los mecanismos usuales de transformación de las condiciones iniciales en una estructura disipativa que tiende a construir un nueva estabilidad con una nueva correlación de fuerzas.

La mayor parte de las enfermedades que padecemos tienden a la regresión, es decir a la restitución o retroceso, la recuperación de las condiciones iniciales, sin ningún tipo de secuela. Existe un atractor poderosísimo que hace que las cosas vuelvan a su cauce después de un ataque externo o interno. Pero este mismo atractor es el que hace que los hábitos se perpetúen y que las costumbres devengan leyes inmodificadas para los individuos, también su resistencia innata a los cambios. Sin embargo no es posible esperar que una gripe nos cure del hábito de fumar o que unas fiebres curen una trastorno obsesivo-compulsivo. No es posible esperarlo pero tampoco es posible descartarlo porque sabemos que unas fiebres pueden curar una esquizofrenia y también las convulsiones. ¿Pero a qué clase de curación nos estamos refiriendo?




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