Archivos para la Categoría 'felicidad'

11
Nov
09

Deepak Chopra

deepak

Deepak Chopra es un médico de origen hindú pero formado en los USA que aglutina en torno a sí la tradición mística de Oriente y el pensamiento cientifico-técnico de occidente en una equilibrada integración. Lo que defiende Chopra es la superación del dualismo y lo que él llama “superstición materialista”, la convicción que sólo desde lo material pueden abordarse los problemas de salud.

Chopra defiende la unidad cuerpo-mente e integra en una visión holistica el cuerpo material, el emocional y el mental.

He recogido en una serie de videos algunas de las propuestas y explicaciones de Deepak Chopra.

El poder del pensamiento.-

Video 1.-

Video 2.-

Video 3.-

Video 4.-

Video 5.-

Video 6.-

Video 7.-

Curación cuántica.-

Video 1.-

Video 2.-

Video 3.-

Video 4.-

Video 5.-

Video 6.-

Video 7.-

Sonidos curativos.-

Video 1.-

Video 2.-

25
Ago
09

La naturaleza de la mente

Por su interés he tratado de compendiar los diálogos entre Krihsnamurti, Bohm, Sheldrake y un psiquiatra que hablan en torno al tema de la mente, el sufrimiento y el Yo.

Son seis videos, que vale la pena ver por su profundidad a todos los interesados en la mente.

Video 1:

Video 2:

Video 3:

Video 4:

Video 5:

Video 6:

That´s all folks

13
Jul
09

Significado y sentido

elhombre(problemadecenestesia)

El hombre (problema de cenestesia) de Lopez Claro

Dicen los budistas que no existen cinco sentidos sino seis.

A los cinco sentidos o canales de información habituales (vista, oído, tacto, olfato y gusto) ellos añaden un sexto sentido: el pensamiento.

Para los budistas pensar es pues una forma de sentir.

Lo que es curioso es que en occidente esta idea no haya calado entre nuestros pensadores y filósofos, porque la verdad del asunto es que el pensamiento evolucionó simultáneamente con el lenguaje, o dicho de otra manera: el pensamiento es el lenguaje interiorizado, palabras que pueden emitirse o  no pero que en cualquier caso no son otra cosa sino palabras.

Y las palabras se sienten o dicho de otra manera: se oyen, como la música

O se piensan o se dicen o se escriben.

Son en cualquier caso movimiento.

Y es también curioso que la palabra “sentido” tenga esas dos acepciones: una la de oir o sentir algo a través de un canal perceptivo y otra la del significado de algo.

Las palabras son sólo un sonido, pero no es cualquier sonido sino un sonido con significancia. A las palabras les llaman los lingüistas “significantes” porque inducen significados en los oyentes a pesar de no ser nada más que sonido. La gracia es que nuestro cerebro decodifica un sonido y transforma ese símbolo, escrito u oído y lo convierte en un significado, en algo que tiene sentido para el que comparte ese mismo idioma.

Y nos permite comunicarnos con otros.

Y ese sentido o significado que tienen las palabras es el sexto sentido del que hablan los budistas, algo que curiosamente llamamos sentido como si lo sintiéramos más allá de haberlo oído o leído.

Sentir y oir son pues dos cosas distintas, algo de lo que ya hable en este post.

Mientras escuchamos música sucede algo parecido, la música es un significante, cada frase musical lo es. Sin embargo cada fraseo no tiene los mismos significados para todas las personas, podríamos decir que cada frase musical tienen infinitos significados, tantos como oyentes. Sucede con la música porque es la Gran Abstracta, está más allá del lenguaje que compartimos todos los que hablamos un mismo idioma. La magia que acaece en la música es que no significa nada en sí misma ni es un consenso como sucede con el lenguaje común sino que va un poco más allá de eso: evoca en cada uno de nosotros un sentido, porque la música no sólo se escucha sino que se siente.

Y sentir es algo que se hace con el cuerpo, poniendo el cuerpo por delante, una tarea a la que no estamos muy acostumbrados nosotros los occidentales que arrastramos una larga tradición anticorporal.

cenestesia

¿Sabemos escuchar, sentir nuestro cuerpo?

Lo cierto es que nosotros los occidentales somos muy platónicos y habitamos en el mundo de las Ideas. Si exploramos los contenidos de nuestra mente caeremos en la cuenta de que más del 90% de esos contenidos son pensamientos, recuerdos o elaboraciones alrededor de las ideas, a veces ruido otras veces musiquillas parásitas. Las ideas pululan y parlotean continuamente en nuestra mente sometiéndola a un continuo bombardeo simbólico del que pocos de nosotros somos conscientes, tampoco caemos en la cuenta del gasto energético que supone mantener esa actividad incesante.

De ahí se deduce que los beneficios de la meditación no están relacionados con algo místico o esotérico sino en la posibilidad de despejar nuestra mente de contenidos eidéticos. Concentrarse en nuestros pies cuando caminamos y hacerlo siguiendo el conocido mantra SA-TA-NA-MA en cuatro tiempos es beneficioso , no sólo porque caminar es la actividad física mas beneficiosa que existe sino también porque permite que nuestra mente descanse mientras focaliza su atención en esos cuatro tiempos que marcan nuestros pies.

Los conocidos mantras de cierto tipo de música también tienen esta potencial característica de desenchufarnos de las ideas. Sucede porque un mantra es una repetición continua de una frase musical hasta el paroxismo, el cerebro se habitúa a esta monótona repetición y deja de conspirar tratando de encontrar sentido a lo que está oyendo. El sentido del mantra es su sinsentido enroscado en la repetición, en cuanto el cerebro se da cuenta de que no hay nada nuevo deja de oírlo  se dedica solo a sentirlo con un órgano distinto al oído.

Si repites una palabra un número suficiente de veces caerás en la cuenta de que la palabra en sí pierde su significado, se ha descascarillado y se convierte en una vaina vacía, A eso, a veces, le llamamos un mantra, algo que se repite y que no es sino una cáscara hueca.

Y de ahi su beneficio, pues ya no estamos oyendo sino sintiendo la palabra sin forma.

Si pudiéramos desenchufar nuestra mente de ese continuo barullo en el que vive inserta obtendríamos múltiples y saludables beneficios físicos y psíquicos. Aunque lo cierto es que la mente no puede desenchufarse como un electrodoméstico salvo en cierta etapas del sueño no REM.

Nuestra mente está en “on” todo el tiempo y sólo puede ponerse en “off” de dos maneras: perdiendo el conocimiento (anestesia, sueño) o meditando.

Meditar es una palabra que sin embargo induce otra serie de ideas que se encuentran adheridas a ella, nos remite a algo activo, a una técnica, a algo que aprender y que podemos llegar a dominar, a hacer bien o mal, como si meditar fuera una especie de actividad que precisara entrenamiento. Esta idea sigue siendo una idea y por tanto se encuentra muy lejana de la conceptualización budista de la propia meditación que aborrece de los conceptos: confieso que esta palabra no me gusta nada porque induce al error o al prejuicio.

Meditar es retirar la atención de los contenidos usuales de nuestra mente que no son otra cosa sino ese sexto sentido que llamamos pensamiento y que no debemos olvidar que sólo son cenestesias, es decir acciones interiorizadas, acciones que no se llevaron a cabo, apenas planeadas, activas en borrador pero nunca editadas, es por eso que el pensamiento es lo contrario de la acción: la reflexión es lo opuesto a la conducta aun procediendo ambos del movimiento.

Y por eso nuestros padres nos enseñaron a pensar algo antes de hacerlo. Y es por eso que cuando no queremos afrontar las consecuencias de nuestros actos decimos “lo hice sin pensar”. Y es cierto que a veces hacemos algo irreflexiva o impulsivamente, sin pensar, lo que no nos quita la responsabilidad de sus consecuencias. Si esto sucede es porque nuestra mente esta demasiado ocupada en su continuo debate interior y no escucha nuestras necesidades, las corporales es por eso que a veces se nos escapan de nuestro control como el que no puede retener su orina. Hay una incontinencia de las acciones como hay una incontinencia de esfínteres.

El cuerpo ha andado divorciado de la mente durante muchos siglos en consecuencia con una cultura que ha renegado de él por contemplarlo como una opción de pecado o transgresión, la consecuencia más importante que ha tenido este hecho en nuestra conceptualizacion del mundo ha sido el consiguiente divorcio entre la ciencia y la experiencia: ambas son irreductibles en la manera de pensar occidental y no deben mezclarse, antes al contrario cualquier experiencia personal es contada como un obstáculo a la hora de enunciar un axioma científico.

Este hecho fue denunciado por algunos pensadores que se encontraban desubicados en el tiempo, Schopenhauer -fuertemente influido por las tradiciones orientales fue uno de ellos- el siguiente fue Heidegger y más concretamente su discípulo Merleau-Ponty con su ya conocida frase:

“Los científicos construyen un mundo y luego se niegan a habitarlo”.

Efectivamente el mundo de la ciencia, el mundo de la tecnología nos ha proporcionado muchas comodidades y seguridades pero nos ha abocado a una existencia sin sentido con una continúa búsqueda del “más difícil todavía”.

Porque el sentido no se encuentra en los datos, en las ideas  o las estadísticas sino en la verdad subjetiva e individual, la verdad es sobre todo una verdad corpórea, vivida, experimentada, de ahí su poder de convicción personal.

Y es por eso que todas las medicinas alternativas ponen su énfasis en el cuerpo, en el masaje, en la vibración, en la psicomúsica, en el baile, en la meditación o el yoga: ponen el cuerpo en primer plano.

Sienta usted su cuerpo y encontrará repentinamente una cierta paz, su mente aparecerá como un escenario vacío pues la mente no es sino eso, un teatro donde usualmente se dan cita todos los actores que intervienen en eso que llamamos vida y que suele ser para casi todos un campo de depredación.

No debe usted pensar que sólo con la meditación podrá alejar de sí todos los fantasmas que le abruman: hay que dimensionar la palabra “meditación” en su verdadera naturaleza. Equivale a coser, a hilar, a trabajar en el campo, cualquier cosa que consiga que usted deje de pensar o logre detener la vorágine de pensamientos, eso es meditación. No hay que saber nada, ni conseguir nada, ni hacerlo bien o ir a aprender la técnica en un curso de fin de semana, es gratis y lo tiene usted al alcance de su mano.

Sienta su cuerpo, sólo eso. Hoy los pies, mañana las manos, después la espalda, atienda su cuerpo y forme y deshaga día a día un concepto corporal nuevo, hágalo sin doctrina, sin disciplina y sin objetivos, eso es meditar, le llamaremos así a falta de otro nombre.

Aunque yo prefiero llamarlo sentir. Algo lleno de significados, sin significar en si mismo nada.

Sentir esa experiencia de vacío es absolutamente necesario si usted pretende saber algo de la mente, de la suya, que es muy parecida a la de todos.

Lo más importante es que nuestro cuerpo nos habla pero no puede competir con el ruido de la mente en desorden: precisa un cierto espacio escénico, un cierto vacío: es entonces cuando nos canta acabalgado en palabras descascarilladas.

La vida transcurre confundida entre ruido y señal.

Y algo tiene que permanecer quieto para que algo cambie y se mueva.

21
Abr
09

Zeitgeist

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Zeitgeist es una palabra de origen alemán que significa algo asi como  el espiritu de nuestro tiempo. Pero es tambien el titulo de  un reportaje que nos explica muchas cosas: desde qué es el dinero, hasta como el dinero se introduce y corrompe nuestras vidas, nuestras mentes y nuestras relaciones interpersonales. Zeitgeist es tambien un movimiento que trata de agrupar la suficiente masa crítica de personas para un cambio planetario.

Cuando yo era pequeño un dia le pregunté a mi padre qué era el dinero y por qué no se hacía más dinero a fin de que todo el mundo pudiera disponer de él. Fue entonces cuando tuve la primera noticia sobre el asunto, yo ya sabia que el dinero era sólo papel pero un papel muy valioso pues nos abria las puertas del consumo de ciertos bienes que sólo podian ser comprados a través de aquel papel. Mi padre me dijo algo que yo entonces no era capaz de comprender, me explicó que el dinero que pone en circulación el Estado era un equivalente de la riqueza nacional, de sus reservas en oro, algo que me avisaba de que el asunto no dependía sólo de la máquina de hacer papel sino de algo más: de la economía real. De manera que mi intuición era en cierto modo correcta pero también ingenua. No sabia entonces y mi padre no me lo supo desvelar que si el Estado hace- fabríca- más dinero es a cambio de aumentar la deuda de las personas individuales y de unos Estados frente a otros.

Y tampoco me explicó la segunda consecuencia de esta serie de hechos: que el negocio del dinero está precisamente en multiplicarse a sí mismo a través del papel que representa. Dicho de otro modo, hay una economia productiva y una economia virtual que está en órbita y que no responde a la riqueza de un pais o de una persona sino a lo que debe. El que tiene dinero puede tambien multiplicarlo a condición de que no lo quiera rescatar.

La tercera consecuencia de esta manera de hacer crecer la economía es el crecimiento de la inflación y que obtener dinero cuesta dinero real que se sustrae a alguien, aunque aquel que te lo presta no está prestando dinero real sino papel. Los intereses son pues parte de este timo generalizado en que se encuentra basada la economía virtual y cuyo objetivo es mantener a la población en la precariedad.

El que inventó el dinero era seguramente un genio maligno, alguien que financió alguna guerra y que sabia que el Estado podia financiar sus incursiones heroicas a base de cambiar deuda publica por dinero, por billetes de banco. Seguramente algun alquimista, aquellos que buscaban la piedra filosofal, los que consiguieron que el papel se convirtiera en dinero real, en algo con valor de cambio, puesto que el dinero no se puede comer, alguien pues inventó un dia que un papel de banco del Estado podia comprar bienes materiales y que esos bienes materiales tenian un precio en el banco de esos Estados.

Sin duda fue una revolución para el comercio que dejó asi de depender del trueque pero una desgracia para las personas comunes que no podian vender nada excepto la fuerza de su trabajo. De manera que el invento del dinero dividió al mundo en dos clases de personas: aquellos que  acumulaban papel del banco y los otros que solo podian subsistir a base de vender sus servicios a las élites que gobernarían el mundo a partir de aquella nueva religión llamada monetarismo que tuvo hasta profetas como Adam Smith.

No estaba escrito en parte alguna pero la lógica de este proceso acabaria imponiéndose por sí sola: las élites necesitaban mantener esclavizadas a la masa de asalariados que vendian su trabajo a cambio de comida y de alojamiento puesto que la esclavitud clásica ya habia sido abolida por los americanos bienpensantes como Lincoln. La forma es que esto podia ser llevado a cabo no era sino la deuda. Mantener a los esclavos endeudados y viviendo en la sensación de que existía una cierta escasez, una cierta precariedad tal y como todos los dioses inventados por los hombres habian ejercido anteriormente contra la humanidad. Dios y el dinero fueron asimilados a una misma identidad, ambos pretendian un mismo objetivo, mantener en la pobreza y en la ignorancia a la población a fin de que el sistema del dinero lograra mantener en la dependencia a todos aquellos parias que nunca podrian ser dueños de su destino.

Y entonces vino Marx y nos contó la historia aunque sin cuestionar el fondo de la cuestión: el sistema monetario en sí mismo y no sólo la titularidad de los medios de producción, la generación de plusvalias o el derecho de los trabajadores en participar de los beneficios, al final las socialdemocracias pactaron ventajas laborales y sociales que dejaron el capital y el lucro sin tocar. En realidad el socialismo logró un reajuste de los beneficios a cambio de olvidarse de la causa final de toda opresión, asi y todo las ideas de Marx y de sus disidentes seguidores causaron millones de muertos, guerras, genocidios y muchas lágrimas y distorsiones generando sistemas antidemocráticos y perversos pero el sistema del dinero sobrevivió, se adaptó y permitió poco a poco a la gente elegir a sus propios representantes políticos, hasta las mujeres consiguieron el voto. El sistema tuvo que ceder pero en el fondo conocía bien las trampas del papel de banco, cedió terreno a los representantes del pueblo pero se guardó el derecho a la extorsión, al fin y al cabo los gobernantes no podian hacer nada contra la maquinaria y los intereses del dinero, simplemente toleraron su concurso y cuando no pudieron sobornarlos los liquidaron, asi sucedió en Ecuador, en Panamá, en Irán y en tantos y tantos paises sudamericanos y africanos: alli donde se encontraban las materias primas suficientes para que el sistema siguiera estando vivo, diamantes, petróleo, oro, madera, etc. Estos paises fueron esquilmados y su población masacrada y mantenida en la privación, en el atontamiento de las drogas o como sucede ahora idiotizadas por el consumo -que genera más deuda- o el horror frente al terrorismo.

La mejor forma de entender el Zeitgeist es visionar este video, después de verlo nada volverá a ser igual, al fin entendí aquella pregunta ingenua que le habia hecho a mi padre y también entendí porque nunca más la volví a hacer. No quise ser tachado de ingenuo pero es precisamente la ingenuidad lo que hay que mantener pues el mundo está organizado para la ignorancia y no tanto para que los niños hagan preguntas y encuentren respuestas satisfactorias y comprensibles

Yo me las he vuelto a hacer ahora cuando me he preguntado ¿qué es la crisis? ¿por qué hace dos año andábamos en la abundancia y ahora estamos en una situación económicamente dramática?

Aqui estan las respuestas.

En esta web existen otros videos disponibles sobre el mismo tema.

Y ya existe una utopía en Florida a cargo de uno de los popes del Zeitgeist, Jacques Fresco, el proyecto Venus una especie de Icaria postmoderna.

Si los fascismos que se nos vienen encima lo permiten la pregunta del futuro ya no será ¿cuanto vale sino podemos hacerlo?

06
Abr
09

La sonrisa espiral

espiral31La línea consta de un número infinito de puntos; el plano, de un número infinito de líneas; el volumen, de un número infinito de planos; el hipervolumen, de un número infinito de volúmenes…

(Borges, El Libro de Arena)

La forma perfecta no es, como se cree mundanamente, el círculo. No lo es ni siquiera el que forman los labios en su límpida metáfora de carne al pronunciar el sagrado OM.

No, la forma perfecta, la elegida de la naturaleza para archivar la información de la vida, la que se contiene replegada a sí misma en forma de algo que llamamos ADN para entendernos, es la espiral: una espiral de espirales, la intachable geometría del retorcimiento retorcido sobre sí mismo, la inabarcabilidad de lo que nunca comenzó ni terminará. Fijarse en una espiral (sirve cualquiera), ponerla de frente; se percibe un círculo apenas plano que esconde el hipervolumen, una tridimensión que acaso solapa engañosamente la dimensión siguiente -y así sucesivamente- en su pobre forma redonda. Pero hay que ir más lejos, desdoblar lo indesdoblable, desvelar el misterio, rasgar velos y niveles, y después desdoblar también cada misterio, detenerse sólo donde no se pueda franquear el límite (y aún así). Luego, ir a por ese límite y, cuando se cree apresarlo, estirarlo como el abductor de una bailarina. Como dijo Cortázar, “tirar la casa por la ventana y, después, tirar la ventana misma”. Hay que asomarse a esa ventana que se tira a sí misma a través de sí misma, ir más allá, siempre un poco más allá y seguir tirando de lo imposible.

Y es que todo lo vivo describe esa forma infinita, forma que también adopta el amor en el que ella puede ser, por ejemplo, una abstracción de ellas que se encarna a cada vuelta siempre un poco más allá, un poco más arriba. Ella (o Él) toman carne y sentido siempre una octava más arriba, cada vez más y más cerca de aquello que no tiene fín. Unas vueltas más abajo Ella quizá se llamó Daniela, Beatriz, Magdalena, y él Bobby o Manfredo, pero todos ellos están ubicados en puntos de la misma rueda y no importa mucho porque la rueda jamás se detiene y porque siempre se está más arriba y más adelante. Esto es lo que importa; la aposición a lo antiguo nos transforma en gozosos esclavos del tiempo y lo que fuéramos antes va quedando tiernamente atrás. Ellas y ellos nos dejamos hundir placenteros en esa implacable vorágine del tiempo, ya sin resistirnos, y es por ello que cada día, a cada instante, en cada punto de la línea sin final y en cada volumen del hipervolumen, renacemos redimidos por un nombre nuevo, una nueva crucifixión, un nuevo altar del sacrificio sobre el cual nuestra vuelta de espiral nos es obsequiada envuelta en el celofán azul del presente.

Y sólo entonces, cuando comenzamos a amar también todo lo que fuimos y no recordamos, a cuantos tuvieron otro nombre antes que nosotros/as, es cuando podemos comenzar a ofrecer al mundo nuestra mejor sonrisa, la espiral, la infinita.

08
Mar
09

Insight y éxtasis

Como es arriba, así es abajo

(Corpus Hermeticum, Hermes Trismégisto)

¿Cuál es la relación entre lo conocido y lo desconocido?”

(Krishnamurti)

Con frecuencia, en los temas de difícil aprehensión los humanos solemos facilitarla con paralelismos, metáforas, “comosíes” y diversas ilustraciones.

Una analogía muy usada respecto a la mente es la del iceberg: la parte visible correspondería al consciente cotidiano, y la parte hundida, desconocida, a la parte no visible de esa mole de hielo (¿la Máscara y la Sombra de Jung?).

La idea de la mente como una especie de “filtro” a través del cual percibimos el mundo ya se apuntaba en mi anterior post aunque esta idea no es en absoluto nueva: desde Platón a Krishnamurti ha habido numerosas aproximaciones en este sentido. En esa parte oscura de la mente es donde habitan los fantasmas, los traumas reprimidos -no suprimidos-, las vergüenzas, temores, identidades engañosas, creencias distorsionadoras y demás trapos sucios del alma, parte que en occidente quedaría siempre más -metafóricamente- como algo que está “abajo”, enterrado en la negrura de un Hades profundo donde hay que excavar si se le quiere conocer mínimamente bien o -en su caso- curarnos de anomalías o sufrimientos innecesarios.

En este post quisiera sugerir otro modo de considerar no sólo la mente sino ese misterio que constituyen los llamados estados alterados o no ordinarios de conciencia (ENOC).

blast1

El lector ya habrá oído hablar de ellos: se trata de estados de que hablan los grandes místicos de todas las culturas y religiones (del sufismo a Santa Teresa pasando por chamanes de Siberia o México, hasta poetas psicodélicos y gnósticos) y que ha recibido muchos nombres, desde éxtasis místico a alucinaciones por ingestión de hongos (ver Castaneda y Don Juan, Misterios de Eleusis, etc.) Todos ellos tienen varios elementos en común pero la cualidad común más habitual es la inefabilidad (la imposibilidad fáctica de describir esas sensaciones con palabras). Todos los intentos de describir esa vivencia echan mano también de diversas metáforas o comosíes: una luz cegadora que ilumina, una fusión o disolvimiento con el Todo, etc. Todas ellas parecen quedarse siempre cortas y uno sabe ya de antemano que, por más que lo intente o mejor que elija las palabras, resultará absolutamente imposible transmitir esa experiencia a nadie mediante el lenguaje a no ser que ese otro/a posea esa misma vivencia en sus registros particulares. Quizá por esta razón a los iniciados de Eleusis se les prohibía terminantemente siquiera intentarlo.

La revolucionaria teoría de B. Lipton (“La biología de la creencia“) de que el verdadero cerebro de la célula no está en su núcleo sino en la membrana -y que mencioné en el post anterior- es un punto de partida excelente para esta otra idea sobre la mente: el grueso de ésta, esa parte menos cognoscible, esa sombra o Hades en el que supuestamente hay que excavar, quizá no esté después de todo ahí abajo como la parte hundida de un iceberg sino alrededor, a modo de cascarón que se interpone entre nosotros y la realidad-real.

La posibilidad en la que insisto es que la mente como obstáculo en el camino hacia la trascendencia no es algo que esté “ahí abajo” enterrado, sino una membrana o filtro que rodea y aisla periféricamente nuestro ser central del universo, del Todo: de cuanto está ahí fuera.

Me gustaría proponer, por tanto, y partiendo de la visión de Lipton, la analogía de un humano como una burbuja o célula encapsulada dentro de un océano y cuyo interior estaría relleno de ese mismo agua que compone el exterior (los más versados en biología, si lo prefieren, pueden usar como paralelismo la célula misma, con su líquido intra y extracelular separados ambos por la doble membrana de fosfolípidos).

La idea es que la mente actuaría a modo de “envoltorio” o “compuerta” que separa nuestro Yo del universo del mismo modo que lo hace la piel entre nuestro cuerpo y el mundo físico. Dice Alan Watts: “En verdad, es sólo para el pensamiento que la piel separa el cuerpo del resto del mundo. Para la naturaleza, la piel es un agente de relacionamiento al igual que de separación.”

Los llamados estados no ordinarios de conciencia que intentan describirse a la desesperada como una fusión con el Todo y que la ciencia actual sigue investigando serían, entonces, ni más ni menos que exactamente esto: una fusión de nuestra naturaleza con la naturaleza del cosmos… cuando esa membrana separadora se perfora y aparece una grieta, un puente, un vaso comunicante entre nuestra conciencia y el universo: una rendija por la que atisbamos ese gran misterio que yace ahí fuera, eterno e infinito. Ese interminable Todo al que puede llamarse, de entre muchas otras formas, Brahman:

“Los seres que tienen una forma,

en cualquier matriz que se produzcan

el gran Brahmán es su matriz común.”

(Bhagavad Gita XIV, 4)

Esa perforación puede ser tan pequeña como la que haría un alfiler o tan grande como una vía abierta por la que ese líquido exterior (el Todo) fluye a sus anchas del/al interior. Puestas así las cosas y una vez fusionados ambos líquidos, discernir cuál es uno y cuál el otro no deja solamente de ser posible sino, además, de tener sentido alguno: el Yo y el Todo son la misma cosa. ¿Lo fueron desde siempre?

(ilustración de la autora)

(ilustración de la autora)

Considero preciso, antes de continuar, dejar claro que no debe confundirse el éxtasis (del griego έξτασης = “estar fuera“) y el insight (del inglés, “visión de dentro“). Este último es el término con el que los profesionales “psi” se refieren a una especie de comprensión lúcida o revelación, un clic repentino que se produce en el sujeto cuando logra atisbar dentro de sí mismo y comprender un misterio que le venía produciendo sufrimiento. El éxtasis en cambio, como su nombre indica, parece tener más que ver con una visión de lo que hay -por así decir- “ahí fuera” y que, en función de creencias particulares previas, a veces se identifica como Dios, lo supremo o infinito. A este respecto nos dice Claudio Naranjo:

[para el profesor Gershom G. Scholem] las religiones tienen su origen en la conciencia de la unidad, en la que no es necesario experimentar un estado excepcional de éxtasis (…) A esto le sigue la religión institucional, que sitúa un abismo entre Dios, el Ser trascendental y las criaturas finitas. Esta es la condición para el surgimiento del misticismo. El misticismo “se esfuerza por juntar los fragmentos que el cataclismo religioso ha roto, por recuperar la antigua unidad que la religión ha destruido, pero en un nuevo plano en el que el mundo de la mitología y el de la revelación se reúnen en el alma del hombre”" (“Una introducción a la búsqueda del crecimiento”, Claudio Naranjo).

Esta perforación de que hablaba antes sería una explicación del porqué los testimonios que tenemos de todas las épocas y culturas intentan -en vano casi siempre- describir a los demás esa sensación como una de fusión o disolución con algo inmenso, infinito, con el Todo, e incluso como de desgarrarse un velo (¿esa línea negra de la ilustración?). ¿Será esta insistencia en la idea de la fusión o comunión una mera casualidad?

Y por otro lado, ¿por qué se produce esa “perforación” o desgarro en la membrana que hasta entonces parecía hermética?

Ignoro la respuesta. Lo que sí es un hecho es que no siempre ocurre a voluntad, como si se hubiera producido una especie de rotura o desgarro inintencionado del cascarón sin control alguno. Es obvio que lo producen ciertas sustancias químicas (LSD) o naturales (hongos como el cornezuelo del centeno), así como músicas y danzas, mantras, rezos, sonidos de ciertos instrumentos, meditación zen, ciertos tipos de respiración y muchas otras técnicas. Probablemente el Opus Magnum alquímico se refiera también a lo mismo y sean muchas las sendas que conducen a una sola y simple Verdad. Stanislav Grof (creador del sistema llamado Respiración Holotrópica, que se basa principalmente en un determinado tipo de respiración unido a ciertos estímulos musicales) opina que algunas patologías mentales no serían sino la incapacidad técnica de asimilar esa “inundación” de líquido -o luz- del exterior. En cambio, sustancias como el cannabis parecen favorecer más la vía introspectiva que un atisbo del universo exterior.

Una gran curiosidad sobre si ambas vivencias -insight y éxtasis o estados no ordinarios de conciencia- tenía que ver entre sí me ha llevado a profundizar en ello en la medida de mis posibilidades. En este momento tiendo a creer que, contra lo que parecería a primera vista, no hay vinculación directa entre ambas por ser demasiados los testimonios que pueden cumplir lo uno sin lo otro, sino que parecen fenómenos desligados, independientes, aunque por supuesto no incompatibles. A partir de multitud de evidencias, se desprende que el estado no ordinario (ENOC) tampoco parece tener relación directa (a) ni con el nivel de conocimientos teóricos ni filosóficos, (b) ni con la cultura, ideología ni época de la humanidad, (c) ni con el nivel intelectual. Dicho de otro modo: los insights alcanzables mediante técnicas de introspección -desde el psicoanálisis a las diversas ramas de la psicología pasando por el psicodrama de Jodorowsky- ni son suficientes para tener mayor probabilidad de ENOCs, ni tampoco parecen -asombrosamente- siquiera imprescindibles. En sentido inverso, esa inefable sensación como de comunión con el Todo tampoco parece ni propiciar ni evidenciar -también asombrosamente- un grado especialmente mayor de conocimiento de sí mismo sino de otro tipo de realidad aunque es obvio que constituye por sí mismo una vivencia tras la cual -salvo excepciones- no puede volverse atrás ni ser el mismo que antes (este sí sería un punto que comparten el insight y el éxtasis o estado no ordinario).

Como único posible efecto del estado ENOC sobre el autoconocimiento apuntaré solamente que, tras vislumbrar por esa grieta momentánea que nuestra esencia es idéntica -o la misma cosa que- ese gigantesco e inefable Todo, la relevancia en términos relativos de los sufrimientos humanos (esa minúscula motita dentro de ese infinito océano vivo) quizá descienda abruptamente simplemente como consecuencia natural de un devastador contraste, lo cual es muy distinto a una comprensión intelectual.

Me preguntaban mientras estaba escribiendo esto para qué serviría entonces esta experiencia. Algunos dicen que la evolución carece de intencionalidad y, en esa línea, preguntarse si existe un porqué y un para qué en todo nos llevaría por otros senderos filosóficos y religiosos (darwinismo versus creacionismo, azar versus diseño intencionado, etc.) que no son objeto de este escrito.

Lo que sí parece evidente a estas alturas es que vivimos como funámbulos crónicos entre dos aparentes realidades: la nuestra -esta de aquí- y la otra -la de ahí fuera. Quizá lo que llamamos estados no ordinarios no sean sino el impactante contacto entre ambas, que cada uno habrá de integrar, como mejor pueda, en su conciencia individual.

Esta experiencia que se conoce también con el nombre de “la Totalidad en la parte” es probablemente una de las experiencias espirituales más potentes para el cambio y el nombre asequible de la “Teoría holográfica del universo” (explicada muy bien aquí para los que deseen estar al día). Un sujeto que ha tenido esta experiencia raramente -como hemos dicho- volverá a ser el mismo, aunque ese cambio no tiene nada que ver con la adquisición de un conocimiento nuevo como sucede en el insight o con el hallazgo de algún tipo de comprensión psíquica, sino con el descubrimiento de una hiperconexión entre el arriba y el abajo, de una relación de sentido cósmica que se acompaña de un sentimiento de comunión o -paradójicamente- de un vacío de Yo que se inunda de compasión y en una atmósfera de bienestar indescriptible.

A modo de epílogo, les dejo el testimonio particular del científico Fritjof Capra, físico y autor, entre otros, del magnífico libro “El Tao de la física“, “Las conexiones ocultas“, etc:

“Estaba sentado una noche al borde del océano una noche de verano, mirando desfilar las olas y sintiendo el ritmo de mi respiración, cuando tomé de repente conciencia de todo mi medio ambiente como estando implicado en una gigantesca danza cósmica.

Siendo físico, sabía que la arena, las rocas, el agua, el aire alrededor de mí estaba compuesto de moléculas vibrantes y de átomos, consistiendo en partículas que crean y destruyen otra por interacción. Sabía también que la atmósfera de la Tierra estaba contínuamente bombardeada por las lluvias de rayos cósmicos y partículas de alta energía sometidas a múltiples colisiones cuando penetran en el aire. Todo esto me era familiar por mi investigación física sobre altas energías, pero hasta ahí sólo lo habiá experimentado a través de gráficos, de diagramas y de matemáticas. Mientras estaba en la playa, mis experimentos pasados se volvieron vivientes. Ví cascadas de energía bajar del espacio en cuyo seno las partículas estaban siendo creadas y destruidas según pulsaciones rítmicas. Ví los átomos de los elementos y los de mi cuerpo participar en esta danza cósmica de la energía. Sentía los ritmos y entendía los sonidos, y en ese momento preciso supe que era la danza de Shiva, el señor de la danza adorado por los hindúes.”

15
Feb
09

La desdicha

ADVERTENCIA AL LECTOR DE ESTE POST (¡CONTIENE SPOILEERS!)

Este post versa sobre una pelicula titulada “Revolutionary road” y contiene interpretaciones de su trama asi como revelaciones acerca del final de la historia. Si usted pretende verla en directo ahórrese la lectrura de este post.

revolutionary-road

¿Puede existir la felicidad de espaldas a los planes de la vida?

Si Virginia Woolf se levantara de su tumba y pudiera ir al cine seguro que hubiera elegido este fin de semana ir a ver “Revolutionary road“, una pelicula protagonizada por Kate Winslet y Leonardo di Caprio que vuelven a encontrarse después de su éxito parejil en Titanic. Debe ser por eso que en la pelicula encarnan a una de esas parejitas ideales que todo el mundo envidia pero que en realidad esconden un martirologio oculto entre los deseos y planes que ambos mantienen a costa de alcanzar esa quimera individual que llamamos felicidad.

La verdad es que la asociación con Virgina Woolf me ha venido por que esta pelicula me recuerda y mucho a aquella protagonizada por Nicole Kidman y que se llamaba “Las horas“, una pelicula a medio camino entre la vida real de Virgina Woolf y algunas escenas de sus novelas entremezcladas como si de un sueño se tratara. Tambien la época en que discurre (1955) tiene algo que ver con la vida real de la Woolf como también de otra sucicida emérita Silvia Plath, una poetisa desdichada por las mismas razones que lo son todos los bipolares: sus deseos excesivos y extremos dificilmente hallan acomodo en la vida real ni caben apenas en la contención de la literatura. April el personaje atormentado que encarna Kate Winslet en “Revolutionary road” no es una bipolar o al menos este diagnóstico tiene poca importancia en la narración y no es el propósito de su director -Sam Mendes marido real de la Winslet- hacer una tesis sobre las oscilaciones afectivas que se producen en el mismo. Pues no es una pelicula clinica sino una pelicula sobre el deseo.

¿Qué es el deseo?

Muchas personas creen que el deseo consiste en hacer o conseguir aquello que queremos hacer o tener. Las personas que asi piensan suelen ser bastante desgraciadas en su vida porque lo cierto es que el deseo humano es un resto de la pulsión biológica -instintiva- puesta en palabras, es decir traducida al lenguaje de esos simbolos que llamamos palabras y es por definición insaciable, repetitivo e intercambiable. Asi cualquier deseo que pueda ser puesto en palabras es de hecho verosímil. Y llamamos angustia precisamente a esos deseos que no han logrado vestirse por el ropaje de las palabras, la angustia es un deseo que no puede decirse, un deseo que no ha llegado por tanto  a nacer al campo de lo nombrable.

Y no, el deseo- al menos el deseo bueno, útil, justo y digerible- no es hacer lo que queremos hacer sino desear aquello que ya estamos haciendo, aquello que es posible, verosimil, posible y moral.

Los seres humanos inventamos la moral para no tener que darnos de bruces con lo imposible pues vivimos en un mundo con limites fisicos que no podemos traspasar con nuestra voluntad y aun: nuestra mente es omnipotente y es capaz de imaginar escenarios donde la realidad queda sujeta al deseo, nada hay pues imaginable que no pueda ser llevado a cabo puesto que lo humano se debate en una disonancia: la capacidad de poder imaginar cualquier cosa a pesar de resultar imposible, poco práctico o estúpido. Es por eso que inventamos las prohibiciones culturales, no para fastidiarles la vida a nuestros semejantes sino para facilitarles el tránsito a la felicidad en esos limites que llamamos realidad o aquello que es justamente posible.

La moral no es pues una forma de coerción sino una facilitación para la felicidad, el bienestar y la prosperidad personal.

En realidad este tema de una moral eficiente ha preocupado siempre a los hombres, Kant se devanó los sesos para tratar de encontrar razones por las que los hombres entendieran que es bueno portarse bien y que es malo portarse mal. Que más allá del castigo divino o de la justicia o castigos de los hombres y las instituciones, más allá de la culpa, del remordimiento o del miedo hay otras razones para ser moral y que la moralidad en los humanos es algo tan necesario como la felicidad. Kant encontró al fin una respuesta a este dilema y le llamó imperativo categórico: venia a decir que toda conducta moral es intercambiable y universal y que puede reconocerse porque eleva la elección individual a doctrina moral: hacer y obrar siempre como si nuestras obras pudieran ser extrapoladas a toda la humanidad, a todos los individuos.

En realidad si saco a relucir este asunto de la moral es porque encuentro muchas relaciones entre la moral -la falta de ella- y la desdicha particular de April y porque además es imposible entender o enjuiciar las conductas que alli se proponen sin un juicio moral. Ella sufre porque tiene un sueño: irse a Paris a vivir una vida bohemia y sofisticada. Pero en realidad ella es quien es  y no alberga nigun talento especial salvo la de ser una vulgar ama de casa y ser madre de dos hijos, ha fracasado como actriz y es lo suficientemente inteligente para saber que ha fracasado, sin embargo no puede abandonar su sueño obsesivo de vivir en Paris y es por eso que trata de convencer a su marido (Leonardo di Caprio) para que abandone el estúpido y detestable trabajo que lo mantiene atado de por vida a una mesa de escritorio y la acompañe a realizar su sueño parisino. Ella trabajará de secretaria y él mientras tanto no hará nada salvo pensar qué quiere hacer el resto de su vida, ella se ofrece a mantenerle con el fin de que encuentre su misión en el mundo mientras que ella ya conoce cual es la suya: Paris.

Naturalmente el plan es por asi decir, poco pragmático, dado que la pareja tiene dos hijos en edad escolar y mal que bien el tiene un trabajo y una casa en uno de esos barrios residenciales para clases medias que existian en USA en esa época bastante diferentes de los lugubres domicilios que habitábamos los españoles de los 50. Sin embargo acepta la propuesta de su mujer, en realidad su trabajo no le gusta y siempre deseó no acabar como su padre, empleado tambien de la misma compañia, aspiraba a algo más, él como ella tambien se ha sentido toda la vida un ser especial sólo que…no sabe aun en que consiste esa especialidad, Paris es una buena oportunidad para averiguarlo. Pero a diferencia de April, él tiene un mito: su padre, él no quiere ser como su padre, es algo que tiene claro, el quiere superar a su padre sólo que cuanto más lo intenta más se parece a él, terminando incluso trabajando en su misma empresa.

Al salir del cine me pasó algo muy curioso: no sabia a qué carta quedarme, me quedé dudando sobre los dilemas que planteaba la pelicula que eran dilemas muy razonables, eran estos:

El dilema que plantea April a su marido es realmente dicifil de contrariar sin apelar a la moral. ¿En realidad no es mejor romper las ataduras con nuestros aburridos trabajos e intentar vivir de acuerdo con nuestras preferencias? ¿No es el sistema quien termina corrompiendo nuestra vida atándonos a las casas compradas a plazos, a los gastos inútiles y a las convenciones sociales? ¿No es una locura malgastar nuestra vida yendo de la urbanización al trabajo cada dia sólo para pagar las facturas que genera el vivir tan lejos del trabajo? ¿No es normal y deseable que las personas dejemos nuestros cautiverios y nos dediquemos a irnos a Paris a vivir una vida bohemia?

Es indiscutible que la decisión de ir a Paris es una de esas decisiones que parecen apuntar hacia la heroicidad, romper con las ataduras, atreverse a hacer algo riesgoso, el espiritu de la aventura. Para apuntalar este argumento en la película aparece un enfermo mental, un matemático loco que siempre dice la verdad, una especie de Diógenes, un cínico que practica la sinceridad radical y que ejerce de abogado del diablo ante las dudas que se plantean en el desarrollo del relato. Quiero remarcar aqui que el discurso sin concesiones del loco -que es paralelo al discurso interno de April- es dificilmente rebatible desde una concepcion naturalista de la vida, evidentemente es mejor irse a Paris a vivir un sueño que morir de infarto viajando a una oficina aburrida, ¿quien podria dicutirlo?

Pero el loco sincero es revestido precisamente con el papel de loco porque no sabe que la libertad radical no existe (por eso está loco) y que la conducta humana tiene límites, límites que él mismo traspasa cuando agrede a sus familiares o cuando insulta a sus vecinos lanzándoles a la cara la verdad que no quieren oir. En realidad el loco está loco porque no sabe que algunas cosas no se pueden hacer como por ejemplo lanzarle una radio a su madre y que si uno hace eso tiene muchas posibilidades de acabar en un manicomio o en la cárcel. A diferencia del delincuente el loco no sabe que existen límites para sus deseos y que por más furioso que uno esté con su madre no se le pueden lanzar objetos, no se puede dañar a otros.

Y es precisamente eso lo que April a pesar de su aparente altruismo hace tambien: daña en principio a sus hijos pequeños que como es natural no quieren moverse de su entorno habitual y se confronta con los intereses de su marido quien sólo fanfarroneba cuando le prometió de novios que la llevaria a Paris. En realidad él no puede costear ese viaje, aunque está dispuesto a gastar todos sus ahorros en la aventura.

Pero la principal prueba de la inmoralidad y el egoísmo de April es la pretensión de tratar de imponer una quimera, una fantasia particular a las vidas de tres personas que cuelgan de la suya, una obsesión que bien pudiera interpretarse como la compensación de sus fracasos como actriz y la pretensión de conquistar una nueva identidad “artistica” lejos de alli donde fracasó la primera vez.

Y es precisamente esta ambigüedad lo que da tanto valor a la pelicula, en ningun momento se le impone al espectador una visión de las cosas sino que la narración continua hasta el final dejando que sea precisamente el espectador quien se posicione con respecto a los temas éticos que el film va planteando, es tanto asi que la sensación que uno tiene al terminar la pelicula es de confusión ¿qué es lo bueno, qué es lo malo? ¿Que diria Kant antes este problema?

Antes de contestar esta preguna avancemos un poco más en el relato: lo que viene a suceder después de la decisión de la pareja de irse a Paris y de anunciarlo a todos sus sorprendidos vecinos, es un imponderable, April queda embarazada casi al mismo tiempo que él es promovido en su trabajo y con un importante aumento de sueldo y de modificaciones en su puesto de trabajo, más responsabilidad, más poder, más dinero. Cuando esto sucede el espectador tiene la sensación de que el sentido comun se impondrá y que las razones para permanecer en aquel “detestable” lugar parecen acumularse. En realidad la situación ha cambiado y los hombres hacemos constantes actualizaciones de nuestras intenciones como los programas que instalamos en nuestro ordenador, simplemente cambiamos de opinión cuando las circunstancias cambian.

Pero este no es el caso de April quien no dejará de ver su embarazo como un obstáculo a los planes ya perfilados con su marido. Es él quien duda, y no sabe a qué carta quedarse y mientras él duda ella hace planes para provocarse un aborto, primero a espaldas de su marido y luego llevando estos mismos planes en secreto.

Y aqui se plantea de refilón otro de los dilemas morales de nuestro tiempo, el tema de si es o no licito deshacerse de una vida humana que ya late en el interior de su madre, un tema delicado sobre el que hay posiciones encontradas y que ha pasado de ser un problema moral a convertirse en un problema sanitario, son las semanas de gestación o las indicaciones médicas el motivo del debate postmoderno y no ya tanto las implicaciones morales del hecho.

A estas horas de la pelicula yo ya estaba absolutamente perplejo y no sabia si lo que estaba viendo era uno de esos dramones banales o si estaba asistiendo a una obra de arte de esas que remueven conciencias y expectativas en el espectador sensible. Asi que decidi preguntarle al Sr Kant que estaba justo en la fila de detras mio y él me dijo:

- A veces los dilemas morales no tienen solución desde dentro de la moral.

- ¿Entonces desde donde?

- Desde la estética, desde la belleza, desde la razón.

-¿Y que seria lo razonable? -pregunté yo al maestro.

- ¿Es razonable el plan de ir Paris?, pregunto Emmanuel.

- No demasiado -añadi.

Entonces se trata de la lucha de un deseo frente a la realidad, de una quimera, de una fantasia infantil que se bate en duelo a través de una pataleta de una niña malcriada que cree que su deseo es la ley que debe imperar por encima de las leyes de la vida y que se argumenta desde una verdad compartida por la mayoria, nuestra vida es desdichada porque no elegimos bien, porque no hicimos lo que quisimos, porque la aspiradora de la vida se nos tragó. April está tambien loca porque como el matemático no sabe ni conoce los limites que enmarcan la vida y decidió pasar por encima de ellos. Ella hizo su elección y la hizo desde su concepto de lo verosimil porque ignoraba los limites que la moral señala. La moral es la salvación, la guia, el carril de las decisiones humanas, más aun de los que no tienen limites claros y tienden a traspasarlos.

-¿Pero entonces estamos condenados a seguir al abanderado , no hay espacio para los sueños?

- Sueña pero no hagas daño a nadie, que tu sueño no sea un pretexto para dañar y si no estás seguro cambia tu sueño.

Y Kant desapareció de la butaca que ocupó durante esos ultimos minutos donde ella muere a consecuencia de un aborto realizado como era costumbre en aquella epoca: en condiciones de enorme riesgo para la salud de la embarazada. Al terminar la pelicula pensé: “menos mal hoy esta mujer no hubiera muerto gracias a los avances de la ginecologia”. Y me senti confortado.

Pero Kant aun no habia dicho la ultima palabra porque en la salida del cine me lo volví a encontrar encendiéndose un cigarrillo:

-No te sientas confortado, sientete tambien atribulado.

- ¿Por qué? ¿No es bueno que hoy ya no mueran las mujeres en un aborto clandestino?

- No es bueno porque eso no tiene que ver con la moral, es higienico, pulcro pero tiene un efecto secundario: nos obliga a tener menos en cuenta las decisiones morales y sin juicio moral tendreis muchas enfermedades mentales los de vuestra época, enfermedades mentales y disfunciones sociales, violencia y sufrimiento sin sentido . No os envidio.

Y desapareció entre la multitud que se dirigia hacia la cola del restaurante donde servian hamburguesas repletas de colesterol.

Nota liminar.-

La actuación de Kate Winslet madura, magistral e inolvidable.

Leonardo Di Caprio se ha hecho mayor y ya no despierta ternura alguna.

Sam Mendes se supera  si mismo desde aquella inolvidable “American beauty”

22
Sep
08

Las claves de la felicidad

La vida es aquello que nos pasa mientras pensamos en otras cosas

John Lennon

Si descontamos la palabra “sexo” y sus derivados, una de las palabras que más buscan los internautas es la palabra “felicidad”. La gente hace un consumo de esta idea muy similar al de los placeres sexuales y es paralela también al gusto o la curiosidad por saber más sobre enfermedades o sobre maneras de adelgazar, en Google hay hasta una especie de top cien de este tipo de búsquedas que por sí mismas merecerían un post aparte por su frikismo ingenuo.

Lo cierto de todo este interés acerca de la felicidad es que existe por parte de los ciudadanos europeos opulentos una busqueda de “nosequé” entre lo material y lo espiritual que hace del budismo una religión en expansión en todo occidente.

Aunque el budismo es una religión no teista (sin Dios) a nuestros coetáneos lo que más les interesa del budismo es su aspecto religioso, su costado litúrgico, sus rituales y su folkclore y no tanto la tecnologia cognitiva ancestral que arrastra desde sus orígenes: una teoria de la mente propia.

Es precisamente esto lo que nosotros más nos interesa: su vertiente científica de exploración de una mente por si misma tomando como único instrumento la autoobservación y la corporalidad.

La felicidad es una abstracción a la que muchas personas le confieren un estatuto de cosa real en sí, de objeto o propiedad. Esta distorsión puede proceder del hecho de la publicidad que recibió Mathieu Ricard cuando de manera superficial alguien le proclamó “El hombre mas feliz del mundo”, al que dediqué un post entero hace ya algún tiempo.

El interés del personal sobre la felicidad procede más bien de la infelicidad, la gente no es feliz y no lo es por algunas razones que trataré de alumbrar en este post.

No cabe duda de que no vivimos en el mejor de los mundos posibles y me estoy refiriendo a eso que llamamos occidente, el mundo desarrollado y opulento, voy a referirme a la infelicidad que abruma a nuestros conciudadanos y no tanto a las que abruman al resto del mundo depauperado o abrumado por las deudas, el hambre o las guerras: los parias del mundo son infelices por otra clase de razones y son tan infelices que ni siquiera a veces pueden plantearse como nosotros qué es la felicidad o dónde buscarla.

¿Cómo es posible que en nuestro mundo de excedentes haya gente infeliz? ¿Es que hay algo en nuestro modelo de crecimiento, en nuestro modelo de progreso que lleva a la gente a la infelicidad?

¿Como es posible que el único progreso real proceda de los estados liberales y que no exista en todo el planeta ni un solo ejemplo de progreso que no esté basado en los principios de la economia liberal? ¿Es que no hay alternativas?

Naturalmente que si, lo que ocurre es que no han sido aun exploradas, vivimos en un mundo que más allá de las ideologías politicas o del integrismo religioso, más allá de la izquierda o la derecha, de la monarquía o la república tiene un sólo amo. Este amo no son los bancos, ni la globalización, ni Bush, ni el petróleo, este amo vive en sus creencias, anida en sus expectativas: es el Supremo Lucro. Todas las sociedades liberales están fundadas sobre él, sobre el beneficio, cuanto más rápido mejor, sobre el haber, sobre el pago y el cobro, sobre el comercio y cuando no en la rapiña. Piense usted en cuantos elementos de su vida giran en torno al lucro y se dará cuenta de que ni la izquierda ni la derecha, ni el rey o la religión tienen nada que ver en este paganismo liberal sobre el que se encuentra enroscada nuestra identidad, nuestro autoconcepto, nuestra visión del mundo, nuestras opiniones, nuestra moral y hasta nuestra sexualidad, todo gira en torno al beneficio, sin beneficio nadie haria nada. ¿Hace usted algo gratis?

No quiero decir que no debiera existir un pago por el trabajo, por los esfuerzos intelectuales o artisticos, por el trabajo en serie o por cuidar cabras en el monte. Tampoco estoy proponiendo un modelo socialista igualitario basado en el autoritarismo o en la persecución de las disidencias, lo que propongo es una via rabiosamente individual que supere la búsqueda del lucro y lo sustituya por una ética planetaria basada en el compromiso, el altruismo, la generosidad y la compasión, en una ética sin Fundamento, en una ética que proceda del hecho de saber que no existe Dios, ni hay que esperar premios o castigos más allá de nuestra vida y todo eso sin caer en el nihilismo. Propongo un estado de cosas en las que el hombre alcance su soberania personal y la sustitución de la apariencia y la depredación por la generosidad, la autenticidad y el desapego y que al mismo tiempo sea compatible con el progreso, con las carreteras y con la energia eléctrica, todo ello es posible.

Y es posible porque la idea liberal del lucro es sólo un sustituto de Dios. Es la consecuencia de la laicización. Paradójicamente – y tal y como ya profetizó Nietzsche- muerto y enterrado Dios surgió una especie de superhombre en busca de nuevos fundamentos, lo que encontró fue el ídolo del consumo, del poseer, del patrimonio, de las cosas que le pertenecen a uno, no es que antes de eso no existiera la Banca, el lucro personal o el comercio, la novedad en la actualidad es que ese estilo de vida ahora se ha generalizado y nos alcanza a todos, lo envenena todo y lo subvierte convirtiendo cualquier cosa en una mercancía que lleva adosada un precio desde las relaciones hasta la agricultura ecológica, todo lleva un impuesto sobreañadido a su propio valor: ese precio usualmente es la diferencia entre lo posible y lo imposible de pagar o sea la infelicidad de amplias capas de la población que se ven asi desposeídas de esos bienes que han de poseer obligatoriamente para ser felices. En realidad no hay cosa más estúpida si usted lo piensa bien que acumular riqueza, posesiones o dinero pero también es absurdo perseguir la fama, el poder o las hazañas. Por muy buena salud que usted disfrute, llegará un dia en que usted morirá y allá donde usted vaya no podrá llevarse consigo todos esos bienes, trofeos u honores que acumuló durante su vida. No somos inmortales pero vivimos como si lo fuerámos, su dinero será distribuido entre sus hijos y en dos generaciones no quedará nada de sus esfuerzos patrimoniales. ¿Por qué le gente malgasta su tiempo y su salud en acumular bienes materiales ? ¿De dónde procede esta manía acumuladora?

Se trata de una secuela religiosa sin duda, creemos ser inmortales y que los que nos heredan mantendrán viva nuestra obra o nuestro recuerdo. Es falso, lo que es cierto es que ellos reproducirán en si mismos y en sus hijos la misma lacra y perpetuarán ese karma del beneficio hasta el paroxismo , hasta el desfallecimiento, hasta la ruina. Y además nuestro autoconcepto se basa sobre todo en lo que tenemos, en lo que representamos, en lo que los demás creen que somos. Todo obedece a un juego de espejos de las apariencias y en ellas se encuentran los resortes de nuestras más intimas convicciones sobre nuestra identidad: nadie sabe quién es porque el Yo es una ilusión y cualquier identidad es falsa, pero todos nos aferramos con una codicia insaciable a ese culto que los demás nos profesan por “ser vos quien soís”. Tanto tengo tanto valgo: ese es el principio identitario en la que está enclavada nuestra sociedad ¿Como no van a existir bolsas de sufrimiento mental y de dislocaciones mentales viviendo en un mundo asi?

En realidad aquellos de nosotros que conservamos una cierta estabilidad mental lo hacemos porque tenemos un buen mapa de la realidad y nos mantenemos afines a una idea de la felicidad que tiene estos tres pilares:

  • La longevidad
  • El bienestar
  • El placer

Hemos llegado a soluciones de compromiso entre ese mundo que tenemos que sufrir y en el equilibrio hemos conseguido desvelar sus contradicciones. Una a una, estas son las piruetas que hacemos:

La longevidad.-

No podemos incidir sobre los accidentes del azar o sobre las enfermedades incurables que nos puedan sobrevenir, pero cualquier persona aspira o deberia aspirar a vivir mucho tiempo, el máximo posible. Cualquier muerte es siempre extemporánea como decia Marco Aurelio pero hay muertes que son más inesperadas y soprendentes que otras, una vida truncada en plena juventud es siempre una desgracia sobrevenida en una familia, un disparate del azar y de la suerte.

Pero si podemos aspirar y mantener un estado de forma compatible con una vida larga, hoy la medicina ha hecho progresos muy importantes que nos permiten sobrellevar la enfermedad crónica como una simple molestia. Sin longevidad no hay felicidad posible pues la sabiduria solo llega en el borde de la madurez, el jóven no llega a profundizar o a acumular la suficiente experiencia hasta que es capaz de liberarse de sus urgencias codiciosas o de distanciarse de sus ambiciones juveniles cuando ha madurado lo suficiente (o quizá nunca). Mientras acumula conocimientos el jóven no sabe sino que sólo conoce y compara sus datos, es cuando uno sabe que ya no necesita recordar, cuando se está fuera de la vorágine de los compromisos profesionales o lejos de las exigencias de ganar más dinero. Cuando a uno ya no le suena el móvil, y los amigos le han dejado solo, es entonces cuando puede comenzar a saber. Y a vivir.

Es por eso que el ideal romántico “vivir intensamente” pero poco tiempo es un absurdo semántico, pues nadie puede vivir plenamente antes de la cuarentena. Huir del exceso es una buena forma de decir más tarde “no” al consumo y a los caprichos generados artificialmente por el Gran Lucro,

El bienestar.-

La idea del bienestar es dificil de definir pero muy intuitiva, tiene que ver con lo que hacemos en la vida para sentirnos cómodos en ella: un matrimonio desgraciado, un trabajo inadecuado o gastar más dinero del que poseemos son los tres pecados mortales que cometemos para destruir nuestro bienestar y que nos lleva a la incertidumbre, nodriza de todas las angustias.

No hay que confundir bienestar con la felicidad, el bienestar es condición pero no la unica condición para ser feliz (o no ser infeliz), el bienestar abarca tanto lo material como lo emocional pasando por aquello que nos ocupa la mayor parte del tiempo: el trabajo, es decir lo que hacemos en sociedad para asegurar nuestro sustento y que a la vez es lo que devolvemos a la misma.

Al bienestar no hay que pedirle -sin embargo- demasiado, no se trata de buscar el bienestar perfecto sino el viable, no existe un bienestar que por si mismo asegure la plenitud, pero existe un umbral mínimo por debajo del cual ninguna felicidad puede desplegarse, ni madurez, lucidez o sabiduria. Dice un antiguo proverbio chino:

“Ocupate de la cítara pero vigila la olla”

Significa que la vida está compuesta de trabajo y de expansión y que del equilibrio entre ambos depende eso que llamamos bienestar que en cualquier caso siempre nos debe dejar con la sensación de que nos falta algo, pues sin falta no tendriamos motivación para buscar nada más y la felicidad efectivamente no debe alcanzarse nunca pues se encuentra precisamente al borde del camino que recorremos.

El vacío debe seguir estando vacío, esta es la cuestión.

El placer.-

Se trata probablemente de uno de las condiciones que más han sufrido el acoso de las religiones oficiales de caracter monoteista, la culpa, la angustia, el sentimiento de deuda, la vergüenza y la congelación del deseo proceden de sentimientos religiosos que han estorbado nuestra expansión placentera durante milenios. Paradójicamente la desaparición de las restricciones religiosas no ha aumentado la producción de placer o la creatividad (una forma de placer sutil). La laicizacion del mundo no ha llevado aparejada como nos prometieron los apóstoles del marxismo ni una vida sexual más sana, ni unas relaciones más intensas, duraderas o verdaderas. Todo ha sido corroído por los contratos mercantiles que parecen presidir los escenarios más íntimos de los seres humanos. Los matrimonios de conveniencia de la Edad media han dado lugar a brevisimos contactos sexuales por ambición, vampirismo o promoción de una carrera. Los divorcios se generalizan y los compromisos reproductivos se ven constreñidos a breves y fugaces aventuras con probetas desnaturalizadas. Todo parece haberse mineralizado y es burdo y ocasional: las relaciones entre personas se han convertido en elementos de estrategias comerciales, criterios de clase o guettos de marginados.

Y sin embargo el placer sigue siendo el motor de nuestra existencia, toda nuestra conducta se orienta en función de esa pulsión que busca el placer sin terminar de encontrarlo en parte alguna puesto que el mundo en el que vivimos sacrifica el placer por los rendimientos, es por eso que nuestro mundo es un mundo de obsesivos perfeccionistas o de hedonistas trasnochados. El placer que prometen las compras o las pertenencias, las drogas o paraisos artificiales, los viajes y las escapadas de fin de semana son un engaño y acaban provocando en los individuos un malestar que sólo cede cuando el objeto deseado ha sido sustituido por otro juguete nuevo.

Y asi y todo el ser humano sigue creando e inventando, produciendo ideas y tecnología, bien es cierto que los que viven de ello están capturados por intereses empresariales y provocando encontronazos entre los entornos de libertad como Internet donde el saber circula de forma gratuita y los intereses de los casposos lobbyes protectores de los derechos de autor. Los que venden libros no escriben en la red, están pillados por sus editoras, ni son libres ni escriben lo que quieren, solo aquello que vende. Carecen de generosidad.

Alguien puede pensar que la generosidad es un rasgo de carácter que habita en el cerebro de los humanos, los que asi piensan están equivocados, la generosidad o la avaricia no son caracteristicas psicológicas de los humanos sino interiorizaciones del modo de proceder de la sociedad.

Para escribir este post yo he perdido tiempo y he dedicado esfuerzo, pasión y tripas. He sufrido un desgaste que nadie me pagará. ¿Entonces por qué lo hace, podria preguntarme usted imbuido por las ideas de lucro cesante?

No negaré que en mi exista una cierta vanidad de lograr lectores para mis ideas, pero si existe esa vanidad al menos no me lleva a ocultar este post, lo exhibo para que cualquiera pueda leerlo gratis, eso es generosidad, y no es una virtud piadosa que opera desde mi inconsciente. Es mi posición politica sobre el Gran Lucro, mi posición de rebeldia frente al beneficio privado, al lado de las nuevas tecnologias que lo permiten y frente a los lobbyes que lo entorpecen.

Si hay una docena de personas que pueden beneficiarse de su lectura me doy por satisfecho y si encima me dejan un comentario, entraré en éxtasis.

Hay que desapegarse de todo incluyendo al desapego. Eso es la felicidad: ir viviendo, pero enterándose de qué va la vida, en este caso escribiendo por placer como si no costara nada de hacer, como si me fuera dictado por una voz sobrenatural y yo no hubiera dedicado un par de horas de mi tiempo.




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