El poder de lo pequeño: alopatia y homeopatia condenadas a entenderse
Cuando me reuno con mis colegas homeópatas suelo decirles con reiteración que a la homeopatia le hace falta ponerse al dia en el tema de las indicaciones: construir una nueva materia medica o mejor un repertorio moderno que utilice la misma jerga que usamos en la medicina actual de tal modo que pueda ser utilizada por todos los médicos de una manera clara y precisa.
Ellos suelen ponerme ciertas objeciones respecto a esta cuestión sobre las que volveré más abajo.
Como todo el mundo sabe la homeopatia procede del campo del saber de la toxicología. Una determinada sustancia ejerce una acción tóxica determinada en múltiples sistemas u órganos y la homeopatía utiliza esta clínica de la intoxicación como guia para proponer medicamentos diluidos y homeopatizados para causar un efecto inverso.
Es la bien conocida fórmula del “simili similibus curantur”, es decir que dando dosis pequeñas o infinitesimales de una substancia -que en dosis ponderales sería tóxica- conseguimos curar una determinada sintomatologia, la que provocaria aquella en dosis ponderales.
Ahora bien, vale la pena señalar que las enfermedades humanas no se deben a intoxicaciones con sustancias tóxicas sino que se presentan de forma espontánea.
Lo que la homeopatia hace es operar por similitud: si la cantaridina levanta ampollas y es corrosiva para las vias urinarias, se utiliza el Cantharis vesicatoria tanto para las lesiones ampollosas como para las cistitis, prostatitis o uretritis. Si la estricnina provoca dolores estomacales la Nux vomica es un buen medicamento para las dispepsias, etc.
El problema es que las cosas no son tan sencillas -tal y como me cuentan los homeópatas- porque los efectos de la homeopatia no tienen tanto que ver con la enfermedad sino con la modalidad es decir con la forma en que un determinado paciente reaccione a la enfermedad y cómo construye el sintoma. Para entender mejor qué es una modalidad recomiendo al lector que visite este otro post donde explico la dificultad que existe a la hora de discriminar qué es un rasgo de qué es es una modalidad.
Lo cierto es que nosotros los humanos tenemos una tendencia a oscilar entre polaridades a la hora de construir modalidades lo que añade una dificultad más a la hora de elegir un medicamento único que cubra la mayor parte de la patología que presenta el paciente tal y como propone la homeopatia unicista.Por ejemplo podemos tener deseos de alimentos que nos sienta mal, no tener sed y beber mucho, ser frioleros y buscar el frio, ser muy calurosos y empeorar con el frio o mejorar con el calor, etc.
Y es cierto que existen medicamentos- los llamados policrestos- que cubren una gran cantidad de síntomas y en casi todos los órganos y aparatos. Más allá de eso, son capaces de mejorar polaridades opuestas, Por ejemplo Natrum muriaticum es capaz de adaptarse bien a su propia patogenesia mental (persona que rechaza el consuelo, que empeora con los mimos o que busca la soledad y es reservada) con su polo opuesto: una persona alegre, gregaria, comunicativa, y sentimental. Una de sus polaridades consiste en su comportamiento a la orilla del mar, casi siempre el mar es nefasto para Natrum muriaticum que suele agravar despues de un dia de playa, pero no obstante es posible tambien lo contrario: que mejore en el mar.
Más aun: podemos encontranos en una misma persona una modalidad fisica tipicamente Pulsatilla y una mentalidad tipicamente Natrum Muriaticum. ¿Qué medicamento elegir entonces?
Lo cierto es que parece que los medicamentos homeopáticos gravitan entre ellos de tal manera que pareciera que una determinada patogenesia fuese a convertirse con el paso del tiempo en otra. No es infrecuente que Pulsatilla agrave hacia Silicea y que comparta similitudes con Natrum muriaticum, con Nux vomica y con otros semipolicrestos como Apis, Rhus Tox o Bryonia. Lo mismo sucede con Calcarea carbonica y Sulfur que parece ser un resultado evolutivo de la progresión de la patologia carbonica en otra epoca de la vida junto a Lycopodium que es el resultado quizá final de una larga evolucion a traves de transiciones gobernadas por otras patogenesias menores.
Algo que coincide con la idea psicológica de que en realidad la personalidad no es un constructo estable sino cambiante y que en cualquier caso no debe hacernos perder de vista que no existen “personalidades homeopáticas” sino fenotipos reaccionales inciertos que pueden llevarnos al error si tratamos de identificar un medicamento con un rasgo de personalidad concreto, que además oscilan entre patogenesias y que suelen sucederse unas a otras dependiendo de la edad, de los acontecimientos de la vida y quizá de la activación de otras diatesis (vulnerabilidades) ocultas.
Dicho de una manera más clara: los medicamentos homeopáticos no tienen alma, ni son entidades superponibles a los constructos sobre la personalidad sino patogenesias, es decir toxicidades que como toda toxicidad va desde un grado leve a uno más grave.
Con todo el problema que para mi limita y mucho el uso de la homeopatia es la inexistencia de modelos biológicos o experimentales para las enfermedades mentales algo que por cierto comparten con la investigación de psicofarmacos convencionales ¿donde encontrar una rata esquizofrénica, si la esquizofrenia es una enfermedad tipicamente humana?. No existe ninguna intoxicación que imite ni de lejos una esquizofrenia, por más que la psicosis atropínica por ejemplo (de Stramonium, Belladona o de Hyosciamus) se le parezcan. Las psicosis exógenas tienen ciertas similitudes con las psicosis desencadeadas por tóxicos pero la esquizofrenia no es en absoluto asimilable a ellas. Lo mismo sucede con la depresión humana: no es asimilable a las reacciones por perdida tipicas de Ignatia.
En realidad lo mismo sucede con la anorexia mental o la bulimia: no son enfermedades que puedan reducirse a “falta de apetito” o “vómitos despues de comer”, que por cierto son dos sintomas nada especificos y cubiertos por un sin fin de medicamentos. En las enfermedades mentales no tenemos más remedio que descomponer el cuadro clinico en sintomas aislados y ir de uno en uno tratando de socavarlos mejorando ciertos síntomas del sindrome total que pudieran contribuir a agravarlo, mantenerlo o desencadenarlo. Es precisamente por eso que en el post anterior hablé del tratamiento homeopático de la inanición y no del tratamiento de la anorexia que es algo más complejo que adelgazar por dejar de comer o por falta de apetito.
El mayor inventor de patogenesias es el hombre.
Asi por ejemplo nos encontramos con el caso de la adicción. Una adicción no es ni de lejos reducible a una intoxicación. En la adicción se suceden fenemoenos biológicos inconmensurables y que acompañan a la intoxicación misma: la dependencia, la tolerancia, el craving, la hegemonia o saliencia del deseo de una droga concreta no son sintomas catalogados en los repertorios y no tenemos más remedio que construir y experimentar nuevos o viejos fármacos que puedan remedar las enfermedades reales que presentan los enfermos reales, los de hoy.
Pongo el ejemplo del Opium homeopático. Todo el mundo sabe que una intoxicación por opio o sus derivados genera un cuadro llamado narcosis que se caracteriza por un estado de adormecimiento estúpido con indiferencia al dolor y a los estimulos del ambiente. En un grado más alto de intoxicación el opio puede terminar con la muerte por parada respiratoria.
De modo que en su versión homeopática el Opium puede resultar útil para tratar las apneas del lactante o ciertas apneas de los adultos. Pero para mi la indicación más importante es aquella que se dirigiera a una actualizada taxonomia del estupor.
¿Que formas de estupor pudieran ser susceptibles al tratamiento con Opium?
Existen tres formas clinicas de estupor:
- La depresiva
- La catatónica
- La psicotraumática.
Una buena repertorizacion del Opium seria aquella que nos dijera en qué casos va a ser útil administrarlo y en cuales no. Es muy posible que el Opium sea un buen remedio agudo y que pueda revertir un cuadro de estupor subsiguiente a un ataque sexual, a un traumatismo psicológico importante con una crisis estuporosa por parte del paciente.Dicho de otra forma podria ser util en el TEP (trastorno por estrés postraumático) bien como tratamiento o bien como profilaxis siempre y cuando el paciente reaccione con congelación emocional pero no en los casos de activación (arousal).
¿Podria ser util en las depresiones inhibidas?
A eso me refiero cuando hablo de que está por escribir un repertorio que recoja las nuevas nomenclaturas médicas. Una puesta al dia no le vendría mal a la Homeopatia que debe entederse siempre como un complemento y no como una alternativa.
Es evidente que hoy por hoy existen limitaciones a su uso, al menos en psiquiatría.






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