Archivos en la Categoría 'mente'

30
oct
10

Mente animal

Una serie de cinco videos a propósito de la conciencia animal que trata de responder a las preguntas ¿tienen consciencia y emociones los animales? ¿Son conscientes de ellas? ¿Podemos averiguar algo sobre ello a través de nuestra propia conciencia?

Video 1.-

Video 2.-

Video 3.-

Video 4.-

Video 5.-

08
ago
10

Oportunidades y limitaciones de la homeopatía

El poder de lo pequeño: alopatia y homeopatia condenadas a entenderse

Cuando me reuno con mis colegas homeópatas suelo decirles con reiteración que a la homeopatia le hace falta ponerse al dia en el tema de las indicaciones: construir una nueva materia medica o mejor un repertorio moderno que utilice la misma jerga que usamos en la medicina actual de tal modo que pueda ser utilizada por todos los médicos de una manera clara y precisa.

Ellos suelen ponerme ciertas objeciones respecto a esta cuestión sobre las que volveré más abajo.

Como todo el mundo sabe la homeopatia procede del campo del saber de la toxicología. Una determinada sustancia ejerce una acción tóxica determinada en múltiples sistemas u órganos y la homeopatía utiliza esta clínica de la intoxicación como guia para proponer medicamentos diluidos y homeopatizados para causar un efecto inverso.

Es la bien conocida fórmula del “simili similibus curantur”, es decir que dando dosis pequeñas o infinitesimales de una substancia -que en dosis ponderales sería tóxica- conseguimos curar una determinada sintomatologia, la que provocaria aquella en dosis ponderales.

Ahora bien, vale la pena señalar que las enfermedades humanas no se deben a intoxicaciones con sustancias tóxicas sino que se presentan de forma espontánea.

Lo que la homeopatia hace es operar por similitud: si la cantaridina levanta ampollas y es corrosiva para las vias urinarias, se utiliza el Cantharis vesicatoria tanto para las lesiones ampollosas como para las cistitis, prostatitis o uretritis. Si la estricnina provoca dolores estomacales la Nux vomica es un buen medicamento para las dispepsias, etc.

El problema es que las cosas no son tan sencillas -tal y como me cuentan los homeópatas- porque los efectos de la homeopatia no tienen tanto que ver con la enfermedad sino con la modalidad es decir con la forma en que un determinado paciente reaccione a la enfermedad y cómo construye el sintoma. Para entender mejor qué es una modalidad recomiendo al lector que visite este otro post donde explico la dificultad que existe a la hora de discriminar qué  es un rasgo de qué es es una modalidad.

Lo cierto es que nosotros los humanos tenemos una tendencia a oscilar entre polaridades a la hora de construir modalidades lo que añade una dificultad más a la hora de elegir un medicamento único que cubra la mayor parte de la patología que presenta el paciente tal y como propone la homeopatia unicista.Por ejemplo podemos tener deseos de alimentos que nos sienta mal, no tener sed y beber mucho, ser frioleros y buscar el frio, ser muy calurosos y empeorar con el frio o mejorar con el calor, etc.

Y es cierto que existen medicamentos- los llamados policrestos- que cubren una gran cantidad de síntomas y en casi todos los órganos y aparatos. Más allá de eso, son capaces de mejorar polaridades opuestas, Por ejemplo Natrum muriaticum es capaz de adaptarse bien a su propia patogenesia mental (persona que rechaza el consuelo, que empeora con los mimos o que busca la soledad y es reservada) con su polo opuesto: una persona alegre, gregaria, comunicativa, y sentimental. Una de sus polaridades consiste en su comportamiento a la orilla del mar, casi siempre el mar es nefasto para Natrum muriaticum que suele agravar despues de un dia de playa, pero no obstante es posible tambien lo contrario: que mejore en el mar.

Más aun: podemos encontranos en una misma persona una modalidad fisica tipicamente Pulsatilla y una mentalidad tipicamente Natrum Muriaticum. ¿Qué medicamento elegir entonces?

Lo cierto es que parece que los medicamentos homeopáticos gravitan entre ellos de tal manera que pareciera que una determinada patogenesia fuese a convertirse con el paso del tiempo en otra. No es infrecuente que Pulsatilla agrave hacia Silicea y que comparta similitudes con Natrum muriaticum, con Nux vomica y con otros semipolicrestos como Apis, Rhus Tox o Bryonia. Lo mismo sucede con Calcarea carbonica y Sulfur que parece ser un resultado evolutivo de la progresión de la patologia carbonica en otra epoca de la vida junto a Lycopodium que es el resultado quizá final de una larga evolucion a traves de transiciones gobernadas por otras patogenesias menores.

Algo que coincide con la idea psicológica de que en realidad la personalidad no es un constructo estable sino cambiante y que en cualquier caso no debe hacernos perder de vista que no existen “personalidades homeopáticas” sino fenotipos reaccionales inciertos que pueden llevarnos al error si tratamos de identificar un medicamento con un rasgo de personalidad concreto, que además oscilan entre patogenesias y que suelen sucederse unas a otras dependiendo de la edad, de los acontecimientos de la vida y quizá de la activación de otras diatesis (vulnerabilidades) ocultas.

Dicho de una manera más clara: los medicamentos homeopáticos no tienen alma, ni son entidades superponibles a los constructos sobre la personalidad sino patogenesias, es decir toxicidades que como toda toxicidad va desde un grado leve a uno más grave.

Con todo el problema que para mi limita y mucho el uso de la homeopatia es la inexistencia de modelos biológicos o experimentales para las enfermedades mentales algo que por cierto comparten con la investigación de psicofarmacos convencionales ¿donde encontrar una rata esquizofrénica, si la esquizofrenia es una enfermedad tipicamente humana?. No existe ninguna intoxicación que imite ni de lejos una esquizofrenia, por más que la psicosis atropínica por ejemplo (de Stramonium, Belladona o de Hyosciamus) se le parezcan. Las psicosis exógenas tienen ciertas similitudes con las psicosis desencadeadas por tóxicos pero la esquizofrenia no es en absoluto asimilable a ellas. Lo mismo sucede con la depresión humana: no es asimilable a las reacciones por perdida tipicas de Ignatia.

En realidad lo mismo sucede con la anorexia mental o la bulimia: no son enfermedades que puedan reducirse a “falta de apetito” o “vómitos despues de comer”, que por cierto son dos sintomas nada especificos y cubiertos por un sin fin de medicamentos. En las enfermedades mentales no tenemos más remedio que descomponer el cuadro clinico en sintomas aislados y ir de uno en uno tratando de socavarlos mejorando ciertos síntomas del sindrome total que pudieran contribuir a agravarlo, mantenerlo o desencadenarlo. Es precisamente por eso que en el post anterior hablé del tratamiento homeopático de la inanición y no del tratamiento de la anorexia que es algo más complejo que adelgazar por dejar de comer o por falta de apetito.

El mayor inventor de patogenesias es el hombre.

Asi por ejemplo nos encontramos con el caso de la adicción. Una adicción no es ni de lejos reducible a una intoxicación. En la adicción se suceden fenemoenos biológicos inconmensurables y que acompañan a la intoxicación misma: la dependencia, la tolerancia, el craving, la hegemonia o saliencia del deseo de una droga concreta no son sintomas catalogados en los repertorios y no tenemos más remedio que construir y experimentar nuevos o viejos fármacos que puedan remedar las enfermedades reales que presentan los enfermos reales, los de hoy.

Pongo el ejemplo del Opium homeopático. Todo el mundo sabe que una intoxicación por opio o sus derivados genera un cuadro llamado narcosis que se caracteriza por un estado de adormecimiento estúpido con indiferencia al dolor y a los estimulos del ambiente. En un grado más alto de intoxicación el opio puede terminar con la muerte por parada respiratoria.

De modo que en su versión homeopática el Opium puede resultar útil para tratar las apneas del lactante o ciertas apneas de los adultos. Pero para mi la indicación más importante es aquella que se dirigiera a una actualizada taxonomia del estupor.

¿Que formas de estupor pudieran ser susceptibles al tratamiento con Opium?

Existen tres formas clinicas de estupor:

  • La depresiva
  • La catatónica
  • La psicotraumática.

Una buena repertorizacion del Opium seria aquella que nos dijera en qué casos va a ser útil administrarlo y en cuales no. Es muy posible que el Opium sea un buen remedio agudo y que pueda revertir un cuadro de estupor subsiguiente a un ataque sexual, a un traumatismo psicológico importante con una crisis estuporosa por parte del paciente.Dicho de otra forma podria ser util en el TEP (trastorno por estrés postraumático) bien como tratamiento o bien como profilaxis siempre y cuando el paciente reaccione con congelación emocional pero no en los casos de activación (arousal).

¿Podria ser util en las depresiones inhibidas?

A eso me refiero cuando hablo de que está por escribir un repertorio que recoja las nuevas nomenclaturas médicas. Una puesta al dia no le vendría mal a la Homeopatia que debe entederse siempre como un complemento y no como una alternativa.

Es evidente que hoy por hoy existen limitaciones a su uso, al menos en psiquiatría.

01
ago
10

Tratamiento homeopático de la inanición

China oficinalis

Hace pocos dias he tenido ocasión de ver algunos casos de inanición de causa incierta que terminaron derivados a la Unidad de trastornos alimentarios que dirijo por sus médicos de familia. Lo cierto es que cuando nos enfrentamos con uno de esos casos en la consulta y es además una chica joven lo más probable es que el diagnóstico de sospecha vaya en la dirección de una anorexia mental.

Sobre este asunto ya he hablado en otros post, por lo que dirijo al lector interesado a estos titulos:

Anorexia sin anorexia

Caquexias de origen inexplicable

Sea como sea la inanición es el lugar de confluencia donde se dan cita multiples procesos de causa bien distinta, entre los que citaré:

  • La delgadez constitucional agravada por alguna circunstancia de la vida, como la nostalgia, la perdida amorosa, los cambios de dieta o el exceso intelectual.
  • La anorexia mental propiamente dicha donde existe un deseo consciente y voluntario de adelgazar y que conocemos con el nombre de cogniciones anoréxicas o pulsión hacia la delgadez.
  • El sindrome de PANDAS que es una infección crónica por el estreptococo beta hemolitico y que compromete según mi opinión la tensegridad de la matrix extracelular y da origen a cuadros indistinguibles de la anorexia mental salvo por el hecho de que no suelen haber cogniciones anoréxicas.
  • Cabe no olvidar las enfermedades caquectizantes como la tuberculosis y el sindrome de Simmonds-Seehan.

Con independencia de la causa lo cierto es que es posible llegar a una situación de inanición con mucha facilidad en ese segmento de tiempo que conocemos como adolescencia y lo que es peor: recuperar el peso y las condiciones premórbidas es bastante laborioso por las razones que mas abajo comentaré. Y que el tratamiento es muy parecido, tal y como realizamos en nuetsra Unidad de Tratornos alimentarios: se trata  de un tratamiento multdisciplinar que incluye:

  • Tratamiento psicológico cognitivo-conductual al uso dirigido a modificar las cogniciones erróneas sobre la alimentación, mejorar las relaciones interpersonales, dotar de recursos psicológicos a las jóvenes para enfrentar los frecuentes disconformidades con su cuerpo y propiciar el reconocimiento o conciencia de enfermedad.
  • Rehabilitación alimentaria que incluye la realimentación tutelada bien en régimen hospitalario, de dia o ambulatorio.
  • Tratamiento médico que tratará de atender tres niveles pricipales, el mental, el endocrinológico, el sanguineo o cualquiera otro que pudiera presentarse.

Voy a referirme en este post al tratamiento médico que realizo y que en muchas ocasiones derivo hacia tratamientos homeopáticos que he ido elaborando yo mismo con la ayuda de otros homeópatas a los que más abajo me referiré. Es precisamente esta experiencia la que pretendo transmitir en este post.

Gull y Lasègue son los descriptores clásicos de la anorexia mental, antes llamada melancolia erotica o tisica y quizá tambien anemia perniciosa. Fueron ellos los primeros en describir sus sintomas y ne proponer un tratamiento médico, al tiempo que formulaban su etiologia psicógena. Lo que proponian en sus articulos publicados en 1876 no es muy diferente de lo que hacemos hoy:

1.- Alimentación forzada.

2.- Prohibición del ejercicio.

3.- Calentamiento

De los tres consejos clásicos voy a referirme por su curiosidad al ultimo es decir a la observación clinica de que las anorexicas están siempre frias, lo que no observaron ni Gull ni Lasegue es que mejoraban con frio, una modalidad tipicamente homeopática y que rechacen el calor tanto como la comida.

En realidad la frialdad de las anoréxicas tiene que ver con la inanición, es decir por la falta de combustible biologico,  se trataria de un sintoma explicable a partir de la restricción calórica. Lo cierto es que la frialdad puede explicarse de este modo pero no que esa frialdad mejore con frio. Las anoréxicas no mejoran subjetivamente con el calor sino con el frio. Lo que nos lleva de cabeza hacia uno de los principales remedios de la inanición, me refiero al remedio homepático Secale cornutum (cornezuelo de centeno) que a diluciones de 15 CH tiene efectos beneficiosos sobre la hipoendocrinia o panhipopituitarismo junto con otro medicamentos homeopáticos que están en este post..

Lo realmente curioso de la inanición es que responde muy lentamente a los nutrientes alimentarios, existe como una disminución de la respuesta a esos mismos nutrientes, como si el organismo no pudiera aprovecharlos. Usualmente se trata de un sintoma que ha sido pasado por alto por los especialistas: las anoréxicas en situación de debilitamiento o inanición no pueden aprovecharse de los nutrientes aportados por la razón de que la digestión, transporte, absorción y aprovecahmiento celular de estos nutrientes es necesario un aporte de energia, una energía que anda en restricción y que se dedica a mantener por encima de todo la homeostasis. Las dietas sobrecargadas o hipercalóricas están destinadas al fracaso. Recuperar el peso premorbido puede resultar una tarea heroica y hacernos caer en el frecuente error de que la paciente nos está haciendo trampas.

Es conveniente recordar que en una situación de inanición el principal elemento u órgano alterado es la matriz extracelular, es decir la pelicula que conecta todas las células del cuerpo entre sí y que está compuesta quimicamente por cosas muy sencillas de recordar: agua, sales y oxigeno. Es precisamente esto lo que falla y lo que termina en alargar la recuperacion de estas niñas una vez han sido sometidas a un plan de rehabiltación alimentaria.

La forma más natural de lograr un mayor aporte de oxigeno a traves de la matriz es con la hematita 8DH es decir con el hierro oxidado de algunos minerales ricos en Fe, tambien vale el Ferrum metallicum a 7-9 o 15 CH. Otra forma mas directa es aportar el Oxigenium en su forma homeopatica a 30 o 200 CH . Y está por demostrar algo que va por mi cabeza desde hace un cierto tiempo: si la reoxigenación a través de la cámara hiperbárica será, en el futuro, un tratamiento alternativo de las inaniciones crónicas.

En la matriz extracelular existen además otras cosas que no son quimicas sino biológicas, como células inmnológicas que suelen estar en deficit tambien en estos casos de inanición y que afecta tanto a la serie roja como a la serie blanca y aunque en sangre periférica encontremos cifras normales de eritrocitos o casi normales (que no justifican una intervención médica convencional) lo cierto es que hay que sobreentender que en toda situación de inanicicón crónica existe un deficit de oxigeno y un déficit inmunológico a nivel extracelular que no necesariamente puede detectarse en sangre periferica. La China a 7 CH es un buen remedio para estas leucopenias a veces sin leucopenia demostrable. La China oficinalis  es uno de los mejores medicamentos de debilitamiento progresivo tanto como lo es la Ignatia para las perdidas afectivas recientes.

Simultáneamente con estas ideas hay que atender también el sistema endocrino de las pacientes detenido por la propia inanición, son solo se trata de la amenorrea de la que hablé en este post sino de atender a la hipófisis en general que tiene además funciones de activación tireotropas y adrenocorticotropas a traves de la TSH y la ACTH, lo que hay que hacer es dar HIpofisis entera en su forma homepática a 200 CH en dosis mensuales, no hay que olvidar que la inanición sea electiva o no es un sindrome de Simonds -Seehan experimental. Y sin olvidarnos de el eje Cortico-hipotalamico que a 7 CH equilibra el sistema autónomo.

He notado que muchas de mis pacientes anoréxicas se aproximan a un perfil Pulsatilla y se caracterizan por un sintoma muy concreto: la vergüenza de su cuerpo y el temor a exponerse desnudas incluso en las pesadas. No todas las anoréxicas presentan este sintoma que me parece diferencial con el perfil completo de Pulsatilla que es  además un buen medicamento para combatir los desequilibrios endocrinos de muchas de las muchachas que tienen este perfil. Si nuestra muchacha cumple con estas caracteristicas, es un buen candidato a tomar Pulsatilla como remedio de fondo a 30 o 200 CH.

Con respecto al sindrome de PANDAS y en muchachas que presentan altas cifras de ASLO o elevada VSG como resultado de una infección estreptocócica subclinica tal vez desencadenada por una extracción dental, una intervención de ortodoncia prolongada o infecciones repetidas en zona ORL me ha dado buenos resultados el kefir como suplemento alimentario, la Tonsilla compositum Heel que impide las reinfecciones (viene en ampollas que pueden beberse o inyectarse), la Echinacea a 7-9 o 15 CH que  es un antibiótico natural de acción parecida a la China al que recientemente he unido el Kresosotum a 6CH recomendado en esta web por el homeopata catalán- afincado en Berlin Dr Joan Riera que me ha animado a escribir este capitulo práctico.

Atender al eje cortico-talámico es necesario para acortar las largas convalecencias de estas pacientes y animar al ovario a ponerse en marcha: tanto las bajas dosis de Luteinum a 4CH como la cápsula suprarenal a la misma dilución son las claves para que la regla vuelva a presentarse sin necesidad de recurrir a las hormonas ponderales (alopáticas) que en cualquier caso no estimulan los circuitos implicados sino que se limitan a suplantar una función suprimida.

05
jul
10

Rompetechos y la ley de la atracción

Hasta hace relativamente poco, la mayor parte de la gente creíamos que los optimistas lo son simplemente porque todo les va bien, y los pesimistas porque todo les va mal. Estábamos imbuidos de una causalidad rectilínea, lineal, estática que tenía sus raíces en los últimos siglos de explicaciones mecanicistas del mundo.

Pero las cosas han cambiado desde que la cuántica dejó de parecer una disciplina exclusiva de licenciados de alto nivel y se mostró como la más generosa y sensible de todas las ciencias, germinando y desplegando su multitud de ramitas hacia prácticamente todos los campos del conocimiento. Algunos aún se resisten a admitir sus innumerables aplicaciones a casi todo, pero, del mismo modo que no es necesario ser micólogo para saber que hay setas venenosas, no es necesario ser físico cuántico para comprender –aunque sea a nivel intuitivo- que de sus principios básicos (complejos y simples a la vez) surge una nueva comprensión del mundo y un nuevo modo de pensar la vida, visión que arrasó la concepción secular de las cosas y nos puso en camino de concebir desde otro prisma desde la mente humana a la célula, pasando por la botánica o cualquier cosa que esté integrada por elementos que vibran y que constituyen sistemas autoorganizados.

Esta idea no es original. Muchos -y me adhiero- piensan que en un futuro que ya está aquí el desconocer las ideas elementales de la física cuántica será tan limitador como puede serlo en nuestros días no hablar inglés o no saber manejar un ordenador. Es por esta razón que desde hace unos años han surgido obras como la famosa película documental “Y tú qué sabes?” (What the bleep do you know?) e incluso libros divulgativos, aunque a nivel más popular, del tipo de “El Secreto”. Pero, sea en el nivel que sea, han dado sus frutos y es por ello que a casi todo el mundo le suena familiar eso que algunos conocen como la “Ley de la Atracción” y, a algunos menos, conceptos como la sincronicidad de Jung o los campos mórficos de Sheldrake. Pero esto no importa ahora.

Rompetechos era un gracioso ejemplo gráfico de un optimista (miope en su caso, para más inri) que, debido a su aplastante miopía, iba generando destrozos y catástrofes a su alrededor pero a quien jamás ocurría nada malo. La Ley de la Atracción se encarnaba en él a la perfección y hasta nos hace pensar en el solipsismo dado que, para él, lo que no alcanzaba a ver simplemente no ocurría, ejemplificando cómo el mundo nos devuelve, como en reflejo, la misma visión con la que lo percibimos, en un flujo contínuo de sucesos en vaivén que, curiosamente, se acoplan como un guante a nuestro modo de ir por él.

Uno de los regalos más conocidos que nos ha hecho la cuántica es el llamado entanglement (entrelazamiento), que viene a enseñarnos que dos partículas alejadas entre sí ya sea un metro o sea kilómetros (en realidad la distancia es irrelevante, según los experimentos llevados a cabo), reaccionan igual y al mismo tiempo al ser intervenida una de ellas. Como saben, un hecho así no tiene ninguna explicación “razonable” en base a las leyes que la física tradicional conocía hasta ahora. Y sin embargo, es así: parecen existir unos hilos invisibles, una malla de causalidades, que correlacionan dos cosas, individuos, o sucesos que –según la lógica lineal- no tienen relación.

Y es ese entanglement o entrelazamiento, esos hilos invisibles, los que vinculan, por ejemplo, a un optimista y lo que le devuelve el mundo. De modo análogo, a una persona pesimista las cosas le irán mal por algo que popularmente llamamos “atraer la desgracia” o lo que la psicología llama “patrones repetitivos”, el psicoanálisis deseos reprimidos y el lenguaje popular “gafes”.

Quizá recuerden la pelicula “Forrest Gump” como ejemplo de un botarate a quien todo le sale bien y parece atraer la buena suerte que a su alrededor se ceba con casi todos aquellos más inteligentes que él mismo.

Rompetechos no creía en el mal, todo lo veía desde un prisma ingenuo (y miope), y no hay duda de que por eso mismo las desgracias jamás le ocurrían a él. Vean cómo incluso a un amenazante león lo tomaba por un cariñoso perrito:

(im

En realidad, en el mundo hay muchos rompetechos y, análogamente, también muchos pesimistas a los cuales todo les irá mal hasta que tomen conciencia de que el mundo y uno mismo estamos conectados por un entrelazamiento que nada sabe de nuestra ya caduca lógica. Es por esta razón que numerosos neurocientíficos ya hablan abiertamente de que es el cerebro el que crea la realidad y no al revés(1), lo cual –estarán de acuerdo- habríamos tomado por una aberración unas décadas atrás(2).

Es posible que si Rompetechos hubiera tenido conocimientos de cuántica le hubiera ocurrido como al cienpiés del cuento oriental, el cual dejó de saber coordinar sus pies en cuanto alguien le preguntó cómo podía hacer algo tan complicado y hubo de pararse a pensarlo. Y esto se debe a que hay principalmente dos vías para llegar a lo mismo pero hemos divinizado y sobresaturado demasiado una de ellas, la del intelecto. Hay cualidades que operan de forma muy distinta según se traten de un don natural pero descontrolado, o bien sean tomadas desde la atalaya de la conciencia.

Es seguro que el intelecto sea un enorme bien, una valiosísima herramienta, pero también es posible que sea necesario pero no suficiente. Si fuéramos conscientes de todas las probabilidades que nos ofrece el mundo en vez de limitarnos a enfocar la que más se ajusta a nuestro modo de verlo(3), quizá entonces también dejaríamos de estar tan subyugados por la materia (ese viejo sueño) y, de paso y lo que es aún mejor, acaso también por el sufrimiento.

Si observan bien la expresión de Thich Quang Duc -un monje budista que eligió inmolarse hace varios años como protesta por la opresión del budismo en Vietnam- comprenderán mejor a qué se refiere este post. No parece creíble que sólo con el intelecto pueda lograrse trascender el sufrimiento, sino que, una vez pasado por él, podemos  ir más allá.

Y más allá posiblemente esté todo entrelazado, entangled.

.

(1) Entrevista a Deepak Chopra aquí

(2) Según Francisco J. Rubia (catedrático de Fisiología de la UCM y autor de diversos libros) está bien establecido que la percepción no es una copia fidedigna de la realidad exterior, sino que sólo una parte se compone de estímulos externos, el resto es aportado por el cerebro. Para más información, ver esta conferencia del Dr. F. Rubia.

(3) En este post de este mismo blog hablamos de probabilidades y enfoques.

02
jul
10

Síntomas homeopáticos: psicopatología sutil

No hay enfermedades sino enfermos

Proverbio médico repetido hasta la saciedad que todos proclaman y pocos practican

Flor acampanada de la Datura estramonium,planta tóxica de uso homeopático

Una de las razones por las que me gusta tanto la homeopatia es porque tambien me gusta mucho la psicopatologia y siempre he sido un enamorado de la vieja psiquiatría europea, aquella que describió los síntomas mentales en profundidad y detalle antes de que todo pereciera en el altar de la psiquiatría pragmática americana y la sucesiva edición de los DSMs.

Los genetistas en la actualidad vuelven a preocuparse por los síntomas recortados, los microsintomas o los sintomas únicos en lugar de atender a los síndromes o a los trastornos mentales completos: una de las razones por las que se vuelve al sintoma es por la razón de que las poblaciones psiquiátricas son heterogéneas es decir son genéticamente distintas aun en la misma enfermedad. En este post hablé precisamente de esta cuestión.

El homeópata es un médico que busca sintomas que identifiquen a un enfermo y no tanto su enfermedad, por ejemplo el rubro “ansiedad” no identifica a nadie (todos podemos tener anisedad) sin embargo el rubro “mejora con los baños calientes” reduce la lista de posibilidades a una minoria.

Es realmente curioso asistir a la confección de una anamnesis homeopática por la búsqueda precisa de ese síntoma que pueda identificar el sufrimiento de un paciente y disecarlo entre miles de otros similares.

Para entender mejor lo que es un sintoma homeopático describiré tres niveles o estratos de búsqueda: los rasgos constitucionales, las modalidades y los estados. Me detendré sobre los dos primeros por considerarlos los más especificos.

Rasgos constitucionales.-

Existen sintomas que pertenecen al primer nivel, son los más dificiles de encontrar, los rasgos constitucionales y son dificiles porque el individuo probablemente ya los ha olvidado y no los refiere sino contaminados por otros aprendizajes ulteriores. En sintomas “generales” es donde vamos a encontrar estos rasgos constitucionales, tambien en el capitulo de “deseos y aversiones”, “miedos” e “ilusiones”.

Exige que la persona se ponga en el nivel de su niño interior y conteste al interrogatorio con la inocencia de un niño. ¿A que tuvo usted miedo cuando era pequeño? ¿A la oscuridad, a los fantasmas, al abandono? Es muy poco probable que un adulto reconozca tener miedo a la oscuridad, pero si ese miedo puede detectarse es un ejemplo de un miedo constitucional, es decir de un rasgo que no ha sido compensado por otros aprendizajes  que los han modificado u oscurecido, es por ello que la busqueda de un sintoma homeopático asi es fundamental y probablemente representa la mayor dificultad en la tarea de un homeopata o un psicopatólogo sutil que en cualquier caso anda buscando la subjetividad individual profunda de su paciente.

Cuando se hace una historia clinica se buscan precisamente estos sintomas recortados, estos sintomas que están señalando hacia una individualidad. La homeopatia me recordó precisamente esta técnica de rebuscar entre este tipo de sintomas que mas que señalar una enfermedad están señalando un enfermo, una idiosincrasia tanto constitucional como reaccional.

Lo mismo sucede con la lateralidad: se trata de algo innato que puede tambien sufrir variaciones. Las personas tenemos una lateralidad definida y cuando nos dañamos tendemos a hacerlo casi siempre en un hemicuerpo y que no tiene nada que ver con la lateralidad neurologica que en cualquier caso es anisotropica (existen al menos tres planos de lateralidad, lo que hace que podamos ser zurdos de pierna pero diestros de mano o de oido). La lateralidad izquierda-derecha o la lateralidad cambiante de Lycopodium (de derecha a izquierda), nos dan una pista de los remedios a utilizar.

La mejor-peor hora del dia es también algo innato y relacionado con la psicocronologia de nuestro organismo: peor al despertar es tipico de Lachesis que duerme mal y el empeoramiento de Sulfur suele ser a media mañana. Arsenicum empeora de noche.

Los deseos alimentarios y las aversiones son tambien constitucionales de no ser por la enorme cantidad de condicionamientos culturales, familiares, étnicos o de simple moda que se dan cita en ellos. Cuando se hace una historia clinica a un adolescente casi todos contestan que sus alimentos preferidos son las pastas o las hamburguesas, es decir comida-basura de esa que por alguna razón tanto agrada a cierta edad. Este tipo de respuesta no está señalando nada y el médico hará bien en pasarla por alto. Otra cosa son determinados deseos o aversiones como el pescado o el marisco tipicos de Phosphorus.

He nombrado al citar a Phophorus el fenómeno de la polaridad (aversión-deseo) que se conceptualizan del mismo modo. La razón de la existencia de estas polaridades que son constantes en los humanos tiene para mi una explicación posible: la existencia de rasgos constitucionales que se han suprimido en favor de otros aprendidos, es bien sabido que los humanos junto con las ratas somos de los pocos animales que podemos construir neofobias, es decir desarrollar un miedo a los alimentos desconocidos o a las estereotipias y preferencias bizarras. Asi se explica que Phosphorus pueda tener deseo de pescado o aversión por el mismo, en realidad el deseo seria algo ligado a su naturaleza mientras la aversión seria algo ambiental que diseminaria en dos polos su preferencia  innata. Afortunadamente la homeopatía considera -como tambien hace el psicoanálisis- tanto la aversión como el deseo como pertenecientes a un mismo origen patogenésico en este caso.

Con todo lo importante es no detenerse demasiado en los alimentos concretos y anotar sobre todo las preferencias con los sabores, por ejemplo la preferencia por el dulce o el chocolate tipicos de Pulsatilla y Lycopodium discriminan mejor que el gusto por un alimento concreto que en cualquier caso puede haber sido condicionado por el hábito. El gusto por el alcohol tambien discrimina mejor (Nux vomica, Sulfur) que cualquier otra bebida, del mismo modo que la sed ardiente de Lycopodium o la ausencia de sed de Pulsatilla o la preferencia por el agua muy fria de Veratrum o Phosphorus o incluso el beber a pequeños tragos de Arsenicum pueden orientar hacia la busqueda del simillinum..

La reacción ante el enfado o el disgusto es tambien muy orientativa de un rasgo constitucional: algunas personas cuando se disgustan buscan activamente el consuelo (Pulsatilla) mientras otras se esconden para llorar amargamente y no buscan ni aceptan consuelo (Natrum muriaticum), son las mismas que prefieren los alimentos salados y el pan y mantienen relaciones ambivalentes con el sol y el agua del mar.

Del mismo modo hay personas que mejoran con el aire libre o el movimiento (Rhus Tox) mientras otras buscan la quietud (Bryonia), otras no toleran los ambientes cargados y se acaloran o enrojecen facilmente (Pulsatilla, Ignatia), otras son frioleras como Nux Vomica y otras muy calurosas (Sulfur)

Uno de los rasgos de personalidad que suele mantenerse tambien constante es la sensibilidad a la admonición: determinadas personas no pueden tolerar que las riñan o les den reprimendas (Phosphorus), incluso pueden llegar a enfermar por tal cosa. En mi opinión esta extrema sensibilidad junto con la sensibilidad a la música de Aurum que incluso llora cuando oye determinado tipo de música o la sensibilidad de Phosphorus son rasgos constitucionales. Algunas personas son muy sensibles a los olores y los ruidos como Sepia o a las picaduras de insectos (Apis, Ledum pallustre)

De todos los rasgos de personalidad conocidos en psicologia me parece que el rasgo “cooperación” es uno de las más independientes del condicionamiento posterior, junto con el “altruismo”,  la “clarividencia” y la “compasión” todos cubiertos por Phosphorus. Del mismo modo los remedios egoístas son tres, Sulfur, Nux Vomica y Lycopodium, es muy probable que el egoismo sea tambien un rasgo constitucional. Tambien considero los celos y la posesividad de Lachesis como constitucionales más allá de la experiencia personal o la exposición a situaciones de celos en la infancia, se trata  de niños que se enferman por celos al nacer un hermanito.

Modalidades.-

Tal y como dije más arriba resulta dificil discriminar un rasgo constitucional de un rasgo aprendido, tanta mas seguridad cuanto mas anclado en la infancia y el desarrollo se incruste el sintoma. Las modalidades se suponen rasgos pero no estoy seguro si responden a estrategias facilitadas genéticamente o bien a tareas aprendidas a posteriori. Por ejemplo es dificil saber si “la mejoria en la playa” de Medorrynum es constitucional o aprendida, tampoco podemos saber si ese sentimiento de culpa que apresa a este medicamento o a Veratrum es o no es constitucional.

En realidad llamamos modalidad a aquello que hace el paciente con su síntoma a fin de mejorarlo, neutralizarlo o derivarlo hacia un determinado esquema cognitivo que le permita experimentarlo desde una posición conocida, desde su patrón de reactividad habitual. El concepto de modalidad está relacionado con el concepto psicoanalitico de defensa y probablemente el uso de unas modalidades u otras participa tanto de factores constitucionales como de aprendizajes facilitados.

Por ejemplo Arsenicum y cualquiera de sus sintomas empeora de noche pero mejora con agua caliente bebida a pequeños sorbos, tambien mejora con los baños calientes. No sabemos si esto es constitucional pero un paciente que presente cualquier sintoma y trate de aliviarse a través de estas estrategias está usando la patogenesia de Arsenicum que provoca además una gran inquietud, sed y una tendencia a la hiperactividad.

El capitulo donde podemos ver mejor las modalidades de los pacientes es el de “trastornos por”, se trata de los trastornos o enfermedades que arrancan a partir de un estrés identificable.

Lo interesante de este capitulo es que nos permite observar de cerca las maniobras del paciente cuando sufre alguna adversidad y que constituye un amplio epígrafe en psicología conocido como trastornos adaptativos o trastornos secundarios a estrés.

La gracia de la homeopatia es que no se conforma con saber que existe una relación entre la injuria y la enfermedad sino que describe múltiples posibilidades que en sí mismas representan modalidades. Asi:

Suponga que asiste a la muerte de un familiar querido, su padre, madre o hermano. Esta perdida puede ser vivida de muchas maneras a pesar de que es sólo eso un acntecimiento estresante por ser una perdida significativa.Todos los sistemas psicológicos aceptan que este acontecimiento puede causar enfermedades tanto fisicas como mentales.

Pero no es sólo el acontecimiento lo que hace enfermar a las personas sino los mecanismos que ponemos en marcha para aliviar, entender o explicarnos esa perdida, asi como las consecuencias que sobre nuestra vida podemos anticipar.

Algunas personas la viven desde la cólera o la rabia, otras desde la indignación, otras desde la pena silenciosa. Puede ser vivido desde la decepción o desde el abandono, desde la traición o desde la perdida de confianza en Dios. cada cual va a hacer algo con ese sentimiento de perdida y es precisamente ese algo (su modalidad) lo que nos está mostrando la subjetividad más profunda del sujeto, es decir sus automatismos emocionales anclados en aprendizajes precoces.

En este caso tomaremos dos sintomas: uno el sintoma objetivo de la perdida y otro la modalidad del paciente en si. Esta modalidad nos va a dar en realidad muchos datos sobre el funcionamiento de su mente dado que esas estrategias emocionales son en realidad automatismos o condicionamientos aprendidos aunque quizá relacionados con su idiosincrasia constitucional. No debemos olvidar que el funcionamiento intrinseco del cerebro (memoria y anticipación) representan las formas de aprendizaje: esos emparejamientos que llamamos condicionamiento que es la forma mas primitiva de aprender que tienen las células, tambien las neuronas.

Esta es la razón por la que determinados patrones tienden a estabilizarse y a repetirse, no tanto porque la personalidad sea de una pieza, estable y para siempre sino porque la tendencia de los humanos es a reaccionar siempre de la misma manera, siguiendo surcos conocidos.

Vale la pena señalar que para este tipo de acontecimientos vamos a encontranos dos medicamentos de tropismo por el SNC, la Staphysagria y la Ignatia Amara.

Un sintoma homeopático es aquello que nos diferencia de los demás, algo perceptual o sensitivo, que casi nunca nadie nos preguntó y a lo que casi nunca prestamos atención y que sin embargo convive con nosotros desde siempre y para siempre en nuestra naturaleza más profunda.

19
jun
10

Histeria y chacras

Hace pocos dias tuve ocasion de ver en mi consulta a una muchacha de 21 años afecta de una histeria de conversión. La paciente se habia quedado paralítica de ambos brazos súbitamente y a raiz de haberse presentado a un examen, durante la espera en el hall de la facultad tuvo un pequeño desmayo (una lipotimia) y después al recobrar el conocimiento quedó en esa situación de paralisis flácida de ambos miembros superiores. Naturalmente la paciente no pudo presentarse al examen, fue llevada a urgencias donde le diagnosticaron un trastorno de pánico (sic), le inyectaron un sedante y la mandaron a casa  tranquilizándola respecto a la causación psicógena de su dolencia. “No tenia nada”.

Tal y como le pronosticaron los médicos, la paciente fue recuperando poco a poco la movilidad de sus MMSS, aunque estuvo aun unos dias imposibilitada para comer, escribir, lavarse y usar sus manos.

Cuando vino a mi consulta ya no presentaba ningun signo de parálisis aunque en realidad la paciente no vino a consultarme sobre ello sino sobre su malestar con su propio cuerpo relacionado con una bulimia purgativa.

El caso me pareció una rareza y asi se lo hice saber a la residente que me acompañaba en la consulta y asi es: la histeria de conversión es hoy muy poco frecuente. Más abajo volveré sobre la causa de esta rareza.

Fue Sigmund Freud siguiendo las investigaciones de Charcot y Breuer quien a través de la hipnosis descubrió el misterio que se ocultaba detrás de los sintomas conversivos, habia algo que la paciente (usualmente del genero femenino) no queria llevar a a cabo, no queria recordar, no queria saber, usualmente algo vergonzoso o inmoral. Freud planteó que existía algo rechazado que desde el inconsciente mantenia una enorme influencia en la salud de la paciente y describió también el mecanismo mediante el cual esos elementos se mantenian alejados de la consciencia: se trataba de la represión. Simultáneamente a esta idea Freud inventó un metodo emparentado con la hipnosis al que llamó psicoanalisis que servía para poner a disposición de la conciencia el material rechazado. En este post existe una explicación histórica crítica sobre el descubrimiento que desde Freud llamamos trauma, una impresión sensorial que desborda la homeostasis psíquica provocando sintomas. Y tambien de sus pacientes más célebres.

Lo curioso es que desde entonces llamamos conversión histérica tan solo a las enfermedades sin causa médica que se manifiestan a traves del SN voluntario (por ejemplo a las enfermedades que se manifiestan en músculos como en el caso de mi paciente anterior) y además que se manifiestan a través de la paralisis, la paresia, la contractura o el temblor. Llama la atención que el dolor haya sido eliminado de su relación con la conversión y es asi hasta tal punto que se considera aun hoy que la conversión histerica es indolora.

Otra cosa que llama la atención es que aquellas enfermedades que se manifiestan a través del SNA (autónomo) no llevan la etiqueta de histericas, por más relacionadas que se encuentren con una impresion sensorial identificada. Por ejemplo si usted presenta un cuadro de diarrea, vomitos, dolor neuropático (fibromialgia), prurito, asma, hipertensión, dermatitis u otras de esas enfermedades que conocemos como psicosomáticas no será etiquetado de histeria sino de otra cosa, por ejemplo su médico le dirá tiene usted una ulcera gastroduodenal, es muy poco probable que le llamen histérico.

Y es que la histeria tiene muy mala prensa, hasta el punto que en el lenguaje coloquial se ha convertido en una especie de insulto  o descalificación pero seguramente la razón de la mala prensa que acumula esta etiqueta es que histeria se ha asimilado a simulación. Dicho de otra forma, el paciente histérico seria aquel que finge una enfermedad para beneficiarse de algo vinculado a ella, usualmente una incapacidad para hacer algo.

Volviendo al caso de mi paciente más arriba citada es obvio que su ataque histérico le impidió llevar a cabo su examen, de ahi que  pensar que en realidad esa chica no queria presentarse al examen y forzara una enfermedad simulada y aparatosa son la causa y el efecto de un misma estrategia. La causa en la mentalidad médica tradicional e incluso en la opinión de la mayoria seria esta:

“Es una persona que tenia miedo a presentarse a un examen y fingió estar enferma para no llevarlo a cabo, su enfermedad y su ganancia secundaria son la misma cosa”.

Lo cierto es que hablando en un nivel de definición más profundo esta idea es absolutamente falsa. No me extenderé demasiado en contar el caso concreto de esta paciente sino para decir que presenta un trastorno de identidad muy profundo, un malestar enorme con rechazo hacia su cuerpo y una enorme vergüenza de su cuerpo sobre todo ante la exposición social.

En realidad la paciente no fingió un ataque para no hacer el examen sino que el ataque le sobrevino ante la exposición de un cuerpo que ella percibe como un estigma, un defecto moral. Es el malestar y la no-aceptación de su cuerpo, la vergüenza tan intensa que siente con él la que llevó a esa situación, que por interpretarla de algun modo deberiamos entenderla mas como una fobia social (como los que suceden a algunas personas cuando tienen que hablar en publico), con un ataque ante la exposición social que otra cosa.

Y una segunda consideración, este tipo de mecanismos no pueden controlarse de modo consciente, no dependen de la voluntad. Aunque es cierto que la simulación existe, en los casos de histeria no hay voluntariedad si bien existe una estrecha relación entre la situación histerógena y el ataque: tan próxima e intuitiva nos resulta que el médico siempre piensa en una histeria cuando se enfrenta a este tipo de pacientes, lo que significa en términos medicos: no hay organicidad, no hay pues enfermedad.

Si el primer error de la medicina moderna fue separar la conversión de la somatización o de la enfermedad psicosomática el segundo error fue considerar que sólo las enfermedades donde se encuentran pruebas objetivas de lesión son enfermedades.

1.-La conversión, la somatización y la enfermedad psicosomática comparten mecanismos parecidos a los que Freud describió en sus histéricas, sólo que afectan a distintos órganos y sistemas.

2.-Todas las enfermedades comienzan siendo energéticas (funcionales en términos de la medicina convencional), es decir comienzan en el plano mental o en en el plano vital. Es verdad que algunas enfermedades pueden comenzar en el plano fisico pero lo usual es que se extiendan de arriba-abajo (de la mente al cuerpo o del cuerpo vital al fisico)

Para entender mejor estos conceptos de cuerpo mental y cuerpo fisico dirijo al lector al post que titulé “La consciencia quintuple”, del que rescataré una idea: el cuerpo vital es como un calco, un molde autoemergente, una especie de tenue velo que acompaña al cuerpo fisico sin coincidir del todo con él. Dado que procede del cuerpo fisico tiene relaciones causales con él (causación descendente) hemos de admitir que tanto los cuerpos mentales como vitales tienen la posibilidad de curar o de enfermar al cuerpo fisico.

Sabemos además que el cerebro no se representa al mundo sino que a través de la mente filtra y procesa significados. Pero estos significados que no se representan en el cerebro pueden representarse en el cuerpo a través de los mapas que traza el cuerpo vital. Esta es la razón por la que la histeria sigue rutas imposibles desde el punto de vitsa neurológico y es por eso que el médico sabe que no está delante de una parálisis verdadera sino aproximada. Como en mi paciente anteriormente citada una parálisis verdadera no podria afectar a los dos miembros a la vez.

Pero mi paciente lo que estaba sintiendo era miedo, un miedo ante la exposición junto con la vergúenza -dos emociones muy tóxicas para el cuerpo vital- de exponer su cuerpo en un examen y que derivó en un síntoma sin sentido anatómico pero con mucho significado emocional. Su mente sintió miedo, su cerebro la procesó con sus automatismos aprendidos y sus condicionamientos educativos y su cuerpo se bloqueó, primero a través de una pequeña muerte (desmayo) y luego a través de una paralisis de miembros superiores.

Sabemos tambien que mientras nuestra mente filtra y procesa significados, nuestro cerebro es incapaz de representarse el estimulo, no asi el cuerpo que a través del cuerpo vital es capaz de representar la emoción previamente filtrada, procesada y amplificada por el cerebro.

Lo que emparenta precisamente la histeria con la somatización y la patologia psicosomática a través de una nueva concepcion que llamamos medicina cuerpo-mente es la consideración de que cada emoción tiene una correspondencia con un órgano o conjunto de organos relacionados por vecindad. La emocion amplificada seria un tóxico que interrumpiria el flujo de energia vital sutil a traves de cuerpo vital y llegaria a enfermar al cuerpo fisico o a provocarle alguna disfunción: eso que en medicina convencional llamamos trastornos funcionales.

Las correpondencias entre emociones y chacras son estas (el lector puede visualizar este corto y divertido video donde se explica la psicologia de loc chacras):

1.- Chacra raiz, ano, Tierra (supervivencia), miedo.

2.- Chacra genital (reproducción, placer), Agua, culpa.

3.- Chacra del ombligo, Fuego (voluntad), vergüenza, ira.

4.-Chacra del corazón (amor), Aire, hostilidad, rencor, dolor, aflicción.

5.-Chacra de la garganta, (verdad) sonido, voz, mentiras.

6.- Chacra del discernimiento o del entrecejo (tercer ojo, luz, ver), no darse cuenta de la Unidad, ilusión, separación.

7.- Chacra coronal, la fusion con el Todo (pensamiento), con el Cosmos, su enemigo es la tristeza y el apego, las perdidas afectivas.

Volviendo al ejemplo de la paciente cuyo caso nos ha servido para ilustrar este post, un diagnóstico de medicina mente-cuerpo con orientación hacia los psicologia de los chacras, nos indicaria que la paciente sufrió un atasco de la energia de su cuerpo vital a nivel de la garganta, a través de infiltraciones de energias tóxicas procedentes del chacra 1 (miedo) y 3 (vergüenza). El flujo de energia se detuvo en el chacra de la garganta afectando la inervación de sus miembros superiores y causando una parálisis que representa una mentira, la mentira que se dice a si misma respecto de su rechazo corporal. El discernimiento o chacra 6 vive en una ilusión: la ilusion de que se puede tener el cuerpo que se quiera, lo que en mi opinión es la causa de los malestares del cuerpo que encontramos en las muchachas afectas de trastornos alimentarios en nuestro entorno. Una ilusión que por si misma puede modificar el cuerpo vital y deformarlo en eso que en psiquiatria clásica llamamos trastornos del esquema corporal.

Después de escucharla la despedí con estas palabras:

Eres el avatar de ti misma.

Para terminar este post me gustaria dar una explicación sobre la disminución de morbilidad en la histeria de conversión y su transformación en otras patologias más severas. Siempre pensé que la patoplastia de las enfermedades mentales las llevaba a mudar su apariencia con el tiempo, el contexto y la cultura, algo que es indiscutible, sin embargo esta consideración por si sola no explica el fondo de la cuestión. Creo que hay dos razones para ello:

1.- La conceptualizacion clínica de la histeria se ha deslegitimado paralelamente al psicoanálisis, hemos sido los médicos, los medios de comunicación, el cine y otros quienes lo hemos hecho a través de esa sospecha que cuelga siempre de un malestar inexplicable: la simulación y el beneficio.

2.- Al separar la conversión de la somatización la mayor parte de los enfermos se han desplazado hacia la segunda opción en la consideración de que un ulcus gastroduodenal huele menos a psicológico que una fobia. El publico interpreta la causalidad psicológica como autoinducida y la mayor parte de los enfermos prefieren una etiqueta diagnóstica somática que psicológica.

3.- La histeria de conversión es demasiado sospechosa de estar relacionada con un evento traumatico recortado en el tiempo, es como si a mayor proximidad con un disgusto el médico y el propio paciente no creyeran demasiado en la seriedad de sus sintomas, es por eso que han emergido otros en su lugar.

Y esta misma idea la leí el otro dia en un texto de Sarno ( pag 46. 1998)

“Es como si el cerebro hubiera decidido que los sintomas de conversión ya no convencen como enfermedad, de manera que comienza a producir procesos en los cuales hay reacciones fisiológicas obvias, para ello se implica al sistema autónomo y al sistema inmunologico en la producción de sintomas”

Bibliografia.-

J. E. Sarno. “The mind-body prescription”. New York, Warner Books 1998.

25
abr
10

Predecir para ahorrar

En este post nos preguntábamos cuál es la causa de que a los humanos nos moleste tanto –a veces lo reconocemos, otras no- el no “tener la razón”, hecho que deriva con mucha frecuencia en tensiones, discusiones y/o frustraciones que representan un alto coste energético, y que por otro lado no suelen llevar a ningún buen puerto. (Los mediterráneos y latinos, dicho sea de paso, somos un pueblo que cree que los decibelios del grito convencen más al otro que la sensatez.)

Pero no se trata tan sólo de no “tener la razón” ante un interlocutor, sino también ante la vida.

“¿Por qué esa manía crónica de ajustar o encajar contínuamente la realidad a lo percibido o creído de antemano? Quizá porque en nuestro fuero interno nos molesta bastante que la realidad objetiva no acabe de coincidir con los esquemas que preconcebimos ni recordamos ya cuándo. El abismo que las separa nos produce vértigo”

Se apuntaba ahí al desajuste o abismo como metáfora de la diferencia que existe entre nuestras expectativas y la cruel realidad, y a la posibilidad de que sea precisamente esta especie de diferencia de potencial la que nos cuesta tanto manejar.

En el 2005, Álvaro Pascual-Leone, renombrado neurólogo español, declaraba en una entrevista hecha por Punset:

“lo que hace el cerebro es generar una expectativa (…) realiza una predicción sobre lo que debe esperar. Ahora, por ejemplo, me has formulado una pregunta esperando una respuesta (…) tienes ciertas expectativas sobre lo que diré y cómo lo diré, etcétera. Si surge algo distinto a lo esperado, se produce un conflicto entre tu lo que esperas y lo que obtienes. Creo que nuestro cerebro está codificado para generar expectativas y detectar lo inesperado. Así que, en último término, las ilusiones no son más que un momento de desequilibrio inesperado entre lo que esperamos que suceda y la realidad se nos presenta”

Pero sucede que el cerebro es muy listo, y sabe perfectamente que, por la cuenta que le trae, ha de espabilarse para ir saltando del modo más operativo (y rápidamente) los pequeños abismos cotidianos entre realidad y expectativa, entre predicción y hechos: no siempre predice bien.

Según los últimos descubrimientos del Max Planck Institute for Brain Research (Frankfurt) y el departamento de Psicología de la Universidad de Glasgow publicados el mes pasado en el Journal of Neuroscience, parece ser que la clave de ese intento desesperado de predecir -aunque con gran margen de error- no es otra que el ahorro de energía.

“Si nos encontramos frente al escritorio de nuestra oficina, que hemos visto cientos de veces, nuestro cerebro no necesita emplear mucho tiempo para procesar esta escena conocida. Lo que sucede, en realidad, es que nuestra corteza visual tiene ya formada una imagen mental de dicho espacio, que le sirve para predecir lo que veremos, antes incluso de que entremos en la habitación.  Sin embargo, si en un momento dado entráramos en la oficina y allí encontráramos algo totalmente inesperado, como a una persona desconocida sentada en nuestra propia silla, el cerebro tendría que hacer un gran esfuerzo para procesar una escena que no sería “tal y como se esperaba”.”

Dice Lars Muckli, uno de los investigadores que ha participado en el último estudio, “el cerebro espera ver cosas, y simplemente pretende confirmar sus expectativas.” Aquí está el extracto del artículo publicado (en inglés).

Como ven, parecería que en estos cinco años transcurridos entre unas y otras investigaciones, no se haya adelantado mucho en el sentido de saber cómo evitar decepciones o frustraciones ante la grieta que aparece a veces entre nuestros deseos o previsiones y los hechos reales, a evitar sufrir ante la evidencia, pero quizá ya no quede mucho, si no para evitarlo, al menos para comprenderlo.

Mientras el humano no conozca la solución, el autoengaño y la negación freudiana parecen ser las alternativas más “al alcance” y que requieren menos energía de todas. Como dice el sabio refranero:

“No hay peor sordo que el que no quiere oir”.

Ni peor ciego que el que no quiere ver, podríamos añadir(1).

(1) En lo relativo a la visión y al qué enfocamos y porqué, ver el post “Enfocando la probabilidad”.

14
dic
09

Seres corpóreos e incorpóreos

Pienso luego existo

René Descartes

Se trata de una sentencia muy conocida y tambien su autor pero sin embargo son pocos los lectores que habrán sospechado que tras esta frase existe una avería del autoreconocimiento.

Efectivamente no hace falta pensar para saber que existimos. En realidad la existencia propia es un conocimiento inmediato, algo que es precognitivo, preconceptual y preverbal. Se trata de algo que se tiene o no se tiene, una especie de axioma con el que venimos equipados de serie y que no necesita demostración porque todos nosotros sabemos que existimos, que somos, estamos y que nuestra experiencia nos pertenece, aqui y ahora y que se escribe en primera persona.

Es por eso que la sentencia cartesiana a mi me huele un poco a obsesividad, una especie de mania hipereflexiva que procede sin duda de una averia primaria del autoreconocimiento. Probablemente Descartes era un obsesivo pero no es este el objeto de este post averiguar su personalidad sino más bien escudriñar como funciona este mecanismo del autoreconocimiento y qué tiene que ver con la conciencia humana.

Por eso escribí recientemente este post sobre la esquizofrenia, alli hablaba precisamente de la hipótesis de Stangellini un psiquiatra italiano que desde un punto de vista fenomenológico puso el dedo en la llaga al identificar esa averia del autoreconocimiento como fenómeno nuclear de la esquizofrenia.

Y no es de extrañar puesto que la primera emergencia de la conciencia humana fue seguramente esa conciencia de mismidad, esa especie de autoafecto esencial con la que nos relacionamos con nuestro cuerpo.

Una experiencia nuclear que inaugurará la experiencia humana tal y como la conocemos, una experiencia  fundacional, antes de ella no hay conciencia propiamente dicha sino sólo precursores, las mas conocidos de estas averías son los trastornos del espectro autista: niños que no han logrado “encarnarse” es decir romper la dualidad esencial con la que venimos al mundo. En cierto modo la esquizofrenia es tambien un trastorno autista que permite -sin embargo- al individuo ir más allá en su desarrollo. La esquizofrenia seria como un autismo diferido.


El abrazo de Salmacia y Hermafrodito

Estoy hablando de la interfase entre cuerpo y mente, es decir la manera en que la mente se relaciona con el cuerpo, en cómo la mente se abraza al cuerpo y se funde con él en ese momento determinado en que el niño siente que él es él y que sus experiencias externas o internas le pertenecen, no son algo que alguien puso allí sino que proceden de sí mismo, un gran hallazgo evolutivo -la emergencia de la conciencia- relacionado con la hominización y que se expandirá a partir de entonces, embrionaria aun, y que hará que se desplace y estire siguiendo el rastro de la especie.

Pero esta “fundición” entre cuerpo y mente merece un poco más de atención. ¿Se trata realmente de una fusión? ¿Qué sucede entre dos cuerpos cuando colisionan?

Thomas Reid fue un filósofo de la ilustración poco conocido si lo comparamos con Descartes o con su maestro David Hume y que sin embargo destaca por su modernidad: las propuestas que realizó desde su escuela “La escuela del sentido comun” tienen un enorme interés para la neurociencia actual.

Y en un post anterior me referí precisamente a esta prestación de nuestra conciencia que llamamos “sentido común” y a la que atribuí precisamente la capacidad de jerarquizar cogniciones y respuestas adaptativas.

A él debemos precisamente nuestra actual conceptualización sobre la senso-percepción. En sus propias palabras y siguiendo el ejemplo de la rosa:

Cuando huelo una rosa hay en esta operacion tanto sensación como percepción. El agradable olor que percibo considerado en sí mismo, sin relación con objeto externo alguno es la sensación.La percepción, en contraste siempre tiene un objeto externo y el objeto de mi percepción, en este caso es aquella cualidad de la rosa quu discierno con el sentido del olfato.

La sensación, en este sentido es aquello que experimentamos con nuestro cuerpo como un cambio o una transformación en él. Nos afecta directamente a nosotros y nos concierne de tal manera que no nos puede dejar indiferentes. En contraste, la percepción nos informa de lo que sucede ahi afuera y para conseguir distinguirla no sólo utilizamos información del momento sino tambien de nuestra memoria (Vicente Simón, 2005).

Se trata pues de dos sendas, dos canales de procesamiento distintos y que responden a estas dos preguntas:

¿Que me está sucediendo ahora y a mi?

¿Qué está sucediendo ahi afuera?

De la colisión de estas dos fuerzas emerge la conciencia, su primer estadio o núcleo sobre el que se desarrollará posteriormente todo niño.

Se trata de un hecho catastrófico porque las dos corrientes o canales de señalización deben sumarse para que de ellos aparezca algo nuevo: la conciencia de sí. Algo parecido a lo que sucede en el encuentro de distintos mares como sucede en el cabo de Hornos o en los estrechos bálticos del Kategat y Scategat, una colisión que puede ser elástica o plástica pero siempre caótica.

Los dos canales informativos y computacionales de la sensopercepción (que anotamos ahora como conjunto) son los que dan lugar a ese valioso fenomeno que es en realidad el origen de nuestro autoreconocimiento. Sabemos lo que es Yo y lo que no es Yo, lo saben nuestras células inmunes y lo sabe nuestra mente, de abajo arriba y de arriba abajo.

En la patología psiquiátrica -pero no sólo en ella- podemos encontrar defectos de esta colisión, de este big bang primordial: mente y cuerpo apareceren demasiado separados y los individuos o bien tienen dificutades para autoreconocer-se o bien presentan dificultades a la hora de codificar las intenciones del otro, conocer-le. Pero recordemos de momento que toda la patologia mental – en una concepción integral de jerarquias anidadas- posee un corazón, un centro descosido y fragmentado.

La importancia de esta diferenciación de dos canales de información y procesamiento es que en determinado momento de nuestra historia evolutiva emergió en la confluencia entre ambas corrientes algo que llamamos conciencia.

La modernidad de Reid aparece en todo su esplendor si tenemos en cuenta estos items que están perfectamente alineados con lo que hoy pensamos de la mente:

  • Que los pensamientos de los que soy consciente son pensamientos de mi mismo, mi mente, mi persona;
  • Que sucedieron esas cosas realmente y que las recuerdo indistintamente;
  • Que tenemos un cierto grado de protagonismo sobre nuestras acciones, y la determinación de nuestra voluntad;
  • Que hay una vida e inteligencia en los hombres con quienes conversamos;
  • Que hay un cierto debido respeto al testimonio humano sobre las materias , e incluso a la autoridad humana en materia de opinión;
  • Que, en los fenómenos de la naturaleza, lo que es, probablemente será como ha sido en circunstancias similares.

Como puede observarse el sentido comun del lector y del propio Reid nos lleva a una integración de las funciones que el propio Descartes ponia en duda: el sentido de ser autores de nuestra propia mente y que sus contenidos nos pertenecen, tanto si soñamos, pensamos, decidimos, sentimos, actuamos, planeamos, imaginamos o deliramos.

Reid integra en su “modelo de sentido comun” pasado y presente, la determinación (en cierto modo) y libre albedrío, la teoria de la mente y la suposición axiomática de que los otros tienen, a su vez, mentes como la mia, que existen autoridades humanas sobre las opiniones y que por tanto no todas las opiniones tienen el mismo valor y que lo fenoménico se repite inexorablemente dando lugar a una experiencia comun que llamamos consenso.

Hay pues una experiencia primaria que organiza y jerarquiza la experiencia, la primera muñeca rusa, el corazón de la cebolla que sirve de guía al crecimiento, la maduración o la expansión de la conciencia.

Magritte nos dibujó en este cuadro la experiencia de falta de cierre de la mismidad, una puerta sin marco o donde el mismo marco es la realidad, asi debe ser la conciencia esquizofrénica: una casa sin paredes o una puerta sin pared que franquear. Un espiritu sin encarnar, una dualidad radical.

Bibliografía citada:

Vicente. M. Simón

“Origenes y evolución de la conciencia” en:

La profecia de Darwin: del origen de la mente a la psicopatologia. Julio Sanjuan y Camilo Cela Conde (eds)

Ars medica. Barcelona 2005.

28
oct
09

Ideas coemergentes y falsas creencias

Una falsa creencia puede definirse como una creencia que se apoya en algo no verificable. La definición que da la wiki está aqui:

La idea de falsa creencia fue acuñada por el psicólogo Albert Ellis, se basa en la teoría de que todos los seres humanos reciben a lo largo de su ontogenia (evolución de vida), información parcializada e indemostrable. Esto provoca reacciones emocionales inapropiadas o exageradas, que pueden mermar nuestro objetivo de sobrevivir primero y ser feliz en nuestra vida cotidiana.

Existen ciertas creencias falsas que están relacionadas con la teoria de la mente es decir en la convicción (o falta de convicción) de que el resto de seres humanos tienen un mente con planes, intenciones  y propósitos que pueden no coincidir con los nuestros. Me gustaria ponerles como ejemplo estas viñetas que se utilizan para explorar la falta de una teoria de la mente en los niños autistas.

tarea-de-primer-ordenTal y como puede observarse lo que sucede es que en una habitación hay un señor que deja unas gafas dentro de un cajón, posteriormente una señora cambia la ubicación de las gafas y las deja en otro lugar, luego el señor vuelve a la escena. La pregunta que se le hace al sujeto que se está explorando es la siguiente. ¿Donde buscará el señor sus gafas?

Si el entrevistado tiene una “teoria de la mente” dirá que las buscará alli donde las dejó, es decir en la mesa, pero si el sujeto explorado tiene un déficit de la teoria de la mente dirá que las buscará alli donde las escondió la señora. La razón es que este ultimo sujeto no sabe discriminar entre el pensamiento del señor y el suyo propio que ha contemplado toda la escena, confundirá las intenciones del sujeto con las suyas.

La falta o déficit de una teoria de la mente tiene como consecuencia la construcción de creencias falsas, pero no solo estas creencias pueden formarse por falta de una teoria de la mente sino que las más de las veces se construyen por mimetismo social, simplemente damos por buenas las definiciones que nos llegan de los medios, la politica, la television, la ciencia, la religión, la economía o de cualquier otra autoridad social. Podemos llegar a creer cualquier mentira siempre y cuando sea una mentira compartida por muchos.

En esta web hay un buen resumen del documental llamado “La trampa” de Adam Curtis que cuenta como las ideas en que se basan ciertas creencias falsas que sostenemos casi todos nosotros no surgen del vacío sino que se encadenan unas con otras y coemergen. Son por asi decir coetáneas: la teoria de los juegos y la disuasión nuclear, el materialismo individualista de nuestro tiempo, la invención de la psiquiatria computarizada y basada en cuestionarios y clasificaciones operativas tipo DSM, la teoría del gen egoísta, la corrupción financiera en alianza o no con la politica, la determinación genética de la conducta y la explosión del negocio de los psicofármacos y tambien la aparición de nuevas enfermedades no son debidas al azar sino consecuencia de sistemas de pensamiento que proceden de entender la libertad como un valor amputado en aras de la comodidad.

Video 1.-

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Video 6.-

Video 7.-

Algunas falsedades.-

  • Es falso que seamos egoistas, materialistas e individualistas, si los somos es porque creemos serlo y porque creemos que esa es la mejor estrategia para sobrevivir.
  • Es falso que los genes planeen estrategias por sí mismos.
  • Es falso que los seres humanos seamos máquinas predecibles o nuestra mente un ordenador que procesa algoritmos. O nuestro cuerpo un simple transportadior de genes.
  • Es falso que exista una determinación genética del comportamiento humano para todos los casos.
  • Es falso que todo malestar o sentimiento incómodo pueda ser categorizado como una enfermedad a tratar.
  • Es falso que la psiquiatria quepa en un manual o en un cuestionario.
  • Es falso que la voluntad humana pueda ser categorizada o modelizada a través de números u operaciones matemáticas.
  • Es falso que la politica deba desertar en favor de la economia para favorecer el crecimiento y el progreso.
  • Es falso que la ciencia llegará un dia a resolver todos los problemas del hombre.

Es cierto que somos capces de construir creencias de todo tipo y que estamos sometidos constantemente a la tentación de tratar como verdades absolutas las más grandes falacias, sólo necesitamos un caldo de cultivo social que las sostenga y un experto bendecido por los medios que las promulgue.

16
ago
09

Superconductores humanos

Hace un par de noches tuve un sueño muy extraño: charlaba con un hombre cuyo rostro me recordaba a alguien sin conseguir saber quién, sentados en un parque, el cual me contaba cosas inauditas para un sueño de verano, y yo, además, le hacía preguntas como si comprendiera algo. Me despertaron los rayos de la luna invadiendo la cama, y, como siempre duermo con bolígrafo y papel en la mesilla de noche, comencé a anotarlo todo febrilmente para que no se me olvidara.

Esto es cuanto pude rescatar de aquel diálogo:

HOMBRE: ¿Tú sabes lo que es un superconductor?

YO: No.

HOMBRE: Un material que tiene resistencia e impedancia nulas, pero hay un 1% de la población que son superconductores.

YO: ¿En serio? Y qué hacen?

HOMBRE: Conducen y amplifican sin saberlo la energía de otra persona, pero no pueden hacerlo con cualquiera, hay algo, un plus, que ha de cuajar.

YO: Y ello es…

HOMBRE: Electrones sueltos.

YO: Asombroso.

HOMBRE: Es preciso que te cuente algo sobre el olfato. Verás, al parecer el olfato no funciona como imaginábamos, a base de moléculas y receptores, sino que nuestra mucosa nasal emite electrones que colisionan con determinadas moléculas y no con otras y las hacen vibrar, y es entonces cuando percibimos el olor. Dicho de otra manera, el proceso no es pasivo sino activo: el olfato emite electrones que colisionan con moléculas volátiles y se ponen a vibrar en una especie de baile…

YO: ¡Fascinante!

HOMBRE: Por ejemplo, los perros tienen el olfato muy desarrollado y a veces se acercan con espíritu protector a personas enfermas. Nunca había logrado saber por qué pero creo que ya lo tengo.

YO: ¿…?

HOMBRE: Lo que ocurre es que resuenan con algunas moléculas de necrosis, y entonces se dicen “hay que cuidar de esta persona que está malita”. No sabía el mecanismo que es cuántico, esa es la gracia, que no es un mecanismo receptor-molécula sino un mecanismo de enacción.

YO: ¿Varela?

HOMBRE: Sí. Siempre pensé en cómo los perros podían oler estados de ánimo. No los huelen sino que resuenan con ellos, es un efecto vibratorio.

YO: ¿Como el efecto de la ola humana en los campos de fútbol?

HOMBRE: Es posible.

YO: ¿La homeopatía podría actuar por este mismo mecanismo?

HOMBRE: Es posible, quizá por eso los perros responden bien a ella.

YO: ¿Y los bebés también?

HOMBRE: Tambien.

YO: ¿Y por qué los adultos estadísticamente algo menos, según usted?

HOMBRE: Bueno, es sólo una hipótesis, pero quizá porque están oxidados y no emiten tantos electrones, esto explicaría por qué algunas personas son refractarias a la homeopatía: tiene que haber electrones sueltos fuera de su órbita para que se comuniquen las vibraciones del remedio homeopático con la necrosis y surta el efecto.

YO: Prosigamos. Creo que usted presume que este efecto superconductor también se da a distancia…

HOMBRE: Claro, ¿es que la empatía no es una forma a distancia? La empatía no precisa de contacto.

YO: ¿Se refiere a los experimentos que demostraron que dos partículas subatómicas estaban conectadas aún a kilómetros de distancia?

HOMBRE: Sí, la no-localidad, por eso digo que la empatía es cuántica. Empiezo a creer que, además, para ser superconductor hay que tener una empatía muy desarrollada, una especie de superempatía.

YO: Entonces, según dice, la superconducción también se daría en la distancia.

HOMBRE: Si, la telepatía no sería tal, sino una manifestación cerebral de la empatía a distancia.

YO: Así que hay un agente conductor y otro pasivo.

HOMBRE: Sí, dos polos, digamos.

YO: Ya.

HOMBRE: …dos polos no eléctricos sino cuánticos que precisan del colapso de onda de una función que vibra armónicamente: la del superconductor.

YO: Entonces lo de “entre nosotros hay buenas vibraciones” no sería ninguna tontería.

HOMBRE: No, podría ser la verdad.

YO: ¿Y qué más opina de esas personas superconductoras?

HOMBRE: Diría que suelen ser personas que ignoran esa capacidad y que tienen muchas dificultades de adaptación porque, como se comprende fácilmente, en este mundo es difícil circular con esa superempatía.

YO: ¿Esa capacidad la ubicaría en la mente?

HOMBRE: La ubicaría entre la mente y la conciencia, para entendernos.

YO: De lo que habla parece algo casi físico, aunque esa capacidad parece no tener que ver con la mente, ni con el nivel intelectual, ni la inteligencia…

HOMBRE: No, claro que no, aunque creo que ese tipo de personas señalan el camino que va a emprender la evolución, al igual que esos niños indigo. Un camino que pasa necesariamente por la abolición total del narcisismo.

YO: Entiendo que el narcicismo proviene de no haber pasado con nota cierta fase de la primera infancia…

HOMBRE: Psicológicamente sí, pero también es vital lo que uno hace luego con eso.

YO: Eso suena muy interesante…

HOMBRE: El narcisimo es seguramente un subproducto cultural, un “arreglate como puedas”…

YO: ¿Qué sería antes, la superconducción innata o el narcicismo?

HOMBRE: Esa es una pregunta de calado. Aún no lo se. Lo que tengo bastante claro es que para que exista superconducción tiene que haber un abandono del Yo, una supresión de las propias necesidades… un antinarcisimo.

YO: O sea, que la superconducción y el narcicismo serían casi opuestos…

HOMBRE: Y sin el “casi”. Como decía, la idea es que la superconductividad es en efecto lo opuesto al narcisimo pero que tampoco hay superconductividad sin un narcisimo-otro que la impulse.

YO: ¿Tendría esa superconducción que ver con lo que llaman algunos amor?

HOMBRE: Desde luego, sí, sería algo así como un superamor, una especie de amor cósmico, algo que trasciende el concepto de amor tal y como lo entendemos normalmente… un amor de otro nivel.

YO: Suena lindo…

HOMBRE: Bueno, no sé si es para estar contento o considerarlo como una fatalidad, pues, como decíamos, el narcisista precisa de superconducción pero el superconductor puede también necesitar pensar en sí mismo.

YO: Comprendo. Da usted la impresión de estar en proceso de descubrir una pieza del puzzle.

HOMBRE: ¿Tú crees?

YO: No sé… alguien dijo que la inteligencia proviene del amor.

HOMBRE: Lo sé. En todo caso, el fuerte vínculo entre algunas personas no lo explica solamente el sexo, ni siquiera la tan trillada comunicación verbal. Hay un plus que no es computable, como diría Penrose…

YO: ¿Quiere decir que no es lo que se habla, sino el cómo?

HOMBRE: Más bien el para qué. En esas raras parejas, cada uno de ellos está para cumplir con una función, o una misión si prefiere.

YO: Una misión… no sé dónde he oído eso antes, pero parece hermoso.

HOMBRE: En algunos casos, él es un ser sumamente creativo pero precisa de un superconductor para germinar y dar frutos, por así decir. Muchos de ellos tienen una musa.

YO: ¿Las musas serían las superconductoras de los genios?

HOMBRE: Exacto, pero no las que susurran al oído sino las que catalizan, que es distinto.

YO: Ya… ¿Y la función de ellos, los superconducidos, digamos?

HOMBRE: Desenrollar cuanto saben y cuanto pueden llegar a saber gracias a esa especie de hiperconexión, ir desenredando el ovillo que les llevará lo más cerca posible del conocimiento.

YO: …mientras Ariadna sostiene el cabo.

HOMBRE: Algo así, los mitos son fascinantes, ¿no crees? ¡jajaja!…

YO: …

HOMBRE: A medida de que el superconducido se va desenredando y anudándose en el ovillo del superconductor, éste a su vez va impregnándose del saber de aquél como en ósmosis.

YO: ¿Anudándose en el ovillo?

HOMBRE: Claro, a quién sino se le van a contar los hallazgos? ¿Con quién va a poner el superconducido en orden sus ideas?

YO: Ya comprendo: con el superconductor.

HOMBRE: Así es. Y las ideas a su vez calan en él o ella y, con frecuencia, le vuelven a revertir en una especie de retroalimentación…

YO: ¿Imparable?

HOMBRE: En espiral.

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