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17
Jul
09

Impurezas cognitivas y homeopatía

Este blog recibe numerosas entradas de personas que buscan información sobre homeopatía y que dejan comentarios y preguntas en cada uno de los post dedicados a este menester.

Muchas veces no contesto estas consultas por dos razones, la primera de ellas es que este no es el lugar para hacer consultas especificas e individuales. La segunda razón es porque yo no soy homeópata sino un simple aficionado.

Lo que yo soy es psiquiatra y llegué a la homeopatía movido por mi insaciable curiosidad. Utilizo una docena de remedios homeopáticos para tratar síntomas inabordables por otros medios o que no responden a los tratamientos convencionales  o generan molestias  o efectos secundarios intolerables.

De manera que soy un heterodoxo y utilizo la homeopatía como si fuera alopatía, usando remedios de forma sintomática, algunas veces -cuando lo tengo muy claro- utilizo remedios constitucionales pero la mayor parte de las veces el uso que doy a estas alternativas terapéuticas es el síntoma raro, los síntomas reactivos a alguna emoción reciente, o aquellos microsíntomas que no están en el espectro de lo abordable de forma alopática. Un ejemplo de estos últimos síntomas que no merecen la atención de los médicos convencionales es éste: “dolores quemantes que mejoran con el frío”, una indicación para el Arsenicum album.

Es por eso que celebré los protocolos Banerji pues permitían una prescripción de la homeopatía mas acorde con el sentir médico que procede según esta secuencia: anamnesis-diagnóstico-tratamiento. Una secuencia que es mejorable seguramente pero que se encuentra tan incrustada entre la tradición médica que es imposible obviarla.

Hace algún tiempo subí en este mismo blog un post de algunas indicaciones poco conocidas sobre medicamentos homeopáticos que según mi experiencia me habían resultado útiles para tratar algunos síntomas psiquiátricos que presentaban mis pacientes. Se trata, efectivamente, de mi experiencia, en ningún caso de una especulación teórica, todo lo que digo aqui procede de mi experiencia y es por eso que no suelo contestar a los que me hacen preguntas que no se encuentran entre lo que llamo mi experiencia personal. Ellos sabrán disculparme.

La red está plagada de discusiones acerca de la homeopatía, desde aquellos que la defienden con unos u otros argumentos hasta los que piensan que no es más que un placebo. Yo quiero aportar aquí mi opinión:

Descocemos como funcionan esas microdosis de venenos que llamamos medicamentos homeopáticos, pero una cosa he aprendido: su relación con el efecto más duro del placebo es cuestionable. De ser efectiva por efecto-placebo o perjudicial por el efecto-nocebo la homeopatía se comporta de una forma muy rara.

La primera evidencia es que no son de esperar resultados con cualquier medicamento sino tan sólo con aquellos que han demostrado su eficacia contra un síntoma determinado. Y así y todo, con una buena elección de por medio podemos encontrarnos con que nuestro paciente no ha notado ninguna mejoría.

Dicho de otra manera la homeopatía es seguramente menos eficaz que el placebo en las patologías complejas, sus efectos no son aditivos, ni existen superposiciones como sucede con los medicamentos alopáticos que deben -al menos entre los antidepresivos- un 30% de su acción al efecto placebo y otro 25 % a factores inespecíficos.

¿Como es posible que la homeopatía sea tan efectiva en los animales, plantas, niños o dementes?

Una de las cosas que desde siempre me llamó la atención respecto a la homeopatía es que era mucho más eficaz en aquellas personas que no mantenían opiniones dogmáticas sobre su malestar. Ese tipo de personas que no se encuentran contaminados por la yatrogenia social y mantienen abierto un sistema de exploración de lo novedoso pero que tampoco militan contra la ciencia oficial. Poco a poco fuí objetivando que las personas que mantienen puntos de vista fuertemente cartesianos o mecanicistas, opiniones genéticas sobre su malestar o creencias contaminadas a partir del contagio social son resistentes a ella.

Las certezas sobre el malestar crean resistencias contra la salud.

Del mismo modo lo son aquellas patologías que implican recompensas cerebrales antagónicas con los propósitos de la salud. Es muy difícil tratar con homeopatía una adicción a drogas, una esquizofrenia o una anorexia mental y lo es porque el cerebro se encuentra ocupado con saliencias farmacológicas o con cogniciones tóxicas de tal modo que el medicamento homeopático no puede ejercer su función de poner en marcha la cascada curativa que es siempre paulatina, se produce a partir de pequeños cambios imperceptibles que poco a poco van sumando sus efectos hasta conseguir la curación.

Pondré un ejemplo:

Nadie puede dejar de fumar con homeopatía por una razón fundamental:

El que quiere dejar de fumar no lo hace por si solo porque teme los síntomas de la abstinencia, el malestar que seguirá necesariamente – según él-  al abandono del cigarrillo, un miedo que le disuade una y otra vez para hacerlo. Algunas personas son capaces de dejar de fumar con apoyo psicológico o con el concurso de ciertos fármacos (como el bupropion) que estimulan el sistema dopaminérgico y sitúan al ex-fumador en una continuo estado de hiperactividad o elación. El paciente no nota el ruido de su abstinencia pero si el ruido del bupropion -que se hace de notar- y sabe , por este ruido, que está haciendo algo para mitigar su estado de malestar. Con la homeopatia no lo logrará, pues la homeopatia no contiene ruido (estimulación dopaminérgica) por lo que deberá enfrentar su temor al abandono del tabaco sin ningún amuleto protector, es decir sin ningún efecto secundario sobreañadido.

Dicho de otro modo: los efectos secundarios de los fármacos tienen efecto-placebo.

Y aunque existen algunos medicamentos homeópaticos que son antídotos del tabaco (caladium seguinum o el tabacum) estos ni proporcionan placer ni por otra parte proporcionarán efecto secundario alguno por lo que el fumador quedará decepcionado y solo frente a su temor. Son, por esta razón, muy poco eficaces.

Dicho de otra manera ningún medicamento homeopático puede desplazar al tabaco ni a ninguna droga de síntesis del lugar que ocupa en el cerebro, más bien es de esperar el efecto contrario. Lo mismo sucede con algunas cogniciones que más arriba llamé impurezas.

El medicamento homeopático seguramente representa una información muy débil que en contacto con el cuerpo desencadena una tormenta -un vórtice- de reacciones que empujan al organismo hacia la restitutio ad integrum en algunos casos y en otros hacia la desaparición del síntoma a través del conocido mecanismo “simili similibus curantur“.

Pero esa pequeña información que viaja en un gránulo no puede empujar el ruido de las drogas de abuso o las creencias instaladas en forma de convicción o cuando el cerebro se encuentra recompensado por ayunos, exceso de ejercicio, vómitos autoprovocados, convicciones tóxicas u otro tipo de agresiones que realizamos contra nuestro cuerpo. A más ruido menos posibilidad de que la homeopatía funcione.

Como regla general hay que saber que un organismo sometido a un tratamiento con psicotropos muy difícilmente responderá a la homeopatía, sencillamente el sistema se encuentra paralizado.

Lo mismo sucede con organismos depauperados o inanes: la delgadez extrema, el agotamiento físico, la inanición o la caquexia no son los mejores terrenos para que la homeopatía despliegue su potencialidad restauradora del fluir vital, en estos casos -antes al contrario- podemos agravar la situación.

A este fenómeno de detención del fluir vital le llaman los homeópatas: bloqueo.

El bloqueo es el mismo fenómeno que como psiquiatra he evidenciado en numerosas ocasiones: el paciente es inabordable, bien porque está enfadado, estuporoso, inconsciente, demasiado perturbado para ser explorado o bien en esa situación que llamamos “estado precontemplativo”, es decir un estado donde el paciente ignora o niega que tenga una enfermedad.

Esa falta de conciencia de enfermedad es algo muy parecido al bloqueo, simplemente el paciente es refractario a cualquier abordaje y hay que esperar el momento propicio para prescribir cualquier cosa, también en el curso de una psicoterapia: decir la verdad al paciente no resuelve su problema, pues debe de haber una preparación, una tarea a realizar antes de enfrentar la verdad, una tarea de fortalecimiento. Antes de eso cualquier ayuda puede caer del lado opuesto al que pretendemos, hay un momento oportuno para saber y hay un momento oportuno para restablecerse, sucede también con la homeopatía: el remedio bien elegido que ayer fue ineficaz mañana puede ser muy reparador.

Todo medico y también todo psiquiatra debería al menos familiarizarse con dos medicamentos homeopáticos de amplio espectro en trastornos mentales, de primera linea, uno de ellos es la Ignatia Amara, un medicamento antihistérico que puede resolver desde un duelo reciente, hasta síntomas inexplicables médicamente. La Ignatia es el medicamento de las paradojas, de los síntomas que no encajan en las descripciones oficiales. Es probablemente el medicamento más prescrito por mi en ese tipo de situaciones donde los pacientes presentan estados subclínicos de depresión o de ansiedad, síntomas somáticos paradojales (tragan sólidos pero no líquidos, comen pero no engordan) o estados adaptativos a contrariedades de la vida de cariz emocional. Es ideal para tratar a muchachas en esa curva de la vida que llamamos adolescencia. A 30 CH tiene mas una acción antiansiosa y a 200 CH funciona mas como antidepresivo.

El segundo medicamento que vale la pena recordar es el Arsenicum album, lo uso para la agitación nocturna en ancianos que además presentan confusión mental, en este tipo de situaciones es milagroso y nos permite abandonar los psicofármacos que no hacen mas que empeorar la situación al oscurecer más la conciencia ya de por si estuporosa y fluctuante del anciano. A 30 CH en una dosis nocturna (6 gránulos) ese paciente que antes se pasaba toda la noche paseando y alucinando por la casa comenzará a dormir.

¿No me crees?

Pruébalo.

Eso es ciencia.

22
Sep
08

Las claves de la felicidad

La vida es aquello que nos pasa mientras pensamos en otras cosas

John Lennon

Si descontamos la palabra “sexo” y sus derivados, una de las palabras que más buscan los internautas es la palabra “felicidad”. La gente hace un consumo de esta idea muy similar al de los placeres sexuales y es paralela también al gusto o la curiosidad por saber más sobre enfermedades o sobre maneras de adelgazar, en Google hay hasta una especie de top cien de este tipo de búsquedas que por sí mismas merecerían un post aparte por su frikismo ingenuo.

Lo cierto de todo este interés acerca de la felicidad es que existe por parte de los ciudadanos europeos opulentos una busqueda de “nosequé” entre lo material y lo espiritual que hace del budismo una religión en expansión en todo occidente.

Aunque el budismo es una religión no teista (sin Dios) a nuestros coetáneos lo que más les interesa del budismo es su aspecto religioso, su costado litúrgico, sus rituales y su folkclore y no tanto la tecnologia cognitiva ancestral que arrastra desde sus orígenes: una teoria de la mente propia.

Es precisamente esto lo que nosotros más nos interesa: su vertiente científica de exploración de una mente por si misma tomando como único instrumento la autoobservación y la corporalidad.

La felicidad es una abstracción a la que muchas personas le confieren un estatuto de cosa real en sí, de objeto o propiedad. Esta distorsión puede proceder del hecho de la publicidad que recibió Mathieu Ricard cuando de manera superficial alguien le proclamó “El hombre mas feliz del mundo”, al que dediqué un post entero hace ya algún tiempo.

El interés del personal sobre la felicidad procede más bien de la infelicidad, la gente no es feliz y no lo es por algunas razones que trataré de alumbrar en este post.

No cabe duda de que no vivimos en el mejor de los mundos posibles y me estoy refiriendo a eso que llamamos occidente, el mundo desarrollado y opulento, voy a referirme a la infelicidad que abruma a nuestros conciudadanos y no tanto a las que abruman al resto del mundo depauperado o abrumado por las deudas, el hambre o las guerras: los parias del mundo son infelices por otra clase de razones y son tan infelices que ni siquiera a veces pueden plantearse como nosotros qué es la felicidad o dónde buscarla.

¿Cómo es posible que en nuestro mundo de excedentes haya gente infeliz? ¿Es que hay algo en nuestro modelo de crecimiento, en nuestro modelo de progreso que lleva a la gente a la infelicidad?

¿Como es posible que el único progreso real proceda de los estados liberales y que no exista en todo el planeta ni un solo ejemplo de progreso que no esté basado en los principios de la economia liberal? ¿Es que no hay alternativas?

Naturalmente que si, lo que ocurre es que no han sido aun exploradas, vivimos en un mundo que más allá de las ideologías politicas o del integrismo religioso, más allá de la izquierda o la derecha, de la monarquía o la república tiene un sólo amo. Este amo no son los bancos, ni la globalización, ni Bush, ni el petróleo, este amo vive en sus creencias, anida en sus expectativas: es el Supremo Lucro. Todas las sociedades liberales están fundadas sobre él, sobre el beneficio, cuanto más rápido mejor, sobre el haber, sobre el pago y el cobro, sobre el comercio y cuando no en la rapiña. Piense usted en cuantos elementos de su vida giran en torno al lucro y se dará cuenta de que ni la izquierda ni la derecha, ni el rey o la religión tienen nada que ver en este paganismo liberal sobre el que se encuentra enroscada nuestra identidad, nuestro autoconcepto, nuestra visión del mundo, nuestras opiniones, nuestra moral y hasta nuestra sexualidad, todo gira en torno al beneficio, sin beneficio nadie haria nada. ¿Hace usted algo gratis?

No quiero decir que no debiera existir un pago por el trabajo, por los esfuerzos intelectuales o artisticos, por el trabajo en serie o por cuidar cabras en el monte. Tampoco estoy proponiendo un modelo socialista igualitario basado en el autoritarismo o en la persecución de las disidencias, lo que propongo es una via rabiosamente individual que supere la búsqueda del lucro y lo sustituya por una ética planetaria basada en el compromiso, el altruismo, la generosidad y la compasión, en una ética sin Fundamento, en una ética que proceda del hecho de saber que no existe Dios, ni hay que esperar premios o castigos más allá de nuestra vida y todo eso sin caer en el nihilismo. Propongo un estado de cosas en las que el hombre alcance su soberania personal y la sustitución de la apariencia y la depredación por la generosidad, la autenticidad y el desapego y que al mismo tiempo sea compatible con el progreso, con las carreteras y con la energia eléctrica, todo ello es posible.

Y es posible porque la idea liberal del lucro es sólo un sustituto de Dios. Es la consecuencia de la laicización. Paradójicamente – y tal y como ya profetizó Nietzsche- muerto y enterrado Dios surgió una especie de superhombre en busca de nuevos fundamentos, lo que encontró fue el ídolo del consumo, del poseer, del patrimonio, de las cosas que le pertenecen a uno, no es que antes de eso no existiera la Banca, el lucro personal o el comercio, la novedad en la actualidad es que ese estilo de vida ahora se ha generalizado y nos alcanza a todos, lo envenena todo y lo subvierte convirtiendo cualquier cosa en una mercancía que lleva adosada un precio desde las relaciones hasta la agricultura ecológica, todo lleva un impuesto sobreañadido a su propio valor: ese precio usualmente es la diferencia entre lo posible y lo imposible de pagar o sea la infelicidad de amplias capas de la población que se ven asi desposeídas de esos bienes que han de poseer obligatoriamente para ser felices. En realidad no hay cosa más estúpida si usted lo piensa bien que acumular riqueza, posesiones o dinero pero también es absurdo perseguir la fama, el poder o las hazañas. Por muy buena salud que usted disfrute, llegará un dia en que usted morirá y allá donde usted vaya no podrá llevarse consigo todos esos bienes, trofeos u honores que acumuló durante su vida. No somos inmortales pero vivimos como si lo fuerámos, su dinero será distribuido entre sus hijos y en dos generaciones no quedará nada de sus esfuerzos patrimoniales. ¿Por qué le gente malgasta su tiempo y su salud en acumular bienes materiales ? ¿De dónde procede esta manía acumuladora?

Se trata de una secuela religiosa sin duda, creemos ser inmortales y que los que nos heredan mantendrán viva nuestra obra o nuestro recuerdo. Es falso, lo que es cierto es que ellos reproducirán en si mismos y en sus hijos la misma lacra y perpetuarán ese karma del beneficio hasta el paroxismo , hasta el desfallecimiento, hasta la ruina. Y además nuestro autoconcepto se basa sobre todo en lo que tenemos, en lo que representamos, en lo que los demás creen que somos. Todo obedece a un juego de espejos de las apariencias y en ellas se encuentran los resortes de nuestras más intimas convicciones sobre nuestra identidad: nadie sabe quién es porque el Yo es una ilusión y cualquier identidad es falsa, pero todos nos aferramos con una codicia insaciable a ese culto que los demás nos profesan por “ser vos quien soís”. Tanto tengo tanto valgo: ese es el principio identitario en la que está enclavada nuestra sociedad ¿Como no van a existir bolsas de sufrimiento mental y de dislocaciones mentales viviendo en un mundo asi?

En realidad aquellos de nosotros que conservamos una cierta estabilidad mental lo hacemos porque tenemos un buen mapa de la realidad y nos mantenemos afines a una idea de la felicidad que tiene estos tres pilares:

  • La longevidad
  • El bienestar
  • El placer

Hemos llegado a soluciones de compromiso entre ese mundo que tenemos que sufrir y en el equilibrio hemos conseguido desvelar sus contradicciones. Una a una, estas son las piruetas que hacemos:

La longevidad.-

No podemos incidir sobre los accidentes del azar o sobre las enfermedades incurables que nos puedan sobrevenir, pero cualquier persona aspira o deberia aspirar a vivir mucho tiempo, el máximo posible. Cualquier muerte es siempre extemporánea como decia Marco Aurelio pero hay muertes que son más inesperadas y soprendentes que otras, una vida truncada en plena juventud es siempre una desgracia sobrevenida en una familia, un disparate del azar y de la suerte.

Pero si podemos aspirar y mantener un estado de forma compatible con una vida larga, hoy la medicina ha hecho progresos muy importantes que nos permiten sobrellevar la enfermedad crónica como una simple molestia. Sin longevidad no hay felicidad posible pues la sabiduria solo llega en el borde de la madurez, el jóven no llega a profundizar o a acumular la suficiente experiencia hasta que es capaz de liberarse de sus urgencias codiciosas o de distanciarse de sus ambiciones juveniles cuando ha madurado lo suficiente (o quizá nunca). Mientras acumula conocimientos el jóven no sabe sino que sólo conoce y compara sus datos, es cuando uno sabe que ya no necesita recordar, cuando se está fuera de la vorágine de los compromisos profesionales o lejos de las exigencias de ganar más dinero. Cuando a uno ya no le suena el móvil, y los amigos le han dejado solo, es entonces cuando puede comenzar a saber. Y a vivir.

Es por eso que el ideal romántico “vivir intensamente” pero poco tiempo es un absurdo semántico, pues nadie puede vivir plenamente antes de la cuarentena. Huir del exceso es una buena forma de decir más tarde “no” al consumo y a los caprichos generados artificialmente por el Gran Lucro,

El bienestar.-

La idea del bienestar es dificil de definir pero muy intuitiva, tiene que ver con lo que hacemos en la vida para sentirnos cómodos en ella: un matrimonio desgraciado, un trabajo inadecuado o gastar más dinero del que poseemos son los tres pecados mortales que cometemos para destruir nuestro bienestar y que nos lleva a la incertidumbre, nodriza de todas las angustias.

No hay que confundir bienestar con la felicidad, el bienestar es condición pero no la unica condición para ser feliz (o no ser infeliz), el bienestar abarca tanto lo material como lo emocional pasando por aquello que nos ocupa la mayor parte del tiempo: el trabajo, es decir lo que hacemos en sociedad para asegurar nuestro sustento y que a la vez es lo que devolvemos a la misma.

Al bienestar no hay que pedirle -sin embargo- demasiado, no se trata de buscar el bienestar perfecto sino el viable, no existe un bienestar que por si mismo asegure la plenitud, pero existe un umbral mínimo por debajo del cual ninguna felicidad puede desplegarse, ni madurez, lucidez o sabiduria. Dice un antiguo proverbio chino:

“Ocupate de la cítara pero vigila la olla”

Significa que la vida está compuesta de trabajo y de expansión y que del equilibrio entre ambos depende eso que llamamos bienestar que en cualquier caso siempre nos debe dejar con la sensación de que nos falta algo, pues sin falta no tendriamos motivación para buscar nada más y la felicidad efectivamente no debe alcanzarse nunca pues se encuentra precisamente al borde del camino que recorremos.

El vacío debe seguir estando vacío, esta es la cuestión.

El placer.-

Se trata probablemente de uno de las condiciones que más han sufrido el acoso de las religiones oficiales de caracter monoteista, la culpa, la angustia, el sentimiento de deuda, la vergüenza y la congelación del deseo proceden de sentimientos religiosos que han estorbado nuestra expansión placentera durante milenios. Paradójicamente la desaparición de las restricciones religiosas no ha aumentado la producción de placer o la creatividad (una forma de placer sutil). La laicizacion del mundo no ha llevado aparejada como nos prometieron los apóstoles del marxismo ni una vida sexual más sana, ni unas relaciones más intensas, duraderas o verdaderas. Todo ha sido corroído por los contratos mercantiles que parecen presidir los escenarios más íntimos de los seres humanos. Los matrimonios de conveniencia de la Edad media han dado lugar a brevisimos contactos sexuales por ambición, vampirismo o promoción de una carrera. Los divorcios se generalizan y los compromisos reproductivos se ven constreñidos a breves y fugaces aventuras con probetas desnaturalizadas. Todo parece haberse mineralizado y es burdo y ocasional: las relaciones entre personas se han convertido en elementos de estrategias comerciales, criterios de clase o guettos de marginados.

Y sin embargo el placer sigue siendo el motor de nuestra existencia, toda nuestra conducta se orienta en función de esa pulsión que busca el placer sin terminar de encontrarlo en parte alguna puesto que el mundo en el que vivimos sacrifica el placer por los rendimientos, es por eso que nuestro mundo es un mundo de obsesivos perfeccionistas o de hedonistas trasnochados. El placer que prometen las compras o las pertenencias, las drogas o paraisos artificiales, los viajes y las escapadas de fin de semana son un engaño y acaban provocando en los individuos un malestar que sólo cede cuando el objeto deseado ha sido sustituido por otro juguete nuevo.

Y asi y todo el ser humano sigue creando e inventando, produciendo ideas y tecnología, bien es cierto que los que viven de ello están capturados por intereses empresariales y provocando encontronazos entre los entornos de libertad como Internet donde el saber circula de forma gratuita y los intereses de los casposos lobbyes protectores de los derechos de autor. Los que venden libros no escriben en la red, están pillados por sus editoras, ni son libres ni escriben lo que quieren, solo aquello que vende. Carecen de generosidad.

Alguien puede pensar que la generosidad es un rasgo de carácter que habita en el cerebro de los humanos, los que asi piensan están equivocados, la generosidad o la avaricia no son caracteristicas psicológicas de los humanos sino interiorizaciones del modo de proceder de la sociedad.

Para escribir este post yo he perdido tiempo y he dedicado esfuerzo, pasión y tripas. He sufrido un desgaste que nadie me pagará. ¿Entonces por qué lo hace, podria preguntarme usted imbuido por las ideas de lucro cesante?

No negaré que en mi exista una cierta vanidad de lograr lectores para mis ideas, pero si existe esa vanidad al menos no me lleva a ocultar este post, lo exhibo para que cualquiera pueda leerlo gratis, eso es generosidad, y no es una virtud piadosa que opera desde mi inconsciente. Es mi posición politica sobre el Gran Lucro, mi posición de rebeldia frente al beneficio privado, al lado de las nuevas tecnologias que lo permiten y frente a los lobbyes que lo entorpecen.

Si hay una docena de personas que pueden beneficiarse de su lectura me doy por satisfecho y si encima me dejan un comentario, entraré en éxtasis.

Hay que desapegarse de todo incluyendo al desapego. Eso es la felicidad: ir viviendo, pero enterándose de qué va la vida, en este caso escribiendo por placer como si no costara nada de hacer, como si me fuera dictado por una voz sobrenatural y yo no hubiera dedicado un par de horas de mi tiempo.

12
Ago
08

El Tao del placebo

Existen al menos dos acepciones sobre el efecto placebo, una de ellas, las más conocida y de la que hablé en el post anterior se refiere a su acepción débil. Hoy voy a centrarme en la acepción fuerte del susodicho efecto.

En su versión débil el efecto placebo depende de las creencias del paciente, de la fe del médico en su teoría, de la enfermedad del paciente, de la administración del fármaco, de la expectativa curativa por parte del paciente y de la interacción medico-paciente en esa conceptualización que conocemos con el nombre de sugestión.

Sin embargo damos demasiado pronto por sabida qué significa la palabra sugestión. Y no caemos en la cuenta de que la versión fuerte del efecto placebo se encuentra plegada en esa palabra. ¿Qué entendemos por sugestión?

Psicológicamente hablando podemos definir esta palabra como el grado de influencia que una persona tiene sobre otra para conseguir que esa persona haga, piense o sienta algo concreto sugerido directa o indirectamente por ella. Naturalmente no se trata de cualquier persona sino de alguien muy especial que frecuentemente tiene más poder y saber que el influenciado. Es impensable que el influyente sea una persona sin poder o sin un saber especial real o imaginario que el otro le atribuye, somos influidos por aquellos que nos superan en poder o en saber, o en las dos cosas, eso es lo que sucede en la interacción entre médico y enfermo pero no sólo en ella. Quizá el ejemplo más importante y potente de sugestión es el que ejercen padres sobre sus hijos, se trata de una interacción constante, repetida y no sólo basada en las sugerencias u ordenes directas sino mediada sobre todo por la imitación, la suplantación o la identificación. La sugestión en este sentido es algo muy parecido al aprendizaje y que se desarrolla simultáneamente con él: aprendemos mejor aquellas cosas que forman parte de la sugestión que esas figuras significativas nos imponen y en oposición nos resultan difíciles de aprender aquellas cosas que no han formado parte precoz de esas sugestiones parentales, bien entendido que los seres humanos podemos autosugestionarnos a no ser sugestionados (sobre lo que volveré más abajo) y a hacer todo lo contrario de lo que se espera de nosotros.

Sin embargo no nos debemos dar por satisfechos con esa explicación, si ésta fuera siempre cierta todos los médicos resultarían eficaces como curadores y expertos en el manejo del efecto-placebo y esto ya sabemos que no es verdad. La estadística está de la siguiente manera: de todos los pacientes que trata un terapeuta (el 33%) obtienen mejorias considerables, otro 33% algun tipo de mejoría, mientras que un 33% se muestran refractarios o incluso empeoran con la terapia (sea cual esta sea). Esta regla de los tres tercios parece que es universal con independencia de la tecnología empleada, me estoy refiriendo a lo que sucede en una psicoterapia sin fármacos.

Si las estadisticas son como son debemos de buscar otras explicaciones a la teoria de la influencia de unos sobre otros. Y debemos buscarla precisamente en la esencia de la palabra influencia. ¿Como influimos unos sobre otros? ¿A través de qué leyes? ¿Pueden modalizarse leyes fisicas para explicar este fenómeno de la sugestión?

Para responder esta pregunta es hora de decir que el efecto placebo no es sólo un efecto pseudofarmacológico que se obtiene con un fármaco que simula ser un fármaco verdadero cuando sólo es un sucedáneo. El efecto placebo es el efecto del cambio espontáneo que tiene lugar en nuestro cerebro y en nuestra mente a través de algo que hace de catalizador, de algún tipo de impresión inespecífica e indeterminada. Así podemos hablar de un libro-placebo, una amante-placebo, un amigo-placebo o una experiencia-placebo. ¿No es cierto que algunas de esas experiencias nos cambiaron la vida, a veces de forma lisa y otras veces de forma rugosa?

Hasta algunas enfermedades pueden operar como placebos de otras. ¿No es cierto que algunas personas solo se curan sus neurosis o sus migrañas cuando son diagnosticadas de un cáncer? ¿No es sólo entonces cuando algunas personas introducen cambios en su vision del mundo que les permiten mejorar emocionalmente y hasta encontrar sentido a lo que les queda de vida?

Hay un viejo axioma médico que dice: “La enfermedad grande se come a la pequeña”, ¿No es este fenómeno el resultado de un efecto placebo determinado por la enfermedad grave?

La acepción fuerte del efecto-placebo es aquella versión que identifica placebo con cambio. Lo que es lo mismo que decir que la permanencia es lo que se opone al placebo o consigue resultados contrarios (efecto nocebo). Dicen los teóricos de la teoría de sistemas que sobre los sistemas vivos operan dos tipos de fuerzas unas que tienden a la homeostasis o permanencia y otras que tienden al cambio, del equilibrio entre ambas se supone que depende la salud de una persona. Lo curioso de esta formulación es que se parece mucho a las leyes que gobiernan nuestro universo: efectivamente nuestro universo se encuentra en expansión desde el momento del big bang original que inauguró el espacio-tiempo tal y como lo observamos, pero si el universo se encuentra en expansión es porque la velocidad de esta expansión es superior a la velocidad critica necesaria para que no se colapse debido a la gravedad. Es decir la velocidad de expansión del universo es algo mayor que la gravedad de toda la materia del universo, es por eso que aun sigue expandiéndose y esperemos que por mucho tiempo.

Pongo este ejemplo de la física para rotular que la vida se basa en una supremacía de los mecanismos expansivos sobre los constrictivos: una ganancia de desorden, del mismo modo que los mecanismos termodinámicos señalan hacia el futuro (ganando entropia) y también los psicológicos y por eso recordamos el pasado y no el futuro: la flecha del tiempo señala hacia el futuro en la dirección de la expansión y la perdida de orden del universo . Lo que en fisica llamamos inercia de la explosión del big bang o constante cosmológica en psicologia recibe el nombre de cambio mientras que lo que en Fisica es gravedad de la materia en psicología se llama homeostasis.

Conciencia y cosmos se expanden d euna forma parecida, asi:

Cambio y homeostasis son estados de la materia que se alternan continuamente buscando la mejor relevancia de contexto, una especie de danza de retroalimentación que hace que cualquier ser vivo se autoregule a si mismo. En el nivel mental sucede lo mismo y si el efecto placebo fuerte según mi definición anterior es equivalente a cambio, para aprender algo más de él tendremos que observar qué sucede en aquellas personas que tienen enfermedades susceptibles de ser tratadas con placebos (banalmente psicosomáticas) y que sin embargo no responden o se muestran refractarias y que son las mismas que cambian poco a pesar de la edad y que solemos conocer como personas tercas o inflexibles. ¿Qué les sucede a este tipo de personas?

¿Qué hacen para resultar invulnerables a la sugestión inducida o espontánea?

¿Por qué no les cura la vida o el cariño o la simpatía ajenas?

¿Por qué siempre parecen estar detenidos en una especie de impasse?

Lo que hacen es parar, detener la danza de su mente por lo que se hacen impermeables a cualquier aprendizaje que entre en conflicto con sus áreas erróneas, por decirlo así. Lo que hacen es hacerse rígidos e inflexibles, inválidos para lo nuevo y temerosos del cambio, de la sorpresa o de la improvisación. Y es algo que hicieron precozmente: en un momento determinado de su vida “decidieron” que no podían ser sugestionadas o dirigidas por otros, con independencia de que esa decisión fuera bien porque sintieron esa “sugestión” como intromisiones o exigencias intolerables o bien porque no sufrieron ningún intento de sugestión por parte de otros, estas personas construyeron un esquema -una matriz- mental que consiste en haberse sugestionado a si mismos sobre determinadas certezas que incluyen su autoconcepto. Serían estas personas las que resultarían resistentes a la influencia ajena.

Este paradigma comportamental que acabo de describir se llama “control” , prefiero llamarlo así en lugar de llamarle perfeccionismo u obsesividad porque me parece más cercano a lo que estos individuos hacen con su mente y no prejuzgan otras categorías caracterológicas o patología determinada. Y eso es lo que hacen esta clase de personas hipercontrolan sus vidas (y las ajenas) y por eso son invulnerables a la sugestión y al aprendizaje.

Lo que entendemos como normalidad mental es difícil de definir pero es un concepto intuitivo: se trata de mantener abiertas las ventanas de la mente y someterla de vez en cuando a una refrigeración y ventilación adecuadas, así nos desprendemos de los viejos esquemas mentales y los reemplazamos por otros nuevos, así aprendemos sobre nosotros mismos: algo trascendental par adaptarnos un mundo cambiante, es esto precisamente lo que no pueden hacer estas personas enjauladas en su deseo de control. Pero además de no aprender nada nuevo estas personas sufren otras consecuencias directamente derivadas de su estrategia magna: se fatigan y también se contracturan en exceso. Lo que cuesta mantener la mente parada o al menos detenida en determinados aspectos locales -los que afectan a los que la autosugestión alcanzó- es un monto de energía colosal, mucho más elevado que lo que costaría mantener la represión que es un mecanismo mucho más ahorrativo y que solo afecta a determinados impulsos y no a otros (afecta sobre todo a aquellos impulsos que entran en litigio con nuestra parte moral), pero el “controlador” no reprime sus impulsos puesto que esos impulsos no entran en conflicto con nada moral, antes al contrario son rasgos o impulsos bien considerados por el medio ambiente (suele decirse de los tercos que son personas con criterio y personalidad)

Parar la mente es caro desde el punto de vista energético y lo es por una razón:

Imagínese que usted ha decidido hoy hacer limpieza general de su casa. Naturalmente usted se pone manos a la obra pues la basura, el desorden y la suciedad se acumulan en ella y le hace ya imposible vivir con comodidad. Usted hace un trabajo que tiene un costo energético X pero que a cambio consigue aumentar el orden (o reducir el desorden) de su casa. La energía que usted quema en forma de calor se desprende al universo y aumenta así el desorden del mismo. Lo que es orden en su casa, es desorden para su cuerpo y para el universo. La entropía ha aumentado aunque su piso se librara hoy de las ratas. Lo mismo sucede con el trabajo intelectual o con el trabajo mental de nuestro “controlador”, dedique usted solo una hora al día a detener su mente a impedir su burbujeo y observará usted como queda agotado. Esa fatiga o astenia acompaña siempre a los controladores crónicos junto con aquella incapacidad para aprender nada nuevo o sus rasgos de terquedad o perfeccionismo y una tendencia paradójica e incomprensible de mantenerse activos o hiperactivos.

Esta paradoja surge porque el orden obtenido con el control en una cierta localidad se manifiesta como desorden en otra. Es como si usted tuviera no una sino 10 casas que limpiar, cuando la ultima estaría lista la primera ya volvería a estar sucia.

La energía consumida es enorme si la comparamos con alguien sugestionable pero a cambio no consigue ninguna de las recompensas que si consigue otro tipo de persona que no utilice el control como paradigma conductual. No consigue aliviarse con las pequeñas sugestiones cotidianas, ni es respondedor al placebo ni cambia casi nada que tenga que ver con su complejo original y que suele ser este: “hay que mantenerse firme con las convicciones propias”.

La mente de una persona así parece la mente de un autómata y lo parece por lo siguiente:

Mente y cerebro no son la misma cosa pero una y otro se comunican ¿como lo hacen? Evidentemente para entender las relaciones entre mente y cuerpo (no vale con decir que son la misma cosa como hacen algunos, la mayoria) hay que recurrir a los modelos cuánticos de la fisica. La mente no tiene forma, ni materia, procede de la materia pero no es la materia, ¿entonces como hace para comunicarse con la materia, en este caso con el cerebro?

Pues lo hace de una manera muy parecida a cómo se comunica usted con su casa cuando anda de limpieza general, usted sigue siendo el mismo tanto cuando limpia como cuando descansa pero el orden/desorden se ha invertido termodinámicamente: cuando limpia el desorden está en usted y cuando descansa el desorden está en la casa. El orden que introduce usted en su hogar es desorden que aumenta su entropía y la del universo. Usted se cansa y tiene que parar, tomar fuerzas y continuar hasta quedar contento con su obra.

No cabe ninguna duda de que esa comunicación tiene que hacerse -físicamente hablando- a nivel de partículas elementales y no de moléculas grandes, pues son las partículas los únicos elementos de la materia que pueden estar en dos sitios a la vez. La serotonina no tiene ningún influjo sobre la mente pero algún electrón de algún átomo de carbono de alguna de estas moleculas si que tienen esta función. Es posible imaginarse la mente como un burbujeto caótico de particulas compartidas por mente y cerebro al mismo tiempo, que ahora son particula y después onda, que ahora están y después no están, no hay manera de saber si el gato de Schrodinger está vivo o muerto salvo abriendo la ventana.

Lo que es caos para la mente es orden en el cerebro o en otro lugar de la mente gracias a ese colapso de determinadas funciones de onda en lugar de otras, parece que el modelo de expansión-contracción es algo muy parecido a lo que sucede en la mente de este tipo de personas que priorizan este estado de cosas de “parada” en el movimiento de sus deseos y cuyo balance vital podría ser este: ganar afuera para perder dentro.

Y ahora responderé a la pregunta que más arriba hacía de cómo influimos unos sobre otros en la acepción fuerte del efecto-placebo:

Lo hacemos de inconsciente a inconsciente sin darnos apenas cuenta de ello, pero antes de influir en alguien tenemos que conseguir influir en nosotros mismos, de consciente a inconsciente: a través de eso que hemos llamado a veces causación descendente. No basta con convencerse de que algo es verdadero sino que tenemos que mandar ese mensaje a nuestro inconsciente para que sea útil para otros, donde podrá ser procesada como información que será tratada de forma cuántica: sin localidad ni linealidad: es así como podrá viajar de mente en mente e influir en otros. Pero no podrá ejercer esa función en cualquiera sino sólo en aquellos que hayan realizado un proceso simétrico consigo mismos y permitan al menos esa penetrancia o permeabilidad de su mente consciente y vigil.

09
Jul
08

Placer y goce: las amistades peligrosas

Las amistades peligrosas es una novela escrita por Choderlos de Laclos en el siglo XVIII y una obra maestra del género epistolar. En ella el protagonista Valmont se escribe con la marquesa de Merteuil viuda, sofisticada y adinerada aristócrata pero maquiavélica y perversa mujer que reta e incita a Valmont a ese ir más allá libertino que caracteriza toda su correspondencia.

La novela, -bien conocida por el gran público a partir del estreno de una pelicula con su mismo nombre y protagonizada por Glenn Close, John Malkovich, Michelle Pfeiffer y Uma Thurman -narra las intrigas tramadas por Valmont y la marquesa -cuya relación se ignora aunque se supone que han sido amantes- a fin de seducir a una joven pura educada en un convento, Cecilia Volanges, una especie de Doña Inés tenoriana pero en versión francesa.

Decía Baudelaire que el supremo placer erótico era la convicción de estar haciendo el mal, lo que es otra manera de decir que hay algo en la sexualidad que va más allá del placer sexual puro y duro y que es precisamente ese plus de placer lo que hace falta regular, de eso se ocupan, la religión, la moral y el Estado .

Y de transgredir esa regulación se ocupa precisamente el sujeto individual. Hay algo pues en el deseo sexual que siempre se sitúa en un lugar de exceso, de subversión, de invención y de un ir más allá del simple placer: una rebeldía tan humana que nos resulta incluso familiar y a veces justa.

A ese ir más allá del placer le llamó Jacques Lacan, el goce, (la jouissance) y lo definió del siguiente modo: “placer es aquello que se añade a la vida y goce es aquello que se sustrae a la muerte”. El concepto de goce es algo facilmente reconocible en la conducta de nuestros semejantes y algo además imprescindible para entender el deseo humano, algo que va más allá del reflejo condicionado skinneriano y que situa a lo humano en una dimensión más poperiana que skinneriana, más epistémica que conductual.

Asi Velmont desea seducir a Cecilia Volanges, pero lo que le interesa de ella no es tanto su belleza sino su inocencia. Educada en la moral más rancia y convencional del momento Cecilia acapara en sí los dones que Valmont pretende socavar a través de sus engaños y su constancia en el acecho de la presa. De lo que se trata no es tanto de conseguir a Cecilia sino de retar su resistencia y someterla a la prueba del nueve de la seducción. Es la apuesta que Valmont y la marquesa mantienen y es algo que sólo puede llevar a cabo Valmont, puesto que la marquesa en virtud de su posición no puede acometer por sí misma tamaña heroicidad sin ponerse en entredicho aunque es precisamente ese el deseo que asoma en ella a través de la inducción constante que hace a Valmont acerca de esa posibilidad, asi es la marquesa la que induce, espolea y mantiene.

Y una vez conseguida de lo que se trata es de abandonarla pues el goce no está diseñado para acomodarse a una vida hogareña confortable y práctica, sino precisamente para eludir los compromisos del amor y escamotearle al deseo una cama doméstica aun siendo una cama confortable y acogedora. De eso va el deseo libertino, un deseo que se alimenta en ese recorrido del apetito, resistencia, engaño y consumación. Siempre es necesario el engaño puesto que el plan consiste en abandonar a la presa apenas rendida por amor y es precisamente esta rendición que se hace en nombre del amor lo que hace a la presa tan peligrosa y cuando se ha llegado a este punto lo que se impone es cambiar de victima y buscarse un nuevo reto, un más dificil todavia dejando a la anterior mancillada de por vida y enclaustrada en un convento.

Naturalmente ese arquetipo masculino de goce se encuentra en franco retroceso, no porque haya sido superado por los hombres modernos sino porque ya ninguna mujer resulta mancillada por un escarceo amoroso, todo lo más decepcionada. Es precisamente la actividad que los D. Juanes de hoy practican en un juego sin fin que ha perdido parte de sus condiciones trágicas, y que ha sustituido probablemente el convento por el suicidio o el gesto suicida de la victimizada. Para las mujeres -como en una maldición bíblica- sigue siendo la principal causa de sufrimiento mental y de tentativas de suicidio- me refiero al hecho de ser abandonada a pesar de que ya no exista lacra moral alguna en entregarse a un hombre y que la mayor parte de las veces se haga sin amor.

De manera que el deseo de Valmont es precisamente reiterar el mismo deseo, es el deseo del deseo, el deseo de estar siempre deseando algo dificil y complicado: monjas, doncellas, mujeres casadas de la alta sociedad y con recursos morales para resistirse, este es el goce de Valmont y el goce de D. Juan, otro de los arquetipos -este en versión española de Tirso de Molina- en este caso más democrático puesto que D. Juan no le hace ascos ni a las criadas ni a las campesinas. Queda claro que hay algo más en esta conducta que va va más allá de la consumación del placer, lo que señala en la dirección de que está por hacer una nosologia del goce, puesto que lo que nos interesa de las personas no es tanto como son -su manera de ser- de lo que se ocupan las caracterologias sino su forma de gozar, “dime como gozas y te diré quien eres”, en este sentido una nosología del goce o un mapeo del deseo nos daría a los psicólogos y psiquiatras actuales más datos de nuestros pacientes que eso que en algún lugar se ha llamado rasgo de personalidad, un constructo que aunque se considera cientificamente objetivo, en realidad es furtivo y dificil de atrapar.

Vale la pena recordar ahora otro de estos personajes inmortalizados, esta vez en la musica de Mozart, me refiero a D. Giovanni y a esta aria de la opera.

Como vemos en ese aria “Madamina, il catalogo è questo“, Leporello le enseña a una ex-amante de Don Giovanni, Donna Elvira, el catálogo donde están señaladas las conquistas de su señor: en Italia 640 mujeres, en Alemania 231, 100 en Francia y en Turquía 91, peeeeeeero… en España… en España son ya 1003… No hace distinción entre campesinas, criadas, condesas, baronesas, marquesas o princesas, mujeres de cualquier rango, cualquier tamaño o cualquier edad.

De lo que se trata es de engrosar la lista, es decir asegurarse que el deseo no para y que renace en cada nueva conquista eludiendo al mismo tiempo el amor y abandonando rapidamente a la seducida con objeto de no encariñarse con ella.

Lo cual nos lleva a una reflexión paralela: ¿por qué algunos hombres temen al amor?

El amor suele ser peligroso para los hombres por la misma razón que para las mujeres es la condición para que la rueda del deseo se despliegue. Trataré de hacerlo comprensible:

Los hombres no cambiamos de objeto, pasamos de la madre a la mujer sin solución de continuidad, en un momento determinado nos separamos de nuestra madre (fuente de amor y de dominio) y nos buscamos la vida con objetos sustitutivos, tambien mujeres como ella aunque diferentes en algunas cosas y similares en otras. Este tránsito tiene muchas dificultades, las vicisitudes del deseo masculino tropiezan una y otra vez en ese fantasma edipico: “esa es demasaido parecida a mi madre, esa se llama igual, aquella es demasiado dominante, esa otra seria mas amiga de ella que mia”, etc. La mayor parte de los hombres resuelven este dilema disociando a las mujeres, por una parte las idealizadas: la madre y de otraslas devaluadas “las putas” algo que se conoce como el complejo virgen-puta, es con ellas con quien fornican y solo con ellas, mantienen asi el universo de su deseo impermeable, hay madres y hay putas, “todas las mujeres son putas menos mi madre”, eso es lo que hacen la mayor parte de los hombres que conozco con distinta intensidad pero ese mecanismo por otra parte facilitado socialmente para que los varones no teman el sexo.

Las mujeres no necesitan devaluar o idealizar porque ellas abandonaron a su madre al comenzar su periplo edipico, la abandonaron por amor a su padre, por lealtad con la diferencia sexual y al deseo de tener un hijo con él. Por eso las mujeres no necesitan “putos”, pues no precisan disociar el mundo en putos y santos, es por eso que las mujeres no suelen disociar el sexo del amor y es por eso que las mujeres suelen tener más problemas con el sexo que con el amor que es siempre una reminiscencia de su amor por el padre. Y es por eso que los problemas que tienen las mujeres con el sexo se dan precisamente por el amor, tienen como condicion el amor, si no hay amor, no hay juego y el sexo y el deseo pueden establecerse, pero la dificultad está en que Eros y Afrodita vayan de la mano.

Asi hay diferencias respecto al sexo:

  • En los hombres se da más el miedo al amor si hay sexo.
  • En las mujeres más el miedo al sexo si hay amor.

Es por eso que existen Valmonts, paralelamente a la existencia de Cecilias.

Y más allá de eso porque existe una reglamentación social que trata de embalsamar el deseo individual haciéndolo imposible o regulándolo de tal modo que resulta irreconocible. Es por eso que Cecilia y Valmont juegan el mismo juego sin saber a qué juegan, un juego de subversión que pone el orden social patas arriba al mismo tiempo que sostiene al propio sistema sin cuestionarlo.

31
May
08

Filosofía y psiquiatría

La exclusión de la filosofía sería desastrosa para la Psiquiatría

Karl Jaspers

Kenneth Kendler en 2005 publicó un artículo titulado “Hacia una estructura filosófica de la psiquiatría”, un artículo de esos que pueden catalogarse como de culto, un hito en el pensamiento psiquiátrico. Lo hizo en American Journal of Psychiatry y en él el autor pretende definir un marco conceptual coherente para la psiquiatria. Plantea dos preguntas esenciales ¿como se interrelacionan la mente y el cerebro? y ¿como pueden integrarse las multiples perspectivas explicativas de la enfermedad mental?

Kendler argumenta y propone ocho propuestas verificables que son las que a continuación se relatan. He respetado los epígrafes y las ideas generales del propio Kendler pero he introducido aclaraciones y aportes de mi propia cosecha que no necesariamente se correponden con lo que Kendler declara en el citado articulo.

  1. La psiquiatria se basa en experiencias mentales vividas en primera persona.

El ámbito de nuestra disciplina es la mente y lo mental nuestro campo de conocimiento. El objetivo de nuestra especialidad es aliviar el sufrimiento humano que surge de las alteraciones disfuncionales en determinadas áreas de la experiencia personal subjetiva, como el estado de ánimo, la percepción o la cognición. Nuestros constructos nosológicos se componen en gran medidia de descripciones de experiencias personales. Este es nuestro objetivo y aunque no despreciamos en absoluto los avances de las neurociencias esto no puede ocurrir a expensas de abandonar nuestro compromiso con lo humano.

Significa que el investigador en neurociencias está tan alejado de los intereses de la psiquiatria como el estadístico o el dentista. No somos serotonina sino sentimientos y subjetividades. Una vez dicho esto es necesario aclarar que yo quiero saber todo lo que se sabe de la serotonina y del mismo modo quiero saber todo lo que la filosofía y otras disciplinas (antropologia, religión, arte, espiritualidad) pueden aportar al conocimiento del hombre.

2.-El dualismo cartesiano es falso.

Ha llegado el momento de que la psiquiatría declare la obsolescencia de las ideas de que somos dos esencias, cuerpo materia y alma o psique inmaterial. Existen pruebas más que suficientes para declarar que la experiencia humana depende completamente del funcionamiento cerebral. La mente no existe independientemente del cerebro, no hay espiritus descarnados. Rechazar el dualismo significa dejar de considerar que lo mental (lo funcional) es un aspecto diferente de lo biológico (lo orgánico). Lo mental y lo biológico son más bien dos puertas de entrada distintas para llegar a entender nuestro cerebro.

El rechazo del dualismo cartesiano tiene una consecuencia beneficiosa inmediata: la evidencia de una tautología: los trastornos psiquiátricos del mismo modo que cualquier hecho psicológico normal o patológico son biológicos del mismo modo que todo círculo es redondo. No hace falta afirmar ya que la patologia surge de un trasfondo biológico y no se encuentra provocado por miasmas cósmicos o por el capricho de los dioses.

Dicho esto, es tambien evidente que no todo malestar psicológico en su comienzo no precisa de una avería neurobiológica para producirse, sino que más bien parece que la avería se produciría como resultado de la persistencia de una combinación de inputs poco saludables (estrés continuado) que proceden del medio ambiente en combinación con una sensibilidad o vulnerabilidad individual. Esta idea entronca con la idea del estrés como causalidad inespecifica y con la evidencia de que las células y cicuitos neuronales tienen condiciones y propiedades adaptativas frente al medio en que viven. Y la tienen por una razón:: no todos los genes se expresan simultáneamente ni en todos los lugares sino tan sólo aquellos que han sido estimulados por el medio para hacerlo, los que precisa la célula para adaptarse. En este sentido y tal como ha señalado Llinás, el medio ambiente sería un modulador en la expresión génica y también resultaría que los inputs sensoriales del ambiente serian moduladores de la actividad intrinseca del cerebro.

O dicho de otra forma: lo cerebral no es sólo lo que compete a ese trozo de órgano instalado dentro del cráneo sino que alcanza a la mente como un subproducto del cerebro y al medio ambiente extendido como un producto de la mente. Nuestro cerebro no está dentro del cráneo tan sólo sino que se encuentra delimitado por lo que Martinez ha llamado horizontes.

Y parece que el horizonte interno, es decir lo propiamente biológico opera más como frontera de lo posible que como causa principal o inicial de la patología mental o del hecho psicológico. No podemos ser invisibles, ni volar, ni pesar una tonelada o ser tan pequeños como un insecto simplemente porque nuestro cerebro no está diseñado por la evolución sino para adaptarse al entorno en el que vivimos y en ese nivel de definición que llamamos realidad sensible.

3.-El epifenomenalismo es también falso.

El rechazo de la dualidad cartesiana nos lleva de cabeza a aceptar una nueva causalidad que puede escribirse asi: existe una causalidad mentecerebro que todavia no conocemos bien pero sabemos que funciona de este modo: lo mental afecta al cerebro y lo cerebral a lo mental, se trata de un camino de ida y vuelta y de mutua dependencia. Ahora bien esta idea de la mutua interdependencia parece que nos lleva de vuelta al dualismo cartesiano por la puerta de atrás, pero es evidente que lo psicológico (el hecho mental) en si mismo puede comportarse como un fenómeno causal puesto que acarrea información decisiva sobre el comportamiento humano que afecta de nuevo al cerebro en su expresión.

4.-Ambas causalidades cerebro y mente son reales y circulares.

La causalidad opera pues en dos direcciones opuestas: causalidad ascendente, de lo más simple (el hecho molecular) a lo más complejo y causalidad descendente: de lo más complejo (el hecho psicológico) a lo más simple. Sin embargo en estos caminos existen múltiples pasos intermedios aun mal conocidos y que en gran parte son constructos teóricos, como el concepto de endofenotipo de Cloninger que cité en el articulo “Creatividad y espectro depresivo“, el concepto de inconsciente y represión , etc . Suponemos hoy que una enfermedad mental es lo suficientemente compleja como para que no existan correspondencias univocas entre ellas (la enfermedad) y sus equivalentes moleculares o fisiopatológicos. Probablemente todas las enfermedades mentales son heterogéneas, es decir no existen similitudes causales entre los que padecen la misma enfermedad. Por eso la psicopatologia actual está investigando la posibilidad de reducir la enfermedad a hechos observables más simples como el fenotipo recortado (un síntoma observable de validez neurobiológica) o el ya señalado endofenotipo de Cloninger. Tambien algunos autores como Berrios propugnan una nueva psicopatología y una nueva jerga que sea capaz tanto de atrapar nuevos fenotipos recortados como de resignificar y adaptar la jerga psicopatológica a nuestros conocimientos actuales.

5.-Los trastornos psiquiatricos son enfermedades complejas y no cabe esperar descubrimientos “con mucho hueso” tipo esquiroqueta como explicación de la sífilis.

Los genetistas llevan mucho tiempo persiguiendo algun “hueso” que llevarse a la boca. Otros autores sin embargo se adhieren a la hipótesis de la cebolla, que vendría a decir que no hay nada que buscar, porque las enfermedades mentales serían como una cebolla cuyas hojas se distribuyen por capas y donde no hay ningún “hueso” que encontrar, entendiendo “hueso” como un hallazgo causal duro del tipo de la esquiroqueta y su relación con la sífilis cerebral. Es verdad y hacia ahi parecen dirigirse los hallazgos más importantes en genética de la esquizofrenia: todos los genes candidatos que se habian propuesto como firmes promesas para alcanzar alguna relación con ella han sido ya desechados. En esta página dedicada a la esquizofrenia y a su genética podemos rastrear cromosoma a cromosoma los genes candidatos y hojear distintos metaanalisis que aportan la evidencia de que muy probablemente la combinación de genes y polimorfismos que inducen la enfermedad es variable y compleja y sujeta a contingencias medio ambientales dificilmente medibles. ¿Es inútil seguir buscando?

Depende. Si lo que se busca es el gen de la esquizofrenia la respuesta es si.

6.- El pluralismo explicativo es preferible a las explicaciones monásticas tipo reduccionismo biológico.

Si lo anterior es cierto es tambien seguro que eso que llamamos hechos mentales y tambien psicopatología responden a distintos niveles de definición y tambien a distintas maneras de abordarlos. Sería absurdo tratar con fármacos un problema de pareja, la hipocondria con electrochoques o la esquizofrenia con psicoanálisis. Cada problema se inscribe en un nivel de definición distinto con distinta organización y jerarquía entre sus condiciones y sus abordajes. Como ejemplo de este nivel de definición señalaré la diferencia que existe entre el duelo y la depresión verdadera, el duelo es una adaptación, un proceso de reparación que lleva a un individuo a cambiar de nivel con respecto a sus pérdidas, no debe considerarse en ningún caso como algo patológico y no precisa tratamiento. La depresión verdadera sin embargo puede comenzar después de un proceso de duelo al que el individuo no puede hacer frente. No hay manera de distinguir qué sujetos llevarán a cabo un proceso de duelo completo y renacerán de él transformados y cuales no podrán superarlo y enfermarán. Esta realidad clinica ilumina la idea de que una pérdida no sucede en el vacío sino en un entorno neurobiológico concreto, en un individuo concreto que tiene que hacer algo con esa pérdida, y ese algo que tiene que hacer depende de su fortaleza para resolver pérdidas que seguramente correlaciona con multiples factores de su personalidad y tambien con una vulnerabilidad genética determinada.

Lo realmente curioso de estas diferencias de nivel explicativo es que determinados sistemas de información no pueden ser reducidos a sus aspectos más simples sin que pierdan en ese proceso su capacidad explicativa. Lo que significa que hallado el nivel de definición que abarca una comprensión de algo, lo mejor es no tratar de reducirlo a sus elementos más simples, pues el peligro está entonces en que pierda su capacidad explicativa. Un ejemplo a mi me gusta Mahler, pero si usted me pregunta por qué no le sabré contestar y si me pongo a pensarlo en terminos de neurotransmisores o de razones lo más seguro es que deje de interesarme Mahler, tal y como dijo Satie porque, “no hay nada más asqueroso que un La mirado al microscopio”.

7.- La psiquiatría debería evolucionar desde “una batalla de paradigmas” hacia un posicionamiento más maduro que acepte la complejidad y el pluralismo explicativo.

Si no existe un paradigma único que explique la psicopatología o el hecho mental a partir de una teoria que lo explique todo, lo honesto es ser humildes y aceptar una distinta visión entre los distintos paradigmas que han demostrado algun tipo de eficacia aun empirica en esto que llamamos la comprensión de lo mental. Con la excepción de aquellos que aplican su paradigma en todos los casos y que son más integristas que otra cosa. Efectivamente una de las dificultades más importantes con que se enfrenta esta guerra de paradigmas es que unos parecen haber surgido con virulencia de la preeminencia de otros. Por ejemplo se ha señalado que la hegemonia del paradigma neurobiológico es una reacción a los abusos del psicoanálisis durante el siglo XX. la razón es que este paradigma neurobiológico empasta mejor con la ideología y el discurso médico que el del psicoanálisis, muy especulativo, caro, dificilmente aplicable en entornos de sanidad publica y con pobres resultados cuando se emplea como paradigma radical.

8.- Aceptación del reduccionismo incompleto que ambicione una explicación gradual de lo complejo.

Mientras tanto encontramos una teoria nueva del hecho mental, algo tan complejo como lo que sucede en fisica para encontrar una teoria que explique tanto la fisica de lo enorme (teoria de la relatividad) como la teoria que impera en lo diminuto (teoria cuántica), lo mental tiene que hacer equilibrios entre los hallazgos con hueso y los hallagos etereos y lo que se impone es la aceptación parcial del paradigma neurobiológico por ser el más aceptado y mas trabajado de todos los paradigmas sobre la mente y el hecho mental dejando la puerta de arriba abierta a nuevos hallazgos de las ciencias cognitivas, sistémicas, dinámicas o incluso a las transpersonales.

Quizá también tengamos que dejar la puerta abierta a los conocimientos que otras disciplinas consideradas hasta ahora esotéricas han aportado en nuestro conocimiento de la causación descendente. En este sentido me gustaria citar este estudio con todos los avales científicos de la manera en que el yoga puede inducir estados de conciencia benéficos para los humanos.

A fin de cuentas tendremos que tomarnos más en serio algunas cosas que hasta el momento han estado en manos de no-profesionales y que contienen no pocas tecnologías para manejar nuestro cerebro desde arriba hasta abajo, desde afuera hasta adentro.

17
Mar
08

Diversidad y variabilidad

Si la evolución tuviera mente, es decir si tuviera algun propósito o plan preconcebido diriamos que ese plan no es otro sino la supervivencia y replicación de los genes más adaptados. Para conseguirlo ensayó varias estrategias, descartando sobre la marcha algunas, sacrificando especies y abandonando a sus propias fuerzas a otras que terminaron por extinguirse o bien fueron condenadas al marasmo cuantitativo (muchos, pero similares y con una vida corta). En un momento determinado de la protohistoria la evolución “decidió” que la mejor forma de asegurar ese plan era a través de la diversidad genética, algo que articuló a través de la reproducción sexual: reproducirse de mitad en mitad aseguraba un mejor destino para los genes si bien contenía un problema o secuela: ninguna célula pudo ser más inmortal a partir de esa decisión de sexualizar la contienda de la vida y otra: se precisaban dos sexos portadores de gametos distintos con distintas cargas reproductivas.

No cabe duda de que la diversidad genética ha sido un éxito del diseño evolutivo y la prueba de ello es el cerebro humano, una máquina humeda (Mora, 2004) capaz de generar no sólo sensaciones y reacciones de escape, huida o aproximación sino de generar conductas complejas, abstraer y generar realidades a partir de sí mismo, operar con símbolos, inventar signos lingüisticos y generar una cultura humana capaz de trasmitir conocimientos autogenerados por su propio cerebro a través del pensamiento y la razón, más allá de los genes, conocimientos que pueden trasmitirse de generación en generación y que son acumulativos y constituyen una reserva de enorme diversidad cultural proporcional a la diversidad genética que le es contingente.

Es asombroso que la evolución consiguiera este logro si tenemos en cuenta dos cuestiones:

    • Que el ambiente cambia continuamente.
    • Que no hay dos cerebros iguales.

      La primera de estas consideraciones fue una idea de Heráclito, un filósofo griego que tuvo en su momento una intuición genial: que el rio no es siempre el mismo rio. En ese fluir sin fin del rio, encontró Heráclito una verdad que se hallaba escondida en la convicción -el prejuicio- de que la realidad era estable, inmutable o estática.

      La segunda consideración es muy intuitiva: en efecto, las personas parecemos muy distintas unas de otras, mi vecino tiene unas aficiones distintas a las mias, es de un equipo de fútbol opuesto con el que yo no simpatizo o tiene hábitos de vida completamente distintos a los mios. Sin embargo si nos hicieran la autopsia el forense no sabría discriminar cual cerebro me perteneció a mi y cual a mi vecino pues macroscópicamente los dos cerebros parecen iguales. Y lo son, sólo que hay algo que los diferencia y que es un intangible en un cadáver. Las diferencias entre mi cerebro y el de mi vecino solo son apreciables en vida, en perfomance por asi decir.

      Dicho de otra forma: tanto el ambiente en el que vivimos como la configuración de nuestros cerebros individuales está presidida por la variabilidad. No hay dos personas iguales ni hay dos culturas iguales, aun más cada persona a su vez cambia a lo largo de su vida y cambia porque su cerebro cambia como el rio de Heráclito. La variabilidad de los cerebros humanos parece ser el correlato cultural de la diversidad: una manera de asegurar que el conocimiento se replique a partir de lo diverso.

      ¿Pero esta variabilidad representa una ventaja o es una desventaja?

      Si le preguntáramos a un dictador bananero respondería que la variabilidad entre sus súbditos es una desventaja para su gobierno. El dictador es aquel gobernante que pretende minimizar las diferencias disminuyendo las opciones de libertad entre los individuos, si es necesario oprimiéndoles, condenándoles a la miseria y persiguiendo a los disidentes. Si le hiciéramos la misma pregunta a un lider democrático diría lo contrario aun siendo evidente que el gobierno de lo humano es mucho más complicado si atendemos a la variabilidad de lo humano. En realidad la tentación de lo único, de lo similar, de las series clónicas son comunes tanto a los dictadores como a los lideres democráticos, sólo que en algunos casos la madurez que han alcanzado determinadas sociedades es irreversible y la homogeneización de las creencias es imposible de aplicar políticamente en un regimen democrático.

      Si atendemos al gobierno de lo colectivo una de las certezas que nos invaden es ésta: ¿Como es posible que la evolución haya sido tan precisa y exitosa a la hora de diseñar un órgano tan perfecto como el cerebro humano y la cultura humana haya sido incapaz de diseñar la convivencia entre humanos de un modo más eficaz?

      Una de las posibles respuestas a esta pregunta está relacionada con el tiempo. Mientras que la evolución opera en tiempo evolutivo (millones de años o eones) la cultura humana es aún un adolescente y cuenta sólo con unos cuatro mil años de edad. El tiempo histórico es apenas una brizna de hierba si la comparámos con los miles de ensayos y errores cometidos por la evolución y cuyas consecuencias conocemos por los registros fósiles y la paleoarqueologia.

      Sin embargo la juventud de la cultura humana no explica del todo la incapacidad del cerebro humano para darse a si mismo en relación con sus semejantes y a nivel colectivo una solución mejor al problema de la convivencia entre cerebros distintos, ¿como explicar que la tecnología humana haya sido capaz de poner a un hombre en la luna y sea incapaz de limitar las hambrunas en el mundo? ¿Cómo podriamos mejorar esta convivencia?¿Qué hemos hecho mal?

      Hemos hecho mal las mismas cosas que hizo en su momento la evolución: hemos ensayado distintas formas de gestión de lo humano y nos hemos dedicado durante muchos años (aun lo hacemos) a intentar homogeneizar los distintos cerebros humanos. Concretamente lo hemos hecho, sobre todo, a través de las prohibiciones culturales, de la persecución de lo diferente y de la imposición de un régimen de vida articulado en torno al beneficio y a la acumulación, no es raro que en esas condiciones las disidencias hayan venido de lo lúdico: el sexo y sus variantes, el dinero fácil (robado o expoliado a otros) o el exceso dionisíaco. Sólo tenemos que pensar hoy en que las mayores dificultades para el hombre moderno y su infelicidad es ese entorno que llamamos trabajo y ese otro que llamamos pareja, todo pareciera indicar que lo que es bueno para el sistema económico -para lo colectivo- es fatal para el individuo, al menos para algunos de ellos mal dotados genéticamente para cualquier presión ambiental.

      Eso que hoy llamamos pensamiento único es la ultima intentona no politica sino económica de hacer de nosotros clones iguales unos de otros al menos a través del gusto o de lo deseable. Lo que no se pudo hacer desde el autoritarismo ahora se pretenderá establecer mediante el libre comercio pero la batalla está perdida de antemano. La cultura humana precisa y procede de la variabilidad, sin ella no hay cultura ni hay civilización humana propiamente dicha y la cultura se defiende a sí misma tratando de trasmitirse, replicándose y dividiéndose implementando nuevas estrategias en cada cerebro individual.

      Los individuos se las arreglarán para hacer emerger contravalores al tiempo que los Estados proclaman los valores politicamente correctos a los que seguir y lo harán desde dos lugares distintos: desde los ideales y desde las abstracciones.

      Es evidente que lo humano está presidido por el conflicto y por la decepción. Ambos proceden de nuestra capacidad de abstraer y de construir ideales. La abstracción podria definirse como la manera en que el cerebro se las arregla para convertir lo particular en general abstrayendo lo común y construyendo ideas que abarquen toda su experiencia particular. La abstracción supone un enorme ahorro de energia para el cerebro individual que no tiene que fiarlo todo a su memoria de interacción con todos los individuos que conoció en su vida, basta con que abstraiga, categorice las experiencias y las guarde en su memoria. De manera que la abstracción no es una facultad suprasensorial del hombre sino adaptativa, si no fuerámos capaces de abstraer no podriamos recordar todo lo que hemos experimentado, al menos su categorización. Pero es evidente que entre la abstracción (la categoria) y la experiencia vivída existe una grieta, una enorme discrepancia. No solamente porque los ideales van a operar como estados deseables dirigiendo la conducta del individuo en su busqueda sino porque los ideales a su vez van a decepcionar la experiencia concreta de los individuos: realidad y deseo son instancias en guerra continua y la mayor causa de infelicidad en los humanos.

      Y de sus colectividades porque precisamente en sus colectividades se encuentra el germen de la discrepancia.

      Esta discrepancia procede del hecho de que los colectivos humanos no han tenido en cuenta a la hora de diseñar la convivencia entre humanos que sus cerebros son diferentes, lo que no sólo significa que tengan gustos u opiniones distintos sino que son genéticamente distintos, lo que significa que toleran de distinta manera las imposiciones sociales, es por eso que existe el sufrimiento y la enfermedad mental.

      Y tambien el arte.

      El arte se ocupa precisamente a través de la abstracción de buscar determinados ideales, el más socorrido de los cuales es la belleza. Pero ahora no voy a hablar de esa búsqueda de ideales sino que me voy a ceñir a lo que el en el arte hay de subversión es decir de antagonismo con determinados valores e ideales sociales.

      Es evidente que determinados ideales sociales no pueden cumplirse por todos los individuos. Es por eso que se inventó el crimen, una forma de transgresión contra una prohibición, el robo contra otro tipo de prohibición, el incesto, etc. Serian incontables las prohibiciones que sólo a través del arte han sido recurridas por los artistas, pero voy a referirme concretamente al caso de Raskolnikov que representa no obstante a todos los personajes de Dostoyevski, más concretamente representa a Dostoyevski mismo.

      “Crimen y castigo” es una novela sobre la legitimidad del crimen, toda ella gira en primera persona sobre la subjetividad de Raskolnikov que ha desarrollado una espantosa teoria acerca de que el crimen en determinadas circunstancias puede ser un acto heroico. La novedad de la novela existencialista en relación con sus antecesoras es el uso que hacen de la subjetividad psicológica en primera persona del narrador. Aunque ya Shakespeare introdujo la variabilidad en sus personajes no llegó a hacernoslos tan comprensibles, aun hoy no sabemos qué le pasaba a Hamlet y sin embargo sabemos muy bien lo que le sucede a Raskolnikov. Leyendo a Dovstoyeski, a Tolstoi o a Balzac uno llega incluso a simpatizar con los argumentos que esgrimen sus psicopáticos y trágicos personajes, no se trata de estar de acuerdo o no sino de visualizar una cierta comprensión con aquellos argumentos, uno llega incluso a justificarlos y a veces hasta a compartirlos. Uno sabe que aquello que nos están mostrando está en nosotros, y es por eso que el monstruo debe ser mostrado. Para que no se manifieste en lo real.

      Esta dimensión transgresora del arte nos llega a todos además por otra razón: la universalidad del arte se basa en el conocimiento de que todos estamos igualmente oprimidos por lo colectivo como Raskolnikov que es efectivamente un paria .

      Hay algo común en los humanos que nos oprime y a pesar de que la mayor parte de nosotros no llegaríamos al crimen entendemos a quienes no pueden resistirse al mismo y tienen que generar argumentos para justificarse.

      Gracias al arte entendemos lo diverso y nos burlamos de lo sagrado.

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      Es el arte el que salta por encima de las convenciones sociales y nos advierte: “Raskolnikov y tu no sois tan diferentes” . Una verdad tan aterradora como esta otra: hay más diferencias en el cerebro entre un analfabeto y un abogado que entre un votante del PP y uno del PSOE.

      Que cada cual saque las consecuencias que sea capaz de digerir.

      Bibliografia: Esplendores y miserias del cerebro (Semir Zeki) en “Esplendores y miseria del cerebro de Francisco Mora (coordinador), 2004.

      07
      Mar
      08

      La construcción social del narcisismo

      Aquellos que ya leyeron el ultimo post estarán persuadidos de que el narcisismo tal y como Freud lo intuyó es una especie de situación transitoria de una mente humana en evolución. Pero esto no es más que una hipótesis intrapsíquica, un constructo teórico que nos ayuda a entender los sucesivos pasos que van desde una “tabula rasa” que se supone que es el cerebro del recién nacido hasta el cerebro de un hombre adulto y sano. Pero no tenemos pruebas de que el narcisismo sea algo más que un mito explicativo sobre la formación en sucesivos pasos de la mente humana, tampoco está del todo aceptado que sea una organización pulsional, lo que si estamos seguros de saber es que eso que llamamos mente es un espejo de eso otro que llamamos medio ambiente y que el cerebro solo puede guardar copia de aquello para lo que el cerebro humano está diseñado por la evolución para guardar. Al mismo tiempo tambien sabemos que la “tabula rasa” es también un mito en desuso, nuestro cerebro no es un ente pasivo que se limita a procesar la información que le llega de fuera y a plantear respuestas sino que es un ente autopoyético: es capaz de genrar respuestas en ausencia de estimulos, por ejemplo somos capaces de soñar que volamos sin tener ninguna experiencia en vuelo.

      De manera que si el cerebro humano es capaz de distorsionar la autoimagen corporal, es capaz de dejar de comer o es capaz de alucinar es necesario que exista un soporte neurobiológico que lo haga posible. No estamos aun en condiciones de identificar cuales son las estructuras o circuitos cerebrales involucrados en ese tipo de distorsiones perceptivas, cognitivas y conductuales pero lo que si sabemos y nos es posible estudiar es la influencia del medio ambiente en que vivimos en el cerebro individual y además: tambien nos es posible definir las mutaciones ambientales que hemos de soportar en nuestro entorno desde la revolución industrial hacia aqui y aunque seamos incapaces de darnos cuenta de sus efectos podemos intuir que determinadas enfermedades mentales sino todas guardan una extraña relación con el modelo del mundo en que viven los enfermos que las padecen.

      En este post me propongo pues analizar los cambios sociales que a mi parecer más influyen en la patoplastia de las enfermedades mentales, sobre todo de cara a lo que hemos llamado desordenes narcisistas, bien definidos por Lipovetsky en su obra “La era del vacío“como estrategias individuales relacionadas con el vacío, en oposición con las estrategias anteriores que le precedieron y que pivotaron alrededor de la prohibición sexual, el autoritarismo y la explotación del capital sobre el trabajo asalariado.

      Es necesario recordar ahora que el sufrimiento mental siempre ha ido enroscado a la transgresión, a la prohibición o a la disidencia. Decir narcisismo es nombrar la caducidad de todas las oportunidades de discrepar de algo puesto que ya no hay nada sobre lo que discrepar, pero es tambien abandonar a los sujetos a su propia suerte, fiándolo todo a sus recursos mentales, algo que ya pronosticó Freud en “El malestar en la cultura“.

      Estos han sido los cambios que hemos vivido en los ultimos 50 años aproximadamente:

      • Sobrevaloración del cuerpo, indefinición de sus limites, facilitación de la exhibición del cuerpo en perfomance, desaparición de los tabúes sobre el desnudo, el adulterio o la sexualidad exótica.
      • Sobrecarga ideológica y publicitaria sobre las dietas, logros deportivos y hazañas corporales de todo tipo.
      • Sobreestimación del “darse cuenta”, de la autoobservación, del insight y del autoconocimiento, culto a la asertividad, la autonomia y a la autoestima. Cuanto más se hipertrofian estos valores mayor cantidad de gente sufre por sus opuestos: incapacidad para ser autónomos, pobreza del autoconcepto o incapacidades personales para afirmarse.
      • Culto al individualismo radical y a la autonomia e independencia con respecto a las figuras ancestralmente protectoras. Paradójicamente los hijos son incapaces de independizarse de sus padres, los enfermos de sus médicos, las esposas o maridos de sus cónyuges, todo pareciera señalar que la prescripción social en sí misma genera el fracaso en acercarse al ideal que propugna.
      • Reedición de cultos espirituales sin Dios, desvinculados del precepto o la moral con sentido colectivo. Invención de una moral individual que no acepta otra condición sino el propio juicio moral sobre las conductas. El kantianismo del imperativo categórico ha muerto definitivamente y nos hemos instalado en un relativismo moral que tiene su correspondencia en la tolerancia individual hacia la transgresión ajena, una pseudotolerancia que oculta el desinterés por el prójimo.
      • Reificación de la economia no productiva y virtual: inversiones en bolsa, encarecimiento ad infinitum del suelo urbanizable, abaratamiento de las materias primas en origen, desprecio por el talento empresarial productivo, abominación del trabajo bien hecho e instalación en una economia globalizada y volátil y que alarga hasta el paroxismo la deuda contraida con bancos y entidades de crédito, una deuda que se renegocia constantemente y cuyos excedentes no sirven más que para seguir endeudándose.
      • El viaje y trasiego continuo de personas en perpetuo movimiento viene a ocultar otro drama individual de nuestro tiempo: el escaso sentido de pertenencia. La gente no viaja por interés etnografico sino para encontrarse a si mismo, pues solo en el viaje es posible encontrar una identidad fugitiva. Tránsitos rapidos y acelerados de personas que sestean en impersonales aeropuertos y esperan horas para trasladarse a un lugar seguramente exótico en un ejercicio de paciencia infinita mientras son tratados como ganado consumidor de duty frees. Viajar es para algunos la única forma de estar en alguna parte puesto que los individuos han sido despojados de sus señas de identidad. El abaratamiento del viaje es una forma de asegurar su inconsistencia y la liquidez de las relaciones que en otro momento llamamos “echar raices”, establecerse o implantarse.
      • Despolitización, desmovilización ciudadana, vecinal, laboral y estudiantil e indiferencia absoluta frente a lo público. Lo privado le ha ganado la batalla a la res publica y ha tomado el relevo al ágora, al mismo tiempo lo público ha llegado a penetrar con cámaras, luces y taquígrafos sobre el espacio privado levantando acta de todas nuestras atrocidades y convirtiéndolas en espectáculo: el morbo por lo real ha sustituido al interés por las causas comunes y los individuos se refugian cada vez más en esos cotos privados que llamamos hogares precisamente en el momento en que los hogares han dejado de existir para convertirse en lugares de paso o simples dormitorios.
      • La vida se ha transformado en una playa de vacaciones donde el consumidor despliega un menú de recomendaciones y elige su opción como en un restaurante. Todos tienen su opción y esperan además que el estado del bienestar la satisfaga, no importa lo bizarra que resulte su opción pues está persuadido de todas las opciones son derechos inalienables y legitimos del sujeto. La desacralización de lo sexual y la imposición del orgasmo como reclamo sanitario han multiplicado y legitimado todas las opciones de goce diseminando sexualidades inéditas y fugitivas antes condenadas a los manuales de psiquiatria.
      • El sistema educativo es el campo de experimentación de toda esa variedad de simulacros impulsados por los modernos y desestimados por los postmodernos: el fracaso y sobre todo el desinterés de los escolares por el saber presiden las actitudes de burn out de un sistema que no puede redimirse a si mismo y que tampoco puede ser redimido por los estudiantes que parecen haberse recluido en un nihilismo apático o antisocial como única medida de integración en un mundo desolado. El pasado y el futuro ya no interesan a nadie: vivimos en un aqui y ahora sin sentido y además sin ninguna esperanza de modificación precisamente por el deterioro d elo público.
      • Los héroes trágicos como Edipo han sido sustituidos por héroes de comic o por heroinas glotonas o pornográficas. El pecado y la culpa han sido barridos por decreto del horizonte social: todo está permitido y ningún tabú es hoy acatado, la angustia aparece por tanto ante el vacio frente a la transgresión y el vacio se instala como precursor de las drogadicciones, los trastornos de identidad, los trastornos alimentarios y la impulsividad. Al desaparecer las prohibiciones ancestrales que pivotaron sobre lo sexual los humanos han quedado incrustados en el vacio de su cuerpo y en el sin sentido de una vida sin historicidad.
      • El predominio y hegemonía de la imágen omnipresente sobre las ideas impone tambien el predominio del espectáculo sobre la reflexión, de la improvisación sobre el debate. La politica ha sido capturada por el lobby todopoderoso de la comunicación y es hoy su principal cliente: la patética dependencia de los políticos de los medios es tal que los espectadores terminan por desconfiar tanto de los políticos como de los medios sobre todo de la televisión, esa empresa de imágenes que los politicos tanto desean pues es su ultima oportunidad de supervivencia, al fin y al cabo siempre gana aquel que mejor imagen vende en televisión, dicho de otro modo, el simulacro ha impuesto una nueva lógica sobre nuestras vidas y nuestros destinos politicos son forjados por productores de programas mediáticos. La desconfianza en ellos refuerza a su vez el individualismo nihilista que retroalimenta el sistema haciéndolo más fuerte e invulnerable, hasta las instituciones democráticas han sido erosionadas por esta desconfianza de los ciudadanos y sólo el cinismo, la mentira o la falacia parece resultar algo subversivos o convincentes.
      • La apatía social, la desidia, el desinterés y la falta de compromiso son los principales cánceres colectivos de nuestro tiempo, no sólo porque expanden y replican como clones o celulas cancerosas o de seres iguales fieles a un modelo “politicamente correcto” sino por aquello que ocultan y enmudecen: la indignación, la rebeldia, el inconformismo, la creatividad, el talento, el honor, el trabajo productivo, la lealtad, la fidelidad y el compromiso por cualquier valor o proyecto restan puntos en esa carrera desenfrenada hacia una caida libre en la propia “mismidad” en que se han convertido nuestras opulentas vidas.
      • Las soluciones no parecen contener los problemas, una de las dificultades que tenemos los gestores del sufrimiento ajeno procede del hecho de que incrementar los recursos, mejorar las redes asistenciales. inventariar los males o invertir en programas sociales no resuelve ningún problema sino que los empeora, cuanto más se intenta poner remedio a un problema tanto más parece hacerse insoluble, las antiguas soluciones rebotan en una pared que parece devolvernos todas las pelotas en nuestro propio trasero, como si se reflejaran en un espejo autista, peor si intervienen además los medios de comunicación. Las soluciones se convierten en nuevos problemas que generan contrariedades no inventariadas aún y los politicos inventan pseudosoluciones que disfrazadas de engaños “cuelan” durante un cierto tiempo hasta que son desveladas de nuevo y confrontadas por sus propios votantes, pero para entonces el problema ha envejecido y ya ha sido desplazado por otro nuevo.
      • Las relaciones humanas han sido vapuleadas por una demanda doble: autenticidad y reciprocidad que en realidad está ocultando la caducidad a plazo fijo de toda relación: algo que se experimenta como efímero u ocasional debido en parte a la plétora de oportunidades. El sujeto en cada elección siente que se está perdiendo algo en otro lugar y ha quedado enjaulado en la sensación de que su deseo -cualquier deseo- puede ser satisfecho en otra parte a pesar de que cada vez se encuentra más alienado con respecto a cual es en realidad su deseo “auténtico”.
      • La legitimación y autorización administrativa de todos los goces ha hecho más daño en una generación que la prohibición sexual en toda la historia de la humanidad, al liberar todas las oportunidades de goce cada vez hay mas personas que se preguntan sobre él y que prueban más y más variaciones sobre el mismo instalándose al final en cualquier parafilia no filiada aun por la psiquiatría. Las elecciones sexuales, profesionales, vitales, laborales o de pareja llevan al sujeto a una encrucijada que se manifiesta en una debilidad estructural: una falta de voluntad o debilidad del yo, una erosión de la fe en si mismo que tienen muchas secuelas particulares y subjetivas, sobre todo la inconsistencia y la difusión de la identidad.

      Si contemplamos este cuadro de Remedios Varó titulado “Locomoción capilar” nos daremos cuenta de la dificultad de levitar apoyándose solo en las barbas, las mujeres además tienen un problema añadido, al carecer de barba deben quedar suspendidas en las barbas ajenas. Remedios Varó nos da una visión surrealista de este dificil equilibrio donde la perdedora es la mujer.

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      Decia Nietzsche que cualquier sentido era mejor que carecer de él, pero Nietzsche se equivocaba al menos en su predicción: es posible vivir en el sin sentido.
      ¿Hay alguien que aún puede dudar de las razones que han propiciado y facilitado la emergencia de las llamadas “nuevas enfermedades mentales”?

      05
      Mar
      08

      El narcisismo en la anorexia

      minigaleria-389-karen_oxman_galeria.jpgTal y como adelanté en el último post a propósito de la filiación psicopatológica de los trastornos del esquema corporal la psicopatología de los trastornos alimentarios excede en complejidad a las enfermedades mentales clásicas y a pesar de que estas enfermedades no son nuevas, lo cierto es que es imposible negar que algo debe existir en la manera de vivir, en la manera de pensar o no pensar, en las creencias compartidas por nuestros contemporáneos opulentos y en los cambios psicológicos que han inducido estas mutaciones ambientales a las que me referí más abajo para explicar y entender la casuística de este tipo de enfermedades que se han convertido en nuestro entorno en las enfermedades más prevalentes entre los adolescentes, me refiero a la anorexia y la bulimia juntas.

      El hecho de que estas enfermedades se conozcan desde la antiguedad no contradice la idea de que estamos frente a un problema epidemiológico nuevo ligado al hiperconsumo, la presión mediática, el imperio de la imagen y la hipertrofia de la corporalidad. Personalmente me inclino a pensar -como explicación a la emergencia de casos aislados en la antigüedad- que la anorexia mental probablemente representa un fenotipo latente ligado al sexo, quiero decir que tal y como adelantó Laségue que las mujeres tienen una enorme resistencia a la inanición lo que explicaría el predominio de esta enfermedad en el sexo femenino al margen de otras consideraciones psicológicas.

      Pero es imposible entender nada de la anorexia sin abordar el problema del narcisismo.

      Todo el mundo sabe quien fue Narciso, y todo el mundo conoce al menos fragmentariamente el mito ligado a su nombre y que es inseparable del mito de la ninfa Eco, pero en este post no voy a volver sobre el mito y voy a esforzarme en hacer entender el concepto freudiano de narcisismo.

      Para Freud el narcisismo no es una enfermedad sino una posición libidinal, es decir una etapa del desarrollo psicosexual. Casi todos los autores actuales están de acuerdo en que el proceso de maduración en el niño pasa por tres etapas fundamentales, una fase autística (o autoerótica según Freud) donde el niño depende absolutamente de los aportes exteriores para su supervvencia, durante esta etapa el niño carece de Yo y tiene un sistema perceptivo embrionario, no reconoce a su madre aunque es capaz de reconocer las sensaciones de su cuerpo y sus necesidades al menos en el sentido de placer-displacer.

      La siguiente fase es la fase narcisista: en ella el niño ya ha logrado entender que la madre existe separadamente de él sin embargo aun no sabe que la madre tiene necesidades propias y le adjudica (proyecta en ella) sus propias necesidades, durante esta fase el niño no existe afectivamente separado de la madre en tanto que aun no ha sido capaz de establecer un objeto externo e independiente a sí mismo, la madre es percibida como una prolongación de su propio cuerpo y de sus propios estados emocionales.

      La ultima fase de maduración psicobiológica es la fase de objeto, en ella el niño ya ha aprendido a reconocer los estados internos de la madre como alguien separado de él y por tanto es capaz tambien de diversificar las fuentes de gratificación de su propia madre, es la época en la que los niños se socializan y pasan a establecer relaciones objetales con sus iguales.

      Este resumen, no exhaustivo y sobre todo corto y comprensible quiere hacer entender que el narcisismo no es un rasgo de personalidad en si mismo -aunque también existe esta acepción- sino una constelación o paquete de información sobre la relación que un sujeto determinado mantiene con sus objetos, es decir con su projimo entendiendo que lo contrario de objeto es el propio sujeto, lo que quiere decir que lo contrario a un objeto externo es el propio cuerpo. En este sentido decir narcisista es equivalente a señalar a una persona preocupada por lo suyo, desinteresada en los demás, interesada en sus propias necesidades, pero tambien es necesario hacer ahora una aclaración.

      Si el narcisismo no es un rasgo de personalidad sino una fase o etapa de la maduración, la supervivencia de esta estructura en un ser humano adulto significa que durante su evolución aparecieron factores que desestabilizaron la tendencia natural de los seres humanos que filogenéticamente tienden a recorrer las tres etapas sucesivamente si las cosas andan bien. Sin embargo estas etapas sólo pueden ser resueltas de manera ideal por los humanos, significa que todas las personas que llamamos normales presentamos decisiones, conductas o cogniciones donde prevalecen las elecciones narcisistas sobre los objetales, todos en este sentido tendemos a un cierto egoísmo sobre todo cuando se trata de salvaguardar nuestros genes, nuestra vida, o nuestros intereses, eso es normal y adaptativo.

      Aqui se introduce pues una primera distinción, hay un narcisismo que es guardián de la vida, que es benigno por asi decir y que solemos identificar con la autoestima y no me voy a volver a referir a él sino para señalar que el narcisimo en cualquier caso por ser una etapa del desarrollo deja rastros en nuestra memoria y que estos rastros se pueden rescatar a través del recuerdo o a través de ciertas decisiones o conductas. Esto explica algo muy importante: no es necesario ser patologicamente narcisista para en determinadas situaciones “regresar” a un estado de cosas donde ignoremos a los objetos incluso a los amados. Un ejemplo de lo que acabo de decir es el “sálvese quien pueda” en una situación de accidente o peligro.

      Quedar instalado en el narcisismo tiene muchos peligros y hay que pagar un peaje costoso para poder sufragar sus gastos. No se trata en cualquier caso d euna decisión ventajosa: la realidad con sus continuas querencias nos pone en nuestro sitio constantemente. Significa que una personalidad narcisista deberá crear una serie de irrealidades a su alrededor si quiere mantener su concepto del mundo intacto, grandioso e hipertrófico en cuanto a su propia valía a poco que las contrariedades vayan acumulándose.

      Estas irrealidades que crea el narcisista patológico incluyen sobre todo el manejo de determinados mecanismos de defensa para poder eludir la angustia. Se trata de mecanismos de defensa de bajo nivel, no tan elaborados como la represión, la formación reactiva o la sublimación, sino otros como el aislamiento, la transformación en lo contrario y la regresión.

      Naturalmente la regresión que observamos en la anorexia no es una regresión puntual y adaptativa sino quee s muy parecida a la que aparece en las neurosis obsesivas o TOCs. Se trata de un mecanismo casi obligado de un viaje al narcisimo idílico que permanece en nuestra memoria como un opción cuando las cosas se ponen feas, a esa infancia donde creimos ser dioses cuando aún no nos encontrábamos del todo separados de nuestra madre y nuestros deseos omnipotentemente podian ser satisfechos con sólo enunciarlos. Las anoréxicas en cambio no saben que ese viaje hacia atrás regresivo en busca de un estadío “donde fuimos dioses” es un viaje con peajes complementarios. Para empezar implica la aparición de pulsiones bien distintas a las pulsiones de las personas que andamos instalados en un estadío objetal: se trata de pulsiones parciales, destructivas, anales en la jerga de Freud, pero que podemos traducir como pulsiones muy primitivas y poco diferenciadas. Naturalmente la persona que está sometida -debido a su regresión- a este tipo de compañeros de viaje pulsionales tiene que defenderse y lo va a hacer sobre todo con “contrainvestimentos” caracteriales, del tipo de la “transformación en su contrario”, asi invertirá toda su vida pulsional a fin de hacerla irreconocible transformando la agresión en amor o el amor en agresión. El resultado es la entrada en una rigidez o inflexibilidad caracterológica que hace que la anoréxica instalada en esta versión obsesiva de la anorexia mental aparezca como perfeccionista, autoexigente, disciplinada e irreductible en sus convicciones que casi siempre incluyen una distorsión de su esquema corporal, asi como ideas irracionales sobre la alimentación, la ganancia de peso y la convicción de no estar enferma.

      ¿Pero de qué necesita defenderse la anoréxica, por qué construye un sistema tan rigido de defensa y sobre todo tan poco adaptativo?

      La defensa empleada siempre es proporcional a la pulsión que se pretende “defender”, no es lo mismo luchar contra una pulsión sexual prohibida que contra una pulsión regresiva, por ejemplo contra la pulsión incorporativa que pretende a través de la comida restituir parte de lo que no se recibió en atención o interés. Creo que las anoréxicas -al menos las más obsesivas de entre ellas- son personas que han aprendido que la comida es un equivalente pulsional de intercambio entre sujetos y objetos y pretenden a través de la glotonería en proporcionarse el afecto que les faltó, en un momento determinado aprendieron que esta glotonería las convertía en individuos descontrolados y dependientes por lo que desistieron y decidieron enfrentarse al impulso poniendo limites ascéticos al mismo. Aprendieron después que la dieta y el ayuno aumentaba su sentimiento de autoeficacia y de control del medio ambiente y sucumbieron por tanto a la enfermedad al asegurarse este refuerzo cognitivo, para mantener esa decisión hace falta una enorme inversión de recursos psicológicos individuales, en forma de defensas obsesivas y de conductas restrictivas con la comida.

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      La compulsión y la impulsividad son pues mecanismos opuestos que se parecen mucho lo que explica que existan casos de mutaciones desde al anorexia a la bulimia y al contrario, asi como formas evolutivas mixtas.

      Después de hablar del narcisismo ya estamos en condiciones de entender parte de la psicopatología que presentan las pacientes anoréxicas y de adelantar algo sobre el trastorno del esquema corporal del que hablé en el post anterior.

      Evidentemente el trastorno del esquema corporal de las anoréxicas es un tipo de distorsión perceptivo-cognitiva que procede de su regresión al estadío narcisista del desarrollo, del mismo modo que gran parte de sus defensas resumen la expresión de un modo de defensa acoplado a las pulsiones de esa fase.

      En este sentido el esquema corporal de las anoréxicas haría referencia a una corporalidad distorsionada por la propia regresión narcisista, de ninguna manera habría un trastorno psicótico de la representación del cuerpo sino una sobrevaloración corporal de carácter psicológico sin representación orgánica o lesional.

      Narcisismo -en esta lectura- es igual a cuerpo. A un cuerpo sin terminar, a un cuerpo sin defragmentar como en esta imagen-escultura de Bellmer. Narcisismo es sinónimo de vacío, pues todo cuerpo está vacío si se excluye de la mirada del otro.
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      La pregunta que sigue es ésta:

      ¿A qué se debe entonces que existan tantos casos de regresion narcisista?

      Será en el proximo post.

      22
      Feb
      08

      Los misterios de la anorexia mental

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      “El comer y el rascar todo es empezar”

      Ch. Lasègue

      La anorexia mental supone todo un desafío a nuestra concepción de la enfermedad mental por varias razones: la primera es de orden nosográfico. Efectivamente la anorexia mental en particular y los trastornos alimentarios en general ponen patas arriba determinados paradigmas de las clasificaciones psiquiátricas como el de orgánico-psicógeno y tambien el de neurosis-psicosis que han presidido nuestra conceptualización del sufrimiento mental desde el siglo XIX hasta aqui.

      La anorexia mental no es una neurosis clásica ni tampoco una psicosis, tampoco es una enfermedad nueva aunque es más que evidente que los trastornos alimentarios en general son enfermedades donde lo cultural, lo psicológico, y lo biológico se anudan entre sí de una manera bastante distinta a lo que solían hacer las enfermedades mentales clásicas. Es evidente que los factores sociales desempeñan en esta enfermedad un papel importantisimo por estas razones:

      • Es una enfermedad de mujeres, en una proporción de 10/1.
      • Es una enfermedad que parece “contagiarse”, en la actualidad estamos asistiendo a una verdadera epidemia de casos sobre todo en la población en riesgo: los adolescentes.
      • Es una enfermedad que parece reclutar a un tipo de pacientes muy similar a las epidemias de histeria del siglo XIX, sin ser un trastorno histérico clásico. La anorexia no deja de ser una estrategia de coacción y de obtención de poder sobre el médico y sobre la familia.
      • Es una enfermedad ligada a determinadas creencias o entornos sociales como por ejemplo la demonización de la obesidad, el mundo de la imagen, el culto al cuerpo, la abundancia económica y bienes alimentarios y la hegemonia del individualismo, de la competencia y de los rendimientos. Curiosamente la anorexia mental es prevalente en aquellos lugares donde la obesidad es tambien prevalente.

      Todo lo cual nos lleva a pensar que el culto a la delgadez como paradigma social pueda aprovechar determinadas vulnerabilidades en las adolescentes que no hubieran emergido de no darse determinadas circunstancias sociales y determinados cambios en los valores, costumbres y modos de relación.

      Probablemente esta vulnerabilidad biológica de las adolescentes tenga relación con lo que Lasègue llamó “la mayor resistencia de la mujer a la inanición”, lo que explicaría en el plano biológico este sesgo sexual. En el plano psicológico la vulnerabilidad está relacionada con la adaptación a los cambios corporales e interpersonales del cambio puberal con una precocidad cada vez mayor debido a la opulencia alimentaria y a la sobreestimulación y por fin en el plano social es evidente que existe una presión enorme hacia las niñas púberes y adolescentes no solamente en cuestión de rendimientos sino tambien de exigencias sexuales y de atractivo cada vez más precoces.

      El segundo misterio acerca de la anorexia mental es el etiológico: ¿cual es la causa de esta enfermedad?

      Es evidente que no hay anorexia sin dieta restrictiva: sea cual sea la razón o motivos de entrada en esta conducta restrictiva todos los trastornos alimentarios comenzaron con una dieta hipocalórica: aquella que está por debajo de las necesidades nutricionales de un organismo concreto, usualmente iniciada con el propósito de adelgazar, aunque en otras ocasiones este propósito está ausente y en otras disimulado o negado.

      Tambien resulta claro que las muchachas que se someten a estas dietas hipocalóricas suelen ser muchachas instaladas en los extremos de la maduración sexual: o bien son adelantadas con respecto a su grupo de edad o bien por el contrario presentan claras desventajas con respecto a sus iguales. Las chicas precozmente atractivas que desarrollan caracteres sexuales secundarios ostensibles con o sin sobrepeso y las chicas de baja talla o retrasos en la maduración sexual son frecuentes candidatas a padecer un trastorno alimentario. Lo que viene a señalar claramente que las razones para iniciar una dieta en este grupo de población está fuertemente influenciado por el atractivo sexual.

      En este cuadro de Munch podemos observar a una adolescente frente al dilema de su cuerpo quizá ensangrentado por una primera regla. Nótese el ambiente melancólico y el aislamiento casi ontologico, aterrador de esta muchacha desnuda al borde de su cama.

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      El siguiente misterio está relacionado con la elección de la comida como objeto fobógeno algo que parece poco coherente desde el punto de vista psicoevolutivo: efectivamente “lo temido” parece relacionarse con amenazas ancestrales: animales ponzoñosos, alimentos venenosos, depredadores, fenómenos de la naturaleza, lugares abiertos o cerrados, etc. Dicho de una manera más clara: determinados aprendizajes relacionados con el temor se encuentran facilitados en aquellas amenazas que se han comportado como tales en el registro filogenético de la humanidad: se trata pues de objetos fóbicos comunes para la especie humana de la que nuestro cerebro guarda algún tipo de memoria evolutiva, la comida en este sentido parece un mal candidato para constituirse en objeto fóbico.

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      Es verdad que los seres humanos podemos asociar casi cualquier cosa con el temor, pero no cualquier objeto puede constituirse en fóbico, algunos estimulos tienen preferencia sobre otros y no hace falta más que pensar en la dificultad que tiene la población general el asociar el cigarrillo a la enfermedad. Por otra parte es muy dudoso que en la anorexia exista una fobia a la comida, más bien parece que la anoréxica tema las consecuencias de la misma según una particular manera de entender la alimentación: como si la consecuencia inevitable derivada del comer llevara al individuo a un engorde exponencial de crecimiento sin límite. En este sentido es posible defender la idea de que existe una creencia irracional con respecto a la manera en que ellas imaginan la ganancia de peso.

      insula.png

      Ubicación de la ínsula

      El horror a la obesidad puede proceder de una idea irracional o sobrevalorada que tiene que ver con la perdida de control asociada a ella.

      Por otra parte la comida y sus consecuencias aparece como algo repugnante más que temido lo que coloca a esta fobia a la obesidad frente a una encrucijada psicopatológica: ¿es un temor o una repugnancia?

      Lo cierto es que la repugnancia y el asco (disgust) no son la misma cosa que el miedo, se trata de una emoción que aun siendo innata se encuentra poco estudiada si la comparamos con el miedo o la ira. Pero hoy sabemos algo sobre el asco que no sabiamos hace pocos años: que se computa en un lugar distinto a la amigdala -lugar donde procesamos los temores-, la repugnancia o el asco se computan en la ínsula, una pequeña estructura del sistema límbico que está más relacionada con los temores de contaminación de los obsesivos que en los temores de las fobias: desde el punto de vista neuroanatómico al menos existe una correspondencia con la fenomenología de la anorexia mental, es muy posible que lo que entendemos como fobia a la obesidad sea una repugnancia, disgusto o malestar destinado a evitar la glotoneria cuando la comida ha logrado asociarse a una respuesta de este tipo.

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      Lo que es seguro es que una conducta de rechazo o evitación de la comida tiene como resultado un adelgazamiento y pérdida de peso que va acompañado de una sensación de autoeficacia. Nadie seguiría una dieta si al mismo tiempo esa restricción no se correspondiera con un cambio cerebral relacionado con la recompensa. En el plano biológico está demostrado que los cambios provocados por el ayuno son múltiples:

      • Un aumento de la obsesividad
      • Un aumento de la hiperactividad
      • Una mejoria del humor
      • Un aumento del control subjetivo (autoeficacia)

      Lo que es lo mismo que decir que el ayuno es un potente antidepresivo, lo que explica que resulte tan adictivo y tan dificil de remover una vez se ha instalado el bucle anteriormente citado en el esquema.

      El control-autoeficacia es un paradigma de enorme interés en la conceptualización de la psicopatología de los trastornos alimentarios porque explica el por qué una paciente se mantiene dentro de la conducta patológica, una vez ha entrado dentro del ciclo, pero no explica otros síntomas. Sigue sin tener contestación la pregunta siguiente ¿por qué la paciente que mantiene sus facultades cognitivas integras mantiene una conducta autodestructiva sin darse cuenta de que es perjudicial para ella?

      El control-autoeficacia es la sensación que un individuo tiene de mantener las cosas bajo su dominio. Es la sensación que todos tenemos de que conduciendo un coche tenemos menos riesgo que yendo en avión a pesar de contradecir la verdad estadística de que es más fácil morirse de un accidente de trafico automovilistico que de accidente de aviación: aun sabiéndolo la gente tiene mas miedo al avión que a los coches. La razón de esta discrepancia es que el coche es conducido por mi y además se desliza por tierra: uno tiene la sensación de que controla la situación, una ilusión subjetiva para que nuestro cerebro nos lleve a engaño en cuanto a nuestras posibilidades de morir.

      La anoréxica tiene motivos para creer en sí misma después de haber conseguido adelgazar, el hecho de que ya no pueda parar necesita desde luego otra explicación y que tiene que ver con la función de las compulsiones en general. Una compulsión es una conducta estereotipada que sirve para neutralizar los efectos imaginarios de una obsesión, pero hay otra acepción de la palabra compulsión -la que nos legó Freud-. La compulsión es sinónimo de repetición y la repetición es la base del aprendizaje y de la supervivencia. Repetimos -hacemos conducta- aquello que se encuentra en nuestra memoria procedimental y que no ha entrado a formar parte de un circuito cognitivo y que pertenece a una rutina de instrucciones elementales para la vida: repetimos aquello que aporta recompensas, sexo y comida sobre todo. De esta manera podemos entender que cualquier conducta repetitiva se asienta en este mecanismo aunque su función adaptativa se haya estropeado. Lo que se avería es pues la asociación pero nunca el mecanismo intrínseco de la repetición que está diseñado precisamente para repetir.

      La anorexia repite su conducta restrictiva porque ha aprendido algo acerca de esa conducta: aumenta su sentimiento de autoeficacia y la aleja de sus temores respecto a la obesidad. Por eso la dieta es la dieta sin fin y se constituye en un bucle diabólico.

      Asi y todo es dificil entender del todo esa incapacidad de parar a tiempo: algo que por cierto hacen algunas anoréxicas. ¿Por qué unas lo hacen y otras son incapaces de hacerlo?

      En mi opinión son precisamente las anoréxicas con aspectos obsesivos las mas rigurosas con la dieta y las que tienen mas dificultades para parar su conducta restrictiva. Es muy probable que los rasgos de personalidad obsesivos -como el perfeccionismo- aumenten la vulnerabilidad a la anorexia mental o si acaso aumenten la facilitación a seguir en el bucle una vez dentro de él: sabemos que los obsesivos son enfermos que presentan un cierto retardo en mover ficha cuando son sometidos a una tarea donde tienen que parar después de haber aprendido a dar una respuesta de movimiento a una serie motora, lo que traduce una disfunción del eje cortical-talámico-estriado o lo que es lo mismo una dificultad para interrumpir un movimiento repetitivo motor automatizado en la memoria implicita del estriado.

      Dicho de una manera más clara: los obsesivos tienen dificultades para inhibir una respuesta motora una vez la han iniciado, es decir tienen dificultades en frenar.

      Pero todo y así la anorexia mental es un sindrome heterogéneo y demasiado complejo para tratar de explicarlo de una manera sencilla.Se plantea además otro misterio ¿Por qué las anoréxicas tienen una distorsion del esquema corporal? es decir ¿por qué se ven gordas a pesar de estar en los huesos?

      Será en al proximo post.

      09
      Feb
      08

      Declaraciones y procedimientos

      Al cerebro humano le pasa lo mismo que a los ordenadores: parece que la mejor forma de guardar datos en su disco duro -su memoria a largo plazo- es fragmentando sus contenidos. Asi opera la memoria del ordenador y asi opera la memoria de nuestro cerebro, se encuentra “guardada” en distintos lugares. Asi por ejemplo hablamos de memoria declarativa o explícita, un tipo de memoria especializada en hechos y acontecimientos, fechas, lugares y nombres, este tipo de memoria está ubicada en el hipocampo. Se trata de una memoria intencional, esa que ponemos en marcha cuando tratamos de recordar un nombre o un hecho concreto. Se llama explicita precisamente porque al recobrar los recuerdos que se encuentran aparcados en ella los transformamos bien en palabras o bien en imágenes, puede explicitarse.

      hipocampo.jpg

      Por otra parte tenemos la memoria procedimental o implícita que es un tipo de memoria que no se encuentra registrada en el hipocampo sino en el estriado y se llama implícita porque no puede recuperarse en forma de ideas, palabras o imágenes sino que solamente puede hacerse consciente transformándose en conducta. La mayor parte de la memoria implícita o procedimental es inintencional e inconsciente y está destinada a guardar aquellas secuencias motoras que hemos aprendido por repetición como tocar un instrumentos musical, andar, vestirnos o conducir un vehículo. La mayor parte de las instrucciones de uso de esta memoria son automáticas pues resultaria poco ventajoso desde el punto de vista cognitivo mantenerlas siempre y en todo momento en la conciencia. Significa que aquellos aprendizajes que están almacenados en este tipo de memoria los repetimos de manera automática sin pensar mucho en ellos, piensen en la gran cantidad de actividades que realizamos durante el dia y que son aprendizajes implícitos, desde que nos levantamos hasta que nos encontramos con alguna cosa nueva casi todo el tiempo lo pasamos fiándolo todo a nuestra memoria procedimental con una serie de rutinas repetidas que aplicamos casi sin mirar.

      Pero hubo un momento en nuestra vida, por ejemplo mientras aprendimos a conducir, en que este aprendizaje fue predominantemente declarativo (explicito), aprendimos a conocer las normas de tráfico y aprendimos a manejar el volante, el embrague y el cambio de marchas hasta que tal aprendizaje se automatizó debido a la repetición y aquella secuencia terminó formando parte de nuestra memoria procedimental hasta tal punto que muchas de las señales de tráfico que aprendimos entonces ya las hemos olvidado aunque somos capaces de reconocerlas y de reaprender su significado en cuanto las vemos, un hecho muy importante que significa que el reconocer y el conocer no son la misma cosa. Lo que quedó de aquellos primeros aprendizajes y de los refuerzos diarios de esta habilidad de conducir son una serie de automatismos inconscientes que nos permiten conducir aunque no tengamos en la conciencia todas y cada una de las reglas de tráfico cuando lo hacemos. El aprendizaje motor está pues destinado a repetirse una y otra vez de forma automática.

      No es de extrañar pues que en esa parte de nuestro disco duro que llamamos estriado se encuentren guardados nuestros aprendizajes motores, esos que llamamos habilidades (como tocar el piano o conducir) y nuestros hábitos: las secuencias personalizadas que hemos inventado para hacer las cosas a nuestra manera, nuestras manias por asi decir.

      Tanto la memoria declarativa como la memoria procedimental operan por asociación, es decir aprendemos gracias a que somos capaces de asociar unos eventos con otros, es por eso que los seres humanos -como el resto de mamíferos- somos tan vulnerables al condicionamiento clásico pauloviano y tambien al condicionamiento operativo (sensibilización). Somos capaces de aprender tanto una secuencia de hechos vital para la vida como una secuencia de hechos sin riesgo alguno para nuestra integridad y que no obstante desencadena una respuesta de miedo aun en ausencia de peligro real, un mecanismo que está diseñado por la evolución para aprender pronto y rápido sobre el peligro, los venenos o las amenazas, desafortunadamente podemos condicionarnos tanto de una forma apetitiva (como el perro de Paulov) frente a un estimulo como la comida, pero también frente a otros que no son comida y que son un peligro real (como las drogas), del mismo modo podemos aprender respuestas aversivas a estimulos neutrales. Sucede porque este tipo de aprendizajes por condicionamiento clásico operan por contiguidad temporal, es decir los recuerdos que guardamos en nuestra memoria no son archivos (como los de un ordenador) sino secuencias temporales (que se asociaron en un momento determinado por presentarse juntas) o secuencias semánticas que se guardaron juntas porque estaban vinculadas por un significado común, por una etiqueta que las incluye a ambas.

      Pero la memoria declarativa no construye significados sino que sólo es capaz de guardar los acontecimientos objetivos por asi decir. ¿De dónde sale pues el sentido que hace que dos estímulos se asocien y permanezcan asi guardados en la vecindad? Afortunadamente la memoria declarativa y la memoria procedimental trabajan en paralelo, es decir operan de forma simultánea tanto cuando una información entra y es guardada como cuando sale y se trasforma en una acción, representación mental, lenguaje o pensamiento.

      El sentido se añade a un hecho declarativo por nuestra memoria procedimental, es ella la que genera sentidos -significados preverbales- que antes guardó pues no puede hacer otra cosa al ser incapaz de transformar aquello que guarda en palabras o imágenes, podriamos decir que la memoria procedimental es inefable y que recupera sus recuerdos a través de la repetición. De ahi que la repetición o la compulsión repetitiva que describió Freud sea algo irracional, inintencional y tan dificil de extinguir pues se trata de una conducta que busca sobre todo adaptar el cerebro a la realidad, a la evitación de un peligro virtual. La repetición no es patológica en sí sino que sólo lo es por la asociación que en un determinado momento creó entre un estimulo neutral y una respuesta aversiva.

      La memoria procedimental es precisamente la que dota de significado emocional a los eventos, los hechos objetivos, la memoria procedimental tiene un aspecto emocional que se encuentra además ubicado en otro lugar: en la amígdala que tiñe o destiñe de colorido emocional a nuestros recuerdos y que conserva naturalmente aquellos con mayor tinte, por eso todos podemos recordar aquel dia en que nos rompimos un brazo, se nos murió un pariente o aprobamos un examen, pues se trata de un recuerdo privilegiado por la amigdala que tiñó de miedo, tristeza o alegria a un evento vital.

      En la memoria procedimental existe otro tipo de aprendizaje que es el no-asociativo que va por las vias reflejas y que es aún mal conocido.

      El interés psicológico y psicoanalítico que tiene la memoria procedimental en relación con la memoria declarativa es que esta última se forma hacia los 3 o 4 años de edad, es por eso que no tenemos recuerdos de antes de ese momento. Pero esto no quiere decir que no haya registro mnémico o improntas afectivas tal y como siempre han sostenido los psicoanalistas. Al parecer durante los primeros años de vida los niños han de fiarlo todo a su memoria procedimental que puede reconocer caras con sentido afectivo (la madre o los extraños) pero no puede conocer a la madre o a los extraños, es decir no puede adjudicarles estados internos, esa es la razón por la que un niño recien nacido no puede tener una imagen de sí mismo distinta a la de la madre, este fenómeno conocido como simbiosis y descrito por Margaret Mahler es ahora corroborado por las experiencias neurobiológicas que demuestran que la memoria fáctica y nuestros recuerdos comienzan con la instauración de la memoria declarativa hacia los 3 o 4 años de edad y que no es que hayamos reprimido aquella memoria sino que simplemente no habia memoria para nombrar las cosas o para desarrollar imágenes. De aquella época solo podemos recuperar un recuerdo con sentido que los psicoanalistas llaman la confianza básica, el balance positivo de nuestra vida mientras fuimos uno con nuestra madre. Ninguno de nosotros podría explicar esa experiencia optimista, ¿cómo la adquirimos?

      Es algo inefable puesto que aun no teniamos palabras para nombrarla sin embargo ahi está: o la tenemos o no la tenemos.

      Y que luego a lo largo de la vida tratamos de recuperar repitiendo siempre una misma palabra: amor sin caer en la cuenta de que esta etiqueta declarativa solo bordea de lejos a aquel sentimiento procedimental que se imprimió en nuestra primera infancia y que es el cimiento sobre el que construimos esos momentos de sentido que llamamos simpatía, alianza terapeutica, o transferencia.




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