Archivos en la Categoría 'poesia'

03
dic
10

John Lennon: lo que nunca se dijo

No cabe duda de que los Beatles y su lider John Lennon han sido no sólo un fenomeno mediático de enorme interés en el siglo XX sino que además de eso -que parece un producto manufacturado o de laboratorio- consiguieron reunir en torno a su talento a más de una generación. El fenómeno a mi parecer, me refiero al éxito de los Beatles se encuentra aun poco estudiado: una extraña conjunción de marketing, talento musical, cuidado atractivo y buenos arreglos musicales nos hacen recordar que tanto Brian Epstein (manager del grupo) como el productor y arreglista George Martin (está por hacer una antología de sus solos, orquestaciones e intros) algo tuvieron que ver en aquel fenómeno que conocimos como Beatlemania  y que utilizó uno de los grandes dogmas del marketing, “no ofender a nadie”, pero sacudir las conciencias y llamar la atención.

Es por eso que seguramente los Beatles tuvieron más exito que los Rolling Stones provistos de una estética mucho mas agresiva y barriobajera. Los Beatles con sus baladas neorománticas, sus letras sin compromiso político o social de ningun tipo hablaban de la vida cotidiana y del amor lo que congregó a una multitud enfebrecida a su alrededor y a un fenómeno denominado Beatlemania que aun hoy es estudiado por expertos en marketing para seguir sus directrices en torno a la busqueda de éxito.

Lo cierto es que se juntaron el hambre y las ganas de comer porque el despegue del grupo de Liverpool se dio precisamente en aquellos 60 donde la juventud por primera vez en la historia del mundo tenia algo que decir y lo dijo entre las barricadas de Paris sin saber muy bien que es lo que querian decir, aunque los Beatles nunca se alinearon junto a aquellas asonadas y siguieron ganando dinero con sus versiones en torno a la idea que en aquel entonces teníamos del amor.

Pero John Lennon no era el angelito que todos creimos mientras aquel espejismo duró. Lennon era un tipo impulsivo, celoso, consumidor de drogas y alcohol, maltratador y promiscuo además de ser un gran poeta y un magnifico icono de rebeldia transgresora cuidada.

No es de extrañar conociendo un poco su biografia.

Pero en este post lo que pretendo es dar al lector una versión comprimida y rápida de lo que era su compleja personalidad a través de algunas de sus canciones.

Con su madre Julia, que le abandonó en brazos de su tia mantuvo toda su vida una relación comprensiblemente ambivalente.

Aqui teneis esta versión de Julia, en plan búsqueda del objeto materno, un tema de nostalgia, de Edén perdido:

Y aqui teneis el ajuste de cuentas que años más tarde hace con su madre -que nunca le tuvo- y con su padre -que le abandonó-. Aqui lo grita:

Aqui aparece una confesión en toda regla: Lennon nos habla de uno de los rasgos mas sobresalientes de su personalidad: sus celos patológicos, probablemente la causa de que en más de una ocasión se le fuera la mano tanto con su primera esposa Cynthia como con su segunda esposa Yoko Ono.

Probablemente una de las baladas más sentidas y bellas que escribió en la segunda parte de su vida, de las mas creibles, cuando ya habia abandonado por cansancio aquel papel edulcorado y postizo de su primeros años donde seguramente su personalidad independiente tuvo que sentirse tremendamente enjaulada en el proyecto comercial de los Beatles.

Incluso hizo una pequeña incursión en la canción-protesta con este “Working class hero” que fue hasta prohibida en algunos paises. El caso es que no insistió por ahi:

Naturalmente eso no significa que el primer Lennon fuera peor músico o poeta que el segundo, para probar esta afirmación el lector deberá visionar este video: una canción con una letra endiablada y llena de dobles sentidos, me refiero a “If I fell”, un tema complejo a pesar de su aparente simplicidad:

No es de extrañar que Lennon estuviera anhelante de amor, pues nunca lo tuvo de ese modo directo, sin condiciones y sin peajes que es condición humana fundamental para desarrollar la confianza básica en el mundo, tanto hablar del amor no nos debe extrañar que abrazara al fin la causa de aquel imposible -por inoportuno en plena guerra fría- amor universal que fue la consigna de los 70 con el advenimiento del hippysmo y la contracultura que murieron de una sobredosis de sí mismos.

A pesar de que “Imagine” tuvo un enorme éxito comercial creo que este tema es una obra menor, algo asi como hecho por encargo y es que lejos de la influencia de George Martin el genio de Lennon parecía naufragar en torno a sus propias contradicciones. Lennon no estaba para proponer utopías que ya habian ensayado los socialistas -con poco éxito- del siglo XIX sino para hacer algo más: crear belleza, esa fue la función que probablemente se agotó en él al encontrar a su amor cósmico Yoko Ono.

Porque casarse en Gibraltar y encerrarse desnudos en un hotel tiene mucho de propagandístico si uno se llama John Lennon pero poca sustancia política y cierta candidez por más que uno se encoja detrás de un cartel donde pone “Paz y/o Amor”.

El proximo dia 8 de Diciembre se cumplen 30 años de su asesinato. Hoy tendría, de vivir, 70 años, no sabemos si hubiera sobrevivido a su propio personaje, lo que es seguro es que animó nuestra vida con canciones y la decepcionó con ideas. Algunos de sus compañeros con un talento musical semejante pero probablemente con una personalidad más adaptada y no tan atormentada siguen haciéndolo y siguen el camino del sol.

30
jun
08

El largo y tortuoso camino del deseo

The long and winding road
That leads to your door
Will never disappear
Ive seen that road before
It always leads me here
Lead me to your door

(Paul Mc Cartney)

Tal y como dice Mc Cartney el largo y sinuoso camino conduce a su puerta, y nunca desaparece y es además siempre el mismo, porque siempre conduce al mismo lugar. Lo que es una manera de decir que el deseo discurre sobre un surco como un rio y que ese rio a pesar de parecer siempre el mismo tal y como sostenía Heráclito siempre es diferente y sólo se detiene frente a una puerta, es decir frente al objeto del deseo. Pues el deseo tal y como decía Jacques Lacan es siempre el deseo del otro, de lo otro.

Efectivamente el deseo se recicla sobre sí mismo después de pasar a través del objeto que lo suscita y su tendencia es antagónica a la identidad: deseamos lo diferente, deseamos lo que no poseemos, deseamos al otro en tanto posee algo que nos falta. Lo que deseamos es al otro en su Falta.

En este sentido el deseo es la operación inversa a la conservadora identidad que siempre tiende a establecerse cerca de las similitudes, a enroscarse en la repetición de lo idéntico. Igualdad y diferencia, persistencia y cambio establecen entre si una dialéctica que dirige e impulsa el deseo hasta su consumación: un dificil equilibrio que nos implica de por vida y cuyo compañero eterno de viaje es la repetición, la vieja diosa Ananké o tal y como aparece en la mitologia griega las tareas eternas de Sisifo.

El deseo es -tal y como sostiene Fernando Colina- curvilineo y discurre entre tres ejes, comienza en X, y asciende hasta Y y desde alli comienza un descenso que se caracteriza por la refractariedad del propio deseo que parece agotarse en Y. hay algo en Y, en la consecución del deseo que opera como un relé meláncolico. Hay algo en la satisfacción de melancolico hartazgo sin la cual -paradojicamente- el deseo permaneceria abotargado y no podria reciclarse ni renacer de sus propias cenizas, el goce del deseo está pues en desear más que en conseguir lo que se desea, tal y como Ovidio y Plutarco dejaron escrito siguiendo siempre la flecha del placer. Asi y todo el deseo ocupa un campo donde aparece un tercer eje y un punto: el Z que conocemos con el nombre de amor, es ahí donde el apego, el temor a la pérdida y el duelo se establecen como guardianes y convidados de piedra del deseo. Otros como Shopenhauer llamaron aburrimiento a este punto Z donde el deseo se renueva y a través del cual escapa de nuevo hacia un punto donde la excitación de un nuevo deseo le aparta del tedio.

El campo del deseo se establece y oscila periodicamente entre esos tres puntos, apetencia, satisfacción y apego.

Decia Freud que la salud mental consiste en amar lo que se desea y desear lo que se ama. Una tarea complicada que requiere la integridad de ese oscilador que llamamos deseo y que se comporta como una curva de Lissajous. Que Afrodita y Eros se lleven bien entre sí es una tarea que tiene sus dificultades y las tiene porque en cada coordenada el deseo sufre o puede sufrir accidentes, inundaciones, atascos, rozaduras e “impasses”. Y tiene dificultades porque los intereses de Afrodita son distintos a los de Eros, para ella lo que interesa es la satisfacción, el exceso, la voluptuosidad o la creación en si mismas, para él la dependencia, el largo plazo y todas las condiciones que alejen los temores de abandono, pérdida o soledad. Pessoa dijo “amar es cansarse de estar solo”, y define con esta frase de manera magistral los intereses de Eros.

Ese lugar basal que hemos definido como X es el lugar de partida que no de nacimiento del deseo que como puede observarse en esta curva se comporta como un oscilador con un punto bajo y un punto alto, pero siempre reciclado y representando al movimiento armónico complejo.

El campo sinuoso del deseo

Pero el deseo discurre siempre entre prohibiciones, no viene dado por la naturaleza como sucede en el instinto (en este post puede consultarse la diferencia entre instinto, pulsión y deseo). El deseo puede asomarse de vez en cuando a la pulsión parcializadora del instinto humano pero debe ponerse a distancia de ella a través de la funda del lenguaje y el simbolo. Asi debe sortear distintos obstáculos: transformándose, disfrazándose o decodificándose a sí mismo y si viene al caso saltando por encima de peligros y riesgos diversos. A veces el deseo puede ser aniquilado o paralizado por algunas de las instancias que intervienen en su modulación, algo que sucede en la neurosis obsesiva y de forma protocolaria en las psicosis.

Pues el deseo se encuentra propiciado por la vida y tasado por la realidad, regulado por la imaginación, censurado por instancias psicológicas y sociales, vigilado por las leyes justas o injustas, intervenido por los otros y es además de todo eso: centinela de la salud.

Pues una persona sana es sobre todo una persona deseante y amorosa.

El ajuste entre el deseo y su satisfacción es pues algo dificil y a veces una tarea heroica. La culpa, la angustia, el vacio, la soberbia, la codicia, la destructividad o la ira son sus consecuencias derivadas de conflictos internos, hablamos entonces de impulsividad o de trastornos pasionales. Por el contrario puede aparecer disminuido, agotado, empobrecido, embrutecido, entonces le llamamos melancolía o depresión.

Por ultimo el deseo necesita la protección del lenguaje, de lo contrario la pulsión amenaza con corromper lo que de humano hay en el deseo, una pulsión siempre adosada a la destrucción, la parcialización o la fragmentacion, hablamos entonces de psicosis, donde solo la pulsión se manifiesta circunscrita por el delirio, una de las formas de defensa que los humanos hemos inventado para guarecernos del deseo desnudo de significación.

De aquello que no pudimos resignificar.

Pues el deseo mana del amor , de la acción civilizadora de la palabra en manos de los padres, el deseo precisa de esta elevación, si no la alcanza simplemente agoniza en la pulsión y muere.

Para aquellos de ustedes que aun lo duden les recomiendo no se pierdan la interpretación del rio de Heraclito en boca de Paul Mc Cartney:

Bibliografia: Fernando Colina: “Deseo sobre deseo”. Ediciones 4.

15
may
08

Creatividad y espectro depresivo

¿Existe alguna relación entre la creatividad -artística o científica- y la enfermedad mental?

Para contestar a esta pregunta tenemos que afinar un poco más en la definición de enfermedad y plantearnos las preguntas inteligentes y comprobables. Vamos a constreñir la pregunta y no hacerla tan genérica. Donde dice enfermedad mental digamos trastornos afectivos incluyendo el trastorno bipolar.

En esta suposición, la pregunta inicial habría que desglosarla en estas dos:

¿Son más creativos los individuos que padecen esta enfermedad que la población general?

¿Tienen más riesgo de desarrollar una enfermedad del espectro depresivo los creadores que el resto de población?

Y si además queremos saber si existe un parentesco genético entre la creatividad y los trastornos afectivos tendremos que plantear la pregunta en estos términos:

¿Son los familiares de los pacientes bipolares más creativos que la población general? o ¿Existe una acumulación de talento creador por familias?

La herramienta de investigación en este caso es trabajar con una población de individuos creadores en los que hay un diagnóstico de certeza de esta enfermedad como por ejemplo Virgina Wolf o Silvia Plath. En esta web hay una relación de literatos (y artistas en general) famosos que padecieron distintas formas de patologia afectiva.

Nancy Andreasen es una de las psiquiatras más conocidas, importantes e influyentes del mundo, ex-presidenta de la APA fue profesora de literatura antes de hacerse médico y psiquiatra, de manera que une a su bagaje humanístico una fuerte formación biológica y neurocientifica. Es la perfecta síntesis entre neurociencia y neurocultura. A ella debemos el articulo citado más abajo en la bibliografia donde estudió a una muestra de literatos y novelistas intentando contestar a esa pregunta, una investigación que extendió a sus parientes de primer grado para tratar de contestar la pregunta que hice más arriba acerca de la acumulación de casos en una misma familia.

Una de las dificultades de estos estudios es que hace falta una definición operativa de “talento creador”, cosa que no es nada fácil, pero hoy se ha llegado a un cierto consenso sobre el asunto, destacaré una serie de rasgos de carácter que son admitidos por la comunidad cientifica:

  • originalidad
  • fuerte sentimiento de identidad
  • pensamiento divergente
  • Intuición
  • curiosidad
  • tendencia a la desobediencia y a la transgresión

Una vez definidos estos rasgos es útil decir que es posible hablar de una “personalidad creativa” y que podrá manifestarse o no en presencia o ausencia de determinados estímulos medioambientales, es evidente que de existir tal personalidad no podría manifestarse en un ambiente empobrecido o en ausencia de determinados estímulos, efectivamente la personalidad creadora nace y se hace. Tal personalidad en si misma no sería patológica pero según las investigaciones de Andreasen y sus conclusiones correlaciona con las enfermedades del espectro afectivo, entendiendo a estas sobre todo al trastorno bipolar y al trastorno afectivo mayor. Y existe además un acúmulo familiar -estadísticamente significativo- importante en estos rasgos y tambien en esos riesgos.

Otra mujer Kay R. Jamison una de las más reputadas expertas mundiales en trastorno bipolar extendió el estudio de Andreasen pero lo circunscribió a los poetas. Sus conclusiones son las mismas, existe una relación entre la creatividad poética y la posibilidad de padecer una enfermedad de este tipo y además existe un acúmulo familiar que indica que la creatividad y la enfermedad comparten algo en el fenotipo, hoy sabemos que se transmiten a través de distintos genes pero que existe un segmento de encuentro o solapamiento entre ambos fenómenos en el fenotipo.

Algo parecido se ha replicado con musicos de Jazz.

Y además de todo eso existe la impresión de que la creatividad artistica (plástica, poetica o literaria) no es el mismo fenómeno ni acontece en el mismo tipo de personalidades que ostentan niveles de excelencia cientifica. Probablemente el pensamiento lateral y el aspecto transgresor del artista -necesario para ir contra corriente e inventar algo nuevo- es negativo para la mente cientifica que debe apoyarse siempre en lo comprobable. Probablemente ambos ámbitos de creatividad tengan rasgos en común como la curiosidad, el fuerte sentido de identidad o la intuición, pero los buenos poetas resultan malos cientificos y probablemente tambien es cierto lo contrario excepto en contados casos de combinaciones de polimorfismos poco frecuentes.

La conclusión entonces es:

La creatividad y las enfermedades del espectro afectivo comparten algo, ¿pero qué es?

Podemos verlo mejor en este esquema donde podemos observar que ambas poblaciones se solapan, es decir existen bipolares creativos y no creativos mientras que existe una población de creadores que tienen una enfermedad afectiva y otros que no la tienen.:

Para entender qué es lo que comparten ambas poblaciones tenemos que recurrir a otro constructo , a algo que podamos medir con nuestros instrumentos actuales de medida, me refiero al modelo de Susan Cloninger que cuenta con la inestimable ayuda de un instrumento el TCI-R (temperament and character inventory), un cuestionario de temperamento y carácter que mide 4 dimensiones temperamentales y 3 caracteriales y descritas por el autor.

Para aquellos interesados en profundizar en este instrumento pueden visitar la pagina web del autor.

De un modo resumido el modelo de Cloninger permite identicar 4 rasgos temperamentales, más bien dimensiones, Cloninger los bautizó como endofenotipos, es decir un constructo teórico a medio camino entre lo genético y lo fenotipico y que equivaldria a un polimorfismo genetico, es decir a una de las múltiples formas que tienen los genes de expresarse en el cerebro, estos endofenotipos son:

  • La busqueda de novedades (BN), en inglés sensation seeking.
  • La evitación del daño (EN)
  • La dependencia de la recompensa (DR)
  • Persistencia (P)

Estos endofenotipos serian temperamentales es decir heredados, y en si mismos no son patológicos ni discriminan a la población sana de la población enferma.

Los rasgos de caracter que mide el test de Cloninger son estos 3:

  • Autodirección
  • Cooperación
  • Autotrascendencia

Y representan lo aprendido, es decir lo modificable por la experiencia, la vida o las vivencias personales. De la combinación de endofenotipos y rasgos emerge la personalidad de cada cual pero los rasgos de carácter por si mismos tampoco son patológicos o sanos sino que miden estados idiosincrásicos de las personas (la variabilidad) exceptuando quizá el rasgo “Autodirección” que es la capacidad de los sujetos de dirigir su propia vida, algo asi como fortaleza del Yo y que evidentemente es bajo en todos aquellos que presentan patrones de personalidad patológica o enfermedades mentales graves.

Las conclusiones sobre el tema son las siguientes:

  • El espectro afectivo y la personalidad creativa comparten un endofenotipo que en el modelo de Cloninger conocemos como “busqueda de novedad” (BN) y en otros modelos (big five) se conoce como “apertura a la experiencia”. Como su nombre indica que la BN identifica a individuos con altas puntuaciones en impulsividad, curiosidad, acercamiento o pasión por lo nuevo, intolerantes a la monotonia, exposición al riesgo e insumisos en relación a la autoridad o a las ideas imperantes en cada momento histórico.
  • Este solapamiento entre puntuaciones acaece de forma familiar de manera que parece existir un agrupamiento familiar de riesgo, tanto para la enfermedad como de la creatividad, sin embargo parece que la transmisión de ambas se realiza a través de genes distintos como puede observarse en el solapamiento gráfico más arriba descrito.
  • Las puntuaciones altas en BN no predicen un trastorno afectivo ni siquiera un trastorno de personalidad cuando son evaluadas de forma aislada. Se trata de un rasgo temperamental que se encuentra distribuido entre la población normal y entre la población afecta de un trastorno psiquiátrico lo que le concede un estatuto de rasgo compartido útil en la investigación de las dimensiones que comparten los individuos normales y los pacientes psiquiátricos.
  • En el futuro las lineas de investigación irán destinadas a conocer que rasgos operan como protectores de un trastorno afectivo del mismo modo que podremos llegar a conocer qué eventos del entorno o genéticos pueden llegar a ser enfermizos en la población estudiada.

¿Angeles o demonios?

Y seguramente llegaremos a una conclusión: en los genes no hay nada fatal, al menos en la herencia poligénica que impera en la psiquiatría encontraremos que todo depende del medio ambiente y que en determinadas situaciones lo que ahora es protector, mañana puede resultar destructivo o dicho de otra manera: existen rasgos de la personalidad que tanto pueden proteger como hacer desarrollar un trastorno psiquiátrico, algo que abunda en la idea de que probablemente las enfermedades mentales, al menos las de origen afectivo sean el precio que la humanidad ha tenido que pagar por tener una paleta de emociones tan sofisticada y variada, con tanto color y tanta modalidad de respuesta.

El hombre enferma mentalmente por la misma razón que puede llegar a ser sublime en su creatividad.

Bibliografia.-

Andreasen, N.C.: “Creativity and mental illness: Prevalence rates in writers and their first degree relatives”. American Journal of Psychiatry, 144: 1288-1292 (1987)

Jamison, R. J.: Marcados con fuego: La enfermedad maníaco-depresiva y el temperamento artístico (Título original: Touched with Fire: Manic-Depressive Illness and the Artistic Temperament, New York: The Free Press, Division of Macmillan, Inc., 1993). México: Fondo de Cultura Económica (1998)

25
abr
08

El amor y las historias de amor

El amor es éxtasis

Rumi

La razón por la que existen tantas y diversas historias de amor es que nadie sabe a ciencia cierta qué cosa es el amor.

Al amor le pasa lo mismo que a los olores: no disponemos de palabras para nombrarlo, asi llamamos amor a ese sentimiento tan chovinista que sienten las madres por los hijos explicitado perfectamente en este video de más abajo con la Caballé cantando un aria de Schichi, a ese otro sentimiento que dudosamente vincula a los hermanos entre si ¿fraternidad?, al amor de pareja, ¿faire l´amour“?, un invento de franceses ligado al bidé, y hasta llamamos amor a eso que algunos sienten por la patria, la naturaleza, con alguna idea politica o con el dinero. Amor señala desde luego algun tipo de emparejamiento, unión o enlace con personas, abstracciones, o placeres concretos.

Y a veces hay no solo emparejamientos reales sino virtuales como el amor a trois que existe en Seda. Hervé Joncour recibe precisamente a través de su esposa el regalo, el don de una ilusión que jamás pudo materializarse. ¿Qué clase de amor es el de Heléne por Hervé?

O sea que no existe un amor único, sino distintas versiones del amor que a falta de etiquetas denominamos con la misma palabra: esa de cuatro letras en casi todos los idiomas y que conocemos con ese nombre: “amor”, algo al que todos acceden pronto o tarde al menos en su versión menor, en su octava más baja: el enamoramiento, un cóctel que se mantiene en sangre unas pocas semanas, hasta que se desvanece.

Si se han escrtito tantas y tan variadas historias de amor es porque cada ciudadano tiene la impresión de que en su amor hay algo de especial, algo que merece la pena ser contado, algo que hace del suyo algo especial. Asi no es igual el amor de Ana Karenina, amor fatidico y el amor de Amiel aquel filósofo que se la cogía con papel de fumar y en el que se inspiró Marañon para escribir un ensayo bastante cursi sobre la timidez y que leimos cuando eramos adolescentes, como tambien hicimos con Fromm que se posicionó claramente a favor del amor-sacrificio como tocaba en una época donde la religión no sabia que hacer con la pasión de los individuos carnales y encarnados.

Y es que hay amores-sacrificiales y amores-desquicio, como hay amores-refugio como sucede en la bolsa y amores de paso y amores al raso: estoy parafraseando a Javier Krahe que escribió tambien sobre el asunto. La lista de poetas, músicos, novelistas o pintores que se han inspirado en el amor seria demasiado larga para ser expuesta en un post y mereceria una tesis doctoral.

Lo mejor es leer esa letra del propio Krahe donde resume perfectamente todo lo que se conoce de ese curioso qualia que llamamos amor:

Abajo el Alzheimer

Sí que los recuerdo, fueron los mejores,
con muchos detalles y vivos colores
aquí van las cuentas de mis cien amores.
Veamos si tengo o no memoria.

Un amor eterno, otros casi tanto.
De siempre me prenden los cinco en su encanto,
tan sólo por ellas he vertido el llanto.
Peaje de amor, cantidad irrisoria.

Amores de suerte, amores de paso,
amores refugio, amores al raso,
parques del Retiro, museos Picasso.
Incluso una suite en el Waldorf Astoria.

Amores insólitos por lo singulares,
hay reinas del mar por los siete mares.
De amores sin par, unos quince pares.
Y todas tangibles, ninguna ilusoria.

Descuéntame uno y van treinta y cuatro,
el uno que tacho fue puro teatro,
una tontería y no lo idolatro.
Ocurre que es que no tuve escapatoria.

De cinco minutos, media mañana,
de fin de mi vida, de fin de semana,
de mi via amoris de mi real gana.
Cada uno su cruz y la mía es de gloria.

Amores de ida, amores de vuelta,
amores debidos al Ebro y al Delta,
y al imperio ruso y al folclore celta.
También llevo bien geografía e historia.

Van ochenta y casi me olvido la lluvia
mojando los rizos de mi única rubia.
Y a mi diosa blanca. Y a mi esclava nubia.
Y a mis tres Marías, Marías Victorias.

Y a las seis menores aunque muy crecidas.
Sus seis casi estrenos me dieron seis vidas.
Me obligó el espejo a seis despedidas
de seis aplicadas en arte amatoria.

Las ocho que faltan las guardo en secreto,
que yo fui Montesco y ellas Capuleto,
y me comprometen o las comprometo.
Mi alegre canción iba a ser mortuoria.

Y ya están las cuentas de mis cien amores,
que claro que sí, fueron los mejores.
Y si queréis más, yo, de mil amores.
Y ruede la rueda y gire la noria.

(Javier Krahe)

La tesis central de Krahe tal y como puede observarse en el anterior poema con rima consonante es que el amor tiene mucho que ver con la memoria, con la capacidad de recordar, pues sin memoria ni recuerdos ¿podriamos comparar amores antiguos, amores modernos y los intermedios?

Y sin comparación todos los amores son iguales, en nada se diferencian y es por eso que aun no hemos puesto nombre a cada amor, por la misma razón que no le ponemos nombre a los olores y todo queda confundido en ese magma sin nombre que llamé en otro lugar el Tao del perfume. Tampoco tenemos nombre para cada uno de nuestros pasos aunque algunos recomiendan precisamente nombrarlos al menos en grupos de cuatro como un compás de compasillo (SA-TA-NA-MA) ni lo tenemos para cada una de esas lágrimas que hemos vertido en honor de una u otra amante, amigo o amiga, padre, madre o abuelo, es por eso que la historia se hace interminable y cada amor parece que es diferente -siendo tan parecido- a aquel que le sirve de referencia, nuestro primer amor, aquella que nunca pudo ser nuestra del todo: mamá y que dividió el universo posible en dos bifurcaciones: el amor carnal y el amor sin carne.

Pues fue mamá nuestro primer objeto amoroso, si, pues fue ella la que construyó nuestras primeras percepciones sensoriales sobre las que construimos después una interpretación del cuerpo y fue ella la que le puso nombre a las cosas, al placer y al displacer, al calor o al frio, a los aires y a la caca. Fue ella, la guardiana de los significados que ahora parecen atractores extraños como la espiral de Lorentz que es infinita pero nunca se sale del papel. Y se parece a una mariposa.

De manera que todas las historias de amor remiten a ese qualia primigenio que es el cuerpo de una madre, es por eso que los legionarios se tatúan en el pecho este anagrama “amordemadre”, un poco para distinguirlo de los otros amores, de los amores profanos, de esos amores mercantiles y tambien de los otros: los sosegados y prácticos que -en el mejor de los casos- algunos disfrutamos aun con un contrato reproductivo sobrevolando como una mariposa de Lorentz en el horizonte.

Pero los humanos no somos unidimensionales y poseemos al menos tres planos o mundos:

  • Uno presidido por la realidad y sus principios de realidad que divide el mundo entre lo posible y lo imposible.
  • Un plano cuántico donde todo es posible siendo a la vez imposible pero donde no hay referentes ni leyes universales, se trata de un plano que necesita ser construido, negociado y renegociado continuamente.
  • Un plano presidido por la autoconciencia que es observatorio pero que al mismo tiempo puede resultar mazmorra y liberación. Es el plano que integra y ajusta los dos mundos anteriores y les da forma y se ocupa del timing u oportunidad.

Y luego está el sexo por el sexo, una actividad al alcance de cualquiera y que hasta las chonis saben practicar desde que las mujeres se quitaron las fajas y descubrieron su placer. Es la amortización del sexo puesto que entonces dejaron de ser objetos sexuales y se constituyeron en sujetos deseantes, en objetos inercambiables y cuánticos que ahora están y más tarde desaparecen como el gato de Schrodinger. Desde entonces ser objeto sexual es una rareza y por eso existen cada vez más profesionales a pesar de la liberación de los refajos y la relajación de las costumbres.

Es sólo cuando el observador toma el mando que el sexo por el sexo se transforma en vino tal y como aseguraban los sufies. Los efectos embriagadores del vino solo pueden darse cuando la autoconciencia desciende a los genitales y recuerda que los genitales tambien son parte del cuerpo, rebota en ellos y vuelve a ascender en comunión con otra autoconciencia que le hace de pantalla imaginaria.

Entonces ya no se llama amor sino éxtasis y da igual si el objeto existe en esa realidad que hay ahi afuera o si por el contrario está interiorizada o externalizada porque los limites del cuerpo han sido desgarrados y amamos más allá del objeto aún en ausencia de él.

El amor ha dejado de ser una palabra y se transforma en un puente, una obra de ingenieria que une dos mundos a través de una membrana.

En algo concreto como un fractal que contiene en sus rugosidades todos los amores que la memoria ha logrado conservar.

07
abr
08

Los ganglios basales y el infierno de Dante

Cuando Dante bajó al infierno en compañia de Virgilio se sorprendió de que en el circulo de los envidiosos no hubiera nigún demonio vigilando las calderas donde en permanente ebullición aquellas desgraciadas ánimas purgaban sus pecados de envidia durante su vida. Preguntó Dante a Virgilio cual era la razón por la que aquella sala se encontraba sin vigilancia y éste le contestó diciéndole que era innecesaria puesto que si habia algun condenado que intentara escapar de su caldera inmediatamente iba a ser delatado por los demás que incluso impedirían por su propia mano que ninguno escapara de su tormento eterno.

Por algo habían sido condenados por ser envidiosos.

Y un envidioso es precisamente eso: alguien que ni hace ni deja hacer pues no puede permitir que haya alguien que tenga mejores oportunidades o mejor suerte, ellos -los envidiosos- sufren si ven disfrutar a alguien, se enferman si alguien les demuestra que las cosas pueden hacerse de otra manera, en este caso mejor. Los envidiosos nunca dejarian escapar a alguien de una caldera.
Los ganglios basales son una estructura profunda del cerebro, justo en el centro del mismo que agrupan una serie de estructuras cercanas entre si y que tienen en común varias funciones relacionadas con la memoria a largo plazo y la motricidad, es precisamente alli donde se guardan los recuerdos automatizados, esos en los que no necesitamos pensar y que tienen que ver con el movimiento o mejor: con la serie de rutinas o secuencias necesarias para andar, deglutir, mover las manos, etc. Alli en la memoria procedimental se encuentran grabadas toda esa serie de automatismos aprendidos que hacen que para andar no necesitemos estar pensando en cómo lo hacemos y que podamos dedicar nuestra consciencia a pensar en otra cosa mientras caminamos. Dicho de otra manera la memoria procedimental guardada en los ganglios basales tiene que ver con el movimiento, es inconsciente y podemos hacerla consciente mediante la voluntad. De la misma forma todo aquello que está guardado alli en un tiempo determinado fue consciente: lo fue mientras aprendimos a andar, a tocar el piano o a coger la cuchara o el tenedor, pero una vez automatizado el movimiento supone un enorme ahorro de memoria de trabajo el no tenerle siempre en la consciencia.
Además de esta importante función los ganglios basales son como estaciones de paso entre el cerebro voluntario y el cerebro profundo, es decir del tallo cerebral o de la médula. Por alli pasan pues todas las aferencias que vienen de abajo: de la médula y se cruzan con las que vienen de arriba, basicamente del sistema cortico-talámico donde está suponemos ese gran director de orquesta que llamamos el Yo y la capacidad de predicción. Una de sus funciones más conocidas es la modulación como sucede con todas las estaciones de ferrocarril, alli paran trenes y salen otros en direcciones opuestas, otros ni siquera se detienen, asi operan los ganglios basales: se dedican a modular o a inhibir los impulsos demasiado amplificados bien procedan de la corteza cerebral o de la medula, les obliga a justarse a las normas de tráfico.
Lo sabemos por determinadas enfermedades como por ejemplo el Parkinson que es una curiosa combinación de sintomas excitatorios (temblor) y otros inhibitorios (amimia, rigidez, bradipsiquia, etc) y lo sabemos porque la sustancia nigra es precisamente la estructura basal que se encuentra averiada en esta enfermedad. Concretamente la averia que presenta es la insuficiencia de dopamina que es el neurotransmisor que comunica entre sí las sinapsis en ese lugar. Desde que disponemos de L-Dopa, una droga precursora de la dopamina podemos tratar con eficacia algunos de los sintomas de la enfermedad de Parkinson, pero el interés de esta enfermedad es que gracias a ella podemos conocer mejor para qué sirven los ganglios basales: sirven para coordinar el movimiento, es como si la averia de la sustancia nigra enlenteciera en algunos lugares las entradas o inputs motores y en otros lugares las acelerara.
Por ella y por otras curiosas enfermedades como la de Gilles de la Tourette sabemos que los ganglios basales tienen una asombrosa función: son como válvulas destinadas a inhibir cualquier entrada o salida y que además mantienen entre si conexiones inhibitorias.
Esta inhibición de la inhibición es la que se manifiesta en la patología como desinhibición en forma de palabras en el sindrome de la Tourette. Como si esas palabras fueran emitidas por alguien ajeno al que las declama, como si el lenguaje se hablara a si mismo a través de un receptor parásito, se trata de un lenguaje sin mente, una emisión de palabras sin sentido. En el caso del Parkinson la desihibición afecta sobre todo al temblor o a los movimientos gruesos que parecen torpes agitaciones huecas de un sujeto sin intencionalidad, como si el enfermo hubiera perdido la medida de sus propios bordes, quizá por eso la enfermedad se llamó “paralisis agitante” aunque hoy la conocemos con el nombre de su descriptor.
Los ganglios basales son pues como válvulas que minimizan la señal que por ellas discurre y obstaculizan su maximización, hacen pues la misma función que las envidiosas del infierno de Dante: no dejan salir a nadie fuera de la olla.

Es por eso que decimos que a tal persona “se le fue la olla”, la metafora tiene cierto sentido y parecido con la Divina Comedia y la descripción de Dante, pues los ganglios basales tienen entre otras esa función: la de impedir que a la olla se le salte la tapadera.

01
ene
08

¿Divinidad o neurosis?

Teresa de Cepeda y Ahumada era hija del segundo matrimonio de D. Alonso de Cepeda que tuvo otros ocho hijos de la mujer que moriría a los 12 años de edad de Teresa. Tuvo otros dos hijos de un matrimonio anterior y era hijo de un judio converso que llevó el sambenito en Toledo en procesión, la vida de la santa estuvo pues determinada por esta circunstancia de la “impureza de la sangre”, un estribillo que vuelve una y otra vez en su obra a través de la constante mención que realiza sobre la “honra”.

Hay que situarse pues en el contexto medieval (siglo XVI) y en plena efervescencia de la reforma luterana y la contrareforma católica vigilada de cerca por los tribunales de la Inquisición en una España dominada por la miseria, la ignorancia y la superstición. En el momento en que Santa Teresa anduvo escribiendo “El libro de la vida”, una especie de confesión general sobre sus experiencias visionarias, andaba la Inquisición ocupada en perseguir a “las alumbradas” una expansiva epidemia de monjas histéricas iluminadas.

Hay que señalar que en aquel entonces “la honra”, es decir la opinión que los demás tuvieran sobre nosotros era más importante que la propia esencia de nuestros actos, lo que confería valor social a nuestra existencia no era tanto nuestra obra sino la legitimación publica: lo que los demás opinaran sobre nosotros. Era imposible vivir en Avila en el siglo XVI sin gozar de una reputación a prueba de maledicencia, esta acogida social, en definitiva, es la honra atribuida que incluye naturalmente no solamente la limpieza de sangre sino también otras faltas que no he de nombrar necesariamente para que el lector entienda a qué me refiero.

La juventud de Teresa debió fluctuar entre el miedo a provocar la deshonra de su familia ya sospechosamente observada por sus conciudadanos sino en no despertar más comentarios de los necesarios con las continuas idas y venidas de una hermana mayor de la santa -descarada- a juzgar de diversos autores que ponían en la boca del vecindario sus continuos devaneos y juegos que junto a la obsesión de Teresa por los libros de caballerías y a una cierta omnipotencia mesiánica por parte de la misma hicieron que ya de niña intentara una escapada de su hogar junto con su hermano Rodrigo, a tierra de moros para merecer el martirio.

Hay que hacer notar que en aquel entonces el 90% de las mujeres españolas eran analfabetas y la lectura no era considerada como una virtud en sí misma sino una intrusión en el mundo de los hombres y más allá de eso: en el mundo eclesiástico, cerca de las 3/4 partes de los libros que se editaban en aquel entonces estaban escritos en latín, pues la Iglesia siempre consideró determinados saberes como peligrosos para la feligresía.

Si a la firmeza de su carácter, añadimos sus aficiones intelectuales, la muerte temprana de su madre y su consiguiente desvalimiento puberal y la búsqueda de una nueva figura femenina protectora (la Virgen) asi como su necesidad de ir más allá en lo que se le demandaba en cuanto a la vigilancia de “su honra” podemos entender su entrada en religión, en el convento de la Encarnación de la orden de las carmelitas calzadas. Pero no podemos dejar de señalar una circunstancia más: las únicas dos identidades que una mujer del siglo XVI podía adquirir eran , la de ser monja o bien la de ser madre. Es evidente que la paleta de elecciones no iba más allá en una “doña”. Teresa eligió ser monja porque para una mujer de su condición intelectual y de su época era un destino tan común como hoy puede ser el trabajo fuera de casa para una mujer profesional.

Pero a estas motivaciones hay que añadir su motivación fundamental: a Teresa no le gustaba el mundo en que vivía, ni el dinero o el lujo a los que despreciaba. No es de extrañar si entendemos su calidad de paria social, su calidad de excluida y su vivencia culpable relativa a la “mácula” de su linaje. Teresa necesitaba demostrar al mundo la pureza de su sangre y no se detuvo o conformó con el hecho de entrar en religión, hubo que transformar la realidad en que vivía, al menos en la medida de sus fuerzas y habilidades le permitieron.

Su entrada en el convento coincidió con una enfermedad que la acompañaría media vida, comenzó con fiebre, vómitos, anorexia, dolor cardiaco, etc. Se trataba sin duda de una brucelosis (Avila era una zona endémica de fiebres de malta) que se desarrolló en varias etapas siendo la pericarditis su primera manifestación (Senra-Varela). A los 19 años la santa tuvo un coma de tres días de duración secundario a una meningoencefalitis brucelósica que le dejó múltiples secuelas neurológicas: contracturas, debilidad, parálisis y una epilepsia secundaria y que disparó los rumores acerca de su santidad pues sus coetáneos ya la daban por muerta.

Sin embargo y a pesar de lo mucho que se ha escrito sobre las enfermedades de Santa Teresa esta enfermedad orgánica nada tiene que ver con la evolución de sus visiones o de sus arrobamientos como ella solía llamar a sus estados extáticos. Tampoco parece demostrado que su epilepsia secundaria tuviera nada que ver con estos estados a juzgar por la evolución de ambas enfermedades: es evidente que Santa Teresa abandonó sus alucinaciones cuando comenzó su vida pública propiamente dicha y se dedicó a fundar conventos de la orden que ella misma había transformado apelando a los antiguos votos de pobreza, obediencia y abandono de todo boato social. Fue así como fundó las carmelitas descalzas que vinieron a sustituir a su antigua orden donde la separación entre monjas según el linaje, los escarceos nocturnos de los galanes y las corruptelas derivadas de dotes económicas de escándalo contribuían a agrandar aún más las diferencias sociales entre monjas doñas y criadas que entraban en religión siguiendo a su señora.

Teresa tardó cierto tiempo en entender cual era su misión, un tiempo lleno de desgarros, de búsqueda espiritual, de dudas y de certezas sobre lo que veía y sentía. Hasta que no conoció a S. Pedro de Alcantara y a S. Francisco de Borja sus protectores frente al tribunal del Santo Oficio, es muy probable que su búsqueda derivara en un ejercicio histérico de demostraciones místicas: en una escalada que tuvo que legitimar precisamente a través de la escritura de su obra maestra: “El libro de su vida”, su confesor le sugirió que escribiera este libro precisamente para servir de testimonio frente a la Inquisición. De lo que se trataba era de discriminar si sus visiones eran obra de Dios o del demonio. La pregunta que nos hacemos hoy precisamente ha cambiado de lugar pero sigue siendo la misma, ¿era Santa Teresa una iluminada o una histérica?

Pues adelantaré mi posición: yo creo que la una no excluye a la otra.

santateresa.jpgSon muchos los que se preguntan qué relación tiene el éxtasis con el orgasmo y son aun demasiados los que piensan que son la misma cosa. No, el éxtasis es el éxtasis y el orgasmo es el orgasmo, lo cual no significa que en el éxtasis no haya un elemento sexual. Todo en la mente es libidinal, y cualquier deseo emerge de la condición de ser faltante que es el sujeto, de nuestra condición de seres inconclusos y a medio hacer.

Pero tal y como decía ella misma: “no se contenta el alma con menos que Dios”

Siguiendo con la tradición sufí Teresa busca a Dios a través “del vino”, es decir a través del mundo sensible de los sentidos, Teresa no habla con Dios simplemente le ve y se ve atravesada precisamente de aquello que no puede proceder sino de la divinidad: el encantamiento ante la contemplación, algo que se sitúa más allá del orgasmo genital y que no por ello deja de participar en las sensaciones del mismo. No en vano la tradición sufí utiliza precisamente el sexo como puente entre los humano y material y lo divino o etérico, esa es precisamente la función de Eros, de otro modo ¿por qué imaginarlo con alas.

Eros es un psicopompo, es decir una intermediario entre el deseo y el objeto, en este caso el objeto es Dios, que es un sustituto del padre ( o del hombre en general), pero es también algo que está más allá de lo genital mientras que no puede evitar darse de bruces con lo fálico. Parece evidente a raíz de esta confesión propia que Teresa no estaba por el sexo puramente práctico y reproductivo sino que más allá de eso:

“Veíale en sus manos un dardo de oro largo y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas; al sacarle me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor, que me parecía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay que desear que se quite ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal, sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico a su Bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento”.

 

extasis.jpg

Lo que prueba que no estamos hablando de una experiencia intelectual sino de algo más allá de eso: de una experiencia sensorial captada magistralmente por Bernini en esta obra. Una experiencia en la que el cuerpo participa tal y como dice Teresa porque:

“En estos arrobamientos parece no anima el alma en el cuerpo”

Se trata de un cuerpo vapuleado, que es gozado de manera intensa y dolorosa por un otro que lo utiliza sin piedad:

“Acá las más veces ningún remedio hay, sino que muchas veces sin prevenir el pensamiento ni ayuda alguna viene un ímpetu tan acelerado y fuerte, que veis y sentís levantarse esa nube o esa águila caudalosa y cogeros con sus alas”

Es, pues, inútil la resistencia. Nótese además el simbolo del águila, representante de los dioses desde Zeus para acá.

El gran Charcot ya incluyó una de sus sesiones en la Salpetrière hablando precisamente del caso de Teresa como “une grand hystérique” , desde entonces todos los estudiosos de la santa se han dividido entre aquellos exégetas de la tradición espiritual de este tipo de experiencias y que niegan toda causalidad psíquica y aquellos que en el extremo contrario suponen que los arrobamientos de Santa Teresa no son más que orgasmos sublimados o disfrazados de una experiencia mística. Los que asi piensan no han visto en su vida un enfermo mental, ni una crisis extática, ni han conocido una experiencia espiritual en su propia vida. Yo he conocido y visto muchas y nunca me he encontrado con una experiencia así a pesar de haber tratado con muchas histéricas. Significa que al menos Teresa era una histérica extraordinaria porque fue capaz de trascender su desgarro y intelectualizarlo dando una forma diferente y práctica a su búsqueda.

El éxtasis de Teresa era pues la condición anímica de una persona desgarrada en la búsqueda de una misión que se le resiste y que necesariamente debe encajarse en los límites de lo real y lo posible. Una condición sólo al alcance de unos pocos, con histeria o sin ella.

Al final lo encontró cuando una tarde halló en el jardín de su convento una vieja campana extraviada entre el follaje. Entendió el mensaje de aquella sincronicidad y comenzó entonces su reforma.

Nunca más volvió a alucinar, aunque sus fiebres recurrentes la acompañaron de por vida. Murió a los 69 años de un cáncer de útero.

 

 

06
may
07

Lo viejo y lo nuevo

jt-thick-as-a-brick.jpgExtraordinaria versión en directo en el Madison Square Garden de “Thick as a brick” (Duro como un ladrillo), un tema con una puesta en escena provocadora y con una letra para leer dos veces: en ella se explora la sempiterna tensión entre lo nuevo y lo viejo.

Para ver.

Realmente no me importa si pasas de esto.

Mis palabras no son sino un susurro –
tu sordera un GRITO.
Puedo hacerte sentir pero no puedo hacerte pensar.
Tu esperma está en el sumidero -
tu amor en la alcantarilla.
Así pues os lanzáis a través de los campos y
hacéis negocios con el ganado y
vuestros hombres sabios no saben lo que se siente
cuando se es duro como un ladrillo.
Y las virtudes se desploman como castillos de arena
con la destructiva marea
la confusión moral.
La elástica retirada indica el final del juego
Al igual que la última ola descubre
comportamientos de última moda.
Pero tus zapatos nuevos tienen los tacones gastados
y tu bronceada piel se pela rápidamente y
vuestros hombres sabios no saben lo que se siente
cuando se es duro como un ladrillo.

Y el amor que siento está cada vez más lejos:
Soy un mal sueño como el que tuve hoy
y mueves tu cabeza y dices que es una lástima.

Hazme volver a los años
Y los días de mi juventud.
Descorre las cortinas de encaje negro
y suelta toda la verdad.
Llévame a los tiempos pasados:
déjales cantar la canción

¡Mira! Ha nacido un niño
y le declaramos apto para luchar.
Tiene espinillas en los hombros
y se mea por la noche.
Haremos de él un hombre
metiéndole en el negocio,
le enseñaremos a jugar al Monopolio
y a cantar bajo la lluvia.

El poeta y el pintor
proyectando sombras en el agua
mientras el sol juega con la infantería
a su regreso del mar.
El mercenario y el pensador sin concesiones mutuas
como la luz del ocaso ilumina
la creencia del mercenario
El fuego del hogar encendido:
la tetera a punto de hervir
pero el amo de la casa está lejos.
Los caballos patean – su cálido aliento empaña
el desabrido amanecer del día.

Y el poeta levanta su pluma
y el soldado envaina su espada.
Y el más joven de la familia
actúa con autoridad.
Construyendo castillos a la orilla del mar,
se arriesga a que la tardía marea
los arrastre por completo.

El ganado pasta tranquilo en la pradera
junto al río por donde el agua de la escarpada
montaña se dirige al mar:
el constructor de castillos
renueva los propósitos de antaño
y contempla a la muchacha que ordeña
cuya propuesta es la que él necesita.
Los jóvenes de la casa
se han marchado a la mili
y no volverán hasta dentro de un año.
El cándido señorito –
cuyos pensamientos van más rápidos –
ha ideado un plan para cambiar de apariencia.
Y el poeta envaina su pluma
mientras el soldado desenvaina su espada.

Y el más viejo de la familia se mueve con autoridad.
Viene allende el mar,
Desafía al hijo que le obligó a huir.

¿Qué harás cuando el viejo se haya ido?
¿Te gustaría ser él?
Y tu verdadero yo canta la canción.
¿Te gustaría liberarle?
Nadie se arriesga a echarte una mano -
y el torbellino te despista.

17
abr
07

¿Extasis o agonía?

Si la sexualidad no contuviera en sí misma un germen de violencia, sería impensable que estuviera reprimida de forma universal: una prohibición que se acata en nombre de las conveniencias o de la religión, de la ideología o del compromiso social, porque en el fondo, la sexualidad es engorrosa de administrar por parte del ser individual. La sexualidad genera pasiones y locura, pendencias, vergüenza y culpa, es abyecta o sublime, fuente de inspiración o desasosiego, pero en su naturaleza se encuentra contenida la clave de su prohibición, por una instancia informe y prehumana, una prohibición que se soslaya mediante la transgresión de sus artículos, a esta transgresión le podemos llamar erotismo.

Erotismo, que es indivisible del sacrificio del cuerpo y de la sumisión aceptada en nombre de una instancia supraindividual, conectada a través de estados emocionales como la agonía y del éxtasis, con el ser humano individual.

Para entender mejor esta relación entre el erotismo y la muerte vease este poema de Baudelaire:

Y así yo vendré una noche

cuando la hora del placer suene,

hacia los tesoros de tu persona,

como un ladrón, caminando de puntillas.

Para castigar tu carne jubilosa,

para macerar tu seno intacto

y hacer en tu flanco estremecido

una herida ancha y profunda.

Y vertiginosa dulzurasantateresa1.jpg

infundirte, hermana, mi veneno

a través de esos labios renovados,

más abiertos y más bellos




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