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03
dic
10

John Lennon: lo que nunca se dijo

No cabe duda de que los Beatles y su lider John Lennon han sido no sólo un fenomeno mediático de enorme interés en el siglo XX sino que además de eso -que parece un producto manufacturado o de laboratorio- consiguieron reunir en torno a su talento a más de una generación. El fenómeno a mi parecer, me refiero al éxito de los Beatles se encuentra aun poco estudiado: una extraña conjunción de marketing, talento musical, cuidado atractivo y buenos arreglos musicales nos hacen recordar que tanto Brian Epstein (manager del grupo) como el productor y arreglista George Martin (está por hacer una antología de sus solos, orquestaciones e intros) algo tuvieron que ver en aquel fenómeno que conocimos como Beatlemania  y que utilizó uno de los grandes dogmas del marketing, “no ofender a nadie”, pero sacudir las conciencias y llamar la atención.

Es por eso que seguramente los Beatles tuvieron más exito que los Rolling Stones provistos de una estética mucho mas agresiva y barriobajera. Los Beatles con sus baladas neorománticas, sus letras sin compromiso político o social de ningun tipo hablaban de la vida cotidiana y del amor lo que congregó a una multitud enfebrecida a su alrededor y a un fenómeno denominado Beatlemania que aun hoy es estudiado por expertos en marketing para seguir sus directrices en torno a la busqueda de éxito.

Lo cierto es que se juntaron el hambre y las ganas de comer porque el despegue del grupo de Liverpool se dio precisamente en aquellos 60 donde la juventud por primera vez en la historia del mundo tenia algo que decir y lo dijo entre las barricadas de Paris sin saber muy bien que es lo que querian decir, aunque los Beatles nunca se alinearon junto a aquellas asonadas y siguieron ganando dinero con sus versiones en torno a la idea que en aquel entonces teníamos del amor.

Pero John Lennon no era el angelito que todos creimos mientras aquel espejismo duró. Lennon era un tipo impulsivo, celoso, consumidor de drogas y alcohol, maltratador y promiscuo además de ser un gran poeta y un magnifico icono de rebeldia transgresora cuidada.

No es de extrañar conociendo un poco su biografia.

Pero en este post lo que pretendo es dar al lector una versión comprimida y rápida de lo que era su compleja personalidad a través de algunas de sus canciones.

Con su madre Julia, que le abandonó en brazos de su tia mantuvo toda su vida una relación comprensiblemente ambivalente.

Aqui teneis esta versión de Julia, en plan búsqueda del objeto materno, un tema de nostalgia, de Edén perdido:

Y aqui teneis el ajuste de cuentas que años más tarde hace con su madre -que nunca le tuvo- y con su padre -que le abandonó-. Aqui lo grita:

Aqui aparece una confesión en toda regla: Lennon nos habla de uno de los rasgos mas sobresalientes de su personalidad: sus celos patológicos, probablemente la causa de que en más de una ocasión se le fuera la mano tanto con su primera esposa Cynthia como con su segunda esposa Yoko Ono.

Probablemente una de las baladas más sentidas y bellas que escribió en la segunda parte de su vida, de las mas creibles, cuando ya habia abandonado por cansancio aquel papel edulcorado y postizo de su primeros años donde seguramente su personalidad independiente tuvo que sentirse tremendamente enjaulada en el proyecto comercial de los Beatles.

Incluso hizo una pequeña incursión en la canción-protesta con este “Working class hero” que fue hasta prohibida en algunos paises. El caso es que no insistió por ahi:

Naturalmente eso no significa que el primer Lennon fuera peor músico o poeta que el segundo, para probar esta afirmación el lector deberá visionar este video: una canción con una letra endiablada y llena de dobles sentidos, me refiero a “If I fell”, un tema complejo a pesar de su aparente simplicidad:

No es de extrañar que Lennon estuviera anhelante de amor, pues nunca lo tuvo de ese modo directo, sin condiciones y sin peajes que es condición humana fundamental para desarrollar la confianza básica en el mundo, tanto hablar del amor no nos debe extrañar que abrazara al fin la causa de aquel imposible -por inoportuno en plena guerra fría- amor universal que fue la consigna de los 70 con el advenimiento del hippysmo y la contracultura que murieron de una sobredosis de sí mismos.

A pesar de que “Imagine” tuvo un enorme éxito comercial creo que este tema es una obra menor, algo asi como hecho por encargo y es que lejos de la influencia de George Martin el genio de Lennon parecía naufragar en torno a sus propias contradicciones. Lennon no estaba para proponer utopías que ya habian ensayado los socialistas -con poco éxito- del siglo XIX sino para hacer algo más: crear belleza, esa fue la función que probablemente se agotó en él al encontrar a su amor cósmico Yoko Ono.

Porque casarse en Gibraltar y encerrarse desnudos en un hotel tiene mucho de propagandístico si uno se llama John Lennon pero poca sustancia política y cierta candidez por más que uno se encoja detrás de un cartel donde pone “Paz y/o Amor”.

El proximo dia 8 de Diciembre se cumplen 30 años de su asesinato. Hoy tendría, de vivir, 70 años, no sabemos si hubiera sobrevivido a su propio personaje, lo que es seguro es que animó nuestra vida con canciones y la decepcionó con ideas. Algunos de sus compañeros con un talento musical semejante pero probablemente con una personalidad más adaptada y no tan atormentada siguen haciéndolo y siguen el camino del sol.

22
sep
09

No matarás

no-mataras

Nosotros los sapiens pertenecemos a una estirpe de homínidos bastante irascible pero poco agresiva.

El potencial agresivo de los humanos procede más bien de nuestra enorme inteligencia y de nuestra capacidad para planear encerronas, construir instrumentos, armas y artilugios destructivos a gran y pequeña escala.

Es muy poco probable que a puñetazos seamos capaces de matar a un congénere, para eso necesitamos emplear alguna que otra estrategia como golpearle con una piedra en la cabeza o asestarle una puñalada mortal por la espalda. Necesitamos armas y tenemos la inteligencia para construirlas.

Nuestros sistemas de modulación de la agresividad -sistemas inhibidores de la misma- son muy escasos y están muy poco desarrollados. La razón biológica de este escaso desarrollo es que no poseemos cuernos para acometer, ni garras para desgarrar, ni picos para atacar ni dientes para morder. Es decir no tenemos un armamento intrínseco que haya evolucionado con nuestra estirpe y por tanto los sistemas de inhibición de la agresividad no se han desarrollado -no han coevolucionado- con nuestras razones para enfadarnos, es por eso que la gente suele matar a otro por “un quitame allá esas pajas”.

Los sistemas inhibitorios de la agresión no están codificados genéticamente (aunque si la agresividad que siempre da premio evolutivo) es por eso que se hizo necesario inventar sistemas inhibitorios culturales que vinieran a suplir ese déficit natural.

Nuestros sistemas de inhibición de la agresividad se trasmiten a través de la cultura, entendiendo a esta en clave extendida: toda aquella clase de registros procedentes de la tradición que se trasmiten de padres a hijos o desde el sistema social o grupo al individuo.

En un post anterior me planteaba el cómo se trasmiten estos registros, es decir como se interiorizan las prohibiciones culturales en los cerebros individuales. ¿Cómo sabemos que no hay que matar al vecino?

Hay que diferenciar ahora el verbo “saber”, información, del verbo “deber”, moral y del verbo no-matar que es el polo pasivo de la interiorización del tabú.

Todo el mundo sabe que no hay que matar al prójimo y yo diria que hay una gran mayoria de humanos que seguimos este mandato, los homicidios descienden en todo el mundo de una manera progresiva desde 1900 para acá (aunque en el 2008 hayan ascendido en nuestro pais en un cifra alarmante comparada con el 2007) . También algunos sabemos que matar a otro es una cosa que no debe hacerse, por muchos motivos: morales, cívicos, racionales unos e irracionales otros y sobre todo porque existen códigos juridicos, políticos, policíacos que persiguen el crimen, el único argumento que sirve a algunos de disuasión frente al delito, aunque hay otros argumentos blandos por ejemplo: que se trata de algo irreversible, porque a nosotros tampoco nos gustaria que nos mataran, etc. Existen argumentos de todo tipo para no llevar a cabo esta miserable conducta y sin embargo hay gente que la sigue llevando a la práctica.

¿Por qué?

La falta de información, los déficits morales (la degeneración moral de Magnan), la patología psiquiátrica, la miseria económica que es la explicación marxista del crimen o la misteriosa etiqueta de “conductas antisociales” no bastan para explicarnos el por qué algunas personas se saltan a la torera un precepto que a la mayoria de nosotros nos parece algo normal, algo natural que no precisa que cavilemos demasiado en el asunto. No hay que matar y ya está.

Lo cierto es que la mayor parte de nosotros no necesitamos pensar en ello porque lo hemos incorporado o interiorizado. Y una vez interiorizado un tabú (una prohibición) ya no necesitamos pensar en ello porque se ha insertado en nuestro patrimonio -nuestro campo- epigenético. Se ha convertido en biología y ha dejado de ser una cuestión moral sobre la que podemos opinar o mantener opciones distintas.

H. C . Waddington fue un biólogo y genetista escocés que planteó el termino epigenética para explicar algunas interacciones entre el medio ambiente y los individuos que se realizaba no a través de la via del ADN sino a través de influencias medioambientales en la expresión o transcripción de la herencia genética propiamente dicha: la epigenética estudiaria pues el medio ambiente de la célula. Hoy se le da mucha más importancia a la epigenética que a la genética misma en la convicción de que gran parte de las conductas y las patologias humanas pueden explicarse mejor desde este doble origen que hace que el medio ambiente penetre en lo más íntimo de nuestro patrimonio genético -sin afectar necesariamente al ADN nuclear- y conmute procesos que no se hubieran producido sin esas aferencias de información.

La evolución no sólo opera sobre rasgos genéticos sino tambien sobre rasgos conductuales, ambientales, mórficos y simbólicos.

Lo curioso de esos aprendizajes que los humanos realizamos individualmente es que son aprendizajes que nos vienen insertados por la cultura o la tradición sin que seamos demasiado conscientes de ello. Un ejemplo es la prohibición del “No matarás”, ¿cómo hacemos la mayor parte de nosotros para cumplir este mandato sin que nunca nadie nos haya hablado del asunto?

Ahora compare usted este mandato con este otro:

“Hay que conducir siempre con el cinturón de seguridad puesto” o

“Si conduce absténgase de beber alcohol”

¿Que diferencias observa?

Ambas son prohibiciones pero existe una diferencia fundamental entre ellas: la primera prohibición es antiquísima, data de unos 50.000 años y las segundas solo tienen una década. Los efectos que ambas prohibiciones tienen en los cerebros individuales son inmensas, las primeras se han automatizado, se guardaron en un lugar muy lejano a la corteza cerebral, se encuentran en los planos mas profundos del cerebro, alli donde guardamos los patrones de acción fijos para andar, beber, comer o movernos sin pensar, se han corporizado. La segundas están en nuestro consciente, hemos de pensar en ellas y forzosamente a veces las olvidamos, todavia no han penetrado en nuestro inconsciente, aun no se han automatizado y no son todavía cuerpo sino idea.

Para que una idea se corporice hacen falta al menos tres generaciones (unos 60-80 años) pero es necesario además que la idea haya logrado penetrar en los cerebros de nuestros progenitores al menos para que la acaten si lleva un “no” delante. Sólo después de haber pasado por tres generaciones de linajes no homicidas podemos pensar que en nosotros no existe pulsión homicida alguna y que es muy poco probable que alimentemos abogados o pleitos por esa causa. Pero existe aun algo más sorprendente: puede existir una culpa transgeneracional por algun crimen que el sujeto no cometió, ni contempló ni tiene noticia alguna sobre el asunto. Todo parece indicar que las transgresiones de prohibiciones ancestrales -igual que las prohibiciones- pasan de generación en generación tratando de encontrar un huesped que les ponga fin: es el tema de la maldición familiar o del destino, un tema que se encuentra bien explorado por los mitos. El tema de la redención individual de toda una estirpe.

Este proceso de interiorización de un mandato transbiológico como es la orden de “no matar” puede tener interrupciones, excepciones y obstáculos, el principal y más conocido es la guerra. En la guerra no solamente se detiene el mandato sino que es posible que matar sea necesario para sobrevivir lo que cambia el panorama de anteriores interiorizaciones colectivas, asi y todo las guerras son escenarios de crimenes gratuitos y sádicos como ya estamos acostumbrados a ver en los informativos. La guerra es una enfermedad traumática para más de una generación, nosotros por ejemplo seamos hijos o nietos de los que hicieron la guerra civil estamos contaminados en España por aquel conflicto y en cierto modo todavía estamos sufriendo las consecuencias, ¿quién de nosotros no tuvo un pariente asesinado o un criminal en aquella contienda?

Lo que señala en la dirección de que tantos los valores como sus transgresiones -los vicios- se trasmiten del mismo modo y a través de las mismas vias simbólico-culturales y terminan convirtiendose en algo corpóreo.

Lo importante es caer en la cuenta de que los tabúes o prohibiciones culturales se insertan en nuestro cuerpo como si fueran instrucciones genéticas aun sin serlo y que se trasmiten como si fueran genes replicándose a si mismos aun sin estar compuestas de ADN.

Lo que redunda en la idea que más arriba expuse: que la via genética no es la unica via de trasmisión de caracteres innatos. El tabú de “no matarás” es innato a pesar de no venir codificado en nuestro genoma. Cuando un niño viene al mundo ya accede a él mediante un conocimiento previo (no es una tabla rasa) se trata de aprendizajes culturales, históricos, étnicos e incluso filogenéticos que no necesariamente se encuentran codificados en su ADN.

Es muy posible que todos los sistemas de inhibición de la agresividad no sean sistemas neurobiológicos heredados sino campos epigenéticos aprendidos que terminan por interiorizarse y que se comportan como si fueran cuasigenes. La inhibición de la agresividad puede realizarse de muchas formas pero siempre necesita de un otro que la desactive, a través de la sumisión, del llanto, de la debilidad o de la ternura es como los animales desactivan la agresión de los adultos, nosotros los humanos tambien sabemos hacerlo y tenemos además la empatia que es un añadido relacionado con la capacidad de nuestro cerebro de encontrar similitudes con nuestros semejantes.

En este post hablé de la metacognición y la empatía: una de las prestaciones de nuestro cerebro emocional.

Efectivamente el Verbo puede hacerse carne, que es otra manera de decir que lo cultural puede encarnarse y hacerse proceso biológico a través de esa interfase que llamamos inconsciente: el lugar donde Psique y Soma se encuentran no solamente bis a bis, uno frente a otro sino donde el individuo se articula con la corporalidad del mundo.

21
abr
09

Zeitgeist

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Zeitgeist es una palabra de origen alemán que significa algo asi como  el espiritu de nuestro tiempo. Pero es tambien el titulo de  un reportaje que nos explica muchas cosas: desde qué es el dinero, hasta como el dinero se introduce y corrompe nuestras vidas, nuestras mentes y nuestras relaciones interpersonales. Zeitgeist es tambien un movimiento que trata de agrupar la suficiente masa crítica de personas para un cambio planetario.

Cuando yo era pequeño un dia le pregunté a mi padre qué era el dinero y por qué no se hacía más dinero a fin de que todo el mundo pudiera disponer de él. Fue entonces cuando tuve la primera noticia sobre el asunto, yo ya sabia que el dinero era sólo papel pero un papel muy valioso pues nos abria las puertas del consumo de ciertos bienes que sólo podian ser comprados a través de aquel papel. Mi padre me dijo algo que yo entonces no era capaz de comprender, me explicó que el dinero que pone en circulación el Estado era un equivalente de la riqueza nacional, de sus reservas en oro, algo que me avisaba de que el asunto no dependía sólo de la máquina de hacer papel sino de algo más: de la economía real. De manera que mi intuición era en cierto modo correcta pero también ingenua. No sabia entonces y mi padre no me lo supo desvelar que si el Estado hace- fabríca- más dinero es a cambio de aumentar la deuda de las personas individuales y de unos Estados frente a otros.

Y tampoco me explicó la segunda consecuencia de esta serie de hechos: que el negocio del dinero está precisamente en multiplicarse a sí mismo a través del papel que representa. Dicho de otro modo, hay una economia productiva y una economia virtual que está en órbita y que no responde a la riqueza de un pais o de una persona sino a lo que debe. El que tiene dinero puede tambien multiplicarlo a condición de que no lo quiera rescatar.

La tercera consecuencia de esta manera de hacer crecer la economía es el crecimiento de la inflación y que obtener dinero cuesta dinero real que se sustrae a alguien, aunque aquel que te lo presta no está prestando dinero real sino papel. Los intereses son pues parte de este timo generalizado en que se encuentra basada la economía virtual y cuyo objetivo es mantener a la población en la precariedad.

El que inventó el dinero era seguramente un genio maligno, alguien que financió alguna guerra y que sabia que el Estado podia financiar sus incursiones heroicas a base de cambiar deuda publica por dinero, por billetes de banco. Seguramente algun alquimista, aquellos que buscaban la piedra filosofal, los que consiguieron que el papel se convirtiera en dinero real, en algo con valor de cambio, puesto que el dinero no se puede comer, alguien pues inventó un dia que un papel de banco del Estado podia comprar bienes materiales y que esos bienes materiales tenian un precio en el banco de esos Estados.

Sin duda fue una revolución para el comercio que dejó asi de depender del trueque pero una desgracia para las personas comunes que no podian vender nada excepto la fuerza de su trabajo. De manera que el invento del dinero dividió al mundo en dos clases de personas: aquellos que  acumulaban papel del banco y los otros que solo podian subsistir a base de vender sus servicios a las élites que gobernarían el mundo a partir de aquella nueva religión llamada monetarismo que tuvo hasta profetas como Adam Smith.

No estaba escrito en parte alguna pero la lógica de este proceso acabaria imponiéndose por sí sola: las élites necesitaban mantener esclavizadas a la masa de asalariados que vendian su trabajo a cambio de comida y de alojamiento puesto que la esclavitud clásica ya habia sido abolida por los americanos bienpensantes como Lincoln. La forma es que esto podia ser llevado a cabo no era sino la deuda. Mantener a los esclavos endeudados y viviendo en la sensación de que existía una cierta escasez, una cierta precariedad tal y como todos los dioses inventados por los hombres habian ejercido anteriormente contra la humanidad. Dios y el dinero fueron asimilados a una misma identidad, ambos pretendian un mismo objetivo, mantener en la pobreza y en la ignorancia a la población a fin de que el sistema del dinero lograra mantener en la dependencia a todos aquellos parias que nunca podrian ser dueños de su destino.

Y entonces vino Marx y nos contó la historia aunque sin cuestionar el fondo de la cuestión: el sistema monetario en sí mismo y no sólo la titularidad de los medios de producción, la generación de plusvalias o el derecho de los trabajadores en participar de los beneficios, al final las socialdemocracias pactaron ventajas laborales y sociales que dejaron el capital y el lucro sin tocar. En realidad el socialismo logró un reajuste de los beneficios a cambio de olvidarse de la causa final de toda opresión, asi y todo las ideas de Marx y de sus disidentes seguidores causaron millones de muertos, guerras, genocidios y muchas lágrimas y distorsiones generando sistemas antidemocráticos y perversos pero el sistema del dinero sobrevivió, se adaptó y permitió poco a poco a la gente elegir a sus propios representantes políticos, hasta las mujeres consiguieron el voto. El sistema tuvo que ceder pero en el fondo conocía bien las trampas del papel de banco, cedió terreno a los representantes del pueblo pero se guardó el derecho a la extorsión, al fin y al cabo los gobernantes no podian hacer nada contra la maquinaria y los intereses del dinero, simplemente toleraron su concurso y cuando no pudieron sobornarlos los liquidaron, asi sucedió en Ecuador, en Panamá, en Irán y en tantos y tantos paises sudamericanos y africanos: alli donde se encontraban las materias primas suficientes para que el sistema siguiera estando vivo, diamantes, petróleo, oro, madera, etc. Estos paises fueron esquilmados y su población masacrada y mantenida en la privación, en el atontamiento de las drogas o como sucede ahora idiotizadas por el consumo -que genera más deuda- o el horror frente al terrorismo.

La mejor forma de entender el Zeitgeist es visionar este video, después de verlo nada volverá a ser igual, al fin entendí aquella pregunta ingenua que le habia hecho a mi padre y también entendí porque nunca más la volví a hacer. No quise ser tachado de ingenuo pero es precisamente la ingenuidad lo que hay que mantener pues el mundo está organizado para la ignorancia y no tanto para que los niños hagan preguntas y encuentren respuestas satisfactorias y comprensibles

Yo me las he vuelto a hacer ahora cuando me he preguntado ¿qué es la crisis? ¿por qué hace dos año andábamos en la abundancia y ahora estamos en una situación económicamente dramática?

Aqui estan las respuestas.

En esta web existen otros videos disponibles sobre el mismo tema.

Y ya existe una utopía en Florida a cargo de uno de los popes del Zeitgeist, Jacques Fresco, el proyecto Venus una especie de Icaria postmoderna.

Si los fascismos que se nos vienen encima lo permiten la pregunta del futuro ya no será ¿cuanto vale sino podemos hacerlo?

21
oct
08

Paradojas de la opulencia alimentaria

No hay más que darse una vuelta por el supermercado de la esquina para caer en la cuenta de que vivimos en un mundo donde la oferta de bienes alimentarios supera con creces a la demanda. ¿Cómo entender pues que en un mundo ideal, en cuanto a disponibilidad de bienes alimentarios, existan bolsas de sufrimiento vinculados a la inanición?

¿No se trataba de combatir el hambre por todos los medios? ¿No era esta la quimera en la que creímos, mientras crecíamos? ¿Qué ha sucedido? ¿Qué nos ha sucedido?

Veo una verdulería con toda clase de alimentos bien presentado, y recuerdo ahora que los tomates que conocí mientras era un niño no eran tan grandes ni tenían la piel tan reluciente. Jamás vi tampoco berenjenas de ese tamaño, ni naranjas sin semillas, o especies tan raras de lechugas. Concluyo que más de la mitad de las verduras que venden en el supermercado de la esquina deben ser especies desconocidas, puesto que no alcanzo a conocer ni siquiera sus nombres. Las otras, las conocidas me sorprenden por su volumen y sobre todo por su tersura, parecen como lavadas, como tratadas químicamente para mejorar su aspecto. Para uniformar su tamaño, aquí le dan mucha importancia a la presentación, divago.

Por proceder de una familia de agricultores y haberme pasado la vida entre verduras, trato de entender las razones por las que más de la mitad de las familias que otrora se dedicaban a la agricultura han abandonado sus cultivos a su suerte. Me pregunto donde estarán ubicadas las fincas que dan a luz estos maravillosos frutos. ¿De donde saldrán estos limones o estas naranjas?. Con lo difícil que era lograr que los pájaros no arruinaran una cosecha de cerezas, lo complicado que resultaba conseguir hibridar especies de naranjas para conseguir un tamaño adecuado para el mercado europeo y que además no contuviera semillas. Las abejas casi siempre arruinaban las buenas intenciones de los agricultores y el resultado casi siempre dejaba mucho que desear.
¿Quién habrá conseguido que casi todos los melones sean sabrosos?, con lo difícil que era lograr en mi infancia que entre diez al menos uno resultara comestible.
Es más que evidente que la oferta que encuentro en el supermercado es una oferta genéticamente fraudulenta. Los tomates ya no son más tomates, las ciruelas no son ya ciruelas. De aquellos que conocí en mi infancia sólo mantienen los nombres que los identifican. El resto ha sido manipulado, propiciando y embelleciendo su aspecto para hacerlo más duradero (perdurable), y sobre todo más deseable. Pero ¿sucederá lo mismo con su valor energético?.
Nadie lo sabe, pero existen sospechas más que fundadas acerca de que el valor energético de los alimentos ha sido modificado, como también su sabor y su olor.

En otro orden de cosas existe una cierta desconfianza derivada de nuestra mala conciencia por el progreso, ante lo que se ha venido en llamar las enfermedades postindustriales. Existe una atmósfera de creencias irracionales acerca de los mutágenos químicos o ionizantes que nos rodean, verbigracia las antenas de los teléfonos móviles, los microondas o los vertidos industriales hacia quienes se dirige gran parte de las sospechas de gran parte de los males que aquejan a la humanidad. Creo que esta desconfianza se debe a las contradicciones sociales que generan las propias condiciones de la explotación industrial y al sentimiento generalizado, en gran parte erróneo de que las ventajas de la industrialización sólo benefician a una determinada clase social. Esta idea, subsidiaria de la mala conciencia con que el capital se ha instalado en nuestras vidas, tiende a proyectar nuestros miedos en la misma trama industrial que todos disfrutamos y cuyas ventajas pocas veces admitimos.

Esta mala conciencia es comprensible porque los sistemas democráticos han logrado blanquear los efectos perniciosos del capital y la industrialización a través de un reparto equilibrado de los excedentes a través de los impuestos y las políticas de bienestar social. Sin embargo la causa del problema no está en conseguir un reparto más equitativo de los beneficios de la depredación, sino en el propio sistema de producción que tiende a una sobreexplotación de materias primas a través de la coartada de la democratización de cualquier bien social, que no esconde sino la lógica productiva de un mayor consumo y una mayor accesibilidad de cualquier cosa.

En primer lugar porque estas frutas a las que antes me refería se recolectan en invernaderos, con una tierra cada vez más empobrecida en oligoelementos y nitrógeno, sin posibilidad de barbecho. Aquellos tamaños imposibles a los que antes me refería se consiguen con manipulaciones genéticas conocidas con el nombre común de hibridaciones: en realidad la forma tradicional con que conocíamos lo que ahora se denominan alimentos transgénicos, una practica conocida desde la antigüedad y a la que debemos inventos tan interesantes como la cerveza o la mandarina, por no hablar del toro de lidia.

Así y todo no hay que demonizar lo transgénico, el problema no está tanto en la manipulación genética como en la producción industrial de alimentos transformados para hacerlos más apetecibles a los ojos de los compradores o más resistentes al paso del tiempo que va desde su recolección hasta su consumo.

Una vez más el problema no es tanto la técnica en sí sino la producción en masa, la sobreexplotación y la sobreoferta de alimentos que lleva a una democratización y a una mcdonalización de la producción.

Todo ello se consigue las más de las veces alterando su contenido energético, de modo que seguir hablando hoy de las calorías de los alimentos es un disparate. El problema no está en las calorías sino en las modificaciones que han sufrido en su composición íntima los alimentos que consumimos. Por ejemplo el contenido en magnesio de los vegetales ha disminuido, si lo comparamos con el contenido de las lechugas que consumíamos de pequeños, los que ahora rozamos los cincuenta años.

Por no hablar de los plaguicidas, de los conservantes industriales prohibidos o permitidos, de los abonos químicos y de las manipulaciones industriales que cabe esperar en cualquier alimento enlatado o tratado químicamente.

Los aceites no son todos iguales, ni siquiera los aceites de oliva son todos iguales. Cuando se habla del valor antioxidante del aceite de oliva nos referimos tan sólo a aquellos que presentan – al menos- un enlace doble de dos carbonos (monoinsaturados). El ácido oleico se desnaturaliza con el calor (pierde este enlace), por tanto sólo tiene interés antioxidante y valor terapéutico aquel que es extraído en doble presión en frío (el primero que sale de la destilación), el resto carece de valor medicinal, aunque conserve un cierto valor gastronómico

Todo ello va configurando un panorama de desconfianza más que razonable entre los usuarios, que da nuevos argumentos a los que han decidido adelgazar por razones espúreas. También en conductas más o menos simétricas por parte de los fabricantes que – cada vez más- se afanan en mantenernos informados a través de carteles donde nos advierten de la composición de determinados alimentos, siempre basadas en algoritmos indescifrables (los conservantes) o en una tabla de calorías que poco o nada añaden a nuestro interés por conocer realmente qué es lo que comemos.

Existe una evidencia cada vez mayor de que en las sociedades opulentas, nos alimentamos mucho, pero nos alimentamos peor que en aquellas comunidades rurales donde se consumen alimentos en régimen de autogestión agrícola, lo que a mi parecer es un argumento en torno a la paradoja alimentaria que da titulo a este post. La mayor oferta de bienes alimentarios no viene ni de lejos, acompañada de una mayor calidad en nuestra alimentación.

Aunque es cierto que para un consumidor urbano, hoy, es prácticamente imposible contagiarse una brucelosis (fiebre de malta), gracias a la pasteurización de leches y quesos, es más que obvio que la contaminación por metales pesados, toxinas derivadas de la fermentación de las proteínas y otras derivadas de la mala utilización de la glucosa son más frecuentes entre la población urbana y opulenta que entre las comunidades agrícolas primitivas. Por otra parte a este argumento hay que añadir otra paradoja, me refiero a la progresiva intolerancia a lácteos que cada vez más afecta a la raza blanca (caucásica), en otro tiempo perfectamente adaptada a este consumo.

No es lo mismo tomar vitamina C que tomar una naranja, por una razón fundamental: la vitamina C (el ácido ascórbico) es desde luego el substrato biológico que el cuerpo humano precisa para determinadas reacciones químicas, pero este ácido ascórbico debe ser ingerido, absorbido, asimilado y transportado allí donde su presencia fuera necesaria. Tomar 1 gramo de ácido ascórbico al día (una dosis por encima de la necesaria, para las necesidades usuales) no equivale a presuponer que nuestras necesidades de vitamina C hayan sido satisfechas. Para empezar no todo el ácido ascórbico se absorberá, no todo se utilizará y no todo será correctamente transportado. Todas estas operaciones dependen de la persona individual, del estado de absorción de su intestino, de otros medicamentos o alimentos que le acompañen en la dieta y de un sinfín de variables –algunas de ellas desconocidas- que interfieren en la absorción de la vitamina.

Los nutrientes de los alimentos no deben ser confundidos con otras sustancias como las vitaminas, los minerales o las provitaminas que careciendo de valor nutritivo alguno, aportan al organismo dosis infinitesimales de determinadas sustancias que intervienen como catabolizadores del metabolismo celular. En este sentido la alicina del ajo que carece de cualquier poder nutritivo, es sin embargo un potente antibiótico, lo que equivale a decir que en los alimentos existen sustancias que operan en nuestro organismo más allá de su poder nutritivo o calórico, se trata de los oligoelementos o de las conocidas vitaminas cuyos efectos no se dejan ver en cuanto a su potencial terapéutico, sino en su potencial profiláctico en tanto que nos protegen de determinadas enfermedades.

Los oligoelementos y las vitaminas son excelentes preventivos y no tanto buenos medicamentos una vez que la enfermedad ya se ha declarado, excepción hecha del escorbuto, la pelagra o el beri-beri, enfermedades deficitarias de determinadas vitaminas que son muy raras en nuestro entorno.

Tomar una naranja será siempre algo más deseable que tomar un comprimido de vitamina C, siempre que la naranja no haya sido indebidamente manipulada. No sólo porque la naranja contiene otros nutrientes que están ausentes en el comprimido, sino – sobre todo- porque la naranja es un sistema vivo, un sistema equilibrado donde cada substancia que acompaña al nutriente esencial, presenta con él un todo organizado que energéticamente y no sólo químicamente, presenta ventajas con el ácido ascórbico aislado.

Una de las curiosidades que presentan los sistemas vivos es que parecen funcionar como un todo, como un “cóctel terapéutico”. Sus partes aisladas o las moléculas sueltas que parecen ser responsables de su actividad farmacológica no presentan ni de lejos las mismas propiedades que el nutriente en estado activo, tal y como se presenta en la naturaleza. Algunos autores han señalado que es posible que sea la combinación de varios factores la responsable de su actividad terapéutica y no las moléculas aisladas que creemos responsables de su actividad. En este sentido me referiré al caso del beta-caroteno, un precursor vegetal de la vitamina A. Sus propiedades como antioxidante son independientes de la propia vitamina A y se encuentran maximizadas en su estado natural probablemente por su combinación con otros carotinoides existentes en la zanahoria y que no se encuentran en las cápsulas industriales. Este dilema no está resuelto adecuadamente y es posible que gran parte de las paradojas alimentarias que proceden del uso de extractos preparados de estas substancias pierdan mediante su manipulación industrial parte de las propiedades que presentan en su estado in vitro (natural).

Seguiré hablando de paradojas alimentarias y me referiré ahora al caso del calcio. El Calcio representa el 2% de la materia orgánica de un ser vivo, es un elemento necesario para la matriz ósea y para la vida celular, para la transmisión nerviosa y para el trabajo muscular. Nuestras necesidades de Ca son ubicuas y más notables durante la época de crecimiento y también en la menopausia. Sin embargo las necesidades de Ca no se resuelven tomando calcio en comprimidos, por la misma razón que antes esgrimía con la vitamina C.

Hay personas que absorben perfectamente el Calcio y otras personas a los que los suplementos de Ca no hacen sino complicarles la vida. El Ca y el Magnesio son dos elementos muy parecidos, por decirlo de alguna manera son como primos hermanos, sólo se diferencian en una cosa: uno tiene una órbita más de electrones que el otro, sin embargo aunque físicamente presenten algunas diferencias relacionadas con el estado orbital, químicamente son idénticos: los dos tienen dos electrones en su órbita más periférica. Es decir, reaccionan con otros elementos formando sales al perder con facilidad estos electrones. Ambos, forman parte de un equilibrio bioquímico que hace que el exceso de uno vaya seguido del descenso del otro. Dar calcio a una persona osteoporótica que a su vez tenga un magnesio bajo, supone condenarle a un exceso de calcio en sangre que será transportado a lugares ajenos al hueso, dando lugar así – y paradójicamente- a una mayor descalcificación.

El riesgo más importante de esta sobredosis de calcio, está en la calcificación de la aorta, y del riñón. Menos graves son las calcificaciones de los músculos o de los tendones.

A veces la mejor manera de asegurarnos un buen aporte de Calcio está precisamente en conseguir un buen equilibrio entre el calcio y el magnesio, es decir aportando magnesio en lugar del calcio. La mejor manera de asegurar este equilibrio es a través de una alimentación armónica que de cuenta al mismo tiempo de las necesidades de calcio y magnesio junto con otros oligoelementos como el fósforo y el flúor que también intervienen en la arquitectura de la matriz ósea y precisan de un aporte que resulte de un equilibrio homeostático entre ellos.

La mejor manera de asegurar este aporte equilibrado es a través de una alimentación suficiente, variada y completa. La leche entera y sin pasteurizar es el mejor medio de asegurar el aporte de estos minerales en el equilibrio que la naturaleza organizó para ser consumida por el hombre. Por el contrario las leches enriquecidas en calcio no suponen ninguna ventaja sobre la leche sola.

Si tenemos en cuenta que muchas personas han desarrollado en Europa una intolerancia a lácteos y que la mayor proporción de Ca se encuentra precisamente en la leche, antes de plantearnos una terapia substitutiva con Ca deberemos preguntarnos ¿Podrá esta persona admitir un exceso de Ca exógeno en su dieta? ¿Corremos el riesgo de que ese calcio sea transportado a lugares ajenos al hueso (tendones, riñones)? ¿Es calcio lo que necesita o magnesio?

Las personas que no toleran la leche por intolerancia a la lactosa de la misma pueden consumir sin embargo leches fermentadas como el yogur que en cualquier caso siempre será bien tolerado, o bien leches sin lactosa.

Si una persona tiene antecedentes de litiasis renal, lo mejor es abstenerse de proporcionar complementos de Ca, más aun si tolera bien los lácteos y estos forman parte de una dieta equilibrada. Sin embargo hay que pensar siempre que nuestras necesidades de magnesio no son bien atendidas, no sólo por el antagonismo que mantiene con el Ca, sino por el progresivo empobrecimiento de este elemento en nuestra dieta.

Las fuentes más comunes de magnesio son la leche y los vegetales de hoja verde. Si tenemos en cuenta de la sobreproducción de los mismos, así como la pobreza de estos cultivos casi siempre realizados en invernadero, podemos concluir que nuestras necesidades de magnesio no se hallan bien atendidas en una alimentación común, sobre todo cuando se restringe el uso de los alimentos antes citados.

Lo mismo sucede con el hierro, un metal que es componente esencial de la hemoglobina y responsable de múltiples transportes iónicos. Tomar suplementos de hierro en forma química es una manera de asegurarse una buena diarrea. El intestino se deshace del metal no porque el organismo no lo necesite sino porque es incapaz de asimilarlo sino va unido a un grupo hemo. Por eso, la mejor manera de asegurarse un buen aporte de hierro es a través del hígado y de la carne roja, donde aparece ligado al acido fólico y a la vit B12, la forma natural de la asimilación del hierro en la dieta de los carnívoros. El aporte de hierro en forma de sales que encontramos en los vegetales resulta mucho más incierta que la anterior y por eso las dietas vegetarianas puras siempre cursaran con un déficit en el aporte del mismo. Dicho de un modo más claro el hierro del hígado de cerdo es más asimilable que el hierro de las lentejas o de las espinacas, por mucho que a Popeye le pese.

Las mayores necesidades de hierro las tienen las mujeres en edad fértil, por las perdidas que las menstruaciones suponen de este metal, sin embargo, como siempre, el aporte de hierro se halla sujeto a unas leyes inexorables, dado que el almacenamiento y transporte del mismo se realiza a través de un circuito cerrado que incluye su vinculación a la ferritina: una especie de almacén hepático del mineral y a la transferrina una proteina que lo transporta a través del torrente sanguíneo.

De hecho un aumento de la ferritina es un magnifico marcador del estado del hígado, similar al que ofrecen los enzimas hepáticos, SGOT, SGPT y SGGT, no es extraño encontrar ferritinas altas en alcohólicos. También es un magnífico marcador tumoral.

Asegurar una función hepática impecable es tanto o más importante que mantener un aporte equilibrado de hierro. Una vez más, lo que se impone es el equilibrio, la armonía entre los distintos componentes que forman parte de la materia viva.

Sin embargo, en otro orden de cosas creo que después de haber hablado de la baja cualidad de los alimentos que consumimos he de hacer algunas consideraciones acerca de las condiciones en que los consumimos.

Etimológicamente, comer es una palabra que procede del latin cum cudere, que significa “estar con alguien”. Comer no es sólo una función de aporte de energía es sobre todo un acto social. Los animales superiores tienen dos formas de alimentarse: el comensalismo y el “vagabond feeding”, la alimentación vagabunda. Podríamos traducir ambos conceptos etimológicos con nuestras mas acertadas y castizas coordenadas gastronómicas: comer de caliente o apacentar.

Comer de caliente significa, compartir alimentos en una mesa, permanecer sentados y disponer el concurso de energía según un severo ritual derivado del “orden de picada” que rige en los mamíferos más gregarios y que se llama comensalismo. Primero los niños (una cesión de soberanía típicamente humana), luego los varones dominantes y luego las hembras, primero las jóvenes y luego las menopáusicas (las mas resistentes a la inanición), sobre todo en lo que respecta a la carne.

Apacentar, por el contrario, es atiborrarse de comida rápidamente o “picar” de pie, casi siempre comida fría, una forma que adoptan los herbíboros trashumantes o los simios mas humanizados. Al parecer, esta forma de alimentarse supone una ventaja evolutiva en las especies amenazadas por depredadores y que deben permanecer bien despiertas al acecho de las trampas que la sabana les procure. Este tipo de especies se alimentan mientras van caminando y son generalmente rumiantes, es decir primero tragan la comida y luego más tarde, cuando pueden, la digieren a sus anchas.

Sin embargo algunos simios que no son rumiantes también han adoptado este modelo alimentario en su repertorio gastronómico: esconden comida, la roban, la consumen siempre de pie y no siguen en ningún caso el turno de la jerarquía alimentaria que, como siempre en biología, prioriza a los más fuertes en detrimento de los más débiles: hembras y crías. Se trata, pues de una inteligente y algo psicopática manera de saltarse el orden militar impuesto por el comensalismo como estilo alimentario en los carnívoros.

El hombre en general se rige por un estilo de comensalismo calcado de los carnívoros depredadores. Si observamos un ritual cualquiera en los estilos de reparto en cualquier mesa familiar observaremos como, salvando los estilos individuales o étnicos, casi todos los grupos humanos, desde los más primitivos hasta los más sofisticados se alimentan según un ritual que sigue unas reglas implícitas que casi nunca se discuten y que proceden de aquella jerarquía atávica con las correcciones añadidas de nuestro altruismo social.

Este modelo alimentario del grupo familiar ha sobrevivido durante miles de años hasta que se rompió recientemente por la incomparecencia de la mujer en la mesa familiar. Su incorporación al mundo del trabajo fragmentó notablemente la cohesión interna del grupo gastronómico, hasta el punto de que prácticamente ninguna familia moderna hoy en día se reúne a comer, al menos la comida principal diaria.

Nuestro abandono del comensalismo a favor del “vagabond feeding” aunque no se considere un factor causal en si mismo, es al menos una invitación a la reflexión: la mayor parte de las anoréxicas que componen la muestra de Castellón, (una investigación en forma de encuesta donde se investigaron variables clínicas y psicosociales de una serie de pacientes tratadas en nuestra Unidad de trastornos alimentarios), arroja unas cifras que cuando menos inducen a la perplejidad. La mayor parte de los chicos y chicas entre los 16-28 años no comen en casa su comida principal, pero ni siquiera las anoréxicas y bulímicas de nuestra muestra disponen de la posibilidad de hacerlo. La mayor parte de nuestros adolescentes comen en el colegio, algunos más afortunados, con una abuela o nodriza, pero una nada desdeñable parte de estos pacientes ¡comen solos!, sin ningún tipo de tutela o sin ningún tipo de contacto social. Son precisamente estos adolescentes los que adoran la comida basura y los que practicarán a su vez con sus propios hijos, el “vagabond feeding” más feroz.

EL MITO DE LAS CALORIAS PERDIDAS

La mayor parte de las personas que conozco, tanto las que atiendo profesionalmente y que padecen un trastorno alimentario, como aquellas que conozco personalmente y que no se hallan diagnosticadas de ningún trastorno mental, presentan una preocupación excesiva por la dieta, que es la expresión de una inaceptación del propio cuerpo o de los cambios que el tiempo va provocando en él con la irrupción del miedo a envejecer y la obsesión por aparentar una edad que ya no se tiene ni jamás se tendrá.

Una preocupación que no tiene nada que ver con sus hábitos higiénicos sino que están más bien relacionados con la apariencia, se trata de una preocupación estética que a veces está emparentada con la necesidad de aceptación por parte de los demás y a veces con un enigmático “sentirse bien con uno mismo”.

Me sería muy difícil hacer una lista con diez personas conocidas que en algún momento de su vida no hayan hecho un régimen con mayor o menor sentido común: hacer algún tipo de dieta es normal, se ha convertido es una especie de epidemia de donde surgen precisamente los trastornos alimentarios más graves.

No quiero decir con esto que todas las personas que hacen dietas sean susceptibles de enfermar a causa de un trastorno alimentario sino que lo que en la población general es “ponerse a dieta”, en la población que atienden los psiquiatras “es una anorexia o una bulimia”. De aquellas lluvias proceden estos lodos. Todos los trastornos alimentarios comienzan con una dieta, es bueno repetirlo hasta el paroxismo.

La motivación estética es la responsable – sin duda- de que la población general esté mas preocupada por su aspecto físico, haga más ejercicio, y los gimnasios sean hiperfrecuentados por la población en “edad de merecer, y no sólo por ella: prácticamente todo el mundo sigue algún tipo de dieta en forma interrumpida, hace algún tipo de ejercicio y somete su cuerpo a disciplinas físicas con tal de arañar unos gramos de grasa, allanar el abdomen, por no hablar de las torturas de la medicina estética con su fácil recurso al bisturí.

Con todo lo cierto es que –efectivamente- comemos demasiado. Si comparamos la ingesta de comida con cualquier otra función orgánica caeremos en la cuenta de que no le damos nunca descanso a nuestro sistema digestivo que apenas ha dejado de trabajar ya debe estar dispuesto para deglutir y metabolizar otra comida. La sobreingesta de “calorías vacías” es la responsable de la obesidad que abruma a nuestros contemporáneos pero también es cierto que el hambre es a veces un estimulo biológico que sirve para encubrir otras necesidades amordazadas por la costumbre o la represión.

Una de los mayores errores que siguen abrumando a pacientes y dietistas son las consabidas listas-fetiche de calorías: el contenido calórico de los alimentos. Se supone que una persona con una actividad física media necesita al día unas 2500 cal, todo lo que está por debajo de esta cifra se considera una dieta hipocalórica que en teoría debe adelgazar y todo lo que está por encima de aquella cifra es hipercalórico y por tanto debe engordar, en sujetos normales y estándar.

Lo que sucede es que los sujetos estándar no existen, porque cada individuo es desde el punto de vista energético, único e irrepetible: así no es raro encontrarse con la paradoja –una vez más- de que lo que engorda a unos, a otros les adelgaza y que no existe una dieta estándar que haga el mismo efecto sobre diferentes sujetos.

Lo importante no es el numero de calorías que se consumen sino la cualidad de alimentos que se asimilan, algo que tiene que ver, no ya tan sólo con la calidad de los propios alimentos sino con la integridad de la barrera intestinal, las incompatibilidades entre alimentos y el medio interno, entendiendo como tal a la completa integridad tanto de los medios de transporte como los de utilización de la energía.

Volviendo otra vez al tema del calcio como ejemplo, decir que los suplementos de calcio son completamente inútiles en una comida presidida por el tomate. Esta sabrosa solanácea es capaz de formar quelatos con el Ca y también con el hierro, de modo que tomar calcio en la misma comida en que tomamos tomate es una forma de asegurar la inutilización de aquél. Por otra parte los suplementos cálcicos de la leche son los responsables del aumento de la frecuencia de litiasis renal (aunque no sea la única causa)

Este aspecto de personalización tanto de la dieta como del ejercicio, depende de las variaciones individuales de cada persona. Así, mientras unos precisan ejercicios intensos y enferman cuando hacen una vida demasiado sedentaria, otros sólo toleran ejercicios suaves como caminar y es para ellos suficiente con este pequeño ejercicio diario. Naturalmente, el ejercicio extenuante o el sedentarismo extremos son perjudiciales para casi todos, pero la recomendación genérica de hacer ejercicio que se hace a la población, no deja de ser un error bienintencionado en la que hasta los políticos caen con grotesca frecuencia porque no todo el mundo puede tolerar los mismos niveles de ejercicio, como tampoco todos pueden tolerar las mismas dietas, tanto para adelgazar como para engordar.

He observado que los pacientes afectos de un trastorno alimentario tienen una especial afinidad por el deporte, pero también he observado que muchas veces una anorexia comienza cuando se abandona un deporte intenso y competitivo. Con todo, lo usual, es que anorexia y entrenamiento deportivo coincidan en un mismo individuo, una circunstancia muy peligrosa si además existen vómitos por las perdidas de potasio que pueden derivar en una arritmia cardiaca y en una muerte súbita.

El ascetismo de las anoréxicas ha sido señalado hasta el paroxismo y también se ha llamado la atención sobre que determinados deportes competitivos como la danza o la gimnasia artística suponían verdaderos laboratorios de anoréxicas. Es verdad. Pero también es cierto que en ocasiones cuando una paciente abandona la disciplina física de un deporte intenso cualquiera, es para sustituirla por la informe disciplina ligada al cuerpo que supone la anorexia.

Por otra parte este tipo de deportes efectuados desde antes de la pubertad consiguen detener el crecimiento longitunidal de las que lo practican. No sabemos aun por qué las mujeres menudas tienen un menos riesgo de padecer cáncer de mama, a la vez que suelen tener mayor éxito sexual. La baja estatura de las atletas de gimnasia rítmica correlaciona con una mayor resistencia a este tipo de cáncer, como la mayor parte de mujeres orientales al parecer por un retraso de la menarquía o la supresión de múltiples ciclos de la menstruación. No sabemos quienes son los sujetos que pueden beneficiarse de una intensidad baja o alta de deporte, pero algunos autores han señalado que esta relación puede deberse al tipo de sangre (D´Amato). Para este autor el grupo 0 es el grupo que puede beneficiarse de un trabajo muscular intenso, siendo los demás grupos mucho más sedentarios en su tolerancia al ejercicio físico.

Me estoy refiriendo al ejercicio físico, pero también podría referirme al esfuerzo mental. Quizá las jovencitas afectas de la enfermedad de Chron o cualquier tipo de enfermedad inflamatoria intestinal, sean desde el punto de vista psicosomático, el grupo donde la intolerancia al estrés mental esté mayormente representado.

Por otra parte hacer ejercicio para adelgazar no deja de ser una forma de pervertir el sentido higiénico de hacer ejercicio. El ejercicio no debe hacerse para perder peso, sino para adaptar el cuerpo, el corazón y nuestro sistema circulatorio a una demanda superior a la que estamos acostumbrados debido a nuestra vida sedentaria. Se trata de utilizar el cuerpo para lo que está diseñado, para lo que está adaptado.

Se trata de quemar energías y agresividad (el exceso de norepinefrina), de aprender a autotranquilizarse por medio del cansancio muscular: una de las más baratas posibilidades de provocarse una deplección de endorfinas. La broncodilatación y la sensación de bienestar que sigue al ejercicio físico, no debe ser en ningún caso utilizada para un fin tan espúreo como adelgazar sino para explorar los limites del esfuerzo y los confines de la resistencia, con el fin de ponerla a nuestro servicio en las situaciones de sobredemanda que conocemos con el nombre de estrés.

OTRA PARADOJA: EL ESTRÉS DEL HOMBRE MODERNO

El ser humano actual es el resultado de una cadena de adaptaciones que desde la caverna han propiciado cambios permanentes en su morfología, en su fisiología y en su mentalidad. Se trata de modificaciones que han necesitado millones de años y que son los restos de las luchas del hombre contra su ambiente, siempre hostil y peligroso para su supervivencia. Además, estos cambios están inscritos en el genoma humano, a partir de pequeñas variaciones que en forma de mutaciones van configurando (siempre con un cierto retraso) la adaptación de las ordenes génicas hacia los nuevos individuos, que reciben de sus antecesores, una memoria de la especie, un manual de instrucciones acerca de aquellas estrategias más adaptativas y eficaces, que en parte pueden resultar algo obsoletas a causa de la “basura” que contienen y que nunca son perfectas ni mucho menos fatales.

Recibimos una información que en las sociedades opulentas ya es inservible. Nuestro cuerpo está perfectamente adaptado a las hambrunas, a las catástrofes naturales, al sufrimiento y al cansancio, al frío y al calor extremos, pero estos riesgos ya no forman parte del catálogo de nuestras amenazas ambientales o expectativas de vida. Estamos perfectamente diseñados para resistir los venenos naturales y las enfermedades bacterianas, para imponernos o aliarnos con nuestros enemigos, para negociar, resistir o claudicar, pero estamos muy poco dotados para lidiar con conflictos complejos, para derrotar a los virus o para trabajar ocho horas delante de un ordenador o en una cadena de producción.

Nuestro cuerpo estuvo diseñado para la huida de los depredadores, para cazar y recolectar, para las marchas nomádicas. Parecemos olvidar que el hombre sedentario es un invento demasiado reciente como para que nos hayamos adaptado del todo a las consecuencias de un trabajo, que en realidad, implica muy poco a los músculos y al esqueleto y demasiado al cerebro y al sistema hormonal.

Nuestras cápsulas suprarenales se inventaron para derramar adrenalina (norepinefrina) y cortisona al torrente sanguíneo ante una situación de lucha/huida. Una vez desaparecieron del mapa de futuribles los ataques de predadores, nuestras cápsulas suprarenales nos siguen advirtiendo de los peligros adaptando su funcionalidad hacia los temores que invaden al hombre de hoy, con una pequeña objeción: aunque hemos aprendido a suprimir nuestra agresión y nuestros mecanismos de lucha/huida, no podemos hacer lo mismo con la secreción de la cápsula suprarenal, ella sigue funcionando a su modo, aunque el cerebro se empeñe en disimular y mirar hacia otro lado cuando estamos furiosos o asustados.

Por otra parte hemos aprendido a disociar el sexo de la reproducción y a emplearlo con fines lúdicos. Hemos aprendido a rechazar aquellas partes de nuestra sexualidad que entran en colisión con nuestro deseo y hemos soportado el celibato con estoicismo y la programación de nuestros embarazos y nuestros partos con arreglo a nuestras conveniencias, derivadas de nuestro occidental concepto de la autorealización. Naturalmente esto es muy poco natural porque contradice nuestro esquema genético y nuestras posibilidades de adaptación con respecto a aquel código. Esto es también estrés, pero un estrés que procede de nuestro albedrío, un estrés electivo, del que pocas veces somos conscientes.

Ahora se habla mucho del estrés y en ocasiones es asimilado a una entidad nosológica cualquiera. Como la palabra estrés supone una sobredemanda sobre el cuerpo, siempre me he preguntado por qué en la época actual, donde los hombres viven rodeados de confort, de calefacción y de aire acondicionado, de un exceso de alimentos y de vacaciones pagadas, podemos suponer que tenemos estrés.

Puedo entender perfectamente el estrés de hombre primitivo: siempre pendiente de un ataque, del dolor de muelas ante lo que muy poco se podía hacer, de los dolores y los accidentes del parto, del frío que tuvo que soportar en la época glaciar, de las enfermedades, de los venenos. Incluso puedo hacer un ejercicio de memoria y suponer el estrés de nuestros abuelos, sometidos a condiciones de vida invivibles, a infecciones constantes, a dificultades de hábitat, trabajando una tierra inhóspita y desagradecida para arrancarles los alimentos del día a día. ¿Por qué comenzamos a hablar de estrés precisamente cuando las condiciones de vida han mejorado para casi todos?

La razón más importante que encuentro para contestar esta pregunta es que el estrés no es sólo una sobredemanda que se hace de menos a más, sino también la que va de más a menos. Decir estrés es decir cambio y este cambio puede ser percibido como una ganancia o como una perdida, pero en cualquier caso es siempre una perdida del equilibrio anterior, de la homeostasis.

Esta percepción de ganancia o perdida es lo que delimita precisamente el sentimiento de estar en sobre demanda, que es un sentimiento subjetivo, en ningún caso se trata de una sobre demanda objetiva y mensurable. Toda sobre demanda precisa para ser atendida de un sobre esfuerzo y este sobre esfuerzo es precisamente nuestro concepto actual de estrés.

Esta conceptualización del estrés, sus grados y sus relaciones con las enfermedades, ha sido investigado por muchos autores. Nombraré a Holmes y Rae que investigaron y editaron un inventario de eventos próximos puntuándolos según su capacidad para enfermar a las personas que los sufrían. Así por ejemplo la perdida de un ser querido era puntuada con 100 puntos, dado que 100 de cada 100 personas veían perturbada su salud con este acontecimiento.

Además existe otra razón que mas atrás apuntaba: el estrés actual del hombre moderno se debe, no tanto a sobre demandas de esfuerzo físico, sino a sobre demandas intelectivas, psicológicas y sociales. Ya no necesitamos hacer esfuerzo alguno para calentarnos, para alimentarnos o para guarecernos de la lluvia, pero necesitamos continuamente aprender estrategias para salvaguardar nuestra integridad social o eso que hemos venido en llamar identidad. La complejidad del mundo en que vivimos nos exige aprender cosas nuevas continuamente y a veces a fracasar en esta tarea. Para un adolescente los mensajes de exclusión que le llegan en forma de criticas sobre su cuerpo (sobre todo si proceden de sus iguales) pueden suponer una fuente de estrés, difícilmente objetivable según nuestros conceptos de estrés clásicos. Encontrar amigos que les entiendan o que les liberen del ostracismo social, puede ser para una anoréxica una fuente de sufrimiento similar a la del hombre de la caverna ante una hambruna en una época glaciar o al menos así lo entiende su sistema hormonal. Porque nadie puede sufrir sino por aquello que sufre. O sea, que cualquier sufrimiento, aun aquellos más subjetivos e incomprensibles son similares a cualquier sufrimiento objetivo, a aquellos que nos resultan comprensibles.

Cualquier muerte es siempre algo brutal, extemporáneo, porque nadie puede morir sino de su propia muerte ( Marco Aurelio)

Por si fuera poco también hemos llegado a la conclusión de que el estrés es una enfermedad de la mente, una enfermedad mental olvidando que se trata de un síndrome de adaptación general: no atendemos a las señales que nuestro organismo nos envía desde diversos puntos muy alejados del cerebro. Así no estamos acostumbrados a pensar en términos de estrés hepático o estrés renal, cuando nos alimentamos de azucares o bebemos cerveza en lugar de agua.

Hay que recordar ahora que el exceso de azucares de nuestra alimentación supone un sobre esfuerzo biológico, porque este exceso de azucares debe almacenarse en el hígado a través del glucógeno. Este almacenamiento de glucógeno tiene unos limites que la evolución determinó como óptimos para atravesar circunstancias de déficit. El mayor estrés hepático que los seres humanos actuales soportamos en nuestro hígado, descontando a los medicamentos, es el exceso de azucares de nuestra dieta.

Por otra parte bebemos muy poca agua y cuando lo hacemos es un agua excesivamente mineralizada. Este déficit de aporte hídrico (o de exceso de minerales) supone un sobre esfuerzo renal, más aun si lo combinamos con un exceso de otras bebidas azucaradas o alcohólicas como las colas o la cerveza. Al ser hiponatrémica (tiene menos Na que el agua), la cerveza contribuye a una mayor deshidratación sobrecargando el trabajo renal, del mismo modo que hace la cafeína y el alcohol.

De modo que el estrés no es sólo un fenómeno mental, sino sobre todo un factor de desestabilización externo en todos y cada uno de los aparatos corporales. Pensar que el estrés es una especie de depresión por sobre esfuerzo, es pretender olvidar que en un cuadro depresivo, probablemente, otros sistemas le hayan precedido en la sobrecarga y que sólo su claudicación previa haya propiciado la emergencia ulterior del cuadro mental.

La disociación entre lo mental y lo corporal me parece uno de los errores más impresionantes que la ciencia ha cometido desde que el pensamiento científico se instaló como paradigma de conocimiento del hombre y la naturaleza. A lo largo de numerosos artículos he hecho varias menciones a este hecho de fragmentación dual y quiero ahora dar una regla para corregir esta tendencia en el lector. Imagínese un piano con tres octavas. La octava baja representaría del ombligo hacia abajo, la octava media del cuello hasta el abdomen y la octava más alta del occipucio hasta el cuello.

La melodía sonará en la octava más alta, la armonía o los acordes en la octava media y los bajos en la octava baja. Las tres cadenas suenan al mismo tiempo (o secuencialmente) dotando de sentido y de color a la melodía. Así sucede pues en el organismo humano, la mente canta una melodía que el corazón, el hígado y los pulmones dotan de sentido, mientras los bajos (el esqueleto) sostienen toda la estructura armónica.

Lo más sorprendente de este modelo es que el Do bajo y el Do alto suenan con la misma frecuencia (aunque con distinta longitud de onda), lo que les hace ser al mismo tiempo la misma nota aunque suene en una distinta octava.

Con este concepto vibratorio podemos tener un mejor mapa mental acerca de la unicidad de todo el sistema orgánico que llamamos cuerpo humano. La mente puede enfermar antes o después que el cuerpo pero siempre incluye disonancias en cualquier otro aparato. La mente no es pues más que una distinta forma de organización de la materia, del mismo modo que el Do de una octava baja o el Do de una octava alta.

Lo energértico y lo material vibran como armónicos y representan un paquete de información.

06
ago
08

La espiral del conocer

La ignorancia absoluta -como la idea de la nada- es imposible y lo es porque el ignorante construye prejuicios que le permitirán si bien no un saber preciso acerca del mundo si un suponer las leyes que rigen el mismo, una orientación o guía. El prejuicio suele presentarse como un saber pero es un desconocer que muchas veces aparece disfrazado de opinión, así es como se presentan los prejuicios de las personas actuales como opiniones de aspectos de materias que desconocen, sólo las opiniones expertas tienen el verdadero valor de opiniones y tendrán mayor verosimilitud en tanto en cuanto el que las emite sabe que son provisionales. De manera que es la ignorancia la que penetra el prejuicio y es el prejuicio la materia prima que nos encontramos cuando no sabemos, la opinión es mudable y abierta y está forzada por la duda que plantea siempre nuevos dilemas.
Después de la ignorancia viene la duda, una forma de saber provisional y en cierto modo incómoda sufriendo casi siempre los tironeos de un saber que se le opone o de una verdad que se encuentra oculta, se trata de una vacilación, un arma que tiene dos filos, por una parte mantiene abierto el sentido de búsqueda y por otra parte resulta un estado por si mismo angustioso, puesto que la duda sólo puede calmarse a través de dos maneras: la creencia o el hecho (incluyendo a esos hechos que llamamos compulsiones). Aquello que no puede someterse a las leyes de la verificación acaba convirtiéndose en una creencia, mientras que aquello que puede verificarse o demostrarse es un hecho o una acción en la realidad. Así toda creencia está presidida por un desconocimiento angustioso que hace que se abrace como un alivio. La creencia siempre es un alivio a la duda y un atajo para el conocimiento que supone aquello que ya se conoce y por tanto no merece la pena ser creído, por ejemplo la redondez de la tierra es un hecho, un conocimiento, sin embargo en la época de Galileo era un prejuicio (para la Iglesia) una creencia indemostrada para Galileo que tubo de refugiarse en la duda para salvar la vida, y sólo fue un hecho cuando los primeros navegantes consiguieron dar la vuelta al globo, asi y todo se trata de un hecho que no es una percepción sensible de los humanos, lo lógico es que creamos, aun hoy, que sintamos que la tierra es plana, a veces los hechos no son experiencias inmediatas del mundo de lo sensible sino demostraciones alejadas de nuestro mundo sensible.
En el momento en que una creencia es un hecho de conocimiento –un hecho- deja de ser una creencia y se convierte en un fenómeno neutro desde el punto de vista mental: simplemente está ahí sin plantear demandas de trabajo adicional por parte del individuo hasta que se vuelve a cuestionar cosa que sucede inevitablemente con casi todos los hechos de conocimiento.
La creencia es además reversible, a veces se está y a veces no se está en ella, ahora se está fuera y ahora dentro, la creencia es mudable. La creencia no está todo el tiempo disponible por innecesaria, así cuando yo estoy comiendo no necesito creer en Dios, la creencia en Dios o en cualquier otra forma trascendente no está operativa cuando conduzco mi automóvil pero si cuando aparecen en el horizonte sucesos que la confrontan o evocan la eternidad, por ejemplo la muerte. La creencia no exige el gasto de energía de la duda, sino que deja las cosas como están y supone un ahorro y cortocircuito importante de gastos de energía superfluos al proponer guías para la vida y asideros para el conocimiento, estableciendo al mismo tiempo niveles de jerarquización entre sus nudos.

El problema de las creencias es que exigen una fe ciega (creer sin ver) y casi siempre proselitismo, si al mismo tiempo están demasiado penetradas por la duda, – por la búsqueda de una creencia mejor o una verdad absoluta- es evidente que cuantas más personas compartan mis creencias más seguro me sentiré al sostenerlas, por el contrario cuanto más sólo me encuentre con mi creencia menor soporte tendré para las dudas y la creencia perderá su valor de refugio contra la duda y dejará de soportar las ventajas cognitivas –atajos- para el que las sostiene. Por no hablar del problema añadido que tiene para una creencia convivir con aquella otra que es su opuesta.
Con independencia de que las creencias sean irracionales (todas lo son, pues de lo contrario serían hechos y no precisarían creerse) las creencias son muy útiles para los humanos tanto en el nivel de ahorro de energía como en el encuentro de soluciones. Si yo creo en “el mal de ojo” no sólo tengo una interpretación para todas y cada una de las calamidades, desgracias, accidentes o enfermedades que acaecen en mi entorno -puesto que todo sufrimiento puede ser categorizado- sino que tengo además un potente instrumento para deshacer “los entuertos” que personas que “me quieren mal” me han enviado: a través de la magia o de algún ritual puedo deshacer las consecuencias de aquellos hechizos y si alguna vez no lo consigo será –sin ninguna duda- porque el hechizo es más potente que los medios que he dispuesto para neutralizarlos. De esta manera el sistema de la creencia –en este caso de una creencia supersticiosa- se alimenta a sí mismo y no admite contradicción pero el supersticioso se encuentra constantemente sometido a la duda, ¿habrá o no habrá entuerto? O ¿será suficiente o no con este ritual? En ningún caso se pone al sistema mismo – la creencia- en cuarentena sino al instrumento mágico que en teoría debería neutralizar el efecto del hechizo, la duda en la creencia no está en la creencia misma sino en su substanciación.
La diferencia entre creencia y certeza es que aunque en ambas el sistema se alimenta a sí mismo con sus propios axiomas, existe una grieta en la creencia de tal modo que la creencia lleva aparejada una consecuencia fáctica que puede contradecir al sistema mismo. Esta consecuencia fáctica es el argumento que pone en serios aprietos lógicos a la creencia misma, ¿Si Dios existe por qué permite el mal en el mundo? Este es un argumento de mucho peso que siempre se opone a la creencia divina para señalar la inexistencia de Dios y que a los propios creyentes les lleva con frecuencia a no saber qué decir. Dicho de otra forma: el creyente es consciente de la debilidad de su creencia pero prefiere seguir en ella.

Después de la creencia el siguiente paso es la certeza. Aunque muchas veces tendemos a confundir creencia y certeza se trata de dos fenómenos bien distintos. La certeza supone un nivel de conocimiento cualitativamente distinto y que está presidido por el rigor y la inmutabilidad, es insensible a la argumentación, al contraste y no se deja poseer por la duda, de la certeza no se sale espontáneamente, la certeza es propia de los psicóticos y más concretamente de los delirios paranoicos o de algunos fanatismos. El destino de esa certidumbre es la soledad, pues el delirio individual es algo que nadie podrá compartir y que sitúa al individuo en un nivel de conocimiento distinto al resto de los humanos cuyas creencias son continuamente permutadas por otras cuando se muestran ineficaces, hasta en las creencias religiosas en sentido estricto cabe esperar este revisionismo, no existe una única certeza que incluya a todos los practicantes de una misma religión, la certeza es el embrión de la discordia en cualquier creencia.
De la creencia puede salirse uno, escapando hacia otra, pero de la certeza no puede escaparse si no es perdiendo el delirio que es de alguna forma la plomada que asegura al psicótico un escape de su angustia de fragmentación prehumana, Dicho de otra forma las certezas son casi siempre patológicas o bien proceden de una experiencia fuera de lo común.
La certeza construye como la creencia sus propios axiomas, es decir algo que no precisa de demostración y que usualmente aparece en forma de apofanía, de inspiración o revelación delirante, supone una catástrofe en la personalidad, una discontinuidad con lo que fue mientras que la creencia es instrumental y aun irracional forma parte de las expectativas usualmente compartidas por una cultura, una sociedad y un tiempo concreto
Después de una apofanía – sin embargo- el individuo ya no es el mismo, se ha metamorfoseado y por tanto el delirio carece de cura, puesto que una enfermedad mental solo puede curarse cuando se está operando sobre una narrativa, sobre una biografía con un Yo que opera de observador neutral, de un Yo sin discontinuidad, sin bifurcaciones radicales. El individuo que ha llegado a la certeza del axioma ya no es el mismo individuo que dudaba, que coleccionaba indicios o que recogía una a una las claves interpretativas de su invención. Encontrado el axioma el individuo ya encontró su bifurcación y ya no es su Yo, sino su otro quien comanda su vida, ha cambiado definitivamente.
Ese otro del que todos nosotros tenemos noticia puede entenderse como ese que no no contiene la esencia de nuestro Yo sino las sucesivas capas de barniz que ha ido adjuntando día tras día y que ha dado lugar también a ciertas irrealidades acerca de la identidad. El otro, ese con el que mantenemos conversaciones a veces trascendentes no es el Yo esencial sino sus disfraces sociales o los autoengaños del deseo.

Ahora bien las certezas no siempre tienen lugar en el cerebro individual sino que muchas veces se encuentran insertadas en grupúsculos fanatizados insertados en la cultura. Los individuos que abrazan estos axiomas delirantes casi nunca son psicóticos sino creyentes. Determinados grupos terroristas que tienen como fondo reivindicaciones religiosas, políticas, nacionalistas o de cualquier otra índole siempre tienen una característica común: se trata de grupos que no sólo creen estar en posesión de la verdad sino que combaten activamente a todos sus opositores, difunden una explicación agraviada que con el tiempo llega a ser querulante y que tiene como objetivo señalar al otro como causa de todos los males y de identificar a su oponente con la corrupción, la maldad y la inhumanidad, a cambio les combaten con sus propias armas, usualmente con el crimen para el que se sienten absolutamente legitimados. Comparten así una de las características de la paranoia individual: el malvado siempre es el otro proporcionalmente a la inocencia que siempre está en uno. Casi todos los paranoicos que han identificado a su agresor y que han recuperado parte de sus condiciones mentales anteriores me han dicho que la enfermedad les dotaba de un convencimiento y de una fuerza extraordinarias, “creía que tenia toda la razón, todo el derecho” suelen decir. Otras veces el crimen por si mismo mejora el delirio, del mismo modo que el cáncer mejora la neurosis.

¿Cómo es posible que este tipo de grupos no tengan psicóticos entre sus miembros? Y ¿si no son psicóticos qué son?

La respuesta es ésta: en tanto que la paranoia está fuera de ellos, es decir pertenece a la ideología que sostiene el grupo permite al individuo alejarse de su propio delirio o sufrimiento individual. Ninguna ideología política o terrorista podría abastecerse de psicóticos en tanto que el psicótico sólo puede dar sentido a su experiencia a través de un delirio individualizado mientras que a la ideología paranoica lo que le interesa es la homogeneización del delirio, que todos sus miembros deliren de forma sinérgica con la ideología dominante sin desviarse un ápice de la ortodoxia. Esto significa dos cosas: que el delirio puede modelarse y que la externalización del delirio en la organización tiene efectos de normalización psíquica en los adeptos que abrazan una determinada ideología.
Ahora bien el acólito tiene que dar pruebas de que está en lo cierto, por eso los acusados de crímenes terroristas suelen aparecer como desafiantes en sus juicios y como irreductibles, sin muestra alguna de arrepentimiento pero se trata de una simple estrategia de propaganda dirigida más bien a sus cúpulas dominantes. Hasta los criminales terroristas más conocidos dudan y algunos de ellos se suicidan movidos por sentimientos de culpa, la misión de la organización es mantener “alta la moral”, es decir seguir atosigando a sus miembros encarcelados de manera que no duden y cambien de ideología (se arrepientan) llegando si es necesario a la continua extorsión o amedrantamiento ofreciéndoles nuevos materiales para el delirio colectivo. Para una organización paranoica sus presos son muy importantes y de alguna forma su talón de Aquiles pues el tiempo debilita las certezas colectivas y los individuos se agotan hasta de su propia maldad.
No solamente los terroristas sino las personas comunes abrazamos muchas creencias y no pocas ideologías sobre todo de aquello que resulta incognoscible: la religión como vínculo que nos une con lo desconocido y la política como instrumento de normalización de la vida colectiva son dos de los campos en los que suelen moverse la mayor parte de las creencias, de nosotros las personas comunes y de ellos los terroristas.
Lo que diferencia a unos de otros es el exotismo de la posición que se tome. Ninguna persona joven, activa, agresiva y con un fondo de búsqueda de acción y notoriedad podría compartir las pequeñas creencias que sostenemos las personas comunes, no les llenarían en absoluto, ellos precisan una ideología total, una creencia total que de forma y contenido a todas y cada una de sus necesidades y que unas veces se ha llamado totalitarismo y otras veces integrismo: se trata de dos fenómenos parecidos que cumplen una única función: la de proteger al individuo de sí mismo, satisfacer su necesidad de obediencia y de integración en un grupo y liberarlo de sus pulsiones hostiles a través del otro malvado.
Sin embargo las personas comunes ya sabemos que no existen creencias de esta índole: que den una respuesta a todas y cada una de nuestras necesidades salvo en las antípodas de la razón, así y todo mantenemos ciertas creencias más por sentido estético y lealtad biográfica que de orden reflexivo. Es de hacer notar que los hechos de conocimiento objetivo solo suceden en la ciencia mientras que la mayor parte de los problemas humanos no se dirimen en un laboratorio sino a través de la intersubjetividad, es decir la mayor parte de los problemas humanos, los que tenemos con otras personas no pueden jamás convertirse en hechos de conocimiento objetivo y se mantienen durante toda un vida en forma de ignorancia del otro, prejuicios o dudas, repliegues de la subjetividad. Mi antipatía por este o aquel personaje es eterna en tanto en cuanto no podrá demostrarse jamás de forma científica, objetiva, quién tenia razón, se tratará siempre de un conocer aproximado, de una creencia irracional revestida y camuflada con datos parciales de la realidad, pero que en ningún caso señalará un culpable o un inocente. Sabemos que en esa clase de antipatías no hay nunca un único culpable, los conflictos intersubjetivos humanos discurren en una atmósfera de impredictibilidad y de indeterminación y usualmente de circularidad.
Se trata en cualquier caso de un conocimiento muy importante y al que no tienen acceso todos los humanos, supone el darse cuenta de la relatividad de los sucesos y de que el prejuicio forma parte necesaria del conocimiento y que se encuentra tan lejos o tan cerca de la verdad como cualquier certeza. La mayor parte de los seres humanos cuando tienen un conflicto no dudan jamás, se aferran a un convencimiento de haber sido víctimas de una ofensa y rompen la relación con el interlocutor, pero en este caso no hay paranoia sino orgullo. Es precisamente el orgullo el que hace de dique a la duda. Determinados rasgos como el orgullo o la desconfianza son verdaderas vigas maestras de la personalidad y operan de forma bastante parecida a los que sucede en la paranoia, pero el orgulloso no delira simplemente sobrevalora un evento que usualmente acaeció.

Una idea sobrevalorada no es una idea delirante pero ambas cumplen una misma función estructural para el psiquismo humano: dar sentido a la realidad subjetiva, o una máxima relevancia contextual. No hay la misma certeza en la primera que en la segunda, en la idea sobrevalorada sólo hay orgullo o lo que es lo mismo la idea sobrevalorada mantiene operativo el orgullo pero el individuo duda en su fuero interno aunque puede librarse de la duda si no es confrontado de nuevo con la misma realidad, la solución no se hace esperar: la ruptura del vínculo es la mejor solución, algo que muchas veces sucede lejos de la conciencia, simplemente evitamos o nos alejamos de aquellos que hacen tambalear nuestro orgullo sin alcanzar ningún conocimiento sobre él y condenándonos a repetir la misma experiencia con otros, estamos en el campo de las neurosis y la repetición.

El eterno retorno de lo idéntico.

25
may
08

La naturaleza humana

Al parecer Maria Teresa Fernandez de la Vega, nuestra vicepresidenta del gobierno fue invitada a NIger y allí le colaron un gol: nada menos que se fotografió con las tres esposas de un mandamás. Al regresar a España y advertida de su desliz salió en prensa afirmando “sentirse horrorizada, por haberse fotografiado con las mujeres de un polígamo”.

Al dia siguiente la escuché en un programa radiofónico y Maria Teresa Fernandez de la Vega se despachó a gusto con lo que ella considera una lacra para la dignidad femenina, al parecer es peor la poligamia que la prostitución, la miseria o el analfabetismo, de eso no dijo nada pero seguramente ya entrará en esos temas mas adelante cuando la pillen “in fraganti” haciéndose fotos en lugares bizarros o extravagantes.

Después de leer esa noticia me quedé preocupado, entiéndase bien, preocupado desde el punto de vista neurobiológico, desde el punto de vista científico por asi decir, la politica en sí nunca me supo conmover, en la evidencia de que es el arte de la apariencia y por tanto de la mentira o la ficción.

Preocupado por la contradicción que existe entre la Verdad de la naturaleza humana y la verdad que nos venden los politicos, es decir esos ideales que conocemos como “politicamente correctos” y que todos hipócritamente defienden en lo público mientras lo desmienten en lo privado.

La poligamia es una estrategia reproductiva que ha dado grandes beneficios a la Humanidad. Una estrategia reproductiva es evolutivamente estable cuando ha sido seleccionada por la evolución de forma positiva. Y si lo ha hecho es porque da premio en el contaje reproductivo. Por contra la poliandría no ha prosperado y por eso no es una estrategia evolutivamente estable, la evolución la desechó y hasta nosotros sólo ha llegado en forma de leyendas. En los Sapiens – es decir en nosotros- existen tres estrategias reproductivas evolutivamente estables: La monogamia, la poligamia y la promiscuidad (Maynard Smith).

Al parecer cada especie animal ha optado por una de ellas en el contexto del entorno en que viven, los alimentos que consumen o el hábitat en que se hallan. Por hablar sólo de nuestros parientes más cercanos, los simios, señalaré que los gorilas son polígamos y los chimpancés promiscuos y gregarios mientras los orangutanes son promiscuos pero solitarios, los Sapiens hemos adoptado las tres, asi hay entornos culturales que han optado por la monogamia -los opulentos-, otros por la promiscuidad y otros por la poligamia. En Occidente están presentes las tres de forma heterogénea contando con una nueva invención: la monogamia sucesiva, una forma de poligamia encubierta, en la que los hombres no tienen un harén de hembras sino que van cambiando periódicamente de pareja eligiendo siempre otra más jóven, igual que sucede en los harénes polígamos que tanto repugnan a nuestra vicepresidenta.

La poligamia es la estrategia de elección en ambientes depauperados, en lugares desérticos, donde sobrevivir se convierte en el principal objetivo: sobrevivir y reproducirse. La poligamia tiene ventajas y desventajas, por ejemplo deja a algunos hombres sin pareja que tienen que dedicarse a otra actividad usualmente consagrada, la ventaja es que no hay ninguna mujer desatendida o desprotegida. Naturalmente hay que entender que en esos ambientes no hay seguridad social, ni beneficios sociales ni pensiones de viudedad.

La poligamia además no tiene nada que ver con el Islam, quiero decir que no es un invento de ninguna religión sino una forma de organizar los linajes alrededor de un individuo que es el que corre con la trasmisión de su patrimonio a través de la linea patrilineal en este caso. El Islam no inventó la poligamia sino que la reguló, mediante articulos juridícos que abordaran la compleja trama de conflictos de la convivencia entre hombres y mujeres y qué hacer en cada caso.

La poligamia hoy se encuentra circunscrita al Islam y a otras confesiones menores pero en sus orígenes este tipo de organización debió ser la regla en ese tipo de entornos donde sobrevivir era una cuestión tan simple como disponer de agua, comida o pastos para el ganado.

Dicho de otra manera: mi preocupación más arriba expresada procede de la evidencia de que los hechos colisionan con los ideales de algunas personas (ver el post titulado, arte, ideales y cerebro, para entender como nuestro cerebro construye continuamente ideales, es decir representaciones del mundo y como estos mismos ideales son a veces benéficos y otras letales para la comunidad) y que una vez dicho lo dicho, es decir que “se sintió horrorizada” nos quedamos frente a frente con el problema enunciado ¿Cómo haremos para cambiar la naturaleza humana? ¿Puede ser cambiada para hacerla coincidir con los ideales de nuestra vicepresidenta?

Pondré a continuación otros ejemplos:

El tabú del incesto y Levy-Strauss.-

Levy-Strauss es un antropólogo que dedicó su vida a investigar los vinculos de parentesco. Buscaba sobre todo instituciones sociales que fueran comunes a toda la humanidad, en una linea muy parecida a lo que nuestros psicologos evolucionistas hacen hoy ¿Qué hay en toda la diversidad humana y cultural que sea comun a toda ella?. Levy-Strauss que era estructuralista buscó precisamente la estructura, es decir la reducción elemental que hacía de eje en la constitución de eso que llamamos parentesco. ¿Como se regulan las herencias? ¿Van siempre de padres a hijos?¿Heredan las mujeres los bienes de sus padres?¿Qué sucede con las hijas cuando los padres fallecen, quién se ocupa de ellas y bajo qué institución parental?

Levy-Strauss llegó a una conclusión definitiva en aquel libro tan importante al que tituló, “Las estructuras elementales del parentesco”. Sus conclusiones vienen a decir que hay algo que es común a toda la humanidad y que es la prohibición del incesto, el tabú del incesto. Los que ya hayan leido este post habrán comprendido que un tabú no es sólo una prohibición sino una prescripción, es decir no sólo dice lo que está prohibido hacer sino tambien lo que hay que hacer. El tabú del incesto no sólo prohibe el acceso sexual de padre-hijas o madres-hijos o hermanos-hermanas sino que señala la pareja adecuada en el contexto de un campo que llamamos extra-parentesco. Nos está permitido pues cohabitar con alguien que se encuentre por fuera de esa red y sólo con ellos, obligatoriamente con ellos.

Pero además otro de los descubrimientos de Levy-Strauss es que el tabú del incesto opera menos como una prohibición que como una donación. El padre dona a su hija virgen a otro hombre operando bajo el paraguas de la reciprocidad y movido sin duda por una generosidad intrinseca a la cultura humana. “Si doy a mi hija a ese hombre en algun lugar habrá una mujer para mi hijo”. Para Levy-Strauss el tabú del incesto es la razón que instituye la cultura, el intercambio y la reciprocidad humanas. Por eso se dice que el incesto es aquel tabú sobre el que se inscribe la cultura, su piedra fundacional y Edipo su héroe fundador.

Dicho de otra manera, el tabú del incesto no puede tocarse, no puede discutirse, sólo puede ser puntualmente transgredido. El tabú del incesto es el responsable de que la naturaleza humana haya devenido en cultura humana.

Algo que está en el origen y de lo cual no podemos hablar pues no pertenece a la razón, sino a lo sagrado, sólo el mito nos permite una aproximación, o la enfermedad mental o la locura colectiva, pero no existe una manera de extirpar esa prohibición que si se acata no es por otra cosa sino porque aun mantenemos cierta relación con eso sagrado, que es la cosa en sí.

La elección y mantenimiento de la pareja y David Buss.-

David Buss es un conocido psicólogo evolucionista que pasó a la primera plana de la divulgación cientifica por un informe que se convirtió pronto en un best seller. Un libro que lleva por título “La evolución del deseo” y que se encuentra publicado en castellano por Alianza editorial. En él el autor aborda el tema de las preferencias en la eleccion de pareja a lo largo de 37 culturas diferentes del planeta entrevistando a mas de 10.000 personas. Lo que descubrió no es demasiado sorprendente pero lo más importante de su investigación tiene que ver con que el deseo humano y el gusto por una determinada pareja está relacionado con dos condiciones, que son estas:

  1. El corto plazo
  2. El largo plazo

Dejo al lector que haga sus propias predicciones sobre lo que prefieren hombres y mujeres no importa si viven en el altiplano, el desierto a la selva tropical.

David Buss en otras publicaciones más especificas para profesionales aborda el por qué evolutivo de los trastornos mentales y un sin fin de conductas de esas que en este blog he llamado inherentes a la conducta humana, para muestra estas ideas:

  • Los hombres son más agresivos que las mujeres, por lo tanto es de esperar que exista más violencia de hombre a mujer que al contrario.
  • Los hombres prefieren relaciones sexuales sin compromisos reproductivos o sentimentales al menos de forma esporádica, sin embargo el sexo anónimo es vivido por las mujeres como una amenaza. La desproporción entre hombres y mujeres disponibles para sexo a corto plazo y anónimo se decanta a favor de los hombres. Lo que es de esperar en esta desproporción es que existan más prostitutas entre las mujeres que entre los hombres. Tambien que existan mas asaltos sexuales de hombres hacia mujeres que al contrario.
  • Los hombres prefieren tanto en sus relaciones a corto plazo como en el largo plazo a mujeres fiables, jóvenes, sanas, sumisas y atractivas. Las mujeres por el contrario prefieren -para el largo plazo- a hombres con un alto estatus económico, mayores y maduros y sobre todo fiables. Lo que es de esperar es que los hombres que puedan elegir opten por la monogamia sucesiva y contraigan a lo largo de su vida dos o tres matrimonios en función de su economía. Es de esperar que hayan mas mujeres viviendo solas que hombres al menos en nuestros entornos urbanos y opulentos: las singles una nueva clase social.
  • Mujeres y hombres tienen distintos vínculos con sus hijos. La mujer siempre interpondrá a sus hijos en sus relaciones con los hombres pero no el hombre que preferirá siempre a aquellos de sus hijos que procedan de su última y joven conquista. Lo que es de esperar es que los hijos “cenicientos” desarrollen fuertes carencias paternas y alberguen sentimientos encontrados de venganza contra el orden patriarcal. Es de esperar además que estos machos ofendidos reproduzcan el mismo patrón de su padre.
  • Algunos hombres y tambien algunas mujeres (menos) optan por situarse por afuera de la linea reproductiva y lo hacen a través de la homosexualidad, el celibato o la consagración a alguna causa o idea. Sin embargo la homosexualidad es tambien una conducta seleccionada positivamente por la evolución, no es una enfermedad ni tampoco una elección del todo libre sino mediada por los genes y filtrada por la evolución. Aún no sabemos por qué pero lo curioso de esta conducta es que no es transmitida por los mismos que la practican de otro modo la homosexualidad ya no existiria en la paleta de posibilidades de “elección” sexual de los humanos. Seria de esperar que en una sociedad de homosexuales no hubiera homofobia pues tampoco habría sociedad propiamente dicha, los humanos nos habríamos ya extinguido.
  • La violencia sexual paradójicamente tiene premio reproductivo directo, hay que señalar que usualmente la reproducción es el premio que da la evolución a los mas agresivos es decir a aquellos que han optado por la violencia como método de asegurarse el pase de sus genes a la generación siguiente. La persistencia de esta conducta se explica precisamente porque el violador transmite sus genes violentos a la generación siguiente.
  • Lo desconocido es percibido como una amenaza para casi todos los humanos, la excesiva proliferación de extranjeros, inmigrantes y sobre todo pobres desencadena reacciones de temor ante lo que es vivido como una intrusión. Lo que es de esperar en estas condiciones es que saturado un determinado umbral existan reacciones catastroficas de paranoidización colectiva.

Como puede observarse las coletillas “son de esperar” no prejuzgan cuantos, cómo ni quienes devendrán violadores, maltratadores o merodeadores pero si predicen estas conductas de un modo impersonal. Las etiquetas psicológicas “violencia machista”, “xenofobia” “homofobia”, etc esconden una falacia: no se trata de hechos psicológicos individuales sino de fenómenos antropológicos enroscados en la naturaleza humana que deben ser interpretados en clave de esa disciplina o en cualquier caso del derecho. Psicologizar estos fenómenos o peor politizarlos es una forma de hacerlos opacos a la comprensión y resistentes a su minimización y que probablemente retornan continuamente porque no han sido adecuadamente digeridos por el metabolismo social.

En esta pintura del Renacimiento conocida como el “Matrimonio Arnolfini” podemos ver como la monogamia ha tenido mucho más éxito entre la sociedad bienpensante que sus alternativas mundanas. La Banca nació precisamente gracias a los matrimonios de interés que encarnaban estos emparejamientos, en ella puede observarse ese aire de solemne felicidad, de un dulce sosiego en esta pareja que estrenaban seguramente riqueza y por qué no amor y con ellos la fundación y hegemonia que la burguesia mantuvo hasta nuestros dias.

Eso tambien es un éxito de la evolución, aunque hay que recordar que el mayor éxito de la evolución es la diversificación.

¿Pero quién nos dice cual es la solución mejor?

¿Hay soluciones idénticas para todos los entornos?

¿Podemos exportar recetas de felicidad al Niger o superioridad moral?

Es humano construir ideales e incluso inevitable, el problema es que algunos de los ideales que construimos destruyen o atacan la naturaleza humana de tal modo que se constituyen en algo imposible de cumplirse y ese es el problema: construir ideales que no pueden seguirse por las personas reales porque atentan contra la naturaleza humana o contra lo sagrado es como hacer leyes que nunca llegarán a acatarse ni siquiera por el miedo.

Como dejar de fumar.

Yo sigo fumando ¿y usted?.

19
mar
08

Arte, ideales y cerebro

Hagas lo que hagas te equivocarás

Platón

Aquellos que hayan leido el post que antecede ya habrán comprendido que las causas de la “miseria psicológica” humana van ligadas a su esplendor y se deben a fracasos en aquel mecanismo descrito por Freud llamado “sublimación”. Aunque Freud acertó y se equivocó al mismo tiempo en una cuestión trascendental: las causas de esta miseria no proceden tanto de la renuncia instintiva sino de la capacidad inevitable de construir ideales y abstracciones incompatibles en parte con la realidad interpersonal humana. Y por otra razón: las presiones sociales -que son a su vez abstracciones e ideales- añaden una plus de presión a la competencia humana al tratar a todos los cerebros como si fueran iguales. Es inevitable pues que muchos fracasen en su intento de conformarse según el dictado de las presiónes ambientales.

Un ejemplo de esto que cabo de decir es el siguiente:

La educación obligatoria, universal y gratuita es un logro de las sociedades democráticas avanzadas, asi lo consideramos. Sin embargo este logro se edificó sobre una idea equivocada fruto de los vaivenes de la modernidad: la idea de que todos los hombres somos iguales y tenemos por tanto cerebros y aptitudes similares tuvo una consecuencia politica práctica: si todos tenemos las mismas oportunidades todos alcanzaremos los mismos objetivos con unos niveles de instrucción parecidos.

A nadie se le ocurrió que la educación obligatoria en si misma pudiera constituirse como una presión ambiental más recayendo sobre los cerebros menos dotados para soportar el estrés o más vulnerables. Hoy podemos observar precisamente como es la ESO en nuestro pais (la educación obligatoria secundaria) donde existen mayores bolsas de fracaso, desajuste, sufrimiento y patologia mental.

Esta dicotomia entre ideales y realidades es una gruesa grieta por la que han navegado artistas de todos los tiempos tratando de compensar la decepción que acompaña a la evidencia de que las cosas reales no parecen ajustarse nunca a cómo las imaginamos o como las hemos categorizado. De no ser por esa grieta el arte seria inútil, careceria de función pues la función del arte es recordar al género humano que los ideales (y tambien los antiideales) pueden constituirse en realidades (la obra de arte) que contemplada por un individuo común puede a su vez ser interiorizada como algo posible. El arte en sus origenes es pues figurativo, trata de completar, de mejorar la realidad que hay ahi afuera, más tarde el arte dió un salto mortal al sustituir esta concepción de copia fidedigna de la realidad por la realidad interna del artista, la única que puede acercarse al ideal puesto que los ideales estan dentro y no fuera de nuestro cerebro.

clarividencia.jpgY ese ideal transforma la realidad en otra cosa como en este cuadro de Magritte donde el huevo es transformado en pájaro en manos del artista:

Un artista plástico es pues aquel que posee una abstracción diferente del color y de las formas -tambien de la realidad en su conjunto- y que busca y proyecta a través del arte esa abstracción.

Una manera de acercarse al conocimiento humano y a la manera en que sabemos lo que sabemos es a través de cómo hacemos para abstraer el color o la luz, se trata de un conocimiento neurobiológico bien conocido y muy estudiado. Los investigadores están de acuerdo en que la luz -el color- no es una propiedad objetiva de los objetos de la realidad externa, sino una invención de nuestro cerebro, que atrapa la luz reflejada en los objetos y la procesa de una forma discontinua, no unitaria, defragmentando la luz segun sus longitudes de onda a través de areas especificas de nuestro cerebro especializadas en la “construcción” del color (el area V5) y dividiendo la luz en estas tres bandas fundamentales de colores primarios, el azul, el rojo y el verde y añadiendole después su propia vibración intrinseca.

fotoreceptores.jpg

De todo el espectro de particulas solo es visible un pequeño segmento (el blanco en el diagrama) siendo el resto imperceptible para nuestros sentidos: “la cosa en si” es imperceptible e inaccesible, nuestro mundo sensorial es de recorrido corto si lo comparamos con la amplitud de longitudes de onda que no podemos percibir.

espectrovisible.jpg

Limitándonos a la visión como paradigma de conocimiento a escala humana es posible afirmar que la percepción visual de la realidad externa no es en absoluto una percepcion unitaria. Podemos ver en el dibujo siguiente como formas y tamaños, localización espacial, color, contornos y sombras se procesan en lugares distintos de nuestro cerebro siendo el area V5 de la corteza occipital el especialista en dotar de color a lo que vemos.

cerebrovisual.gif

Sólo los cuadrados de la derecha se ocupan del color.

cerebrovisual1.gif

Si trasladamos todas estas ideas a la experiencia concreta y artistica del color podremos observar diferencias según el artista y sobre todo segun la época, asi por ejemplo si contemplamos este cuadro de Sorolla:

xiquets-a-la-platja.jpg


Encontraremos diferencias en la concepción de la luz en relación a este otro de Turner:

lluviavaporvalocidad.jpg

¿Qué diferencias hemos observado entre ambos?

En el cuadro de Sorolla la luz parece emerger de las formas y de sus reflejos en la arena, parece como si la luz fuera una propiedad de los cuerpos mientras que en el cuadro de Turner la luz es tratada de forma disociada de las formas, Turner estaba en ese momento preguntándose acerca de la naturaleza de la luz (aun no existia energia eléctrica ni se conocia la naturaleza corpuscular de la luz) . El cuadro de Turner es una mancha donde las formas se encuentran veladas por esa “impresión” de bruma que más tarde los impresionistas elevaron al altar de la modernidad.

Como Seurat:

seurat.jpg

Si comparamos a Seurat con un cuadro del barroco como este de Caravaggio podemos observar las concepciones bien distintas que sobre la luz y el color tienen dos artistas de distintas epocas. Nótese como en el Barroco la preocupación no estaba en la luz sino en la sombra, en esa penumbra que se crea en la interfase entre el on y el off de la luz.

caravaggio1.jpg

mondrian_gray_lines.jpgY por fin puede notarse como en Mondrian la preocupación por la forma ha sido desplazada a esa figuras geométricas que segun él formaban parte de la reticula del universo y cómo el color busca sus origenes en lo primario.

Si Mondrian, Seurat, Sorolla y Caravaggio tenian una concepción de la luz y el color tan distinta podemos llegar a decir que el color y la luz no son percepciones visuales estáticas sino que existe una enorme diferencia entre cada entorno social e incluso subjetivas a la hora de plasmarlas en un lienzo. El arte nos recuerda tambien que la variabilidad humana es la base de la cultura y que el ideal igualitario paradójicamente acaba constituyendo una redundancia que termina por agrandar las desigualdades que pretendió combatir puesto que no todos los individuos podrán alcanzar aquellos ideales sociales: es el arte el responsable de mostrarnos esa discrepancia entre ideal y antiideal como en este conocido cuadro de Andy Warhol, un antiideal que viene a denunciar que nuestro mundo icónico está lleno de propaganda y de series y ya no más de belleza o ideales:borecampbell.jpg

La variabilidad humana es al mismo tiempo la razón de la sublimidad y de la miseria de lo humano pues en esa enorme variabilidad es imposible encajar los ideales individuales, al mismo tiempo que resultan válvulas de escape para la normatividad social que siempre tiende a la homegeneidad.

O dicho de otro modo: lo individual en los humanos está condenado a la decepción, la búsqueda y la discrepancia.

Una disonancia que o bien procederá de las presiones sociales o bien de la imposición o tirania de las mayorias.

Sólo la ambigüedad parece operar como un cemento universal en cuanto a los consensos.

07
mar
08

La construcción social del narcisismo

Aquellos que ya leyeron el ultimo post estarán persuadidos de que el narcisismo tal y como Freud lo intuyó es una especie de situación transitoria de una mente humana en evolución. Pero esto no es más que una hipótesis intrapsíquica, un constructo teórico que nos ayuda a entender los sucesivos pasos que van desde una “tabula rasa” que se supone que es el cerebro del recién nacido hasta el cerebro de un hombre adulto y sano. Pero no tenemos pruebas de que el narcisismo sea algo más que un mito explicativo sobre la formación en sucesivos pasos de la mente humana, tampoco está del todo aceptado que sea una organización pulsional, lo que si estamos seguros de saber es que eso que llamamos mente es un espejo de eso otro que llamamos medio ambiente y que el cerebro solo puede guardar copia de aquello para lo que el cerebro humano está diseñado por la evolución para guardar. Al mismo tiempo tambien sabemos que la “tabula rasa” es también un mito en desuso, nuestro cerebro no es un ente pasivo que se limita a procesar la información que le llega de fuera y a plantear respuestas sino que es un ente autopoyético: es capaz de genrar respuestas en ausencia de estimulos, por ejemplo somos capaces de soñar que volamos sin tener ninguna experiencia en vuelo.

De manera que si el cerebro humano es capaz de distorsionar la autoimagen corporal, es capaz de dejar de comer o es capaz de alucinar es necesario que exista un soporte neurobiológico que lo haga posible. No estamos aun en condiciones de identificar cuales son las estructuras o circuitos cerebrales involucrados en ese tipo de distorsiones perceptivas, cognitivas y conductuales pero lo que si sabemos y nos es posible estudiar es la influencia del medio ambiente en que vivimos en el cerebro individual y además: tambien nos es posible definir las mutaciones ambientales que hemos de soportar en nuestro entorno desde la revolución industrial hacia aqui y aunque seamos incapaces de darnos cuenta de sus efectos podemos intuir que determinadas enfermedades mentales sino todas guardan una extraña relación con el modelo del mundo en que viven los enfermos que las padecen.

En este post me propongo pues analizar los cambios sociales que a mi parecer más influyen en la patoplastia de las enfermedades mentales, sobre todo de cara a lo que hemos llamado desordenes narcisistas, bien definidos por Lipovetsky en su obra “La era del vacío“como estrategias individuales relacionadas con el vacío, en oposición con las estrategias anteriores que le precedieron y que pivotaron alrededor de la prohibición sexual, el autoritarismo y la explotación del capital sobre el trabajo asalariado.

Es necesario recordar ahora que el sufrimiento mental siempre ha ido enroscado a la transgresión, a la prohibición o a la disidencia. Decir narcisismo es nombrar la caducidad de todas las oportunidades de discrepar de algo puesto que ya no hay nada sobre lo que discrepar, pero es tambien abandonar a los sujetos a su propia suerte, fiándolo todo a sus recursos mentales, algo que ya pronosticó Freud en “El malestar en la cultura“.

Estos han sido los cambios que hemos vivido en los ultimos 50 años aproximadamente:

  • Sobrevaloración del cuerpo, indefinición de sus limites, facilitación de la exhibición del cuerpo en perfomance, desaparición de los tabúes sobre el desnudo, el adulterio o la sexualidad exótica.
  • Sobrecarga ideológica y publicitaria sobre las dietas, logros deportivos y hazañas corporales de todo tipo.
  • Sobreestimación del “darse cuenta”, de la autoobservación, del insight y del autoconocimiento, culto a la asertividad, la autonomia y a la autoestima. Cuanto más se hipertrofian estos valores mayor cantidad de gente sufre por sus opuestos: incapacidad para ser autónomos, pobreza del autoconcepto o incapacidades personales para afirmarse.
  • Culto al individualismo radical y a la autonomia e independencia con respecto a las figuras ancestralmente protectoras. Paradójicamente los hijos son incapaces de independizarse de sus padres, los enfermos de sus médicos, las esposas o maridos de sus cónyuges, todo pareciera señalar que la prescripción social en sí misma genera el fracaso en acercarse al ideal que propugna.
  • Reedición de cultos espirituales sin Dios, desvinculados del precepto o la moral con sentido colectivo. Invención de una moral individual que no acepta otra condición sino el propio juicio moral sobre las conductas. El kantianismo del imperativo categórico ha muerto definitivamente y nos hemos instalado en un relativismo moral que tiene su correspondencia en la tolerancia individual hacia la transgresión ajena, una pseudotolerancia que oculta el desinterés por el prójimo.
  • Reificación de la economia no productiva y virtual: inversiones en bolsa, encarecimiento ad infinitum del suelo urbanizable, abaratamiento de las materias primas en origen, desprecio por el talento empresarial productivo, abominación del trabajo bien hecho e instalación en una economia globalizada y volátil y que alarga hasta el paroxismo la deuda contraida con bancos y entidades de crédito, una deuda que se renegocia constantemente y cuyos excedentes no sirven más que para seguir endeudándose.
  • El viaje y trasiego continuo de personas en perpetuo movimiento viene a ocultar otro drama individual de nuestro tiempo: el escaso sentido de pertenencia. La gente no viaja por interés etnografico sino para encontrarse a si mismo, pues solo en el viaje es posible encontrar una identidad fugitiva. Tránsitos rapidos y acelerados de personas que sestean en impersonales aeropuertos y esperan horas para trasladarse a un lugar seguramente exótico en un ejercicio de paciencia infinita mientras son tratados como ganado consumidor de duty frees. Viajar es para algunos la única forma de estar en alguna parte puesto que los individuos han sido despojados de sus señas de identidad. El abaratamiento del viaje es una forma de asegurar su inconsistencia y la liquidez de las relaciones que en otro momento llamamos “echar raices”, establecerse o implantarse.
  • Despolitización, desmovilización ciudadana, vecinal, laboral y estudiantil e indiferencia absoluta frente a lo público. Lo privado le ha ganado la batalla a la res publica y ha tomado el relevo al ágora, al mismo tiempo lo público ha llegado a penetrar con cámaras, luces y taquígrafos sobre el espacio privado levantando acta de todas nuestras atrocidades y convirtiéndolas en espectáculo: el morbo por lo real ha sustituido al interés por las causas comunes y los individuos se refugian cada vez más en esos cotos privados que llamamos hogares precisamente en el momento en que los hogares han dejado de existir para convertirse en lugares de paso o simples dormitorios.
  • La vida se ha transformado en una playa de vacaciones donde el consumidor despliega un menú de recomendaciones y elige su opción como en un restaurante. Todos tienen su opción y esperan además que el estado del bienestar la satisfaga, no importa lo bizarra que resulte su opción pues está persuadido de todas las opciones son derechos inalienables y legitimos del sujeto. La desacralización de lo sexual y la imposición del orgasmo como reclamo sanitario han multiplicado y legitimado todas las opciones de goce diseminando sexualidades inéditas y fugitivas antes condenadas a los manuales de psiquiatria.
  • El sistema educativo es el campo de experimentación de toda esa variedad de simulacros impulsados por los modernos y desestimados por los postmodernos: el fracaso y sobre todo el desinterés de los escolares por el saber presiden las actitudes de burn out de un sistema que no puede redimirse a si mismo y que tampoco puede ser redimido por los estudiantes que parecen haberse recluido en un nihilismo apático o antisocial como única medida de integración en un mundo desolado. El pasado y el futuro ya no interesan a nadie: vivimos en un aqui y ahora sin sentido y además sin ninguna esperanza de modificación precisamente por el deterioro d elo público.
  • Los héroes trágicos como Edipo han sido sustituidos por héroes de comic o por heroinas glotonas o pornográficas. El pecado y la culpa han sido barridos por decreto del horizonte social: todo está permitido y ningún tabú es hoy acatado, la angustia aparece por tanto ante el vacio frente a la transgresión y el vacio se instala como precursor de las drogadicciones, los trastornos de identidad, los trastornos alimentarios y la impulsividad. Al desaparecer las prohibiciones ancestrales que pivotaron sobre lo sexual los humanos han quedado incrustados en el vacio de su cuerpo y en el sin sentido de una vida sin historicidad.
  • El predominio y hegemonía de la imágen omnipresente sobre las ideas impone tambien el predominio del espectáculo sobre la reflexión, de la improvisación sobre el debate. La politica ha sido capturada por el lobby todopoderoso de la comunicación y es hoy su principal cliente: la patética dependencia de los políticos de los medios es tal que los espectadores terminan por desconfiar tanto de los políticos como de los medios sobre todo de la televisión, esa empresa de imágenes que los politicos tanto desean pues es su ultima oportunidad de supervivencia, al fin y al cabo siempre gana aquel que mejor imagen vende en televisión, dicho de otro modo, el simulacro ha impuesto una nueva lógica sobre nuestras vidas y nuestros destinos politicos son forjados por productores de programas mediáticos. La desconfianza en ellos refuerza a su vez el individualismo nihilista que retroalimenta el sistema haciéndolo más fuerte e invulnerable, hasta las instituciones democráticas han sido erosionadas por esta desconfianza de los ciudadanos y sólo el cinismo, la mentira o la falacia parece resultar algo subversivos o convincentes.
  • La apatía social, la desidia, el desinterés y la falta de compromiso son los principales cánceres colectivos de nuestro tiempo, no sólo porque expanden y replican como clones o celulas cancerosas o de seres iguales fieles a un modelo “politicamente correcto” sino por aquello que ocultan y enmudecen: la indignación, la rebeldia, el inconformismo, la creatividad, el talento, el honor, el trabajo productivo, la lealtad, la fidelidad y el compromiso por cualquier valor o proyecto restan puntos en esa carrera desenfrenada hacia una caida libre en la propia “mismidad” en que se han convertido nuestras opulentas vidas.
  • Las soluciones no parecen contener los problemas, una de las dificultades que tenemos los gestores del sufrimiento ajeno procede del hecho de que incrementar los recursos, mejorar las redes asistenciales. inventariar los males o invertir en programas sociales no resuelve ningún problema sino que los empeora, cuanto más se intenta poner remedio a un problema tanto más parece hacerse insoluble, las antiguas soluciones rebotan en una pared que parece devolvernos todas las pelotas en nuestro propio trasero, como si se reflejaran en un espejo autista, peor si intervienen además los medios de comunicación. Las soluciones se convierten en nuevos problemas que generan contrariedades no inventariadas aún y los politicos inventan pseudosoluciones que disfrazadas de engaños “cuelan” durante un cierto tiempo hasta que son desveladas de nuevo y confrontadas por sus propios votantes, pero para entonces el problema ha envejecido y ya ha sido desplazado por otro nuevo.
  • Las relaciones humanas han sido vapuleadas por una demanda doble: autenticidad y reciprocidad que en realidad está ocultando la caducidad a plazo fijo de toda relación: algo que se experimenta como efímero u ocasional debido en parte a la plétora de oportunidades. El sujeto en cada elección siente que se está perdiendo algo en otro lugar y ha quedado enjaulado en la sensación de que su deseo -cualquier deseo- puede ser satisfecho en otra parte a pesar de que cada vez se encuentra más alienado con respecto a cual es en realidad su deseo “auténtico”.
  • La legitimación y autorización administrativa de todos los goces ha hecho más daño en una generación que la prohibición sexual en toda la historia de la humanidad, al liberar todas las oportunidades de goce cada vez hay mas personas que se preguntan sobre él y que prueban más y más variaciones sobre el mismo instalándose al final en cualquier parafilia no filiada aun por la psiquiatría. Las elecciones sexuales, profesionales, vitales, laborales o de pareja llevan al sujeto a una encrucijada que se manifiesta en una debilidad estructural: una falta de voluntad o debilidad del yo, una erosión de la fe en si mismo que tienen muchas secuelas particulares y subjetivas, sobre todo la inconsistencia y la difusión de la identidad.

Si contemplamos este cuadro de Remedios Varó titulado “Locomoción capilar” nos daremos cuenta de la dificultad de levitar apoyándose solo en las barbas, las mujeres además tienen un problema añadido, al carecer de barba deben quedar suspendidas en las barbas ajenas. Remedios Varó nos da una visión surrealista de este dificil equilibrio donde la perdedora es la mujer.

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Decia Nietzsche que cualquier sentido era mejor que carecer de él, pero Nietzsche se equivocaba al menos en su predicción: es posible vivir en el sin sentido.
¿Hay alguien que aún puede dudar de las razones que han propiciado y facilitado la emergencia de las llamadas “nuevas enfermedades mentales”?

28
feb
08

Memes y alelos

Un alelo es un rasgo que puede estar en estado potencial o en estado de expresión. Todo alelo tiene un alelo competidor que no se manifiesta pero que permanece oculto: tarde o temprano en las sucesivas generaciones el alelo oculto se manifestará. Gracias a Mendel sabemos bien la mecanica de estos sucesivos pases generacionales de alelos concretos: rugosos versus alisados, guisantes, claro.

Es lo que sucede con la herencia genética, lo que Dawkins sugiere es que la cultura se trasmite de la misma forma y por eso inventó la palabra “meme” y una disciplina: la memética que se ocupa de averiguar cómo se trasmiten esos memes de cerebro a cerebro.

Un meme es como un alelo, algo que vive en una especie de limbo cultural, en esa frontera entre el cuerpo y el mundo, alli donde las ideas cohabitan en una especie de magma primordial y que en adelante y para entendernos llamaremos “sopa cultural”.

La delgadez es un alelo que en nuestra actual época goza de simpatias, adhesiones y prestigio, sin embargo esto no ha sido siempre asi, y en otro momento histórico sucedió lo contrario, el alelo “obesidad” fue un signo de distinción y salud. Significa que no existen alelos dominantes -como sucede en los genes- sino que el hecho de que hoy predomine el alelo delgadez es absolutamente arbitrario. No es que la delgadez sea dominante sobre la obesidad, es que hoy la delgadez tiene mejor prensa que la gordura, pero la delgadez sería inconcebible sin la gordura.

De manera que cuando hablamos de memes, hemos de contemplar los dos alelos a la vez, y en vez de alelos ahora les llamaremos “valores”, todo valor lleva siempre incrustado un antivalor, por eso esos dos valores opuestos forman junto con el entorno que les rodea un “complejo”.

El meme del que estamos hablando es pues un complejo que lleva el alelo (valor) de la delgadez adosado al alelo (antivalor) de la obesidad envueltos en un papel de celofán que conocemos como opulencia. Sin opulencia o precariedad no seria posible entender el predominio o hegemonía de ningún valor sobre otro que pasará a ser un antivalor. Ahora ya sabemos que la dominancia del alelo “delgadez” está ocasionado por el entorno opulento que es la sociedad en la que vivimos, me estoy refiriendo al entorno alimentario.

En un entorno de opulencia alimentaria la delgadez es signo de control y sobriedad mientras que en un entorno de precariedad la delgadez sería signo de enfermedad o de falta de recursos. La delgadez sumada a su entorno opulencia da como resultado una etiqueta de eficacia, un plus de valor sobre un sujeto cualquiera, un plus de competencia. Cualquier persona de nuestro entorno que comience una dieta sabe que adelgazar irá inevitablemente unido a una sensación de éxito, eso que llamamos autoeficacia y que expliqué más abajo como un circulo vicioso en el que se inscriben las patologías alimentarias.

Este meme o complejo que conocemos con el nombre de delgadez a secas y que viene a decir “la delgadez es deseable o atractiva” sólo se activará en presencia de un entorno de opulencia pero nunca en un entorno de hambrunas: en este caso podría suceder lo contrario y el alelo “la obesidad es síntoma de buena salud” podria activarse. Dicho de otro modo: los alelos permanecen desactivados hasta que en un momento determinado son activados por un disruptor, en este caso la opulencia alimentaria, solo entonces el alelo “delgadez” será dominante sobre el alelo “obesidad” que pasará a ser recesivo.

Es importante saber que los memalelos recesivos coexisten con los alelos dominantes en tiempo y forma, de la misma forma que en una generación concreta hay sujetos con ojos azules y ojos pardos. Quiero decir que los valores y antivalores son coetáneos, una sociedad que venera la delgadez tendrá muchos casos de obesidades mórbidas y un grupo importante de personas que estarán a dieta con el correspondiente sufrimiento relacionado con el hecho de no poder llevarla a cabo. La autoeficacia de los unos y la ineficacia de los otros generarán conductas bizarras con respecto a la comida, asi unos no podrán dejar de hacer dietas mientras que otros no podrán parar de comer.

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Cuando esto sucede podemos afirmar que este complejo ha tomado el mando en las conductas individuales, sucedió durante años con la sexualidad y ahora sucede con la comida: el sufrimiento individual se enrosca en este tipo de memes (alimentación, autonomia, familia, trabajo, etc) y se articula y organiza en torno a ellos debido a que el modo en que los memes se relacionan con los seres humanos individuales es a través de las creencias. Cuando la sexualidad estuvo prohibida por leyes eclesiasticas, civiles y usos sociales suedió algo muy parecido: hubo quien no podia dejar de fornicar, masturbarse compulsivamente o bien apuntarse a toda clase de sexualidades o habitos periféricos indeseables (perversiones). Por el contrario habia quien mortificado por sus demandas sexuales se alejaba de toda relación con el sexo o quien optaba por la castidad, el disimulo o la doble moral. La sexualidad dejó de ser un complejo memético de forma paulatina y su desactivación sucedió a partir de la secularización y el control gestacional por parte de las mujeres, se levantó asi un tabú ancestral y el meme-complejo de la sexualidad se desactivó, hoy es posible afirmar que casi ya no existe sufrimiento enroscado a la prohibición-transgresión de la sexualidad puesto que la sexualidad ya no está prohibida sin embargo siguen habiendo problemas entre los sexos que proceden más bien de los memes de la autonomia-dependencia.

Para que un meme-complejo tenga efectos sobre las mentes individuales es necesario que exista una creencia compartida por un grupo social determinado. No es necesario siquiera que el individuo concreto crea en él, basta con que se trate de una creencia compartida: ese tipo de creencias que se dan por sabidas y que por tanto se escapan de la posibilidad de autocrítica, uno no piensa en ellas, sencillamente se dan por cierto que estar delgado es deseable y atractivo, como antaño se daba por cierto que la actividad sexual era o bien pecaminosa o inmoral o bien sana y liberadora, ninguno de ambos juicios era cierto, se trata de falacias intelectuales. La libertad sexual no ha hecho al hombre más feliz ni lo ha hecho más pecaminoso o inmoral. Simplemente carece de ese tipo de efectos que durante mucho tiempo se le atribuyeron, no sin razón puesto que el complejo memético se encontraba activado.

Y este es otro de los componentes importantes de un meme: se acata aun siendo una falacia. Se acata -sin crítica- precisamente porque es una falacia. El éxito de trasmision de un meme está precisamente en que es compartido ampliamente por el grupo que el meme va a parasitar, el éxito de su replicación y el éxito de su longevidad está precisamente en ser una falacia dificilmente detectable y que incluso a veces es legitimada y reforzada por ciertos discursos sociales, pongo como ejemplo las campañas que Sanidad lleva a cabo contra el tabaquismo, contra la obesidad o contra la violencia de género. Una falacia es la aplicación incorrecta de un principio válido y de ahi la dificultad de discriminar las falacias de las verdades, es verdad que el tabaco o la comida en exceso son perjudiciales para la salud, lo que es una falacia es creer que con propaganda institucional los individuos que están enjaulados en un sistema memético concreto vayan a dejar de tener hambre y van a ponerse a dieta comiendo como personas sensatas solo porque el Estado o los médicos bienintencionados nos lo recomienden.

Por fin me gustaria ahora hablar de un aspecto importante acerca de la relación entre hombres y memes. Dawkins echa mano de la metáfora del parásito que penetra en el cerebro individual y desde alli gobierna el proposito de los humanos pero yo creo que esta metáfora no es acertada. Lo pienso más bien como la influencia de la cultura -el todo compartido- en la mente invidual a través de la creenci, una creencia que el individuo no sabe que es una creencia de otro, y que en su alienación llega a atribuirsela a si mismo. Es importante este concepto porque tiene mucho que ver con el concepto de esquema corporal. ¿Donde está nuestro esquema corporal? ¿En el interior de nuestro cerebro?

No, no está en parte alguna pero para eso tendriamos que hablar de qué cosa es el Dasein, es decir que el ser para que sea tiene que “estar ahi”, tiene que estar en alguna parte: en relación con un otro. El hombre no es en sí mismo sino en función de otro, de la mirada del otro.

Será en el próximo post.

01
ene
08

¿Divinidad o neurosis?

Teresa de Cepeda y Ahumada era hija del segundo matrimonio de D. Alonso de Cepeda que tuvo otros ocho hijos de la mujer que moriría a los 12 años de edad de Teresa. Tuvo otros dos hijos de un matrimonio anterior y era hijo de un judio converso que llevó el sambenito en Toledo en procesión, la vida de la santa estuvo pues determinada por esta circunstancia de la “impureza de la sangre”, un estribillo que vuelve una y otra vez en su obra a través de la constante mención que realiza sobre la “honra”.

Hay que situarse pues en el contexto medieval (siglo XVI) y en plena efervescencia de la reforma luterana y la contrareforma católica vigilada de cerca por los tribunales de la Inquisición en una España dominada por la miseria, la ignorancia y la superstición. En el momento en que Santa Teresa anduvo escribiendo “El libro de la vida”, una especie de confesión general sobre sus experiencias visionarias, andaba la Inquisición ocupada en perseguir a “las alumbradas” una expansiva epidemia de monjas histéricas iluminadas.

Hay que señalar que en aquel entonces “la honra”, es decir la opinión que los demás tuvieran sobre nosotros era más importante que la propia esencia de nuestros actos, lo que confería valor social a nuestra existencia no era tanto nuestra obra sino la legitimación publica: lo que los demás opinaran sobre nosotros. Era imposible vivir en Avila en el siglo XVI sin gozar de una reputación a prueba de maledicencia, esta acogida social, en definitiva, es la honra atribuida que incluye naturalmente no solamente la limpieza de sangre sino también otras faltas que no he de nombrar necesariamente para que el lector entienda a qué me refiero.

La juventud de Teresa debió fluctuar entre el miedo a provocar la deshonra de su familia ya sospechosamente observada por sus conciudadanos sino en no despertar más comentarios de los necesarios con las continuas idas y venidas de una hermana mayor de la santa -descarada- a juzgar de diversos autores que ponían en la boca del vecindario sus continuos devaneos y juegos que junto a la obsesión de Teresa por los libros de caballerías y a una cierta omnipotencia mesiánica por parte de la misma hicieron que ya de niña intentara una escapada de su hogar junto con su hermano Rodrigo, a tierra de moros para merecer el martirio.

Hay que hacer notar que en aquel entonces el 90% de las mujeres españolas eran analfabetas y la lectura no era considerada como una virtud en sí misma sino una intrusión en el mundo de los hombres y más allá de eso: en el mundo eclesiástico, cerca de las 3/4 partes de los libros que se editaban en aquel entonces estaban escritos en latín, pues la Iglesia siempre consideró determinados saberes como peligrosos para la feligresía.

Si a la firmeza de su carácter, añadimos sus aficiones intelectuales, la muerte temprana de su madre y su consiguiente desvalimiento puberal y la búsqueda de una nueva figura femenina protectora (la Virgen) asi como su necesidad de ir más allá en lo que se le demandaba en cuanto a la vigilancia de “su honra” podemos entender su entrada en religión, en el convento de la Encarnación de la orden de las carmelitas calzadas. Pero no podemos dejar de señalar una circunstancia más: las únicas dos identidades que una mujer del siglo XVI podía adquirir eran , la de ser monja o bien la de ser madre. Es evidente que la paleta de elecciones no iba más allá en una “doña”. Teresa eligió ser monja porque para una mujer de su condición intelectual y de su época era un destino tan común como hoy puede ser el trabajo fuera de casa para una mujer profesional.

Pero a estas motivaciones hay que añadir su motivación fundamental: a Teresa no le gustaba el mundo en que vivía, ni el dinero o el lujo a los que despreciaba. No es de extrañar si entendemos su calidad de paria social, su calidad de excluida y su vivencia culpable relativa a la “mácula” de su linaje. Teresa necesitaba demostrar al mundo la pureza de su sangre y no se detuvo o conformó con el hecho de entrar en religión, hubo que transformar la realidad en que vivía, al menos en la medida de sus fuerzas y habilidades le permitieron.

Su entrada en el convento coincidió con una enfermedad que la acompañaría media vida, comenzó con fiebre, vómitos, anorexia, dolor cardiaco, etc. Se trataba sin duda de una brucelosis (Avila era una zona endémica de fiebres de malta) que se desarrolló en varias etapas siendo la pericarditis su primera manifestación (Senra-Varela). A los 19 años la santa tuvo un coma de tres días de duración secundario a una meningoencefalitis brucelósica que le dejó múltiples secuelas neurológicas: contracturas, debilidad, parálisis y una epilepsia secundaria y que disparó los rumores acerca de su santidad pues sus coetáneos ya la daban por muerta.

Sin embargo y a pesar de lo mucho que se ha escrito sobre las enfermedades de Santa Teresa esta enfermedad orgánica nada tiene que ver con la evolución de sus visiones o de sus arrobamientos como ella solía llamar a sus estados extáticos. Tampoco parece demostrado que su epilepsia secundaria tuviera nada que ver con estos estados a juzgar por la evolución de ambas enfermedades: es evidente que Santa Teresa abandonó sus alucinaciones cuando comenzó su vida pública propiamente dicha y se dedicó a fundar conventos de la orden que ella misma había transformado apelando a los antiguos votos de pobreza, obediencia y abandono de todo boato social. Fue así como fundó las carmelitas descalzas que vinieron a sustituir a su antigua orden donde la separación entre monjas según el linaje, los escarceos nocturnos de los galanes y las corruptelas derivadas de dotes económicas de escándalo contribuían a agrandar aún más las diferencias sociales entre monjas doñas y criadas que entraban en religión siguiendo a su señora.

Teresa tardó cierto tiempo en entender cual era su misión, un tiempo lleno de desgarros, de búsqueda espiritual, de dudas y de certezas sobre lo que veía y sentía. Hasta que no conoció a S. Pedro de Alcantara y a S. Francisco de Borja sus protectores frente al tribunal del Santo Oficio, es muy probable que su búsqueda derivara en un ejercicio histérico de demostraciones místicas: en una escalada que tuvo que legitimar precisamente a través de la escritura de su obra maestra: “El libro de su vida”, su confesor le sugirió que escribiera este libro precisamente para servir de testimonio frente a la Inquisición. De lo que se trataba era de discriminar si sus visiones eran obra de Dios o del demonio. La pregunta que nos hacemos hoy precisamente ha cambiado de lugar pero sigue siendo la misma, ¿era Santa Teresa una iluminada o una histérica?

Pues adelantaré mi posición: yo creo que la una no excluye a la otra.

santateresa.jpgSon muchos los que se preguntan qué relación tiene el éxtasis con el orgasmo y son aun demasiados los que piensan que son la misma cosa. No, el éxtasis es el éxtasis y el orgasmo es el orgasmo, lo cual no significa que en el éxtasis no haya un elemento sexual. Todo en la mente es libidinal, y cualquier deseo emerge de la condición de ser faltante que es el sujeto, de nuestra condición de seres inconclusos y a medio hacer.

Pero tal y como decía ella misma: “no se contenta el alma con menos que Dios”

Siguiendo con la tradición sufí Teresa busca a Dios a través “del vino”, es decir a través del mundo sensible de los sentidos, Teresa no habla con Dios simplemente le ve y se ve atravesada precisamente de aquello que no puede proceder sino de la divinidad: el encantamiento ante la contemplación, algo que se sitúa más allá del orgasmo genital y que no por ello deja de participar en las sensaciones del mismo. No en vano la tradición sufí utiliza precisamente el sexo como puente entre los humano y material y lo divino o etérico, esa es precisamente la función de Eros, de otro modo ¿por qué imaginarlo con alas.

Eros es un psicopompo, es decir una intermediario entre el deseo y el objeto, en este caso el objeto es Dios, que es un sustituto del padre ( o del hombre en general), pero es también algo que está más allá de lo genital mientras que no puede evitar darse de bruces con lo fálico. Parece evidente a raíz de esta confesión propia que Teresa no estaba por el sexo puramente práctico y reproductivo sino que más allá de eso:

“Veíale en sus manos un dardo de oro largo y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas; al sacarle me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor, que me parecía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay que desear que se quite ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal, sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico a su Bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento”.

 

extasis.jpg

Lo que prueba que no estamos hablando de una experiencia intelectual sino de algo más allá de eso: de una experiencia sensorial captada magistralmente por Bernini en esta obra. Una experiencia en la que el cuerpo participa tal y como dice Teresa porque:

“En estos arrobamientos parece no anima el alma en el cuerpo”

Se trata de un cuerpo vapuleado, que es gozado de manera intensa y dolorosa por un otro que lo utiliza sin piedad:

“Acá las más veces ningún remedio hay, sino que muchas veces sin prevenir el pensamiento ni ayuda alguna viene un ímpetu tan acelerado y fuerte, que veis y sentís levantarse esa nube o esa águila caudalosa y cogeros con sus alas”

Es, pues, inútil la resistencia. Nótese además el simbolo del águila, representante de los dioses desde Zeus para acá.

El gran Charcot ya incluyó una de sus sesiones en la Salpetrière hablando precisamente del caso de Teresa como “une grand hystérique” , desde entonces todos los estudiosos de la santa se han dividido entre aquellos exégetas de la tradición espiritual de este tipo de experiencias y que niegan toda causalidad psíquica y aquellos que en el extremo contrario suponen que los arrobamientos de Santa Teresa no son más que orgasmos sublimados o disfrazados de una experiencia mística. Los que asi piensan no han visto en su vida un enfermo mental, ni una crisis extática, ni han conocido una experiencia espiritual en su propia vida. Yo he conocido y visto muchas y nunca me he encontrado con una experiencia así a pesar de haber tratado con muchas histéricas. Significa que al menos Teresa era una histérica extraordinaria porque fue capaz de trascender su desgarro y intelectualizarlo dando una forma diferente y práctica a su búsqueda.

El éxtasis de Teresa era pues la condición anímica de una persona desgarrada en la búsqueda de una misión que se le resiste y que necesariamente debe encajarse en los límites de lo real y lo posible. Una condición sólo al alcance de unos pocos, con histeria o sin ella.

Al final lo encontró cuando una tarde halló en el jardín de su convento una vieja campana extraviada entre el follaje. Entendió el mensaje de aquella sincronicidad y comenzó entonces su reforma.

Nunca más volvió a alucinar, aunque sus fiebres recurrentes la acompañaron de por vida. Murió a los 69 años de un cáncer de útero.

 

 




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