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17
Jul
09

Impurezas cognitivas y homeopatía

Este blog recibe numerosas entradas de personas que buscan información sobre homeopatía y que dejan comentarios y preguntas en cada uno de los post dedicados a este menester.

Muchas veces no contesto estas consultas por dos razones, la primera de ellas es que este no es el lugar para hacer consultas especificas e individuales. La segunda razón es porque yo no soy homeópata sino un simple aficionado.

Lo que yo soy es psiquiatra y llegué a la homeopatía movido por mi insaciable curiosidad. Utilizo una docena de remedios homeopáticos para tratar síntomas inabordables por otros medios o que no responden a los tratamientos convencionales  o generan molestias  o efectos secundarios intolerables.

De manera que soy un heterodoxo y utilizo la homeopatía como si fuera alopatía, usando remedios de forma sintomática, algunas veces -cuando lo tengo muy claro- utilizo remedios constitucionales pero la mayor parte de las veces el uso que doy a estas alternativas terapéuticas es el síntoma raro, los síntomas reactivos a alguna emoción reciente, o aquellos microsíntomas que no están en el espectro de lo abordable de forma alopática. Un ejemplo de estos últimos síntomas que no merecen la atención de los médicos convencionales es éste: “dolores quemantes que mejoran con el frío”, una indicación para el Arsenicum album.

Es por eso que celebré los protocolos Banerji pues permitían una prescripción de la homeopatía mas acorde con el sentir médico que procede según esta secuencia: anamnesis-diagnóstico-tratamiento. Una secuencia que es mejorable seguramente pero que se encuentra tan incrustada entre la tradición médica que es imposible obviarla.

Hace algún tiempo subí en este mismo blog un post de algunas indicaciones poco conocidas sobre medicamentos homeopáticos que según mi experiencia me habían resultado útiles para tratar algunos síntomas psiquiátricos que presentaban mis pacientes. Se trata, efectivamente, de mi experiencia, en ningún caso de una especulación teórica, todo lo que digo aqui procede de mi experiencia y es por eso que no suelo contestar a los que me hacen preguntas que no se encuentran entre lo que llamo mi experiencia personal. Ellos sabrán disculparme.

La red está plagada de discusiones acerca de la homeopatía, desde aquellos que la defienden con unos u otros argumentos hasta los que piensan que no es más que un placebo. Yo quiero aportar aquí mi opinión:

Descocemos como funcionan esas microdosis de venenos que llamamos medicamentos homeopáticos, pero una cosa he aprendido: su relación con el efecto más duro del placebo es cuestionable. De ser efectiva por efecto-placebo o perjudicial por el efecto-nocebo la homeopatía se comporta de una forma muy rara.

La primera evidencia es que no son de esperar resultados con cualquier medicamento sino tan sólo con aquellos que han demostrado su eficacia contra un síntoma determinado. Y así y todo, con una buena elección de por medio podemos encontrarnos con que nuestro paciente no ha notado ninguna mejoría.

Dicho de otra manera la homeopatía es seguramente menos eficaz que el placebo en las patologías complejas, sus efectos no son aditivos, ni existen superposiciones como sucede con los medicamentos alopáticos que deben -al menos entre los antidepresivos- un 30% de su acción al efecto placebo y otro 25 % a factores inespecíficos.

¿Como es posible que la homeopatía sea tan efectiva en los animales, plantas, niños o dementes?

Una de las cosas que desde siempre me llamó la atención respecto a la homeopatía es que era mucho más eficaz en aquellas personas que no mantenían opiniones dogmáticas sobre su malestar. Ese tipo de personas que no se encuentran contaminados por la yatrogenia social y mantienen abierto un sistema de exploración de lo novedoso pero que tampoco militan contra la ciencia oficial. Poco a poco fuí objetivando que las personas que mantienen puntos de vista fuertemente cartesianos o mecanicistas, opiniones genéticas sobre su malestar o creencias contaminadas a partir del contagio social son resistentes a ella.

Las certezas sobre el malestar crean resistencias contra la salud.

Del mismo modo lo son aquellas patologías que implican recompensas cerebrales antagónicas con los propósitos de la salud. Es muy difícil tratar con homeopatía una adicción a drogas, una esquizofrenia o una anorexia mental y lo es porque el cerebro se encuentra ocupado con saliencias farmacológicas o con cogniciones tóxicas de tal modo que el medicamento homeopático no puede ejercer su función de poner en marcha la cascada curativa que es siempre paulatina, se produce a partir de pequeños cambios imperceptibles que poco a poco van sumando sus efectos hasta conseguir la curación.

Pondré un ejemplo:

Nadie puede dejar de fumar con homeopatía por una razón fundamental:

El que quiere dejar de fumar no lo hace por si solo porque teme los síntomas de la abstinencia, el malestar que seguirá necesariamente – según él-  al abandono del cigarrillo, un miedo que le disuade una y otra vez para hacerlo. Algunas personas son capaces de dejar de fumar con apoyo psicológico o con el concurso de ciertos fármacos (como el bupropion) que estimulan el sistema dopaminérgico y sitúan al ex-fumador en una continuo estado de hiperactividad o elación. El paciente no nota el ruido de su abstinencia pero si el ruido del bupropion -que se hace de notar- y sabe , por este ruido, que está haciendo algo para mitigar su estado de malestar. Con la homeopatia no lo logrará, pues la homeopatia no contiene ruido (estimulación dopaminérgica) por lo que deberá enfrentar su temor al abandono del tabaco sin ningún amuleto protector, es decir sin ningún efecto secundario sobreañadido.

Dicho de otro modo: los efectos secundarios de los fármacos tienen efecto-placebo.

Y aunque existen algunos medicamentos homeópaticos que son antídotos del tabaco (caladium seguinum o el tabacum) estos ni proporcionan placer ni por otra parte proporcionarán efecto secundario alguno por lo que el fumador quedará decepcionado y solo frente a su temor. Son, por esta razón, muy poco eficaces.

Dicho de otra manera ningún medicamento homeopático puede desplazar al tabaco ni a ninguna droga de síntesis del lugar que ocupa en el cerebro, más bien es de esperar el efecto contrario. Lo mismo sucede con algunas cogniciones que más arriba llamé impurezas.

El medicamento homeopático seguramente representa una información muy débil que en contacto con el cuerpo desencadena una tormenta -un vórtice- de reacciones que empujan al organismo hacia la restitutio ad integrum en algunos casos y en otros hacia la desaparición del síntoma a través del conocido mecanismo “simili similibus curantur“.

Pero esa pequeña información que viaja en un gránulo no puede empujar el ruido de las drogas de abuso o las creencias instaladas en forma de convicción o cuando el cerebro se encuentra recompensado por ayunos, exceso de ejercicio, vómitos autoprovocados, convicciones tóxicas u otro tipo de agresiones que realizamos contra nuestro cuerpo. A más ruido menos posibilidad de que la homeopatía funcione.

Como regla general hay que saber que un organismo sometido a un tratamiento con psicotropos muy difícilmente responderá a la homeopatía, sencillamente el sistema se encuentra paralizado.

Lo mismo sucede con organismos depauperados o inanes: la delgadez extrema, el agotamiento físico, la inanición o la caquexia no son los mejores terrenos para que la homeopatía despliegue su potencialidad restauradora del fluir vital, en estos casos -antes al contrario- podemos agravar la situación.

A este fenómeno de detención del fluir vital le llaman los homeópatas: bloqueo.

El bloqueo es el mismo fenómeno que como psiquiatra he evidenciado en numerosas ocasiones: el paciente es inabordable, bien porque está enfadado, estuporoso, inconsciente, demasiado perturbado para ser explorado o bien en esa situación que llamamos “estado precontemplativo”, es decir un estado donde el paciente ignora o niega que tenga una enfermedad.

Esa falta de conciencia de enfermedad es algo muy parecido al bloqueo, simplemente el paciente es refractario a cualquier abordaje y hay que esperar el momento propicio para prescribir cualquier cosa, también en el curso de una psicoterapia: decir la verdad al paciente no resuelve su problema, pues debe de haber una preparación, una tarea a realizar antes de enfrentar la verdad, una tarea de fortalecimiento. Antes de eso cualquier ayuda puede caer del lado opuesto al que pretendemos, hay un momento oportuno para saber y hay un momento oportuno para restablecerse, sucede también con la homeopatía: el remedio bien elegido que ayer fue ineficaz mañana puede ser muy reparador.

Todo medico y también todo psiquiatra debería al menos familiarizarse con dos medicamentos homeopáticos de amplio espectro en trastornos mentales, de primera linea, uno de ellos es la Ignatia Amara, un medicamento antihistérico que puede resolver desde un duelo reciente, hasta síntomas inexplicables médicamente. La Ignatia es el medicamento de las paradojas, de los síntomas que no encajan en las descripciones oficiales. Es probablemente el medicamento más prescrito por mi en ese tipo de situaciones donde los pacientes presentan estados subclínicos de depresión o de ansiedad, síntomas somáticos paradojales (tragan sólidos pero no líquidos, comen pero no engordan) o estados adaptativos a contrariedades de la vida de cariz emocional. Es ideal para tratar a muchachas en esa curva de la vida que llamamos adolescencia. A 30 CH tiene mas una acción antiansiosa y a 200 CH funciona mas como antidepresivo.

El segundo medicamento que vale la pena recordar es el Arsenicum album, lo uso para la agitación nocturna en ancianos que además presentan confusión mental, en este tipo de situaciones es milagroso y nos permite abandonar los psicofármacos que no hacen mas que empeorar la situación al oscurecer más la conciencia ya de por si estuporosa y fluctuante del anciano. A 30 CH en una dosis nocturna (6 gránulos) ese paciente que antes se pasaba toda la noche paseando y alucinando por la casa comenzará a dormir.

¿No me crees?

Pruébalo.

Eso es ciencia.

28
Ago
08

El karma de Althusser

En este post me propongo poner un ejemplo de causalidad kármica basada en un caso real, concretamente al caso de Louis Althusser y basada en un libro autobiográfico titulado “El porvenir es largo” y sobre el que ya hablé en este post. Sin embargo entonces me ocupé básicamente de las razones que Althusser esgrimió para que la justicia le considerara imputable por el crimen de su esposa Hélene: no lo logró y terminó sus días ingresado en un manicomio, la justicia siempre le consideró un alienado.

Para aquellos que quieran saber más sobre este caso pueden visitar este enlace donde se hace un análisis psicoanalítico del caso bastante bueno. O en este otro.

En el post anterior di una serie de definiciones sobre el karma que recuerdo al lector para que pueda seguir mi argumentación en el caso concreto de Althusser:

  • Karma es repetición de algo que vuelve de forma aparentemente inevitable y que está relacionado con el concepto freudiano de la compulsión repetitiva.
  • La acepción blanda y la más popular de karma se relaciona con el destino y la predestinación.
  • El karma es el balance de nuestros actos, el premio o castigo segun que ese balance haya sido positivo o negativo: hay una rueda de la fortuna y de la maravilla y una rueda de la desgracia y de la calamidad segun el “karma” que derramamos en cada uno de nuestros actos y elecciones.
  • No hay karma sin acción, sin conducta concreta, no hay karma sin intencionalidad, ni hay karma sin elección aunque se trate de una elección lejana o compulsiva . A veces puede parecer que estas elecciones están enajenadas pero esto siempre es por la disociación entre aquello que se eligió y las posibilidades que el individuo dejó escapar, el aspecto de alienación es siempre un subterfugio moral para eludir las responsabilidades de los propios actos realizadas “a posteriori”, una forma de pretexto racional. Aquello que acontece por fuera de la intencionalidad del sujeto no es karma ni deja rastros para la repetición

El caso de Louis Altusser contiene una novedad acerca del karma como entidad individual, parece que existe en este caso y otros muchos una compulsión repetitiva que es transgeneracional, que atraviesa las generaciones y que nos acerca bastante a esa idea del karma como maldición familiar como sucede en los mitos, donde los pecados o faltas de los abuelos parece que son purgados por los nietos, probablemente los terapeutas de familia y los que abrazan teorias sistémicas estarán de acuerdo en que existe un modelo repetitivo que atraviesa de parte a parte las generaciones y que trasmiten los “pecados” de una estirpe entera hasta que se encarnan en un individuo cualquiera que se ofrece al “sacrificio” y que es entonces llamado “paciente designado“, como si hubiera en las familias una especie de karma que va repitiéndose hasta que alguien rompe con la maldición usualmente en forma de locura, maldad o tragedia. Este aspecto del karma entronca con la tradición budista de la reencarnación, en este sentido no seria tanto el alma la que vaga de cuerpo en cuerpo buscando su purificación sino un determinado espíritu familiar el que se transmite a través de las relaciones de dominio y apego entre padres e hijos. En el caso de Althusser puede observarse precisamente como el karma individual del propio pensador es el mismo karma de su madre, es precisamente el “pecado” (la falta) de la madre lo que Althusser asume como propio de forma “espontánea”, lo que nos lleva a plantearnos el problema del libre albedrio y de la intencionalidad, pues no existe acto volitivo sin intencionalidad.

De su biografía solo rescataré aquellos elementos que me sirven para ilustrar qué es lo que se repite y por qué. En este sentido no quiero ser exhaustivo dándole al lector todos los elementos de análisis y le remito a su libro autobiográfico citado más arriba o a cualquiera de los artículos publicados en Internet que hablan tanto de su infancia como de su obra intelectual. Para mi los hitos más importantes de la biografia de Althusser son los siguientes:

  • Su familia tanto materna como paterna eran franceses pied noirs que vivían en Argelia y que eran algo así como funcionarios de la metrópoli que se relacionaban entre sí y que de alguna forma estaban destinados a emparentar, naturalmente estamos hablando de familias conservadoras y católicas.
  • Su madre perdió al amor de su vida -precisamente llamado Louis- en un accidente de aviación durante la primera guerra mundial.
  • Su madre se casó entonces con el hermano del fallecido y cuando nació Althusser decidieron darle el nombre del aviador desaparecido.
  • La relación entre Louis y su madre fue siempre muy estrecha, ya que Louis era en cierto modo -y a pesar de que tenia una hermana menor- el consuelo de su madre. Louis entendió desde su más temprana infancia que su madre le utilizaba para compensarse de su desgracia y de un matrimonio mal avenido con su padre al que describe con un carácter impulsivo y algo violento.

Con estos datos podemos reconstruir el karma que a través de la madre se trasmite hasta Louis: su destino es ser el sustituto del amor perdido de su madre en su corazón -al que bautiza con el mismo nombre- y la compensación de los sinsabores y decepciones de su matrimonio. Los chicos que son admitidos en el seno del deseo compensatorio de sus madres suelen ser perfectos y dóciles hijos a la vez que buenos estudiantes y eso fue lo que sucedió precisamente con Louis, comenzó a destacar precozmente en el colegio prometiendo una larga y fecunda carrera. El problema para Louis comenzaría a plantearse cuando alcanzó la madurez sexual, es entonces cuando comienzan sus problemas, primero con las poluciones nocturnas que trata de ocultar llenándose de vergüenza. Con el despertar de su libido comienzan precisamente sus primeros conflictos con esa madre posesiva, perfeccionista y amargada que le separa de sus iguales e interviene fácticamente negandole la sexualidad como más tarde se verá.

Es significativo que Althusser se masturbara por primera vez durante su cautiverio en la segunda guerra mundial en un campo de concentración nazi y que lo hiciera por indicación de uno de sus compañeros, lo insólito es que tenia 28 años y que precisara de asesoramiento, un dato que señala a una inhibición sexual muy importante de carácter culpógeno. En realidad pasó toda le guerra en ese campo de concentración dado que su regimiento entero se rindió sin combatir algo que más tarde sus enemigos en el partido comunista francés siempre le reprocharían . Lo asombroso de este cautiverio es que probablemente y descontando algunos episodios en la casa de los abuelos en Alsacia fue su periodo más feliz y sosegado desde el punto de vista mental , en realidad su primer episodio depresivo tuvo lugar tras la liberación: Althusser se deprimió al ser liberado, un dato que merece la pena retener para entender el karma de Althusser que estaba ligado precisamente a la cautividad.

Esta reacción frente a la liberación puede resultar chocante a aquellas personas no profesionales que siempre se imaginan los episodios depresivos como reacción vivencial a adversidades o a calamidades de la vida. No, en ocasiones el episodio depresivo tiene que ver con una ganancia y no con una pérdida, aunque en realidad Althusser no sintió la liberación como una ganancia sino que le enfrentaba con muchas de las posibilidades de la libertad -siempre incierta- y con la responsabilidad de tener que asumir una orientación profesional desligada de su familia. Señalaré que este primer episodio depresivo fue tan grave que precisó un ingreso hospitalario y la primera tanda de electrochoques y de inhibidores de la monoaminooxidasa, primeros antidepresivos que se sintetizaron y cuyos efectos secundarios eran difícilmente soportables, no sería la única vez que los recibiera en su su vida. Probablemente Althusser era un enfermo afecto de un trastorno bipolar aunque su diagnóstico en este contexto importa muy poco: lo que importa realmente es el destino del personaje, algo que él mismo comenzó a labrarse en este episodio que relataré a continuación fiándolo a mi memoria.

Cuenta en sus memorias un episodio acaecido en sus años puberales, andaba entonces Althusser enamoriscado de una muchachita de su misma edad a la que había conocido en la playa. El asunto es que aquel encuentro generó algunas citas más y la alarma de su madre que le regañaba por esa amistad. El recuerdo -que al parecer contó a su psicoanalista- era poco más o menos asi: se habia citado con ella y iba a dirigirse a la playa en su bicicleta, cuando su madre se dio cuenta de hacia donde iba y simplemente se le quedó mirando. Entonces Altusser que ya iba en dirección a la playa cambió bruscamente de sentido para apaciguar a su madre que ya estaba al parecer al acecho y sabedora de a dónde iba su hijo.

Este cambio de sentido en la dirección de su carrera tiene en mi opinión una lectura karmática concreta. Althusser ya habia sido designado por el destino (por su madre) como el sustituto del amor de su vida, al parecer este se habia acoplado bastante bien a las exigencias de su madre, pero su despertar sexual le impulsaba en otra dirección: la de su propio deseo. ¿Qué hizo entonces Althusser? Como puede verse en ese recuerdo de la playa, lo que hizo fue renunciar a si mismo y plegarse al deseo de su madre. En este episodio Althusser reconstruye los primeros carriles de su karma, su destino en ese momento quedó sellado a partir de su propia elección de erigirse en la prótesis materna. Althusser no seria ya Althusser sino la prolongación de la vida que su madre no había podido vivir por sí misma. La misión de Althusser seria desde entonces seguir ese rastro que su madre le propuso y hacer de su vida un ejercicio de simulación, apenas visible en las bambalinas de su talento filosófico e intelectual aunque no tanto político.

No es de extrañar que su segundo ataque melancólico fuera poco después de tener su primera experiencia sexual completa, es cuando conoce a Hélene la que seria su esposa con la que ejerce una especie de redentorismo social puesto que Hélene era una mujer sin demasiada formación y por supuesto sin fortuna, una especie de paria social que como él militaba en el partido comunista francés que seria otro de los escenarios donde Althusser escenificaria su karma de cautividad pues los ortodoxos comunistas de aquel entonces le coartaron continuamente su libertad filosófica e intelectual.

De su relación con Hélene interesa destacar que se trataba sobre todo de una relación tormentosa, pasional y canibalistica, de ese tipo de relaciones donde uno termina por devorar al otro. Muy probablemente en la evolución de su enfermedad Althusser intercaló múltiples episodios hipomaníacos que le llevaban a situaciones de exhibicionismo, escenas truculentas, desafíos, conductas bizarras, peticiones sexuales indiscretas a otras mujeres en presencia de Hélene, etc. Es muy probable que Hélene estuviera harta de él y que intentara varias veces divorciarse, el caso es que no lo consiguió y segun relata el propio Althusser en su biografia, Hélene le confesó que no podia vivir sin él pero tampoco con él, le rogó por tanto que la matara puesto que tampoco tenia valor para hacerlo por si misma.

Y eso fue lo que sucedió, Althusser no podia decirle que no a Hélene (como tampoco pudo hacer con su madre) y fue por eso que un día en un estado que hoy definiriamos como disociativo la estranguló. Lo cierto es que ni él mismo supo nunca por qué lo hizo aunque siempre defendió que era absolutamente responsable por ese crimen y que debería ser juzgado y castigado por él.

Pero no lo consiguió y fue declarado inimputable por causa de enfermedad mental, Althusser no volvería a salir de su ultimo cautiverio, el Hospital de St Anne.

Si Althusser mató a su mujer porque Hélene era la personificación de su madre o la mató porque ella se lo pidió y no pudo negarse no lo sabremos nunca y en mi opinión solo tiene un interés medico-legal. Lo importante es que su vida fue una prolongación de la tragedia de su madre que él aceptó llevar a cuestas de forma espontánea plegándose al karma de aquella. Tuvo una oportunidad de liberarse de aquel legado pero decidió no hacerlo, prefirió seguir los carriles de seguridad que le proporcionaba aquel fundamento familiar del que él era una parte muy importante quizá un mito.

Lo que le volvió durante toda su vida fue su decisión de vivir enjaulado, prisionero en la vida de otro, como un recuerdo sin corporalidad alguna, un fotograma desteñido y eso es lo que logró hasta que murió cautivo en este caso de la psiquiatría por prescripción judicial.

¿Qué hemos aprendido de esta historia?

El karma es sobre todo la sucesión de decisiones, cogniciones y sendas que vamos abriendo y transitando en la vida presididos siempre por algo que nos vino legado por nuestros progenitores. El buen karma es aquel que desde ese lugar logra transformarse en algo nuevo si es necesario saliéndose del destino que para nosotros planearon otros.

¿Mala suerte o karma?

Este blues precisamente habla de eso, se trata de un tema muy conocido de Albert King y que tambien fue grabado por Cream, vale la pena oirlo, se trata de “Born under a bad sign”(Nacido bajo una mala estrella):

12
Ago
08

El Tao del placebo

Existen al menos dos acepciones sobre el efecto placebo, una de ellas, las más conocida y de la que hablé en el post anterior se refiere a su acepción débil. Hoy voy a centrarme en la acepción fuerte del susodicho efecto.

En su versión débil el efecto placebo depende de las creencias del paciente, de la fe del médico en su teoría, de la enfermedad del paciente, de la administración del fármaco, de la expectativa curativa por parte del paciente y de la interacción medico-paciente en esa conceptualización que conocemos con el nombre de sugestión.

Sin embargo damos demasiado pronto por sabida qué significa la palabra sugestión. Y no caemos en la cuenta de que la versión fuerte del efecto placebo se encuentra plegada en esa palabra. ¿Qué entendemos por sugestión?

Psicológicamente hablando podemos definir esta palabra como el grado de influencia que una persona tiene sobre otra para conseguir que esa persona haga, piense o sienta algo concreto sugerido directa o indirectamente por ella. Naturalmente no se trata de cualquier persona sino de alguien muy especial que frecuentemente tiene más poder y saber que el influenciado. Es impensable que el influyente sea una persona sin poder o sin un saber especial real o imaginario que el otro le atribuye, somos influidos por aquellos que nos superan en poder o en saber, o en las dos cosas, eso es lo que sucede en la interacción entre médico y enfermo pero no sólo en ella. Quizá el ejemplo más importante y potente de sugestión es el que ejercen padres sobre sus hijos, se trata de una interacción constante, repetida y no sólo basada en las sugerencias u ordenes directas sino mediada sobre todo por la imitación, la suplantación o la identificación. La sugestión en este sentido es algo muy parecido al aprendizaje y que se desarrolla simultáneamente con él: aprendemos mejor aquellas cosas que forman parte de la sugestión que esas figuras significativas nos imponen y en oposición nos resultan difíciles de aprender aquellas cosas que no han formado parte precoz de esas sugestiones parentales, bien entendido que los seres humanos podemos autosugestionarnos a no ser sugestionados (sobre lo que volveré más abajo) y a hacer todo lo contrario de lo que se espera de nosotros.

Sin embargo no nos debemos dar por satisfechos con esa explicación, si ésta fuera siempre cierta todos los médicos resultarían eficaces como curadores y expertos en el manejo del efecto-placebo y esto ya sabemos que no es verdad. La estadística está de la siguiente manera: de todos los pacientes que trata un terapeuta (el 33%) obtienen mejorias considerables, otro 33% algun tipo de mejoría, mientras que un 33% se muestran refractarios o incluso empeoran con la terapia (sea cual esta sea). Esta regla de los tres tercios parece que es universal con independencia de la tecnología empleada, me estoy refiriendo a lo que sucede en una psicoterapia sin fármacos.

Si las estadisticas son como son debemos de buscar otras explicaciones a la teoria de la influencia de unos sobre otros. Y debemos buscarla precisamente en la esencia de la palabra influencia. ¿Como influimos unos sobre otros? ¿A través de qué leyes? ¿Pueden modalizarse leyes fisicas para explicar este fenómeno de la sugestión?

Para responder esta pregunta es hora de decir que el efecto placebo no es sólo un efecto pseudofarmacológico que se obtiene con un fármaco que simula ser un fármaco verdadero cuando sólo es un sucedáneo. El efecto placebo es el efecto del cambio espontáneo que tiene lugar en nuestro cerebro y en nuestra mente a través de algo que hace de catalizador, de algún tipo de impresión inespecífica e indeterminada. Así podemos hablar de un libro-placebo, una amante-placebo, un amigo-placebo o una experiencia-placebo. ¿No es cierto que algunas de esas experiencias nos cambiaron la vida, a veces de forma lisa y otras veces de forma rugosa?

Hasta algunas enfermedades pueden operar como placebos de otras. ¿No es cierto que algunas personas solo se curan sus neurosis o sus migrañas cuando son diagnosticadas de un cáncer? ¿No es sólo entonces cuando algunas personas introducen cambios en su vision del mundo que les permiten mejorar emocionalmente y hasta encontrar sentido a lo que les queda de vida?

Hay un viejo axioma médico que dice: “La enfermedad grande se come a la pequeña”, ¿No es este fenómeno el resultado de un efecto placebo determinado por la enfermedad grave?

La acepción fuerte del efecto-placebo es aquella versión que identifica placebo con cambio. Lo que es lo mismo que decir que la permanencia es lo que se opone al placebo o consigue resultados contrarios (efecto nocebo). Dicen los teóricos de la teoría de sistemas que sobre los sistemas vivos operan dos tipos de fuerzas unas que tienden a la homeostasis o permanencia y otras que tienden al cambio, del equilibrio entre ambas se supone que depende la salud de una persona. Lo curioso de esta formulación es que se parece mucho a las leyes que gobiernan nuestro universo: efectivamente nuestro universo se encuentra en expansión desde el momento del big bang original que inauguró el espacio-tiempo tal y como lo observamos, pero si el universo se encuentra en expansión es porque la velocidad de esta expansión es superior a la velocidad critica necesaria para que no se colapse debido a la gravedad. Es decir la velocidad de expansión del universo es algo mayor que la gravedad de toda la materia del universo, es por eso que aun sigue expandiéndose y esperemos que por mucho tiempo.

Pongo este ejemplo de la física para rotular que la vida se basa en una supremacía de los mecanismos expansivos sobre los constrictivos: una ganancia de desorden, del mismo modo que los mecanismos termodinámicos señalan hacia el futuro (ganando entropia) y también los psicológicos y por eso recordamos el pasado y no el futuro: la flecha del tiempo señala hacia el futuro en la dirección de la expansión y la perdida de orden del universo . Lo que en fisica llamamos inercia de la explosión del big bang o constante cosmológica en psicologia recibe el nombre de cambio mientras que lo que en Fisica es gravedad de la materia en psicología se llama homeostasis.

Conciencia y cosmos se expanden d euna forma parecida, asi:

Cambio y homeostasis son estados de la materia que se alternan continuamente buscando la mejor relevancia de contexto, una especie de danza de retroalimentación que hace que cualquier ser vivo se autoregule a si mismo. En el nivel mental sucede lo mismo y si el efecto placebo fuerte según mi definición anterior es equivalente a cambio, para aprender algo más de él tendremos que observar qué sucede en aquellas personas que tienen enfermedades susceptibles de ser tratadas con placebos (banalmente psicosomáticas) y que sin embargo no responden o se muestran refractarias y que son las mismas que cambian poco a pesar de la edad y que solemos conocer como personas tercas o inflexibles. ¿Qué les sucede a este tipo de personas?

¿Qué hacen para resultar invulnerables a la sugestión inducida o espontánea?

¿Por qué no les cura la vida o el cariño o la simpatía ajenas?

¿Por qué siempre parecen estar detenidos en una especie de impasse?

Lo que hacen es parar, detener la danza de su mente por lo que se hacen impermeables a cualquier aprendizaje que entre en conflicto con sus áreas erróneas, por decirlo así. Lo que hacen es hacerse rígidos e inflexibles, inválidos para lo nuevo y temerosos del cambio, de la sorpresa o de la improvisación. Y es algo que hicieron precozmente: en un momento determinado de su vida “decidieron” que no podían ser sugestionadas o dirigidas por otros, con independencia de que esa decisión fuera bien porque sintieron esa “sugestión” como intromisiones o exigencias intolerables o bien porque no sufrieron ningún intento de sugestión por parte de otros, estas personas construyeron un esquema -una matriz- mental que consiste en haberse sugestionado a si mismos sobre determinadas certezas que incluyen su autoconcepto. Serían estas personas las que resultarían resistentes a la influencia ajena.

Este paradigma comportamental que acabo de describir se llama “control” , prefiero llamarlo así en lugar de llamarle perfeccionismo u obsesividad porque me parece más cercano a lo que estos individuos hacen con su mente y no prejuzgan otras categorías caracterológicas o patología determinada. Y eso es lo que hacen esta clase de personas hipercontrolan sus vidas (y las ajenas) y por eso son invulnerables a la sugestión y al aprendizaje.

Lo que entendemos como normalidad mental es difícil de definir pero es un concepto intuitivo: se trata de mantener abiertas las ventanas de la mente y someterla de vez en cuando a una refrigeración y ventilación adecuadas, así nos desprendemos de los viejos esquemas mentales y los reemplazamos por otros nuevos, así aprendemos sobre nosotros mismos: algo trascendental par adaptarnos un mundo cambiante, es esto precisamente lo que no pueden hacer estas personas enjauladas en su deseo de control. Pero además de no aprender nada nuevo estas personas sufren otras consecuencias directamente derivadas de su estrategia magna: se fatigan y también se contracturan en exceso. Lo que cuesta mantener la mente parada o al menos detenida en determinados aspectos locales -los que afectan a los que la autosugestión alcanzó- es un monto de energía colosal, mucho más elevado que lo que costaría mantener la represión que es un mecanismo mucho más ahorrativo y que solo afecta a determinados impulsos y no a otros (afecta sobre todo a aquellos impulsos que entran en litigio con nuestra parte moral), pero el “controlador” no reprime sus impulsos puesto que esos impulsos no entran en conflicto con nada moral, antes al contrario son rasgos o impulsos bien considerados por el medio ambiente (suele decirse de los tercos que son personas con criterio y personalidad)

Parar la mente es caro desde el punto de vista energético y lo es por una razón:

Imagínese que usted ha decidido hoy hacer limpieza general de su casa. Naturalmente usted se pone manos a la obra pues la basura, el desorden y la suciedad se acumulan en ella y le hace ya imposible vivir con comodidad. Usted hace un trabajo que tiene un costo energético X pero que a cambio consigue aumentar el orden (o reducir el desorden) de su casa. La energía que usted quema en forma de calor se desprende al universo y aumenta así el desorden del mismo. Lo que es orden en su casa, es desorden para su cuerpo y para el universo. La entropía ha aumentado aunque su piso se librara hoy de las ratas. Lo mismo sucede con el trabajo intelectual o con el trabajo mental de nuestro “controlador”, dedique usted solo una hora al día a detener su mente a impedir su burbujeo y observará usted como queda agotado. Esa fatiga o astenia acompaña siempre a los controladores crónicos junto con aquella incapacidad para aprender nada nuevo o sus rasgos de terquedad o perfeccionismo y una tendencia paradójica e incomprensible de mantenerse activos o hiperactivos.

Esta paradoja surge porque el orden obtenido con el control en una cierta localidad se manifiesta como desorden en otra. Es como si usted tuviera no una sino 10 casas que limpiar, cuando la ultima estaría lista la primera ya volvería a estar sucia.

La energía consumida es enorme si la comparamos con alguien sugestionable pero a cambio no consigue ninguna de las recompensas que si consigue otro tipo de persona que no utilice el control como paradigma conductual. No consigue aliviarse con las pequeñas sugestiones cotidianas, ni es respondedor al placebo ni cambia casi nada que tenga que ver con su complejo original y que suele ser este: “hay que mantenerse firme con las convicciones propias”.

La mente de una persona así parece la mente de un autómata y lo parece por lo siguiente:

Mente y cerebro no son la misma cosa pero una y otro se comunican ¿como lo hacen? Evidentemente para entender las relaciones entre mente y cuerpo (no vale con decir que son la misma cosa como hacen algunos, la mayoria) hay que recurrir a los modelos cuánticos de la fisica. La mente no tiene forma, ni materia, procede de la materia pero no es la materia, ¿entonces como hace para comunicarse con la materia, en este caso con el cerebro?

Pues lo hace de una manera muy parecida a cómo se comunica usted con su casa cuando anda de limpieza general, usted sigue siendo el mismo tanto cuando limpia como cuando descansa pero el orden/desorden se ha invertido termodinámicamente: cuando limpia el desorden está en usted y cuando descansa el desorden está en la casa. El orden que introduce usted en su hogar es desorden que aumenta su entropía y la del universo. Usted se cansa y tiene que parar, tomar fuerzas y continuar hasta quedar contento con su obra.

No cabe ninguna duda de que esa comunicación tiene que hacerse -físicamente hablando- a nivel de partículas elementales y no de moléculas grandes, pues son las partículas los únicos elementos de la materia que pueden estar en dos sitios a la vez. La serotonina no tiene ningún influjo sobre la mente pero algún electrón de algún átomo de carbono de alguna de estas moleculas si que tienen esta función. Es posible imaginarse la mente como un burbujeto caótico de particulas compartidas por mente y cerebro al mismo tiempo, que ahora son particula y después onda, que ahora están y después no están, no hay manera de saber si el gato de Schrodinger está vivo o muerto salvo abriendo la ventana.

Lo que es caos para la mente es orden en el cerebro o en otro lugar de la mente gracias a ese colapso de determinadas funciones de onda en lugar de otras, parece que el modelo de expansión-contracción es algo muy parecido a lo que sucede en la mente de este tipo de personas que priorizan este estado de cosas de “parada” en el movimiento de sus deseos y cuyo balance vital podría ser este: ganar afuera para perder dentro.

Y ahora responderé a la pregunta que más arriba hacía de cómo influimos unos sobre otros en la acepción fuerte del efecto-placebo:

Lo hacemos de inconsciente a inconsciente sin darnos apenas cuenta de ello, pero antes de influir en alguien tenemos que conseguir influir en nosotros mismos, de consciente a inconsciente: a través de eso que hemos llamado a veces causación descendente. No basta con convencerse de que algo es verdadero sino que tenemos que mandar ese mensaje a nuestro inconsciente para que sea útil para otros, donde podrá ser procesada como información que será tratada de forma cuántica: sin localidad ni linealidad: es así como podrá viajar de mente en mente e influir en otros. Pero no podrá ejercer esa función en cualquiera sino sólo en aquellos que hayan realizado un proceso simétrico consigo mismos y permitan al menos esa penetrancia o permeabilidad de su mente consciente y vigil.

08
Ago
08

Más allá del efecto placebo

Dedicado a Maria Luisa Morales

homeópata, naturópata, acupuntora, médico

Los que hayan leído este post ya sabrán qué es el efecto placebo y habrán comprobado la no-linealidad de sus efectos: parece que se trata de una anticipación de un efecto placentero vinculado a la administración de una droga -en este caso inerte- que busca obtener efectos sobre un determinado sistema o aparato buscando efectos reales de esa droga en ese mismo aparato. La investigación farmacológica tiene que pasar obligatoriamente por una serie de controles de este tipo antes de comercializar un producto y es necesario que la nueva droga en experimentación tenga una eficacia superior al placebo para que obtenga permiso para su comercialización.

El efecto placebo es pues -para la investigación farmacológica- un obstáculo y así es visto también por las autoridades sanitarias que denegarán el permiso si estos informes sobre la eficacia no superan las tasas que el propio placebo consigue por sí solo y que varían según la patología a tratar, lo que supone que se hayan puesto a punto algunas técnicas para contrastar la eficacia del fármaco en experimentación, estas técnicas son las siguientes:

  • Simple ciego, se utiliza cuando un fármaco ya ha demostrado su eficacia y se prueba para otra indicación o bien se utiliza en combinación con otros fármacos, el simple ciego significa que el paciente no sabe lo que se le está dando pero el médico si conoce la eficacia del fármaco en un área determinada.
  • Doble ciego, consiste en que ni el médico ni el paciente saben si lo que están administrando o tomando es el verdadero fármaco o un sucedáneo.
  • Triple ciego, significa que además de la “ceguera” del medico y del paciente aquel que evalúa los datos tampoco sabe que datos corresponden al placebo y cuales al fármaco verdadero.

El lector podrá observar que los controles para discriminar los efectos “verdaderos” de los efectos “falsos” son en la farmacología moderna esenciales a la hora de admitir que un fármaco determinado se venda en las farmacias, antes ha de demostrar que es más eficaz que el propio placebo. Lo que supone admitir a regañadientes que los placebos curan, en una u otra proporción según la dolencia que se trate, es evidente que algunas enfermedades como las emocionales son más susceptibles al placebo que el cáncer, efectivamente la depresión por ejemplo responde al placebo en un 60% lo que añade una dificultad a la investigación de nuevos antidepresivos..

Sin embargo esos mismos controles no nos han aportado hasta el momento una respuesta a la cuestión esencial: ¿Qué es el efecto placebo y cómo funciona?

Este conocimiento no es en absoluto baladí porque de conocerse este mecanismo podría utilizarse en la clínica práctica sin necesidad de utilizar fármacos caros o al menos poder disminuir sus dosis y evitar así los efectos secundarios, no cabe ninguna duda de que conocer mejor el efecto placebo tendría importantes consecuencias sobre nuestros modos de relacionarnos con los pacientes y de alguna manera nos abriría puertas de comprensión en algunos mecanismos de funcionamiento del sistema nervioso central: aquellos que de un modo incondicionado nos permiten anticipar una respuesta condicionada.

¿Es la respuesta al placebo un acto de sugestión, de creencia, de fe?

¿Y si fuera así, cómo podríamos aliarnos con esos mecanismos neurobiológicos subyacentes para ponerlos a trabajar en favor de la salud de nuestros pacientes?

La verdad es que en una sociedad como la nuestra que venera la autonomía y la eficiencia personal una buena respuesta al placebo es sentida casi siempre como una debilidad de carácter. A nadie le gustaría mejorar de sus dolencias con una pastilla de azúcar que no contiene ningún principio activo en su composición, la sugestión tiene mala prensa y es adjudicada a un carácter sobre el que puede influirse fácilmente, la sugestión no ha podido desmarcarse aun de una etiqueta fea: la histeria. Sugestión e histeria han ido de la mano demasiado tiempo para que las personas inteligentes y emancipadas de nuestro tiempo la encajen sin protestar. Y sin embargo la sugestión y la autosugestión no son marcadores de una mala salud mental sino más bien todo lo contrario: las personas normales y sanas mentalmente somos fácilmente sugestionables y autosugestionables, lo histérico, además, es lo más próximo a la normalidad y aunque los pacientes histéricos son usualmente muy sugestionables, no toda sugestibilidad es histérica sino una cualidad universal de nuestro cerebro poco desarrollada por nuestra mente y que podría tener efectos benefactores para la mayor parte de sufrimientos mentales a poco que nos entrenáramos para ello.

Creer en algo es desde luego una variable crítica, en este caso para responder a una determinada prescripción médica o al menos para seguirla. Es evidente que los consumidores de terapias alternativas responden mejor a las citadas terapias que aquellos que no las consumen. Se trata de un sesgo estadístico:-tautológico- aquellos que no creen en ellas no las consumen. Luego es un marcador de eficacia y además predice una buena repuesta: la creencia en algo multiplica sus efectos terapéuticos, algo que se opone a la ciencia pura y dura, el efecto de un antibiótico no depende de la creencia ni de la voluntad del sujeto de experimentación, sin embargo en psicofarmacología no hay antibióticos, es decir no disponemos de esa separación tan clara como existe en medicina interna o cualquier otra especialidad, en la investigación sobre el sistema nervioso central hay que contar siempre con el efecto placebo que viene de la palabra latina “complacer”.

Hay algo en el placebo de complacencia y la complacencia solo puede establecerse de una persona a otra.

¿Pero que tiene que ver la creencia del paciente con que se produzca un efecto beneficioso si el paciente no sabe ni tampoco el médico si lo que se está administrando es un fármaco o un placebo?

Los sujetos que forman parte de un grupo de investigación -por ejemplo de un antidepresivo- son objeto de una atención personalizada y pormenorizada. Son vistos a diario por sus terapeutas que registran la menor molestia, el menor cambio, la más mínima condición adversa para retirar el fármaco (o el placebo) al menor indicio. Es decir son objeto de atenciones especiales, más especiales que cualquier enfermo verdadero en cualquier consulta médica. Es evidente que esta atención especial tiene efectos terapéuticos por sí misma aunque esta variable no se computa en las investigaciones de nuevos fármacos, debe ser por eso que los fármacos en investigación prometen más de lo que demuestran cuando ya están en el mercado, sólo entonces solemos descubrir que no aportan nada a lo que ya teníamos en las farmacias pues los pacientes que lo toman ya no forman parte de ese grupo de elegidos que formaron parte del grupo control.

De manera que el placebo del grupo control es el hecho de estar sometido a experimentación, de pertenecer a ese grupo de control, lo que nos lleva a otra dimensión del problema: el placebo no solo se sustenta en un supuesto fármaco sino que se encuentra entre las variables de interaccion humanas de unas personas con otras.

Esto es precisamente lo que descubrió Mesmer, que el efecto de sus imanes no estaba en los imanes sino en su fe en los mismos, precisamente por eso a lo largo de su ejercicio profesional terminó por prescindir de los imanes y buscar una nueva explicación para su influencia sobre sus pacientes, el creyó que había descubierto algo nuevo y le llamó magnetismo animal, es verdad que era nuevo pero lo que había descubierto Mesmer es la influencia que unas personas tienen sobre otras: la sugestión. Aun hoy hay pseudoterapeutas que utilizan el metodo mesmérico o el hipnotismo en sus terapias alternativas con pacientes influenciables lo que nos lleva a la última de las variables que operan en el efecto placebo: la variable del terapeuta.

Los autores que se han dedicado a investigar el fenómeno de por qué la psicoterapia es eficaz (en ausencia de medicamentos reales), llegaron a finales del siglo pasado a una serie de consensos sobre el asunto:

  • Que la psicoterapia es igualmente de eficaz que los tratamientos médicos convencionales en una muestra aleatoria de pacientes con problemas mentales o emocionales.
  • Que la variable crítica de la psicoterapia no estaba en la técnica dado que orientaciones diferentes daban los mismos resultados.
  • Que las psicoterapias funcionan por cosas diferentes a las que sus defensores defienden.
  • Que las psicoterapias son más exitosas en un determinado grupo de pacientes y son ineficaces en otros, aquellos pacientes que tienen fácil verbalización, inteligentes, jóvenes, con un gran potencial de cambio y con gusto por el autoexamen, son los mejores candidatos para una psicoterapia. El potencial de cambio y el deseo del mismo son las variables criticas para el logro del cambio.
  • Que el sufrimiento mental no es la misma cosa que la enfermedad o los trastornos mentales reglados y que seguramente aquellos responden mejor que estos últimos.
  • Y que de entre todas la variable más importante de una terapia la personalidad de quien la imparte.

De todo lo anteriormente dicho se deduce que hay personas que hagan lo que hagan curarán o aliviarán más y mejor a sus pacientes que otros. Es verdad, hay personas que saben poca medicina y que tienen mucho éxito curativo, mientras que otras investidas de todos los honores científicos y académicos no saben curar un resfriado.

Este tipo de variables tampoco se encuentran computadas en los estudios doble-ciego, me refiero a la variable del terapeuta que en mi opinión es la variable de más peso si queremos averiguar alguna cosa sobre el placebo. En este sentido habría que decir ahora que existe un efecto placebo que se encuentra más allá del efecto placebo y que tiene un papel en la causación del placebo, ese más allá es el terapeuta aquel que administra el placebo o lo prescribe.

Si a esto unimos los avances neurobiológicos que demuestran que el efecto placebo estimula mismas zonas cerebrales que estimularía un fármaco genuino tenemos definidas los parámetros de la investigación para el futuro. Al parecer cualquier fármaco sea activo neurobiológicamente o no opera como un estimulo incondicionado (EI) o como un estimulo condicionado (EC). En el post que tiulé “Placebo y causalidad no lineal” hay una amplia explicación sobre el tema y tambien una hipótesis explicativa del por qué los medicamentos reales pueden tener efectos contrarios (paradójicos) a los que se esperaría de ellos.

La clave neurobiológica está en el fenómeno del condicionamiento y al parecer la anticipación que los humanos hacemos de los efectos de un medicamento o intervención médica sean verdaderas o falsas. Ambas remedan o plagian el mismo proceso cerebral que un fármaco eficaz provocaría por las mismas vías.

Esta misma acción podria ser reproducida por una interaccion personal con un terapeuta pero con una condición:

El sujeto tiene que creer que el terapeuta está haciendo algo con él, no vale el no hacer nada o hacerlo de mala gana o con una actitud administrativa o convencional. Con independencia de que lo que haga se corresponda con una acción real o consensuada por la comunidad cientifica, el sujeto tiene que estar al tanto de que se le está haciendo algo con independencia de que ese algo sea algo creencial para si mismo. Lo que viene a decir que más allá de la creencia del paciente el efecto placebo puede llegar a darse. Pero para eso es necesaria otra condición:

El terapeuta tiene que creer en lo que hace.

La fe del terapeuta en su técnica, su conocimiento o su teoría sobre la enfermedad es vital y será tanto más eficaz cuanto menos se aparte de los estandares o expectativas de la población que comparte una determinada mitología y creencias compartidas.

El terapeuta que cura posee estos rasgos de personalidad:

  • Fe inquebrantable en sí mismo.
  • Adherencia a una teoría del sufrimiento y el enfermar con independencia de que sea verdadera o falsa.
  • Optimismo terapéutico, el buen terapeuta trata igual a un moribundo que a una persona aquejada de problemas emocionales banales. No tiene miedo de la muerte y siempre está cerca de ese ultimo sufrimiento para aliviarlo sea como sea.
  • Su combate con la enfermedad está determinado por la compasión por aquel que sufre.
  • Generosidad y sensatez terapéutica: sabe reconocer lo incurable de lo manifiestamente mejorable. No se arredra jamás ante aquel enfermo que no responde y siempre plantea cambios en su estrategia terapéutica. Su misión no es siempre curar sino consolar y sobre todo acompañar al paciente en su proceso.
  • No se adjudica jamás los éxitos en su trabajo porque sabe que si lo hiciera tendría que adjudicarse también la responsabilidad por las recidivas de algunas enfermedades que cursan con remisiones parciales y a veces totales. Apela para explicar sus curaciones a la vix medicatrix, una especie de energía universal que impulsa a los enfermos hacia la sanación descrita o mejor invocada por Hipócrates.

Más allá del efecto placebo esta la causa-placebo, el terapeuta-placebo, que es lo mismo que decir el terapeuta que cura. ¿no tendríamos mucho que aprender de ellos aunque no publiquen en inglés?

13
Feb
08

El efecto placebo y la causalidad no lineal

El efecto es anterior a la causa.

Sigmund Freud

En el post anterior describí como los eventos psíquicos se encontraban enlazados entre si a través de dos formas bien conocidas: el enlace lineal que rige en el condicionamiento clásico y el enlace no lineal donde un efecto B incluye y excluye a la vez una causa A. En términos prácticos significa que B no es causa de A si entendemos la palabra “causa” en su sentido finalista. No es suficiente con que se de A para llegar a B, sino que hay algo más que se añade o se sustrae al hecho psíquico previo A para que se de una causa B.

placebo.jpg

Un ejemplo concreto de este tipo de causalidad lo tenemos cuando llegamos a un efecto B por razones que no están entre los efectos de A. Y un ejemplo más concreto de este tipo de fenómenos lo encontramos en el conocido efecto placebo cuyas complejidades van más allá de lo que entendemos por sugestión puesto que el efecto placebo remeda y plagia por asi decir los efectos de un fármaco genuino, una de las hipótesis para explicar este fenómeno está relacionado con la anticipación de las respuestas placenteras. Por ejemplo en relación con los farmacos antidepresivos (que son los mas estudiados en este sentido) sabemos que solo el 27% de sus efectos son debidos al propio efecto de la droga siendo al menos la mitad de sus respuestas positivas debidas al efecto placebo y siendo atribuible un 23% a un efecto inespecífico (Sapinstein, 1996), por esta razón algunos autores han planteado si los antidepresivos no serán farmacos antiestrés más que antidepresivos en sí mismos.

Ahora bien, la anticipación de una respuesta placentera es una secuencia que desdice la linealidad y que parece que opera hacia atrás, de forma retroactiva sobre el sistema que pretende excitar el propio fármaco en la via aferente. El fármaco operaría como un estimulo incondicionado (EI) si tiene una acción central determinada, en este caso un efecto antidepresivo pero el individuo va a hacer algo más que esperar a que se produzca el efecto: predecirá un efecto beneficioso o perjudicial (efecto nocebo) que es independiente del efecto objetivo del fármaco. Esta predicción-anticipación de un efecto beneficioso no es atribuible a la droga en sí sino que operaria como un estimulo condicionado (EC) que no tiene nada que ver con el efecto farmacológico pero llegaria al mismo punto: la mejoria subjetiva del humor, una respuesta condicionada (RC) que equivaldría a la respuesta incondicionada (RI) provocada por el medicamento que creemos que es un antidepresivo. Dicho de un modo más claro la creencia -esperanza en la mejoría- opera en otro lugar distinto a la del fármaco y además la potencia de su efecto es independiente de si estamos tomando un antidepresivo o un droga sin efecto alguno, sin embargo la respuesta condicionada y la incondicionada sumaran sus resultados una vez que el farmaco verdadero haya comenzado a hacer efecto, multiplicando la respuesta.

Un caso particular de este efecto placebo es el efecto paradójico de algunos fármacos: sucede cuando una droga concreta hace el efecto inverso al que cabría esperar de su acción farmacológica conocida: el efecto álgico de la morfina, la salivación de la atropina, la hipertermia del etanol o la bradicardia de la epinefrina. Este tipo de efectos inversos o en espejo nos han enseñado mucho acerca del efecto placebo. ¿Como explicar el efecto salivador de la atropina por ejemplo si la atropina tiene un efecto anticolinérgico en las sinapsis que induce la sequedad de boca?

La atropina provoca sequedad de boca sólo como estimulo incondicionado (EI) es decir solo cuando opera en la via aferente, allí donde hay receptores colinérgicos para recibirla y hospedarla, pero la atropina opera además en otros lugares. ¿Qué sucede cuando la atropina actua en la via eferente, alli donde no hay receptores colinérgicos con los que unirse? Lo que sucede alli es que la atropina opera como si fuera un estimulo condicionado (EC). Lo más común es que un estimulo condicionado sume su acción al estimulo incondicionado (EI) multiplicando los efectos corrientes de la droga. Asi:

EC+EI=RI+RC

En cualquier droga existe un efecto incondicionado y objetivo que es dependiente del efecto farmacológico de la misma pero tambien un efecto condicionado que no es atribuible a la misma y que generalmente potencia sus efectos y tambien sus efectos adversos.

Pero puede suceder que el efecto condicionado (EC) vaya en la dirección opuesta al efecto de la droga y que al final la respuesta condicionada supere a la incondicionada y se obtenga una respuesta contraria a la que cabría esperar. En este caso la hipersalivación. Podriamos afirmar en este caso que el efecto condicionado ha sido superior al efecto de la droga, usualmente esto sucede cuando el individuo anticipa este tipo de efectos o bien cuando la respuesta se ha condicionado, es decir cuando se ha enlazado a otros estimulos que hacen hipersalivar.

causalidad-no-lineal.jpg

Un estimulo se llama condicionado porque provoca respuestas condicionales es decir no existe una respuesta específica sino que es capaz de generar distintas repuestas segun otros estimulos que le sean contingentes en el tiempo. Por ejemplo el individuo que toma atropina puede asociar en su mente la toma de este fármaco con una impresión cualquiera por ejemplo con el zumo de limón. ¿Qué podría suceder en este caso?

En este caso el enlace atropina-jugo de limón podría hacer en la via eferente el efecto contrario al de la atropina manifestando los sintomas del zumo que se añadirian a las propias de la droga generando una respuesta condicionada opuesta. Asi:

EI+EC1+EC2=RC

Más claramente: el estimulo condicionado (limón+atropina en la via eferente) retroactua sobre la via aferente provocando una transformación de la misma en el sentido de que se impone al propio efecto del fármaco, pero no se trata de un efecto cualquiera sino su opuesto.

Esto nos da una idea acerca del poder de las respuestas condicionadas en virtud de los estimulos condicionados. El único problema que tenemos para aprender a utilizar mejor el efecto placebo es que las asociaciones y enlaces entre estimulos condicionados se hacen al azar y no nos es posible predecir qué estimulos condicionados se asocian con más frecuencia con los incondicionados o cómo las creencias modifican estos patrones de asociación.

21
Ene
08

De ratones y hombres

ratones-y-hombres.jpgDe ratones y hombres es una novela homónima de John Steinbeck que recientemente ha sido llevada al cine por Gary Sinise y protagonizada por el propio Sinise y John Malkovitch. Trata de las andanzas de un par de granujas de poca monta en su deambular en busca de trabajo en la época de la gran depresión y a través de ranchos de la America profunda. Lenny (John Malkovitch) es un retrasado mental que acaba como victima propiciatoria de un mundo donde la solidaridad no es más que una palabra subordinada a los intereses y a los prejuicios y que siempre acaba sucumbiendo a la maldad. Lenny es un poco el opuesto a Forrest Gump, aquel antihéroe delicioso llevado al cine por Robert Zemeckis y protagonizado por Tom Hawks. El aspecto transgresor de esta película es precisamente el destino de éxito que parece acompañar a Forrest Gump a pesar de ser un inocentón en contraste con las calamidades del resto de los personajes de la pelicula, personas normales por asi decir. En este sentido esta película es la contraportada, la antítesis del film más realístico de Sinise aunque no tan simpático: al fin y al cabo, es cierto, los ratones acaban siempre en la ratonera y los hombres que somos mucho más listos – a pesar de tener un cerebro muy parecido- somos más bestias y terminamos con los más débiles sin piedad. Esa suele ser la regla. Aunque es verdad que esta regla tiene sus excepciones, pues lo más sublime de los humanos viene siempre adosado a la ignominia.

En esta fotografia puede verse como el ratón tiene el mando al menos de mi ordenador.

pacomouse.jpg

Y lo cierto es que la ciencia va a veces también de eso, de lo sublime, uno de los hallazgos mayores de la conciencia humana junto con el arte. Y digo todo eso porque precisamente “De ratones y hombres” es tambien el titulo de una conferencia que el año pasado (2007) se pronunció en Barcelona a cargo de Eric Kandel, premio nobel de fisiologia en el 2000, que es además de eso, psiquiatra, biofisico y director de uno de los centros de neurobiología más importantes del mundo, el de Columbia.

Pues Kandel fue cocinero antes que fraile, es decir psicoanalista antes que neurobiólogo y se le nota. Se le nota que abandonó las especulaciones freudianas -aunque creyó en ellas- y cayó fascinado por la investigación y supongo que tambien por el dinero que se mueve a su alrededor, a pesar de que el propio Kandel aseguró que hubiera ganado más dinero si se hubiera dedicado a la psiquiatría privada que a la propia investigación. Argumento que siendo cierto está obsoleto pues es casi seguro que en el aqui y ahora ha dejado de serlo.

Aquellos que quieran ver el video (dividido en tres partes) del mayor genio que existe en estos momentos en el panorama psiquiátrico internacional pueden hacerlo aqui. Se trata de un video difícil de entender para todos aquellos que no estén acostumbrados a las curvas, estadisticas y gráficos, pero son interesantes tanto las conclusiones (lo que las ratas nos enseñan de nosotros mismos) como los comentarios del propio Kandel, un hombre sin duda singular.

En este post sobre ratones y hombres me he propuesto hacer algunos comentarios no tanto a la conferencia magistral dictada por Kandel sino al pensamiento dicotómico que sigue apresando a los investigadores de la mente y que parece no tener fin a pesar de que todos se muestran conformes en que hay que hacer un esfuerzo de integración, entre aquellos que investigan de abajo-arriba (bottom-up) es decir de la molécula a la conducta, de aquellos (psicólogos, psicoanalistas, antropólogos, sociólogos, psiquiatras) que investigan de arriba-abajo, es decir aquellos que vemos cómo es la realidad de nuestros pacientes y tratamos de encontrar una justificación para entender o explicar su conducta. Lo que solemos encontrarnos son razones psicologicas que no son neurobiológicas en si pero que son tambien razones de peso. ¿Es la psicologia una ciencia?

Se trata de un callejón sin salida, porque es muy poco probable que sin una teoria unificadora ambos investigadores se encuentren en algun lado. Hay una torre de Babel que divide y aisla a los unos de los otros, un muro de incomprensión y hasta una jerga distinta. A los clínicos nos interesa ayudar a las personas más allá de si existe o se supone una avería neurobiológica y a los neurobiólogos lo que les interesa es identificar circuitos que se encuentren implicados en una determinada patología. En teoria esos circuitos deben servir para curar enfermedades en las personas, pero lo cierto es que la distancia que hay de la molécula a una emoción humana -por ejemplo- es demasiado larga para ser recorrida por un ratón aunque sea corredor de fondo.

Y eso es precisamente la mente, un artefacto emergente del cerebro que no equivale pieza por pieza al cerebro, porque la mente pertenece más al campo de la cultura que al campo de lo biológico, puro y duro, puesto que la mente adulta no nace con el cerebro sino que va formándose, desarrollándose y desplegándose en contacto con el medio ambiente. Entre la mente y el cerebro sigue habiendo un agujero negro que parece tragarse todas las verdades, un hiato organopsiquico del que hablaban los antiguos. Un agujero negro que hace que las evidencias de los filósofos, psicoanalistas, sociólogos o psiquiatras no tengan correspondencia biológica, y un agujero que se traga los genes, las moléculas y los circuitos neuronales ante la evidencia de que algunas enfermedades mentales pueden darse sin evidencia de lesión neurobiológica alguna, ni herencia genética.

Los genes estan más para poner limites a lo que puede ser que para explicar todo lo que ha llegado a ser o dicho de otra manera: lo que es es eterno, lo que no es ni ha sido ni será (proverbio sufí)

Tomé algunas notas respecto a algunas frases de Kandel que me impactaron, una de ellas fue ésta: “La ciencia tiene que reducir una especulación filosofica -como la anterior- a una hipótesis demostrable. Eso es la ciencia. Estoy de acuerdo en que eso es la ciencia, pero ¿quien construye las hipotesis a verificar?¿Alguien se ha tomado la molestia de demostrar si la evidencia descubierta por Freud de que la depresión (la tristeza) inhibe la rabia, es una evidencia que podemos poner a prueba? ¿es o no verdad que en la depresión podemos encontrar una supresión de la rabia tal y como la medicina tradicional china viene teorizando desde hace miles de años?. Esta sería mi pregunta:

¿Es la supresión de la rabia una causa de la depresión?

Una pregunta que busca un neurobiólogo que la trascienda a verdad “cientifica”.

Otra cosa que dijo el profesor es que a la ciencia lo que le interesa es predecir. Con todos mis respetos yo diria que a la ciencia lo que le interesa es la verdad, la verdad de los cómos y los porqués. Por qué funcionan las cosas y cómo funcionan las cosas. La predicción es un paradigma menor de la ciencia y le puede interesar a un fabricante de jabones del mismo modo que le puede interesar a un sociologo electoral. ¿Quién ganará las próximas elecciones? o ¿será efectivo este detergente que hemos investigado para quitar las manchas de vino en la ropa?

Predecir es muy util en medicina, desde luego pero lo veo como algo secundario para un psiquiatra acostumbrado a trabajar en el terreno de lo inmaterial y donde cada sujeto en su individualidad es dificilmente reducible a una experiencia ratonil.

A mi lo que me gustaria es que los neurobiólogos diseñaran experimentos destinados a demostrar o explicar aquellas hipótesis sobre las “verdades” que ya sabemos pues de lo contrario nos podemos encontrar en que cuando la tecnologia lo permita no exista ninguna enfermedad psiquiátrica codificada por genes y si por la subjetividad, es decir por el trasiego psicológico de sentido que las personas construimos para habitar este mundo y hacerlo vivible.

Mientras tanto, ¿quien construye las preguntas que se ponen a prueba en los laboratorios?

Busquen el beneficio.

28
Oct
07

Contra Darwin

Antes de Darwin fue Copérnico y sobre todo Galileo Galilei los que se enfrentaron al prejuicio generalizado de que era la Tierra la que giraba alrededor del sol o de que la Tierra era plana, fueron declarados apóstatas, herejes, masacrados por los poderes fácticos de entonces. Pues la verdad no se abre paso a través de la ignorancia sino sobre todo a través del prejucicio, cuando no de un interés institucional: al poder medieval le interesaba que el universo fuera periférico y que la Tierra fuera el centro. Luego vino Darwin con la “teoria de la evolución” y más tarde Freud con su descubrimiento del inconsciente los que pusieron patas arriba el paradigma antropocéntrico de la naturaleza y el universo. Ahora tenemos otros ejemplos como los que defienden el “calentamiento global” y que son acusados por los politicos y las empresas contaminadoras de catastrofistas y de terroristas intelectuales.

Siempre es igual, la verdad es molesta y no siempre acaba imponiéndose al menos en el imaginario del público en general, asi y sólo asi podemos comprender la reactivación de las teorias creacionistas y que el darwinismo siga aun prohibido en algunas universidades de USA, por no hablar del psicoanálisis que sigue teniendo enemigos académicos en todo el mundo y a un sin fin de especialistas bien pagados dispuestos a demostrar que Freud en realidad era un obseso sexual, muy poco de fiar y menos digno de seguir y comprender.

Asi y todo estos exégetas de la creación o del conductismo feroz ahora ablandado por eso que ha venido en llamarse psicologia cognitivo-conductual, no han sido capaces de articular una nueva teoria que de cuenta de las verdades ocultas en la teoria psicoanalítica y que son tan intuitivas que cualquier persona detecta en sus semejantes sus signos elocuentes aunque no es tan fácil emplearlas en conocerse a si mismo: un mandato escrito en Delfos desde la antigüedad y que choca con muchos prejuicios bien instalados en la mentalidad del hombre actual demasiado ocupado en otros menesteres. La verdad ha caido en desgracia y el hombre individualmente hablando es el culpable que la mentira y la farsa dominen las expectativas racionales de la población, no es sólo el dinero y el poder quien tiene la culpa de los males del mundo sino tambien aquellos que persiguen esos bienes sin pararse a pensar ¿qué soy , quién soy , qué necesito?

El modelo bio-psico-social que propusiera Engel no ha pasado de ser una declaración de buenas intenciones, la investigación sigue el camino del dinero y hoy toda la investigación psiquiátrica está dedicada a encontrar nuevos fármacos de síntesis para el tratamiento de las psicosis y la depresión -un verdadero filón comercial-, por más que no sepamos aun ni una palabra de las mismas, entre otras cosas porque no hay un consenso universal y transcultural de qué cosa es una psicosis o una depresión.

Asi y todo las cosas parecen marchar y los discursos sobre la verdad pronto son acallados por los grandes lobbyes de la comunicación o por el poder de las universidades y de las prebendas en la investigación que privilegian unos conocimientos sobre otros y casi siempre en la dirección más organicista posible: aquella que promete un mayor beneficio.

Siempre hay quien acusa a la Iglesia católica de reaccionarismo ignorando por ejemplo que el Concilio Vaticano II ya dejó clara la postura de la Iglesia ante la evidencia de que el hombre y el mono habian tenido un antecesor común. Pero cuando la Iglesia cede ante una evidencia siempre habrá revisionistas, como Monseñor Léfevre que casi escinde la Iglesia francesa por un quitame allá una sotana o una misa en latín. Cuando quitas a un sacerdote aparecen tres o cuatro brujos, esa es una verdad usualmente ignorada por los “progres”.

Y si no me creen solo tienen que contemplar el video de este niño telepredicador que usa las técnicas de los politicos para impregnar de su “verdad” a un auditorio entregado y convencido de un prejuicio: Dios nos creó a su imagen y semejanza”, no hay pues evolución.

¡Y aun hay quien lo cree!

11
Oct
07

La conciencia y sus lastres

El ser humano es el resultado de la evolución natural y es probablemente la única conciencia que existe en el cosmos, ocupando la cúspide de la pirámide evolutiva en cuanto a complejidad de su sistema nervioso. Un sistema nervioso que sin ser el más grande de todos los conocidos (el delfín por ejemplo tiene un coeficiente de encefalización superior al del hombre) es el que mayores prestaciones puede desarrollar en la escala animal: todo parece indicar que la evolución tuvo que inventar sobre la marcha algún mecanismo que impidiera que el cerebro del hombre siguiera creciendo, algo que tuvo que pactar con las caderas de las hembras humanas que no podían seguir creciendo indefinidamente sin resultar un fardo inmanejable.

Una de las características sino la más importante de esta complejidad cerebral es la existencia de conciencia, es decir la capacidad recursiva de la mente, “saber que se sabe”, algo que los demás animales no poseen, aunque todos los sistemas nerviosos, aun los más primitivos tengan a su vez una mente. De manera que lo primero que hay que definir es ¿qué es la mente?. La definición que más me gusta de todas las que he leído se debe a Foley (2000). Para este autor la mente es un simulador de acciones. Y entre las simulaciones más importantes desde el punto de vista adaptativo del ser humano es evidente que averiguar lo que está pasando en la mente de otra persona es igualmente muy adaptativo sobre todo si se trata de un enemigo o un adversario. En el sentido de Foley la mente es un anticipador, un generador de expectativas. Los entes que poseen mentes, pues, son capaces de simular, representar, reproducir y dirigir un proyecto hacia el futuro, un proyecto intencional (Citado por V. Simón 2005 en Sanjuan ).

El hombre es pues , un arquitecto de símbolos, un ser tan inteligente que a veces puede enfermar de éxito. En efecto gran parte de los sufrimientos mentales se deben o son consecuencia de esta enorme capacidad para clasificar, planear, anticipar, engañar y autoengañarse con respecto a la realidad, si conciencia y realidad son inseparables es posible afirmar que después de todo el hombre puede transformar, modificar o inventar una realidad ilusoria a partir de las operaciones de su propia conciencia, algo que esta vedado al resto de los animales por lo siguiente:

  • · Ningún animal sabe que tiene una mente, y por supuesto ignora que sus congéneres también la tienen. Para un animal macho el prójimo se limita a dos posibilidades: o es una hembra o es un intruso. Si no se enfrenta con ellos es porque sabe que sus congéneres tienen cierta tendencia a devolver los golpes. Ningún animal tiene una teoría sobre la mente (ToM) y por supuesto carece de metacognición.
  • · Ningún animal sabe que es finito y que morirá, es incapaz de anticipar su propia muerte por lo que el suicidio animal es una extrapolación de lo que sucede en humanos. Algunos animales en un entorno de desesperación puede parecer que se suicidan cuando solo están tratando de huir alocadamente. Para suicidarse hace falta ser capaz de anticipar cognitivamente la propia muerte, algo que sólo podemos hacer los humanos.
  • · Ningún animal aprende lo suficiente como para burlar o enfrentarse a su propio instinto. Ningún aprendizaje hará que una hembra cohabite con un macho fuera del estro o que se emborrache con alcohol, un potente aversivo instintivo en toda la escala animal. Dicho de otra manera la capacidad de aprendizaje es inversamente proporcional a la fortaleza del instinto.

En el hombre, esta capacidad de anticipación le confiere enormes ventajas con respecto a los animales, prever por donde pasarán, que harán y predecir las respuestas de sus presas, es sin duda una ventaja para el cazador-recolector pero también tiene un alto coste: para empezar puede disparar aquellos mecanismo de alarma preformados (lucha-huida) en los animales a partir de errores del procesamiento de la información. Por último esta capacidad va asociada a la creación o invención de peligros que nunca existieron. Hasta tal punto esto es cierto que en los humanos se nos ha hecho necesario crear una palabra nueva que sea distinta al miedo o pánico que presentan los animales y que propicia una reacción de lucha o huida. En los humanos hablamos de ansiedad, algo mucho más elaborado que el miedo y que no siempre se zanja con huir o luchar porque siempre se da en situaciones donde no hay depredador alguno. Podemos decir que la ansiedad es una señal de alarma ancestral que se activa a partir de errores en el reconocimiento de alguna amenaza interna o externa por parte del sujeto. Esta amenaza puede resumirse en una palabra: la ansiedad se produce cuando el sujeto percibe que están en peligro sus fuentes o entornos de seguridad, algo absolutamente abstracto pero que seguramente engloba a todos los peligros percibidos por un humano, incluyendo los imaginarios.

Sin embargo hay que hacer notar que esta capacidad de abstracción ha sido muy ventajosa para los humanos y por eso ha sufrido una selección positiva en nuestro código genético. La primera ventaja que se ha señalado con respecto a ella es la de anticiparse a las fieras que compartían con nuestros ancestros un mismo nicho ecológico, pero la segunda y más importante aun es la capacidad de discriminar a la propia fiera de su representación: así un día un homínido al encontrarse con la huella de un leopardo en el suelo y discriminar que “la huella no es el leopardo” pudo aprender a inhibir la reacción hormonal de alarma, lo que le dio un poder suplementario sobre la fiera, mucho mayor cuando aprendió a dibujarla en sus cuevas como una manera mágica de invocarla para nuevas cacerías o para exorcizar el temor que le producían.

Casi todas las enfermedades mentales son características de la especie humana, y de la capacidad recursiva y simbolizadora de la mente humana, así la ansiedad es una alarma que salta cuando no debiera, el TOC (trastorno obsesivo-compulsivo) supone hacerse un lío con las propias ideas y la paranoia, un defecto de la teoría de la mente acerca de las intenciones de los demás, pero algunas de ellas, como la esquizofrenia, se relacionan seguramente con la propia hominización- y la aparición del lenguaje.

Que el lenguaje supuso un hito en la hominización, no cabe duda alguna, aunque surgió como señalización y esta función ya se encuentra presente en muchos animales, la complejidad que adquirió el lenguaje en los humanos se debió probablemente a una mutación tan antigua como data el precursor de los linajes del hombre y el chimpancé. Esta mutación genética está vinculada a dos clases de hechos: la lateralización hemisférica y el crecimiento y señalización de un camino en el citoesqueleto de la glia que informe hacia donde tienen que crecer determinadas neuronas piramidales hasta encontrar la corteza cerebral. Ambos caminos están llenos de obstáculos y son probablemente la causa de disturbios o enfermedades genéticas, entre otras, de la propia esquizofrenia (el lector interesado puede consultar el articulo. “El extraño caso del Sr Broca”).

En la esquizofrenia hemos observado que los acontecimientos vitales son a menudo banales. Cualquier exigencia del ambiente puede desencadenar un episodio en una persona vulnerable a esta enfermedad. Aunque determinadas condiciones como el uso o abuso de drogas puedan estar relacionadas con ella, el modelo genética-ambiente parece venirse abajo con la esquizofrenia dado que lo que parece es que cualquier evento irrelevante puede desencadenar un episodio. Los estudios, una decepción sentimental, el embarazo no deseado o la critica de los padres a un proyecto determinado puede hacer aparecer un episodio, no hace falta buscar eventos traumáticos o relevantes entre los antecedentes de los esquizofrénicos. Lo único que sabemos es que la ciudad parece sentar mal a los preesquizofrénicos y que ser hombre y soltero son variables de mal pronóstico pero probablemente porque interfiere en los planes reproductivos o en la simple cooperación de una pareja, en este sentido el mal pronóstico de los esquizofrénicos parece depender de su estado civil y de su incapacidad para conservar sus apoyos sociales o sus redes simbólicas. La razón última de este mal pronóstico es genética, probablemente la esquizofrenia está causada por un grupo de genes que tienen relación con el proceso de hominización, el tamaño del cerebro, la expresión plástica de algunos factores neutróficos sin descartar que tengan alguna influencia otros genes comunes a otras enfermedades como determinados polimorfismo en el 5-HTT o en los genes que regulan la expresión de la dopamina como el COMT.

LO TRAUMÁTICO

Debemos a Freud la primera conceptualización acerca de que los acontecimientos de la infancia pueden causar disturbios emocionales en los adultos. Aunque en un principio Freud generalizó el antecedente frecuente o usual del traumatismo infantil a la etiología común de las neurosis, más tarde rectificó ante su optimismo inicial. No es extraño que Freud fuera victima de un espejismo clínico dado que lo que veía en su consulta privada no eran otra cosa sino trastornos histéricos de jovencitas abusadas de una forma u otra por sus familiares. El antecedente de abuso sexual era común en la época de Freud y es aún una lacra que parece no tener fin. Hoy es posible afirmar que cerca del 12 % de la población general ha sufrido abusos sexuales por parte de algún adulto durante su infancia y si esta muestra se extendiera a los pacientes psiquiátricos su numero se incrementaría.

Usualmente se define lo traumático como aquel acontecimiento pasado o reciente, que es catastrófico, es decir que por si mismo causaría síntomas psiquiátricos a una mayoría de personas. Una catástrofe natural, un atentado terrorista, el presenciar un crimen, ser atacado con confrontación armada por parte de un agresor, una violación, un accidente con varios muertos en la propia familia son ejemplos de traumatismo catastrófico, y se supone que todas las personas que han tenido esta experiencia sufrirán algún trastorno mental, usualmente el que conocemos como trastorno por estrés postraumático (TEPT) con independencia de su genotipo. Contrariamente pues al caso de la esquizofrenia, estamos frente a una enfermedad que inevitablemente se producirá con independencia de nuestro patrimonio genético. Por supuesto no es estrés postraumático, el que a uno se le muera el loro, la proximidad de la navidad, el no aprobar unas oposiciones o cualquier otra adversidad de la vida. No quiero decir con eso que estas contrariedades no puedan causar síntomas psíquicos, quiero decir que no son en ningún caso un TEPT. Tampoco son TEPT actual las cosas que nos pasaron de pequeños, si una adulta sufrió abusos sexuales y luego siguió adelante aparentemente sin dejar ninguna secuela, se tratará de un antecedente a valorar pero no es un TEPT.

Los abusos infantiles se han relacionado con un sin fin de condiciones clínicas en el adulto, hoy sabemos que al menos en dos circunstancias aquellos abusos pueden tomar una determinada forma clínica, me refiero al caso de la bulimia y al caso del trastorno limite de la personalidad (TLP). Ambas condiciones clínicas se encuentran además emparentadas por relaciones de comorbilidad: cerca del 40% de bulímicas presentan un trastorno limite de personalidad u otro del cluster B. Algunos autores consideran al TLP como una forma menor de TEPT y a la bulimia como un epifenómeno de la impulsividad que puede explicarse mejor como más tarde veremos a partir de los gatillos dopaminérgicos (un aprendizaje mórbido). Si a esto unimos que gran parte de las bulímicas tienen antecedentes de alcoholismo en su familia (usualmente el padre) y además tienen el antecedente de haber sufrido abusos por parte de un adulto, tenemos servido el cóctel que hace indistingibles los tres diagnósticos al menos desde el punto de vista del fenotipo recortado. Nuestra opinión actual es que los tres síndromes se encuentran emparentados de alguna manera y mi opinión personal es que se encuentran relacionados otra vez a partir de la serotonina, aun sin descartar otros mecanismo implicados, entre ellos el aprendizaje.

Se conocen veinte receptores para la serotonina, cada uno de ellos con una función especifica en el organismo humano, aunque los más importantes son el 5-HTT1A y el 5-HTT2A y sabemos además que los fármacos antieméticos (Primperan, Motilium, Ondasetron) son antagonistas de la dopamina y la serotonina y más concretamente del receptor 5-HTT3, y además sabemos también que estos receptores están relacionados con los síntomas negativos de la esquizofrenia y que acompañan a los D2 en toda la vía dopaminérgica mesolímbica y que los 5-HTT2A inhiben el efecto del antagonismo D2 . Pero sabemos además otras cosas muy interesantes, me refiero al efecto de los psicodislépticos sobre el cerebro. A raíz de las experiencias con LSD Hoffman y otros autores se dieron cuenta de que a pesar de que un primer momento se intentó basar el estudio de la esquizofrenia en esta psicosis experimental, los cuadros psicóticos inducidos por LSD eran bastante diferentes a los cuadros psicóticos esquizofrénicos espontáneos, se diferenciaban clínicamente de forma significativa: por ejemplo producían alucinaciones visuales en lugar de auditivas, podían producir visiones extáticas, de contenido agradable, al revés de la esquizofrenia cuyos contenidos son siempre amenazantes o terroríficos. Su efecto se perdía al cabo de unas horas, mientras que un episodio esquizofrénico, aun el más leve se mantiene algunas semanas. Además provocan sinestesias, un curioso síntoma que consiste en que un estimulo es percibido por un receptor especializado en otra función, por ejemplo un sonido es percibido como color, y un aroma, como táctil. Además producen una extraña secuela muy común en el TEPT, me refiero a los flashbacks, una especie de reminiscencias de contenidos vividos que no han sido adecuadamente digeridos, hoy diríamos, material traumático, lo que vuelve es siempre algo relacionado con lo traumático, incluso en sueños. Desde el punto de vista psicopatológico el cuadro provocado por la LSD es un síndrome delirante alucinatorio o dicho en terminología francesa un estado onírico, similar al de los sueños, algo muy parecido a lo que sucede en el shock provocado por un TEPT reciente o por una descompensación a largo plazo dentro de la evolución del TEPT.

Dicho de otro modo, existe una relación entre los sueños y su función reguladora, los antecedentes traumáticos, el TEPT, el trastorno limite de la personalidad y la intoxicación por LSD (y otras drogas similares) Su mecanismo de acción parece estar relacionada con la presencia y sobrecarga de serotonina en las sinapsis mesolímbicas y uno de los receptores implicados en esta sintomatología parece el 5-HTT2A. La consecuencia inmediata que se deriva de ello es que probablemente lo traumático sea procesado como sueños que no pudieron ser soñados.

Hoy sabemos que tanto el abuso sexual en la infancia como el abuso físico, y el maltrato causan problemas psiquiátricos en los adultos y estamos cerca de considerar incluso que la repetición constante de estos acontecimientos puede a largo plazo resultar tan perturbador como el estrés catastrófico propiamente dicho. Algunos autores se cuestionan si el TEPT puede ser diferido en el tiempo, pero todos estamos convencidos de que existe un mecanismo común entre las entidades que anteriormente cité y la función fisiológica del sueño. También estamos persuadidos de que determinados acontecimientos vitales sucedidos en la infancia quedan grabados de una manera definitiva en el cerebro y se muestran resistentes a la extinción.

17
Feb
07

Kava-kava (Piper Meristhycum)

El Kava-kava es una planta de la familia de la pimienta y de origen indonesio y más concretamente de las islas Fiji donde su cultivo es endémico. De sus hojas se extrae -en el folklore de aquel lugar- un brebaje embriagante del que tenemos noticia desde el desembarco del capitán Cook en las islas Sandwich.
Desde el punto de vista farmacológico su actividad psicoactiva está mediada por las kava-pironas o kavo-lactonas, unas sustancias no nitrogenadas que no son, por tanto, alcaloides. En Fiji, donde no conocían el alcohol etílico se utiilizó en ceremonias y rituales festivos, aunque no en rituales mágicos o espirituales, aprovechándose de su efecto estimulante. Al parecer en todo el pacifico se utilizan estas plantas del genero “piper” para ceremoniales relacionados con lo festivo o lo lúdico, algo así a lo que los indios americanos hacían con el tabaco.
El interés actual por la Kava, procede de dos clases de ideas: los que creen que se trata de una sustancia psicoactiva y enteogénica y los que creen que el Kava es un sedante. En Europa, aunque no en España, el kava se encuentra comercializado y se vende como ansiolitico, aunque mi opinión es que no es exactamente un ansiolitico.
Existen extractos de plantas cuyos efectos son tan paradójicos que son imposibles de clasificar, probablemente por la enorme cantidad de principios activos que existen en su composición, con todo se cree que es la meristicina la responsable de su actividad farmacológica, pero existen otros autores que nombran hasta 20 distintos principios activos en la planta.
El kava-kava es una planta legal a la que oficialmente no se le reconoce actividad psicoactiva alguna, al menos de tipo psicodisléptico, aunque hay autores que piensan que su efecto es -aunque más débil- muy parecido a la LSD, como siempre sucede con estos compuestos es difícil precisar la dosis y la pureza en principios activos de los extractos secos de la planta.
La he probado a dosis de 250 mg de extracto seco y no me da la impresión de que a estas dosis tenga efecto alguno tranquilizante, se trata más bien de un estimulante suave y placido. No induce actividad mental asociativa, aunque si algo de hiperactividad mental, tampoco mejora las funciones cognitivas, aunque en oposición no provoca trastornos perceptivos, al menos en la dosis en que la tomé, lo que me hace pensar en la gran cantidad de mitología adherida a determinados compuestos de esta clase. Se ha descrito un efecto sedante y ansiolitico, por su fijación al complejo GABA en un lugar distinto a las benzodiacepinas, euforizante y análgesico. Lo más interesante es que esta acción analgesica se produce en algun sistema distinto al opiaceo, puesto que la naltrexona no interfiere con este efecto analgesico, lo que puede explicarse por una acción aun desconocida sobre el neuropetido P. El kava en este sentido operaria de una forma parecida a los relajantes musculares y estaría indicado en las contracturas musculares y quizá también en la fibromialgia, sin los efectos secundarios de estos compuestos sinteticos tipo Myolastan o Sirdalud.
Si tuviera que compararla con algo conocido diría que el kava es un carajillo-depot en cuanto a su efecto sobre el cerebro. Carajillo por esa mezcla estimulante-sedante que el café y el alcohol provocan y depot, porque sus efectos duraron mas de 8 horas. No afecta a los movimientos coordinados necesarios para la conducción de automóviles o maquinas y puede tratarse efectivamente de una alternativa pagana al alcohol como dicen muchos de sus defensores. Sus indicaciones se circunscriben all tratamiento de la ansiedad que como es conocido en estas sustancias no está avalado por ningún estudio serio. Por cierto que si lo que predomina es el efecto estimulante el kava interfiere en el sueño como me pasó a mi. La sintomatología se parecía mucho a haberme tomado un café antes de acostarme y con muchos ensueños fragmentados.
No carece en absoluto de toxicidad. Se ha descrito una dermopatía pelagrosa llamada en las islas Fiji. kani-kani y que se debe a la interferencia del abuso del kava en el metabolismo del colesterol. Al parecer esta dermopatía es muy parecida a la que producía la pelagra y su mecanismo está relacionado con la carencia crónica en abusadores de la vit B3 o niacida.
Interfiere con el alcohol, naturalmente, lo que aumenta su toxicidad.
De su toxicidad conocida recientemente pueden inferirse también sus propiedades homeopaticas, es posible que el Piper Meristhycum pueda usarse como tratamiento de las dermatosis palmo-plantares.
En mi opinión el kava carece de acción enteogénica alguna En España puede conseguirse mediante formula magistral, pero en el resto de Europa está comercializado y es empleado en el pánico, trastorno de ansiedad generalizada y contracturas musculares.
17
Feb
07

Por qué el Viagra es ineficaz en las mujeres

Pfizer acaba de anunciar la suspensión de un estudio que ha implicado a cerca de 3000 mujeres para demostrar que su producto estrella: el sildenafilo (Viagra) o al menos una molécula derivada del mismo podría ser eficaz en las disfunciones sexuales de la mujer del mismo modo que ha resultado eficaz en el tratamiento de las disfunciones sexuales del varón. El estudio ha concluido sin ninguna prueba de que el Viagra supusiera ningún beneficio para las féminas a pesar de resultar igual de vasodilatador que en los hombres y tan eficaz para revertir la disfunción sexual cuando es consecuencia de psicofármacos como los ISRS.

Las razones de este fracaso, dicen, hay que buscarlas en la psicología femenina, y ya anuncian que para la próxima experimentación buscarán la participación de sexólogos y psicólogos especialistas en psicología de la mujer. Y la verdad es que la razón de este fracaso hay que buscarla no tanto en la psicologia sino en la embriologia.
La sexuación del cerebro del feto comienza muy tenpranamente y se realiza a partir de la testosterona de los testiculos del feto (si es varón) y de la testosterona del ovario de la madre. Lo curioso de la sexuación cerebral es que acaece no a consecuencia de la testosterona, sino del estradiol, un metabolito de la testosterona que diferencia determinadas estructuras cerebrales como las vomeronasales que se han demostrado correlacionan con la sexuación del cerebro fetal, concretamente con la conducta de busqueda sexual en el adulto, esta estructura permanece indiferenciada en la mujer. Es el estradiol -principal hormona femenina- la que paradójicamente viriliza el cerebro del feto varón y es la ausencia de eficacia del estradiol (por una inhibición dimórfica de la aromatasa) la que determina un cerebro hembra con las diferencias ya conocidas y que no voy a nombrar en este momento.
A nivel periférico una de las consecuencias de este dimorfismo sexual es la acción de la testosterona y su metabolito el estradiol en el crecimiento de las neuronas de la medula espinal que inervan el músculo bulbo-cavernoso. Como se sabe este musculo (y sus fibras) son las responsables de la erección y de un efecto relevante en el varón a través del musculo elevador del ano, que contrae la próstata y facilita la extravasación del semen. En la mujer los mismos mecanismos que inhiben el desarrollo del organo del vomer, son los responsables de la muerte neuronal selectiva de las neuronas del bulvo-cavernoso.
Dicho de una manera más clara: la inervación del bulvo-cavernoso carece de importancia en el placer sexual de la mujer, mientras que resulta necesario para la erección y por tanto para la eyaculación y el placer sexual en el hombre. Traducido al lenguaje común significa que en el hombre el placer sexual tiene que ver de un modo preferencial con estimulos periféricos que sólos bastan para poner a punto la maquinaria hidraulica necesaria para la erección y eyaculación incluso en ausencia de deseo. Pareciera como si la evolución hubiera priorizado la erección y la eyaculación sobre cualquier otra consideración. No es de extrañar porque si a primera vista parece como si el orgasmo femenino fuera algo.superfluo, solo pensando en que sin erección y eyaculación la reproducción seria imposible podremos entender porque los mecanismos selectivos operaron sobre todo preservando el placer del varón.
Efectivamente el placer de la mujer es superfluo para la reproducción, mientras que el placer del varón es absolutamente necesario para asegurar los movimientos coordinados que forman parte esencial del coito. La selección natural operó además enormes influencias en el cerebro del varón (del macho) a fin de asegurar la perpetuación de la especie por medio de la repetición del acto. El deseo sexual del varón es predominantemente visual, mientras que el placer femenino está ligado a una miriada de factores secundarios vinculados como en aquél a la reproducción.
En mi opinión esta es la razón fundamental por la que el sidefanilo (Viagra) es eficaz en el varón al favorecer la vasodilatación a través de NO (oxido nitrico) y engrasando la circuiteria que hace posible el mecanismo, mientras que en la mujer que tiene una reactividad disminuida a nivel del bulbo-cavernoso esta acción carece de la menor importancia en tanto que los estimulos periféricos nada tienen que ver con el deseo sexual femenino.
Sin implicar el sistema dopaminérgico (el sistema de recompensa) es poco probable que ningún fármaco influya en la respuesta sexual de la mujer, sin embargo algunos medicamentos con efecto a este nivel como la apomorfina parece que también tienen un efecto positivo sobre la sexualidad del varón y poca o nula en la mujer, lo que vuelve a dejar el tema de la respuesta sexual femenina en el impasse que ya reconciamos: que la respuesta sexual del hombre es mucho mas simple y mecánica que en la mujer, donde parecen intervenir tal cantidad de factores que parece por el momento imposible de reducir a la toma de una pildora.




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