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07
Jun
09

El amor: ¿realidad o creencia?

"Amor es..."

"Amor es..."

Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.”

(A. de Saint-Exupery)

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“La medida del amor es amar sin medida”

(San Agustín)

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“Es mi amado para mí y yo soy para mi amado”

(Santa Teresa)

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Desde que el ser humano empezó a plantearse preguntas de calado, una incertidumbre le ha consumido tanta o quizá más energía que el conocido enigma ¿de dónde vengo y adónde voy?, y es:

¿Me ama o no me ama?margarita-1

Los Beatles ya sabían que “All you need is love, love” del mismo modo que lo saben psicólogos y tarotistas a cuyas consultas acuden ingentes cantidades de seres acuciados por la imperiosa necesidad –a veces bajo la fachada de otras problemáticas- de saber si son amados, o por la sospecha de que no lo son suficiente.

A veces también para saber si ellos o ellas aman a su vez genuinamente.

Pero ¿cómo saber si nos aman suficiente o del modo que deseamos nosotros? (“No, si me quiere… a su manera”) ¿Cómo medirlo? ¿Por qué no se ha inventado el amorómetro, si ya sabemos que la oxitocina y la dopamina se alteran al enamorarnos y que el amor al parecer aumenta la longitud de la vida y el brillo de la piel? ¿Qué hacer si fortuitamente llegamos a la conclusión de que no somos amados tanto como creemos merecer, o no del modo que esperábamos? ¿Cómo saber si se trata de amor, de necesidad o de interés por algún beneficio?

El amorómetro de momento no se ha inventado, pero sí se ha inventado una báscula intuitiva, que es el método que utilizamos comunmente: ¿cuánto gano/pierdo yo en una relación amorosa? ¿qué doy o aporto y qué recibo o me es aportado? O, como dice una amiga mía: ¿me compensa o no me compensa?

Aunque la tecnología actual no haya inventado aún un aparato así, al menos en los últimos tiempos los estudiosos de la mente han aportado interesantes descubrimientos acerca de ella que amplían cada vez más nuestra posibilidad de comprender qué ocurre y porqué, cuando somos felices víctimas de ese misterio que nos acerca un poco más a lo trascendental. Desde El Banquete de Platón hasta nuestros días, sobre Eros se ha escrito tanto como sobre gustos pero, si bien no existe aún un consenso generalizado, sí se va estrechando cada vez más el círculo que lo acerca un poco más al terreno de lo comprensible. Quizá algún día la ciencia que estudia los sentimientos y las emociones (vean esta interesante entrevista a Antonio Damasio, un brillante neurólogo investigador de los sentimientos) englobe también, como viene haciendo uno a uno, este otro gran misterio capaz de consumirnos tanta energía y de provocarnos tanta dicha o tanto sufrimiento: el amor.

Hay quien opina que el amor es un invento de la Revolución Industrial –pulido casi a continuación por el movimiento romántico-, una estrategia para generar en la mujer (que hasta entonces era entregada por el padre a cualquier lugareño a cambio de un par de ovejas) el sueño de un príncipe azul mucho más a su gusto que cuando no era nada, con el cual aparejarse y asegurar, como consecuencia indirecta, un aumento de la descendencia que subsanara a medio y largo plazo la falta de mano de obra debida a las pestes y hambrunas de la época. Simultáneamente eran necesarias parejas que emigraran a las fabricas casi siempre ubicadas en los guettos de las ciudades; el amor romántico era pues un engaño para sujetos desubicados y trashumantes.

Sin embargo, para Desmond Morris (El Mono Desnudo) el amor habría surgido ya desde que nos convertimos en cazadores-recolectores en el Neolítico, a consecuencia de la necesidad de que los varones hubieran de dejar a la hembra sola en la cueva cuando se ausentaban para ir a cazar: se hizo necesario algo que hiciera más resistente el vínculo monogámico y permitiera cierta tranquilidad al cazador en el sentido de que la hembra que dejaba atrás no quedaba a merced de otros seductores, no fuera que a su regreso acabara compartiendo con una infiel el ciervo que tantas vicisitudes les costó conseguir (con el subsiguiente riesgo de acabar alimentando a retoños que no eran suyos y que no llevaban sus genes).

De modo parecido a la inteligencia, la cual hace poco pasó de ser contemplada como concepto monográfico a una suma de factores (memoria, velocidad de proceso de datos, creatividad, empatía, etc.), en el amor quizá ocurra en breve algo similar. Por ejemplo, Eduard Punset opina que el amor vendría a ser una especie de conglomerado hecho de apego personal, inversión parental o familiar y sexualidad, todo ello dentro del turbulento caldo de cultivo del  entorno. Dice Punset que siete son los años que dura de media el estado amoroso pues siete son también, casualmente, los años que tarda la cría del humano en adquirir una mínima independencia de los cuidados repartidos de la pareja. La cuestión es ¿cuánta carga evolutiva llevamos aún sobre nuestros hombros, o –planteado a la inversa- cuánto han cambiado las cosas desde entonces? Y por otro lado ¿qué ocurre con el amor sin finalidad reproductiva? ¿es otro genoma-lag?

Pues estas teorías explicarían el vínculo del matrimonio pero no el amor en sí, que, como todos sabemos, no siempre son aristas del mismo poliedro.

Para algunos místicos, por su parte, el amor hombre-mujer sería una especie de sucedáneo o herramienta de otro amor: el amor a Dios, a lo trascendente. Una especie de adiestramiento teñido del goce de la sexualidad como anticipo del otro o, si lo prefieren, una estación de paso en clave dual en nuestro viaje hacia un amor cósmico o expansionador de la conciencia. En cualquiera de sus versiones, el amor exige renuncia y sacrificio, y llega a ser tan inefable que Santa Teresa no duda en asociarlo sin ambages a lo más terrible: la muerte:

“Vivo ya fuera de mí después que muero de amor”

La muerte de una parte del propio ser que en el sufismo –no exento del matiz amor-ternura- se denomina aniquilamiento, una metáfora que los más pragmáticos explican como la cesión de soberanía que deben hacer ambas partes para acoplarse del modo más perfecto posible.

Es curioso que fueran las filosofías orientales (sufismo, hinduismo, tantra) las que permitieran e incluso alentaran el amor hombre-mujer, no sólo como un goce descaradamente compatible con el amor sagrado sino como una vía hacia él, mientras que las religiones monoteistas programaran a decenas de generaciones para etiquetar como pecado toda manifestación amorosa que no se ciñera a sus preceptos.

Al margen de todas estas controversias, es innegable que el amor encierra en su esencia un anhelo fusional, algo que, sea cual sea su naturaleza, va más allá de la razón y del intelecto. Anhelo de fusión cuyo origen se pierde en las tinieblas y que Punset explica así en esta entrevista.

¿Cómo congeniar toda esta macedonia de ingredientes cuando además, gracias a los descubrimientos antes citados relativos a esta prodigiosa caja de Pandora que es la mente humana, también se sabe cada día más sobre el decisivo mecanismo de las creencias? ¿Será el amor el cemento o coagulante entre lo evolutivo y lo poético, la pulsión fusional y la pragmática, la pasión y la paciencia, el programa reproductivo y el ansia de lo trascendental, lo instintivo y lo sagrado?

Parece cada vez más incontestable que la realidad está modulada por la mente que la percibe. Se podría decir que existe un filtro osmótico que media entre la realidad de ahí fuera y la que somos capaces de explicarnos a nosotros mismos en el tibio pero fangoso terreno de nuestra intimidad. Según los conocimientos más recientes de los expertos en el mecanismo de la percepción, parece evidente que llevamos en la sangre una tendencia difícilmente soslayable a construir una gran porción de la realidad a nuestra medida de tal modo que “se ajuste” a nuestra creencia previa, de una forma parecida al mecanismo que nos hace Dibujo“ver” un círculo donde solamente hay una serie de puntos distanciados entre sí en forma de círculo, un fenómeno ilusorio que se debe a que el cerebro rellena lo que falta (casi instantáneamente) para que lo percibido se “ajuste” a nuestra concepción creencial previa (en este ejemplo, el conocimiento previo al cual ajustamos lo que “vemos” sería la forma de un círculo). La abstracción como solución de urgencia para salvar distancias demasiado grandes. En otras palabras: las ilusiones ópticas tienen su razón de ser en la necesidad de que dos realidades se acoplen entre sí (la subjetiva -patrimonio exclusivo de la memoria- y la percibida, a la que, por siempre novedosa e inesperada, poco le importan nuestras experiencias previas). Si hemos de tener en cuenta estos hechos, entonces el amor podría ser un producto de nuestra imaginación, una hipótesis.

Esto naturalmente complica las cosas aún más si cabe, pues, si pretendemos ser más honestos que soberbios, estos hechos nos impiden a su vez obviar disyuntivas como ésta: ¿será que amamos o que creemos amar? ¿Amamos por un mandato ancestral o porque en cierto momento creimos que ya era hora de amar y acoplamos nuestra conducta en consecuencia?

Una tendencia aristotélica de pensar en términos de causa-efecto en sentido descendente se contrapone a transgredir de abajo arriba lo que nos han enseñado (y en lo que sólo por ello tendemos tercamente a creer y a defender a ultranza). Existe un método de resolver ecuaciones matemáticas por el cual primero se presupone unos valores a las incógnitas de la ecuación yendo después “hacia atrás” para comprobar su veracidad. En este otro caso se trataría de plantearse si no actuaremos también en el amor en una forma parecida: “me lo creo y después amo” y no “amo y luego me lo creo” (como creíamos) pegándose una a la otra de tal manera que acabará siendo imposible distinguirlas. Después de todo, el tiempo es reversible, otro constructo o carril mental por el que discurren nuestras certidumbres pero vulnerable a ser retorcido como una cinta de Moebius.

Pero retorcer la lógica impone cierta zozobra a nuestra certidumbre: en el tema que nos ocupa, podríamos llegar a la conclusión de que el amor como tal no existe sino la creencia del amor, a la que sigue la actuación congruente para que todo nos siga encajando. Y esa conducta, a su vez, nos consolida en nuestra creencia… en un círculo recursivo.

¿Por qué esa manía crónica de ajustar o encajar contínuamente la realidad a lo percibido o creído de antemano? Quizá porque en nuestro fuero interno nos molesta bastante que la realidad subjetiva no acabe de coincidir con los esquemas que preconcebimos ni recordamos ya cuándo. El abismo que las separa nos produce vértigo porque los abismos siempre dan vértigo a quien no tiene alas y solemos interpretar los desajustes en términos de “no tener la razón”. Y a los humanos nos encanta tenerla aunque sea con nosotros mismos. “Si los hechos no se adecúan a la teoría, tanto peor para ellos” dijo irónicamente Hegel (Watzlawick, 1989).

Quizá los más osados podrían plantearse, entonces, una posibilidad aunque sea remota de que con frecuencia primero creemos que amamos (creencia) y luego amamos (ajuste de la realidad a nuestra creencia), a lo cual sigue la correspondiente modulación de la conducta en base a lo anterior. ¿Será importante después de todo esa diferencia entre ambas cosas, ese abismo, o podemos seguir viviendo congeniándolas en armonía y sobrevolar ese abismo sin caernos de nuestro bienestar emocional?

Amo luego existo, eso parece lo único que está fuera de duda.

Nota: si aún dudan sobre la ambigüedad entre la realidad percibida y la realidad creencial, en el mn 3:30 de este video de Dan Ariely (hallazgo de Paco Traver) podrán confirmar que los sentidos no son nada pero nada fiables. Es un hecho a prueba de pauses, si quieren comprobarlo.

18
May
09

Perdidos en la tribu

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Fue por causalidad, zapeando un aburrido domingo por la noche, intentaba eludir los resúmenes de la jornada futbolística cuando me encontré con esta serie de la que nunca habia oido hablar. Comencé a mirarla un poco por la belleza de las imágenes que me atraparon en primera instancia -quizá por su exotismo-, y enseguida me di cuenta de que se trataba de un reality show, pero en este habia algo diferente, algo de mayor calidad, asi fue como me quedé pegado al televisor y asi fue como nace este post: una reflexión sobre un programa que me impresionó.

Es en tele cuatro, y en este enlace están colgados los videos del programa, más cercano a una visión antropológica que a la cutrez de los programas que tratan de penetrar hasta la cocina de la banal intimidad de otros, más cercano a “Bailando con lobos” que a “Gran hermano” y de ahi su interés y su belleza.

Tres familias enteras pertenecientes a nuestro entorno concursan con el fin de aguantar hasta el final una serie de pruebas heroicas viviendo en tribus lejanas y tratando de adaptarse a sus costumbres y culturas. Gana la familia que al final es aceptada-admitida por la tribu, pierde aquella que se rinde y se va o es expulsada por el consejo que en cada tribu ejerce el poder y la capacidad de sanción.

La gracia es que la salvación y el premio final sólo puede ganarse en conjunto, de forma familiar por asi decir, lo que complica llegar a la meta e invalida las soluciones individuales. El programa ya ha sido realizado en varios paises con el nombre de Ticket to the tribe, y en España será presentado por Nuria Roca.

Lo que enseguida llama la atención del espectador es la colisión de culturas: por una parte una cultura primitiva, orientada hacia la preservación y dominada por el sentido común, por otra parte, una cultura- la nuestra- representada por la unidad familiar, con grandes contradicciones en su seno y dominada por los prejuicios y los estereotipos.

En el programa se abordan los grandes temas del hombre: la alimentación, la sexualidad, las relaciones de pareja, las relaciones con la colectividad y el tema del poder y el reparto del trabajo. Todo se dirime en el consejo que es el lugar donde los jefes de la tribu imparten -con un tono de sabiduria que va más allá de lo esperable-, los premios y las sanciones que merecen las conductas individuales, se imparten refuerzos a las conductas que lo merecen y se improvisan definiciones sobre cada una de las personas que intervienen en el juego. El resultado es que las personas se sienten integradas en algo superior a si mismas, obtienen refuerzos a su identidad y aprenden que sus conductas inciden en la totalidad de modo que sus desviaciones propician castigos concretos que aceptan sin rechistar. Para algunos una oportunidad de socializarse y escapar de esa sobredosis de uno-mismo que consume nuestra civilización.

La alimentación.-

El primer problema que se les plantea a nuestros conciudadanos es que tienen que aprender a comer cosas repugnantes para nuestro gusto, tambien alimentos cuya composición desconocen. La variación en la dieta es tan brutal que presupone una modificación importante de lo que es necesario y lo prescindible: el agua y la comida después de unos dias de repugnancias y ascos se convierte en el centro de la atención de unos y otros. Los integrantes de la tribu hacen observaciones tan interesantes como esta: “están demasiado gordos a pesar de que no comen, si siguen asi no podrán mantenerse en pie”. Algo que deberia hacernos pensar en nuestra dieta, ¿cómo es posible que estemos tan gordos si no comemos? Es evidente que comemos demasiadas calorías vacias, esa es la base de la alimentación occidental.

El siguiente dilema que se plantea a nuestros civilizados ciudadanos es cazar para comer: las proteinas animales no abundan en ninguno de los hábitats de las tribus de Africa o Indonesia donde se desarrolla la serie y en cualquier caso las nutritivas proteinas son necesarias, para un mundo como aquel comerse un jabalí es un verdadero festín perfectamente ritualizado de acuerdo con las creencias animistas de la tribu en cuestión. Nada debe dejarse al azar, hay que cazar al animal vivo y darle muerte en un determinado contexto para que el espiritu del jabalí se convierta en protector de la tribu.

No es de extrañar que la matanza sea un rito con sentido iniciático. Hay que matar para comer y todos deben asistir a la ceremonia. ¿Qué sucede con nuestros pulcros ciudadanos? Pues que algunos de entre ellos no resisten ver como se mata a los animales y tienen crisis de verdadera histeria si son obligados a contemplar el rito.

Otra contradicción, nos gusta comer carne pero no podemos soportar el visionado del sacrificio del animal como si la carne que comemos procediera del limbo de lo politicamente correcto. Algunos de los concursantes llegaron a ponerse enfermos durante la matanza y algunos desesperados huyeron despavoridos de la escena amenazando con abandonar el programa si se les obligaba al visionado.

La escena fue revisada en el consejo que desaprobó la conducta de la mujer que habia provocado la ruptura del ritual y fue amonestada en publico. Decidió seguir una vez se hubo calmado y comprendió que los “salvajes” sintieron aquello como una desprecio a sus costumbres, al mismo tiempo que trataban de consolarla en su explosión de llanto.

Una de cal y otra de arena: castigos, amonestaciones pero tambien apoyo emocional para las discrepancias y refuerzos constantes para todas aquellas conductas que impliquen cohesión social.

Mi conclusión con respecto al tema alimentario es que los hombres civilizados tenemos demasiados escrúpulos a la hora de vertir sangre, una sangre que es preciosa -sagrada- y necesaria pues nuestra especie no hubiera podido sobrevivir sin las preciadas proteinas animales. Comer carne pero negarse a contemplar el sacrificio de la misma es una contradicción de la postmodernidad, una más que pone en evidencia la debilidad de nuestro registro simbólico.

Hombres y mujeres.-

El tema del poder intersexual no podia tardar mucho en salir a la palestra de las contradicciones y antagonismos entre una cultura inmunodeprimida como es la nuestra y una cultura fuerte y vigorosa como son las culturas primitivas. Es el gran tema del reparto del trabajo y las obligaciones comunitarias. Las mujeres primitivas trabajan mucho dentro y fuera de casa, cocinan, conservan, lavan, recolectan, y buscan y transportan agua desde lugares muy alejados a sus “domicilios”, los hombres cazan y gobiernan los intereses colectivos.

Un problema que no tardó demasiado en salir es el tema del “machismo” , una palabra-estereotipo con el que muchas mujeres zanjan el tema de las diferencias sexuales que en realidad apelan tanto a la distribución de los tareas como en los roles sociales. En Namibia las mujeres están obligadas a llevar agua al caer el crepúsculo para que sus maridos se laven, pero no les está permitido lavarse a ellas. Un desperdicio de agua en tanto que son ellos los que han quedado impuros tras la caceria-matanza. Contemplar la escena en que la esposa le lleva agua a un marido culpabilizado por no poder compartir el agua con su mujer no tuvo desperdicio.

Las mujeres se sienten orgullosas de llevarles el agua a sus cazadores maridos y estos -a su vez- se sienten orgullosos de poder alimentar a su esposa e hijos, a su familia. ¡Cuan diferente a lo que sucede en nuestras culturas postindustriales!. A los hombres se les ha arrebatado el orgullo de alimentar y proveer a sus familias y las mujeres se han sobrecargado con tareas de hombres a la vez que han quedado desprotegidas en su carrera hacia la igualdad, pues los hombres han desertado de sus roles tradicionales sin haber logrado inventar otros.

Cuando se plantea en la tribu el tema de la igualdad, los hombres recurren a esta frase ¿si no puedo alimentar a mi familia y protegerla para qué sirve un hombre? Y las mujeres dicen: ¿Si no soy competente para llevar el agua para mi marido, por qué iba a permanecer conmigo?

Y cuando la cosa se pone fea las mujeres son obligadas a cazar por ellas mismas, es entonces cuando se dan cuenta de que al fin y al cabo su posición en la tribu es de privilegio: ellas no están obligadas a cazar y sin embargo comen tambien proteinas, las que su marido les trae, algo que va más allá del verbo compartir y que se encuentra en las entrañas de nuestra humanidad: los vinculos sociales nacieron precisamente de este intercambio proteico.

Argumentos de lo más sensato y coherente que han sido sustitudos por esa especie de ruptura y defenestración de los roles sexuales en nuestro mundo a la vez que asistimos cada vez más a sufrimientos que proceden de la ausencia de rol en los hombres (anomia)  o la deseabilidad de  ser protegida (desvalimiento), algo que muchas sólo alcanzan alguno/as a traves de la enfermedad o la incapacidad en esta sociedad nuestra tóxica y diseminadora de reglas antihumanas, casi siempre titánicas.

Viendo la serie de “Perdidos”, me di cuenta de que el gran problema que tienen las civilizaciones modernas es el enorme poder que acumulan tanto las mujeres como los niños. Un poder dificil de gestionar individualmente y que les ha sido arrebatado a los hombres que cada vez más aparecen como incompetentes, exiliados e irresponsables.

Una de las escenas mas conmovedoras del capitulo de ayer tuvo lugar en el seno de una familia con dos hijas, hermanas bien distintas entre ellas, una con una carácter algo deshinbido e impulsivo y la otra mas bien mogijata y perfeccionista. Naturalmente la primera está disfrutando con la experiencia y se le nota en su cara de picardia el placer con el que está viviendo esta experiencia en una tribu ganadera, la otra asustadiza, temorosa y aprensiva tampoco puede ver como su padre, un tipo compacto da muerte a una cabra para alimentar a su familia, un verdadero honor para cualquier hombre. ¿Comprenderá ella como su hermana ya ha comprendido que los hombres son hombres precisamente para eso?

¿Y que la función de la mujer es apartarse a un lado y no hacerle ascos a la vida?

Estoy seguro de que la hermana impulsiva se acoplará mejor a este mundo hostil que la hermana aprensiva lo que viene a demostrar que lo que aqui consideramos patologias de carácter no son sino variantes de la personalidad que muestran su validez cuando nos enfrentamos a adaptaciones en ambientes hostiles o deprivados donde la preservaciónvuelve a poner las cosas en el lugar donde siempre debieron permanecer a fin de que las comunidades fueran prósperas, cohesionadas y laboriosas.

La gestión de lo colectivo.-

El ultimo comentario que me gustaria hacer es algo relativo a la vida en comunidad. La tribu se reune junto al fuego fin de gestionar la vida común y diaria, alli se toman las grandes decisiones y todos participan en ellas. Una especie de psicoterapia de grupo donde unos son amonestados por alguna falta y redimidos a través del castigo o la simple admonición, una especie de reparto equitativo de bienes y cargas, una autoridad inapelable que cuenta con el apoyo de lo colectivo para hacerse obedecer.

Pero que sobre todo dota de sentido a lo colectivo y a la identidad propia, no es raro que a un adolescente se le obligara a recordar los nombres de los individuos de aquella comunidad. Aprendió ahi una cosa muy importante: cada persona tiene un nombre, como él mismo, la identidad no se diluye en el colectivo a pesar de ser una comunidad muy cohesionada. Aprender de memoria los nombres de todos fue algo esencial para aprender algo de sí mismo y de la equidad: todos somos iguales, lo que para él como miembro de esa comunidad resultaria ciertamente tranquilizador, al fin y al cabo la exclusión del bicho raro es imposible en un entorno asi.

Una de las frases que me quedaron grabadas fue la intervención de un feísimo jefe ¿tiene sentido ser feo o guapo en un entorno asi?, sin nariz que participaba en las homilias llenas de sentido común con que pretendia adoctrinar a nuestros racionales concursantes.

“Para pertenecer a esta tribu, un hombre debe enfrentar todos sus temores”, una sabia perla que me quedó flotando en la cabeza y me indujo a pensar “cuanta razón tiene este hombre”. La mayor parte de nosotros no sabemos si quiera a qué cosas les tenemos miedo, siempre lo hemos disimulado y ante ese continuo disimulo hemos llegado a desconectarnos tanto de nuestro miedos que ya nos resultan ajenos e irreconocibles. Que una persona solo pueda conocer su miedo a la sangre cuando asiste a una matanza es una verdadera desgracia para la humanidad.

¿Cuantas personas lectores de este post no han visto nunca matar a un cerdo, a una gallina o a un conejo y sin embargo los comen?

¿Cuantos hombres lectores de este post se sienten responsables de su mujer y sus hijos? ¿qué clase de compromisos nos atan con nuestras parejas?¿como les proveen y como distribuyen las cargas del hogar?

¿Cuantas mujeres se sienten protegidas  y proveidas pro sus parejas sexuales y qué hacen para conservarlas?

Un programa para volver a ver, dará que hablar.

28
Ago
08

El karma de Althusser

En este post me propongo poner un ejemplo de causalidad kármica basada en un caso real, concretamente al caso de Louis Althusser y basada en un libro autobiográfico titulado “El porvenir es largo” y sobre el que ya hablé en este post. Sin embargo entonces me ocupé básicamente de las razones que Althusser esgrimió para que la justicia le considerara imputable por el crimen de su esposa Hélene: no lo logró y terminó sus días ingresado en un manicomio, la justicia siempre le consideró un alienado.

Para aquellos que quieran saber más sobre este caso pueden visitar este enlace donde se hace un análisis psicoanalítico del caso bastante bueno. O en este otro.

En el post anterior di una serie de definiciones sobre el karma que recuerdo al lector para que pueda seguir mi argumentación en el caso concreto de Althusser:

  • Karma es repetición de algo que vuelve de forma aparentemente inevitable y que está relacionado con el concepto freudiano de la compulsión repetitiva.
  • La acepción blanda y la más popular de karma se relaciona con el destino y la predestinación.
  • El karma es el balance de nuestros actos, el premio o castigo segun que ese balance haya sido positivo o negativo: hay una rueda de la fortuna y de la maravilla y una rueda de la desgracia y de la calamidad segun el “karma” que derramamos en cada uno de nuestros actos y elecciones.
  • No hay karma sin acción, sin conducta concreta, no hay karma sin intencionalidad, ni hay karma sin elección aunque se trate de una elección lejana o compulsiva . A veces puede parecer que estas elecciones están enajenadas pero esto siempre es por la disociación entre aquello que se eligió y las posibilidades que el individuo dejó escapar, el aspecto de alienación es siempre un subterfugio moral para eludir las responsabilidades de los propios actos realizadas “a posteriori”, una forma de pretexto racional. Aquello que acontece por fuera de la intencionalidad del sujeto no es karma ni deja rastros para la repetición

El caso de Louis Altusser contiene una novedad acerca del karma como entidad individual, parece que existe en este caso y otros muchos una compulsión repetitiva que es transgeneracional, que atraviesa las generaciones y que nos acerca bastante a esa idea del karma como maldición familiar como sucede en los mitos, donde los pecados o faltas de los abuelos parece que son purgados por los nietos, probablemente los terapeutas de familia y los que abrazan teorias sistémicas estarán de acuerdo en que existe un modelo repetitivo que atraviesa de parte a parte las generaciones y que trasmiten los “pecados” de una estirpe entera hasta que se encarnan en un individuo cualquiera que se ofrece al “sacrificio” y que es entonces llamado “paciente designado“, como si hubiera en las familias una especie de karma que va repitiéndose hasta que alguien rompe con la maldición usualmente en forma de locura, maldad o tragedia. Este aspecto del karma entronca con la tradición budista de la reencarnación, en este sentido no seria tanto el alma la que vaga de cuerpo en cuerpo buscando su purificación sino un determinado espíritu familiar el que se transmite a través de las relaciones de dominio y apego entre padres e hijos. En el caso de Althusser puede observarse precisamente como el karma individual del propio pensador es el mismo karma de su madre, es precisamente el “pecado” (la falta) de la madre lo que Althusser asume como propio de forma “espontánea”, lo que nos lleva a plantearnos el problema del libre albedrio y de la intencionalidad, pues no existe acto volitivo sin intencionalidad.

De su biografía solo rescataré aquellos elementos que me sirven para ilustrar qué es lo que se repite y por qué. En este sentido no quiero ser exhaustivo dándole al lector todos los elementos de análisis y le remito a su libro autobiográfico citado más arriba o a cualquiera de los artículos publicados en Internet que hablan tanto de su infancia como de su obra intelectual. Para mi los hitos más importantes de la biografia de Althusser son los siguientes:

  • Su familia tanto materna como paterna eran franceses pied noirs que vivían en Argelia y que eran algo así como funcionarios de la metrópoli que se relacionaban entre sí y que de alguna forma estaban destinados a emparentar, naturalmente estamos hablando de familias conservadoras y católicas.
  • Su madre perdió al amor de su vida -precisamente llamado Louis- en un accidente de aviación durante la primera guerra mundial.
  • Su madre se casó entonces con el hermano del fallecido y cuando nació Althusser decidieron darle el nombre del aviador desaparecido.
  • La relación entre Louis y su madre fue siempre muy estrecha, ya que Louis era en cierto modo -y a pesar de que tenia una hermana menor- el consuelo de su madre. Louis entendió desde su más temprana infancia que su madre le utilizaba para compensarse de su desgracia y de un matrimonio mal avenido con su padre al que describe con un carácter impulsivo y algo violento.

Con estos datos podemos reconstruir el karma que a través de la madre se trasmite hasta Louis: su destino es ser el sustituto del amor perdido de su madre en su corazón -al que bautiza con el mismo nombre- y la compensación de los sinsabores y decepciones de su matrimonio. Los chicos que son admitidos en el seno del deseo compensatorio de sus madres suelen ser perfectos y dóciles hijos a la vez que buenos estudiantes y eso fue lo que sucedió precisamente con Louis, comenzó a destacar precozmente en el colegio prometiendo una larga y fecunda carrera. El problema para Louis comenzaría a plantearse cuando alcanzó la madurez sexual, es entonces cuando comienzan sus problemas, primero con las poluciones nocturnas que trata de ocultar llenándose de vergüenza. Con el despertar de su libido comienzan precisamente sus primeros conflictos con esa madre posesiva, perfeccionista y amargada que le separa de sus iguales e interviene fácticamente negandole la sexualidad como más tarde se verá.

Es significativo que Althusser se masturbara por primera vez durante su cautiverio en la segunda guerra mundial en un campo de concentración nazi y que lo hiciera por indicación de uno de sus compañeros, lo insólito es que tenia 28 años y que precisara de asesoramiento, un dato que señala a una inhibición sexual muy importante de carácter culpógeno. En realidad pasó toda le guerra en ese campo de concentración dado que su regimiento entero se rindió sin combatir algo que más tarde sus enemigos en el partido comunista francés siempre le reprocharían . Lo asombroso de este cautiverio es que probablemente y descontando algunos episodios en la casa de los abuelos en Alsacia fue su periodo más feliz y sosegado desde el punto de vista mental , en realidad su primer episodio depresivo tuvo lugar tras la liberación: Althusser se deprimió al ser liberado, un dato que merece la pena retener para entender el karma de Althusser que estaba ligado precisamente a la cautividad.

Esta reacción frente a la liberación puede resultar chocante a aquellas personas no profesionales que siempre se imaginan los episodios depresivos como reacción vivencial a adversidades o a calamidades de la vida. No, en ocasiones el episodio depresivo tiene que ver con una ganancia y no con una pérdida, aunque en realidad Althusser no sintió la liberación como una ganancia sino que le enfrentaba con muchas de las posibilidades de la libertad -siempre incierta- y con la responsabilidad de tener que asumir una orientación profesional desligada de su familia. Señalaré que este primer episodio depresivo fue tan grave que precisó un ingreso hospitalario y la primera tanda de electrochoques y de inhibidores de la monoaminooxidasa, primeros antidepresivos que se sintetizaron y cuyos efectos secundarios eran difícilmente soportables, no sería la única vez que los recibiera en su su vida. Probablemente Althusser era un enfermo afecto de un trastorno bipolar aunque su diagnóstico en este contexto importa muy poco: lo que importa realmente es el destino del personaje, algo que él mismo comenzó a labrarse en este episodio que relataré a continuación fiándolo a mi memoria.

Cuenta en sus memorias un episodio acaecido en sus años puberales, andaba entonces Althusser enamoriscado de una muchachita de su misma edad a la que había conocido en la playa. El asunto es que aquel encuentro generó algunas citas más y la alarma de su madre que le regañaba por esa amistad. El recuerdo -que al parecer contó a su psicoanalista- era poco más o menos asi: se habia citado con ella y iba a dirigirse a la playa en su bicicleta, cuando su madre se dio cuenta de hacia donde iba y simplemente se le quedó mirando. Entonces Altusser que ya iba en dirección a la playa cambió bruscamente de sentido para apaciguar a su madre que ya estaba al parecer al acecho y sabedora de a dónde iba su hijo.

Este cambio de sentido en la dirección de su carrera tiene en mi opinión una lectura karmática concreta. Althusser ya habia sido designado por el destino (por su madre) como el sustituto del amor de su vida, al parecer este se habia acoplado bastante bien a las exigencias de su madre, pero su despertar sexual le impulsaba en otra dirección: la de su propio deseo. ¿Qué hizo entonces Althusser? Como puede verse en ese recuerdo de la playa, lo que hizo fue renunciar a si mismo y plegarse al deseo de su madre. En este episodio Althusser reconstruye los primeros carriles de su karma, su destino en ese momento quedó sellado a partir de su propia elección de erigirse en la prótesis materna. Althusser no seria ya Althusser sino la prolongación de la vida que su madre no había podido vivir por sí misma. La misión de Althusser seria desde entonces seguir ese rastro que su madre le propuso y hacer de su vida un ejercicio de simulación, apenas visible en las bambalinas de su talento filosófico e intelectual aunque no tanto político.

No es de extrañar que su segundo ataque melancólico fuera poco después de tener su primera experiencia sexual completa, es cuando conoce a Hélene la que seria su esposa con la que ejerce una especie de redentorismo social puesto que Hélene era una mujer sin demasiada formación y por supuesto sin fortuna, una especie de paria social que como él militaba en el partido comunista francés que seria otro de los escenarios donde Althusser escenificaria su karma de cautividad pues los ortodoxos comunistas de aquel entonces le coartaron continuamente su libertad filosófica e intelectual.

De su relación con Hélene interesa destacar que se trataba sobre todo de una relación tormentosa, pasional y canibalistica, de ese tipo de relaciones donde uno termina por devorar al otro. Muy probablemente en la evolución de su enfermedad Althusser intercaló múltiples episodios hipomaníacos que le llevaban a situaciones de exhibicionismo, escenas truculentas, desafíos, conductas bizarras, peticiones sexuales indiscretas a otras mujeres en presencia de Hélene, etc. Es muy probable que Hélene estuviera harta de él y que intentara varias veces divorciarse, el caso es que no lo consiguió y segun relata el propio Althusser en su biografia, Hélene le confesó que no podia vivir sin él pero tampoco con él, le rogó por tanto que la matara puesto que tampoco tenia valor para hacerlo por si misma.

Y eso fue lo que sucedió, Althusser no podia decirle que no a Hélene (como tampoco pudo hacer con su madre) y fue por eso que un día en un estado que hoy definiriamos como disociativo la estranguló. Lo cierto es que ni él mismo supo nunca por qué lo hizo aunque siempre defendió que era absolutamente responsable por ese crimen y que debería ser juzgado y castigado por él.

Pero no lo consiguió y fue declarado inimputable por causa de enfermedad mental, Althusser no volvería a salir de su ultimo cautiverio, el Hospital de St Anne.

Si Althusser mató a su mujer porque Hélene era la personificación de su madre o la mató porque ella se lo pidió y no pudo negarse no lo sabremos nunca y en mi opinión solo tiene un interés medico-legal. Lo importante es que su vida fue una prolongación de la tragedia de su madre que él aceptó llevar a cuestas de forma espontánea plegándose al karma de aquella. Tuvo una oportunidad de liberarse de aquel legado pero decidió no hacerlo, prefirió seguir los carriles de seguridad que le proporcionaba aquel fundamento familiar del que él era una parte muy importante quizá un mito.

Lo que le volvió durante toda su vida fue su decisión de vivir enjaulado, prisionero en la vida de otro, como un recuerdo sin corporalidad alguna, un fotograma desteñido y eso es lo que logró hasta que murió cautivo en este caso de la psiquiatría por prescripción judicial.

¿Qué hemos aprendido de esta historia?

El karma es sobre todo la sucesión de decisiones, cogniciones y sendas que vamos abriendo y transitando en la vida presididos siempre por algo que nos vino legado por nuestros progenitores. El buen karma es aquel que desde ese lugar logra transformarse en algo nuevo si es necesario saliéndose del destino que para nosotros planearon otros.

¿Mala suerte o karma?

Este blues precisamente habla de eso, se trata de un tema muy conocido de Albert King y que tambien fue grabado por Cream, vale la pena oirlo, se trata de “Born under a bad sign”(Nacido bajo una mala estrella):

09
Jul
08

Placer y goce: las amistades peligrosas

Las amistades peligrosas es una novela escrita por Choderlos de Laclos en el siglo XVIII y una obra maestra del género epistolar. En ella el protagonista Valmont se escribe con la marquesa de Merteuil viuda, sofisticada y adinerada aristócrata pero maquiavélica y perversa mujer que reta e incita a Valmont a ese ir más allá libertino que caracteriza toda su correspondencia.

La novela, -bien conocida por el gran público a partir del estreno de una pelicula con su mismo nombre y protagonizada por Glenn Close, John Malkovich, Michelle Pfeiffer y Uma Thurman -narra las intrigas tramadas por Valmont y la marquesa -cuya relación se ignora aunque se supone que han sido amantes- a fin de seducir a una joven pura educada en un convento, Cecilia Volanges, una especie de Doña Inés tenoriana pero en versión francesa.

Decía Baudelaire que el supremo placer erótico era la convicción de estar haciendo el mal, lo que es otra manera de decir que hay algo en la sexualidad que va más allá del placer sexual puro y duro y que es precisamente ese plus de placer lo que hace falta regular, de eso se ocupan, la religión, la moral y el Estado .

Y de transgredir esa regulación se ocupa precisamente el sujeto individual. Hay algo pues en el deseo sexual que siempre se sitúa en un lugar de exceso, de subversión, de invención y de un ir más allá del simple placer: una rebeldía tan humana que nos resulta incluso familiar y a veces justa.

A ese ir más allá del placer le llamó Jacques Lacan, el goce, (la jouissance) y lo definió del siguiente modo: “placer es aquello que se añade a la vida y goce es aquello que se sustrae a la muerte”. El concepto de goce es algo facilmente reconocible en la conducta de nuestros semejantes y algo además imprescindible para entender el deseo humano, algo que va más allá del reflejo condicionado skinneriano y que situa a lo humano en una dimensión más poperiana que skinneriana, más epistémica que conductual.

Asi Velmont desea seducir a Cecilia Volanges, pero lo que le interesa de ella no es tanto su belleza sino su inocencia. Educada en la moral más rancia y convencional del momento Cecilia acapara en sí los dones que Valmont pretende socavar a través de sus engaños y su constancia en el acecho de la presa. De lo que se trata no es tanto de conseguir a Cecilia sino de retar su resistencia y someterla a la prueba del nueve de la seducción. Es la apuesta que Valmont y la marquesa mantienen y es algo que sólo puede llevar a cabo Valmont, puesto que la marquesa en virtud de su posición no puede acometer por sí misma tamaña heroicidad sin ponerse en entredicho aunque es precisamente ese el deseo que asoma en ella a través de la inducción constante que hace a Valmont acerca de esa posibilidad, asi es la marquesa la que induce, espolea y mantiene.

Y una vez conseguida de lo que se trata es de abandonarla pues el goce no está diseñado para acomodarse a una vida hogareña confortable y práctica, sino precisamente para eludir los compromisos del amor y escamotearle al deseo una cama doméstica aun siendo una cama confortable y acogedora. De eso va el deseo libertino, un deseo que se alimenta en ese recorrido del apetito, resistencia, engaño y consumación. Siempre es necesario el engaño puesto que el plan consiste en abandonar a la presa apenas rendida por amor y es precisamente esta rendición que se hace en nombre del amor lo que hace a la presa tan peligrosa y cuando se ha llegado a este punto lo que se impone es cambiar de victima y buscarse un nuevo reto, un más dificil todavia dejando a la anterior mancillada de por vida y enclaustrada en un convento.

Naturalmente ese arquetipo masculino de goce se encuentra en franco retroceso, no porque haya sido superado por los hombres modernos sino porque ya ninguna mujer resulta mancillada por un escarceo amoroso, todo lo más decepcionada. Es precisamente la actividad que los D. Juanes de hoy practican en un juego sin fin que ha perdido parte de sus condiciones trágicas, y que ha sustituido probablemente el convento por el suicidio o el gesto suicida de la victimizada. Para las mujeres -como en una maldición bíblica- sigue siendo la principal causa de sufrimiento mental y de tentativas de suicidio- me refiero al hecho de ser abandonada a pesar de que ya no exista lacra moral alguna en entregarse a un hombre y que la mayor parte de las veces se haga sin amor.

De manera que el deseo de Valmont es precisamente reiterar el mismo deseo, es el deseo del deseo, el deseo de estar siempre deseando algo dificil y complicado: monjas, doncellas, mujeres casadas de la alta sociedad y con recursos morales para resistirse, este es el goce de Valmont y el goce de D. Juan, otro de los arquetipos -este en versión española de Tirso de Molina- en este caso más democrático puesto que D. Juan no le hace ascos ni a las criadas ni a las campesinas. Queda claro que hay algo más en esta conducta que va va más allá de la consumación del placer, lo que señala en la dirección de que está por hacer una nosologia del goce, puesto que lo que nos interesa de las personas no es tanto como son -su manera de ser- de lo que se ocupan las caracterologias sino su forma de gozar, “dime como gozas y te diré quien eres”, en este sentido una nosología del goce o un mapeo del deseo nos daría a los psicólogos y psiquiatras actuales más datos de nuestros pacientes que eso que en algún lugar se ha llamado rasgo de personalidad, un constructo que aunque se considera cientificamente objetivo, en realidad es furtivo y dificil de atrapar.

Vale la pena recordar ahora otro de estos personajes inmortalizados, esta vez en la musica de Mozart, me refiero a D. Giovanni y a esta aria de la opera.

Como vemos en ese aria “Madamina, il catalogo è questo“, Leporello le enseña a una ex-amante de Don Giovanni, Donna Elvira, el catálogo donde están señaladas las conquistas de su señor: en Italia 640 mujeres, en Alemania 231, 100 en Francia y en Turquía 91, peeeeeeero… en España… en España son ya 1003… No hace distinción entre campesinas, criadas, condesas, baronesas, marquesas o princesas, mujeres de cualquier rango, cualquier tamaño o cualquier edad.

De lo que se trata es de engrosar la lista, es decir asegurarse que el deseo no para y que renace en cada nueva conquista eludiendo al mismo tiempo el amor y abandonando rapidamente a la seducida con objeto de no encariñarse con ella.

Lo cual nos lleva a una reflexión paralela: ¿por qué algunos hombres temen al amor?

El amor suele ser peligroso para los hombres por la misma razón que para las mujeres es la condición para que la rueda del deseo se despliegue. Trataré de hacerlo comprensible:

Los hombres no cambiamos de objeto, pasamos de la madre a la mujer sin solución de continuidad, en un momento determinado nos separamos de nuestra madre (fuente de amor y de dominio) y nos buscamos la vida con objetos sustitutivos, tambien mujeres como ella aunque diferentes en algunas cosas y similares en otras. Este tránsito tiene muchas dificultades, las vicisitudes del deseo masculino tropiezan una y otra vez en ese fantasma edipico: “esa es demasaido parecida a mi madre, esa se llama igual, aquella es demasiado dominante, esa otra seria mas amiga de ella que mia”, etc. La mayor parte de los hombres resuelven este dilema disociando a las mujeres, por una parte las idealizadas: la madre y de otraslas devaluadas “las putas” algo que se conoce como el complejo virgen-puta, es con ellas con quien fornican y solo con ellas, mantienen asi el universo de su deseo impermeable, hay madres y hay putas, “todas las mujeres son putas menos mi madre”, eso es lo que hacen la mayor parte de los hombres que conozco con distinta intensidad pero ese mecanismo por otra parte facilitado socialmente para que los varones no teman el sexo.

Las mujeres no necesitan devaluar o idealizar porque ellas abandonaron a su madre al comenzar su periplo edipico, la abandonaron por amor a su padre, por lealtad con la diferencia sexual y al deseo de tener un hijo con él. Por eso las mujeres no necesitan “putos”, pues no precisan disociar el mundo en putos y santos, es por eso que las mujeres no suelen disociar el sexo del amor y es por eso que las mujeres suelen tener más problemas con el sexo que con el amor que es siempre una reminiscencia de su amor por el padre. Y es por eso que los problemas que tienen las mujeres con el sexo se dan precisamente por el amor, tienen como condicion el amor, si no hay amor, no hay juego y el sexo y el deseo pueden establecerse, pero la dificultad está en que Eros y Afrodita vayan de la mano.

Asi hay diferencias respecto al sexo:

  • En los hombres se da más el miedo al amor si hay sexo.
  • En las mujeres más el miedo al sexo si hay amor.

Es por eso que existen Valmonts, paralelamente a la existencia de Cecilias.

Y más allá de eso porque existe una reglamentación social que trata de embalsamar el deseo individual haciéndolo imposible o regulándolo de tal modo que resulta irreconocible. Es por eso que Cecilia y Valmont juegan el mismo juego sin saber a qué juegan, un juego de subversión que pone el orden social patas arriba al mismo tiempo que sostiene al propio sistema sin cuestionarlo.

30
Jun
08

El largo y tortuoso camino del deseo

The long and winding road
That leads to your door
Will never disappear
Ive seen that road before
It always leads me here
Lead me to your door

(Paul Mc Cartney)

Tal y como dice Mc Cartney el largo y sinuoso camino conduce a su puerta, y nunca desaparece y es además siempre el mismo, porque siempre conduce al mismo lugar. Lo que es una manera de decir que el deseo discurre sobre un surco como un rio y que ese rio a pesar de parecer siempre el mismo tal y como sostenía Heráclito siempre es diferente y sólo se detiene frente a una puerta, es decir frente al objeto del deseo. Pues el deseo tal y como decía Jacques Lacan es siempre el deseo del otro, de lo otro.

Efectivamente el deseo se recicla sobre sí mismo después de pasar a través del objeto que lo suscita y su tendencia es antagónica a la identidad: deseamos lo diferente, deseamos lo que no poseemos, deseamos al otro en tanto posee algo que nos falta. Lo que deseamos es al otro en su Falta.

En este sentido el deseo es la operación inversa a la conservadora identidad que siempre tiende a establecerse cerca de las similitudes, a enroscarse en la repetición de lo idéntico. Igualdad y diferencia, persistencia y cambio establecen entre si una dialéctica que dirige e impulsa el deseo hasta su consumación: un dificil equilibrio que nos implica de por vida y cuyo compañero eterno de viaje es la repetición, la vieja diosa Ananké o tal y como aparece en la mitologia griega las tareas eternas de Sisifo.

El deseo es -tal y como sostiene Fernando Colina- curvilineo y discurre entre tres ejes, comienza en X, y asciende hasta Y y desde alli comienza un descenso que se caracteriza por la refractariedad del propio deseo que parece agotarse en Y. hay algo en Y, en la consecución del deseo que opera como un relé meláncolico. Hay algo en la satisfacción de melancolico hartazgo sin la cual -paradojicamente- el deseo permaneceria abotargado y no podria reciclarse ni renacer de sus propias cenizas, el goce del deseo está pues en desear más que en conseguir lo que se desea, tal y como Ovidio y Plutarco dejaron escrito siguiendo siempre la flecha del placer. Asi y todo el deseo ocupa un campo donde aparece un tercer eje y un punto: el Z que conocemos con el nombre de amor, es ahí donde el apego, el temor a la pérdida y el duelo se establecen como guardianes y convidados de piedra del deseo. Otros como Shopenhauer llamaron aburrimiento a este punto Z donde el deseo se renueva y a través del cual escapa de nuevo hacia un punto donde la excitación de un nuevo deseo le aparta del tedio.

El campo del deseo se establece y oscila periodicamente entre esos tres puntos, apetencia, satisfacción y apego.

Decia Freud que la salud mental consiste en amar lo que se desea y desear lo que se ama. Una tarea complicada que requiere la integridad de ese oscilador que llamamos deseo y que se comporta como una curva de Lissajous. Que Afrodita y Eros se lleven bien entre sí es una tarea que tiene sus dificultades y las tiene porque en cada coordenada el deseo sufre o puede sufrir accidentes, inundaciones, atascos, rozaduras e “impasses”. Y tiene dificultades porque los intereses de Afrodita son distintos a los de Eros, para ella lo que interesa es la satisfacción, el exceso, la voluptuosidad o la creación en si mismas, para él la dependencia, el largo plazo y todas las condiciones que alejen los temores de abandono, pérdida o soledad. Pessoa dijo “amar es cansarse de estar solo”, y define con esta frase de manera magistral los intereses de Eros.

Ese lugar basal que hemos definido como X es el lugar de partida que no de nacimiento del deseo que como puede observarse en esta curva se comporta como un oscilador con un punto bajo y un punto alto, pero siempre reciclado y representando al movimiento armónico complejo.

El campo sinuoso del deseo

Pero el deseo discurre siempre entre prohibiciones, no viene dado por la naturaleza como sucede en el instinto (en este post puede consultarse la diferencia entre instinto, pulsión y deseo). El deseo puede asomarse de vez en cuando a la pulsión parcializadora del instinto humano pero debe ponerse a distancia de ella a través de la funda del lenguaje y el simbolo. Asi debe sortear distintos obstáculos: transformándose, disfrazándose o decodificándose a sí mismo y si viene al caso saltando por encima de peligros y riesgos diversos. A veces el deseo puede ser aniquilado o paralizado por algunas de las instancias que intervienen en su modulación, algo que sucede en la neurosis obsesiva y de forma protocolaria en las psicosis.

Pues el deseo se encuentra propiciado por la vida y tasado por la realidad, regulado por la imaginación, censurado por instancias psicológicas y sociales, vigilado por las leyes justas o injustas, intervenido por los otros y es además de todo eso: centinela de la salud.

Pues una persona sana es sobre todo una persona deseante y amorosa.

El ajuste entre el deseo y su satisfacción es pues algo dificil y a veces una tarea heroica. La culpa, la angustia, el vacio, la soberbia, la codicia, la destructividad o la ira son sus consecuencias derivadas de conflictos internos, hablamos entonces de impulsividad o de trastornos pasionales. Por el contrario puede aparecer disminuido, agotado, empobrecido, embrutecido, entonces le llamamos melancolía o depresión.

Por ultimo el deseo necesita la protección del lenguaje, de lo contrario la pulsión amenaza con corromper lo que de humano hay en el deseo, una pulsión siempre adosada a la destrucción, la parcialización o la fragmentacion, hablamos entonces de psicosis, donde solo la pulsión se manifiesta circunscrita por el delirio, una de las formas de defensa que los humanos hemos inventado para guarecernos del deseo desnudo de significación.

De aquello que no pudimos resignificar.

Pues el deseo mana del amor , de la acción civilizadora de la palabra en manos de los padres, el deseo precisa de esta elevación, si no la alcanza simplemente agoniza en la pulsión y muere.

Para aquellos de ustedes que aun lo duden les recomiendo no se pierdan la interpretación del rio de Heraclito en boca de Paul Mc Cartney:

Bibliografia: Fernando Colina: “Deseo sobre deseo”. Ediciones 4.

14
Jun
08

Instinto, pulsión y deseo

La palabra instinto ha sufrido intensos reveses durante buena parte del siglo XX, una de las razones por las que la palabra “instinto” ha tenido difícil acomodo entre las ciencias de la naturaleza, es que empasta mal con la concepción humanística del hombre. Efectivamente los neurocientíficos ya no hablan de instinto sino acaso de la neurobiologia del placer o de “sistemas de recompensa”, los etólogos y los psicólogos evolucionistas han descubierto la palabra “fitnessque tiene una acepción blanda: algo asi como la escultura del cuerpo y una acepción dura, que es la que manejan los cientificos y que tiene que ver con la aptitud, es decir con lo instintivo, con ese mandato que viene a decir: sobrevive y reprodúcete.

De manera que el fitness sería la competencia para sobrevivir y reproducirse, algo que tiene que ver con el rango, la alimentación, el tamaño, la agresividad o las destrezas o estrategias diversas que podemos ver en la naturaleza y en las distintas especies destinadas a conseguir comida y sexo, pero tambien seguridad y prebendas, maternaje y altruismo. Todo esto es objeto del estudio por parte de biólogos, etólogos y psicólogos evolutivos, y tiene que ver con lo instintivo pero sólo tiene que ver con lo humano en tanto que lo humano emergió precisamente de ese caldo de cultivo a través de lo que llamamos selección natural.

Dicen algunos que no existe mente sin cerebro, es verdad. Pero tambien es verdad que no existe mente, sin género, sin cultura, sin familia, sin sociedad, sin etnia, sin historia y sin mito. De manera que puestos a nombrar todas las variables o estructuras que tienen que ver con lo mental lo justo es nombrarlas a todas. Ese es uno de los propósitos de este blog, que se llama precisamente asi: Neurociencia y neurocultura, ¿cómo se interelacionan pues ambas realidades: la biológica y la cultural?

Esa es una pregunta que vale un millón de dólares y probablemente un premio Nobel. La razón de esta ignorancia en parte se debe a la jerga, es decir no hay un lenguaje consensuado para abordar ambas realidades de modo simultáneo.

No sé la respuesta a esa pregunta, pero algunos investigadores han construido teorias y modelos explicativos para fundir ambas realidades, muchos de ellos han sido nombrados en este blog. Sin embargo me interesa ahora nombrar algo que en mi opinión tiene mucho interés para entender como en lo humano el instinto pierde importancia en relación con los animales, para ello aclararé algunas diferencias entre nosotros los humanos y nuestros primos precursores los simios:

  • Suele decirse con frecuencia que los animales no tienen mente, es mentira, los animales tienen mente, claro que si. Mi perro tiene mente, no hay más que observarle la cara y los ojos, ahi hay una mente pero una mente de perro. Una mente diseñada para su fitness, para sobrevivir en una “cultura” canina.
  • Nuestro parecido genético con el chimpancé es tal (99,5%) que hay que preguntarse como es posible que esa pequeña diferencia del 0,5% sostenga tantas diferencias entre la mente humana y la de ellos. Algunos autores sostienen que la clave de estas diferencias no pueden explicarse del todo a través de esas pequeñas diferencias genéticas, pero que por el contrario la cultura humana y la cultura chimpancé tienen más diferencias que el propio genoma y quizá en estas diferencias está la clave de que los hombres y los chimpancés seamos tan distintos.
  • Una de las diferencias más notables entre la mente humana y la chimpancé es que nuestra mente es recursiva, es decir “sabe que sabe”, esto no le ocurre a ningún animal conocido. Una especie de repliegue que hace que seamos conscientes de ser conscientes.
  • La siguiente diferencia notable es que somos conscientes de nuestra finitud, es decir tenemos una representación mental de la muerte, sabemos que nos moriremos, ningún animal lo sabe y si lo sabe nosotros no hemos podido demostrarlo, por eso el suicidio entre los animales no existe por más que algunas conductas animales puedan hacernos recordar esa tendencia tan humana de quitarse de enmedio por la razón que fuere.
  • Nuestra inteligencia y nuestra capacidad de aprendizaje (neuroplasticidad) es tan poderosa que no hay ningún animal que nos llegue a la suela de los zapatos. Se trata de un desarrollo que nuestro cerebro ha realizado sobre todo en eso que los biólogos llaman “el cerebro social”, nuestra capacidad para relacionarnos, anticiparnos, mentir, inventar falsedades, tramar intrigas, adivinar las intenciones del otro y urdir estrategias destinadas a mejorar nuestro estatus, son infinitas si nos comparamos con los chimpancés que tambien tienen habilidades en este sentido pero mucho menos sofisticadas.
  • La cultura que los humanos hemos construido está regida no por las leyes de lo complicado sino por las leyes de la complejidad. Significa que las relaciones que se establecen en un sistema complejo están presididas por la incertidumbre: la razón de esta impredictibilidad es que en cierto modo los vínculos que enlazan a un elemento con otro están ocultos y por tanto las reglas para orientarse en lo social son de una enorme dificultad. Baste como ejemplo la dificultad que tenemos los humanos para discriminar la complejidad moral de nuestros actos y por tanto la dificultad para elaborar códigos morales.
  • Los humanos tenemos un hándicap enorme con respecto a los animales: tardamos mucho en madurar, no nos hacemos adultos hasta bien pasados los 18 o 20 años, antes precisamos de cuidados maternales y enseñanzas (nursing y teaching) para orientarnos en ese mundo tan complejo que la sociedad humana ha diseñado para albergarnos. No basta con seguir a la madre para adquirir cierto fitness como hacen los animales sino que necesitamos ser acariciados, llamados, hablados, lamidos, enseñados y castigados, de otra forma nuestras posibilidades de supervivencia social se reducen. Estas dificultades de supervivencia son las que probablemente hicieron evolucionar el imprinting de los animales y transformarse en apego, un constructo psicológico descrito por Bowlby y que se refiere a la participación de nuestro cerebro emocional en la construcción de un vinculo duradero entre individuos y cuyo paradigma es la relación materno-filial, un vínculo pensado para que sea duradero y sólido.

John Bowlby cuyo constructo del apego vino a enlazar y sustituir el imprinting instintivo con la teorización de la sexualidad oral Freudiana.

  • Por último señalaré uno de los pilares de la cultura humana: el tabú del incesto que regula el acceso de unos individuos a otros y que establece y formula las relaciones de parentesco. Ningúna “cultura” animal soporta este tabú, aunque los simios rechacen mantener relaciones sexuales entre madres e hijos a los que parece reconocen de por vida.

Por todas estas razones las manifestaciones de lo instintivo en hombres y animales no pueden ser las mismas, el sólo hecho de que los humanos seamos conscientes de nuestra finitud explica el que nos afanemos durante toda nuestra vida en alcanzar la inmortalidad, la pervivencia de nuestros hechos y no tan sólo de nuestro genoma: el egoismo humano no está tan determinado para hacer pasar nuestros genes a la generación siguiente sino nuestra memoria, nuestros actos o nuestras obras.

A Freud se le atribuye un estudio de lo instintivo y haber sido el primero en observar el peso de los instintos en las decisiones aparentemente racionales de los humanos, sin embargo Freud nunca habló de instintos sino de pulsiones. El asunto es que la palabra alemana “trieb” fue traducida por instinto de forma equivocada pues la distancia que existe entre la pulsión y el instinto es la misma que existe entre apego e impronta.

La pulsión es el instinto después de pasar por el filtro de lo humano y lo que caracteriza precisamente a lo humano es lo cultural y la dificultad y lentitud de su crianza.

La pulsión es el instinto parcializado, dado que el instinto en los humanos ha de sufrir determinadas vicisitudes para alcanzar la genitalidad que coincide con la eclosión hormonal de la adolescencia. Dicho de otro modo, la sexualidad infantil no es un calco de la sexualidad adulta, un niño no es un adulto en pequeñito sino un adulto en potencia que ha de sortear determinados obstáculos para que su “instinto” se asiente en eso que a los animales les viene dado sólo por la naturaleza del crecimiento. Los humanos no sólo crecemos sino que además maduramos: aprendemos y desaprendemos.

Esta es una consecuencia de la parcialización del cuerpo de la mujer en la mirada del hombre. en este caso la parcialización afecta a los glúteos que obturan y tapan ejerciendo una función de velo a tres orificios libidinizados.

La pulsión es siempre parcial porque ha de asentarse, fijarse o erotizarse siguiendo un determinado orden secuencial de orificios, el orden es más o menos asi:

  • primero se erotiza la piel, la boca y el oído.
  • luego se erotizan los orificios excrementicios, ano y uretra, pero también los ojos (mirada) y movimiento (actividad muscular).
  • Y más tarde se erotizan los órganos genitales, a esto le llamamos ya sexualidad adulta, la libido ha alcanzado su cúspide evolutiva y el individuo ya puede ejercer su fitness. Se encuentra en condiciones de sublimar, es decir de destinar el sobrante de su energía sexual a inversiones sociales.

La consecuencia es que la sexualidad humana está hecha de retales, de secciones de pequeñas pulsiones parciales erotizadas y filtradas más tarde por el tabú del incesto que añade una dificultad más a este dificil viaje sexual de la libido humana: el individuo tiene que mantener reprimida su sexualidad infantil fuertemente pegoteada a la madre y buscar un sustituto lo suficientemente alejado de él para no ser reconocido pero lo suficientemente cercano para poder establecerse como objeto de amor.

De ahí la dificultad.

Y de ahi que en los humanos no es posible hablar de instinto sino de pulsión. es por eso que sólo los humanos nos suicidamos, nos drogamos, damos la vida por una idea, nos hacemos daño a nosotros mismos o no nos reproducimos de forma electiva, tenemos preferencias, condiciones para el amor, filias y fobias y un gusto especial por Wagner o por Mahler, por los plátanos o por el puré de patatas. Es por eso que sólo los humanos somos libres y no estamos determinados por las leyes de la naturaleza, hemos ido más allá.

Y la pulsión no termina aqui su viaje porque además ha de ser filtrada por otro agente: el lenguaje que divide el mundo en afuera y adentro, entre sujeto y objeto. Ahi es donde emerge el deseo como una interiorización de la pulsión y es donde la pulsión vestida con palabras aparece de nuevo en escena, pues ninguna pulsión acaba satisfaciéndose -en lo real- si no puede ser dicha.

Además la pulsión en forma de deseo tiene que pasar por el filtro del otro, no hay deseo sin otro y muchas veces nuestro deseo es el deseo-del-otro.

Lo humano pues está tan alejado de lo instintivo y del fitness que es verosimil y comprensible que la teoria del instinto haya ido mutando a lo largo del siglo XX hasta permutar aquella lógica aplastante que unia mujer=maternidad u hombre=guerra.

Hay demasiadas evidencias que nos indican que el deseo humano está sujeto precisamente a las leyes de la fragmentación, de la parcialización y que nada teleológico se encuentra en su deseo, ni determinismo radical: sólo los humanos podemos renunciar a sobrevivir o a reproducirnos.

No hay pues causa final y ni siquiera la teoría de la búsqueda de placer o de recompensa nos sirve para entender lo humano.

25
May
08

La naturaleza humana

Al parecer Maria Teresa Fernandez de la Vega, nuestra vicepresidenta del gobierno fue invitada a NIger y allí le colaron un gol: nada menos que se fotografió con las tres esposas de un mandamás. Al regresar a España y advertida de su desliz salió en prensa afirmando “sentirse horrorizada, por haberse fotografiado con las mujeres de un polígamo”.

Al dia siguiente la escuché en un programa radiofónico y Maria Teresa Fernandez de la Vega se despachó a gusto con lo que ella considera una lacra para la dignidad femenina, al parecer es peor la poligamia que la prostitución, la miseria o el analfabetismo, de eso no dijo nada pero seguramente ya entrará en esos temas mas adelante cuando la pillen “in fraganti” haciéndose fotos en lugares bizarros o extravagantes.

Después de leer esa noticia me quedé preocupado, entiéndase bien, preocupado desde el punto de vista neurobiológico, desde el punto de vista científico por asi decir, la politica en sí nunca me supo conmover, en la evidencia de que es el arte de la apariencia y por tanto de la mentira o la ficción.

Preocupado por la contradicción que existe entre la Verdad de la naturaleza humana y la verdad que nos venden los politicos, es decir esos ideales que conocemos como “politicamente correctos” y que todos hipócritamente defienden en lo público mientras lo desmienten en lo privado.

La poligamia es una estrategia reproductiva que ha dado grandes beneficios a la Humanidad. Una estrategia reproductiva es evolutivamente estable cuando ha sido seleccionada por la evolución de forma positiva. Y si lo ha hecho es porque da premio en el contaje reproductivo. Por contra la poliandría no ha prosperado y por eso no es una estrategia evolutivamente estable, la evolución la desechó y hasta nosotros sólo ha llegado en forma de leyendas. En los Sapiens – es decir en nosotros- existen tres estrategias reproductivas evolutivamente estables: La monogamia, la poligamia y la promiscuidad (Maynard Smith).

Al parecer cada especie animal ha optado por una de ellas en el contexto del entorno en que viven, los alimentos que consumen o el hábitat en que se hallan. Por hablar sólo de nuestros parientes más cercanos, los simios, señalaré que los gorilas son polígamos y los chimpancés promiscuos y gregarios mientras los orangutanes son promiscuos pero solitarios, los Sapiens hemos adoptado las tres, asi hay entornos culturales que han optado por la monogamia -los opulentos-, otros por la promiscuidad y otros por la poligamia. En Occidente están presentes las tres de forma heterogénea contando con una nueva invención: la monogamia sucesiva, una forma de poligamia encubierta, en la que los hombres no tienen un harén de hembras sino que van cambiando periódicamente de pareja eligiendo siempre otra más jóven, igual que sucede en los harénes polígamos que tanto repugnan a nuestra vicepresidenta.

La poligamia es la estrategia de elección en ambientes depauperados, en lugares desérticos, donde sobrevivir se convierte en el principal objetivo: sobrevivir y reproducirse. La poligamia tiene ventajas y desventajas, por ejemplo deja a algunos hombres sin pareja que tienen que dedicarse a otra actividad usualmente consagrada, la ventaja es que no hay ninguna mujer desatendida o desprotegida. Naturalmente hay que entender que en esos ambientes no hay seguridad social, ni beneficios sociales ni pensiones de viudedad.

La poligamia además no tiene nada que ver con el Islam, quiero decir que no es un invento de ninguna religión sino una forma de organizar los linajes alrededor de un individuo que es el que corre con la trasmisión de su patrimonio a través de la linea patrilineal en este caso. El Islam no inventó la poligamia sino que la reguló, mediante articulos juridícos que abordaran la compleja trama de conflictos de la convivencia entre hombres y mujeres y qué hacer en cada caso.

La poligamia hoy se encuentra circunscrita al Islam y a otras confesiones menores pero en sus orígenes este tipo de organización debió ser la regla en ese tipo de entornos donde sobrevivir era una cuestión tan simple como disponer de agua, comida o pastos para el ganado.

Dicho de otra manera: mi preocupación más arriba expresada procede de la evidencia de que los hechos colisionan con los ideales de algunas personas (ver el post titulado, arte, ideales y cerebro, para entender como nuestro cerebro construye continuamente ideales, es decir representaciones del mundo y como estos mismos ideales son a veces benéficos y otras letales para la comunidad) y que una vez dicho lo dicho, es decir que “se sintió horrorizada” nos quedamos frente a frente con el problema enunciado ¿Cómo haremos para cambiar la naturaleza humana? ¿Puede ser cambiada para hacerla coincidir con los ideales de nuestra vicepresidenta?

Pondré a continuación otros ejemplos:

El tabú del incesto y Levy-Strauss.-

Levy-Strauss es un antropólogo que dedicó su vida a investigar los vinculos de parentesco. Buscaba sobre todo instituciones sociales que fueran comunes a toda la humanidad, en una linea muy parecida a lo que nuestros psicologos evolucionistas hacen hoy ¿Qué hay en toda la diversidad humana y cultural que sea comun a toda ella?. Levy-Strauss que era estructuralista buscó precisamente la estructura, es decir la reducción elemental que hacía de eje en la constitución de eso que llamamos parentesco. ¿Como se regulan las herencias? ¿Van siempre de padres a hijos?¿Heredan las mujeres los bienes de sus padres?¿Qué sucede con las hijas cuando los padres fallecen, quién se ocupa de ellas y bajo qué institución parental?

Levy-Strauss llegó a una conclusión definitiva en aquel libro tan importante al que tituló, “Las estructuras elementales del parentesco”. Sus conclusiones vienen a decir que hay algo que es común a toda la humanidad y que es la prohibición del incesto, el tabú del incesto. Los que ya hayan leido este post habrán comprendido que un tabú no es sólo una prohibición sino una prescripción, es decir no sólo dice lo que está prohibido hacer sino tambien lo que hay que hacer. El tabú del incesto no sólo prohibe el acceso sexual de padre-hijas o madres-hijos o hermanos-hermanas sino que señala la pareja adecuada en el contexto de un campo que llamamos extra-parentesco. Nos está permitido pues cohabitar con alguien que se encuentre por fuera de esa red y sólo con ellos, obligatoriamente con ellos.

Pero además otro de los descubrimientos de Levy-Strauss es que el tabú del incesto opera menos como una prohibición que como una donación. El padre dona a su hija virgen a otro hombre operando bajo el paraguas de la reciprocidad y movido sin duda por una generosidad intrinseca a la cultura humana. “Si doy a mi hija a ese hombre en algun lugar habrá una mujer para mi hijo”. Para Levy-Strauss el tabú del incesto es la razón que instituye la cultura, el intercambio y la reciprocidad humanas. Por eso se dice que el incesto es aquel tabú sobre el que se inscribe la cultura, su piedra fundacional y Edipo su héroe fundador.

Dicho de otra manera, el tabú del incesto no puede tocarse, no puede discutirse, sólo puede ser puntualmente transgredido. El tabú del incesto es el responsable de que la naturaleza humana haya devenido en cultura humana.

Algo que está en el origen y de lo cual no podemos hablar pues no pertenece a la razón, sino a lo sagrado, sólo el mito nos permite una aproximación, o la enfermedad mental o la locura colectiva, pero no existe una manera de extirpar esa prohibición que si se acata no es por otra cosa sino porque aun mantenemos cierta relación con eso sagrado, que es la cosa en sí.

La elección y mantenimiento de la pareja y David Buss.-

David Buss es un conocido psicólogo evolucionista que pasó a la primera plana de la divulgación cientifica por un informe que se convirtió pronto en un best seller. Un libro que lleva por título “La evolución del deseo” y que se encuentra publicado en castellano por Alianza editorial. En él el autor aborda el tema de las preferencias en la eleccion de pareja a lo largo de 37 culturas diferentes del planeta entrevistando a mas de 10.000 personas. Lo que descubrió no es demasiado sorprendente pero lo más importante de su investigación tiene que ver con que el deseo humano y el gusto por una determinada pareja está relacionado con dos condiciones, que son estas:

  1. El corto plazo
  2. El largo plazo

Dejo al lector que haga sus propias predicciones sobre lo que prefieren hombres y mujeres no importa si viven en el altiplano, el desierto a la selva tropical.

David Buss en otras publicaciones más especificas para profesionales aborda el por qué evolutivo de los trastornos mentales y un sin fin de conductas de esas que en este blog he llamado inherentes a la conducta humana, para muestra estas ideas:

  • Los hombres son más agresivos que las mujeres, por lo tanto es de esperar que exista más violencia de hombre a mujer que al contrario.
  • Los hombres prefieren relaciones sexuales sin compromisos reproductivos o sentimentales al menos de forma esporádica, sin embargo el sexo anónimo es vivido por las mujeres como una amenaza. La desproporción entre hombres y mujeres disponibles para sexo a corto plazo y anónimo se decanta a favor de los hombres. Lo que es de esperar en esta desproporción es que existan más prostitutas entre las mujeres que entre los hombres. Tambien que existan mas asaltos sexuales de hombres hacia mujeres que al contrario.
  • Los hombres prefieren tanto en sus relaciones a corto plazo como en el largo plazo a mujeres fiables, jóvenes, sanas, sumisas y atractivas. Las mujeres por el contrario prefieren -para el largo plazo- a hombres con un alto estatus económico, mayores y maduros y sobre todo fiables. Lo que es de esperar es que los hombres que puedan elegir opten por la monogamia sucesiva y contraigan a lo largo de su vida dos o tres matrimonios en función de su economía. Es de esperar que hayan mas mujeres viviendo solas que hombres al menos en nuestros entornos urbanos y opulentos: las singles una nueva clase social.
  • Mujeres y hombres tienen distintos vínculos con sus hijos. La mujer siempre interpondrá a sus hijos en sus relaciones con los hombres pero no el hombre que preferirá siempre a aquellos de sus hijos que procedan de su última y joven conquista. Lo que es de esperar es que los hijos “cenicientos” desarrollen fuertes carencias paternas y alberguen sentimientos encontrados de venganza contra el orden patriarcal. Es de esperar además que estos machos ofendidos reproduzcan el mismo patrón de su padre.
  • Algunos hombres y tambien algunas mujeres (menos) optan por situarse por afuera de la linea reproductiva y lo hacen a través de la homosexualidad, el celibato o la consagración a alguna causa o idea. Sin embargo la homosexualidad es tambien una conducta seleccionada positivamente por la evolución, no es una enfermedad ni tampoco una elección del todo libre sino mediada por los genes y filtrada por la evolución. Aún no sabemos por qué pero lo curioso de esta conducta es que no es transmitida por los mismos que la practican de otro modo la homosexualidad ya no existiria en la paleta de posibilidades de “elección” sexual de los humanos. Seria de esperar que en una sociedad de homosexuales no hubiera homofobia pues tampoco habría sociedad propiamente dicha, los humanos nos habríamos ya extinguido.
  • La violencia sexual paradójicamente tiene premio reproductivo directo, hay que señalar que usualmente la reproducción es el premio que da la evolución a los mas agresivos es decir a aquellos que han optado por la violencia como método de asegurarse el pase de sus genes a la generación siguiente. La persistencia de esta conducta se explica precisamente porque el violador transmite sus genes violentos a la generación siguiente.
  • Lo desconocido es percibido como una amenaza para casi todos los humanos, la excesiva proliferación de extranjeros, inmigrantes y sobre todo pobres desencadena reacciones de temor ante lo que es vivido como una intrusión. Lo que es de esperar en estas condiciones es que saturado un determinado umbral existan reacciones catastroficas de paranoidización colectiva.

Como puede observarse las coletillas “son de esperar” no prejuzgan cuantos, cómo ni quienes devendrán violadores, maltratadores o merodeadores pero si predicen estas conductas de un modo impersonal. Las etiquetas psicológicas “violencia machista”, “xenofobia” “homofobia”, etc esconden una falacia: no se trata de hechos psicológicos individuales sino de fenómenos antropológicos enroscados en la naturaleza humana que deben ser interpretados en clave de esa disciplina o en cualquier caso del derecho. Psicologizar estos fenómenos o peor politizarlos es una forma de hacerlos opacos a la comprensión y resistentes a su minimización y que probablemente retornan continuamente porque no han sido adecuadamente digeridos por el metabolismo social.

En esta pintura del Renacimiento conocida como el “Matrimonio Arnolfini” podemos ver como la monogamia ha tenido mucho más éxito entre la sociedad bienpensante que sus alternativas mundanas. La Banca nació precisamente gracias a los matrimonios de interés que encarnaban estos emparejamientos, en ella puede observarse ese aire de solemne felicidad, de un dulce sosiego en esta pareja que estrenaban seguramente riqueza y por qué no amor y con ellos la fundación y hegemonia que la burguesia mantuvo hasta nuestros dias.

Eso tambien es un éxito de la evolución, aunque hay que recordar que el mayor éxito de la evolución es la diversificación.

¿Pero quién nos dice cual es la solución mejor?

¿Hay soluciones idénticas para todos los entornos?

¿Podemos exportar recetas de felicidad al Niger o superioridad moral?

Es humano construir ideales e incluso inevitable, el problema es que algunos de los ideales que construimos destruyen o atacan la naturaleza humana de tal modo que se constituyen en algo imposible de cumplirse y ese es el problema: construir ideales que no pueden seguirse por las personas reales porque atentan contra la naturaleza humana o contra lo sagrado es como hacer leyes que nunca llegarán a acatarse ni siquiera por el miedo.

Como dejar de fumar.

Yo sigo fumando ¿y usted?.

05
May
08

Musas y psicopompos

Antes de que los humanos inventáramos el Yo, hubo otros repliegues en la subjetividad humana, lo que los investigadores llaman el periodo urobórico, mágico o tifónico de la humanidad que puede resumirse en que fue una época arcaica de la evolución de la mente humana que duró eones de tiempo donde el hombre no sabia que el pasado existía, tampoco el futuro ni por supuesto un registro interior o subjetivo de los acontecimientos excepto -claro está- aquellos vinculados a la simple supervivencia. No había para el hombre tifónico separación alguna entre mente y cuerpo. El hombre tifónico era un hombre atemporal.

Hasta que:

Descubrió la ausencia, la muerte y la pérdida. Fue entonces cuando el hombre inventó la aflicción, la pena y la nostalgia.

Y la aflicción dividió el mundo sensible en dos partes: una cognoscible y otra incognoscible.

Naturalmente para que emerja tristeza o aflicción por una pérdida esta debe de ser lo suficientemente significativa y además debe ser reconocida, debe ser dolorosa, de otro modo la pérdida de un congénere o pariente pasaria inadvertida. Significa que la emergencia de esta emoción tuvo que estar ligada a una cierta maduración de los procesos cognitivos, no deberiamos llamarle sino amor, sin amor no es posible hablar de pérdida. ¿Quien sufriría por una pérdida si no es de alguien querido?, alguien por lo menos necesario, util para la supervivencia del otro. Es muy posible que el amor en sus comienzos fuera una simple emoción instrumental al servicio de la supervivencia aunque neurobiológicamente vinculada al apego. Es muy probable además que el amor de la madre por sus crias operara como un atractor y dimensionara en su comparación al resto de posibilidades que tiene el amor de manifestarse.

Pero el que inventó la aflicción por reconocimento de la desaparición del otro no sabía que estaba inventando además el tiempo y dividiendo su universo sensible en “aquello que sucedió y que ya no está” de aquello “que es ahora” y el porvenir, “aquello que será o podrá ser”, introduciendo lo probable como modulador de lo imposible y precursor de lo imaginario. La primitiva escisión en la conciencia humana tuvo que venir de la mano del reconocimiento de una perdida dolorosa para un Sapiens, un hijo quizá una pareja, alguien que partió a un lugar desconocido pero donde la reunión será posible, quizá en ese futuro, es por eso que los cadáveres pasaron a formar parte de lo sagrado y el enterramiento ritual una costumbre que distingue lo humano de lo animal.

Desde entonces el mundo ya no pudo ser igual, habia una suprema e irreversible separación entre lo que se perdió y lo que se podrá recuperar. El hombre tifónico inventó así lo imposible y necesitaba de otros inventos para explicarse ese mundo bifurcado que en realidad habia emergido de su peripecia psicológica que transfirió lo imposible al campo de lo incognoscible y lo posible a su imaginación.

Fue asi como el hombre inventó a Dios y secundariamente al alma, inventó una cosmogonia y de paso se protegió de lo inesperado y de la incertidumbre con las primeras leyes que gobernaron su mundo en constante crecimiento y con constantes formas de mantener excedentes alimentarios, inventó la agricultura y apareció el culto a lo sagrado, encarnado en los procesos de fertilidad de la tierra, probablemente las deidades primitivas fueron diosas de la fertilidad, protectoras de las cosechas y más concretamente de los cereales.

Apareció así el hombre mítico de donde proceden esas figuras que han llegado hasta nosotros con el nombre de psicopompos, es decir mediadores entre el hombre y Dios, que es lo mismo que decir los mediadores entre lo humano y lo imposible, lo incognoscible o lo desconocido.

La función psicopómpica es pues una función de mediación entre lo humano y lo sagrado.

Y fueron necesarios muchos mediadores, uno para cada función, para cada tarea.

Asi:

Hermes (Mercurio), es el principal psicopompo, un Dios hijo de Zeus y de Maya, a el le toca la tarea desagradable de acompañar a los muertos hasta el mundo de abajo, aunque para hacer bien de su función precisa de otros tres compañeros: Hipnos, Morfeo y tanatos, los tres hermanos intervienen previamente a Hermes. Hipnos prepara al sujeto para el sueño y le inmoviliza, Morfeo que le sumerje en un profundo sueño y Tanatos que separa el alma del cuerpo, es entonces completada la secuencia cuando Hermes sale al paso en su función de transporte del alma al Hades.

Como puede observarse en esta imagen de Hermes el psicopompo tiene alas, en este caso en las sandalias.

Hoy ya no usamos de estos hibridos psicopómpicos sino que describimos las fases del sueño segun nos ha enseñado la neurociencia: fase REM y no REM, sueño profundo, sueño paradójico, etc, los humanos nos quedamos sin mediadores el dia en que la ciencia inventó para ellos nuevos nombres: autoestima, autoconciencia, mente, asertividad, decisión, etc,

El hombre quedó solo frente a los sagrado con la unica ayuda de su razón.

Recomiendo ahora la lectura de este post:

Sueños: las buenas preguntas

Porque ya no estamos en el pensamiento mitico sino en el pensamiento egoico o racional, todo lo hemos fiado a nuestras posibilidades fácticas, dependemos demasiado de nuestro Ego pues ya nadie cree en los mediadores, en las hadas, las ninfas, los sátiros, los demonios, los ángeles, de todos estos personajes ya solo nos quedan si acaso unos pocos a los que seguimos adorando y cuyos designios nos resultan implacables, me refiero al Amor (Eros) siempre irracional y a las Musas, esas mediadoras entre la creatividad, el talento individual y la creación, un proceso que hasta ahora se ha mostrado esquivo para la ciencia, aun hoy no sabemos en qué consiste la creatividad como tampoco sabemos por qué amamos.

En estos post intenté anaizar esta cuestión:

Arte, ideales y cerebro

Neuroarte y neuromusica

Eros es tambien un psicopompo tal y como describi en el post anterior a propósito del mito de Poros y Penia y quiero referirme ahora a las Musas, los otros psicopompos que aun sobreviven a nuestra conceptualización del mundo gracias al concepto de “inspiración“, en el que cree una gran parte de la población que sigue pensando en que el trabajo del artista, del cientifico o del reformador le viene revelado desde algún lejano y desconocido lugar por un duende, un Dios en cualquier caso un numen, algo relacionado con lo sagrado.

Los hombres de talento creador han corporeizado esa mediación en alguien concreto, a la que han convertido en su musa particular, una especie de amante, enfermera, gestora, marchante o mujer fatal benefactora, cada cual la ha elegido entre sus potenciales admiradoras, pues la Musa es precisamente eso una persona que comparte,acompaña, impulsa y gestiona o administra el talento de su admirado artista y comparte con él ese vuelo en busca de la verdad que sólo el arte o las ideas pueden transitar.

Hay que diferenciar a las musas de otro tipo de asistencias terrenales y pongo el caso de Verdi, viudo desde su juventud, se emparejó muy pronto con Giuseppina, una soprano con una oscura vida anterior que a la sazón se convirtió en su esposa. Giuseppina no era la musa de Verdi sino su compañera sentimental pues carecia de ese talento propio de las hadas que la impulsara a seguir la estela creadora del maestro, asi y todo Giuseppina desempeñó perfectamente el papel de esposa y de gestora de sus bienes y obra.

Giuseppe Verdi escribió precisamente una obra acerca de la nostalgia. Me refiero al “Coro de los esclavos” de Nabucco, en esta pieza Verdi habla de la pérdida , en este caso de la pérdida de la patria por los esclavos hebreos cautivos en Egipto, habla Verdi de los psicopompos que rescatan a través de la nostalgia un pasado que se perdió pero que mantiene su vigencia como referente de todo un pueblo. Y lo hacen posible a través del pensamiento: “Va pensiero, sur ali dorate“. Para oir después de entender que para Verdi los pensamientos vuelan y recorren el mundo en busca de su consumación.

Ejemplos de Musas, 9 como las canónicas:

Clio

La musa de Lewis Carroll fue esta pequeña Alicia inspiradora de toda su obra “Alicia en el pais de las maravillas y “Alicia a través del espejo”. Una obra maestra para estimular la imaginación y la lógica de los niños de todos los tiempos.

Urania

Marlene Dietrich no fue solo una Musa entregada a una unica pasión, más bien fue un mito, una musa fetiche para toda una generación, aunque merece ocupar uno de estos lugares por su relación epistolar con Hemingway, una relación que duró años aunque parece que nunca llegaron a conocerse.

Polimnia

Y esta es Gala dicen que la inventora del surrealismo, nunca escribió una sola linea ni dibujó ningún lienzo, sin embargo convirtió en oro aquello que estaba cerca de ella, si ese algo era Dali como antes fue Paul Elouard.

Euterpe

Grace Kelly pertenece a una saga de musas-fetiche ignorantes de que lo eran, cuento tambien a Hipi Tredden y a Ingrid Bergman entre ellas, lo que significa que no hace falta ser consciente de que se es musa para serlo. Lo fueron de Hitchkock, aficionado a las rubias, si alguien quiere saber qué unia al maestro con Grace kelly le recomiendo que vea “La ventana indiscreta”, un verdadero tratado de voyeurismo cinematografico a propósito de una belleza natural e ingenua cuya imagen en el cine bordea lo divino y dobla las cualidades de la propia modelo: la mirada de Hitchcock la transformó.

Melpomene

Georges Sand (Aurora Dudevant) fue una escritora disfrazada de hombre con poco éxito en la literatura que ha pasado a la historia por ser la musa-enfermera de Chopin. Escandalizó a toda Mallorca por sus modales masculinos cuando aterrizó en Valldemosa aquel invierno para que Federico se recuperara de su tuberculosis. No logró evitar la muerte del gran pianista pero consiguió que compusiera alli en aquel convento frío y humedo lo mejor de su obra, al menos lo más intimo y lírico: los nocturnos. Ella nos lo recuerda en su obra “Un invierno en Mallorca” de la que tambien existe una versión cinematográfica.

Caliope

Catherine Deneuve está en este lugar de honor por haber sido una musa precoz y múltiple de varios cineastas geniales. Pero el lugar de honor se le ha reservado por haber sido la musa de Luis Buñuel en varias peliculas de la que citaré la inquietante y genial “Belle de jour“, donde Buñuel se retrata en sus obsesiones y Catherine se deja llevar.

Erato

Adela Bloch, la eterna y repetida modelo de Klimt.

Terpsicore

Marilyn Monroe símbolo sexual y musa de toda una generación de artistas a pesar suyo, papel del que no supo escapar y que la llevó probablemente al suicidio. Una obsesión para Andy Warhol.

Talia

Diane Keaton, asertiva y Mia farrow, necesitada de amor fueron para Woody Allen musas al estilo de Grace Kelly o Ingrid Bergman para Hitchcock, un estilo de mujer mas intelectual, más al gusto del mundo actual, neurótica e indecisa, pero que se hace preguntas y se encuentra prisionera de su propia madeja mental. Citaré a la Diane Keaton que aparece en Manhattan y en Annie Hall, dos de sus películas más introspectivas y reflexivas acerca de la pareja humana y sus desencuentros.

Hay quien piensa no obstante que esto de las musas no es más que un mito y que todo puede reducirse a conexiones cerebrales, pero ¿cómo explicar ese plus de deseo que es capaz de transformar a una mujer vulgar y corriente en un mensajero alado?

Yo creo en las hadas como esta de Griffith, la musa que falta:

La nodriza de todas las hadas, la Reina Mat

29
Abr
08

Poros y Penia: amor de transferencia

El deseo es el deseo del otro

Jacques Lacan

Poros se encontraba pletórico de facultades, sobrado como diriamos hoy y seguramente borracho aquel dia durante la boda de Afrodita a la que fue invitado por ser una de las divinidades del Olimpo. Poros era hijo -segun Platón- de Zeus y de Metis. Pero hay que decir algo de su madre Metis. Probablemente Metis era una deidad preolimpica, una deidad primigenia, sin culto y sin estatuas, sin representación, una deidad abstracta. Tan abstracta que Metis probablemente tiene alter egos diversos, como Tetis, una deidad marina conocida por haber sido madre de Aquiles.

Lo que interesa, sin embargo, más allá de su genealogía es que Metis fue tragada por Zeus dando asi a luz a un hijo en común: Poros. Este episodio que señala las tragaderas de Zeus se repite varias veces en la Teogonia. Al parecer los dioses varones siempre recelaron y envidiaron de las mujeres su poder genésico y las deidades femeninas siempre envidiaron de los hombres su poder. Esta parece ser una constante en toda la cosmogénesis clásica, hombres y mujeres, Zeus y Hera se pasan la vida discutiendo y sospechando que el otro tiene más poder, más placer o más autonomia, como ahora sucede entre los sexos pero proyectado en el cielo.

El asunto es que esta teoria del embarazo digestivo de Zeus es según el psicoanálisis una teoria primigenia del embarazo, efectivamente los niños pequeños -segun Freud- y casi seguro los pueblos primitivos que aun no habian alcanzado un saber acerca de la fertilización por parte de los hombres deberian pensar que el embarazo era un misterio, un misterio vinculado a lo femenino, seguramente el embarazo en un primer momento del desarrollo humano se atribuyó a algo que se comió o a la picadura de un insecto.

En el mito aparece pues el deseo de Zeus de ser padre sin mediación de la mujer, tal y como mucho tiempo después repitió dando a luz a Atenea -la reina de las hilanderas- después de un violento ataque de migraña. De su primera intentona con Metis nació pues Poros, un tipo pagado de si mismo, un Narciso bienhechor que representa la disponibilidad, el recurso, la posibilidad. Efectivamente Poros era un tipo lleno de recursos y poder, un factotum diriamos hoy, un conseguidor, esa persona con influencia a la que nos dirigimos para pedir un favor.

Sucedió que en la boda de Afrodita una mendiga llamó a la puerta muerta de hambre, venia a por las sobras de la comida, se llamaba Penia y después de conseguir entrar en el banquete y acceder a los alimentos que allí sobraban y de hartarse de comer y beber, se propuso seducir a Poros. No le fue dificil pues acudió a aquello a lo que Poros era mas sensible: la adulación. Poros y Penia se refugiaron en el jardín huyendo de las miradas del resto de los invitados y alli copularon una y otra vez.

De esa unión nació Eros: el amor que no debe confundirse con el deseo, hijo del recurso y la necesidad, del exceso y la pobreza. Eros es metafísicamente y metafóricamente aquello que une el hambre y las ganas de comer, el queso y el ratón, el botín y el pirata, el amante y al amado. Es por eso que Eros es un dios alado pues representa un salto, un viaje psicopómpico entre una subjetividad y su contraria.

Es interesante ver en este mito el nacimiento de una nueva subjetividad que va o se sitúa en un lugar que está más allá de la necesidad pura y dura de su madre y más acá de la vanidad de su padre. Se situa justo en medio inventando un registro nuevo: el deseo de la Falta en el otro pues solamente podemos amar o desear algo aquellos que estamos en Falta, amamos pues la falta del otro impulsados por la Falta en nosotros mismos: una falta-en-el-ser, una carencia de algo, no en el mismo sentido de Penia que se encuentra poseida por la necesidad material sino por algo que está más allá de esa necesidad, de algo metafisico, fundacional, que no depende del aprovisionamiento externo. Desde entonces los seres humanos una vez que hemos cubierto nuestras necesidades más perentorias desarrollamos deseos. Somos seres deseantes, erotizados, amorosos y sometidos a una falta que es estructural en nuestra personalidad.

Se simboliza asi, $ como una S barrada que nos divide entre sujetos y objetos.

Lo que entronca con una tradición griega muy interesante -la del Eromenos y el Erastés- y qué nos lleva a la siguiente pregunta ¿Quién ama en el amor? ¿A quien besamos cuando besamos?

Eso mismo se pregunta Magritte.

Los griegos no creian en la mutualidad amorosa y los psicoanalistas tampoco: ellos -los griegos-tenian una nomeclatura muy clara para discriminar al eromenos (el amado) del erastés (el amante) y aunque este termino fue adoptado por la tradición pederástica de aquella sociedad lo cierto es que es posible generalizar su uso con independencia del sexo que ocupe cada uno de los actores de la pareja. El eromenos suele ser más joven y displicente, es pasivo y por decirlo de alguna manera se deja querer, seducir, galantear, adular, regalar. Su compromiso con Eros es menor e instrumental, pues Eromenos cae del lado del objeto, es un sujeto objetalizado por el deseo del Erastés que suele ser mayor, adulto ya y en mejor posición social y que toma al Eromenos bien como discipulo, bien como confidente y casi siempre como amante. El Erastés se situa en el terreno del sujeto, sabe que tiene una falta y de él emerge el deseo mientras que Eromenos no sabe lo que tiene y se conforma con ser deseado.

Erastés está en Falta y Eromenos flota en el vacio. Falta y vacio desde entonces son distintas posiciones, distintos topos, de este dilema entre sujeto y objeto que atrapa al humano, uno del lado del objeto y otro del lado del sujeto.

Tenemos tambien una palabra gracias al mito de Poros, y es “aporía“.

Una aporía es algo que no puede ser, que no puede imaginarse, una especie de paradoja como la idea de “la nada”. Pero la acepción que nos interesa en este momento es la relativa al saber. Una aporía es un saber falso, algo que ha llegado hasta nosotros gracias a la mayéutica platónica.

Platón pone en “El Banquete”, en boca de Sócrates, una frase que resume esta tensión entre Poros y Penia, entre Eromenos y Erastés, entre sujeto y objeto. Y lo hace a proposito de un diálogo entre Alcibiades y Sócrates: en él puede percibirse como Alcibiades ambicioso de saber y celoso de Sócrates se propone llevarlo a un callejón sin salida a través de la mayéutica. Para ello dispone un plan de seducción y se propone como amante de Sócrates, a lo que éste responde:

- Tu quieres cambiar el oro de tu saber por el cobre de mi ignorancia.

Dicho de otra manera Alcibiades pretende situarse como Erastés ubicando a Sócrates como Eromenos, se trata de la tópica de la Falta, de la lógica de la suspensión del vacío. Alcibiades atribuye a Socrates todo el saber y pretende apropiarse de él, Socrates le dice la verdad: “que el saber está en él”, pero probablemente no lo sabe aún. Renunciando a esa ubicación Socrates le da a Alcibiades una suprema lección moral, ética y metafisica, también psicológica.

Una lección que cualquier psicólogo actual debiera saber.

Se llama transferencia, amor de transferencia y en ella el terapeuta jamás debe quedar objetalizado, jamás debe quedar a merced del deseo del otro, jamás debe llenar la falta del otro, porque en realidad al otro -aunque no lo crea- no le falta nada. Pues todo lo que necesita está en su interior, en su saberse a sí mismo.

Es el secreto que hay dentro del secreto.

Para desvelarlo sólo hace falta situarse en un lugar apórico.

La transferencia no debe ser confundida con la alianza terapéutica: ese contrato que dos adultos firman para llegar a un fin terapeutico entre médico y paciente por ejemplo. Transferencia no es el cariño entre dos hermanos, o la simpatía entre dos amigos, ni es el amor de pareja aunque probablemente la mayor parte de los desencuentros amorosos procedan de la transferencia, otros de la realidad. Transferencia es aquello que procede de otro tiempo o lugar y que como su nombre indica se reactualiza (transfiere) a otro objeto del aqui y ahora siempre que ese objeto se caracterize por la neutralidad, la no participación emocional y la escucha activa. La transferencia es motor y al mismo obstáculo terapéutico en el psicoanálisis donde la cura siempre ha de pasar por encima de la transferencia.

La transferencia casi siempre se contempla en términos de sentimientos antiguos reeditados por el tratamiento pero este punto de vista es superficial: en realidad la transferencia es un lugar, una posición, lo que se reactualiza es la posición que el sujeto adoptó con sus figuras de dependencia infantil, es decir su relación con el saber del otro.

La transferencia es una metáfora del amor, un simulacro, una ficción y enseguida aclararé que ficción no es lo opuesto de mentira. Lo transferencial es verdadero pero no es actual, es la repetición de un recuerdo, de una secuencia de hechos que pertenecen al pasado, más una tópica que un evento. Representa la actividad intrinseca del cerebro despojado de objetividad y de objetalidad, el terapeuta en este sentido no es un sujeto ni un objeto sino sólo un espejo en el que el paciente proyecta su necesidad de saber y le atribuye a este sujeto al que ni siquiera conoce un saber, si ubica al terapeuta en este lugar de sujeto-supuesto-saber. Aunque caben otras estrategias que sólo nombraré de pasada:

  • Negarle todo saber al terapeuta como hacen algunos psicóticos o personalidades narcisistas.
  • Ponerse en el lugar de desvelar la falsedad del saber del terapeuta, como hacen los obsesivos, los paranoides y algunas histéricas.
  • La indiferencia frente a cualquier tipo de saber que no esté incluido en el goce propio y actual, como hacen los perversos o los psicópatas.
  • Y atribuirle al terapeuta un saber omnipotente que es lo que hacen el resto de neuróticos, un saber pórico, o mejor el lugar de Poros.

Esto es al menos la teoria psicoanalítica clásica.

Para profundizar en este tema os propongo leer este articulo

Y es necesario leer el Banquete de Platón, lo más profundo que jamás se ha escrito sobre el amor.

El Banquete segun Lacan

Sobre el amor de transferencia

25
Abr
08

El amor y las historias de amor

El amor es éxtasis

Rumi

La razón por la que existen tantas y diversas historias de amor es que nadie sabe a ciencia cierta qué cosa es el amor.

Al amor le pasa lo mismo que a los olores: no disponemos de palabras para nombrarlo, asi llamamos amor a ese sentimiento tan chovinista que sienten las madres por los hijos explicitado perfectamente en este video de más abajo con la Caballé cantando un aria de Schichi, a ese otro sentimiento que dudosamente vincula a los hermanos entre si ¿fraternidad?, al amor de pareja, ¿faire l´amour“?, un invento de franceses ligado al bidé, y hasta llamamos amor a eso que algunos sienten por la patria, la naturaleza, con alguna idea politica o con el dinero. Amor señala desde luego algun tipo de emparejamiento, unión o enlace con personas, abstracciones, o placeres concretos.

Y a veces hay no solo emparejamientos reales sino virtuales como el amor a trois que existe en Seda. Hervé Joncour recibe precisamente a través de su esposa el regalo, el don de una ilusión que jamás pudo materializarse. ¿Qué clase de amor es el de Heléne por Hervé?

O sea que no existe un amor único, sino distintas versiones del amor que a falta de etiquetas denominamos con la misma palabra: esa de cuatro letras en casi todos los idiomas y que conocemos con ese nombre: “amor”, algo al que todos acceden pronto o tarde al menos en su versión menor, en su octava más baja: el enamoramiento, un cóctel que se mantiene en sangre unas pocas semanas, hasta que se desvanece.

Si se han escrtito tantas y tan variadas historias de amor es porque cada ciudadano tiene la impresión de que en su amor hay algo de especial, algo que merece la pena ser contado, algo que hace del suyo algo especial. Asi no es igual el amor de Ana Karenina, amor fatidico y el amor de Amiel aquel filósofo que se la cogía con papel de fumar y en el que se inspiró Marañon para escribir un ensayo bastante cursi sobre la timidez y que leimos cuando eramos adolescentes, como tambien hicimos con Fromm que se posicionó claramente a favor del amor-sacrificio como tocaba en una época donde la religión no sabia que hacer con la pasión de los individuos carnales y encarnados.

Y es que hay amores-sacrificiales y amores-desquicio, como hay amores-refugio como sucede en la bolsa y amores de paso y amores al raso: estoy parafraseando a Javier Krahe que escribió tambien sobre el asunto. La lista de poetas, músicos, novelistas o pintores que se han inspirado en el amor seria demasiado larga para ser expuesta en un post y mereceria una tesis doctoral.

Lo mejor es leer esa letra del propio Krahe donde resume perfectamente todo lo que se conoce de ese curioso qualia que llamamos amor:

Abajo el Alzheimer

Sí que los recuerdo, fueron los mejores,
con muchos detalles y vivos colores
aquí van las cuentas de mis cien amores.
Veamos si tengo o no memoria.

Un amor eterno, otros casi tanto.
De siempre me prenden los cinco en su encanto,
tan sólo por ellas he vertido el llanto.
Peaje de amor, cantidad irrisoria.

Amores de suerte, amores de paso,
amores refugio, amores al raso,
parques del Retiro, museos Picasso.
Incluso una suite en el Waldorf Astoria.

Amores insólitos por lo singulares,
hay reinas del mar por los siete mares.
De amores sin par, unos quince pares.
Y todas tangibles, ninguna ilusoria.

Descuéntame uno y van treinta y cuatro,
el uno que tacho fue puro teatro,
una tontería y no lo idolatro.
Ocurre que es que no tuve escapatoria.

De cinco minutos, media mañana,
de fin de mi vida, de fin de semana,
de mi via amoris de mi real gana.
Cada uno su cruz y la mía es de gloria.

Amores de ida, amores de vuelta,
amores debidos al Ebro y al Delta,
y al imperio ruso y al folclore celta.
También llevo bien geografía e historia.

Van ochenta y casi me olvido la lluvia
mojando los rizos de mi única rubia.
Y a mi diosa blanca. Y a mi esclava nubia.
Y a mis tres Marías, Marías Victorias.

Y a las seis menores aunque muy crecidas.
Sus seis casi estrenos me dieron seis vidas.
Me obligó el espejo a seis despedidas
de seis aplicadas en arte amatoria.

Las ocho que faltan las guardo en secreto,
que yo fui Montesco y ellas Capuleto,
y me comprometen o las comprometo.
Mi alegre canción iba a ser mortuoria.

Y ya están las cuentas de mis cien amores,
que claro que sí, fueron los mejores.
Y si queréis más, yo, de mil amores.
Y ruede la rueda y gire la noria.

(Javier Krahe)

La tesis central de Krahe tal y como puede observarse en el anterior poema con rima consonante es que el amor tiene mucho que ver con la memoria, con la capacidad de recordar, pues sin memoria ni recuerdos ¿podriamos comparar amores antiguos, amores modernos y los intermedios?

Y sin comparación todos los amores son iguales, en nada se diferencian y es por eso que aun no hemos puesto nombre a cada amor, por la misma razón que no le ponemos nombre a los olores y todo queda confundido en ese magma sin nombre que llamé en otro lugar el Tao del perfume. Tampoco tenemos nombre para cada uno de nuestros pasos aunque algunos recomiendan precisamente nombrarlos al menos en grupos de cuatro como un compás de compasillo (SA-TA-NA-MA) ni lo tenemos para cada una de esas lágrimas que hemos vertido en honor de una u otra amante, amigo o amiga, padre, madre o abuelo, es por eso que la historia se hace interminable y cada amor parece que es diferente -siendo tan parecido- a aquel que le sirve de referencia, nuestro primer amor, aquella que nunca pudo ser nuestra del todo: mamá y que dividió el universo posible en dos bifurcaciones: el amor carnal y el amor sin carne.

Pues fue mamá nuestro primer objeto amoroso, si, pues fue ella la que construyó nuestras primeras percepciones sensoriales sobre las que construimos después una interpretación del cuerpo y fue ella la que le puso nombre a las cosas, al placer y al displacer, al calor o al frio, a los aires y a la caca. Fue ella, la guardiana de los significados que ahora parecen atractores extraños como la espiral de Lorentz que es infinita pero nunca se sale del papel. Y se parece a una mariposa.

De manera que todas las historias de amor remiten a ese qualia primigenio que es el cuerpo de una madre, es por eso que los legionarios se tatúan en el pecho este anagrama “amordemadre”, un poco para distinguirlo de los otros amores, de los amores profanos, de esos amores mercantiles y tambien de los otros: los sosegados y prácticos que -en el mejor de los casos- algunos disfrutamos aun con un contrato reproductivo sobrevolando como una mariposa de Lorentz en el horizonte.

Pero los humanos no somos unidimensionales y poseemos al menos tres planos o mundos:

  • Uno presidido por la realidad y sus principios de realidad que divide el mundo entre lo posible y lo imposible.
  • Un plano cuántico donde todo es posible siendo a la vez imposible pero donde no hay referentes ni leyes universales, se trata de un plano que necesita ser construido, negociado y renegociado continuamente.
  • Un plano presidido por la autoconciencia que es observatorio pero que al mismo tiempo puede resultar mazmorra y liberación. Es el plano que integra y ajusta los dos mundos anteriores y les da forma y se ocupa del timing u oportunidad.

Y luego está el sexo por el sexo, una actividad al alcance de cualquiera y que hasta las chonis saben practicar desde que las mujeres se quitaron las fajas y descubrieron su placer. Es la amortización del sexo puesto que entonces dejaron de ser objetos sexuales y se constituyeron en sujetos deseantes, en objetos inercambiables y cuánticos que ahora están y más tarde desaparecen como el gato de Schrodinger. Desde entonces ser objeto sexual es una rareza y por eso existen cada vez más profesionales a pesar de la liberación de los refajos y la relajación de las costumbres.

Es sólo cuando el observador toma el mando que el sexo por el sexo se transforma en vino tal y como aseguraban los sufies. Los efectos embriagadores del vino solo pueden darse cuando la autoconciencia desciende a los genitales y recuerda que los genitales tambien son parte del cuerpo, rebota en ellos y vuelve a ascender en comunión con otra autoconciencia que le hace de pantalla imaginaria.

Entonces ya no se llama amor sino éxtasis y da igual si el objeto existe en esa realidad que hay ahi afuera o si por el contrario está interiorizada o externalizada porque los limites del cuerpo han sido desgarrados y amamos más allá del objeto aún en ausencia de él.

El amor ha dejado de ser una palabra y se transforma en un puente, una obra de ingenieria que une dos mundos a través de una membrana.

En algo concreto como un fractal que contiene en sus rugosidades todos los amores que la memoria ha logrado conservar.




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