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11
mar
10

Edipo y Parsifal: en busca del principio masculino

Dos mitos, uno griego, el otro medieval, ambos han fascinado a dramaturgos, poetas, músicos y psicólogos.

¿Que hay en el mito que nos sentimos concernidos por él?

Kereny nos lo explica:

La mitología se explica por si misma y explica todo lo que en el mundo es, no porque se haya inventado para proporcionar explicaciones sino porque tiene la cualidad de ser explicativa (Kerenyi 1994)

Y Wagner nos lo muestra en su universo sonoro.

Probablemente el mito de Edipo sea el más conocido de la mitología griega y parte de esa fama se deba a que Freud le tomó como piedra angular de su teoría de la líbido. Para Freud, el niño pasaba por una fase que llamó “complejo de Edipo” donde real y fácticamente deseaba poseer a su madre y albergaba deseos de asesinar a su padre, razón por la que se sentía en peligro de castración.

El niño desarrollaba en esta etapa un miedo-deseo de ser como el padre para poder así poseer a la madre, un miedo-deseo que implicaba fuertes componentes de agresión y sexuales, que se saldaba con la identificación con el padre y la renuncia a la madre. En realidad, mi primera crítica a esta idea está relacionada con una lectura inexacta del mito: lo que sucede en el mito de Edipo nada tiene que ver con lo que Freud especula. En primer lugar, es Layo, el padre de Edipo, el que se deshace de su hijo cuando es advertido por el oráculo con la predicción de que su hijo le dará muerte. En segundo lugar, Edipo, alcanzada la madurez, abandona la casa de sus padres adoptivos y asesina en un cruce de caminos a Layo, sin saber que está dando muerte a su padre verdadero al que sigue sin conocer. En tercer lugar, cuando entra triunfante en Tebas después de haber dado muerte a la Esfinge y se casa con Yocasta, no sabe que es su madre. Cuesta entender por qué Freud utilizó el mito de Edipo para ilustrar lo que según él acaecía en el interior de un infante desde los 4 a los 8 años. Más relevante o comprensible me parece si hubiera echado mano del mito de Cronos y Zeus: efectivamente en este mito es Zeus el hijo el que da muerte y castra a su padre Cronos con la ayuda de su madre Rea. Creo que esta historia se ajusta mejor a la intención de Freud de dar a entender que los niños pasan por una fase donde se dan cita en ellos este tipo de anhelos y afectos divididos.

El mito de Edipo señala en una primera lectura en otra dirección un poco más sutil: en primer lugar Edipo es un huérfano que ha sido abandonado a su suerte por su padre –temeroso de que le asesine según la predicción del oráculo– y que se educa en casa de Pólibo creyendo que es hijo suyo en unas versiones, y a sabiendas de que no es su padre verdadero en otras. Sin embargo, lo cierto es que Edipo al llegar a la adolescencia, como todos los héroes griegos, parte en busca de aventuras. Esta salida del hogar es interpretada por autores diversos como una búsqueda del principio paterno. Del mismo modo Parsifal, que sabe que es huérfano de padre y vive con su madre, también parte en busca del Grial en un periplo similar. Lo hace Teseo, y Perseo, Heraclés y Orestes, Jasón y Ulises, el héroe siempre sale, vuelve, da vueltas perdido, combate monstruos, acaba con una plaga o pone fin a una maldición; su misión es siempre la redención de algo que ha sido maldito por el pecado de alguien anterior. Los héroes del mito o de la leyenda parten siempre abandonando a sus madres, hermanas o padres adoptivos en busca de algo que al parecer no pueden encontrar permaneciendo en su hogar, pero añaden una novedad respecto a las aventuras de sus predecesores: en estos dos casos (Edipo o Parsifal) no hay aventuras bélicas, ni lucha contra el monstruo a brazo partido, ni fuerza bruta como método para enfrentarse a la desgracia, sino preguntas, conocimiento y sabiduría. Así, la Esfinge sólo puede ser vencida si el héroe resuelve los dilemas que le plantea y Parsifal sólo podrá acceder al Grial si hace la pregunta correcta al anciano guardián del castillo.

Al librar Edipo del monstruo a los tebanos, éstos le demostraron su favor y es cuando Edipo desposa a Yocasta, la viuda de Layo, al que el propio Edipo ha dado muerte en un enfrentamiento anterior a su encuentro con la Esfinge. Con Yocasta tiene una hija famosa: Antígona, una heroína a la que Sófocles eternizó en una de sus tragedias. Sucede entonces que se declara una peste en Tebas y, consultados los oráculos, predicen que la peste no cesará hasta que se encuentre al asesino de Layo. Edipo interroga al sabio Tiresias después de lanzar una maldición sobre su asesino (sin saber que está derramando su maldición sobre su propia cabeza). Tiresias, que por su condición de “ver más allá y más profundamente” conoce todo el drama, aunque trata de disimular sus conocimientos no puede evitar que Edipo comience a relacionar la manera en que murió Layo con su propio incidente en el camino. Comienza dudando sobre si él será el responsable del crimen, pero poco a poco van apareciendo las pruebas de que no es hijo de Pólibo sino de Layo. Edipo es culpable del parricidio y del incesto con Yocasta y, una vez desvelada la verdad, ella se precipita desde una almena de su palacio y él se perfora los ojos con una aguja quedando ciego.

Después Edipo es desterrado de la ciudad y comienza una existencia errante. Lo acompaña Antígona, su hija, porque sus otros hijos – Eteocles y Polinices– no han intervenido en su favor y él les ha maldecido. En este errar llega hasta el Atica, donde permanecerá hasta la muerte gozando de la bendición de los dioses.

El mito de Edipo parece orientarse y señalar más bien a un tipo de conocimiento que se inicia con dudas pero que puede alcanzarse plenamente a través de la razón; al fin y al cabo Edipo llega a la conclusión acertada aún a sabiendas de que no es lo más conveniente para él. Una vez alcanzado ese conocimiento que es la verdad histórica, los ojos ya no sirven para contemplar la realidad, más bien son un obstáculo para la visión interior: quedarse ciego no es sólo el castigo por haber pecado o transgredido una ley divina sino también un recurso para resaltar la visión interior y buscar dentro, a través de la introspección, lo que no se halló fuera. El otro ciego conocido de la mitología, Tiresias, había sido cegado por contemplar desnuda a la diosa Atenea –una transgresión intolerable en la mentalidad griega– , pero esta ceguera, más que un problema, parece que se encuentra en la base de sus habilidades adivinatorias. También en el caso de Tiresias parece que el haber sido mujer y hombre en dos secuencias de su vida añade a su conocimiento de la naturaleza humana una cualidad esencial.

En realidad el mito de Edipo alumbra la búsqueda del padre o, más bien, del principio paterno que, una vez descubierto, es para contemplar que en él se perpetró (como resultado simétrico de un crimen anterior) un asesinato ritual, el crimen sobre el que se funda precisamente la individualidad, pues algo viejo debe morir para que algo nuevo fructifique. Otra vez aparece el estribillo sacrificio-muerte-redención. Al mismo tiempo señala que en las familias existe una sustancia común, una herencia psíquica que sólo puede superarse a través de la transformación individual: la que realiza Edipo a través de su búsqueda de la verdad y la asunción de esta verdad como culpa de su estirpe.

Superar o vencer simbólicamente al padre es la tarea del héroe, pero, más que eso, la tarea del héroe es transformar a través de la visión interior en qué consistió la culpa de su linaje; en esta tarea el padre real carece de importancia porque Edipo y Parsifal están luchando contra el arquetipo paterno, algo que realizan precisamente por su condición de huérfanos: tanto Edipo como Pasifal carecen de la oportunidad de confrontarse con un padre real al que desconocen. Por otra parte, parece como si la presencia de las mujeres disminuyera o pusiera en peligro las aspiraciones masculinas del héroe; permanecer con la madre no es una opción para los héroes de la tragedia, que parecen estar diciendo que sin alejamiento de los arquetipos femeninos, aún siendo seguros y cómodos, no hay acceso a la masculinidad, algo que se encontraba en la mentalidad griega y que entronca con la prescripción saludable de las prácticas homosexuales en aquella sociedad y que en realidad tiene mucho que ver con la misoginia y el estatuto secundario de la mujer en la sociedad griega. Al mismo tiempo, parece señalar también que en esa tarea de alejamiento pueden cometerse muchos errores, y que el principio masculino, en cualquier caso, tarda mucho tiempo en encontrarse, no antes de la segunda mitad de la vida. Muchos son los obstáculos que se oponen a esa tarea; la primera es la imprudencia del joven que le hace susceptible a encontrarse con muchas oportunidades para perder la vida o arrebatársela a otros (recordemos el trágico encuentro en el camino entre Layo y Edipo o entre Parsifal y el caballero Rojo, dos muertos en realidad gratuitos que hablan de la impulsividad de la juventud, uno de los enemigos en la adquisición del conocimiento). Otro obstáculo es el sexo: ¿cómo acceder a un conocimiento abstracto de tal complejidad si se está disfrutando de los placeres de la carne? ¿Por qué Ulises no puede abandonar a Circe o a Nausicaa por sus propios medios? ¿Por qué no puede llevar a cabo su propósito de seguir camino hacia Itaca? Ulises tiene la suerte de contar con la ayuda inestimable de Hermes, quien le proporciona las claves para eludir los abrazos posesivos de estas diosas amantes. En el caso de Parsifal la tarea tendrá que ser acometida en dos ocasiones distintas: durante su juventud, y a pesar de haber llegado al castillo y haber reconocido al guardián del Grial, es incapaz de hacer la pregunta correcta; en la segunda ocasión, Parsifal opta por la castidad como método de no implicarse en lo humano, y es entonces y sólo entonces cuando consigue hacer la pregunta que desvela la ubicación del Grial.

Edipo y Parsifal sólo parecen encontrar lo que buscaban después de múltiples peripecias personales, sufrimientos y desgarros; al llegar a la ancianidad es cuando parecen recobrar la paz y son a la vez reconocidos sus méritos por los dioses, un mérito que tiene que ver con el hallazgo de algo por medio de la razón.

En definitiva, un ciego no es más que aquél que vio lo que todos han visto pero piensa al fin lo que nadie pensó.

03
feb
10

Amor homeopático

Si usted hace una búsqueda en Google con la palabra “amor” se dará cuenta de que probablemente esta palabra es una de esas que se encuentran en todos lados, que tienen el don de la ubicuidad. Amor es un tema universal, se encuentra en canciones, poemas, pinturas, esculturas, literatura buena y mala y ultimamente tambien en las paginas new age que recomiendan un poco ingenuamente que el amor es la pócima que puede salvar al mundo. Recomiendan cosas tales como ésta:

“Si amas cambiarás el mundo y con él cambiará tu manera de percibirlo y de estar en él”.

O sea que el amor para algunos es una especie de esencia floral curativa, un curalotodo.

Y es verdad en un cierto nivel de definición pero no es verdad en el nivel de definición práctico por donde discurren nuestras vidas aqui abajo.

Los psicoanalistas, al menos algunos con los que he departido sobre este asunto también abrazaron desde siempre esta opción, la mayor parte de los malestares humanos proceden del desamor y de la agresión reprimida, cosa que tambien puede ser cierta pero esta verdad no equivale a pensar que dando amor indiscriminadamente las cosas mejoran. En realidad no es asi de sencillo y todos los que hayan leido este post ya saben que es un “wicked problem” y que en cierta manera las cosas no se resuelven con buenas intenciones o con esa mania caritativa de darle a los demás lo que les falta que seguramente es amor como decian los Beatles.

El mismisimo Freud -que aun no sabia que era un “wicked problem”- en un artículo memorable conocido como “Análisis terminable e interminable”  cayó en la cuenta de que determinados pacientes sometidos a su esfuerzo por curarles de su neurosis, no sólo no mejoraban, cosa incomprensible para él, sino que encima de eso, empeoraban. A esta curiosa forma de reaccionar la llamó “reacción terapeutica negativa” que incluyó entre las formas más graves de resistencia y que se encontraba más allá de lo cognitivo y de lo somprensible o racional. El paciente empeoraba cuantos más esfuerzos invertía el terapeuta en su curación, Freud creyó encontrar en esta maniobra algo tanático, la propia pulsión de muerte o compulsión repetitiva. Y tenia, en su nivel de definición, tambien razón.

Y la verdad del asunto es que algunas personas no pueden ni amar ni ser amados. Aunque yo diria que lo más amenazante para las personas es resultar amados porque el amor en activa puede ser disfrazado de muchas formas, una de las mas frecuentes es  la abnegación, una curiosa palabra que contiene en si misma la clave de lo que se pretende ocultar o negar. Los abnegados son aquellos que aman porque amando dejan de sufrir las consecuencias de su necesidad de amor, se brindan a los demás para ocultar-se a sí mismos aquello que pretenden obturar que no es otra cosa sino la necesidad de recibir. El abnegado sin embargo va mucho más allá del autoengaño: se niega sí mismo y a sus necesidades.

Y es que los humanos somos una especie de simios bastante retorcidos, porque ¿qué tiene el amor de amenazante? ¿por qué protegerse del amor ajeno? ¿No es absolutamente deseable ser amado?

Aquellos de ustedes que aun no hayan superado su fase jesuítica creerán que el amor es algo deseable, que es importante e incluso placentero que los demás nos amen. Eso es tambien verdad en otro nivel de definición, pero hay un pero. Los demás, si nos aman lo hacen por alguna razón que no siempre está en nosotros. Lo más frecuente es que el amor que se nos brinda, incluso el más altruista de todos, el de nuestra madre, se encuentre contaminado por los deseos de nuestra madre de otras cosas, por lo que le faltó, por el lugar que nosotros ocupamos en esa falta. El amor incondicional que es la forma buena y digestiva del amor es muy poco frecuente -aunque no diré que imposible- lo común es que amor, demanda, revancha, justificación, exigencia, odio, venganza, celos, territorialidad, reproche, sacrificio, dependencia, apego, asimiento y expectativas amorosas e incluso sexuales vayan de la mano o se comporten como condiciones de intercambio.

Es por eso que el amor es una amenaza para aquellos que tuvieron la experiencia primaria de ser amados por una madre que no las tenia todas consigo con respecto a qué esperaba de su hij@. Por lo que cuelga de ese amor que no tuvimos más remedio que aceptar tal y como se nos dió.

Como este tipo de personas vivencian el hecho de ser amados como una amenaza se protegen de serlo aunque esto no les impide, a su vez, amar.

Son simplemente incapaces de ponerse en el polo pasivo y resultar receptivos con el amor que les llega desde fuera aunque pueden ser incluso muy activos para darse e incluso a veces una tendencia es la compensación de la otra: los que no pueden recibir amor son personas muy queridas por los demás porque siempre están en el lugar del dador. Y esta actitud es socialmente muy aceptable aunque muy perturbadora para el propio sintiente.

Y en este post voy a hablar de como desactivar ese miedo a recibir amor.

La clave está en la homeopatía.

Hay gente que no tolera el amor en dosis ponderales mientras que otras personas son capaces de recibir amor en cantidades desorbitadas.

Es como si algunos tuvieran un receptáculo elástico que como un globo pudiera hincharse a placer acaparando todo el amor que les llega incluso las sobredosis, tienen una enorme resistencia -por asi decir- al amor porque saben desembarazarse de aquello que va colgando siempre del valor puro y duro: un precio, una tasa, un peaje.

Estas personas resisten bien los tsunamis del amor porque han desarrollado una extraña capacidad para disociarse de aquello que les llega y de quedarse sólo con lo bueno descartando lo peor. Pero estas personas que están acostumbradas a dar sus excedentes en plan directo y sin someterse a los necesarios ayunos de depuración suelen ser malos amadores porque acaso no entienden que los demás no han adquirido esa especial resistencia al amor incluso a su toxicidad.

Lo curioso de la vida es que los amadores y los amados suelen encontrarse puesto que cada una de estas especialidades son en sí complmentarias, uno disfruta dando y el otro recibiendo. Sin embargo esta relación complementaria está destinada al fracaso por una razón.

Ambos esconden una carta marcada que se sustrajo a la conciencia, uno sus necesidades de recibir a las que quizá no se cree merecedor y el otro su necesidad de desprenderse de la toxicidad que le acompaña desde su infancia pero además necesita que no caiga en el vacio, en ese gap o hueco por donde suelen caerse los excesos. Necesita un hueco con sentido, un hueco contenedor.

La solución está en donar el amor a microdosis, pequeñas dosis de amor vigilando no sobrepasar el numero de Avogadro. eludiendo asi los efectos secundarios Lo realmente curioso del amor en dosis homeopáticas es que no puede ser rechazado pues apenas es detectado por la conciencia del fóbico amador.

El mecanismo de acción del amor homeopático no es a través de la forma, ni de la inundación de amante excesivo, no es algo que se acopla a un receptor sino algo vibracional. O se está o no se está en sintonía. Tampoco hace falta estar en sintonia todo el tiempo ni en todos los ámbitos de la vida. Yo diria que no hace falta siquiera ni la presencia física y todo sucede siguiendo más las leyes y principios cuánticos que los newtonianos, esos que dicen que “el roce hace el cariño” o que “el amor es ciego pero no manco”. Estas ideas deterministas son bien conocidas por todo el mundo y tienen también su sitio en la verdad, en algunos amores convencionales de los que hablé aqui.

Pero el amor homeopático no funciona de ese modo, no es algo que opere desde el contacto sino que ejerce una acción a distancia a través de determinados hilos invisibles, unas cuerdas o enlaces tan duros y obstinados como esa fuerza que une al cloro con el sodio (fuerza nuclear débil se llama en fisica).

Porque el amador en realidad es un dador de electrones, una especie de agente antioxidante que como el té verde cede sus electrones sobrantes a los intoxicados por el amor.

Están condenados a encontrarse. Y a equilibrarse.

Y lo hacen a nivel atómico, a un nivel informacional, pues la cantidad de información que lleva lo poco es mucho mayor que lo que lleva lo mucho.

Y rebota autoregenerándose como la cola de una lagartija.

Sólo somos capaces de soportar pequeñas dosis de Verdad: es por eso que los deprivados y los intoxicados están destinados a encontrarse.

Y no sólo para repetir la experiencia original sino para transcenderla.

11
nov
09

Deepak Chopra

deepak

Deepak Chopra es un médico de origen hindú pero formado en los USA que aglutina en torno a sí la tradición mística de Oriente y el pensamiento cientifico-técnico de occidente en una equilibrada integración. Lo que defiende Chopra es la superación del dualismo y lo que él llama “superstición materialista”, la convicción que sólo desde lo material pueden abordarse los problemas de salud.

Chopra defiende la unidad cuerpo-mente e integra en una visión holistica el cuerpo material, el emocional y el mental.

He recogido en una serie de videos algunas de las propuestas y explicaciones de Deepak Chopra.

El poder del pensamiento.-

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Curación cuántica.-

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Sonidos curativos.-

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28
oct
09

Ideas coemergentes y falsas creencias

Una falsa creencia puede definirse como una creencia que se apoya en algo no verificable. La definición que da la wiki está aqui:

La idea de falsa creencia fue acuñada por el psicólogo Albert Ellis, se basa en la teoría de que todos los seres humanos reciben a lo largo de su ontogenia (evolución de vida), información parcializada e indemostrable. Esto provoca reacciones emocionales inapropiadas o exageradas, que pueden mermar nuestro objetivo de sobrevivir primero y ser feliz en nuestra vida cotidiana.

Existen ciertas creencias falsas que están relacionadas con la teoria de la mente es decir en la convicción (o falta de convicción) de que el resto de seres humanos tienen un mente con planes, intenciones  y propósitos que pueden no coincidir con los nuestros. Me gustaria ponerles como ejemplo estas viñetas que se utilizan para explorar la falta de una teoria de la mente en los niños autistas.

tarea-de-primer-ordenTal y como puede observarse lo que sucede es que en una habitación hay un señor que deja unas gafas dentro de un cajón, posteriormente una señora cambia la ubicación de las gafas y las deja en otro lugar, luego el señor vuelve a la escena. La pregunta que se le hace al sujeto que se está explorando es la siguiente. ¿Donde buscará el señor sus gafas?

Si el entrevistado tiene una “teoria de la mente” dirá que las buscará alli donde las dejó, es decir en la mesa, pero si el sujeto explorado tiene un déficit de la teoria de la mente dirá que las buscará alli donde las escondió la señora. La razón es que este ultimo sujeto no sabe discriminar entre el pensamiento del señor y el suyo propio que ha contemplado toda la escena, confundirá las intenciones del sujeto con las suyas.

La falta o déficit de una teoria de la mente tiene como consecuencia la construcción de creencias falsas, pero no solo estas creencias pueden formarse por falta de una teoria de la mente sino que las más de las veces se construyen por mimetismo social, simplemente damos por buenas las definiciones que nos llegan de los medios, la politica, la television, la ciencia, la religión, la economía o de cualquier otra autoridad social. Podemos llegar a creer cualquier mentira siempre y cuando sea una mentira compartida por muchos.

En esta web hay un buen resumen del documental llamado “La trampa” de Adam Curtis que cuenta como las ideas en que se basan ciertas creencias falsas que sostenemos casi todos nosotros no surgen del vacío sino que se encadenan unas con otras y coemergen. Son por asi decir coetáneas: la teoria de los juegos y la disuasión nuclear, el materialismo individualista de nuestro tiempo, la invención de la psiquiatria computarizada y basada en cuestionarios y clasificaciones operativas tipo DSM, la teoría del gen egoísta, la corrupción financiera en alianza o no con la politica, la determinación genética de la conducta y la explosión del negocio de los psicofármacos y tambien la aparición de nuevas enfermedades no son debidas al azar sino consecuencia de sistemas de pensamiento que proceden de entender la libertad como un valor amputado en aras de la comodidad.

Video 1.-

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Algunas falsedades.-

  • Es falso que seamos egoistas, materialistas e individualistas, si los somos es porque creemos serlo y porque creemos que esa es la mejor estrategia para sobrevivir.
  • Es falso que los genes planeen estrategias por sí mismos.
  • Es falso que los seres humanos seamos máquinas predecibles o nuestra mente un ordenador que procesa algoritmos. O nuestro cuerpo un simple transportadior de genes.
  • Es falso que exista una determinación genética del comportamiento humano para todos los casos.
  • Es falso que todo malestar o sentimiento incómodo pueda ser categorizado como una enfermedad a tratar.
  • Es falso que la psiquiatria quepa en un manual o en un cuestionario.
  • Es falso que la voluntad humana pueda ser categorizada o modelizada a través de números u operaciones matemáticas.
  • Es falso que la politica deba desertar en favor de la economia para favorecer el crecimiento y el progreso.
  • Es falso que la ciencia llegará un dia a resolver todos los problemas del hombre.

Es cierto que somos capces de construir creencias de todo tipo y que estamos sometidos constantemente a la tentación de tratar como verdades absolutas las más grandes falacias, sólo necesitamos un caldo de cultivo social que las sostenga y un experto bendecido por los medios que las promulgue.

04
sep
09

Homeopatía y psicoterapia

hormiga y neurona

Durante mas de 15 años ejercí la psicoterapia con una metodología ecléctica inspirada en el psicoanálisis aunque fuertemente influida también por posiciones humanistas. Me formé en una época donde ya se conocían algunas razones por las que la psicoterapia era o no efectiva. Después de muchos años donde la pugna se dio entre posiciones conductuales y psicoanalíticas, gran parte de mi actividad profesional discurrió en un entorno donde la integración era el modelo que parecia acercarse más al ideal.

Ya se conocia por aquel entonces que:

  • Todas las psicoterapias eran igualmente efectivas, no existía ninguna hegemonia de unas sobre otras.
  • La variable critica parecia reposar más en el terapeuta que en la técnica.
  • Las psicoterapias funcionaban por razones bien distintas a las que sostenían sus defensores muchas veces por razones desconocidas.
  • Las psicoterapias verbales precisaban de cierto “gusto psicológico” y compromiso por parte de los pacientes, una especie de vocación incrustada en su conciencia que corrientemente no existía en los pacientes más graves.
  • La verbalización de los problemas, la reconstrucción cognitiva de lo vivído, el análisis de la transferencia, la catarsis emocional y la provisión de nueva información pos si mismas parecian no ser suficientes para algunos pacientes.

Había algo que se nos estaba escapando, algo que no era verbal y que no dependía de la reconstrucción cognitiva o emocional.

En esa práctica psicoterapéutica de unos 20 años aprendí algunas cosas sobre “como se curan los pacientes” y por qué otros pacientes no mejoran con la psicoterapia a pesar de los esfuerzos, también aprendí algunas cosas del por qué algunos pacientes empeoran con la psicoterapia.

No cabe ninguna duda de que la psicoterapia es efectiva por la información que fluye entre dos personas y que no es necesariamente verbal. No puede atribuirse todo su potencial curativo ni a la energía, ni a nada material pues usualmente no se usan fármacos. También es cierto que no podemos prescindir del llamado efecto placebo o de la sugestión pura y simple (presentes en todas las interacciones humanas) sin embargo y a pesar de las ideas de algunos autores como Eysenck -el padre de la idea de que en la psicoterapia sólo existe efecto placebo- la psicoterapia es algo más que efecto placebo y contiene en su proceder virajes a veces imprevisibles que se encuentran más allá de él.

Hoy, las psicoterapias han pretendido alcanzar un cierto estatuto cientifico y es por eso que han dejado de ser artesanales y han optado por una cierta protocolización. Algunos terapeutas protocolizan sus intervenciones de tal forma que son capaces de manejar las interacciones con sus pacientes de un modo más comprensible para ellos mismos. Sin embargo la efectividad de la psicoterapia suele ser la misma y es mayor cuanto mayor es la experiencia del terapeuta y su capacidad para empatizar con un amplio grupo de desórdenes mentales o psicosomáticos.

Por razones personales dejé de ejercer la psicoterapia y entré en contacto con la homeopatía de la que por aquel entonces no sabia una palabra. Me di cuenta de que existían ciertos paralelismos entre la psicoterapia que yo practicaba y el ejercicio de la homeopatía.

Una de las ideas que comparten ambas disciplinas es el papel que juegan los síntomas y su relacion con la enfermedad. Para los médicos y para muchos psicólogos el síntoma es la expresión de una enfermedad, algo asi como su forma. Podemos reconocer las enfermedades por los molestos y disfuncionales síntomas, de lo que se trata en una terapia médica o psicológica es de hacerlos desaparecer o al menos disminuir su intensidad o adaptarse a ellos.

Para un terapeuta formado psicodinámicamente o un homeópata el síntoma es el proceso biológico puesto en marcha por el organismo vivo para deshacerse de la enfermedad.

Dicho de otro modo: el síntoma nos orienta hacia una enfermedad pero también aprendimos a verlo en clave de autocuración, representa los intentos del organismo -a veces fallidos-  por curarse.

Si esto último es cierto, curarse no implicaria necesariamente suprimir los sintomas sino aprovecharse de ellos para impulsar la curación en un determinado sentido.

Usualmente los síntomas pueden dividirse en dos grandes grupos: los agudos y los que acompañan a una enfermedad crónica, lo que precisa de una teorización acerca de qué cosa es una enfermedad aguda y qué cosa es la cronicidad.

Nuestra tendencia como médicos es considerar que las enfermedades crónicas son consecuencia de una enfermedad aguda que no se trató correctamente o no desapareció del todo o bien que en la evolución de las enfermedades crónicas se dan recidivas, es decir reagudizaciones que es necesario suprimir para que la enfermedad pierda virulencia.

Me di cuenta precisamente tratando pacientes con psicoterapia que esta supresión de sintomas agudos era un error y que precisamente el episodio agudo es una oportunidad para curarse. ¿Qué hacer con esas personas normaloides que dicen que no tienen ningun problema y que desarrollan enfermedades psicosomáticas o viven todo el tiempo enredados en la ansiedad o la depresión? ¿es verdad que estas personas no tienen ningún problema?

Claro que los tienen, todos tenemos problemas solo que algunas personas se han especializado en ocultarlos o negarlos de tal modo que viven ajenos a ellos y son incapaces de verbalizarlos. Este tipo de personas alexitímicas son propensos a desarrollar enfermedades psicosomáticas, en una psicoterapia no hay más remedio que descompensarlos, es decir conseguir que hagan una enfermedad aguda.

Toda enfermedad crónica sueña con convertirse en una enfermedad aguda.

Y eso es precisamente lo que hace la homeopatia: inocular una enfermedad aguda en condiciones controladas a través de un veneno diluido infinitesimalmente que ha perdido su capacidad tóxica química pero guarda algo que representa una información, un simillinum, un parecido con la enfermedad que sufre el paciente como la hormiga se parece a la neurona de la fotografía de arriba.

Pero para entender mejor el concepto de enfermedad aguda y enfermedad crónica es necesario retomar un concepto físico fundamental: me refiero e la segunda ley de la termodinámica que gobierna a los organismos vivos y que dice asi: desde el punto de vista termodinámico todos los sistemas tienden hacia su destrucción a través de la ganancia de entropía.

La ganancia de entropía tiene que ver con el orden y el supremo orden es el inorgánico es decir la muerte. Es posible decir que la muerte es el punto hacia el que tienden todos los seres vivos y que se produce a través de la ganancia de entropia. La neguentropia, es decir el balance negativo de entropia sería el punto opuesto en el que el sistema ha perdido energia y ha ganado información y que a veces llamamos desorden.

Es importante saber que los estados neguentrópicos son estados en los que los sistemas poseen una mayor información y que se caracterizan todos ellos por un estado de baja energía es decir por fatigabilidad. La estabilidad no informa de nada, la inestabilidad y el desorden contienen información sistémica que pueden traspasar a otro sistema biológico.

Desde este punto de vista la enfermedad señala algo, es decir informa sobre algo mucho más que la salud que por ser estable no contiene en si misma información. La enfermedad es desorden.

Sin embargo las enfermedades se graduan según una escala relacionada con el punto de desorden (neguentropia) que acumulan. Asi las enfermedades crónicas se encuentran más lejos de la estabilidad que las enfermedades agudas. Las enfermedades agudas, por ejemplo en los niños se encuentran muy cercanas a la salud, basta a veces un dia o dos de fiebre alta para que el niño recupere su estabilidad anterior, hablamos entonces de restitutio ad integrum, la recuperacion de las condiciones iniciales.

En la enfermedad aguda el sujeto puede recuperar sus condiciones iniciales (su estado anterior a la enfermedad) sin embargo en la enfermedad crónica es imposible recuperar más que el estado anterior de la última bifurcación.

Y sucede por una razón: porque a veces la enfermedad crónica se reajusta y organiza en torno a unas condiciones cercanas a la estabilidad: un estado disipativo, el orden en el desorden.

De manera que podemos teorizar que las enfermedades son estados alejados de la estabilidad y que dependen de las condiciones iniciales tal y como sabemos desde Prigogyne. Determinadas enfermedades serian reversibles (restitutio ad integrum) y otras por el contrario solo pueden retroceder hasta la ultima bifurcación que es aquel punto donde el sistema se desequilibró tratando de encontrar una nueva estabilidad en el desorden, algo que el propio Prigogyne describió como estructuras disipativas que son un buen modelo para entender la cronicidad.

Es por esta razón que las enfermedades crónicas son tan estables aun dentro de un entorno de baja energía y de malestar: es posible hablar de una reorganización de la enfermedad dentro de la propia enfermedad que la vuelve dócil y aparentemente inmóvil.

Es por eso que la psicoterapia y tambien la homeopatía a veces agravan a los pacientes pues obligan a la enfermedad a descompensarse y a buscar una nueva reorganización a veces haciendo una reagudización y otras veces empeorando los sintomas sin evidencia alguna de agudización.

Hasta el mismísimo Freud describió este asunto en “Analisis terminable e interminable” y que bautizó con el nombre de “reacción terapeutica negativa”, una especie de resistencia heroica del sistema que no se resignaba a abandonar la estabilidad ganada en la enfermedad. Freud pensaba -no sin cierta intuición- que esta reacción se debia al masoquismo primario, es decir a una especie de pulsión de muerte que se opondría a la pulsion libidinal que era en teoria la que llevaba el proceso analítico adelante.

Y no andaba equivocado del todo porque en realidad lo que está en juego en una enfermedad es precisamente la ganancia o perdida de entropia, es decir la aproximación o distanciamiento del equilibrio y ya sabemos que el supremo equilibrio, el supremo orden es la muerte. Para un paciente con una enfermedad aguda, pongamos por caso una amigdalitis, su cercania con el equilibrio se logrará después de superar la crisis, pero para un enfermo diabético ,una enfermedad aguda no le curará de su diabetes sino que le llevará al punto en que estaba en su ultima bifurcación, un punto que en cualquier caso para él no es la restitución sino quizá un estado peor en el sentido de que la enfermedad aguda puede activar otras enfermedades que sólo se manifiestan en un estado de neguentropía.

De manera que la pulsión de muerte freudiana no existe, lo que existe es una tendencia a la estabilidad en todos los niveles energéticos, aun en los más bajos lo que se traduce en una viscosa adherencia a la enfermedad.

Significa que no es que las enfermedades agudas o el estrés causen enfermedades por sí mismas sino que propician la emergencia de otras enfermedades que no se hubieran manifestado de no alcanzar un estado lejano al equilibrio, un estado neguentrópico, pues son precisamente estos estados de entropía negativa (que poseen mayor información) los que propician y activan todas las vulnerabilidades genéticas.

En realidad para que una vulnerabilidad genética se manifieste es necesario una información externa que sólo se producirá en un estado neguentrópico.

Es esta la razón por la que todas las pulgas suelen ir al mismo perro. No es que las enfermedades agudas causen las crónicas sino el estado del sistema alejado del equilibrio. Por la misma razón el estrés prolongado al disminuir la entropía del sistema pone al organismo en condiciones de enfermar a cualquier vulnerabilidad.

Y es por eso que el tratamiento de las enfermedades crónicas debe hacer por capas, de dentro afuera, tal y como recomiendan los homeópatas, del sintoma más nuevo al mas antiguo, recorriendo hacia atrás como en una cebolla todas sus capas hasta llegar a la ultima bifurcación donde el sistema ya no puede ser recobrado, decimos entonces que el estado del paciente es irreversible. Por ejemplo no podemos curar una diabetes tipo 1 con fármacos, ni homeopáticos ni de cualesquiera otra naturaleza, ni una esquizofrenia crónica con ningún método pues siempre nos dariamos de bruces con una última capa de la cebolla que resultaria impermeable. Algo que los psicoanalistas denominan acertadamente mediante una metáfora mineral: “la roca de la castración”

Sin embargo si podemos aprovechar una reagudización de la esquizofrenia o un primer episodio psicótico para conseguir un estado de reequilibrio del sistema que no implique una perdida de entropía eludiendo asi la cronicidad. Pienso que los tratamientos del futuro deberán contar con este esquema: intervención en crisis durante los episodios agudos y darle una mayor importancia a las manifestaciones sintomáticas de la enfermedad como algo genuino -que indica un esfuerzo sanador- y no sólo como algo a suprimir.

Clinicamente está bien establecido desde la época clásica que las esquizofrenias tienen mejor pronóstico cuando debutan con un episodio agudo y desorganizado que cuando debutan de forma insidiosa con síntomas negativos y poco claros , las formas tormentosas suelen tener mejor pronóstico que las formas apagadas. Si nos limitamos a oscurecer el curso natural de la enfermedad taponándola con psicofármacos lo que estamos oscureciendo a largo plazo es la evolución de esta enfermedad hacia la cronicidad.

El tratamiento ideal seria la no-supresión de los síntomas y la intervención psicoterapeutica debería limitarse a acompañar al paciente en su brote agudo hasta que fuera capaz de integrarlo en su psiquismo no como un cuerpo extraño a enquistar sino como una experiencia existencial que como todas las demás ha de integrarse narrativamente. Los psicofármacos convencionales lo que hacen es imponer su poderío químico taponando los esfuerzos del cerebro en evacuar las irrupciones caóticas que proceden del inconsciente.

Una enfermedad mental es siempre una irrupción del caos en el psiquismo vigil y consciente, una expresión de desorden que es la forma como la naturaleza busca de nuevo un renacimiento después de una experiencia emocional devastadora. Una especie de sueño que no pudo ser soñado.

Toda la medicina alopática funciona de este modo, un fármaco es una sustancia química que con independencia de su idoneidad en un proceso cualquiera tiene una diana terapéutica. Por ejemplo los inhibidores de la recaptación de serotonina tan prescritos hoy en dia, contienen como todos los sistema quimicos señales y ruidos. La señal es inequívoca -bloquean la recaptación de serotonina en las sinapsis- y lo hacen con independencia de si el cerebro tiene o no la suficiente serotonina para funcionar adecuadamente. Van a ligarse obligatoriamente a determinados receptores aumentando la disponibilidad de serotonina.

Pero aumentar la disponibilidad del cerebro de la serotonina tiene un peaje biológico puesto que es imposible estimular un sistema y dejar intactos a los demás: al aumentar la serotonina en determinadas sinapsis estamos modificando todo el sistema cerebral. Lo estamos reseteando puesto que el cerebro sometido al bombardeo de los inhibidores tratará de adaptarse a la nueva situación, no solamente fabricando más receptores para la serotonina sino enmudeciendo a unos y estimulando a otros neurotransmisores.

No existen tratamientos específicos cuando introducimos un psicofármaco en el organismo y cuya diana está en el cerebro, todo el sistema se ve afectado por el ruido informativo que causa la molécula: modificar solo un sistema es una ilusión de la psicofarmacología.

Y a veces, sin embargo, en un paciente deprimido este desbarajuste le mejora la depresión. No sabemos por qué pero es posible especular que es el ruido precisamente el que obliga al cerebro a reajustarse y a veces este reajuste provoca una mejoria clinica como probablemente suceda con la terapia electroconvulsiva.

En conclusión la psicoterapia y la homeopatía comparten no pocos presupuestos sobre el hecho de enfermar y sobre el hecho de sanar, tambien son de señalar las correspondencias entre sus respectivas visiones sobre la cronicidad y la resolución de la enfermedad entendiendo los sintomas como expresión de un intento biológico por alcanzar un estado termodinámico cercano al equilibrio.

Bibliografia:

Este post se ha realizado bajo la inspiración de textos del Dr Gebauer sobre sus investigaciones sobre el mecanismo de acción de la homeopatía a las que remito al lector interesado en profundizar sobre estos aspectos:

Homeopatia, enzimas e información

Una nueva teoria sobre las diluciones infinitesimales

25
ago
09

La naturaleza de la mente

Por su interés he tratado de compendiar los diálogos entre Krihsnamurti, Bohm, Sheldrake y un psiquiatra que hablan en torno al tema de la mente, el sufrimiento y el Yo.

Son seis videos, que vale la pena ver por su profundidad a todos los interesados en la mente.

Video 1:

Video 2:

Video 3:

Video 4:

Video 5:

Video 6:

That´s all folks

08
mar
09

Insight y éxtasis

Como es arriba, así es abajo

(Corpus Hermeticum, Hermes Trismégisto)

¿Cuál es la relación entre lo conocido y lo desconocido?”

(Krishnamurti)

El hombre es un portal al que uno entra desde el mundo exterior de los dioses, demonios y almas hacia el mundo interior, de lo grande a lo pequeño.” Pequeño e insignificante es el hombre; uno lo deja atrás pronto, y entra entonces otra vez al espacio infinito, del microcosmos, a la vasta eternidad interior” (Jung, “Siete sermones a los muertos”)

Con frecuencia, en los temas de difícil aprehensión los humanos solemos facilitarla con paralelismos, metáforas, “comosíes” y diversas ilustraciones.

Una analogía muy usada respecto a la mente es la del iceberg: la parte visible correspondería al consciente cotidiano, y la parte hundida, desconocida, a la parte no visible de esa mole de hielo (¿la Máscara y la Sombra de Jung?).

La idea de la mente como una especie de “filtro” a través del cual percibimos el mundo ya se apuntaba en mi anterior post aunque esta idea no es en absoluto nueva: desde Platón a Krishnamurti ha habido numerosas aproximaciones en este sentido. En esa parte oscura de la mente es donde habitan los fantasmas, los traumas reprimidos -no suprimidos-, las vergüenzas, temores, identidades engañosas, creencias distorsionadoras y demás trapos sucios del alma, parte que en occidente quedaría siempre más -metafóricamente- como algo que está “abajo”, enterrado en la negrura de un Hades profundo donde hay que excavar si se le quiere conocer mínimamente bien o -en su caso- curarnos de anomalías o sufrimientos innecesarios.

En este post quisiera sugerir otro modo de considerar no sólo la mente sino ese misterio que constituyen los llamados estados alterados o no ordinarios de conciencia (ENOC).

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El lector ya habrá oído hablar de ellos: se trata de estados de que hablan los grandes místicos de todas las culturas y religiones (del sufismo a Santa Teresa pasando por chamanes de Siberia o México, hasta poetas psicodélicos y gnósticos) y que ha recibido muchos nombres, desde éxtasis místico a alucinaciones por ingestión de hongos (ver Castaneda y Don Juan, Misterios de Eleusis, etc.) Todos ellos tienen varios elementos en común pero la cualidad común más habitual es la inefabilidad (la imposibilidad fáctica de describir esas sensaciones con palabras). Todos los intentos de describir esa vivencia echan mano también de diversas metáforas o comosíes: una luz cegadora que ilumina, una fusión o disolvimiento con el Todo, etc. Todas ellas parecen quedarse siempre cortas y uno sabe ya de antemano que, por más que lo intente o mejor que elija las palabras, resultará absolutamente imposible transmitir esa experiencia a nadie mediante el lenguaje a no ser que ese otro/a posea esa misma vivencia en sus registros particulares. Quizá por esta razón a los iniciados de Eleusis se les prohibía terminantemente siquiera intentarlo.

La revolucionaria teoría de B. Lipton (“La biología de la creencia“) de que el verdadero cerebro de la célula no está en su núcleo sino en la membrana -y que mencioné en el post anterior- es un punto de partida excelente para esta otra idea sobre la mente: el grueso de ésta, esa parte menos cognoscible, esa sombra o Hades en el que supuestamente hay que excavar, quizá no esté después de todo ahí abajo como la parte hundida de un iceberg sino alrededor, a modo de cascarón que se interpone entre nosotros y la realidad-real.

La posibilidad en la que insisto es que la mente como obstáculo en el camino hacia la trascendencia no es algo que esté “ahí abajo” enterrado, sino una membrana o filtro que rodea y aisla periféricamente nuestro ser central del universo, del Todo: de cuanto está ahí fuera.

Me gustaría proponer, por tanto, y partiendo de la visión de Lipton, la analogía de un humano como una burbuja o célula encapsulada dentro de un océano y cuyo interior estaría relleno de ese mismo agua que compone el exterior (los más versados en biología, si lo prefieren, pueden usar como paralelismo la célula misma, con su líquido intra y extracelular separados ambos por la doble membrana de fosfolípidos).

La idea es que la mente actuaría a modo de “envoltorio” o “compuerta” que separa nuestro Yo del universo del mismo modo que lo hace la piel entre nuestro cuerpo y el mundo físico. Dice Alan Watts: “En verdad, es sólo para el pensamiento que la piel separa el cuerpo del resto del mundo. Para la naturaleza, la piel es un agente de relacionamiento al igual que de separación.”

Los llamados estados no ordinarios de conciencia que intentan describirse a la desesperada como una fusión con el Todo y que la ciencia actual sigue investigando serían, entonces, ni más ni menos que exactamente esto: una fusión de nuestra naturaleza con la naturaleza del cosmos… cuando esa membrana separadora se perfora y aparece una grieta, un puente, un vaso comunicante entre nuestra conciencia y el universo: una rendija por la que atisbamos ese gran misterio que yace ahí fuera, eterno e infinito. Ese interminable Todo al que puede llamarse, de entre muchas otras formas, Brahman:

“Los seres que tienen una forma,

en cualquier matriz que se produzcan

el gran Brahmán es su matriz común.”

(Bhagavad Gita XIV, 4)

Esa perforación puede ser tan pequeña como la que haría un alfiler o tan grande como un boquete abierto por el que ese líquido exterior (el Todo) fluye a sus anchas del/al interior. Puestas así las cosas y una vez fusionados ambos líquidos en clave de ósmosis (no olvidemos que la tendencia de la naturaleza hacia la homeostasis es implacable), discernir cuál es uno y cuál el otro no deja solamente de ser posible sino, además, de tener sentido alguno: el Yo y el Todo son la misma cosa al igual que sería imposible de separar el agua y el vino una vez mezclados. ¿Sería así desde siempre y la cultura no habría hecho sino entronar gradualmente esa mente que ejerce ahora de membrana separadora?

(ilustración de la autora)

(ilustración de la autora)

Considero preciso, antes de continuar, dejar claro que no debe confundirse el éxtasis (del griego έξτασης= “estar fuera“) y el insight (del inglés, “visión de dentro“). Este último es el término con el que los profesionales “psi” se refieren a una especie de comprensión lúcida o revelación, un clic repentino que se produce en el sujeto cuando logra atisbar dentro de sí mismo y comprender un misterio que le venía produciendo sufrimiento. El éxtasis en cambio, como su nombre indica, parece tener más que ver con una visión de lo que hay -por así decir- “ahí fuera” y que, en función de creencias particulares previas, a veces se identifica como Dios, lo supremo o infinito. A este respecto nos dice Claudio Naranjo:

[para el profesor Gershom G. Scholem] las religiones tienen su origen en la conciencia de la unidad, en la que no es necesario experimentar un estado excepcional de éxtasis (…) A esto le sigue la religión institucional, que sitúa un abismo entre Dios, el Ser trascendental y las criaturas finitas. Esta es la condición para el surgimiento del misticismo. El misticismo “se esfuerza por juntar los fragmentos que el cataclismo religioso ha roto, por recuperar la antigua unidad que la religión ha destruido, pero en un nuevo plano en el que el mundo de la mitología y el de la revelación se reúnen en el alma del hombre”" (“Una introducción a la búsqueda del crecimiento”, Claudio Naranjo).

Esta perforación de que hablaba antes sería una explicación del porqué los testimonios que tenemos de todas las épocas y culturas intentan -en vano casi siempre- describir a los demás esa sensación como una de fusión o disolución con algo inmenso, infinito, con el Todo, e incluso como de desgarrarse un velo (¿esa línea negra de la ilustración?). ¿Será esta insistencia en la idea de la fusión o comunión una mera casualidad?

Y por otro lado, ¿por qué se produce esa “perforación” o desgarro en la membrana que hasta entonces parecía hermética?

Ignoro la respuesta. Lo que sí es un hecho es que no siempre ocurre a voluntad, como si se hubiera producido una especie de rotura o desgarro inintencionado del cascarón sin control alguno. Es obvio que lo producen ciertas sustancias químicas (LSD) o naturales (hongos como el cornezuelo del centeno), así como músicas y danzas, mantras, rezos, sonidos de ciertos instrumentos, meditación zen, ciertos tipos de respiración y muchas otras técnicas. Probablemente el Opus Magnum alquímico se refiera también a lo mismo y sean muchas las sendas que conducen a una sola y simple Verdad. Stanislav Grof (creador del sistema llamado Respiración Holotrópica, que se basa principalmente en un determinado tipo de respiración unido a ciertos estímulos musicales) opina que algunas patologías mentales no serían sino la incapacidad técnica de asimilar esa “inundación” de líquido -o luz- del exterior. En cambio, sustancias como el cannabis parecen favorecer más la vía introspectiva que un atisbo del universo exterior.

Una gran curiosidad sobre si ambas vivencias -insight y éxtasis o estados no ordinarios de conciencia- tenía que ver entre sí me ha llevado a profundizar en ello en la medida de mis posibilidades. En este momento tiendo a creer que, contra lo que parecería a primera vista, no hay vinculación directa entre ambas por ser demasiados los testimonios que pueden cumplir lo uno sin lo otro, sino que parecen fenómenos desligados, independientes, aunque por supuesto no incompatibles. A partir de multitud de evidencias, se desprende que el estado no ordinario (ENOC) tampoco parece tener relación directa (a) ni con el nivel de conocimientos teóricos ni filosóficos, (b) ni con la cultura, ideología ni época de la humanidad, (c) ni con el nivel intelectual. Dicho de otro modo: los insights alcanzables mediante técnicas de introspección -desde el psicoanálisis a las diversas ramas de la psicología pasando por el psicodrama de Jodorowsky- ni son suficientes para tener mayor probabilidad de ENOCs, ni tampoco parecen -asombrosamente- siquiera imprescindibles. En sentido inverso, esa inefable sensación como de comunión con el Todo tampoco parece ni propiciar ni evidenciar -también asombrosamente- un grado especialmente mayor de conocimiento de sí mismo sino de otro tipo de realidad aunque es obvio que constituye por sí mismo una vivencia tras la cual -salvo excepciones- no puede volverse atrás ni ser el mismo que antes (este sí sería un punto que comparten el insight y el éxtasis o estado no ordinario).

Como único posible efecto del estado ENOC sobre el autoconocimiento apuntaré solamente que, tras vislumbrar por esa grieta momentánea que nuestra esencia es idéntica -o la misma cosa que- ese gigantesco e inefable Todo, la relevancia en términos relativos de los sufrimientos humanos (esa minúscula motita dentro de ese infinito océano vivo) quizá descienda abruptamente simplemente como consecuencia natural de un devastador contraste, lo cual es muy distinto a una comprensión intelectual.

Me preguntaban mientras estaba escribiendo esto para qué serviría entonces esta experiencia. Algunos dicen que la evolución carece de intencionalidad y, en esa línea, preguntarse si existe un porqué y un para qué en todo nos llevaría por otros senderos filosóficos y religiosos (darwinismo versus creacionismo, azar versus diseño intencionado, etc.) que no son objeto de este escrito.

Lo que sí parece evidente a estas alturas es que vivimos como funámbulos crónicos entre dos aparentes realidades: la nuestra -esta de aquí- y la otra -la de ahí fuera(1). Quizá lo que llamamos estados no ordinarios no sean sino el impactante contacto entre ambas, que cada uno habrá de integrar, como mejor pueda, en su conciencia individual.

Esta experiencia que se conoce también con el nombre de “la Totalidad en la parte” es probablemente una de las experiencias espirituales más potentes para el cambio y el nombre asequible de la “Teoría holográfica del universo” (explicada muy bien aquí para los que deseen estar al día). Un sujeto que ha tenido esta experiencia raramente -como hemos dicho- volverá a ser el mismo, aunque ese cambio no tiene nada que ver con la adquisición de un conocimiento nuevo como sucede en el insight o con el hallazgo de algún tipo de comprensión psíquica, sino con el descubrimiento de una hiperconexión entre el arriba y el abajo, de una relación de sentido cósmica que se acompaña de un sentimiento de comunión o -paradójicamente- de un vacío de Yo que se inunda de compasión y en una atmósfera de bienestar indescriptible.

A modo de epílogo, les dejo el testimonio particular del científico Fritjof Capra, físico y autor, entre otros, del magnífico libro “El Tao de la física“, “Las conexiones ocultas“, etc:

“Estaba sentado una noche al borde del océano una noche de verano, mirando desfilar las olas y sintiendo el ritmo de mi respiración, cuando tomé de repente conciencia de todo mi medio ambiente como estando implicado en una gigantesca danza cósmica.

Siendo físico, sabía que la arena, las rocas, el agua, el aire alrededor de mí estaba compuesto de moléculas vibrantes y de átomos, consistiendo en partículas que crean y destruyen otra por interacción. Sabía también que la atmósfera de la Tierra estaba contínuamente bombardeada por las lluvias de rayos cósmicos y partículas de alta energía sometidas a múltiples colisiones cuando penetran en el aire. Todo esto me era familiar por mi investigación física sobre altas energías, pero hasta ahí sólo lo habiá experimentado a través de gráficos, de diagramas y de matemáticas. Mientras estaba en la playa, mis experimentos pasados se volvieron vivientes. Ví cascadas de energía bajar del espacio en cuyo seno las partículas estaban siendo creadas y destruidas según pulsaciones rítmicas. Ví los átomos de los elementos y los de mi cuerpo participar en esta danza cósmica de la energía. Sentía los ritmos y entendía los sonidos, y en ese momento preciso supe que era la danza de Shiva, el señor de la danza adorado por los hindúes.”

(1) 9 nov 2010: Recomendada esta “Contra”: http://bit.ly/b4zrcO

23
dic
08

Los protocolos Banerji

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Una de las dificultades que tiene la homeopatia es encontrar el remedio adecuado para cada persona. Un remedio que siempre -segun la doctrina clásica- ha de individualizarse. “Cada persona tiene su remedio”, ha sido el paradigma oficial de la homeopatia llamada unicista, una idea que nos ha venido entreteniendo mucho tiempo a los médicos prácticos interesados en encontrar y prescribir remedios eficaces contra las enfermedades concretas que presentan los individuos.

Todo dogmatismo termina por debilitar a la propia doctrina y muchos que nos acercamos a ella por la belleza de su teoría o por nuestra desconfianza con los medicamentos alopáticos hemos atravesado multiples desiertos hasta encontrar un puñado de fármacos utiles para cada enfermedad.

Encontrar la utilidad del remedio no es tarea fácil pero menos fácil aun es dar con la dilución óptima: un fármaco aun bien elegido puede ser absolutamente inerte si no se da a la dilución adecuada.

Otra dificultad es evitar las agravaciones homeopáticas, un verdadero caballo de batalla para cualquier clinico que trabaja con síntomas mentales por ejemplo. De manera que si pudiera enviar una carta a los reyes magos de Oriente en relación con mis deseos homeopáticos les pediria:

  • Un protocolo que relacione enfermedades (patologías) concretas con al menos dos remedios de primera linea y otros dos de segunda linea por si aquellos fallan.
  • Un remedio para desbloquear energéticamente a los pacientes que se hacen anérgicos (resistentes) a cualquier remedio sea homeopático o alopático.
  • Encontrar la dilución óptima (eficaz) para cada remedio.
  • Y que esa dilución no provoque agravaciones.

Y gracias al protocolo Banerji parece que por fin hemos encontrado una especie de vademecum fácil de aplicar para todos aquellos que sin ser homeópatas como yo usamos la homeopatía como una alternativa terapéutica complementaria o alternativa más allá de la ortodoxia unicista.

Lo que hacen los Drs Benarji es definir el tropismo o condición energética de cada medicamento, asi:

  • Pulsatilla genitales
  • Simphytum huesos
  • Thuya glándulas
  • Bryonia serosas
  • Sulphur piel
  • Sepia vasos
  • Lycopodium colecciones liquidas (ascitis, hidrocefalia, etc)
  • Hamamelis (sistema venoso)
  • Aurum (corazón, huesos, ojos, SNC)
  • Estramonium e Hyosciamus (SNC)
  • Belladona (fiebre, cefalea)
  • Carcinosinum y echinacea (inmunidad)
  • Sabal serrulata (próstata)
  • Calcarea carbonica y Graphites (enconchamiento o aislamiento), en obesidad por ejemplo.
  • Ignatia en duelos recientes o situaciones de pérdida.
  • Kali carbonicum, pulmón
  • Ruta graveolens y calcarea phosphorica, tumores intracraneales
  • Nux vomica digestivo.
  • Rhus toxicodendron, fascias y periostio.
  • Arnica montana dolor por extravasacion de sangre.
  • Hipericum perforatum dolor neurálgico.
  • Staphysagria, heridas.

Los Drs Benarji insisten en sus trabajos en lograr implantar la idea de que los medicamentos homeopáticos pueden ser usados “como si” fueran medicamentos alopáticos, con sus indicaciones y recomendaciones, una idea que desde la ortodoxia homeopática fue siempre considerada una herejía, pues doctrinalmente se suponia que cada persona va a reaccionar siempre y en todos lo casos segun su idiosincrasia reaccional (su constitución) a uno y sólo uno de los medicamentos homeopáticos: hasta se describieron personalidades que conseguian encajar perfiles de personalidad en cada uno de estos remedios tal y como yo mismo apuntaba en este post.

Esta busqueda en mi opinión ha sido infructuosa y nos ha hecho perder un tiempo precioso. Sin ser esta idea del todo falsa, mi opinión actual es que existen efectivamente medicamentos de fondo que no logran resolver todos y cada uno de los sintomas que los individuos presentan a lo largo de esa deriva energética que llamamos vida. Es por eso que celebro el esfuerzo de los Drs Banerji para acercar la homeopatia a los clinicos no homeópatas, puesto que siempre he pensado que la homeopatia deberia divulgarse más por su efectividad, su bajo coste y su falta de nocividad. Cualquier médico en función de su especialidad deberia acostumbrarse a manejar 4 o 5 medicamentos homepáticos con la seguridad de que van a resultar al menos tan efectivos como sus tratamientos farmacológicos, pero para eso necesitabamos contar con indicaciones precisas y ya las tenemos.

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En realidad la fama de los Drs Banerji en occidente procede no tanto de estos protocolos sino de haber ensayado un tratamiento homeopático para el cancer: me refiero al tratamiento de los gliomas cerebrales con Ruta graveolens y calcarea phosphorica con buenos resultados. Los interesados pueden visitar esta web donde (en inglés) cuentan el resultado de sus investigaciones. O tambien su web oficial en la India (tambien en inglés).

En este post me gustaria acercar al publico en general o a los medicos en aprticular algunas propuestas sobre enfermedades comunes junto con la prescripcion que aconsejan los Drs Banerji:

  • Fibromialgia: Rhus toxicondendron 30 CH (2 /dia)+ Hipericum perforatum 200 CH (2/dia), alternando los dos remedios.
  • Fatiga crónica: Kalium phosphoricum 6X+ Aurum metallicum 200 CH (2/semana)
  • Cancer o hipertrofia de prostata: Thuya 30 CH (2/dia), si la PSA sube hasta 4/dia.
  • Enuresis nocturna: Medorrynum 200 CH (1 sola dosis)
  • Estreñimiento: Nux vomica 30 CH (2/cada dos dias)
  • Neuralgia posherpética: Hipericum perforatum 200 CH (2/dia durante 3 dias)
  • Tics: Hyosciamus 6 CH 2 veces/dia durante 1 mes. Si no funciona sustituir por Tarentula hispanica 200 CH 2 veces semana durante 2 meses.
  • Migrañas: Sepia 200 CH 1/semana. En los episodios dolorosos puede usarse el Picricum acidum 200 CH+Belladona 3 CH.
  • Herpes labial: Hepar sulfur 200 CH+Arsenicum album 200 CH juntos (2/dia).
  • Acné: Arsenicum bromatum 30 CH 2 /dia.
  • Onicomicosis: Graphites 200 CH (2/semana) durnate 2-3 meses.
  • Verrugas: Antimoniun crudum 6 CH (2/dia)
  • Sofocos de la menopausia: Sulfur 200 CH (1/dia)
  • Hipertiroidismo: Iodum 200 CH (2/dia)
  • Tiroiditis autoinmune (Hashimoto): calcarea carbonica 200 CH (2/dia)
  • Rinitis alérgica: Calcarea carbonica 1000 CH (1/semana)+ Arsenicum album 6 CH para las crisis de estornudos.
  • Enfisema pulmonar: Lachesis 200 CH (1 a dias alternos). tambien puede ir bien Kali carbonicum.
  • Vómitos: Arsenicum album 3CH
  • Niños hiperactivos o inquietos: Stramonium 200 CH (2/semana) durante 2 meses.

Nota: 1 dosis son 4 gránulos.

Nota aclaratoria: este post tiene una finalidad informativa y en ningún caso propugna la automedicación. En cualquier caso esta información no podrá sustituir a la opinión de un profesional.

Más enlaces sobre el protocolo Banerji:

Revista natural.

Ayuda Cancer.

El articulo de los Banerji en medline.


18
ago
08

“Mindfulness” y “awareness”

Los psicólogos y psiquiatras actuales estamos bastante familiarizados con estos términos, dos neologismos que pueden traducirse al español como presencia plena/conciencia abierta (Varela 1992). Y lo están sobre todo después de la publicitación de la terapia dialéctico comportamental que Marsha Lineham puso a punto hace relativamente poco tiempo y que ha demostrado su eficacia con los pacientes más graves: aquellos con trastornos de personalidad como los pacientes limite o border-line que presentan sintomatología de tipo suicidal crónico, trastornos de la identidad y trastornos relacionados con el área de la impulsividad.

Lo que pocas personas saben es que el termino mindfulness ya habia sido empleado antes por otra psicóloga llamada E. Langer que escribió un libro titulado “Mindfulness” en 1989 y no es un invento de la Lineham. En realidad no es un invento de ninguna de las dos sino una tradición en el pensamiento budista que se conoce vulgarmente como “meditación” y que es un término mucho más familiar y también confuso que el de mindfulness.

En aquella tradición se les llama muthama y vipassama a estos conceptos yóguicos rescatados ahora por las psicoterapias occidentales y de los que ya hablé en este post que titulé “Musica y meditación“. Son estos conceptos de los que hablaré en este post refiriéndolos a qué entendemos por meditación y qué interés tiene estos conceptos para un neurocientífico.

Efectivamente el término meditación es mucho más conocido y al mismo tiempo vulgarizado por el uso, no hay más que darse una vuelta con cualquier buscador de Internet para darse cuenta de que se trata de un término profuso y utilizado sin duda como herramienta de distintas búsquedas y distintas interpretaciones desde las más esotéricas hasta las mas banales.

A mi me interesa sobre todo como herramienta cognitiva, ¿qué puede hacer una mente para saber algo acerca de si misma?

En realidad entendemos como meditación alguna de estas posibilidades:

  • Un estado de concentración donde la conciencia se focaliza en un objeto o una función corporal.
  • Un estado para conseguir autorelajarse lo que se considera beneficioso tanto desde el punto de vista psicológico como médico.
  • Un estado disociado de la conciencia donde pueden haber estados de trance.
  • Un estado místico donde se conciencian realidades superiores o elementos religiosos.

El factor común a todos estos estados es que se trata de estados alterados e inusuales de conciencia. El meditador tiene que hacer algo para entrar en esta clase de conciencia modificada y alejarse por tanto de la conciencia vigil que es por definición desordenada, desconcentrada, divagante y no disociada. Este “hacer algo” supone un adiestramiento en determinadas técnicas que tienen como propósito algo bastante distinto a lo que la gente cree que es la meditación: de lo que se trata es de conseguir que la mente tenga presencia en los hechos mentales automáticos (mindfullness) y que la mente esté abierta a los estados mentales tal y como aparecen en la conciencia (awareness). Una presencia/mente abierta supone un estado de alerta a los contenidos mentales y en la practica yóguica se “aprenden” juntos, es decir se trata de procesos simultáneos y espontáneos en el iniciado.

Si he puesto el verbo aprender entre comillas es porque la esencia de la meditación es más un desaprender que un aprendizaje de algo mediante lo cual puede alcanzarse una determinada maestría o excelencia. En realidad meditar es una forma de conseguir alinear y llevar mente y cuerpo al mismo tiempo, al mismo paso, de lo que se trata no es de aprender a tocar el instrumento sino de afinar ese mismo instrumento, no se trata de dar en la diana sino aprender a sostener el arco, saber qué se lleva entre manos.

Si ustedes aun no han hecho la prueba de meditar pueden hacerlo para aprender algo de cómo funciona su propia mente, se trata de un primer ejercicio básico y al alcance de todos. Siéntense cómodamente, con la espalda bien erguida, cierren los ojos y traten de mantener la atención sobre algo muy concreto y sencillo: sobre su respiración, traten de concentrarse en el aire que inhalan por sus fosas nasales, piensen en lo frio que entra y en lo caliente que sale. Traten de hacer este ejercicio durante unos 5 minutos, cuando hayan terminado sabrán algo muy importante sobre su mente.

¿Ya lo han hecho?

Habrán observado lo difícil que es mantener la atención sobre cualquier cosa en este caso en algo muy fácil: la respiración, probablemente hayan tenido ustedes interferencias, en forma de ideas, pensamientos, juicios, imágenes, opiniones, diálogos interiores, etc. Pero no deben preocuparse por eso y si son capaces de observar esas interferencias sin hacer ningún juicio sobre el fenómeno habrás ustedes aprendido algo fundamental sobre su mente: existe una descoordinación continua entre el que observa y lo observado. Como en este caso lo que usted intentaba observar era una función corporal la conclusión debe ser esta: existe una total descoordinación entre su cuerpo y su mente, pero no se preocupe eso es normal la primera vez, lo importante es que usted conciencie precisamente esa disociación, ese desafine en ese instrumento tan necesario para saber como funciona una mente, la suya que es la unica que a usted debe importarle.

Piense ahora en la cantidad de actos de su vida que se encuentran automatizados, piense en como come, cuando bebe, cuando conduce o se viste y caerá en la cuenta de que la mayor parte de las acciones de su vida se encuentran divorciadas de su presencia, simplemente usted no está alli, piense en lo que se pierde pues esta ausencia implica que aquellas situaciones placenteras se le escurren de entre las manos, simplemente si algo es placentero para usted se le escapará por culpa de esa ausencia: el observador dejó pasar la oportunidad.

Y es que la mente tiende a divagar, tiende a sustituir un flujo por otro constante que viene a reemplazar al anterior, muchas personas solo son capaces de darse cuenta de que divagan cuando hablan en publico pero se trata de un fenómeno constante y que los budistas llaman el parloteo de la mente. Es obvio que en las primeras etapas del entrenamiento en mindfullness consiste precisamente en llevar quietud y reposo a la mente: apaciguar la mente es uno de los subproductos que se obtienen con este desaprendizaje.

Hasta llevar a la mente a este lugar:

Observen ese cielo azul, eso es la mente.

Observaran que en ese cielo, un simple trasfondo no-conceptual ocurren algunas cosas como por ejemplo la formación de nubes. Esas nubes son los estados mentales, los pensamientos, las fantasias, las distracciones que a veces vienen con el disfraz de la somnolencia de la relajación y el sueño. Mantengan la atención frente a esas nubes que se forman y se disipan constantemente y habrán aprendido otra cosa muy importante sobre los fenomenos mentales:

Todos ellos son impermanentes, es decir van y vienen, se construyen y se disipan, se mueven y desaparecen, no hay ningún estado mental que por si mismo permanezca quieto, inmutable, todos se transforman siempre que usted no cometa el error de querer detenerlo, enjuiciarlo o abstraerlo, limítese a observarlo sin juicio en perfecta epoche.

De lo que se trata no es que usted sea capaz de aquietar su mente y que no aparezca ningún contenido mental que perturbe la ligazón a lo observado, sino darse cuenta (hacer consciente) de que esos contenidos son mutables, que su tendencia natural es a disiparse.

Por lo tanto ya tenemos descritas las tres claves para comprender qué es la mindfulness/awareness: significa tener presencia con la propia mente hacia cualquier acto mental disminuyendo al automatismo, significa también llevar quietud a la mente a conciencia (a voluntad) y significa entender que cualquier hecho mental es transitorio.

Conseguir presencia/apertura en nuestra propia mente es esencial para estar allí cada vez que se produce la emergencia de una nube, piense usted la cantidad de veces que no estuvo presente cuando sucedió: “lo hice sin querer, “no me di cuenta” “yo no quería hacerlo” “no recuerdo nada de lo que pasó” son correlatos narrativos de una experiencia sin presencia. Determinadas personas son prisioneros de sus propios automatismos y muchos de esos automatismos son poco saludables y perversos en algunas personas sobre todo en aquellas que presentan enfermedades mentales. Todos lo somos -prisioneros del automatismo- de manera que despediré este post con una buena recomendación para dormir.

¿Qué es dormir? ¿Por qué elegimos un momento del dia para irnos a la cama? ¿Por qué ese momento y no otro? ¿Qué secuencia de hechos mentales se pone en marcha cuando nos dirigimos a la cama?

Dormir es un paso de un estado de conciencia a otro, pero existe una interfase en la que uno ni está despierto ni está dormido del todo, pero antes de llegar a esa interfase hay que seguir una rutina, un automatismo necesario, nos vamos a dormir a un sitio usualmente tranquilo sin ruidos, siempre el mismo y casi siempre a la misma hora: se trata d eun acto no planificado sino automatizado, de lo que se trata es que ese automatismo siga siendo automático pues si intervenimos en él con nuestra mente (con nuestra voluntad) lo manipulamos en nuestra contra.

Irse a dormir no debe hacerse nunca como un acto voluntario o impuesto por alguna instancia de nuestra mente, dormir no es una obligación ni un derecho sino una necesidad que acabará imponiéndose a nuestra voluntad. Si nos vamos a dormir porque mañana hemos de levantarnos temprano lo más probable es que no podamos dormir. Lo automático no admite intromisiones de la voluntad. La mejor razón para irse a dormir es porque uno tiene sueño, pero otra buena manera de hacerlo es ir siempre a dormir a la misma hora y siguiendo un ritual predefinido. Si aun así usted se ha llevado problemas a la cama y continua rumiándolos es inútil que permanezca en ella, lo mejor es aplicar el mindfulness que ha aprendido en este post y comience a atender a esas nubes que cruzan su horizonte mental sin hacer juicios sobre ellas y mucho menos tratar de disiparlas voluntariamente: el efecto que conseguirá será el contrario del buscado. Note como su mente no cesa de parlotear en contradicción con su cuerpo que quiere dormir, aprenda sobre esto y no lo repita mañana del mismo modo.

Muchas personas lo que hacen es luchar contra el automatismo y tratar de apaciguar su mente en ese estado de urgencia y nerviosismo que suele caracterizar a los que tienen prisa por dormirse. Ese estado disminuye el umbral perceptivo y no es raro que sean entonces conscientes de ruidos del medio ambiente, de molestias del cuerpo o de cualquier estimulo banal que acaba estableciéndose como central en la atención.

La mejor higiene del sueño es aquella que consigue preparar a la mente para entrar rápidamente en la interfase duerme-vela característica de las primeras fases del sueño, a algunas personas les provoca sopor el leer y a otras ver una película: la atención visual es voraz y no suele dejar que se filtren otros contenidos en la mente mientras los ojos se ocupan en ver o mirar.

En este sentido la mindfulness seria el proceso contrario al trance hipnótico (presencia versus ausencia) que siempre se caracteriza por un estado de sopor. Las diferencias entre ambos son que mientras la mindfullness es una técnica para aplicar solo -o en todo caso dirigido por alguien- en la hipnosis el estado hipnótico se hace como consecuencia de las órdenes o de las sugerencias activas de alguien. Y otra diferencia: la mindfullness trata de expandir la mente mientras que la hipnosis trata de constreñirla.

Irse a dormir es pues una decisión mas relacionada con la hipnosis que con la mindfulness pero ejemplifica perfectamente su estado contrario que en este caso es el proteger el automatismo de los devaneos de la mente.




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